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GRANO DE ORO

Es de esta manera que la oligarquía naciente emprende un proceso de expropiación de tierras para ser cultivadas con café. La clave del desarrollo ulterior está en que expropiando o bien apropiándose de tierras “sin dueño”, se convierten en terratenientes que, sin embargo asumen a su vez la puesta en producción de dichas tierras, lo cual es excepcional en un terrateniente.

GRANO DE ORO
Rafael Arce Zablah
Partido de la Revolución Salvadoreña
Ejército Revolucionario del Pueblo
El Salvador: Renta internacional del café y configuración capitalista
I. Teoría marxista de la renta del suelo y la ley del valor en el comercio internacional
INTRODUCCION A LA TEORIA MARXISTA DE LA RENTA DEL SUELO
En las actividades económicas que entran en intercambio directo con la naturaleza, como es el caso de la agricultura, sucede que las diferencias de productividad subsisten permanente e irrevocablemente como consecuencia de las diferencias del medio natural, incluso en el caso que se aplicaran las técnicas más modernas disponibles. A terrenos agrícolas diferentes corresponderán productividades naturales diferentes. No solamente las diferencias de fertilidad del terreno, sino también la situación geográfica y los costos de transporte determinan las diferencias de los terrenos.
Los buenos terrenos son escasos y es necesario cultivar tan bien los malos terrenos para suplir las necesidades de consumo de la población. Lógica-mente el precio de producción del peor terreno será el que fijará el precio de producción del quintal del producto agrícola, pues nadie cultivará un terreno si esto le va a producir pérdidas o incluso si no va a obtener ningún beneficio. Y como se necesita que se cultiven los malos terrenos, y estos no se van a cultivar si producen pérdidas o si no se obtiene ningún beneficio, el precio de producción será fijado por el peor terreno.
Si un buen terreno “B” de 1 manzana produce 20 qq. de maíz y un mal terreno “A” de la misma extensión produce 10 qq. de maíz, el que determina el precio es el peor terreno.
Suponiendo que el agricultor que ha cultivado el peor terreno “A” ha gastado $160.00 y ha obtenido una ganancia usual o media de $40.00.
Tenemos que:
En el terreno “A” (malo)
Costos $160.00
Ganancia Usual $ 40.00
Precio de Producción. $200.00
Quintales de maíz producidos 10 qq.
Precio de Producción por qq. $200.00 10=$20.00
En el terreno “B” (bueno) Quintales producidos. 20 qq.
Precio de Producción por qq. $ 20.00
Total en dinero
20 × 20 $400.00
Renta diferencial $400.00
Precio de Producción —$200.00 $200.00
Al considerar el caso de estos dos agriculto¬res no especificamos si eran propietarios de los terrenos o si eran simplemente arrendatarios. En caso de ser arrendatarios deberían pagan al dueño por el alquiler del terreno una suma en dinero o en especie, la cual se llama Renta del Suelo.

Esta renta del suelo puede ser absoluta o pue¬de ser diferencial. Es renta diferencial si el dueño del terreno se apropia mediante el contrato de arrendamiento de toda o parte de la sobre ganancia, dejándole al arrendatario el beneficio usual y parte o nada del beneficio extraordinario. Es ren¬ta absoluta si el arrendatario, para pagar el alqui¬ler del terreno, se ve obligado a aumentar el pre¬cio de venta (precio comercial) del quintal de maíz, pues, o bien no ha logrado ninguna renta diferencial, o no puede con ella pagar el alquiler del terreno, no quedándole otra alternativa que aumentar de precio de ventas o precio comercial para obtener su ganancia media y pagar las de¬mandas de rentas al dueño del terreno.

La renta absoluta pace aumentar el precio comercial del quintal del producto agrícola por encima de su precio de producción. Es decir, hace más caro el maíz.

La rentas diferencial es resultado de las diferen¬cias de productividad en los terrenos y es el te¬rreno menos productivo el que fija el precio de producción.

En la agricultura puede suceder, y los agricul¬tores bien le saben, que incluso, cultivando terre¬nos de igual calidad y gastando lo mismo, dos agricultores pueden obtener diferentes cosechas. Esto se debe a las inversiones sucesivas que se han hecho en las siembras anteriores. En este caso será el que obtenga la peor cosecha el que determi¬nara el precio de producción del quintal de maíz y el que ha obtenido mejor cosecha realizara una ganancia extraordinaria diferencial. Para no confundir esta renta diferencial de la anterior, Marx llama a esta Renta Diferencial II; y a la que depende solamente de la diferencial natural de los terrenos: Renta Diferencial I.

Naturalmente que el arrendatario y el dueño del terreno tienen puntos de vista diferentes con respecto a la renta diferencial. El capitalista arrendatario considera la ganancia extraordinaria diferencial como efecto de la productividad excepcional de su capital, de allí, piensa él, nada más justo que su derecho a apropiarse enteramente dicha ganancia extraordinaria.

Por su parte, el dueño del terreno, el terrateniente, considera la ganancia extraordinaria diferencial como resultado de la X productividad excepcional de su tierra, de allí argumentos el te¬rrateniente, nada más justo que el arrendatario le traspase a él enteramente la ganancia extraordina¬ria producida. El terrateniente sostiene en respaldo este criterio, que el capitalista ya logro su justo beneficio con la ganancia media o beneficio usual.

Desafortunadamente para ambos no es ni la tierra, ni el capital el que produce la ganancia ex¬traordinaria, sino el trabajo, y no solamente el trabajo de los que han cultivado la tierra sino, pa¬ra el caso de la renta diferencial, también el tra¬bajo de otros trabajadores que consumirán maíz. Es sobre todo el trabajo de los otros trabajadores que van a consumir maíz el que produce la ganancia extraordinaria diferencial o renta diferen¬cial. Pero de esta realidad los terratenientes y ca¬pitalistas solamente se convencerán cuando sean expropiados y se establezca un régimen socialista. Mientras tanto, ambos se seguirán apoyando en “sólidas bases jurídicas”.

Para el caso que vamos a tratar, el del cultivo del café, por lo general no hay diferencia entre arrendatario y dueño de su tierra, pues el mismo dueño es el que cultiva la tierra. En este caso es el dueño de la tierra el que se apropia de toda la renta diferencial y se consideran dicha renta diferencial como producto de la excepcional fertili¬dad de su tierra.

Cabe recalcar que la renta diferencial proviene de la diferencia de productividades, es por lo tanto en un régimen de competencia, donde la renta diferencial se reafirma, pues si no existie¬ra la competencia, no se manifestaría en el mer¬cado la rentas diferencial y si es la propiedad so¬bre la tierra el factor determinante para la obtención de la ganancia extraordinaria diferencial en el cultivo del café, esto se debe a factores históricos muy especiales, como veremos más adelante y no al carácter “feudal” o “latifundista” de la agricultura en el país, argumento con el que el revisionismo pretende fomentar su análisis de clases.

Además, la renta diferencial subsistirá mientras subsista el carácter capitalista de la agricultura (el régimen de competencia) y no como pretenden los reformistas , que con el reformismo agrario o con reformas agrarias pequeñoburguesas se solucionaran los problemas sociales. Solamente un resumen de cooperación, un régimen socialista podrá encaminar la agricultura y toda la economía hacia el progreso social.

Ahora bien, dado que la tierra es un recurso natural y no un producto del trabajo humano y carece por lo tanto de valor, ¿Cómo es que el propietario puede alquilarla e incluso venderla? O en otras palabras, ¿cómo es que la tierra tiene precio? Cuando alguien compra un terreno, lo que realmente está comprando es un título jurídico que le permite apropiarse de UNA PARTE DE LA PLUSVALIA creada por el pueblo trabajador. Lo que le interesa es cuánto dinero puede percibir por año, es decir, la renta del suelo anual. Entonces, el precio de un terreno lo determina la capitalización de la renta del suelo, o en otras palabras, el precio de la tierra es renta del capitalizada. Expliquemos esto con un ejemplo:

El señor Handal dispone de $100,000.00; dentro de la economía capitalista que es la que impera en el país, tiene tres posibilidades de hacerlos producir:
1. Como prestamista, percibiendo los intereses.
2. Como propietario, comprando una tierra y percibiendo luego una renta del suelo.
3. Como empresario capitalista, obteniendo ganancias.

La posibilidad de comprar un terreno solo habrá de contemplarla, si la renta anual que espera percibir es igual o mayor al interés anual que percibiría como prestamista. Si la tasa de interés vigente es del 10°/o, comprará la finca si le rinde $10,000.00 de renta anual como mínimo.

0 bien el caso contrario, el señor Handal quiere vender su finca que le proporciona S10, 000.00 de renta anual. Lógicamente el precio mínimo al que venderá su finca será de $100.000.00

INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA DE VALOR EN EL COMERCIO INTERNACIONAL

Los ingresos en LA economía capitalista provienen de tres factores:
El trabajo que se traduce en salarios.
El capital que se traduce en ganancia o interés. Propiedad sobre la tierra y recursos naturales que se traducen en renta del suelo.

Estos tres factores deben ser considerados para determinar el funcionamiento del mercado mundial. Las ventajas o desventajas que se derivan del comercio mundial solamente pueden ser dilucidadas si se analizan según la ley del valor, en otras palabras, hay que determinar si hay transferencia de valor de un país a otro.

El valor de una mercancía está determinado par el trabajo socialmente necesario para producirla. Es decir, por el número de horas de trabajo que se necesitan paras producirla, en condiciones promedio de producción.

Para determinar el valor de una mercancía de un país que se va a intercambiar con otra mercancía producida en otro país, tenernos que partir del trabajo socialmente necesario a nivel nacional, y esto está determinado por la intensidad y la productividad del trabajo en cada país;
Por ejemplo:
En el País A En el País B
Para producir 10 qq. Para producir un radio
de maíz se necesitan trasmisor se necesitan
10 horas de trabajo 5 horas de trabajo

Si la productividad media del trabajo en el país B es 3 veces mayor que en el país A, debido al empleo de maquinaria y a la calificación de la fuerza de trabajo.
Entonces:
10 horas de trabajo en A equivalen a 3 1/3 hrs. de trabajo en B
Por lo tanto: 10 qq. de maíz equivalen a 2/3 de un radio transmisor
0 Bien 30 qq. de maíz equivalen a 2 radios transmisores.

Esta es la realidad según la ley del valor.

En este sentido cabria señalar que los teóricos de la dependencia que basan en el intercambio desigual (terms of trade) la relación entre países dependientes y países imperialistas parten de una interpretación metafísica del fenómeno imperialistas. Solamente en base a la ley del valor se pue¬den dilucidar las ventajas o desventajas en el comercio internacional.

El factor capital en el comercio internacio¬nal y por tanto la existencia de ganancia y sobre ganancias en dicho mercado internacional, hay que considerarlas, en la actual etapa imperialista, dentro del marco de reproducción del capital mo¬nopolista. De tal manera que la “fuga de capital” tan usada por los reformistas burgueses, debe ser sustituida por la transferencia de plusvalía. Concretamente hay que responder a las preguntas: ¿A raíz de las inversiones extranjeras, se da trans¬ferencia de plusvalía de El Salvador hacia otros países? Esto es más importante que las posiciones antiimperialistas meramente declarativas que hacen los reformistas burgueses y los revisionistas en el parque Libertad.

En relación a la trascendencia de la renta del suelo en el comercio internacional, cuestión tan olvidada por los teóricos de la dependencia y por el marxismo revisionista, hay que señalar que las teoría marxista de la renta es la única base científica para esclarecer fenómenos tan actuales como las crisis petrolera; por qué el café ocupa el se¬gundo lugar en el comercio mundial, que significa el cultivo de las llanuras de la Pampa argentina en la actual estructura de clases de ese país; de donde provenían las sobre ganancias en la explotación del guano en el Perú; que significa la demanda de las clases dominantes salvadoreñas de 200 millas marinas como espacio territorial.

LA RENTA DIFERENCIAL EN EL CULTIVO DEL CAFE

En este sentido y siguiendo la teoría marxista de la renta cabe preguntarse: ¿cómo se mani¬fiesta la renta del suelo en el comercio interna¬cional? O más específicamente: ¿Existen rentas diferenciales y absolutas en el comercio interna¬cional? En lo que atañe al café; que ocupa el se¬gundo lugar en el comercio mundial, podemos afirmar:

1. Que el café en el mercado internacional no se vende al precio de producción nacional del país productor, sino al precio de producción del país que determina el precio mun¬dial, en este caso Brasil.

2. Que la “productividad media” del Brasil es bastante baja, lo que permite a todos los demás países productores de café con una pro¬ductividad mayor que la del Brasil obtener una renta diferencial en el comercio interna¬cional.

3. Que la “productividad media” en el Brasil es mantenida artificialmente por el estado brasileño en beneficio de la oligarquía cafe¬talera brasileña, la cual percibe fabulosas so¬bre ganancias en forma de renta diferencial.

4. Que la renta diferencial que se dio en la ca¬ficultura brasileña fue impuesta y mantenida en el mercado mundial, gracias a la posición de monopolio del Brasil.

5. El Salvador tiene una productividad media aproximadamente dos veces mayor que la “productividad media” del Brasil. Esto indi¬ca que la oligarquía cafetalera salvadoreña percibe jugosas sobreganancias en forma de renta diferencial.

6. El Salvador está integrado parasitariamente al sistema capitalista mundial a través de la renta diferencial que se obtiene con la producción y comercio del café.

La renta diferencial en la caficultura se da de igual manera que en otros productos agrícolas, como por ejemplo, el maíz, el trigo, etc., con Ia diferencia que por las características del cultivo es bastante difícil introducir adelantos técnicos como sería el caso de la mecanización en el corte. De tal manera que el café es cultivado y cortado directamente por el trabajador: lo que el cultivo del café necesita es de abundantes brazos. La producción del café necesita sobre todo dinero para salarios, o sea necesita sobre todo de capital va¬riable. De tal manera que si un señor posee un terreno apto para el cultivo del café, necesita de una cantidad relativamente pequeña de dinero para comenzar a producir café. Además, el café es un arbusto que crece perfectamente en terrenos empinados o montañosos. En esto el cultivo del café se diferencia del cultivo del maíz, del tri¬go, de la caña de azúcar, del arroz, etc., que nece¬sitan terrenos más o menos pianos. En términos generales podemos decir que el café no necesa¬riamente tiene que ser cultivado en terrenos en que puede darse el trigo, el arroz, el maíz, los fri¬joles.

Hemos encontrado hasta ahora dos diferencias entre el cultivo del café y otros cultivos: la mecanización es bastante difícil en el café, en comparación incluso, con cultivos como el maíz, la caña de azúcar. El café se puede dar en terrenos que son generalmente no útiles para otros cultivos.
Otro detalle importante sobre el cultivo, es que se empezó a cultivar en países en los que todavía existían tierras sin dueño o bien, tierras que eran fácilmente expropiables. En resumidas cuentas, el café comenzó a cultivarse en países en los que cualquier señor ambicioso y con suficiente poder podía establecer un monopolio (llamado propiedad) sobre uno o varios terrenos aptos para el cultivo.
Resumiendo:
1. El cultivo de café necesita sobre todo dinero para salarios, añadiendo a esto que un cafeto puede pasar produciendo hasta 25 años. Podemos concluir que el cultivo de café necesita de poca inversión.
2. EI café no tiene necesariamente que disputar los terrenos con otros cultivos y además se comenzó a cultivar en países en los que la gente poderosa podía adueñarse por las buenas o por las malas de terrenos aptos para convertirse en cafetales.
Ya que el consumo de café se generalizó entre la población nativa y además la gente de otros países comenzó a consumir café, hubo suficiente demandas para que el café se cultivara no solamente en los terrenos más propicios, sino también en terrenos de inferior calidad.
El cultivo de café se extendió sobre todo en Sao Paulo, estado de Brasil. Veamos lo que aconteció ahí
Debido a la demanda no solamente se cultivaron los mejores terrenos para el cultivo del café sino también terrenos de inferior calidad. Se dio entonces, una renta diferencial para los dueños de los terrenos mejores. Además, como en Brasil había bastantes tierras sin dueño y existía gente poderosa para adueñarse de grandes extensiones del mejor terreno, rápidamente se formaron grandes haciendas cafetaleras con una excelente productividad. Los dueños de estas grandes haciendas percibían una renta diferencial, pues el precio de producción lo determinaban los terrenos de más baja productividad. Veamos un ejemplo:
TERRENO A TERRENO B
(más baja productividad) (alta productividad)
Produce 5 qq. Por mz. Produce 15 qq. Por mz.
Precio de Prod. X Total en
Mz._$300.00 dinero 60 × 15 = 900
Precio de Prod. X Renta Dif. X mz.
qq.=300=60 900-300=600 5 tamaño del terreno:100 mz.
Tamaño del terreno Renta diferencial del
=1 manzana Terreno. = $60,000.00

Los dueños de las haciendas de Sao Paulo percibían ganancias extraordinarias en forma de renta diferencial. Además como ya vimos que el café necesita de poca inversión y además que no tiene necesariamente que desplazar otros cultivos, el requisito para convertirse en caficultor era el de adueñarse de la tierra.
Esto aclarara por la caficultura se desarrolló tan rápidamente en Sao Paulo, que prácticamente producía un 40% de la producción mundial ( y un 70% de la producción del Brasil) a finales del siglo pasado.
Naturalmente que para que se diera esa gigantesca renta diferencial era necesario que cultivaran los terrenos de baja calidad y si esto lo permitió inicialmente las demanda, posteriormente lo reafirmo el monopolio.
Los grandes hacendados paulistas no tardaron en ceñirse a un precio de producción medio para todo Sao Paulo, este precio de producción no era el medio o promedio, sino el precio de producción del terreno menos productivo. Los grandes hacendados daban “generosos” subsidios a los pequeños productores para que continuaran cultivando las malas tierras o se valían de artificios jurídicos para mantener activas esas producciones que le determinaban la jugosa renta diferencial. Dado que la mayor parte del café producido se destinaba a la exportación se implantaron los precios de exportación generales.
De esta manera se internacionalizo la renta diferencial paulista en el cultivo del café pues teniendo un 40% de la producción, seria la caficultura paulista la que determinaría el precio del quintal de maíz en el mercado mundial. Entonces, toda región o país cafetalero que tuviera una productividad mayor que la “media” de Sao Paulo, tendría una renta diferencial en el cultivo del grano. Gracias a la renta diferencial el café recibió el nombre de “grano de oro” su cultivo se extendió rápidamente a otros países, entre ellos El Salvador.
El enorme poder de los grandes caficultores paulistas se hace evidente con la primera medida de carácter monopolista que realiza el estado de Sao Paulo tendiente a determinar el precio del café a nivel mundial. En 1906 el estado de Sao Paulo realiza su primera “valorización”. Esta medida de carácter monopolista consistía en que el estado de Sao Paulo compraba todo el café a “precios generales” a los caficultores paulistas (con esto se oficializaba mediante el poder del estado la renta diferencial) y se encargaba de almacenarlo y colocarlo en el mercado mundial (implantaba un precio de monopolio en el mercado mundial).
La renta diferencial que originalmente significó ganancias extraordinarias para los grandes caficultores paulistas se extendió a nivel mundial con la política de imposición de precios de monopolio por parte de Sao Paulo y años después por el Brasil.
Efectivamente, a medida que el cultivo del café se fue extendiendo a otros estados brasileños, Minas Gerais, Espíritu Santo, Paraná, se fue haciendo necesario que el estado federal se encargara de conducir la política cafetalera en beneficio de los grandes caficultores. En todo lo que va del siglo, Brasil ha controlado la oferta de café en el mercado mundial mediante embodegamiento e incluso destrucción de las cosechas. El mayor exito del Brasil fue la constitución en 1959 de la Organización Internacional del Café (0IC) y la firma del tratado mundial del café. De esta forma Brasil logró oficializar su posición de monopolio. Para nadie es un secreto la política de cuotas para los países cafetaleros, ni que el precio del café “robusta” (que es e1 que se da en Brasil) es el que sirve de base para fijar el precio de las especies de mejor calidad, como son los arábigos, entre ellos el “otros suaves” que es el que se da en El Salvador. Todos los días leemos en la prensa las diversas especulaciones sobre posibles heladas o plagas en el Brasil. En fin, no es difícil observar su posición de monopolio que continua manteniendo el Brasil, con todo y que su participación porcentual en la producción mundial ya no es del 70% como en el primer cuarto de siglo, sino que actualmente oscila alrededor del 35%.
Sobre la pregunta que se podría hacer, si todavía se da en el Brasil la renta diferencial, el sociólogo Theotonio Dos Santos escribe: “los grandes caficultores junto con los exportadores forman un poderoso grupo de presión sobre el Instituto Brasileiro del Café (máximo organismo en política cafetalera) De allí, que se mantengan llama hoy los inflacionarios v dispendiosos subsidios estatales a los excedentes de café, que garantizan la sobrevivencia de pequeños y atrasados productores para alimentar el costo medio del producto”. Como ya vimos anteriormente: costo + beneficio usual =precio de producción. 0 sea que en Brasil el estado se encarga de mantener un precio de producción medio tal, que permite a los grandes caficultores seguir percibiendo su cuantiosa renta diferencial.
Estadísticas recientes dan al Brasil una productividad “media” de 300 Kg/Há; esas mismas estadísticas dan a El Salvador una productividad media de más de 600 Kg/Ha. No es difícil, pues, imaginarse que hay haciendas en Brasil que ofrecen una productividad de 1200 a 1500 Kg/Há (como lo tienen las haciendas de los Álvarez Meza en el Departamento de Santa Ana). Y que la productividad media en Brasil es mantenida artificialmente a niveles bajos para asegurar la renta diferencial a los grandes hacendados brasileños. Ya vimos en los ejemplos que una baja productividad determina un precio de producción alto.
EL PRECIO DEL CAFÉ EN EL MERCADO MUNDIAL
Alguien se preguntara porque es que hay tanta oscilación de los precios del café en el mercado mundial y consecuentes cambios de humor de los grandes caficultores salvadoreños, guatemaltecos, brasileños, etc., cambios de humor que van desde las sonrisas hasta el pánico
Bien, ya vimos que el cultivo del “grano de oro” produce una jugosa renta diferencial, la cual es mantenida por Brasil, gracias a su posición de monopolio. Esta renta diferencial se mantiene, incluso cuando bajan bastante los precios del café, pues ya vimos también que la productividad “media” del Brasil es bastante baja.
Las sonrisas o el pánico de los grandes caficultores dependen de si la sobre ganancia será alta o no muy alta (y no como quieren hacer creer de que pueden llegar hasta tener pérdidas).
Volviendo a las oscilaciones de los precios del café en el mercado mundial, esto puede suceder por dos factores:
1. Sobreproducción de café. Estas crisis se han estado tratando de evitar con la regulación de las cuotas a los países productores. Pero siempre constituyen un peligro latente. La crisis de sobreproducción pace bajar sensiblemente y rápidamente el precio del café.
2. A la relación entre productores y comerciantes. Esta es la causa más común y la que se actualmente tiene tan pendientes a los señores de la Compañía Salvadoreña del Café. Llamamos comerciantes a los tostadores que vender el café en los países consumidores.
Los productores tienen un comportamiento opuesto a los comerciantes: cuando los precios están subiendo o se cree que van a subir, el productor almacena el café para venderlo después a precio más alto. En cambio el comerciante quiere comprar todo el café posible para aumentar sus “stocks” (reservas) y cuando suban los precios, colocar el café (en el mercado de consumidores) a un precio más alto del que lo compró.
Cuando los precios están bajando o se cree que van a bajar, el productor trata de vender todo el café que le es posible. Mientras que el comerciante no comprara ningún café y tratara de vender rápidamente sus reservas u “stocks”.
Tanto los productores como los comerciantes están pendientes de posibles heladas, plagas o inundaciones, y hacen sus planes. Además reaccionan nerviosamente ante el más mínimo movimiento de la bolsas de New York. Esto explica por qué el precio del café oscila tanto.
De cualquier manera, los altibajos en los precio del café no niegan lo que estamos afirmando. La renta diferencia es estructural, permanente en el cultivo del café, en cambio los altibajos en el precio de mercado mundial son algo circunstancial.
ESTADISTICAS
Recientes estadísticas del Ministerio de Trabajo toman 12 quintales (545 Kg) por manzana, como la productividad media en El Salvador. Estas mismas estadísticas hacen el siguiente calculo de ganancia por manzana en colones.
Renta de la Tierra 150.00
Capital en Fertilizantes y otros 94.00
Mano de obra +331.12 575.12
Interés al 9% anual 51.76
Costo total 626.88
Producción por manzana 12 quintales
Precio neto que percibe el agricultor por quintal 75.00
Previo neto que percibe por manzana 900.00

GANANC1A: _900.00 626.88, 273.12
Al principio dijimos que en la caficultura, por lo general, el propietario cultiva su tierra. De acuerdo con esto, no hay razón para incluir la renta de la tierra como costo. Entonces tenemos:
Capital en fertilizantes y otros 94.00
Mano de obra + 331.12 425.12
Intereses al 9% anual +38.26
Costo total 463.38

Ganancia neta 900.00 _463.38 436.62

Como se puede ver, incluso tomando las estadísticas del ministerio de trabajo es evidente la existencia de una ganancia extraordinaria. En las páginas anteriores se puede dilucidar de donde proviene esa ganancia extraordinaria.
Ahora supongamos que hay varios señores en el país que no producen 12 quintales por manzana sino 30 quintales , hagamos la modestia su posición que las haciendas de señores tienen 200 manzanas sembradas de café.
Producción por manzana 30 quintales
Precio neto que percibe
Por quintal. 75.00
Total por manzana 2250.00
Ganancia por manzana 2250.00
(Costos) 463.38 1786.62
GANANCIA EN LAS 200 Mzs. 357,324.00

Si con el ejemplo de las estadísticas del Ministerio de Trabajo alguien ya no quedo convencido de la existencia de la renta diferencial en el café, este último ejemplo basta para despejar las dudas a cualquiera.
Recordemos que en el país las grandes haciendas (producción mayor de 5000 quintales) producen el 54.40/0 de la producción cafetalera nacional.
Los medianos productores, un 30% aproximadamente, y los pequeños productores, un 15% aproximadamente. Esto nos da una idea de la estructura de la caficultura en el país, de la importancia de la hacienda como unidad productiva y la trascendencia a nivel social de esta realidad económica. Es en la hacienda cafetalera donde se enfrentan los polos de la sociedad salvadoreña. II Capital, propiedad territorial y trabajo asalariado en la economía salvadoreña En esta parte nos proponemos tratar la cuestión del carácter capitalista de la agricultura salvadoreña, a partir de la introducción del cultivo del café en el pasado siglo.
Ante todo es preciso tener presente los términos del problema que aquí tratamos, la problemática que plantea el revisionismo en este punto es la de determinar la correspondencia de la sociedad salvadoreña con una de las etapas que componen una escala supuestamente marxista de evolución histórica. Más concretamente, se plantea el problema de ubicar el momento del desarrollo de la sociedad salvadoreña en la sucesión lineal del feudalismo al capitalismo y determinar los elementos que obstaculizan el desarrollo de esa natural evolución que, en sí misma, ha de conducir algún día al socialismo.
Partiendo de esta problemática se oscurece todo intento de análisis científico y se cae en versiones deformadas de la historia.
El camino que seguiremos es otro. Analizaremos el proceso de producción y reproducción de determinadas relaciones sociales que se articulan en él siguiendo una tendencia fundamental y que constituyen la base de la formación histórica de la sociedad salvadoreña a partir de la introducción del cultivo del café. Los agentes que históricamente son portadores de estas relaciones conforman una determinada estructura de clases en la cual, sus relaciones contradictorias y antagónicas dan lugar a una lucha de clases cuyo destino violento constituye el punto de partida histórico de la transformación radical de esa formación.
Se trata de analizar en la formación económica salvadoreña los modos de producción que en ella se articulan siguiendo una tendencia que regula el proceso en el cual se reproduce esta formación.
En este análisis partiremos de la caracterización de las relaciones de producción en la caficultura del país según las formas de propiedad sobre los medios de producción y la forma en que la clase que actúa como propietaria se apropia del trabajo excedente.
El carácter capitalista de la agricultura cafetalera en el país es determinado por el hecho de que en ella se producen determinadas relaciones sociales cuyas categorías históricas capital, propiedad territorial v trabajo asalariado constituyen un modo de producción capitalista. Es decir, un proceso social de producción en el cual “el capital arranca… una determinada cantidad de trabajo sobrante a los productores directos, o sea. A los obreros, sin equivalente… Este trabajo sobrante se traduce en una plusvalía, la cual toma cuerpo, a su vez, en un producto sobrante”. (Capital, Tomo III, Cap. XLVIII.) En la distribución que el capital realiza de esta plusvalía, debe ceder al terrateniente exponente social de la relación de propiedad territorial una parte de ella que de esta manera se convierte en renta del suelo.
En la determinación del carácter capitalista de un determinado proceso social de producción es de importancia decisiva no caer en la confusión burguesa de estas relaciones sociales de producción con ciertas formas concretas de desarrollo que estas han adquirido en la historia de procesos sociales de producción correspondientes a otras formaciones económicas.
Más grave aún es la confusión de estas relaciones sociales con objetos o mecanismos técnicos que en cierto momento del desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo social han desempeñado en determinados procesos sociales de producción de carácter capitalista el papel de exponentes materiales del capital.
Por otra parte, es de tener presente que al considerar el proceso de producción capitalista en su conjunto, nos encontramos con que cada capital individual no absorbe el equivalentes de plusvalía que como tal arranca a los obreros que bajo su dominio despliegan la actividad creadora de valor (y plusvalía). Los capitales se distribuyen la plusvalía social según la relación de tasa media de ganancia que resulta de la compensación que entre ellos se efectúa en el proceso de competencia capitalista. Hay unidades productivas o ramas enteras de producción que como exponentes de una parte proporcional del capital social, absorben del total de la plusvalía social una parte que supera la que les corresponde de acuerdo a la tasa usual de beneficio, en virtud de una mayor productividad del trabajo que en ellas se efectúa en comparación con el resto de unidades productivas o ramas de producción. En la agricultura, las diferencias relativas de fertilidad de la tierra son la base natural y no la fuente de una sobre ganancia que en forma de renta diferencial es impuesta por las relaciones de la competencia capitalista.
Para el estudio del capitalismo en la formación económica salvadoreña es preciso, además, tener en cuenta que el excedente social del cual proviene la parte correspondiente a una determinada sobreganancia en forma de renta diferencial o no no necesariamente está limitado al producto de valor dentro de determinadas fronteras nacionales. En este sentido es fundamental considerar un sistema económico más amplio que, en este caso, corresponde al sistema capitalista internacional.
Analizando el carácter capitalista de las relaciones de producción que se desarrollan en el país a partir de la introducción del cultivo del café pasaremos a determinar la forma concreta en que sr produce y reproduce esta relación capitalista.
Finalmente, haremos una síntesis inicial de la formación económica salvadoreña en base a determinar la tendencia fundamental que regula la articulación del modo de producción capitalista con otras relaciones de producción desarrolladas en el proceso histórico de dicha formación. Esto constituye tan solo el paso directamente anterior a la segunda sección de este trabajo en donde esa síntesis, es confirmada por el análisis del proceso histórico de formación y desarrollo de la sociedad salvadoreña contemporánea.
RELACIONES DE PRODUCCION CAPITALISTAS EN LA CAFICULTURA
Para abordar la cuestión del modo de producción es necesario analizar las formas de propiedad. Es claro que el problemas no se resuelve con afirmar simplemente que los medios de producción en el sector cafetalero son propiedad de unos cuantos que los concentran en sus manos frente a una masa desposeída o semi desposeída de ellos. Esto es fundamental, pero no es suficiente para afirmar su carácter de propiedad capitalista.
La propiedad capitalista es, en lo esencial, propiedad sobre una determinada suma de valor que el capitalista convierte de la forma en dinero a una forma de mercancías medios de producción y fuerza de trabajo, cuyo valor de uso le permite incorporarlas a un proceso de trabajo concreto y obtener como resultado del proceso productivo no solo el valor inicial por él desembolsado, sino un remanente –plusvalía- del cual se apropia sin haber dada por el absolutamente nada. El capitalista aparece coma propietario no solo de las partes constante y variable del capital, sino del producto especifico del proceso de producción capitalista, la plusvalía.
En la caficultura vemos aparecer al cafetalero coma portador de una determinada suma de dinero que este convierte en medios de producción y fuerza de trabajo.
Los medios de producción tienen aquí el carácter de mercancías y su importancia económica reside fundamentalmente en el hecho de que, como tales, son exponentes materiales de una suma de valor. No interesa para el caso, el hecho de que en los inicios del cultivo los cafetaleros no habían invertido dinero en la adquisición de determinados medios de producción (caminos, arbustos, etc.). Con el desarrollo de las relaciones capitalistas todos ellos pasan a representar igualmente la suma de valor que socialmente les corresponde en un determinado momento y esto se encarga de confirmarlo el cafetalero que, indiscriminadamente, los contabiliza con un precio determinado en sus “costos de producción.”
Con respecto a la fuerza de trabajo empleada en la caficultura, es evidente que la masa fundamental de ella es comprada por el cafetalero como otra mercancía y pro lo cual paga su precio, es decir, un salario. Es decisivo el hecho de que la propiedad que los cafetaleros tienen sobre los medios de producción no les da poder para obtener esa fuerza de trabajo par medios extra económicos. El colonato, como reminiscencia precapitalista en la forma de obtener fuerza de trabajo en las haciendas para la realización de algunos trabajos de carácter permanente (y en muchos casos para trabajos no productivos sino domésticos) representa la parte menor del total de la masa de fuerza de trabajo empleada en ellas.
La masa fundamental de la fuerza de trabajo consumida en el proceso productivo del café, concentrada en la época de la cosecha es obtenida por los cafetaleros a través de su compra en el mercado. No se presenta en esta relación ningún indicio de servidumbre feudal. Es un imperativo de carácter económico y no un poder extra-económico., el que lleva a los trabajadores de las haciendas a vender su fuerza de trabajo por un salario.
De hecho nos encontramos con un mercado capitalista de fuerza de trabajo, el cual, sin embargo, presenta particularidades propias del desarrollo de este modo de producción en El Salvador.
En los inicios de la caficultura en el país, nos encontramos con formas de obtención de fuerza de trabajo que no corresponden a este modo de producción. Los reclutamientos forzosos y los pagos por adelantado forma encubierta de coacción extraeconómica fueron recursos necesarios a los hacendados cafetaleros en tanto la estructura económica no les llego a proveer “espontáneamente” dicha fuerza de trabajo.
Aunque la sola presencia de dinero existente aún en la producción simple de mercancía no es el rasgo especifico del modo de producción capitalista, constituye en el caso del proceso de producción desarrollado con la caficultura en el país un claro índice de que en el predominan las categorías propias a dicho modo de producción. Si el cafetalero invierte dinero en la producción del grano es con el primordial objetivo de obtener una suma mayor que la desembolsada inicialmente. Esta inversión de dinero que aquí es un exponente del capital se concentra en la compra de fuerza de trabajo, para la recolección del producto. A esta parte variable del capital desembolsado por el cafetalero corresponde el trabajo asalariado en tanto aquel es el equivalente al valor de la fuerza de trabajo consumida en el proceso productivo o, más concretamente, es la suma de los salarios que expresan el precio de la mercancía fuerza de trabajo. Históricamente es esta necesidad de dinero para la inversión de la producción del café la que impulsa el desarrollo, de operaciones crediticias en la economía salvadoreña desde las formas prácticamente usureras como el “sistema de habilitaciones” hasta las formas bancarias capitalistas.
El elemento fundamental del análisis de las relaciones de producción desarrolladas a partir de la producción cafetalera en el país está, sin embargo, en la propiedad territorial.
Hasta ahora hemos considerado sololos medios de producción que como producto del trabajo humano, adquieren en un régimen capitalista el carácter de mercancías. La tierra fundamental medio de producción en la agricultura estaba fuera de esta consideración en tanto es producto de la naturaleza y que, en virtud de ello, carece de valor y por tanto no puede adquirir el carácter de capital. El absurdo económico que representa el precio de la tierra ha sido analizado en la sección anterior. Aquí nos interesa la tierra en tanto es objeto de una determinada relación social de propiedad que, dentro del régimen de producción imperante, constituye la base de una determinada forma de absorción de trabajo excedente por poner de la clase terrateniente.
Si Marx plantea que la coincidencia en una persona de capitalista y terrateniente es una excepción es porque de hecho se presentan como personajes distintos y si desplazamos el análisis de los representantes de las categorías capital y propiedad territorial hacia el análisis de las categorías mismas se aclaran los términos de esta contradicción.
La tendencia burguesa y la revisionista no menos que ella al identificar la realidad con sus apariencias han conducido, entre otras cosas, a analizar las relaciones económicas a partir de las formas sociales que las invierten y oscurecen. La propiedad privada jurídica sobre la tierra, es tomada, de por sí, como la base del modo feudal de producción, y de la presencia en una misma sociedad determinada de capitalistas y terratenientes se deduce, sin más, una contradicción fundamental entre dos modos de producción por cuyo predominio luchan las clases que los representan.
Históricamente es indiscutible que se presenta la contradicción entre ambos modos de producción con diversas condiciones y grados de agudización en el desarrollo de determinadas formaciones económicas. Asimismo, el curso de la historia ha demostrado que allí donde ha surgido esta contradicción, la tendencia general en su resolución ha sido hacia el predominio del modo de producción capitalista. Los revisionistas conciben esta tendencia histórica como una ley metafísica de supresión lineal que invariablemente se presenta en todas las sociedades, y además, con las mismas características y perspectiva de desarrollo.
Capitalistas y terratenientes aparecen como polos clasistas de una contradicción fundamental cuando en un periodo determinado de desarrollo de una formación económica se enfrentan por el predominio general dos formas de producir y apropiarse del excedente y en las cuales, por tanto, es diferente el carácter mismo de aquel.
Se trata de una contradicción entre dos formas de explotación de clase que se excluyen en cuanto al predominio de una de las dos en una determinada sociedad. Las formas y grado de desarrollo de las relaciones capitalistas, en particular las necesidades de expansión del capital en el proceso de acumulación, determinan en última instancia la radicalidad con la que los capitalistas se enfrenten a los terratenientes feudales para imponer su dominio allí donde estos ejercen la forma de explotación que les corresponde. En torno a esta contradicción se agrupan el resto de clases sociales presentes en dicha formación económico-social y de la forma concreta en que es resuelta depende en mucho su desarrollo posterior. En algunos casos, el triunfo del capitalismo es aplastante y conlleva la desaparición total de las relaciones feudales; pero también se presenta la alternativa histórica en la cual junto al modo de producción capitalista subsisten relaciones feudales que, sin embargo, están sujetas a una determinada forma de predominio de aquel en la formación económica concreta.
Ahora bien, esta contradicción no puede ser identificada en una formación económica a partir de que en ella aparece junto a los capitalistas una clase terrateniente. En una formación económica en la cual predomina el modo de producción capitalista nos encontramos por lo general aunque no necesariamente con una clase terrateniente que lejos de ser portadora de un modo de producción feudal que disputa a aquel el predominio en un determinado espacio económico, es por lo contrario, parasitaria del mismo.
“Los propietarios de simple fuerza de trabajo, los propietarios de capital y los propietarios de terrenos, cuyas respectivas fuentes de ingresos son el salario, la ganancia y la renta del suelo, es decir, los obreros asalariados, los capitalistas y los terratenientes, forman las tres grandes clases de la sociedad moderna, basada en el régimen capitalista de producción.” (C. Marx, El Capital, Libro Tercero, Cap. LII, Ed. F.C.E.).
La contradicción que aquí se desarrolla no es en torno a la forma de producción misma en la cual, de hecho, el proceso de producción en su carácter capitalista es un proceso de producción de plusvalía. La contradicción es en torno a la distribución proporcional entre ambas clases de dicha plusvalía.
En el modo de producción capitalista existen formas determinadas de propiedad territorial que le corresponden y que tan solo tienen en común con la propiedad territorial feudal el hecho de que esta relación de propiedad tiene con objeto material a la tierra “… es tendencia constantes y ley de desarrollo del régimen capitalista de producción al establecer un divorcio cada vez más profundo entre los medios de producción y el trabajo y el ir concentrando los medios de producción desperdigados en grupos cada vez mayores; es decir, convertir el trabajo en trabajo asalariado y los medios de producción en capital. Y a esta tendencia corresponde, de otra parte, el divorcio de la propiedad territorial para formar una potencia aparte frente al capital y al trabajo, o sea la transformación de toda la propiedad del suelo, para adoptar la forma de la propiedad territorial que corresponde al régimen capitalista de producción”. (Marx: El Capital, Libro Tercero, Cap. LII, Ed. F.C.E.).
Capital y propiedad territorial son categorías compatibles en el régimen de producción capitalista cuyas mutuas relaciones son contradictorias pero no antagónicas en cuanto al carácter del modo de producción, dentro del cual ambas se enfrentan al trabajo asalariado en una contradicción mucho más profunda en la medida en que se distribuyen el excedente que el capital se encarga de extraer a los trabajadores en la producción. No interesa el grado de agudización que entre las clases capitalista y terrateniente asuma la contradicción por el reparto de la plusvalía, esta lucha llega incluso a la supresión de la clase terrateniente en muchos casos. Sucede aquí lo que –en otros términos- se presenta en la competencia capitalista que puede llevar a la desaparición de determinados capitales, pero no a la supresión del capital.

El modo de producción capitalista conlleva pues determinadas formas de propiedad territorial y, fundamentalmente, la forma económica en que esta se realiza: la renta del suelo.
La renta capitalista del suelo debo ser claramente diferenciada de los tributos feudales. Por otra parte, dicha renta capitalista puede ser de dos tipos: absoluta y diferencial; lo cual ya expusimos en la sección anterior.
En los análisis del modo de producción capitalista Marx contempla la existencia de la clase terrateniente como una clase parasitaria del régimen de producción capitalista. A su vez, considera como excepcional la coincidencia del capitalista y el terrateniente en una sola persona, en base, por supuesto, al desarrollo histórico concreto que sirve de base a su análisis. Esta no coincidencia de personajes es la base concreta de un enfrentamiento de clases cuya tendencia es históricamente desfavorable al terrateniente.
La renta diferencial es en esencia una sobreganancia específicamente capitalista imposible de existir sin este régimen de producción. Si es catalogada como renta diferencial distinta de otro tipo de sobreganancia capitalista es porque su base reside en las fertilidades diferentes de tierras limitadas y monopolizables. Y no en las diferencias de calidad.
Es por eso que esta sobreganancia capitalista puede ser apropiada por un personaje (el terrateniente, que en un principio es ajeno al proceso productivo mismo) en virtud de su calidad de propietario del elemento productivo (tierra) que sirve de base natural a esa sobreganancia. Así pues, esta sobreganancia al pasar a manos del terrateniente se convierte en renta diferencial. Ambas categorías de ganancia capitalista y renta diferencial son parte del mismo régimen de producción capitalista y no se excluyen sino más bien, son inherentes a toda estructura capitalista.
Mientras que la renta absoluta tiende incluso a desaparecer en el modo de producción capitalista la renta diferencial desaparece con el mismo modo de producción. La propiedad territorial puede incluso ser nacionalizada, pero si subsisten las condiciones de producción capitalista subsiste la renta diferencial, variando solarmente el destino de esta.
Visto el proceso de producción capitalista en su conjunto, aparece que cada capitalista individual solo excepcionalmente absorbe de la plusvalía socialmente producida una parte equivalente al total de la plusvalía que extrae a los obreros que trabajan subordinados a él.
Los distintos capitales se reparten el total de la plusvalía social en proporción a su participación en el capital social de acuerdo a la cuota media de ganancia. La composición orgánica de cada capital determina si esta ganancia media está por encima o por debajo de la plusvalía que le corresponde. Sucede incluso que las variaciones de precio no siempre son ascendentes. Por ejemplo, es un hecho que dado el desarrollo técnico cuesta cada vez menos obtener un arbusto de igual realidad. De ahí que incluso con la misma cantidad de dinero pueda afrontarse cierta expansión de la producción (del número de arbustos para el caso) en el transcurso de un año a otro. En cuanto al caso de un ascenso en los precios como el que sucede actualmente con los fertilizantes y con el moderado aumento en el salario mínimo, no siempre implican una reducción en las ganancias debido a las necesidades de mayor inversión. Lo determinante aquí es que ese ascenso en los precios, puede estar afectando en forma más o menos similar a la producción brasileña y por tanto elevándose el precio comercial del producto con lo cual se compensa el alza de los precios.
Es claro que lo anterior no opera de manera mecánica e inmediata porque, sobre todo en el caso del café, se da el enfrentamiento entre operaciones comerciales y especulativas de los productores y de las compañías (a nivel internacional) que determinan variaciones momentáneas de precio que pueden desembocar en la necesidad de los cafetaleros de echar mano de su fondo de reserva para enfrentar el alza de los costos o bien, que les permita compensarla y, a veces, hasta sacar una ganancia de más.
Además de estas tendencias en la composición orgánica y sus posibles variaciones tenemos otro elemento importante que considerar: la rotación del capital.
La rotación de un determinado capital es el ciclo que recorre en la producción y la circulación hasta volver a manos del capitalista. Así, el tiempo de rotación está compuesto por el tiempo que permanece el capital en la esfera de la producción más el tiempo que permanece en la esfera de la circulación.
La parte del capital que es usada en varios periodos de producción sucesivos forma el capital fijo y por tanto, el capital recupera en cada venta del producto solo una parte de su valor. En el café (y otras ramas agrícolas) esto sucede con casi todo el capital constante, tanto en lo invertido en condiciones amplias de producción (instalaciones, caminos, etc.) el invertido en maquinaria (vehículos para transporte interno, equipo de rociadores, etc.) y el invertido en materias primas y auxiliares (semillas, almácigos, abonos, fertilizantes. etc.).
Hay, por supuesto, algunas excepciones (sacos de recolección, algún tipo de insecticida) que solo pueden ser utilizados en un periodo y que, por lo tanto, forman parte del capital circulante: es decir, de aquel cuyo valor recupera totalmente los capitalistas al vender el producto. El que una parte del capital constante sea fija o circulante, depende de cada rama de producción y de cada proceso productivo concreto.
Aquí solo trataremos lo que se refiere al capital variable (salarios) puesto que forma la mayor parte del capital total y par tanto el análisis de la rotación de las partes del capital constante no altera en mucho los resultados en cuanto al monto de dinero que debe desembolsar el cafetalero en cada periodo de producción. Además nos vamos a referir a plantaciones ya formadas y no a plantaciones que apenas comienzan, puesto que esto es incluso excepcional en la actualidad.
En cuanto al pago de salarios podemos dividir el año productivo en dos partes básicas: de octubre a enero en que se compra el sesenta por cierto aproximadamente del total de fuerza de trabajo para ser utilizado en la limpia y recolección; y de febrero a septiembre en que se invierte para movilizar la fuerza de trabajo necesaria en el resto de labores.
Así pues en lo que a salario se refiere el cafetalero solo necesita disponer al inicio del periodo de producción del 40% del total del capital variable para ir desembolsando sucesivamente de febrero a septiembre y recuperar su valor al vender la cosecha. El sesenta por ciento restantes constituye la mayor parte del desembolso total anual y tiene una rotación sumamente rápida. Es más en muchos casos no se necesita disponer de la cantidad total de salarios que se pagan en estos cuatro meses, sino de una cantidad menor (cuyo monto es establecido por la práctica) puesto que al ir recolectando el café se va vendiendo casi inmediatamente, y con este dinero se puede seguir operando el resto del periodo de la cosecha.
Lo importante es que de acuerdo con la lógica capitalista es totalmente absurdo que el cafetalero guarde ese dinero necesario para pagar salarios de cosechas durante los ocho meses precedentes a esta. Queda así abierta la posibilidad de dedicar este dinero a otras actividades fuera del sector. Esto es confirmado por la práctica de los “créditos de operaciones” a que recurren los cafetaleros para afrontar sus necesidades de capital durante estos cuatro meses. Es más racional, desde el punto de vista capitalista prestar ese dinero y pagar un interés por él que mantener de su propio capital una parte ociosa durante tanto tiempo (en que utilizan ese capital, es algo que veremos más adelante). En torno a esta operación crediticia se constituye incluso el sistema bancario del país.
Hasta aquí tenemos las siguientes conclusiones sobre la inversión de capital en el café:
1. El sostén económico de la producción cafetalera en el país no es tanto la cuota de ganancia que le corresponde al capital invertido sino la sobreganancia obtenida como renta diferencial. De ello resulta un máximo de beneficio con una escasa inversión relativa. 2. Del capital invertido, una baja proporción corresponde al capital constante. Esta baja proporción del capital constante, que en su mayoría se fija en el proceso productivo por varios años, conlleva a una escasa exigencia de inversión a largo y mediano plazo.
3. La mayor proporción del capital necesario la forma el capital variable. Este está concentrado en el pago de salarios a la fuerza de trabajo utilizada durante una tercera parte del año productivo. Incluso el capital que hay que desembolsar para enfrentar esta inversión es menor que el total de salarios que se deben pagar durante los cuatro meses. Por lo demás la práctica común es recurrir a un crédito para la época de cosecha por lo que se reduce aún más el monto de capital propio del cual debe disponer el cafetalero para sostener la producción.
4. El proceso de acumulación es limitado sin que por eso se afecte la obtención de continuos beneficios elevados. Aun allí donde es necesario reinvertir para expandir la producción y productividad, en torno sobre todo al mantenimiento e incremento de la fertilidad de la tierra, se puede echar mano de un limitado y más o menos constante fondo de reserva que pasa a ser considerado como parte de la inversión necesaria v que incluso puede ser mantenido tanto con eventuales liberaciones de capital logradas a base de las variaciones de precios como recurriendo continuamente a un fondo de acumulación creciente deducido de las ganancias obtenidas.
Así pues, con escasa inversión se obtienen los más altos beneficios y encima de eso quedan a la disposición casi total de los cafetaleros para utilizarlos en cualquier otra actividad. No en vano se le llama al café, “grano de oro”.
LAS RELACIONES DE PRODUCCION EN EL SECTOR CAFETALERO
Todo intento de análisis en torno a la “naturaleza” derrochadora de la oligarquía cafetalera y de su carencia de “espíritu empresarial” es inútil para explicar el estancamiento económico. Por lo que respecta al sector productivo cafetalero ( y con ello a toda una época de la historia económica del país) hay condiciones objetivas que conducen a que en el total de la plusvalía obtenida predomine el fondo individual de consumo sobre el fondo de acumulación. Si en el oligarca cafetalero fue tan acentuada su tendencia al lujo y al derroche fue simplemente porque las condiciones objetivas no le plantearon el conflicto en su “pasión de gastar” y su “pasión de acumular”. Las condiciones objetivas no le obligaron a acumular como al capitalista moderno, y de allí que florecieran en el país gastos tan improductivos coma los costosos viajes a Europa, las exclusivas zonas residenciales y hasta personajes tan “filantrópicos” como un Walter T. Deininger. Incluso, como veremos, el posterior cambio en cuanto al use de las sobreganancias, al reinvertirlas en otros sectores económicos fue resultado de una variación objetiva dentro de la situación de dependencia y no a los esfuerzos de los “ilustrados’ reformistas por convencer a la oligarquía de la conveniencia de esto.
Pero aun más, esa plusvalía va a dar a menor de la oligarquía por ser, a la vez capitalista y terrateniente; y es elevada en razón de mecanismos que brinda el sistema económico mundial (a través de la renta diferencial) y en el cual su principal mérito fue haber olfateado con bastante precisión un producto de “oro”.
Si queremos hacer un análisis marxista no debemos considerar a la clase dominante como individuos con plena y libre voluntad de actuar de la cual se derivaría toda la estructura del país. El oligarca cafetalero no es más que el capital y la propiedad territorial hechos una sola persona dentro de un sistema económico capitalista dependiente y cuyos comportamientos económicos y políticos variaran según la imponga la realidad.
Hemos dado por supuesto que el excedente apropiado por la oligarquía tiene el carácter de plusvalía. Esto debemos analizarlo más detenidamente v establecer el tipo de relaciones de producción imperantes, puesto que solo así podremos afirmar el carácter predominantemente capitalista de la formación económica y que no es, por ejemplo, una sociedad colonial en la que el excedente es producido bajo formas precapitalistas aunque sea canalizado al mercado capitalista.
“Para abordar la cuestión del modo de producción es necesario analizar las formas de propiedad.” Es claro que el problema no se resuelve con afirmar simplemente que los medios de producción en el sector cafetalero son propiedad de unos cuantos que los concentran en sus manos frente a una masa desposeída o semidesposeida de ellos. Esto es fundamental, pero no es suficiente para afirmar su carácter de propiedad capitalista. * El problema reside en establecer si dicho medios de producción funcionan como capital frente al trabajo asalariado o si se trata por ejemplo, de simple propiedad territorial que se apropia del trabajo excedente a bases de mecanismos extraeconómicos. De hecho hemos venido respondiendo en parte a este problema al establecer que en la producción cafetalera se combinan la propiedad capitalista (base de la apropiación de la ganancia capitalista) con la propiedad territorial (base de la apropiación de la renta diferencial) y en dicha combinación predominan las relaciones capitalistas.
“En los análisis del modo de producción capitalistas Marx contempla la existencia de la clase terrateniente como una clase parasitaria. Del régimen de producción capitalista. A su vez, considera como excepcional toda coincidencia del capitalista y el terrateniente en una sola persona, en base, por supuesto, al desarrollo histórico concreto que le sirve de base a su análisis. Esta no coincidencia de personajes es la base concreta de un enfrentamiento. Sin embargo, si desplazarnos el análisis de los representantes de las categorías capital y propiedad territorial hacia el análisis las categorías mismas se aclara más el panorama.
La renta diferencial es en esencia una sobreganancia específicamente capitalista, imposible de existir sin este régimen de producción. Si es catalogada como renta diferencial distinta de otro tipo de sobreganancia capitalista es porque su base reside en las fertilidades diferentes de tierras limitadas y monopolizables, y no en diferencias de calidad. Es por eso que esta sobreganancia capitalista puede ser apropiada por un personaje (el terrateniente) que en principio es ajeno al proceso productivo mismo en virtud de su calidad de propietario del elemento productivo (tierra) que sirve de base natural a esa sobre ganancia; así pues, estas sobreganancia al pasar a manos del terrateniente se convierte en renta diferencial. Ambas categorías de ganancia capitalista y renta diferencial son parte del mismo régimen de producción capitalista y no se excluyen, sino más bien, son inherentes a toda estructura capitalista.
Mientras que la renta absoluta tiende incluso a desaparecer en el periodo de producción capitalista, la renta diferencial solo desaparece con el mismo periodo de producción. La propiedad territorial puede incluso ser nacionalizada pero si subsisten las condiciones de producción capitalistas subsiste la renta diferencial variando solamente el destino de esta.” **
Si Marx plantea que la coincidencia en una persona de capitalista y terrateniente es una excepción, es porque, de hecho, se presentan como personajes distintos y contrarios en la historia económica que toma como base para el estudio del modo de producción capitalista. En Inglaterra, los capitalistas tienen origen y formación desligados de los terratenientes, por lo tanto tuvieron que enfrentarse cuando el capital se introdujo en la producción agrícola, y ante esta realidad, el capitalista tuvo que rendir tributo, en forma de renta, al terrateniente, cuya única función se reducía a tener en sus manos un título de propiedad sobre “una porción del planeta” y con ello acreditarse el derecho de cobrar y apropiarse de una parte del excedente en cuya producción no tenía absolutamente nada que ver.
Si analizamos ahora la historia económica del país, encontramos un proceso totalmente distinto. A partir de la independencia, y con ella, se consolida la producción añilera. La situación aquí es bastante clara: se trata de un capital comercial que mediando entre la producción y el mercado internacional subordina a la producción sin transformar las condiciones que en ella imperan. Es decir, que su ganancia proviene básicamente de la operación comercial, por lo que no necesita transformar las relaciones de producción pre capitalistas en capitalistas. De esto no se deriva el carácter predominantemente capitalista que ha querido atribuirse a dicha sociedad, puesto que aun habiendo ciertas formas de capital, está ausente la relación de producción capitalista. Los colorantes sintéticos desarrollados en Alemania desplazan el añil del mercado mundial y producen la quiebra de la base económica sobre la cual se mantiene y reproduce literalmente la economía del país. Con la declinación del añil se genera en el país una evidente necesidad histórica de subsistencia económica dado el escaso desarrollo de las fuerzas productivas. La respuesta a esta necesidad histórica viene a ser el cultivo del café. Si algún papel tienen los individuos en la historia es precisamente el de responder adecuadamente a necesidades históricas objetivas. Tal es el caso de Gerardo Barrios al promover la implantación de la caficultura en el país. Es claro que lo adecuado o no de dicha respuesta estará en función de su correspondencia a las exigencias históricas, las cuales, por ser transitorias y contradictorias harán que la respuesta misma tenga ese carácter.

En lo que nos interesa específicamente, esta necesidad fue resuelta según las condiciones imperantes y por tanto no podemos esperar que sucedan según esquemas predeterminados. Es de esta manera que la oligarquía naciente emprende un proceso de expropiación de tierras para ser cultivadas con café. La clave del desarrollo ulterior está en que expropiando o bien apropiándose de tierras “sin dueño”, se convierten en terratenientes que, sin embargo asumen a su vez la puesta en producción de dichas tierras, lo cual es excepcional en un terrateniente.

Poner en producción dichas tierras es hacerlo bajo determinadas relaciones de producción: las más consecuentes con las leves que impulsaron este proceso. En este sentido, el único tipo de relaciones productivas que responde a la obtención de los altos beneficios que se esperan (y de los cuales necesita la clase dominante) son las relaciones capitalistas. El desarrollo de dichas relacione fue objetivamente necesario e impuesto por las condiciones materiales. Es por eso, que no son establecidas por “decreto” (aunque hubo medidas jurídico políticas que las implementaron), ni de un día para otro. Se forman y consolidan en un proceso, al principio del cual incluso no se presentan con rasgos definidos. Por ejemplo, “las habilitaciones” y “reclutamientos forzosos” de mano de obra de esa época están lejos de ser relaciones de tipo capitalistas: y sin embargo, pasando por ellas se llega a establecer posteriormente el mecanismo estrictamente económico ( y no extraeconómico como aquellos) de provisión de fuerza de trabajo a la hacienda cafetalera. Es totalmente evidente a través de este proceso histórico que lo decisivo para obtener las altas ganancias que ofrece el café es convertirse en propietario privado de las condiciones productivas. De otra manera, el resultado histórico hubiera sido, por caso, la formación de un capital comercial que funcionara a la manera de la “época añilera”. Y si bien es cierto que se forma ese capital comercial, es claro que tras él está casi siempre un gran cafetalero productor, que como tal obtiene las mayores ganancias, dejando al capital comercial sus necesarias funciones de mediación en el proceso de producción capitalista sacando de esa actividad la normal ganancia media. La implantación de la economía cafetalera respondió pues a una necesidad histórica, pero dentro del marco concreto de los intereses de clase de la oligarquía cafetalera. Y para obtener esos altos beneficios de la caficultura a través de la renta diferencial, era necesario que predominaran en el proceso productivo las categorías capitalistas sin las cuales no se puede formar una tasa media de ganancia ni un precio de producción correspondiente; en fin sin las cuales no se da el mecanismo de la renta diferencial. A su vez, ya funcionaban a nivel del mercado internacional las leyes de este proceso productivo bajo su carácter capitalista al establecerse como precio comercial de los productos agrícolas el del precio de producción de la peor tierra.
Para que se impongan dichas categorías es necesario obviamente, que se dé una inversión de capital. Esto se va produciendo de manera más lenta, pues los medios de producción no han sido adquiridos por los cafetaleros en base a la compra de ellos. Muchos de los trabajos necesarios para la formación de las plantaciones fueron realizados, al menos en una parte considerable, en base a mecanismos no capitalistas. Aun en los casos en que el principal medio de producción (la tierra) hubiera sido comprado, no se trata de una inversión de capital, propiamente dicha, sino de un pago adelantado de las rentas que en base a ella se obtendrán. Sin embargo, la obtención de fuerza de trabajo sí debe ser lograda a través de la compra de ella a cambio de dinero, es decir, de un salario, puesto que los mecanismos extraeconómicos iniciales de obtención forzosa sólo sirven para impulsar la implantación de la caficultura, pero son incompatibles con su posterior desarrollo y consolidación.
Los cafetaleros no pueden mantener la obtención de la fuerza de trabajo temporal a través de mecanismos pre capitalistas, pues supondría dar demasiada tierra a campesinos que sólo serán utilizados en una época del año. Deberán obtenerla a base de un mecanismo económico distinto: comprar fuerza de trabajo a base de un salario. De esta manera, se va desarrollando la conversión de dinero en capital, sobre todo, capital variable. Un índice de esto lo constituye el desarrollo de ciertas formas de capital bancario junto con el proceso de consolidación de caficultura y orientados a proveer a los cafetaleros del dinero necesario para ser invertido en compra de fuerza de trabajo temporal. El carácter capitalista del cafetalero, con esto, establecido; carácter que se irá acentuando en la oligarquía con el desarrollo histórico tanto en lo que se refiere al proceso de producción del café como respecto a otros sectores de la economía. Es por supuesto un carácter capitalista históricamente condicionado y de allí sus características particulares.
TENEMOS PUES, LA COMBINACION EN LA OLIGARQUIA DE LAS CATEGORIAS ECONOMICAS DEL CAPITAL Y LA PROPIEDAD TERRITORIAL. LA OLIGARQUIA CAFETALERA ES CAPITALISTA EN TANTO INVIERTE UNA DETERMINADA CANTIDAD DE VALOR (BAJO LA FORMA DE DINERO) PARA COMPRAR MEDIOS DE PRODUCCION Y SOBRE TODO PARA COMPRAR FUERZA DE TRABAJO; VALOR QUE EN EL CURSO DE LA PRODUCCION ES INCREMENTADO. A SU VEZ, ESTA IMPLANTACION DEL CAPITAL EN LA CAFICULTURA EN UN CONTEXTO DE INTEGRACION AL SISTEMA CAPITALISTA INTERNACIONAL, LLEVA A QUE SE SOBREVALORICE EL CAPITAL INVERTIDO AL OBTENER NO SOLO LA GANANCIA CORRESPONDIENTE A ESTE, SINO, SOBRE TODO, AL OBTENER UNA SOBREGANANCIA, QUE LLEGA A MANOS DE LA OLIGARQUIA EN VIRTUD DE SU CALIDAD DE TERRATENIENTE. Y QUE SE CONVIERTE ASI EN RENTA DIFERENCIAL.
Ahora bien, el carácter capitalista de la producción cafetalera se realiza como hemos dicho, en el marco de condiciones históricas determinadas, lo cual le da un carácter particular y concreto.
Esto se revela con especial fuerza en cuanto al carácter semiproletario de gran parte de los trabajadores en la caficultura v en cuanto al grado de desarrollo capitalista en la misma producción cafetalera.
Sobre lo primero, lo importante es la persistencia de la pequeña producción agrícola (de propietarios o, sobre todo, de arrendatarios). Puesto que la mayor parte de la fuerza de trabajo es utilizada sólo temporalmente (4 meses) y no puede ser totalmente mantenida en relaciones de colonato, se impone socialmente la necesidad de surgimiento y persistencia de formas de producción que permitan a la masa trabajadora lograr los medios de subsistencia necesarios para el resto del año. Aun cuando posteriormente aparecen otras explotaciones capitalistas agrícolas para la exportación (algodón, caña) y el desarrollo de otros sectores económicos (la industria manufacturera por ejemplo), no se desarrolla hasta sus últimas consecuencias el proceso de proletarización del campesinado. Además de la masa de jornaleros proletarizados, persiste una numerosa proporción de campesinos pobres que enfrentan sus necesidades de subsistencia en forma combinada: como pequeño productor y como trabajador asalariado. Para que una clase dominante se sostenga como tal es necesario que haya condiciones sociales que permitan determinado nivel de vida de las clases explotadas, nivel que depende de situaciones históricas concretas entre las cuales es decisivo el nivel concreto de desarrollo de la lucha de clases. De allí, que a pesar del proceso de expropiación de tierras, subsiste lo que la economía burguesa define como “minifundio”. Lo que sucede históricamente es una expropiación total para cierto sector y la conversión de otra parte del campesinado de propietario en arrendatario. Esto es realizado al comienzo a través de mecanismos extra-económicos que incluyen la reubicación geográfica en torno a las zonas cafetaleras. Prosigue una vez consolidado el café y luego, con el desarrollo de otras actividades agrícolas capitalistas y del capitalismo en general para el país, a través de mecanismos económicos ligados a prácticas crediticias y usurarias. Se hace necesario, pues, para la estabilidad de la formación predominantemente capitalista del país la combinación de relaciones capitalistas con relaciones que no sobrepasan el nivel de un régimen de producción mercantil con relaciones precapitalistas (colonato por ejemplo). El papel que juegan las primeras es básico, y la prueba está en que una brusca alteración en ellas durante la crisis del 30 propició condiciones sociales explosivas que fueron el terreno de la insurrección campesina del 32.
El otro aspecto de las particularidades de las relaciones capitalistas en el sector cafetalero puede ser sintetizado en la no implantación dominante de la plusvalía relativa en la producción del café. El predominio de la plusvalía relativa es el rasgo distintivo del capitalismo desarrollado. Esta es lograda a través del incremento constante de la productividad del trabajo, que al aumentar el producto total por jornada reduce el tiempo y aumenta la proporción del tiempo excedente no pagado del cual se apropia el capitalista. En torno a este mecanismo se produce el desarrollo de las fuerzas productivas en el capitalismo.
Hemos analizado ya las condiciones del desarrollo de las fuerzas productivas en la caficultura. Las relaciones capitalistas que con ellas se combinan dan como resultado la instauración del salario por obra como dominante. Esta forma de salario, correspondiente a las primeras fases del desarrollo del modo de producción capitalista, responde aquí al hecho de que luego de extender al máximo la jornada de trabajo debe recurrirse al incremento de la intensidad del trabajo (no a su productividad propiamente dicha) y para ello no hay nada más efectivo que el pago de salario por obra, que aquí se traduce en el pago según la cantidad de café recolectada. A la imposibilidad de implantar una elevada cuota de plusvalía (grado de explotación capitalista) por los límites señalados en cuanto a la productividad del trabajo invertido en la plantación: responden también lo común de las prácticas “anormales” en la hacienda cafetalera para aumentar el trabajo excedente apropiado (el robo en la pesada. en las medidas, etc.).
Si no imponen las leves que impulsan al capitalismo a pasar a formas superiores en su mismo desarrollo es porque impera de manera categórica la renta diferencial como base de la economía. El desarrollo de las relaciones capitalistas no va más allá de lo necesario para garantizar el funcionamiento del mecanismo de renta diferencial.
Se produce, por tanto, el predominio de una categoría capitalista marginal (renta diferencial) sobre una categoría fundamental (tasa media de ganancia). Esto se da en condiciones históricas determinadas nacionales e internacionales en las que se conforman los rasgos característicos de un capitalismo dependiente: estancamiento de la productividad del trabajo social y la formación de ciertas clases sociales en las que se combinan categorías económicas que normalmente dan lugar a clases diferentes (capitalistas- terratenientes, jornalero agrícola-campesino pobre), lo cual afecta de diversas maneras, según el desarrollo histórico económico del país, el marco en el que se da la lucha de clases (el carácter de las alianzas, por ejemplo). Se trata de una economía en la que el producto de valor nacional es incrementado artificialmente por la renta diferencial, puesto que, la menor parte de él, corresponde al trabajo social invertido en el país y la mayor parte corresponde a una absorción de plusvalía producida fuera del mismo.
Como para ilustración de lo anterior es interesante el cuadro realizado por CEPAL-FAO sobre el valor de las plantaciones cafetaleras en el país para 1954-1955 en el que hacen una comparación entre el valor declarado por los cafetaleros y en el que incluye “el valor” de la tierra v el que deducen los investigadores sin incluir dicho elemento.
VALOR DE LA PLANTACION
REGION DEL PAIS DECLARADA INVESTIGADA
I 50.3 13.0
II 123.1 31.4
III 34.9 9.1
IV 130.3 35.0
V 13.4 3.8
VI 45.8 11.7
VII 6.0 2.0
TOTAL 403.8 106.0
Las regiones I, II y III son del occidente del país. Las regiones IV y V son de la zona central. La región VI es de la zona oriental. La región VII comprende sobre todo el norte del país y pequeñas porciones de occidente, centro y oriente.
Independientemente del concepto de valor tanto de los cafetaleros como de los investigado¬res (suponer por ejemplo, que la tierra tiene valor), la diferencia de cálculos es claramente atri¬buida a la tierra. Para nosotros, esta diferencia constituye aproximadamente el monto de la ren¬ta diferencial obtenida (o por obtener) por los ca¬fetaleros en ese año.
Esta proporción varía sobre todo según varíe la renta diferencial de una época a otra, pues con ella varía a su vez el precio de la tierra (lo que aquí consideran como valor).
EL PAPEL DE LA RENTA DIFERENCIAL EN LA HISTORIA DEL PAIS.
Nos queda por analizar las variaciones que a tra¬vés de la historia del país sufre el papel de la ren¬ta diferencial en la estructura económico social salvadoreña y su inserción en el sistema económi¬co mundial.
Es claro que solamente destacaremos de mane¬ra esquemática los rasgos esenciales, sin detener¬nos en un análisis detallado. Fundamentalmente dividiremos el proceso histórico en dos períodos, aparte del período de formación de la caficultura a la que ya nos referimos anteriormente. Se trata de los períodos comprendidos entre principios del siglo hasta 1950 y aproximadamente una fase de transición hasta 1962; y el período que va de esta fecha a la actualidad. Esta división en el tiempo es sólo una expresión aproximada de va¬riaciones en el desarrollo económico a nivel global, en el cual consideramos decisiva pero no única, la cuestión del destino económico de la renta diferencial.
1. Primer Período
Los fenómenos que marcan el inicio y fin de este período son, en lo económico, la consolidación definitiva de la caficultura y el inicio del galopan¬te ciclo expansivo de la renta diferencial ocurrido en la década de los años 50.
Los principales rasgos son:
A- Predominio casi absoluto de la producción cafetalera dentro de la economía del país, con implicaciones a nivel social similares a las que hasta aquí hemos analizado cuan¬do veíamos sólo la producción cafetale¬ra.
B- La renta diferencial es orientada en gran parte a satisfacer necesidades individuales de consumo de la oligarquía o bien es de-positada en la banca extranjera o nacional. Incluso no se genera gran actividad económica interna en torno a producir lo necesario para satisfacer esas demandas (como sucedió en otros países), sino que la oligarquía satisface dichas nece¬sidades directamente en el extranjero o a lo sumo; dan lugar a la formación de limita¬das operaciones comerciales –capitalistas- para la importación de dichos productos.
C- Además de la producción cafetalera sólo adquieren cierta importancia las activida¬des económicas que tienen relación directa con ella. Esto es, en la comercialización, cré¬dito, beneficiado y transporte del café. Las cuales son áreas de inversión de la misma oligarquía pero que no alteran en lo funda¬mental a lo establecido en el punto ante¬rior.
D- Aparte de las clases directamente trabaja¬doras y productivas, el resto de sectores y grupos sociales dependen de su posibili¬dad de participar de una u otra forma en dicha renta diferencial. Esto abarca desde los sirvientes “de levita” hasta la servidum¬bre doméstica, pasando por supuesto por los de uniforme militar.
E- El “estado nacional” mantiene su funcionamiento en base a dicha renta diferencial, con lo que desarrolla sus aparatos administrativos y políticos encaminados a sostener el esquema socio-económico imperante.
F- Todo lo cual se desarrolla con la consecuente hegemonía política casi absoluta de la oligarquía cafetalera y dentro de un marco de lucha de clases bastante “apaciguada” hasta 1930-32.
La crisis de 1930 puede ser enfocada como una gran crisis de “realización” para la economía cafetalera que forma parte de la crisis general del sistema capitalista mundial (la cual no es solamente crisis de realización). Esta crisis consiste en la reducción drástica de la exportación y precios a un grado tal en que no es posible hacer “realidad” (convertir en dinero) el valor contenido en el producto y la renta diferencial que con él puede obtenerse. Sin embargo el hecho de estar localizado el origen de la crisis fuera de las fronteras nacionales y de la producción cafetalera mundial incluso hace que aún después de ella se continúe sobre el mismo esquema económico. La oligarquía se aferra por todos los medios a su alcance a su hegemonía amenazada sobre todo por la insurrección. Implanta la tiranía con la que da continuidad y profundidad a la represión contra insurreccional y con la que se lleva a cabo la única política económica de que era capaz: esperar la normalización del mercado mundial afrontando la situación crítica con elevado proteccionismo a los intereses cafetaleros. El régimen martinista responde a una necesidad histórica de clase: contener a través de una férrea dictadura la agudizada contradicción entre los intereses oligárquicos y las necesidades sociales. Una vez vuelve esta contradicción a sus límites “normales”, con la recuperación de la economía capitalista mundial, se agota la tarea para la cual ha sido implantada la dictadura hasta que finalmente se desplaza por otros regímenes que a través de varias fluctuaciones políticas forman parte del proceso de reajuste de la hegemonía bajo condiciones distintas.
2. -“La Transición”
Con la década del 50, y el régimen de Osorio se inicia el galopante y brusco ciclo expansivo de la renta diferencial arrojando en pocos años sobreganancias. Este ciclo es parte de la expansión imperialista norteamericana de la posguerra. Con este proceso, se produce una notable recuperación “pacífica” de la hegemonía oligárquica, pues el café “vuelve a demostrar su capacidad para vitalizar la economía”. Con este auge, se van desarrollando conjuntamente otros elementos del desarrollo económico pues las elevadas rentas son utilizadas en mayor proporción dentro del país.
De esta década datan por ejemplo, el impulso del sistema bancario, del desarrollo urbano de San Salvador y de ciertas obras de “infraestructura” (en 1954 se comenzó la carretera del litoral). Es aquí donde se sitúa históricamente el momento de la irreversible variación de la hegemonía de la oligarquía cafetalera.
Sin embargo, las tendencias generadas por esta notable expansión cafetalera a nivel mundial llevarán pronto a una crisis de sobreproducción ubicada ahora en la misma producción del sector. Esta crisis no podrá ser solventada, como antes, por un “ritmo de espera” y habrá que recurrir a otros mecanismos. Así presenciamos que por primera vez en la historia del país salen de la boca de los representantes de la clase dominante llamados a la racionalización de la “economía cafetalera”.
El presidente Lemus, ese personaje tan indefinido históricamente por estar situado precisamente en el punto crítico de la “transición”, trata de salir al paso con su propuesta del “Plan Lemus” (regularización a la producción. cuotas de exportación y precios del café a nivel internacional) a la manera de los que proponen apagar el incendio con agua cuando es totalmente evidente para todos que no hay otro remedio. Fue este un vano y dudosamente original intento nacionalista de aparecer como promotores de lo que realmente constituyó el éxito de la oligarquía brasileña al implantar definitiva y legalmente sus precios de producción “medios” a nivel internacional (CIC) consolidándose así su monopolio. Si bien este garantizaba la persistencia de la renta diferencial (elevada aun) para la oligarquía significaba también el sello definitivo de la imposibilidad de volver a disfrutar de un ciclo expansivo de dicha renta. Esto confirma una nueva situación histórica en el capitalismo del país: quedan limitadas las posibilidades de expansión puramente rentística y se hace necesario desarrollar otras actividades económicas. Para responder a esta necesidad histórica del desarrollo capitalista en el país se necesita otro tipo de régimen político. Sobre esta base se produce el desplazamiento de Lemus y la implantación de un Directorio que pretende fomentar la industrialización y desarrollar otras tantas medidas desarrollistas. Sin embargo, el temor de la oligarquía a que se profundice la agitación popular que se produjo en el curso de este desplazamiento y la desconfianza hacia la capacidad de los nuevos gobernantes de controlarla, provoca su rápida sustitución por otro régimen militar que garantiza la realización de las nuevas medidas económicas sin los riesgos de la inestabilidad política.
3. El Segundo Período
Los rasgos fundamentales para 1962-1967 son:
a) Nuevo impulso de la orientación imperialista hacia la inversión en el exterior. Esta necesidad, junto con la de neutralizar políticamente los efectos de la revolución cubana, se realizan en América Latina a través de la “Alianza para el Progreso”. B) Lo anterior y el impulso del Mercado Común Centroamericano permitieron cierto desarrollo industrial manufacturero. C) Lo decisivo aquí es que la renta diferencial pasa a constituir junto con el capital extranjero un fondo de acumulación social capitalista que sirve de base para el desarrollo del resto de sectores económicos. Con ello, toma nuevo impulso el sistema bancario que venía desarrollándose sobre todo a partir de los años 50, puesto que es el intermediario a nivel social de esta trasferencia. Aparecen ya las primeras compañías financieras, entre ellas, la más fuerte a nivel privado: La Financiera del Desarrollo e Inversión. A su vez se intenta desarrollar un sistema financiero estatal, con capital extranjero básicamente, para impulsar sobre todo el desarrollo industrial (INSAFI).
d) La hegemonía oligárquica sufre variaciones en la medida en que se acentúa su carácter capitalista al desplazarse a la actividad industrial, bancaria y financiera. A su vez, su predominio político está ahora en función de hacer “participar” a otros sectores en el desarrollo económico que necesita. Con esto se implanta la época de “las libertades democráticas que conlleva la consolidación del reformismo burgués” de oposición cuyo eje político es el de exigir al régimen cumplir a cabalidad con las exigencias del nuevo proceso. Pero todo esto, a pesar de sus exigencias de “funcionalidad” está plagado de contradicciones en la medida en que, persistiendo la base del fondo de acumulación social (agricultura cafetalera con la renta diferencial y el capitalismo monopolista internacional que exporta hacia acá sus capitales) es imposible superar los obstáculos que ellos mismos imponen al desarrollo industrial.
De esta manera las expectativas y el optimismo generados por el impulso desarrollista y mantenidos por la demagogia riverista caen estrepitosamente por el golpe dado al régimen por la clase obrera industrial (que se ha desarrollado en este mismo proceso) con la huelga general obrera de 1967. A partir de 1967 tenemos:
a) El fracaso de la Alianza para el Progreso y del Mercado Común Centroamericano que eran bases del desarrollo industrial que se había venido impulsando. b) A esta crisis responde la acentuada importancia que va adquiriendo el capital financiero como alternativa económica. La renta diferencial del café ante las limitaciones de la expansión del sector industrial es lanzada en buena parte hacia actividades financieras y especulativas. Se produce la transformación del sector oligárquico en financiero manteniendo su base agroexportadora (renta diferencial). Esta transformación no es directa porque hemos visto cómo fue históricamente necesaria la orientación de la renta diferencial hacía otros sectores económicos. Con el fracaso del intento desarrollista industrial persiste aún el problema de dicha orientación, de donde saltan al primer plano las financieras va constituidas y las que florecen rápidamente a partir de 1970. El fondo obtenido con la renta diferencial y el capital extranjero es orientado ahora en mayor parte hacia operaciones financieras que ofrecen altas ganancias.
Tales operaciones financieras giran en torno a la especulación de terrenos.
Esta ganancia especulativa no es realizada entre la simple compra y venta del terreno, sino financiando la construcción en ellos de proyectos urbanos comerciales y de proyectos turísticos. De esta manera se busca una nueva forma de adquirir una sobreganancia (sobre esto, especificamente nos detendremos más adelante).
Ninguna de estas actividades, por supuesto resuelve el problema fundamental del desarrollo económico-social del país; el de seguir siendo economía parasitaria del sistema capitalista internacional con un escaso desarrollo relativo de las fuerzas productivas.
A su vez existe el intento de desarrollar la industria de exportación con capital extranjero total y mixto. La concreción de este intento es la creación de las zonas francas y del Comité de Exportación ambas orientadas a provocar un flujo de capital extranjero al país y asociarse con él para obtener las ventajas que de ahí se derivan y sostener artificialmente la economía del país.
Se forma pues un sector financiero que no es más que el sector de la oligarquía cafetalera que manteniendo sus intereses en la banca y en la industria se orienta en la actualidad con especial preferencia hacia el tipo de inversión financiera mencionada más arriba.
Una revisión de los principales capitalistas de las financieras revela como principal rasgo el hecho de que en ellos se concentran y se combinan diversas categorías económicas capitalistas, a cada una de las cuales corresponde un tipo de ganancia, junto con las categorías económicas que le dan su rasgo oligárquico fundamental y que la hacen beneficiaria de la renta diferencial. El resultado es un sector de clase de un elevado y concentrado poder económico y político.
c) La consolidación de la hegemonía de este sector financiero con base oligárquica agro-exportadora, es realizada dentro de un marco de agudización de las contradicciones de lo estructura económica del país. Es preciso aclarar que no se trata de un nuevo sector de clase que viene a disputar la hegemonía a otro. Es la sustitución de un tipo de hegemonía oligárquica por otro.
A partir del momento en que la oligarquía cafetalera se introdujo en otros sectores económicos en la década del 50, perdió la posibilidad histórica de seguir manteniendo una hegemonía absoluta e indisputada. Históricamente se le va planteando la necesidad de desplazarse a otras actividades económicas para poder subsistir como clase dominante. Pero este proceso, por el rasgo fundamental de depender la economía del país de la renta diferencial, debe realizarlo manteniendo un pie en la caficultura. A medida que va metiendo el otro pie y las manos en otros sectores, se va haciendo más compleja y contradictoria la forma de mantener la hegemonía y ésta por tanto debe variar.
El proceso histórico a través del cual la oligarquía se ha ido convirtiendo en capitalista industrial, bancaria, y financiera es a la vez, el proceso que genera condiciones para la aparición y desarrollo de otros sectores de la clase dominante ligados a alguna de estas categorías, del desarrollo de los “sectores medios”, y, lo que es decisivo, el desarrollo de una clase obrera industrial. Este proceso se ubica históricamente en lo que hemos denominado “transición” y el posterior “impulso desarrollista”.
A partir de que fracasa este “impulso desarrollista” por las razones mencionadas, la lucha de clases en el país se agudiza ante el esfuerzo de cada clase y sector por mantener su situación. El sector hegemónico encuentra la solución y sus intereses en el impulso de sus actividades financieras y especulativas y en aferrarse de manera acentuada al capital extranjero. Para sostenerse como sector hegemónico (con predominio de su carácter financiero sobre el resto de sus características ) debe enfrentar la crisis actual (coyuntural y estructural) descargando sobre el resto de la sociedad los efectos que de ella se derivan. Ya no solamente descarga sobre las masas trabajadoras los efectos de la crisis permanente: sino que impone a todas las clases y sectores sociales su alternativa económica para descargar sobre ellas los efectos combinados de la actual crisis y la crisis estructural (permaneciendo, por supuesto las masas trabajadoras como las más afectadas). Para lograr esto necesita imponer un gobierno que oriente hacía la consolidación del capital financiero la mayor parte de sus recursos políticos, económicos, administrativos y jurídicos; con lo cual afecta al resto de sectores de la clase dominante y de los sectores medios que dependen también de estos recursos para sostener su situación y agudizan las contradicciones respecto a las masas trabajadoras y populares. La respuesta necesaria a esta situación es la implantación del fascismo.
La necesidad del régimen fascista es evidente para el sector hegemónico pero las contradicciones que lo generan como respuesta de dominación hegemónica y las contradicciones que con esta respuesta se agravan o aparecen, impiden su total consolidación. De allí que su implantación sea “en escalada”.
Se trata, más bien, de un fascismo que siendo ya irreversible, está “atascado” aún en una fase crítica en que se desgarran sus necesidades simultáneas de adquirir compromisos que contengan a determinadas contradicciones por un lado, y de implantar unilateralmente sus intereses por el otro. Tanto una como la otra, son necesidades objetivas con las cuales se “resuelven” determinadas contradicciones, pero que, a su vez, agudizan otras. En fin, dichas necesidades varían en su intensidad de acuerdo al grado de consolidación logrado en distintas coyunturas y se expresan en tendencias distintas dentro del régimen sobre un tipo u otro de política concreta. La superación de esta etapa del fascismo para dar lugar a una de estabilidad hegemónica (la cual sería históricamente transitoria pues ni aun esta forma de dominación de clase elimina el sistema de contradicciones del capitalismo, va no digamos. del capitalismo dependiente) o bien su desplazamiento por las fuerzas populares bajo conducción revolucionaria dependería de la coyuntura y la correlación de fuerzas.
En fin, una alternativa económica con predominio financiero sobre bases agroexportadoras y el concurso del capital monopolista extranjero, es obviamente algo que no tiene mayores perspectivas históricas.
Nuevamente, la historia ajusta cuentas con la estructura económica del país por su debilidad estructural básica: el escaso desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo social.
Se hace evidente que en la medida en que siga predominando un esquema de reproducción económica capitalista aferrado a la absorción de un valor que no es producido internamente (dependiente de su integración parasitaria en el sistema capitalista internacional), seguirán repitiéndose los fracasos de cualquier intento de desarrollo económico por vías capitalistas.
La formación económica capitalista dependiente del país está agotando sus posibilidades de vida. Lo sucesiva modalidad de aprovechamiento de la renta diferencial y las limitaciones mismas de la expansión de dicha renta han agotado históricamente los “impulsos” exclusivamente rentísticos y los “impulsos” combinados con la banca, la industria y las finanzas capitalistas con el apoyo del capital extranjero. Sólo una alternativa no capitalista puede responder a las actuales exigencias históricas. Para esto, la historia plantea con redoblado fuerza la exigencia de la irrupción violenta de las masas en ella para tomar en sus manos, de manera definitiva, su destino. Esta revolución social sólo puede desembocar en una revolución proletaria que en un proceso de construcción socialista resuelva, a la vez, los fracasos históricos del capitalismo dependiente.

Última modificación: 10 de agosto de 2017 a las 14:47

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