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En la comisaría política de las FAL

SAN SALVADOR, 29 de junio de 2017 (SIEP) “A principios de 1982, recibí instrucciones de la dirección del PCS de moverme de San Salvador a Managua…” nos relata Oscar Orellana, revolucionario salvadoreño, participante de la Guerra Popular Revolucionaria de esa época.

En la comisaría política de las FAL. 1983. Entrevista con Oscar Orellana (3)
SAN SALVADOR, 29 de junio de 2017 (SIEP) “A principios de 1982, recibí instrucciones de la dirección del PCS de moverme de San Salvador a Managua…” nos relata Oscar Orellana, revolucionario salvadoreño, participante de la Guerra Popular Revolucionaria de esa época.
Hacia los países del campo socialista
Añade que “en esos momentos el FMLN realizaba una readecuación de sus políticas y cuadros en el exterior, estimándose necesario disponer de una representación internacional como FMLN.”
“Se pretendía contar con una sede política internacional propia, desde donde hablar y relacionarse con los Estados y Gobiernos de Europa; la Comandancia General del FMLN había considerado que la representación política del FMLN podía estar en uno de los países del campo socialista. En concreto, se proponía que fuera en la Unión Soviética por su peso en el contexto internacional.”
“Y me proponen asumir la responsabilidad de este esfuerzo, y lo acepto. Así viajo a la URSS, a Moscú a indagar sobre esta posibilidad con el PCUS, a partir de mi conocimiento sobre este país por haber estudiado ahí y por mi formación como profesional en Derecho Internacional. Se previó también, que si los rusos no aceptaban nuestra solicitud, indagar en los otros países socialistas, que visitara la República Democrática Alemana, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Bulgaria y Rumania. El propósito era garantizarle un espacio a la representación política internacional del FMLN.
La gira se organizó con la idea de conmemorar los 50 años de la insurrección de la insurrección popular de 1932 y la consiguiente represión que costó la vida de más de 30,000 campesinos y obreros. Se arma la delegación con otro integrante, con Miguelito Mármol, vinculado como dirigente del PCS, directamente a estos acontecimientos. Salimos a finales de febrero de 1982. Al llegar a Moscú me entreviste con mandos medios del equipo internacional del PCUS, les presente la idea de la representación del FMLN y me manifestaron claramente que no lo veían conveniente debido a que el gobierno estadounidense podría interpretarlo como una provocación, en el marco de la guerra fría, ya que los Estados Unidos se encontraban apoyando con ayuda económica y militar al régimen del democristiano Duarte.
A pesar de esta negativa, por otra parte, los camaradas soviéticas nos abrieron ampliamente las puertas de sus medios de comunicación, radio, prensa y televisión para lo referente al aniversario de la masacre de 1932. En las variadas entrevistas tuve el cuidado de aparecer con mi rostro oculto, así como de utilizar el pseudónimo de Rubén Sánchez, para garantizar así mi futuro regreso al país.
De Moscú nos fuimos a Berlín, a la RDA, que después de la URSS era el país más influyente del campo socialista. La recepción en la RDA fue muy cálida, efusiva, fraternal. Ya en la reunión con el PSUA, frente al planteamiento, nos preguntaron: usted viene de Moscú, qué le dijeron los camaradas soviéticos? Tuve que informarles lo que había pasado y entonces se echaron para atrás, no quisieron asumir esa responsabilidad. Y continuamos nuestro viaje.
En Checoeslovaquía fueron más diplomáticos ya que me dijeron: “concédanos algún tiempo, lo vamos a pensar”. En Hungría frente a nuestra solicitud, nos pidieron darles tiempo para “volverlo a hablar.”
En estos tres países nos dieron también una gran cobertura de prensa, en las entrevistas televisivas seguía apareciendo únicamente mi silueta, no se mostraba mi rostro y los documentales sobre la masacre de 1932, así como las acciones de masas de los años 80, con los asesinatos y secuestros de sindicalistas, estudiantes y líderes políticos perpetrados por la dictadura militar.
En Hungría tuvimos una reunión muy calidad y acogedora, tan calidad que creí que los camaradas húngaros responderían positivamente, pero en un ambiente muy fraterno, dijeron que no podían acceder a la petición del Frente, y en un intermedio de la reunión uno de los participantes me entregó un sobre, diciéndome: “es para usted”. Al abrirlo vi que eran dólares, y les pregunté ¿para mí?, seguro que ¿no es para el Partido? Me reafirmaron: son para sus gastos personales. Me quede sorprendido porque eran 3 mil dólares, nunca había tenido tanto dinero. Decidí guardar el sobre.
Luego seguimos viaje a Bulgaria y por último a Rumania pero nos pareció que ya ellos se habían comunicado con los soviéticos porque la respuesta fue similar, muy fraternos, pero no. Nos aseguraron que no tenían condiciones para una representación diplomática del FMLN. Incluso en Rumania nos compartieron que tenían fuerte presencia de espías de los Estados Unidos por lo que Bucarest no era la mejor sede para una representación del FMLN.
Bueno, en Rumania concluimos nuestra gira. Pero ahí en Bucarest a Miguelito Mármol los camaradas rumanos le ofrecieron un tratamiento de medicina geriátrica para alargarle la vida. Y efectivamente así fue porque debido a la solidaridad de los rumanos, eso le permitió vivir 11 años más y llegar hasta la firma de los Acuerdos de Paz y la constitución del FMLN como Partido Político. Y de ribete se trajo de allá una buena dotación de medicinas. Al regresar a Managua y presentar el Informe de la gira realizada, entregué a la caja del partido los 3 mil dólares que me habían entregado los húngaros. Había que seguir esperando donde podríamos ubicar a la representación del FMLN.
Viaje a Vietnam con Cayetano
El FMLN recibió una invitación para asistir al V Congreso del Partido Comunista de Vietnam que se celebró en abril o mayo de 1982. Se arma una delegación con Cayetano Carpio y mi persona, la preside Cayetano. Nos fuimos para allá, llegamos, y Cayetano a nombre del FMLN dio un saludo al congreso. Había mucho respeto por la lucha del pueblo salvadoreño y hacia el FMLN en este país. Y también le expresaron un gran cariño a Cayetano. Él tenía una barba tipo Ho Chi Minh y algún periodista hasta lo llama “el Ho Chi Minh de América Latina.
Yo lo había conocido desde cipote cuando milite en la VJS (Vanguardia de la Juventud Salvadoreña, antesala de la Juventud Comunista), y conocía y era amigo de sus hijas, Corina y Guadalupe, que también eran militantes de la VJS, salíamos juntos a hacer tareas, a repartir propaganda, etc. El mismo Cayetano me trataba con cariño, con mucho aprecio.
Al terminar el congreso, nos llevaron a visitar un cuartel. Y ahí nos narraron la experiencia de lucha del pueblo vietnamita por su liberación, de los japoneses, de los franceses y del imperialismo yanqui. Habían pasado ya unos siete años de la liberación y reunificación de Vietnam. Al concluir su exposición, nos piden que les expliquemos como se encuentra la situación de lucha del pueblo salvadoreño. Y para mi sorpresa, Cayetano me mira y me dice: vaya compañero Cesar, deles el informe político-militar. Me había agarrado en curva, yo no me esperaba eso porque realmente el del informe era Cayetano, que era de la Comandancia; él tenía más información de los acontecimientos del país, pero tampoco podía rechazarlo. Me sentí inquieto y me preguntaba: qué digo, de qué hablo? Y me fui tranquilizando.
Recordé que semanas antes de salir hacia Vietnam, los compañeros del ERP habían realizado una operación importantísima en Morazán, la toma del puesto de la Guardia Nacional en Perquín. Cuando los compas del ERP dieron el informe de esa operación en la Comandancia General casualmente yo estuve presente. Por lo que hice memoria de la estrategia aplicada por las unidades del Batallón Arce Zablah del ERP y relate los acontecimientos.
Les explique cómo el mando decidió la operación, estableciendo el punto a golpear militarmente, concentrando las unidades guerrilleras hacia el puesto de la Guardia Nacional de Perquín, y desplazando otras unidades hacia las principales carreteras de acceso a Morazán para contener a las tropas gubernamentales que se movilizarían en apoyo al punto atacado, de esa manera el puesto de la Guardia Nacional quedaba aislado y sin posibilidades de recibir refuerzos, y esto implico la toma de la carretera de San Miguel a Morazán; colocar una contención en la llamada Calle Negra , que va de Cabañas y el norte de San Miguel hacia Morazán.
Al final de la operación las unidades guerrilleras lograron fijar las tropas enemigas y aniquilar el puesto de la GN en Perquín. Cayetano no dejaba de verme mientras yo me entretenía en dar detalles de los combates. Luego vinieron las preguntas y estas fueron respondidas por Cayetano. Al terminar la reunión, un General vietnamita se me acerco y me dijo: “compañero, lo felicito por la excelente exposición que realizó. Si siguen así en tres años estarán ganando la guerra en El Salvador.”Al ir en el carro de regreso hacia el hotel Cayetano me dijo: compañero, lo felicito por la buena exposición que hizo. Luego de concluir esta gira ya nunca volví a encontrarme con Cayetano, supe de él un año después con el asesinato de Melida Anaya Montes, en el que él estuvo involucrado.
La Comisaría Política de las FAL
Al regresar a Nicaragua, hable con Schafik (Simón) y le dije que si el proyecto de la representación no había progresado, lo mejor era que me quedara en Managua. Me respondió: sí, te vas a quedar aquí.
A nivel de FAL había una reestructuración de las unidades guerrilleras orientadas a conformar el Batallón Rafael Aguiñada Carranza, BRAC, así como un análisis de la experiencia militar acumulada, para mejorar entre otras cosas, la conducción política de los combatientes. Y una de las medidas para consolidar la conducción político-militar de las unidades guerrilleras fue la constitución de la Comisaría Política de las FAL que quedo bajo mi responsabilidad.
En la nueva estructura, el Mando Superior de las FAL está constituido por tres jefaturas: por Schafik, Comandante General, por Ramiro, Jefe del Estado Mayor, y mi persona, responsable de la Comisaría Política.
Con Fidel
El 1 de enero de 1983 viaje a Cuba, ahí me encontré con Schafik y Ramiro. Estábamos conversando en una casa de protocolo que nos habían proporcionado los camaradas cubanos, cuando de repente vemos aparecer a Fidel. Saluda a Schafik con un fuerte abrazo, se alegran de verse, hay de por medio una amistad de años. Luego saluda a Ramiro, a mí no me conoce.
-Cómo te llamas, chico? Cesar, mucho gusto. -Vas para el frente? Qué bien!. A finales de enero estaba haciendo maletas para ingresar al país.
Ingreso al frente
Ingrese a El Salvador con documentación falsa, sin problemas. Al llegar a San Salvador me instalaron en una casa de seguridad. Salí a comprar lo que necesitaba para el frente, incluyendo una toalla que iba a servirme también como colcha. Luego de unos días, me avisaron que me preparara. Se preparó el transporte y en un pickup, finalizando la tarde, salí rumbo a la troncal del norte, luego de pasar Apopa, nos encaminamos hacia la calle antigua a Guazapa, donde había ya una tropa guerrillera esperándome. Caminamos en la noche para subir al cerro, al campamento de las FAL. Días después llega Ramiro y por último ingresa Schafik.
Y ya con la presencia de los tres, se realiza la constitución del Brigada Rafael Aguiñada Carranza, BRAC. Fue un acto solemne, significaba para nosotros el paso a un nuevo escalón en la construcción de nuestra fuerza militar, un salto de calidad.
Aunque estaba en el mando no participaba en la planificación ni ejecución de las operaciones militares, mis actividades eran de trabajar con la conciencia de lucha de los combatientes, fortalecer sus valores revolucionarios, formarlos como agentes sociales que estaban luchando con armas de guerra y capacitarlos para ver a las tropas enemigas como personas engañadas por la clase dominante y el alto mando de la Fuerza Armada para reprimir al pueblo; así se les enseñaba ser fuertes y valientes en la lucha y humanos para tratar a los contrarios cuando fueran hechos prisioneros.Cuando aparecían heridos, mi responsabilidad era la de ir al hospital a darles ánimo, a que no desfallecieran en su espíritu de lucha, a que se esforzaran por curar sus heridas.
El BRAC hizo sentir su presencia en una operación militar en la “Calle Nueva” que va de san Martín a Suchitoto, donde atacaron todas las posiciones del ejército, hasta limpiar la zona, luego de un sacrificado esfuerzo de días de observación de estos puestos de militares. En esta operación se capturó a un teniente del ejército con el curioso nombre de José Matías Delgado.
En respuesta a la ofensiva exitosa del BRAC,la fuerza armada desató una masiva incursión hacia el cerro Guazapa con miles de tropas, la famosa operación Guazapa 10; la fuerza armada utilizo su infantería con varios batallones elites, la artillería y la aviación; estuvo bombardeando el cerro por todos lodos, e incluso utilizando armas prohibidas como el fosforo blanco, y la llamada bomba racimo, que consiste en un artefacto que al caer y entrar en contacto con las ramas de los árboles, se activa y salen esquirlas en forma de sombrilla y todo lo que se encuentre a su alrededor queda destruido, la flora y la fauna desaparecían, las casas quedaban destruidas, todo quedaba como cortado con sierra. Frente a este accionar, como Mando estratégico decidimos abandonar el cerro y hacerles el vacío. Al dejar el cerro se ordenó dejar en libertad al oficial prisionero, tiempos después se supo que se había reincorporado a la fuerza armada y estaba combatiendo de nuevo contra el FMLN.
Emprendimos rumbo hacia Chalatenango. Bajamos hacia el lago Suchitlan y nos embarcamos aprovechando la oscuridad de la noche, en pequeñas lanchas, y de esta manera evadimos la operación de aniquilamiento lanzada por el ejército. La población que vivía en el cerro salió por otro rumbo, al sur del cerro Guazapa, y lamentablemente al atravesar la Calle Nueva fue detectada, bombardeada y masacrada…
En el cerro se quedaron las unidades guerrilleras que se desconcentraron para hacerle también el vacío al ejército y golpearlo con ataques relámpagos.
En nuestro caso, llevábamos a los heridos, luego de atravesar el lago, llegamos a la otra orilla y tuvimos que subir una larga pendiente, la que nos condujo a los alrededor de Guarjila, ya la comida se nos había terminado y quedaba poca agua, esta era una zona que se encontraba bajo asedio enemigo, nos tocaba movilizarnos, caminar de noche, con temor a encontrarnos con patrullas enemigas. Me acuerdo que nos acompañaba en esta “guinda” una escritora sueca de nombre MonikaZak, que había llegado al frente para escribir sobre la vida e idiosincrasia del pueblo campesino salvadoreño. Ella nos acompañó por estas veredas.
En Chalatenango
Al llegar a una montañita, Schafik dijo: he visto en el camino plantas de nopal y esta son comestibles, porque no van a buscar, eso lo comen los mexicanos. Y se fue un grupo a buscar y trajeron hojas de nopal, y al rato unos compañeros estaban comiéndolas, lo que no sabíamos es que el comer esta planta pasa factura, tienen espinitas que se pegan al cuerpo, manos y en la lengua. Los compañeros que manipularon las hojas de nopal se comenzaron a quejar de que tenían espinas en sus manos y también a pareció la sueca Monika que llegó mostrando su lengua y pidiendo que le sacaran las espinas.
Al salir de Guarjila nos encontramos con una patrulla de milicianos de las FPL que venían a nuestro encuentro con canastos repletos de chicharrones y tortillas calientes, con lo que nos dimos un inolvidable banquete. Pasamos por San Antonio Los Ranchos y estaba abandonado, la Fuerza Armada lo había arrasado. A esta altura el hambre volvía a morder nuestros estómagos.
Y el hambre es creativa. Mientras caminábamos, divisamos en un muro de una casa abandonada, una gigantesca culebra mazacuata, de cerca de dos metros. Unos compas se movilizaron para capturarla. Se dieron instrucciones de cazar pájaros y animales silvestres, pero usando hondilla en vez de fusiles. Bueno, cayó la culebra. Luego llegaron los de la patrulla con una dotación de torogoces, gorriones, palomas, etc. Las compas encargadas de la cocina tomaron la culebra, la pelaron y la partieron para meterla en una olla, lo mismo hicieron con los pájaros, también se fueron para la olla. Al final, nos dimos un gran banquete. La carne de la mazacuata sabía cómo a pescado bien frito, fue la primera y única vez que comí culebra.
Ahí hicimos campamento porque había agua cerca. Además un sitio donde cocinar y además fuimos abastecidos con maíz y frijoles. Luego de unos días decidimos movernos, nos dirigimos hacia San Vicente. Y salimos de Chalate, atravesamos los departamentos de Cabañas y de Cuscatlán, hasta llegar al norte de San Vicente, concretamente al campamento de las FAL ubicado en Cerros de San Pedro.
El responsable del campamento era El Puma, un joven de estos lados de nombre Juan Santos Ramos, originario del Cantón San Francisco, Municipio de San Sebastián, San Vicente. Ahí estaba también el chele Ulises. Nos instalamos en el Mando.
Shafik era la primera vez que estaba en el frente y este era muy bien visto por la tropa. Nos encontrábamos ahí los tres mandos principales de la FAL, Schafik, Ramiro y mi persona. Prevalecía un ambiente de camaradería, de jovialidad, nos pasábamos bromeando.
Nos íbamos a bañar a una poza que quedaba cerca del campamento. Me acuerdo que una vez a Schafik se le olvido llevar la toalla y se quedó quieto en la poza, al terminar yo de bañarme me dice: mira Cesar, me podes prestar tu toalla hay te la voy a lavar. Le dije: solo que está mojada. No importa me dice. Solo él faltaba por bañarse, así es que nos fuimos a un costado a platicar; paso un buen tiempo y Schafik no se unía al grupo, por lo que fui a la poza y lo encontré lavando precisamente la toalla. Y me dice: te la iba entregar lavada porque te la he ensuciado. Así era Schafik de correcto.
Luego de unos días salió Schafik de este frente y me acuerdo que me dejo de recuerdo los arneses, que eran unos tirantes para cargar las municiones. Luego se fue también Ramiro…estando en Cerros de San Pedro conocí la noticia del asesinato en Managua de Ana María y luego del suicidio de Marcial y esto me impactó profundamente, no me explicaba lo que había pasado…
Estando en este lugar, me avisaron de una buena noticia, había sido padre de mi primera hija, había nacido allá en México, a donde mi esposa por razones de seguridad se había ido, con clave me avisaron del nacimiento…
Pase un buen tiempo ahí en Cerros de San Pedro. Estando ahí me comunique con Miltón (Medardo González) que tenía su campamento de las FPL en el sur de San Vicente, nosotros estábamos en el norte, y arreglamos una visita para hacer una evaluación política. Fuimos a visitarlo, íbamos con El Puma y una columna de 25 combatientes.
El Puma, que por cierto murió hará unos dos o tres años de un ataque al corazón, era talentoso, creativo, audaz, improvisaba las operaciones a partir de su conocimiento del terreno y de las fuerzas participantes. Era un jefe militar nato, mandaba a explorar las posiciones enemigos y de repente nos decía: vamos a atacar, es un buen momento, vamos a sorprenderlos. En dos tres, días, la escuela, la teoría militar te decía otra cosa…
Una vez me dice: vamos ir a atacar el Atachin. Esta bién le respondo. El Atachin era una subestación eléctrica, cuidada por el ejército. El objetivo era ocasionarle bajas al enemigo, sangrarlo. Se fue El Puma con las unidades guerrilleras. Al llegar al lugar, por medio de la exploración observaron que se había registrado un cambio en las posiciones habituales de los soldados, lo que hizo reconsiderar la acción.
Como las unidades guerrilleras ya están en el terreno, El Puma decidió replegarse a un lugar cercano a la Sub-Estación, ahí estaban cuando apareció un lugareño caminando, lo detuvieron y lo obligaron a revelar las nuevas posiciones de las tropas gubernamentales. Al contar con esta información, El Puma decidió realizar el ataque. Los soldados fueron sorprendidos y el hecho salió en los noticieros, lo que causó un impacto nacional. Así era El Puma, ese era su estilo por lo que su puesto de jefe militar se lo había ganado en el campo de batalla. Era un jefe que fogueaba su tropa, y le tenían mucho respeto porque en los combates siempre iba al frente.
Al ir hacia la reunión con Milton nos tocó atravesar la calle que va a Santa Clara; al otro lado de la calle había una hacienda y en el casco de la hacienda había una casa donde generalmente acampaban tropas de la quinta brigada. Como precaución llevábamos una escuadra de avanzada que exploraba los lugares de peligro, nosotros esperábamos que esa escuadra nos avisará que la zona estaba limpia para continuar avanzando. Al llegar al casco de la hacienda la patrulla exploradora, no detecto ningún movimiento, por lo que nosotros continuamos. Pero al acercarnos a la hacienda El Puma pudo observar que en la casa estaba alguien fumando, y este no podía ser otro que un oficial del ejército; El Puma con voz baja me dice lo que ve y efectivamente yo también veo el cigarro encendido, entonces el Puma me dice: ahí están los chuchos! (soldados) Ahí está un oficial!
El problema era que ya no podíamos regresar porque era darle la espalda al ejército, por lo que seguimos avanzando pero acurrucados, silenciosos…pero solo habíamos avanzado unos cuantos metros cuando los soldados iniciaron la balacera…con armas de todo tipo, M-16, ametralladoras M-60…me tire al suelo instintivamente, y podía observar el paso de las balas trazadoras por encima de mi cuerpo, que son aquellas que lanzan luces para divisar a los enemigos…se partió nuestra columna, unos se tiraron a una zanja para protegerse y entablaron combate con los soldados, fue ahí donde se concentró el fuego enemigo y fue lo que nos permitió salir de la emboscada…yo la vi difícil, en ese momento que sonaron los balazos, mentalmente me despedí de mi familia y en segundos pasó por mi memoria los rostros de mis familiares, de mis padres, de mis hijos, etc.
Aquí quede me dije a mi mismo, el cielo estaba muy oscuro, cuando escuche la voz del Puma que me llamaba. Debo decirte que en el frente usaba otro nombre, el de Comandante Mincho Hernández, deje de usar el de Cesar. Me dice el Puma: que pasó? Vengase! Me arrastre hacia él que se encontraba muy tranquilo. Se juntaron otros compañeros y logramos salir de la zona unas 12 personas. Y como lo más probable era que los soldados se comunicarían con el cuartel en San Vicente, podría haber tropa en otros puntos más adelante, por lo que decidimos continuar el camino “al toromuco”, atravesando matorrales y zarzales, abriendo camino.
La columna se partió, íbamos ya caminando fuera del combate, cuando la jovialidad afloró, alguien dijo previniéndonos: compañeros ya vamos llegando al río Acahuapa así que tengan cuidado al llegar, pasen por las piedras y ni se les ocurra tocar al agua o aténganse a las consecuencias… Porque el que lo haga entra hombre pero sale maricón al pasar el río…Una vez vi a un Guardias Nacional que entró con botas y salió al otro lado con yinas de mujer…
Al fin logramos llegar al campamento del compañero Miltón que nos esperaba con impaciencia, porque había oído las detonaciones del combate en que habíamos participado. Era un campamento muy bien organizado, ellos habían recién regresado de la zona de atacar a una compañía del ejército y los habían golpeado fuerte, recuperaron armas e incluso un interesante aparato de rayos infrarrojos, con el que se miraba en a través de la espesura de los árboles y matorrales para detectar a las personas, en este caso a los guerrilleros y con esa información centrar el fuego o el ataque del ejército. Estuvimos varios días coordinando actividades conjuntas en esta región paracentral.
De regreso a Cerros de San Pedro fuimos fuertemente acompañados por unidades del campamento de Milton hasta el mismo lugar donde fuimos emboscados, al pasar la calle a Santa Clara, nos encontramos con las unidades de Cerros de San Pedro que había bajado a encontrarnos y nos despedimos de los compas de las FPL.
Después recibí la orden de presentarme en Managua, pero antes decidí pasar por México para conocer a mi hija, que resultó ser una niña muy bonita.

Última modificación: 21 de julio de 2017 a las 15:44

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