El FMLN y la vigencia del pensamiento revolucionario en El Salvador

Schafik Jorge Hndal
 
I  La misin del partido revolucionario
Para comprender la evolucin que ha tenido el FMLN, y los problemas que hoy da enfrenta el cumplimiento de su misin histrica, primero hay que tener presente la visin con la que ha actuado y acta dentro de las condiciones de nuestro pas. Esa visin se elabor en el curso de las negociaciones de los Acuerdos de Paz: Los acuerdos le pondran fin al conflicto armado, sin consumar la revolucin, e iniciaran un proceso de democratizacin que visualizbamos sera largo, deba ser sostenido, y creara las condiciones para alcanzar sucesivamente niveles superiores de desarrollo social.
 
Fundamentados en esa visin, definimos entonces nuestra misin, la cual podra resumirse as: dejbamos las armas, nos convertamos en un partido legal para participar activamente en la lucha poltica, entrbamos as dentro del sistema con la decisin de mantener una lucha persistente para consumar la revolucin democrtica inconclusa, orientada a cambiar el sistema, asegurar el desarrollo social, en un curso ms o menos duradero rumbo a una sociedad socialista.
 
Como el trazo de nuestra misin ocurra en el momento que se desplomaba, vctima de sus errores y defectos, el as llamado socialismo real, nos referamos a un socialismo que deba ser rediseado. Estbamos claros que el capitalismo no poda resolver a fondo ni de manera consecuente el problema fundamental del pueblo salvadoreo: la pobreza, la falta de justicia y de democracia. Estbamos si embargo poco claros de los perfiles y consecuencias de la etapa del capitalismo que estaba desplegndose sobre el mundo en aquel momento: el capitalismo neoliberal, el capitalismo de las grandes transnacionales, el capitalismo de la globalizacin y de la poca de la monopolaridad.
 
Se derrumbaba el polo de la izquierda, el polo socialista, el que mantena el equilibrio y sostena la paz mundial, la posibilidad de la autodeterminacin de los pueblos y por consiguiente del desarrollo de procesos revolucionarios, en la mayora de veces sin intervencin militar del imperialismo o, en contrapeso, con el apoyo poltico del otro polo en la ONU, entonces respetada, obligando a revertir invasiones, como en el caso de la agresin a Egipto en 1956 por Inglaterra, Francia e Israel para anular la nacionalizacin del Canal de Suez; donando en ocasiones armas, otros elementos logsticos y aportando amplia cooperacin econmica y cientfico-tcnica para el desarrollo econmico social y la defensa nacional, como en los casos de Mongolia, China, Corea, Cuba, Viet Nam, Angola, Etiopa, Nicaragua y tantos otros pases.
 
Dentro de la bipolaridad, transcurri el proceso de liberacin de gran parte de las colonias, en Asia y frica, en muchos casos incluso pacficamente.
 
Pero cuando el FMLN realizaba su gran ofensiva de noviembre y diciembre de 1989, surga el mundo unipolar y el capitalismo neoliberal se empoderaba sobre el planeta. El capitalismo neoliberal en los Estados Unidos ha terminado siendo como un sistema corporativo, en el que estn integrados el aparato civil y militar del Estado, la oligarqua financiera, las trasnacionales, parte de los principales grandes medios de comunicacin, las ms importantes universidades, sus llamados tanques de pensamiento, en fin, todos los sujetos y componentes que ponen en marcha la as llamada globalizacin bajo la hegemona de los intereses y decisiones de la lite del gran capital monoplico, especialmente petrolero, productor de armas y financiero.  Esta estructura corporativa se reproduce en los pases dependientes como el nuestro.
 
Subrayo: abandonamos las armas, entramos en el sistema, para cambiar el sistema, no para que el sistema nos cambie a nosotros. En aquel momento estaba inicindose, tambin en El Salvador, el desplazamiento del capitalismo existente hasta entonces e instalndose en su lugar el capitalismo neoliberal dependiente. En los primeros momentos, no lo llegamos a comprender en toda su profundidad. Hay una huella de esa incomprensin en los Acuerdos de Paz: como en esos das se iniciaban las privatizaciones- se estaba privatizando la banca y se hablaba de nuevas privatizaciones, dentro del ajuste estructural a cargo del gobierno arenero de Alfredo Cristiani-, nosotros insistimos en establecer en el acuerdo medidas compensatorias sociales, una de las cuales consista en dar participacin a los trabajadores como accionistas de las empresas privatizadas. No previmos lo que ocurri despus; por ejemplo, en la privatizacin de ANTEL: las acciones que le dieron a los trabajadores no les sirvieron de nada, despus se las depreciaron y se las terminaron quitando, dentro de lo que llaman la lgica del mercado.
 
La mayor dosis de pobreza e injusticia agregada por el capitalismo neoliberal, legitimizan y fortalecen an ms nuestra misin. Se trata, en resumidas cuentas, de que debemos cumplirla enfrentando un capitalismo mucho ms poderoso, en cuyos gobiernos estn integrados los dueos del pas, quienes los controlan y dirigen. Son gobiernos que se ven a s mismos ya no como aliados de una potencia extranjera, sino como subordinados incondicionales del nico polo que qued en pie en el planeta y pretende constituirse en el dueo del mundo, apoyado en su sper podero militar.
 
Nuestra misin no cambia, pero se hace ms dura, ms compleja, porque este capitalismo es tambin muy sofisticado, recurre en gran escala a la remodelacin del pensamiento masivo de la sociedad, mediante la manipulacin de las mentes usando los grandes medios de prensa, los cuales trabajan con una agenda coordinada y concentran su ataque sobre el ideario y sobre los personajes principales del FMLN.
 
Ello, no obstante, si hacemos un balance somero, la fidelidad a esa misin, la fidelidad a las ideas revolucionarias, al compromiso con el pueblo, nos ha permitido avanzar, a pesar de sufrir el impacto del podero y la sofisticacin del sistema.
 
II  El FMLN: del partido de cuadros y el ejrcito guerrillero al partido de las afiliaciones masivas electoreras
Los Acuerdos de Paz implicaron, no sin dificultades ni resistencia de parte de la derecha gobernante, que el FMLN irrumpiera en la vida poltico-institucional del pas, convertido en partido poltico legal. Pronto comenzaron a aparecer los locales pblicos del FMLN y se inici un proceso masivo de adhesiones de ciudadanos de variados sectores sociales. Hombres, mujeres y jvenes, personas progresistas en general, que sin haber estado dentro de alguno de los cinco partidos que formaban todava el FMLN, haban admirado y apoyado nuestra lucha armada, no tardaron en tocar las puertas del nuevo partido en formacin. Pero tambin personas que antes haban simpatizado con otras ideas polticas buscaron incorporarse al Frente.
 
Eran momentos en los que el Partido Demcrata Cristiano estaba en crisis. Es este un antiguo Partido que haba perdido su meta, su misin ideolgica y programtica social cristiana. Se haba extraviado durante el periodo del ejercicio del gobierno, desde el contragolpe de Estado que dio origen a la segunda Junta, en enero de 1980, en la que particip como el componente poltico principal y luego durante la Presidencia de Napolen Duarte, convertido en la cara presentable de la guerra contrainsurgente de baja intensidad, llevada adelante en El Salvador bajo el timn poltico-militar de dos gobiernos de Estados Unidos, los de Reagan y Bush padre. Fueron ellos quienes suministraron el financiamiento, la ideologa, la estrategia, el adiestramiento, la reestructuracin, la conduccin y armamentizacin de la Fuerza Armada, en todas sus ramas.
 
Todo eso haba, para decirlo de manera simple, debilitado y descompuesto al Partido Demcrata Cristiano y provocado la emigracin de sus bases, que eran en mayora genuinamente populares, sobre todo en zonas rurales y en pequeos municipios. Una parte importante de esa gente ingres al FMLN y trajo las costumbres del funcionamiento de un partido convertido en aparato puramente electorero.
 
Junto con ellos, ingresaron personas que venan del PCN, otros provenientes de estructuras de la antigua dictadura militar a la que le habamos puesto fin con nuestra lucha armada y con los Acuerdos de Paz. Me refiero, sobre todo, a  un nmero apreciable de ex patrulleros, soldados desmovilizados y agentes de los cuerpos de seguridad disueltos que fueron ingresando y trajeron sus propias culturas y visiones.
 
Este fenmeno tampoco fue analizado por nosotros en todas sus consecuencias, como debimos hacerlo, no para cerrar las puertas del FMLN a esas personas, sino para poner en marcha un extraordinario esfuerzo de educacin poltica que permitiera asimilarlas a nuestras visin y misin.
 
As, en definitiva, con el ingreso de miles de personas de distintos estratos sociales e incluso diversa prctica poltica, nos convertimos en un partido voluminoso. En los primeros momentos, estos ingresos se hacan por va de cada uno de los cinco partidos que integraban el FMLN, conforme a los requisitos y procedimientos de sus respectivos Estatutos. Cuando en 1995 cremos necesario darle un mayor nivel de unidad al FMLN, procedimos a disolver los cinco partidos fundadores (FPL, PRTC, PCS, ERP y RN)
 
Mientras tanto, los que fueron nuestros enemigos  en la guerra, con fuerte apoyo del extranjero (gobierno de Estados Unidos, principalmente), desarrollaban sobre nosotros una intensa y aguda ofensiva ideolgica mediante foros, conferencias, seminarios, cursillos, etc., en medio de una sostenida prctica de exquisitas cenas y tertulias en las residencias de los lderes ms protagnicos de la gran empresa privada. Comenzaron as a aparecer al interior del Frente, lenguaje, conceptos y categoras propios del pensamiento en boga del capitalismo neoliberal y globalizante. Esto desembocara, a finales de 1994, en la crisis que cre Joaqun Villalobos y llevara a su salida del FMLN para crear el Partido Demcrata, de vida fugaz, firmante del Pacto de San Andrs con el gobierno de ARENA. Para facilitar a este elevar el IVA del 10 al 13% y ayudarle a frustrar la reforma del sistema electoral, con la cual se comprometi ante la ONU, al pasar a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de aquel ao.
 
Como la forma de lucha poltica para acceder al gobierno se realiza por medio de elecciones, sin mucha discusin, se entroniz la idea de que tenamos que ser un partido, como se deca en aqul tiempo, mas de masas que de cuadros: si queremos obtener ms votos, tenemos que tener ms miembros, lo cual constitua una manera de priorizar la cantidad y justificar la falta de esfuerzo en la educacin ideolgica y poltica, el desprecio por la calidad. La disolucin de los 5 partidos potenci y facilit al extremo esta tendencia.
 
Hasta ese momento, como ya se dijo, cada partido tena sus propios procedimientos de ingreso y, en gran medida, para ingresar al FMLN haba que ingresar a alguno de sus partidos. Por eso, en el Estatuto del FMLN elaborado al momento de su legalizacin, no se consider necesario reglamentar o normar el proceso de ingreso.  La disolucin de los partidos aboli de hecho los cinco Estatutos.  Se abri as un mecanismo de ingreso simple: bastaba con firmar un papelito en donde se escriba el nombre, el nmero de la cdula de identidad, el nmero de carn electoral, la direccin y un aval de dos afiliados (que podan ser los mismos que haban ingresado quince minutos antes); se firmaba ese papelito y la afiliacin quedaba consumada. No era necesario que nadie la aprobara, simplemente firmado el papelito, se ingresaba en el registro de afiliados del Partido.
 
Para ser dirigente del Partido no haba ningn requisito adems de la afiliacin. Cualquiera poda ingresar hoy a las 10:00 de la maana al Partido, por la firma de aquel papelito, y a las 3 de la tarde, en la Convencin Nacional, ser electo, por ejemplo, como Coordinador Nacional del Partido. Ciertamente nunca ocurri as en el caso de este cargo; pero s ocurri a niveles de las directivas municipales y departamentales. No haba necesidad de ninguna antigedad o de pasar por algn proceso previo de formacin, evaluacin o certificacin.
 
As fue como en muy poco tiempo tenamos un Partido diferente por su composicin y por las motivaciones de una parte de la gente que lo forma.  Sucesivas reformas estatutarias fueron realizadas para democratizar el Partido, con las cuales los nuevos componentes, motivaciones y pensamientos dentro del Partido tuvieron ms carta de ciudadana, adquirieron derechos.
 
Despus se fue ms lejos en este superficial concepto de democratizacin. Sin aprobar antes ningn criterio de capacidad y solvencia poltica y moral en los aspirantes, se estableci que todos los cargos de direccin del Partido, a todos los niveles, de los municipales a los nacionales y las candidaturas a cargos pblicos, desde las candidaturas a concejales municipales, alcaldes, sndicos, candidatos a diputados(as) propietarios y suplentes, hasta candidatos a Presidente(a) y Vicepresidente(a) de la Repblica, deben decidirse en eleccin directa y secreta de todos los afiliados y afiliadas.
 
III  Reformar la construccin y funcionamiento del FMLN es una necesidad imperiosa
El Partido en su conjunto se convirti as en un espacio sumamente favorable y casi permanente para las prcticas electoreras. Por otra parte, nuestra llegada a los primeros cargos pblicos engendr o despert motivaciones, aspiraciones y ambiciones personales y grupales. Haber pertenecido a tal o cual partido fundador del FMLN se convirti para algunos en un recurso para producir agrupamientos de poder, cuya funcin desemboca en el compromiso de apoyarse mtuamente en las votaciones internas. El tema del sectarismo va ms lejos, cultiva prejuicios y merece ser analizado aparte, con mayor profundidad. Baste por el momento subrayar el inmenso dao que al FMLN le han causado y le siguen causando las conductas sectarias. Para ciertas personas que militan en el Frente, algunas de las cuales han llegado a ostentar cargos de direccin en el Partido, el haber pertenecido a una u otra organizacin es el criterio fundamental, casi exclusivo, para evaluar la calidad, el pensamiento y las acciones de un compaero o compaera. Que las organizaciones tengan ya casi 10 aos de haberse disuelto no les importa, es un detalle sin valor. No todas ellas son iguales. Hay quienes viven anclados en el pasado, creen ferviente y sinceramente que antiguas diferencias polticas, como las que alguna vez existieron entre las FPL y el PCS o entre otras organizaciones, y que fueron en su momento resueltas en la lucha y en la prctica revolucionarias, constituyen todava el punto de definicin determinante para la presente etapa del proceso poltico. Pero tambin estn quienes, sabiendo que  lo que menos prevalece en estos momentos es un problema de diferencias entre organizaciones que ya no existen, manipulan deliberadamente las mentes y sentimientos de los primeros para utilizarlos en sus objetivos de poder hacia el interior del FMLN. A los primeros hay que ayudarlos a comprender el momento histrico que ahora vive el Partido, a que vean hacia delante, hacia el futuro, dejando atrs una visin sectaria ya superada por la historia. A los segundos hay que desenmascararlos y ponerlos en evidencia, sin vacilacin alguna.
 
La incursin del FMLN a los espacios de poder institucional, con el subsiguiente acceso a privilegios e influencias,  no poda dejar de hacer mella en la textura ideolgica de algunos cuadros. El sistema reaccion, comprendiendo a dnde poda llevarnos esta situacin. Desde los primeros momentos en que hubo diputados del FMLN, la derecha dominante empez a subir el salario de este cargo, que haba estado a niveles bastante inferiores durante mucho tiempo; hasta abrir una distancia muy grande respecto al estndar de salarios de los trabajadores. Con los Alcaldes y Concejales ocurri algo similar, aunque por iniciativa de ellos mismos, de manera que esos cargos se hicieron atractivos y mantenerse en ellos se volvi tambin una motivacin muy fuerte para muchos.
 
El desempeo de esos cargos gener poder, ms poder al interior del Partido que poder en la toma de decisiones que impactan al pas. En realidad los cargos pblicos son poderes extrapartidarios que inciden en la lucha interna por los cargos de direccin, los cuales se fueron convirtiendo, en la ptica de muchos, en una especie de grada, de escalera, para arribar en su momento a los cargos pblicos. Algunos alcaldes que queran ser reelectos, empezaron a utilizar el poder de su alcalda para generar una incidencia fuerte al interior del Partido. Es as como los cuerpos de promotores y los proyectos de beneficio comunitario han sido usados por algunos para afiliar nuevos miembros, y el ingreso de nuevos miembros se volvi decisivo en las elecciones internas.
 
Una de esas alcaldas tiene, por ejemplo, un proyecto para llevar agua o hacer otras obras de inters comunal en una determinada colonia, barrio o comunidad. Ya tiene el proyecto, tiene los recursos, entonces va y le dice a la comunidad: …para que este proyecto lo ejecutemos, para que ustedes obtengan agua, obtengan el mejoramiento de la calle, obtengan la electricidad, el muro de contencin, la zona verde o la casa comunal, etc.deben afiliarse al Partido y votar por m. Me estoy refiriendo a las elecciones internas como candidato para la alcalda. O… Yo quiero pasar a la diputacin y fulano o mengana ser quien va a la alcalda. Por supuesto, esto no lo hacen todos, lo han practicado algunos, pero el dao al Partido ha sido grande.
 
As creci el registro de afiliados de una manera falsa, la mayora de esa gente no tena ningn compromiso con el Partido. Firmaban el papelito, entraban, y una parte, no todos, se presentaban a votar, los transportaban con medios de la alcalda el da de la votacin. De esa forma esos nuevos afiliados, consideraban que haban pagado su compromiso y … !No se les volva a ver!. Eso es lo que explica por qu teniendo nominalmente padrones muy grandes de afiliados(as) el porcentaje de quienes acuden a votar en sus internas es reducido y aun ms reducido es el de quienes participan en el trabajo partidario cotidiano. A ese tipo de afiliado no le importa el Partido, porque su vnculo con l no es ideolgico, ni poltico, sino una especie de relacin comercial: vos me hacs la obra comunal y yo te pago afilindome y votando por ti en las internas.  Hasta all llega el trato!
 
Por lo mismo, la lucha por limpiar el registro de afiliados es uno de los problemas ms serios que se ha enfrentado de manera recurrente. Yo he propuesto un mecanismo automtico de depuracin de ese registro de falsos afiliados(as). Consiste en emitir un Carn de membresa del FMLN.  Se aprob y todava no se ejecuta, aunque es una propuesta de hace varios aos. Ese carn debe tener doce casillas, una por mes, para pegarles una estampilla de cotizacin mensual, con un sistema de distribucin de esos ingresos entre los organismos del Partido, asegurando as que la cotizacin sirva al financiamiento de todo el trabajo partidario. Si se est al da en la cotizacin, bastara con mostrar el carn. Se puede, digamos, aceptar hasta dos meses de retraso, pero si se tiene una mora mayor, la persona no podra ejercer sus derechos como miembro del Partido, mientras no se normaliza. Propuse que cada ao hubiera uno o dos meses durante los cuales se renueva el Carn; quien no se presenta a retirar el suyo quedara fuera, a menos que probara una excusa vlida.
 
Por qu no est funcionando el Carn? Hay distintos pretextos y distintas argumentaciones, pero el fondo del fondo del asunto es que se quiere seguir con las cosas como han venido sucediendo: viabilizar las ambiciones o las motivaciones o las aspiraciones individuales, por va del enfrentamiento electorero interno.
 
Nuestro mayor distanciamiento de la gente y sus problemas son estos viciados y frecuentes procesos electorales partidarios. Casi siempre estamos inmersos en uno de ellos, a lo largo de 4 a 6 meses, durante los cuales la militancia y sus dirigentes se absorben en los enfrentamientos internos, haciendo las delicias de los medios de derecha; dejamos de escuchar a la gente, abandonamos la elaboracin de propuestas, la organizacin y la movilizacin social para enfrentar la problemtica que aqueja a la poblacin.
 
No solo debemos asegurar la autenticidad de nuestro registro de afiliados, definitivamente debemos sustituir este casi permanente ejercicio electorero por procedimientos democrticos participativos que prestigien al FMLN y lo vinculen mas a la gente.
 
Es necesario y urgente abrir en la base de nuestro partido un debate, una consulta activa, para elaborar las ideas de la gran reforma de su construccin y funcionamiento, indispensable para fortalecer su capacidad de cumplir su misin.
 
Las prcticas perversas de este funcionamiento electorero producen elementos y componentes ideolgicos que van siendo asumidos sin debate y tienden a destruir nuestras ideas revolucionarias, en las cuales reside nuestra potencialidad de fundirnos con el pueblo y construir la fuerza social y poltica capaz de cambiar el sistema. Si nos desarman o nos desarmamos ideolgicamente, nuestra misin y razn de existir se habr perdido.
 
IV. El Partido revolucionario que necesitamos.
Para transformar la realidad en El Salvador necesitamos un Partido que siga fiel a la misin revolucionaria de cambiar este sistema. Su composicin, su organizacin y funcionamiento deben ser coherentes con esa misin Porque, hay que admitirlo, se rompi la coherencia entre la misin, la estructura y el funcionamiento del Partido!
 
Si a estos factores ya analizados le agregamos que, durante muchos aos, la educacin poltica prcticamente desapareci, que incluso el cultivo de la memoria histrica desapareci por bastante tiempo, es fcil entender las caractersticas del pensamiento en nuestro Partido, tal como es hoy.
 
Declarar que seguimos siendo un partido de izquierda y un partido revolucionario, se fue convirtiendo para muchos ms bien en un rito, sin un contenido consistente y slido. Por supuesto no hablo de todos, estoy hablando de una parte importante y estoy diciendo que eso genera procesos como los que he mencionado. De un tiempo hacia ac, hemos venido haciendo esfuerzos en materia de educacin poltica-ideolgica, pero se ven interferidos por los frecuentes, casi permanentes, procesos electorales internos y nacionales.
 
Si en los momentos de la finalizacin de la guerra y la firma de los acuerdos de paz, cuando estaba inicindose la neoliberalizacin del capitalismo dependiente en El Salvador, ya trajo efectos negativos, ahora, despus de quince aos de vigencia, la situacin econmica y social es mucho peor y la situacin poltica se esta deteriorando progresivamente. Cambiar este sistema, es por tanto, una necesidad ms urgente, ms justificada y legtima que antes.
 
Sin embargo, algunos estn aspirando a cambiar la misin revolucionaria del Partido. Para eso se alega de distintas maneras, encubriendo los reales propsitos.
 
Muchos de los que argumentan as utilizan un lenguaje prestado del discurso de los dueos del sistema: Hay que ser realistas, nos repiten. Ellos entienden el realismo en el sentido de que hay que aceptar que las cosas son as, y como son as… para qu proponernos cambiarlas?. Ese, dicen, es un radicalismo. Hay que ser viables, nos insisten, asumiendo la viabilidad en el sentido de ser tolerados por los dueos del sistema. Pero los dueos del sistema nunca van a tolerarnos para que cambiemos el sistema!
 
Su tesis suprema es la siguiente: los dirigentes histricos quieren mantenerse siempre en la oposicin, nosotros queremos llegar al gobierno.
 
Estas afirmaciones son falsas. Son slo eso, afirmaciones gratuitas, eluden analizar abierta y transparentemente las capacidades y fraudes de la derecha para conservar el gobierno y la manera eficaz de derrotarla, en base de una creciente acumulacin de fuerzas. Eluden reconocer nuestro consistente avance en esa acumulacin.
 
Para los revolucionarios el realismo responde a otro concepto: conocer y estudiar la realidad para cambiarla, no para someterse a ella. Y la viabilidad no tiene que ver con sacrificar principios y misin, sino con saber definir y aplicar estrategias de organizacin y lucha que nos lleven a niveles superiores de conciencia, movilizacin del pueblo, alianzas, acumulacin y vuelco a nuestro favor de la correlacin de fuerzas para lograr el cambio. 
 
En realidad, nuestro supuesto radicalismo no se puede definir en la actualidad como anticapitalismo total. El programa que hemos elaborado tiene a la base la conciencia de que no se trata de la abolicin inmediata del capitalismo en general, de toda expresin de relaciones capitalistas de produccin, distribucin e intercambio. De lo que se trata en nuestro Programa de la poca de la Revolucin Democrtica, es de abolir el capitalismo neoliberal dependiente y asegurar el desarrollo nacional con justicia social y en democracia participativa, que supere la pobreza, el desempleo profundo y crnico, el atraso educativo-cultural y cientfico-tcnico, que garantice la salud, la vivienda, el medio ambiente, la equidad de gneros; que reactive la economa, reconstruya y fortalezca el tejido productivo nacional, agropecuario e industrial, apoyando la pequea y mediana empresa, las empresas cooperativas y desarrollando la integracin regional. O dicho en pocas palabras: construir la base econmica y social que haga posible transitar a una sociedad socialista.
 
 
El capitalismo neoliberal tiene una particularidad: deteriora y aniquila a los sectores de la sociedad capitalista que no forman parte de esta sper lite, enlazada con las trasnacionales y con los gobiernos dominantes, especialmente con el de Estados Unidos, en este proceso de globalizacin.
 
El capitalismo neoliberal choca con otros sectores simplemente capitalistas. Pero adems tiene sobre ellos hegemonas muy severas, como el control bancario, que los amenaza con negarles los crditos, con no perdonarles la mora, con no darles un refinanciamiento. Los arrinconan y los obligan a cambiar de posicin, porque una de las caractersticas del capitalismo neoliberal dependiente es el reinado absoluto e indiscutible del sector financiero.
 
Objetivamente, estas caractersticas del capitalismo neoliberal nos crean condiciones para unas alianzas amplias, pero muy contradictorias tambin. Lo vimos no hace mucho en el caso de los transportistas, que son nuestros aliados: acosados por la poltica econmica neoliberal y por la desmesurada elevacin del precio del diesel se lanzaron al incremento del pasaje sin consultar ni hablarlo con nosotros, crendonos una situacin compleja y muy contradictoria. As pues, debemos hacernos cargo de que ampliar las alianzas no es un asunto simple, hay que comprender y asumir que son tambin fuente de contradicciones dentro del pueblo.
 
Quienes quieren abandonar nuestra misin se enfrentan sin embargo con un serio problema: pese a todo, la mayora de nuestra militancia real y activa contina siendo revolucionaria. Nuestros compaeros y compaeras viven entre el pueblo, forman parte de l y reciben todos los das el impacto de una realidad que reclama el cambio del sistema. Esa militancia ejerce el voto en las elecciones internas y para conseguirlo, quienes hoy quisieran abandonar nuestra misin histrica, deben enmascarar bastante sus planteamientos; no los presentan de una vez como el abandono de la misin, de los objetivos revolucionarios, sino como la necesidad de cambiar mtodos, estilos y cosas parecidas, formuladas con frases generales, superficiales, pero bien adornadas con palabras atractivas y sin contenidos concretos. En las ltimas semanas han hecho un giro, intentan presentarse incluso como la izquierda de la izquierda. La base ms experimentada sabe que hay que analizar conductas y trayectorias y no guiarse por simples apariencias. En realidad, la maniobra est dirigida a la nueva afiliacin, que ha llegado a nuestras filas, en gran proporcin imbuida de las ideas y propuestas que difundimos intensamente a lo largo de la reciente campaa presidencial.
 
 
Yo conozco a no pocos compaeros y compaeras involucrados(as) hoy en esta posicin, que son autnticos militantes de izquierda que ms temprano que tarde chocarn con la doblez e insana de sus actuales conductores. A ellos les digo que volveremos a encontrarnos en el enorme esfuerzo por reformar a fondo al FMLN.
 
V  Cambiar el sistema usando sus mismas reglas es difcil, pero no imposible
Hay quienes argumentan que no es posible generar un proceso de cambio desde dentro del sistema, actuando con las mismas reglas del sistema. Estoy en desacuerdo con esta opinin, que se presenta como verdad absoluta e indiscutible.
 
Ciertamente a comienzos de los aos 70 del siglo XX vimos en Chile arribar al gobierno a la Unidad Popular, llevando a Salvador Allende a la Presidencia de la Repblica, mediante su victoria en elecciones efectuadas de acuerdo a las reglas del sistema y despus vimos al Ejrcito derribarlo, asesinarlo e instaurar la sanguinaria y feroz dictadura del General Pinochet. Pero desde 1998 hemos presenciado en Venezuela el desarrollo del proceso revolucionario bolivariano que puso en marcha Hugo Chvez, accediendo al gobierno por medio de elecciones, con las reglas del sistema y ha procedido a cambiarlo.
 
En Venezuela se estn produciendo cambios muy importantes, en el mbito social, en el econmico y el poltico.  All se ha roto con el esquema neoliberal. Esa es la razn que explica el odio de la gran burguesa hacia Hugo Chvez. No es que  haya abolido el capitalismo en general, lo que se est aboliendo es el capitalismo neoliberal dependiente y realizando obras sociales, cambios sociales, con la participacin activa de la gente y lo ha entendido bien la poblacin. Por eso el pueblo lo salv del golpe militar en abril de 2002 y despus de la as llamada huelga general, en realidad sabotaje a la extraccin, refinado, distribucin y exportacin del petrleo. Yo no recuerdo ningn otro caso en Amrica Latina de un gobierno que una vez derrocado por un cuartelazo, el pueblo lo rescate y los militares se subleven contra sus jefes golpistas.
 
Y todo ha ocurrido en Venezuela a partir de repetidas elecciones. Chvez es el lder revolucionario que ha ido ms veces a elecciones en un corto periodo. La ms reciente de ellas ha sido el referndum revocatorio (15 de agosto del ao en curso), en el cual obtuvo una clara y contundente victoria. El referndum revocatorio fue creado por la Constitucin Bolivariana, que cambi las reglas del juego del viejo sistema y le dio profundidad y autenticidad a la democracia. En Cuba, sea dicho de paso, el derecho de revocatoria del mandato a los funcionarios de eleccin popular, tambin forma parte de su democracia, desde muchos aos antes. Los funcionarios deben rendir cuentas cada cierto tiempo a sus electores y si estos consideran que no ha desempeado bien el cargo, que no ha cumplido con lo que de l o ella esperaban, les pueden dar por terminado su mandato y elegir otras personas.
 
El ejemplo de la Revolucin Bolivariana nos muestra que para cambiar el sistema desde dentro del mismo, actuando con sus reglas, se requiere un liderazgo fuerte y, sobre todo, generar un altsimo nivel de conciencia y de organizacin popular, que llegue a impregnar a los oficiales y soldados y ponga en pie, de ser posible, a todo el pueblo pobre y trabajador.
 
En Amrica Latina tambin hemos visto el caso de una triunfante revolucin armada, la sandinista, que derroca a una vieja dictadura, destruye su ejercito, institucionaliza a la fuerza guerrillera y diez aos ms tarde, luego de aos de contrarrevolucin armada por el imperialismo, pierde el poder con las reglas electorales tradicionales.
 
Nada pues, autoriza hoy planteamientos dogmticos sobre la va de la revolucin. Todas son posibles si las fuerzas revolucionarias, el partido de la revolucin, logra ganar el corazn y la mente del pueblo y si lo sabe organizar y conducir con acierto. Ello exige un partido fiel a su misin y un liderazgo experto y lcido.
 
Que en El Salvador se repitiera el fenmeno de la izquierda revolucionaria asumiendo el gobierno por va electoral, fue lo que llev el pnico a la gran burguesa y a su partido ARENA en las elecciones presidenciales recin pasadas. Sus temores tenan fundamento: para detenernos recurrieron a una operacin gigantesca de atemorizamiento, en que participaron altos funcionarios de Estados Unidos, asesores extranjeros de alta calificacin, golpistas venezolanos, contrarrevolucionarios cubanos, para aterrorizar a las gentes con la amenaza de que Estados Unidos prohibira el envo de remesas a El Salvador, y el chantaje laboral de cerrar las empresas si triunfaba el FMLN; recurrieron tambin a la compra masiva de votos, trajeron miles de centroamericanos a votar aqu fraudulentamente, etc. y difundieron miedo con las mentiras de que les quitaramos a la gente sus casas, tierras, hijos menores, cosechas, Biblias, etc. Y, sin embargo, gran parte de la ciudadana entendi nuestro mensaje. Nosotros llegamos a ochocientos doce mil votos y eso es ms que la suma de las dos veces anteriores que participamos en elecciones presidenciales, ms que los votos con los que gan ARENA la Presidencia en cada una de las tres ocasiones anteriores, y una vez y media mas que nuestra votacin mayoritaria para diputados y alcaldes en el 2003.
 
Haber sufrido el fraude y la imposicin del miedo se ha convertido en el argumento para tratar de llevar al Partido a una situacin viable, como dicen algunos, en vez de combatir contra estas armas perversas del sistema.
 
Esas personas dentro del FMLN albergan  la ilusin de que sern aceptados, para gobernar tambin viablemente. Es decir, a tono con el sistema, impulsando determinadas reformas o cambios para que nada cambie. Eso es justamente lo que est intentando hacer Saca para salvar el sistema capitalista neoliberal, que enfrenta una crisis fiscal y macrofinanciera, una balanza comercial y de pagos sumamente adversas, un endeudamiento pblico agobiante, un deterioro profundo del sector agropecuario, un proceso de desindustrializacin, una problemtica social en rpida agravacin, una situacin poltica frgil, slo sostenida por los juegos mediticos de una imagen concertadora del Presidente, expuesta a agotarse pronto si no produce resultados sustantivos que mejoren la situacin de la gente e impulsen un real desarrollo del pas.
 
Si el FMLN se mantiene en su misin y supera sus debilidades y enfermedades ideolgicas y orgnicas, para estar en condiciones de impedir que lo detengan, incluso con las mismas prcticas con las que lo contuvieron en las elecciones presidenciales recientes, entonces la estrategia de la derecha dominante buscar destruir al FMLN. Debilitar y detener al FMLN o destruirlo, estas son las dos estrategias que se discuten ahora dentro de ARENA, entre los seores de la cpula del gran capital neoliberal y entre los funcionarios del gobierno de George W. Bush, encargados de su poltica hacia Amrica Latina.
 
VI  Llegar al gobierno para impulsar cambios o pasar por el gobierno sin que cambie nada?
 !Es que ustedes no quieren llegar al gobierno! …As nos deca Napolen Duarte en la ultima reunin nuestra con l y dirigentes demcrata cristianos, en momentos en que en el PDC haba aceptado un pacto con el Alto Mando del Ejrcito para prestar su cara a la sangrienta dictadura militar, en enero de 1980, a cambio de cargos en el gobierno. Fue un pacto con los jefes militares ms represivos y reaccionarios, despus de que ellos dispersaron al Movimiento de la Juventud Militar, precipitaron la renuncia de la primera Junta de Gobierno y cuando estaban multiplicando las matanzas, las capturas, desaparecimientos y asesinatos, en San Salvador y en todo el pas. En esa reunin, que puso fin a nuestra alianza con el PDC desde 1971 en la UNO, Duarte argument que llegando ellos al gobierno se podan cambiar las cosas, desde arriba. Le dijimos que no lo podra hacer y le explicamos cmo estaban las estructuras militares-policiales, sus vnculos con el Pentgono, con la CIA, etc., cmo ese sistema militarista formaba parte de toda una red militarista latinoamericana comandada desde Washington. Le explicamos todo eso y l insista… !Es que ustedes no quieren llegar al gobierno!
 
Curioso! Es el mismo argumento que ahora nos echan en cara, los que desde dentro del FMLN se presentan como abanderados de la capacidad triunfadora! En verdad, no estn diciendo nada nuevo: estn simplemente copiando de un pasado fracasado. La tesis de Duarte fue la misma, estando adentro del gobierno podemos cambiar las cosas, desde afuera no se puede. El que estuviera incorporndose a un gobierno dominado por los militares ms reaccionarios, represivos y asesinos, no le preocupaba. Desde adentro poda cambiarse todo por el PDC. Este argumento, 24 aos despus, sigue siendo el mismo: Hacindonos viables podemos llegar al gobierno y realizar los cambios.
 
Histricamente ha habido casos, muy pocos, en los cuales estando en esa situacin, el Presidente decide romper con los dueos del pas. Un caso fue el del coronel Arturo Armando Molina. Protagoniz dos episodios de ruptura, aunque despus se les entreg. Cuando me mand capturar y me llev a Casa Presidencial para hablar conmigo en agosto de 1973, me dijo que los ricos lo queran sobornar: Me mandan mujeres, me invitan a sus fiestas, me ofrecen hacerme accionista de sus empresas, y yo no quiero. El pueblo est en una  pobreza tan grande, yo lo he visto durante mis giras por todo el pas. Les he pedido a los ricos que colaboren, que den algo para ayudar a la gente y se han negado, no quieren dar ni un centavo, ms bien me quieren corromper y yo no estoy dispuesto a permitirlo porque esto va a estallar y no quiero manchar mis manos con sangre. As fueron sus palabras.
 
Lo intent, pero no pudo. Lo visitaron dos de los ms connotados oligarcas y le dijeron: Abrimos una cuenta con 10 millones de colones para financiar que te derroquen ya sabs que por menos, muchos de tus compaeros en el Ejrcito se prestaran para hacerlo. Entonces retrocedi y efectivamente se dej corromper, se hizo parrandero, lo hicieron accionista del cemento MAYA, (aunque no pudo finalmente conservar las acciones), le dieron otras cosasse manch las manos de sangre y enrumb el pas hacia la guerra.
 
Para nosotros es indispensable llegar al gobierno, pero no es suficiente; es necesario preparar las condiciones que hagan posible que emprendamos verdaderas transformaciones estructurales, capaces de superar las causas que dan origen a la injusticia social, a la pobreza y al sistema poltico autoritario.  Me estoy refiriendo a ganar el corazn y la mente del pueblo, elevar su conciencia revolucionaria mediante una intensa y sistemtica lucha de ideas y propuestas concretas de soluciones a sus problemas y sufrimientos, construyendo una extensa, ramificada y poderosa organizacin popular, concertando y movilizando un amplsimo sistema de alianzas sociales y polticas, vinculando profundamente al FMLN con un creciente movimiento social; en fin, logrando un gran vuelco de la correlacin de fuerzas a nuestro favor, como la fuerza revolucionaria capaz de transformar el pas para bien de la gente.
 
No se trata de dar simples paliativos, como los que acostumbra la derecha y ahora Saca ofrece. Veamos por ejemplo el caso de la salud. Saca ofrece el FOSALUD (elevar impuestos al tabaco, armas y bebidas alcohlicas). Si es que los grandes empresarios le permiten aumentar este impuesto, cosa an poco clara, el gobierno recogera unos $25 millones, con los cuales podra dotar de algunas medicinas y equipo a los hospitales, con Saca entregndolos personalmente, en medio de una millonaria campaa de publicidad, donde gastar ms dinero que el que gastara en medicinas y equipo mdico. Pero ampliar la cobertura de salud pblica y su calidad a toda la poblacin, especialmente a la ms desatendida de las zonas rurales… No ocurrir!
 
El efecto que se est persiguiendo es que mediante el uso masivo de la publicidad, la gente en el resto del pas, piense: va caminando la cosa, ya van a venir por aqu, ya nos va a tocar a nosotros. Generar falsas esperanzas para ganar tiempo y llegar a las elecciones del 2006 con supuesta ventaja. Esas son las tpicas medidas de cambios para que nada cambie! Por supuesto, para que todo esto ocurra y la gente se deje impactar, se necesita como mnimo mantener a un FMLN inmovilizado, enfrascado en conflictos internos amplificados por los principales medios de comunicacin. Pero si pudiera la derecha conseguir ms, como desmovilizar al FMLN, desarmarlo ideolgica y polticamente, ese sera un festn para ARENA, para sus dueos nacionales y sus aliados extranjeros.
 
Yo sostengo que para enfrentar y derrotar la ofensiva meditico-poltica de Saca, el FMLN debe estar siempre en contacto con la poblacin, informndole de todo y presentndole nuestras propuestas, en este caso, nuestra propuesta de reforma integral del sistema de salud sin privatizacin, para que la gente tenga un parmetro de medicin y de comparacin. Hacer eso requiere un Partido en que sus afiliados se conviertan en militantes, organizados en los Comits de Base, que mantengan una relacin permanente y sistemtica con la poblacin de su entorno, de su municipio, colonia, barrio, comunidad, explicndole y escuchndole constantemente. Se requiere para ello un trabajo de educacin poltica y de transmisin de informacin muy gil dentro del Partido, en las dos direcciones: hacia la base, poniendo en sus manos todas estas propuestas o todas las explicaciones, y de la base a la direccin, trayendo sus opiniones e informaciones, las opiniones y propuestas de la gente.
 
Estas son una parte de las transformaciones que tenemos que hacer en el FMLN. Yo creo que en este momento estamos en buena posicin, porque una parte grande de la nueva afiliacin vino marcada por el gran esfuerzo que hicimos en la campaa electoral presidencial en la que nos dedicamos a comunicar nuestras ideas, combatir las ideas reaccionarias de nuestros adversarios, transmitir nuestro programa, llegando a las viviendas de las personas. Esto se nota al hablar con los nuevos afiliados. Vienen con posiciones, vienen con ideas, con actitudes y voluntad. Es un buen momento para comenzar a hacer esa transformacin del Partido, desde la base, para garantizar la conexin con la poblacin y poner en marcha un nuevo tipo de proceso de afiliacin que va, ya no por la va electorera, sino por la va de la comprensin y adhesin a la misin histrica revolucionaria del FMLN, a sus propuestas concretas, basada en la conciencia de que hay que hacer una gran lucha para llevar adelante estos cambios. Esto es renovar el carcter revolucionario y mantener firme la misin del Partido!
 
De esta manera lograremos que tengan fundamento y fuerza nuestras iniciativas programticas, en la Asamblea Legislativa, en los gobiernos municipales y en la mesa de dilogo con el gobierno. Para ello es necesario adelantarse con nuestras propuestas.  Yo le he llamado a esto la dialctica de dos concertaciones. La concertacin popular y la concertacin nacional, as lo planteamos por primera vez durante la negociacin de los Acuerdos de Paz. En este binomio dialctico la determinante es la concertacin popular, que es donde debemos poner un mayor nfasis, al mismo tiempo que estamos all con el gobierno y los dems partidos, en la mesa nacional, mantenindonos all para obtener logros con la presin de las demandas de la gente, o hasta que se demuestre su inutilidad.
 
Pero insisto, hay que asegurar la vinculacin con la gente, formar los Comits de Base, los dobles carriles que deben generarse de esa informacin del Partido hacia la gente y de la gente hacia el Partido. Ese es el antdoto para esa estrategia de paliativos o cambios propagandsticos. Adems, es la fortaleza con la que podemos estar en la mesa de concertacin y es tambin el proceso de acumulacin y vuelco de la correlacin de fuerzas que nos llevar al gobierno y al poder.
 
Qu otras cosas son necesarias realizar?.  Poner en marcha un sistema de educacin poltica e ideolgica, de formacin en el conocimiento de la problemtica nacional y de nuestros propsitos y promover un esfuerzo de debate profundo en el Partido para ponernos en comn, sobre lo que estamos haciendo y lo que queremos hacer y para despertar la capacidad critica y autocrtica de su militancia y dirigencia, en funcin de realizar con eficacia su misin. Sobre la base de ese sistema de educacin poltica e ideolgica debemos edificar una poltica de cuadros, que permita promover a mayores responsabilidades a los nuevos y antiguos militantes, dedicando particular atencin a la promocin de jvenes y mujeres.
 
En el centro de nuestra poltica de formacin y promocin de cuadros debe estar la sabia orientacin de combinar en las estructuras y tareas a compaeros (as) antiguos (as) experimentados (as) y capaces con compaeros(as) jvenes e iniciales. As unos aprenden de otros, combinan la experiencia y sapiencia, con la vigorosa energa e inventiva, en vez de lanzar al Partido a un enfrentamiento generacional, como algunos proclaman.
 
Debemos tambin dedicarle ms atencin a situaciones que hasta hace poco se vean con un enfoque bastante limitado. Tenemos, por ejemplo, que fortalecer el trabajo del FMLN con la comunidad salvadorea en el mundo, especialmente en los Estados Unidos. Hay que superar el viejo enfoque, que haca nfasis en el apoyo que desde el exterior se poda promover hacia las luchas del Partido en el interior del pas. Con una cuarta parte del pueblo salvadoreo viviendo en el extranjero, el FMLN debe saber atender  las demandas de esa parte del pueblo, que pide que sus derechos polticos, econmicos, sociales y culturales sean reconocidos y respetados, tanto en su nuevo lugar de residencia como aqu en el pas. Al superarse el enfoque tradicional, se ver ms claro cuales son las readecuaciones orgnicas y polticas que el Partido debe hacer para ir al encuentro de las aspiraciones de nuestra comunidad en el exterior. Algunas de estas readecuaciones, como la de crear una Secretara de Salvadoreos en el Exterior, ya estn siendo sugeridas por los mismos militantes del Frente en los Estados Unidos.
 
Asegurarnos que el Partido cumpla su misin obliga tambin a entender y participar en la compleja realidad internacional en la que el pas se desenvuelve. La globalizacin neoliberal, sumada a la desaparicin del polo socialista, ha trastocado profundamente el tradicional sistema de relaciones internacionales. Las pretensiones imperiales de imponer un Nuevo Orden Mundial han llevado a que el derecho internacional y las instituciones que lo aplican sean desconocidos o anulados. Pero al mismo tiempo, viene tomando fuerza el movimiento global de resistencia frente a ese tipo de globalizacin, que margina a los pueblos y concentra en unos cuantos pases ricos y en sus empresas transnacionales los beneficios de las nuevas tecnologas y del auge del comercio y las inversiones internacionales. En estas circunstancias, el FMLN debe afinar su poltica internacional, especialmente hacia Amrica Latina, los Estados Unidos y Europa. Debe fortalecerse  nuestra relacin con los pases socialistas, con los gobiernos y fuerzas progresistas y con el creciente movimiento latinoamericano y mundial que plantea alternativas a la globalizacin neoliberal. Debemos retomar con fuerza las banderas de la solidaridad, con los pueblos que luchan por proyectos nacionales, por su independencia y soberana, y tambin con aquellos que son agredidos por oponerse a los dictados imperiales.
 
VII  Los desafos para  la nueva Direccin del FMLN
Se necesita combatir la corrupcin en las estructuras de poder en que estamos participando. Para eso estoy proponiendo crear una Contralora Poltica y Administrativa del Partido para evaluar el funcionamiento de las Alcaldas, en relacin con el cumplimento de las plataformas ofrecidas, la prctica o la ausencia de los mtodos participativos de la poblacin, el trato a la gente, el abordaje de la problemtica social, la administracin de los recursos, la honestidad, la probidad. La Contralora tambin evaluara a los diputados en esos dos sentidos. El problema es complejo, pero es un primer paso a dar contra la corrupcin.
 
Veremos si eso basta! Est claro: hay que combatir la corrupcin y el maltrato a la gente, desde la autoridad que tenemos en esos cargos. Combatir el engao de ofrecer y despus hacer otra cosa. Las condiciones concretas a veces nos imponen ciertos cambios, eso es tambin una realidad.  Uno ha credo, por ejemplo, en un momento determinado, que puede hacer una obra y la ofreci y despus resulta que no es posible. En estos casos hay que participarle a la gente, llamarla y decirle: Miren tenemos este problema, discutamos qu podemos hacer… que la gente participe al tomar esas decisiones. Lo que no debemos aceptar es que simplemente se ignore a la  gente y no se le cumpla.
 
Los Estatutos deben sufrir una reforma, para erradicar una serie de daos que nos ha generado esta supuesta democratizacin del Partido, que se ha convertido en un crculo vicioso electorero. Pienso que hay que modificar la forma en que se eligen los candidatos a cargos pblicos y a las dirigencias del Partido a todo nivel. Yo aun no tengo una propuesta bien diseada. Por supuesto creo que no bastar slo lo que yo piense. Hay que abrir una consulta a toda la base y un debate sobre estos temas, de tal manera que estimulando la participacin, la reforma se realice con mucha calidad y no se reduzca a puro electorerismo. Percibo que hay bastante conciencia de que es necesario cambiar el actual sistema estatutario. La mayora se da cuenta que nos desgasta y nos enfrenta.
 
Hay otra cosa a la que hay que darle tratamiento: los mtodos de intolerancia y verticalismo, que yo los llamara monrquicos, en distintos niveles. Por ejemplo numerosos Coordinadores Departamentales o Municipales, suelen considerarse dueos del partido en su Departamento o Municipio: todo lo que se haga all debe tener la autorizacin de l o ella. Sin embargo, una cosa es que se respeten las instancias, que se les informe y les pida opinin, y otra cosa son los desplantes autoritarios, que abren una puerta a la discrecionalidad ilimitada, con la que se inventa cualquier regla, inexistente en ningn Estatuto o reglamento. Es increble la inventiva que tienen algunos de ellos para absolutizar su autoridad.
 
Estas situaciones y otras que se dan hoy en da en el seno del Partido, son realidades que nosotros no previmos, ni comprendimos en los primeros momentos despus de la firma de los Acuerdos de Paz. Algunas fueron apareciendo y echando races a lo largo de estos 12 aos. Poco a poco hemos ido comprendiendo y aprendiendo sobre estos fenmenos.
 
Hoy se vuelve importante fomentar la modestia en los dirigentes a todo nivel, su capacidad de escuchar, sobre todo cuando se trata de la base; su capacidad de crear condiciones y confianza para que se ejerza la crtica y dar ejemplo de auto crtica. Es decir, ese sera el tipo de dirigente que se necesita, coherente con nuestra misin.
 
Cundo se va alcanzar todo esto?  Sera ingenuo pensar que de la noche a la maana, pero tiene que haber un punto de partida, y ese punto de partida ha de ser la nueva Direccin que surgir de la eleccin partidaria del 7 de noviembre. All tiene que estar la apuesta! De all s puede surgir una seal! Un signo, llammosle as, encarnado en un nuevo estilo hacia la reforma que necesita el FMLN. Por eso, debemos asegurar que la prxima Direccin se integre con cuadros desarrollados con trayectoria ejemplar, que S pueden entender y hacer todo esto. Generalizar los cambios ser un proceso gradual, pero la seal de arranque, est claro, tienen que darla los dirigentes  ms formados, los cuadros de mayor madurez.
 
Esa es una de las razones principales de por qu yo apoyo a Milton Mndez (Medardo Gonzlez) como candidato a Coordinador General. Milton es un hombre con experiencia, que particip en toda la guerra, comprometido con la misin revolucionaria del Partido. Es inteligente y puede cumplir ese papel, no me cabe duda. l, adems de tener claridad poltica, conoce a fondo al Partido, a la militancia de todo el pas, y est conciente de la problemtica que obstaculiza el fortalecimiento del Frente.
 
Otra gran tarea de la nueva direccin del FMLN es construir y defender la unidad del Partido. El Partido revolucionario debe ser un colectivo altamente organizado, unido y disciplinado, donde existe diversidad de opiniones y debate, donde se practica la crtica y autocrtica, pero no la divisin. El FMLN debe ser una organizacin disciplinada, de tal manera que una vez se agota la discusin y los esfuerzos por alcanzar consensos, se toman decisiones por mayora y la minora debe acatarlas. De lo contrario, el partido se transformara en una especie de club de debates, terminara en una gran habladera, y un club diletante no puede cambiar el sistema. Debe haber crtica y autocrtica, controversia de opiniones, debate, en busca de la verdad y el acierto, pero agotada la discusin llega el momento de las decisiones y esas decisiones deben ejecutarse, luego evaluar sus resultados positivos, negativos o insuficientes y corregir lo que haya que corregir.
 
Y si hay que hacer el viraje total para pasarse a la tesis que estaban sosteniendo los que quedaron en minora, porque se demostr en la prctica que tenan razn, hay que hacerlo.
 
Cuando propugno por la unidad del Partido, no estoy hablando de pegar con chicle grupos que se forman con intereses electorales y tampoco hablo de tranzar sin principios. Eso sera reducir la unidad slo a estar todos juntos, con el FMLN como techo comn. Esa no es unidad, deja de lado la misin revolucionaria del Partido y su capacidad de cumplirla. El principal combate ideolgico deber dirigirse contra el mezquino inters electorero y la ambicin de adquirir poder personal, contra la corrupcin, el oportunismo y el arribismo.
 
Debo reconocer que estas desgraciadas enfermedades mortales para la revolucin se encuentran en individuos de los diferentes agrupamientos, incluso los hay entre quienes se agrupan del lado en que yo me encuentro.
 
VIII  El crecimiento del FMLN y las transformaciones que hay que realizar
Hay quienes se preguntan: Qu tamao debe tener el Partido? En realidad… estamos de nuevo ante el viejo dilema de Partido de masas o Partido de cuadros? Yo pienso al respecto lo siguiente: nosotros debemos tener el tamao suficiente para relacionarnos en gran escala y ojal, en su totalidad, con el pueblo, porque en ese terreno es donde est planteada la disputa del corazn y la mente de las salvadoreas y salvadoreos, con un enemigo que tiene amplia capacidad de relacionarse con la poblacin a travs de sus grandes medios de comunicacin y de activistas pagados.
 
Aqu la idea es que el nmero de miembros del Partido no est ligado o condicionado al nmero de votos en las elecciones internas, sino al tamao de nuestras tareas revolucionarias. Pero debemos tener total claridad de que cuanto ms grande es el Partido, el trabajo ideolgico poltico a su interior debe ser mayor, porque el propio Partido est en disputa con el sistema. El sistema seduce, influye, logra confundir y ganar a las personas dbiles en sus ideas, incluso a militantes nuestros como lo hemos podido ver. Cunto mas grande es en nmero el Partido, las probabilidades de que eso ocurra aumentan. Nuestra ofensiva frente al sistema, insisto, tiene que ser: a ms tamao, ms trabajo poltico-ideolgico, ms disciplina y ms y mejores estructuras o equipos que elaboren, de manera cierta, las propuestas y planteamientos que sustenten y realicen ese intenso trabajo poltico ideolgico.
 
Dichas estructuras son ahora muy incipientes, hay que fortalecerlas y hay distintas formas de hacerlo, incluso podemos contar con cooperacin internacional para ello.
 
Tengamos presente que todo esto requiere financiamiento. Yo, por eso, insisto en que se adopte el carn del militante, en bien del Partido, y que paguemos la cuota que nos corresponde, aunque sea insignificante. El que est sin trabajo debe pagar centavos, pero debe pagar y si no los tiene, sus compaeros del Comit de Base deben ayudarle. Esto debe ser una ley. Quien paga su cuota partidaria expresa un grado de conciencia. Este sera un viraje porque muchos piensan que es el Partido quien debe dar a los militantes y no los militantes darle al Partido. Con ese pensamiento es casi imposible hacer de las personas verdaderos revolucionarios!.
 
El pago generalizado de la cuota solventara muchos problemas de funcionamiento. La cuota debe ser proporcional al nivel de ingreso de cada cual. Pero es necesaria ms inventiva para crear otras fuentes de ingreso. Los Diputados y los Alcaldes continuaremos dando el aporte que venimos dando, aunque entre los Alcaldes y Concejales hay quienes eluden pagar.
 
Adems est la deuda poltica que, en la medida que crece la votacin del Partido crece el financiamiento por esta va: claro est, todo mientras la derecha y sus aclitos no decidan modificar esa ley. Yo no descarto que creciendo nosotros y creciendo la amenaza para ellos, lleguen a hacer algo como eso, como no descarto puedan llegar a otras cosas, incluso volver a los viejos tiempos de los atentados y los desaparecimientos forzosos. Hay una parte de los seores ms extremistas de la derecha pensando y opinando en esa direccin.
 
Nada de eso debe detenernos, nuestra obligacin es estar preparados para todo y ello requiere conciencia y disciplina.
 
Por supuesto, siempre estn los retos electorales que nos absorben bastante tiempo y dificultan a veces emprender las transformaciones que hemos sealado.
 
Sin embargo, a decir verdad, hay que diferenciar entre elecciones a cargos pblicos y elecciones internas. Tratndose de las primeras nos veramos ms bien fortalecidos, porque nos obligan a ir a la gente, que es la lnea principal. En cambio, las elecciones internas nos meten hacia adentro.
 
El contacto directo y permanente con la poblacin, no slo para presentar una plataforma electoral o apoyar candidatos, ese deber ser nuestro mtodo preferido.
 
En conclusin, es posible poner en marcha las transformaciones al interior del Partido, y tomar el tiempo favorable a esas actividades para llevarlas cada vez ms lejos. No aseguro con esto que de aqu al 2006 todo estar transformado. Pero la reforma profunda del FMLN puede y debe caminar, aprovechando el mismo impulso de nuestras tareas. Estoy seguro que la militancia, las bases del partido, contribuirn con sus ideas y propuestas a enriquecer esta transformacin, la harn arrancar y le darn su apoyo entusiasta.
 
 
San Salvador 1 de septiembre de 2004

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