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He luchado por la justicia social desde 1960...Entrevista con Raúl Vargas

SAN SALVADOR, 23 de febrero de 2018 (SIEP) “He luchado por la justicia social en El Salvador desde 1960…” nos comparte Raúl Vargas, destacado militante revolucionario salvadoreño, conocido popularmente como el “Bachiller Campesino”.

HE LUCHADO POR LA JUSTICIA SOCIAL EN EL SALVADOR DESDE 1960…
Entrevista con Raúl Vargas.

SAN SALVADOR, 23 de febrero de 2018 (SIEP) “He luchado por la justicia social en El Salvador desde 1960…” nos comparte Raúl Vargas, destacado militante revolucionario salvadoreño, conocido popularmente como el “Bachiller Campesino”.

“Me incorpore a las luchas populares por influencia de un tío, de nombre Salvador Vargas, que era tipógrafo y además militante del Partido Comunista; el me platicaba y me llevaba literatura revolucionaria; aprendí mucho de él sobre el compromiso revolucionario, el amor a nuestro pueblo y la defensa de sus intereses
Él vivía allá por la Isla, en la colonia San Judas en la zona conocida por La Isla en la capital San Salvador. Cuando él consideró que ya era el tiempo adecuado me contactó con otro camarada, con Bonifacio Ramirios, conocido como Chito, que era hermano de Julia, de Eva y de Juanita. Julia era la mujer del Oso Castro Belloso y Juanita, que llegó a ser posteriormente la señora de Miguel Mármol.
Con Chito nos reuníamos periódicamente, respondía a mis preguntas y dudas sobre el Partido, me llevaba materiales para estudiar. Y en 1960, a los 21 años cumplidos y recién salido de estudiar la secundaria, me dio ingreso y fui juramentado por él mismo como miembro del PCS en un lugar en las afuera de la ciudad, allá en Soyapango.
Miguel Mármol el legendario sobreviviente de la insurrección de 1932 frecuentaba la casa del compañero Chito y ahí lo conocí y nos poníamos a platicar sobre temas de la realidad del país. Él hablaba del 32 como si hubiera sido ayer y ya habían pasado casi treinta años. Era una riqueza de conocimientos los que adquiría, aprendí mucho con Miguelito. Forjamos una relación entrañable, de muchos años, de persecuciones y sacrificios, de alegrías y de trabajo conjunto, hasta que él murió ya después de los Acuerdos de Paz. Luego de ingresar formalmente al Partido me asignaron a una célula, de nombre Rafael Bondanza, la integrábamos uno de los hijos de Modesto Ramírez, uno de los fundadores del Partido Comunista, dos compañeros más y mi persona. Una de las actividades que realizábamos era ir a repartir por las madrugadas propaganda del Partido, la metíamos por debajo de las puertas de las casas, para que los trabajadores la encontraran al despertarse. Esto se realizaba en los cantones del municipio como eran: El Limón, Buena Vista, Venecia, el Plan del Pino y otras comunidades. Otra actividad que era permanente era la capacitación política que era impartida por Miguelito Mármol, él fue mi maestro, nos hablaba acerca del socialismo y del viaje que realizó en 1930 a la Unión Soviética, nos hablaba de las ideas del marxismo, de los éxitos de Cuba, de las tesis de Lenin; de un viaje a una reunión sindical en Montevideo, Uruguay; de la historia de lucha y sacrificio del PCS, de su fundación en la playa de Asino en Ilopango…
Como no estaba trabajando y habiendo terminado mis estudios de secundaria, me dediqué a tiempo completo al trabajo partidario, incluso sin cobrar salario. Me dedicaba a recorrer los cantones rurales, a establecer nuevos contactos entre jóvenes y trabajadores, y ampliar nuestra área de influencia partidaria…y así fueron surgiendo nuevos grupos de simpatizantes, en otros lugares como en el cantón Asino del lago de Ilopango; y en un cantón perteneciente al municipio de Comasagua.
Como resultado de este trabajo Miguel Mármol en 1964 me incorpora a la Comisión Rural del Partido, y ahí conozco a Modesto Ramírez y Segundo Ramírez ambos sobrevivientes del 32; a Alfonso Martínez y a Fidel, hijo de Segundo Ramírez. Los cinco integrábamos la Comisión Rural bajo la dirección de Miguelito Mármol. La formación de este organismo era resultado de los acuerdos adoptados por el V Congreso: trabajar con fuerza políticamente el campo.
Todo este esfuerzo organizativo culmina con la creación en 1970 de la organización campesina ATACES, Asociación de Trabajadores Agrícolas y Campesinos ya con la participación de Víctor Rivera destacado militante del Partido en el Departamento de Sonsonate. Y nos distribuimos el trabajo para visitar a las bases rurales en todo el país. Teníamos trabajo campesino en la zona de los Nonualcos, en particular en Santiago Nonualco, donde vivía una familia de apellido Crespín, muy aguerrida, todos eran comunistas, sólidos, entusiastas . A un joven de esta familia me acuerdo que lo mataron los escuadrones de la muerte de ese tiempo, cuando se dedicaba a realizar propaganda de la Unión Nacional Opositora, UNO. Se llamaba el joven mártir del Partido, Lorgio Crespín. La organización también cobró auge en municipios del departamento de Santa Ana; en Sonsonate, había ahí un camarada sobreviviente de 1932, de nombre Bartolo.
El trabajo de organización campesina era mi responsabilidad partidaria principal por lo que con respecto al FUAR solo me acuerdo que asistí a principios de los años 60 a una asamblea general allá en la terraza del Edificio Chahín. Los asistentes en su gran mayoría eran militantes o por lo menos simpatizantes del Partido, ahí vi a tantos rostros de gente del PC, que posteriormente fui conociendo personalmente. Acordémonos que para esa época predominaba la clandestinidad, éramos un partido ilegal, prohibido. La asamblea la dirigía Schafik. Ahí conocí a Armando Herrera, con quien fuimos cheros, un gran camarada. También ahí me entere de la disputa existente entre Schafik y Cayetano.
Con Carpio tuve muy buena relación y me acostumbre a escucharle sus críticas a los que él llamaba los “pequeños burgueses” del Partido. Ya para ese tiempo iba tomando protagonismo al interior del Partido. En 1964 la dirección del Partido me ofrece la oportunidad de ir a estudiar una carrera técnica en la Unión Soviética y acepto la responsabilidad. Hice todos los trámites. Y ya para irme Cayetano me mandó a llamar para platicar. Me dijo con su típico estilo: “compañero, Usted tiene cualidades para ser un buen comunista, para ser un destacado revolucionario y le digo francamente que no quisiera que se fuera, porque vamos a perder a un cuadro, quiero que se quede y quiero pedirle que lo piense, que nuestro pueblo necesita luchadores como Usted…” La verdad, su discurso era muy sincero y me persuadió, me convenció, elogió mi persona y el trabajo que realizaba. Tuve que deshacer la maleta y no me arrepiento de haberlo hecho…
No obstante, todos nuestros planes y entusiasmo por desplegar el trabajo de organización campesina, y el siguiente año, el 65, nos vimos lanzados a una actividad nueva, la actividad electoral, realizada haciendo uso de un partido legal, el PAR Nueva Línea. Y abandonamos temporalmente el trabajo campesino. Nos involucramos en el trabajo electoral que nos permitió crecer partidariamente, acumular experiencia política, y lo más importante: establecer un fuerte contacto con la gente y sus necesidades y particularmente, llevar nuestra propaganda a las áreas rurales de nuestro país.
En el Oriente del país como resultado de esta nueva cancha de trabajo político que se abría en lo electoral, el Partido decide enviarme a San Miguel para abrir trabajo partidario. Llego y me encuentro al “Diablo”, es decir a Ernesto Alemán, un camarada del Partido que por su trabajo de motorista de una fábrica de dulces, viajaba seguido a San Miguel y ahí se quedaba por varios días y así decidimos buscar un cuarto de habitación y pagarlo entre los dos. A él lo conocí en el cantón Venecia siendo cipotes, los dos éramos colonos de la hacienda. Yo me encargue de politizarlo aunque por su modo de ser juguetón esto fue un poco difícil. En San Miguel nos encontramos con directivos del PAR que nos abrieron las puertas al trabajo político. Contábamos incluso con local que quedaba una cuadra al norte de la Alcaldía. Y entonces logramos desarrollar una campaña política “cachimbona”, con muchos mítines y pega de propaganda.
La vez que llegó nuestro candidato presidencial el Dr. Fabio Castillo, quedo asombrado del trabajo realizado y nos felicitó. Quedamos en segundo lugar a nivel de alcaldía. Nuestro candidato a Alcalde se llamaba Arístides Pineda, y era un verdadero líder. Arístides tenía mucho arraigo popular, era locutor de la YSKL, y siempre estaba rodeado de gente, su presencia fortaleció mucho al PAR. Después de la campaña lo echaron de la radio y logró irse para Estados Unidos, allá en Washington consiguió empleo en la Voz de las Américas.
Bueno ahí estuvimos con el PAR en San Miguel hasta que nos ilegalizaron después de la campaña de 1967. Incluso dimos la batalla en contra de la ilegalización, con jornadas de protesta ya que el grupo se mantuvo unido, fueron grandes jornadas de lucha popular. Logramos organizar una célula partidaria en la que militábamos. Estaba Alfonso Martínez, Armando Chacón, que era panadero y otro compañero que se me escapa el nombre…Todo el año 67 lo pase en San Miguel haciendo trabajo político.
1968 y 1969 fueron años dedicados a mi formación política en la Unión Soviética, allá me encontré con Mario Aguiñada, Berta Deras, la esposa de Rafael Aguiñada, Domingo Santacruz y también Guadalupe Carpio, maestra, hija de Cayetano Carpio. Cuando regrese al país a principios de 1970, la dirección del Partido me volvió a enviar a San Miguel. No obstante esto, Mario Aguiñada, a quien siempre le tuve mucho afecto, me contó sobre la disputa que existía al interior del Partido. Por su parte, Cayetano me invitó a una conferencia en la Universidad, y después supe de su renuncia a finales de marzo.
Asimismo asistí al VI Congreso, que se realizó en una casa en Los Planes de Renderos. Ahí fui elegido para integrar el Comité Central. En ese tiempo logramos ampliar el trabajo partidario en el oriente del país. Logramos contar con una célula en el puerto de La Unión, en la que estaba Don Lito, zapatero. Otra célula en Usulután en la que estaba Manuel Quintanillla, conocido por Cantarito, un abogado que olvido el nombre, Raúl Granillo, y Farid Handal. Otra en San Miguel con Armando Chacón, Alfonso Martínez, y un sastre de apellido Ortega. Y teníamos grupos de simpatizantes en Alegría y en Santa Elena.
En 1971 la dirección del Partido decide regresarme a San Salvador. Me asignan la tarea de apoyar el trabajo electoral alrededor de la candidatura presidencial de José Napoleón Duarte por las Unión Nacional Opositora, UNO, en la que participábamos como UDN junto con los democristianos, los pescados del PDC y los socialdemócratas del MNR. Pero además me nombran responsable de la Comisión Rural para impulsar el trabajo de organización campesina.

Última modificación: 1 de junio de 2018 a las 10:11

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