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El análisis de coyuntura como metodología de análisis político

En este trabajo presentamos algunas ideas en torno al Análisis de Coyuntura (AC) como metodología de análisis político (MAP) a partir de la cual podemos realizar un análisis del presente, desde una perspectiva histórico/política; así como también se desarrollan algunos de los supuestos que dan cuerpo a este instrumento analítico, para concluir con el tema del AC frente a otras metodologías y sus perspectivas y posibilidades como tal.

EL ANÁLISIS DE COYUNTURA COMO METODOLOGIA DE ANALISIS POLÍTICO.
Manuel Ramírez Casillas.
Universidad Iberoamericana
UAEM, núm. 3, Junio 1993, pp. 47- 57
1. INTRODUCCION
En este trabajo presentamos algunas ideas en torno al Análisis de Coyuntura (AC) como metodología de análisis político (MAP) a partir de la cual podemos realizar un análisis del presente, desde una perspectiva histórico/política; así como también se desarrollan algunos de los supuestos que dan cuerpo a este instrumento analítico, para concluir con el tema del AC frente a otras metodologías y sus perspectivas y posibilidades como tal.
Se esbozan algunas propuestas de interpretación en torno a la crisis del marxismo y su refuncionalización, en la medida en que es desde esta situación, donde se están gestando las posibilidades de recuperación del AC como tal.
2. ANÁLISIS DE COYUNTURA COMO UN ANALISIS DEL PRESENTE
Analizar la realidad significa tener una preocupación por transformarla o por incidir en ella. El análisis de coyuntura (AC) es un análisis del presente y como tal nos plantea toda una serie de problemáticas para su construcción. Este tipo de análisis significa desarrollar un tipo de conocimiento histórico político (1).
Este conocimiento histórico político es el que nos interesa, es decir, aquel que tiene como punto de partida al sujeto y sus prácticas sociopolíticas.
En este sentido el análisis de coyuntura es ante todo parte de un tipo de conocimiento que persigue un interés: incidir o transformar la realidad.
Se trata entonces de un análisis de los sujetos en su praxis, es decir en cómo construyen su historia, en términos de estrategias y proyectos. En este sentido
podríamos retomar la idea de que la historia es entonces una serie de coyunturas que significan los momentos de inserción de las prácticas proyectos de los diferentes sujetos sociales (2).
Retornemos de aquí entonces, los elementos indispensables para entender el carácter de lo político: los sujetos, como tales desean darle una direccionalidad a la realidad de acuerdo a sus proyectos e intereses, se trata de una intervención intencional, de corte estratégico articulada a una lógica ético/política.
En este sentido, lo político es la historia real, la posibilidad concretizada en base de proyectos que se disputan entre diversos sujetos para imprimirle una orientación a la misma. La propuesta de Zemelman es interesante, en la medida en que nos observa que la posibilidad de esta acción política, solamente es factible como potencialidad, como algo que se construye y que no está determinada de antemano.
En este sentido, el análisis de coyuntura, como análisis de lo político, significa un esfuerzo por captar la concreción histórico/estructural de una correlación de fuerzas, que si bien se manifiesta en el presente, hunde sus raíces en relaciones de poder profundas, las cuales sin embargo pueden ser detectadas en un momento coyuntural. De ahí que, analizar el momento del presente es diagnosticar los mecanismos a través de los cuales se está gestando esta intervención política o en otras palabras, ubicar, al interior de un complejo de relaciones de poder, los mecanismos, sus variaciones y matices, que posibilitan determinada sujeción y/o confrontación entre los sujetos.
Por ello se ubica a lo político como plano de análisis que reconoce como su núcleo básico la conjugación entre sujeto y proyecto, lo que se expresa materialmente en el juego de tácticas y estrategias que encuadran la dinámica de los sujetos al interior de las estructuras políticas (3). Además de estas últimas, es sin duda que en los conflictos de corto plazo también tienen que ver con esta dinámica.
Desde esta perspectiva se trata de reconocer las posibilidades reales que se tiene como sujetos sociales para incidir. Es un análisis concreto de las situaciones concretas (4). Se trata de medir la relación de fuerzas (5).
3. SUPUESTOS QUE DAN SUSTENTO AL AC COMO METODO DE ANALISIS POLITICO (MAP)
3.1 El método del Análisis de Coyuntura y la perspectiva metodológica.
Como reconstrucción de las relaciones y como análisis del presente es una opción analítica que puede ayudamos a discernir entre lo que es viable y deseable, ya que son los sujetos, algunos con mayores posibilidades que otros, los que generan, bajo determinadas condiciones histórico políticas, proyectos y estrategias de intervención. Para logar esto es indispensable partir de un concepto de realidad acorde a las características señaladas.
Desde la propuesta de Zemelman, la realidad puede verse en tres perspectivas: la del movimiento, la de la articulación de procesos y la de la direccionalidad.
En la primera se nos habla de dos dinamismos, el estructural y el coyuntural. La diferencia entre uno y otro está en que ubica al primero como un producto independiente de la praxis de los sujetos, mientras que al segundo lo entiende como producto de la voluntad y de la acción directa, histórico/ política de los mismos sujetos. En esta perspectiva, la coyuntura pertenece más a momento de la política o sea al de la intervención de los sujetos.
En la articulación de procesos nos manifiesta que la realidad está comprendida por diferentes niveles y la necesidad de relacionarlos. Esto significa ubicar la temporalidad y por lo tanto la dinámica que adquiere y tiene cada uno de éstos.
Por último, la direccionalidad la entiende como “las tendencias objetivamente posibles”, esto quiere decir que el sujeto, frente a una realidad estructurada, define y elabora proyectos de acción e intervención, de este juego se producen opciones reales en términos de tendencias.
De acuerdo a lo expuesto anteriormente, el AC tiene como objeto de análisis y reflexión, uno de los dinamismos de la realidad, es decir aquellos procesos políticos, ejercicio del poder y las relaciones de poder, que se manifiestan en estrategias y tácticas, en correlaciones de fuerzas o sea con la praxis sociopolítica de los sujetos en el presente.
A partir de aquí se inicia una reconstrucción de las articulaciones de los diferentes procesos que comprenden a los fenómenos coyunturales, es decir de los acontecimientos que generan estos sujetos en la búsqueda de construir una estrategia de dominación. En esta línea es que el AC puede ayudamos a discernir entre lo viable y lo deseable, en la medida en que logre una reconstrucción de lo “potencialmente posible” y de las estrategias que buscan aprovechar estas condiciones para convertirse en dominantes.
En esta perspectiva el AC nos ofrece, entonces, un conocimiento del presente en la medida en que se inscribe en una concepción acerca de la realidad que supone que ésta está en movimiento, que la entiende también como una articulación de procesos y que en ella se puede identificar cierta direccionalidad.
Estos elementos son claves para el AC como MAP.
3.2. A nivel epistemológico.
Se plantea una cuestión primordial en el AC: ¿Cómo medir la correlación de fuerzas? es decir, ¿cómo observar empíricamente las relaciones de poder y las estrategias de los sujetos? ¿Cómo descubrir las tendencias objetivamente posibles?
Desde el AC se piensa que esto es factible, ya que se puede realizar una construcción o sea una operacionalización de estos conceptos y encontrar los datos suficientes que puedan mostramos estas relaciones.
El punto de partida es que se trata de una construcción que requiere de una investigación empírica que posibilite el conocimiento de lo concreto, sin perder su articulación con los aspectos teóricos.
Esta situación debe cuidar, en palabras de Zemelman: “la apertura del pensamiento hacia lo real objetivo; el control de los condicionamientos teóricos, experienciales y/o ideológicos e impulsar la búsqueda del contenido específico de los elementos reales” (6).
Esto quiere decir que el manejo de información empírica debe orientarse por la reconstrucción de los acontecimientos que nos permitan visualizar las
relaciones de fuerza, sin que esta construcción obstaculice nuestra teoría, experiencias o ideología. Sin duda alguna se trata de una tarea de gran dificultad, en la medida en que estamos tratando de encontrar las manifestaciones de las relaciones de poder en un momento concreto es decir en una coyuntura.
Esta situación es de gran importancia en cuanto que el AC se articula a una teoría social que promueve la interpretación de la realidad desde tesis y conceptos definidos. Al articularse a las propuestas anteriores puede manejar con mayor flexibilidad los conceptos centrales desde los cuales se está dando la posibilidad de interpretación.
Así, el concepto de sujeto se reconstruye en la medida en que ya no se habla de dos clases protagonistas, sino más bien se recupera la presencia de los sujetos y se intenta descubrir sus perspectivas como tales, es decir se debe mantener una apertura hacia la realidad controlando nuestros planteamientos teóricos e intentando descubrir si existen realmente estos elementos que llamamos sujetos.
En este sentido, el AC, al ubicarse como una herramienta analítica que puede proporcionar datos concretos sobre la constitución social y política de los sujetos en determinadas situaciones, contribuye a la reconstrucción del concepto de sujeto en la misma teoría social marxista. Sin duda alguna que es un aporte, ya que por otro lado el análisis de tipo histórico/estructural complementa esta actividad de reformulación conceptual por la que atraviesa actualmente la teoría social marxista.
3.3 El concepto de historia y sujeto en el AC.
Como ya lo señalamos en párrafos anteriores, historia y sujeto son dos conceptos que en la teoría social marxista están en crisis y refundamentación.
Respecto al primero, en el marxismo, se concibe a la misma bajo una idea de cierta finalidad o sea que existe un fin predeterminado, la realización de una sociedad más justa y humana que recibe por nombre el de socialismo o comunismo.
Como parte de este concepción, se ubicó que el sujeto protagonista de esta historia sería el proletariado, dado su papel revolucionario que le viene dado por su posición en el sistema capitalista, de acuerdo a determinadas relaciones de producción. Así el agente histórico de una historia escrita de antemano tenía ya definido su papel, sólo bastaba el desarrollo de los acontecimientos.
En esta lógica, para el marxismo clásico, se ubica al AC como una metodología que se utilizó para descubrir los momentos coyunturales en los cuales un sujeto histórico podría acumular fuerzas para derrocar al sistema capitalista. Esta posición requiere de ser matizada. Si bien no se puede dejar de lado la perspectiva del sujeto, ni de la historicidad del mismo, tampoco se puede sostener la idea de que sea el proletariado el agente histórico de cambio.
De aquí que se tenga que pensar en otro punto de partida, es decir repensar la historia y a los sujetos en proceso de construcción, es en cierta forma una descentralización, ya que no se tiene la certeza de que exista un sujeto histórico ni una finalidad histórica; sin embargo no se puede dejar de lado la idea de que hay una participación de los sujetos en la historia ni mucho menos que no exista una preocupación ética, utópica y por lo tanto una perspectiva de una sociedad diferente.
Estos supuestos nos pueden permitir un ejercicio de análisis de la coyuntura más flexible, ya que no lo articularíamos de principio con una concepción cerrada y delimitada de la historia y del sujeto histórico.
Así a través del AC buscaríamos detectar la conformación específica y concreta de esos sujetos a través de sus proyectos y estrategias. Desde la otra propuesta, estaríamos tratando de comprobar lo que ya estaba definido de antemano.
Descubrir el carácter de las acciones políticas y su capacidad para elaborar estrategias y tácticas frente al ejercicio de determinado poder o para constituir un sistema de dominación es penetrar en las posibilidades reales que tienen para convertirse en sujetos.
Es entonces el carácter de lo político lo que nos permite entender la formación de un sujeto determinado, ya que no basta el papel que juega en determinadas
relaciones de producción, se trata de encontrar sus posibilidades políticas y por lo tanto sus perspectivas de acción y participación, resistencia, oposición o colaboración / reproducción de un sistema de dominación determinado.
La primacía de lo político es entonces el nexo entre historia y sujeto. En este sentido el AC nos ofrece una posibilidad para entender específicamente como se está presentando en el presente esta relación.
3.4. El concepto de política que sustenta al AC
También en este apartado se presenta un cambio. Se requiere pasar de un concepto restringido de la político para incluir uno que podría denominarse como ampliado.
Para la teoría social marxista concebir la política era manejar un concepto de poder que se encontraba en un lugar determinado, fundamentalmente el Estado. Complementa esta concepción la propuesta de que es el partido político quien asumiría el papel de conductor de este proceso de toma del poder.
En el momento actual no se puede sostener esta interpretación. Se requiere de asumir una concepción ampliada de la política, es decir pasar de la idea de poder a la de relaciones de poder.
Para Foucault se trata de “que el conjunto de las relaciones de fuerza existentes en una sociedad dada constituye el dominio de la política y que una política es una estrategia más o menos global que intenta coordinar y darles un sentido a estas relaciones de fuerza…(ya que éstas) implican en todo momento una relación de poder que en cierto modo su forma momentánea y cada relación de poder reenvía, como a su efecto, pero también como a su condición de posibilidad a un campo político del que forma parte” (7).
En la propuesta de este autor, ejercicio del poder y relaciones de poder son cosas distintas, ya que el primero se refiere a: “un modo de acción de algunos sobre otros…el poder sólo existe en acto aunque, desde luego, se inscribe en un campo de posibilidades dispersas, apoyándose sobre estructuras permanentes” (8).
Respecto a las segundas, las entiende como una articulación en donde existen: “dos elementos, ambos indispensables para ser justamente una relación de poder: que el otro (aquel sobre el cual ésta se ejerce) sea totalmente reconocido y que se le mantenga hasta el final como un sujeto de acción y que se abra, frente a la relación de poder, todo un campo de respuestas, reacciones, efectos y posibles invenciones” (9).
A partir de aquí se asume la propuesta de una descentralización de la política del concepto de poder o sea de su racionalidad materializada en una instancia denominada Estado o en el enfrentamiento de dos clase protagónicas: burguesía y proletariado, junto con la omnipresencia de un partido político como mediador indispensable para la toma de este poder.
En términos de Buci-Glucksman se trata de que la política sufra una transformación en base a su:
a) Deslocalización exclusiva, en donde cada relación de poder que pone en juego una hegemonía es política. Desde que hay relación entre gobernantes y gobernados (entre clases, sexos, mayoría y minoría, enseñantes y enseñados, etc) hay política;
b) Su desformalización implícita, pensando siempre la política en un solo modo positivo de la dominación coerción o de la legitimación de una dominación de acuerdo con las dos modalidades del centauro de Maquiavelo (fuerza y consentimiento) se permanece prisionero en un cierto modelo de orden que ha regido la ciencia política clásica;
c) Su deskeynestización impuesta y por consecuencia el relanzamiento de una política a distancia del Estado” (10).
Así tenemos que repensar la política y partir, además del ejercicio del poder, de las relaciones de poder, ya que en gran medida estas permean todo el tejido social. En otras palabras se trata de observar cómo se constituye la dominación a partir de las relaciones de fuerza. En lo que se refiere al primero, encontramos que hay una gran limitación, en las segundas se encuentra un juego de resistencia y oposición.
Se presenta así, una articulación entre relaciones de poder y estrategias, que en palabras de Foucault significa que: “toda estrategia de enfrentamiento sueña con convertirse en relación de poder, y toda relación de poder se inclina a convertirse en una estrategia victoriosa, tanto si sigue su propia línea de desarrollo como si choca con resistencia frontales” (11) .
Así, el concepto de política ampliado significa una recuperación de relaciones sociales que habían sido excluidas y que no habían sido tomadas en cuenta, en gran medida por que se operaba con un concepto de política restringido.
De aquí que recuperar propuestas como las de ejercicio de poder, relaciones de poder y estrategias nos permiten una visión diferente de la política y por lo tanto de su análisis.
El AC como tal, debe articularse a una concepción ampliada de la política, ya que a partir de ésta, puede lograr una reconstrucción de las relaciones de fuerza y de poder con mayor precisión, ya que se trata de reconstruir una articulación entre resistencia y dominación, pues como lo indica Foucault: “no hay una relación de poder sin resistencia, sin escapatoria o huida, sin un eventual riesgo. Toda relación de poder implica, pues por lo menos, virtualmente, una estrategia de lucha” (12).
A final de cuentas el AC busca la medición de la correlación de fuerzas, la debilidad o fortaleza de determinados sujetos para actuar e intervenir en la realidad o sea para la construcción de una estrategia dominante.
Para realizar esto requiere de un concepto de poder descentralizado que posibilite la visualización de la complejidad de las relaciones sociales en la sociedad actual, para que desde ahí se pueda precisar su reconstrucción. Es factible que un concepto ampliado de poder posibilite esta apreciación y reelaboración del concepto de política al interior de una teoría social marxista que está en reestructuración.
4. Perspectivas del AC frente a otras metodologías de análisis político.
4.1 Frente a otras metodologías.
Respecto a otras metodologías como son la teoría de escenarios y la de los juegos, el AC tiene cosas en común y diferencias marcadas que nos permiten una interpretación diferente del fenómeno del poder.
Dos cosas tienen en común estas metodologías:
a) Ser parte de un esfuerzo racional por intervenir en la realidad; b) son herramientas que se utilizan para la toma de decisiones en el corto y mediano plazo. Se trata de abordar la realidad desde una perspectiva racional, es decir se trata de que en la teoría de escenarios, en la de juegos y AC la construcción sea en base a una acción racional de los sujetos que llevan a cabo este análisis, para así tomar decisiones y por lo tanto determinadas acciones.
La toma de decisiones se convierte en un acto más racional, depurando otros elementos de carácter no racional en la construcción de las estrategias de acción.
De las diferencias entre estas metodologías, se pueden señalar, entre teoría de escenarios y de juegos frente al AC que:
a) En las primeras se trabaja con mayor asepsia política, ya que no se trata precisamente de elaborar un diagnóstico de las relaciones de poder o del ejercicio del mismo;
b) Las primeras se inscriben en la propuesta teórica del individualismo metodológico, lo que significa que la construcción metodológica depende de la capacidad racional individual;
c) Así, en ambas, la base de la elección está dada por el carácter racional de los individuos esto significa que existe, en estas propuestas, una interpretación de que su objeto de estudio está ordenado racionalmente y de que quien lo analiza es parte de esta racionalidad; en teoría de juegos, la probabilidad de elección de determinadas estrategias está dada por el carácter racional o sea la capacidad de elección que tengan los individuos para discernir frente a diferentes opciones, se presenta esta propuesta de tal forma que sólo es una acción de elección y no de poder.
d) En la teoría de escenarios encontramos una mayor preocupación por la
construcción racional de un futuro que por las opciones reales y potencialmente posibles del mismo. En esta perspectiva se pierde mucho de la diferencia entre lo viable y lo deseable; las posibilidades de la prospectiva, son factibles sólo en la medida en que se basen en tendencias reales y sobre todo cuando se tanga la capacidad para separar los deseos de los acontecimientos reales.
e) La mayoría de los escenarios que se construyen tienen serias deficiencias en cuanto se construyen bajo la suposición de la evolución de determinadas variables, objetivas o subjetivas. Logran una mayor aproximación cuando se refieren a las primeras como es el caso de los precios de determinados productos.
El problema es cuando se intenta definir el comportamiento de un actor político o social en el mediano y largo plazo, sobre todo cuando estamos hablando de un sistema de dominación como el nuestro en donde el comportamiento racional de los actores rompe con esta perspectiva.
Frente a estas metodologías, el AC puede retomar elementos que pueden ayudar a una reflexión analítica propia y específica. Se puede realizar una conjugación de estas propuestas de tal manera que sin caer en un eclecticismo, se revitalice el AC como propuesta metodológica. El AC puede incorporar la preocupación de la teoría de escenarios por la prospectiva, sin perder de vista que ésta puede construirse a partir del análisis permanente de las coyunturas.
Pensar en una prospectiva desde el análisis concreto de las situaciones concretas y no en base a especulaciones que muy probablemente no se va a realizar.
El AC puede retomar la propuesta de la teoría de juegos en cuanto a la dinámica racional que desarrollan los individuos para elegir de entre determinadas opciones sin que se desarticule de una preocupación ética-política.
4.2 Perspectivas del AC
De acuerdo a lo que hemos expuesto, las perspectivas del AC están dadas por la refundamentación de la teoría marxista en diferentes niveles: metodológico, epistemológico, político y teórico.
De esta situación depende su utilidad como herramienta de análisis histórico político, es decir como instrumento analítico del ejercicio del poder y de las relaciones de poder que se manifiestan y presentan en las coyunturas.
El AC se mantiene como una propuesta que posibilita la construcción de estrategias de intervención y participación de los sujetos en el presente, es decir da los elementos para una mejor comprensión de lo potencialmente posible y por lo tanto de lo viable frente a los deseos de quien intenta participar.
Esta perspectiva es la más valiosa del AC, la de ayudarnos a discernir entre nuestros deseos y la realidad o la posibilidad de su realización. Si logramos mantenernos en esta línea de trabajo con un sentido de apertura a los cambios del presente, las herramientas que utilizamos para su compresión, inexorablemente tienen que cambiar, así el presente y futuro del AC como MAP será el de la trasformación y alteración y por lo tanto el de su revitalización.
NOTAS:
1. Zemelman Hugo: Uso crítico de la teoría: en torno a las funciones analíticas de la totalidad; pp. 15; Colmex/UNU; México 1987.
2. Idem, pp. 27
3. Zemelman, Hugo: Cultura y poder; SXXI/UNU, México, 1990; pp.167
4. Lenin: Cartas desde lejos; OE en 12 tomos.
5. Gramsci Antonio. Notas sobre Maquiavelo, sobre política y sobre el estado moderno; Juan Pablos, México, 1975 pp. 71.
6. Zemelman, Hugo. Conocimiento y sujetos sociales; COLMEX, México 1987; pp.33
7. Foucault, Michel. Microfísica del poder, pp 158/159
8. Foucault, Michel. El sujeto y el poder, pp.14
9. Idem; pp. 14
10. Buci- Glucksmán Christine: forma de la crisis y del poder y concepción marxista de la política, pp. 89/90.
11. Foucault, M. El sujeto y…, op.cit. pp.20
12. Idem; pp. 19
BIBLIOGRAFIA: – Buci-Glucksmann Christine: Forma de la crisis y del poder y concepción marxista de la política en Los nuevos procesos sociales y la teoría política contemporánea. IIS/UNAM-SXXI; México, 1986. – Delich Francisco: Para el análisis de los fenómenos socio políticos coyunturales. Premisas y perspectivas; en Revista Mexicana de Sociología, Año XLI, No. 1, enero/marzo 1979; IIS/UNAM, México. – Elster Jon: Tuercas y tornillos: una introducción a los conceptos básicos de las ciencias sociales. Gedisa, Barcelona, 1991. – Foucault Michel. El sujeto y el Poder en Revista Mexicana de Sociología, IIS/UNAM; Jul/Sept 1988; No. 3. – Foucault Michel. Microfisica del poder. La Piqueta; Madrid, 1979. – Gallardo Helio: Fundamentos de Formación Política. Análisis de Coyuntura DEI, Sn José Costa Rica, 1988. – Gramsci Antonio. Notas sobre Maquiavelo, sobre política y sobre el estado moderno. Juan Pablos, México 1975. – Jiménez Edgar; Comentarios en torno a la teoría de los escenarios; CIIPDE, México. – Lenin: Cartas desde lejos, Obras Escogidas, Progreso, Moscú, XII tomos. – López Sinesio: El análisis de coyuntura en el pensamiento socialista clásico
en Revista mexicana de Sociología, año XLI, No. 1, enero-marzo 1979,
IIS/UNAM, México. – Osorio Jaime. El análisis de coyuntura, Cidamo, México, 1987. – Ruiz Eliseo y Sánchez Irena: Elementos para el análisis y Seguimiento de una coyuntura en Cuadernos de Educación Popular, No. 6, Centro de Estudios Ecuménicos, México 1988. – Ruiz Sahagun Carlos: Análisis de Coyuntura (1) Mimeo, México 1984. – Souza Herbert José de: Cómo se hace análisis de coyuntura, IBASE/ORPC, México, s/f. – Zemelman Hugo. De la historia a la política. Siglo XXI/UNU, México, 1990. – Zemelman Hugo. Uso crítico de la teoría: en torno a las funciones analíticas de la totalidad. Colmex/ UNU, México 1987 – Zemelman Hugo. Conocimiento y sujetos sociales. COLMEX, México
1987

Última modificación: 28 de enero de 2019 a las 13:51

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