Al fondo de la zapatería, estaba la escuela política clandestina…

Al fondo de la zapatería, estaba la escuela política clandestina…

Entrevista con Julio Mendoza

SAN SALVADOR; 18 de septiembre de 2007 (SIEP) “Yo me organice políticamente en el Partido Comunista en el año 1952, en febrero o marzo de ese año…eran tiempos duros…han pasado 55 años. MI pseudónimo era Leonel, me conocían como Leonel.” nos explica Julio Mendoza, de 75 años y sobreviviente de las persecuciones de la dictadura militar de esa época.

“Me reclutaron un grupo de obreros zapateros, que eran muy versados en la teoría revolucionaria, en el marxismo-leninismo. Ellos tenían un taller de zapatería allá por San Esteban, por el Mercado, cerca del Parque. Era una buena zapatería, hacían muy buenos zapatos, bien confeccionados, calzado hecho a mano…”

“Pero nadie sabía, el enemigo no se imaginaba que al fondo de la zapatería funcionaba la escuelita política clandestina…ja, ja, ja, ja… Nosotros andábamos algo perdidos pero estos obreros nos ubicaron y nos capacitaron sobre nuestros intereses de clase.”

“Y nos incorporamos a esta agrupación que estaba dirigida por un profesor de nombre Julio López, quien fue después asesinado por la Policía Nacional. Era una célula del PCS. Todos ellos eran militantes. Había gente muy buena como Jorge Yan, con una gran capacidad, una orientación política profunda…” agrega.

“Fueron ellos quienes nos ayudaron y fuimos como niños dando los primeros pasitos en la teoría y la práctica revolucionaria, hasta llegar a manejar conceptos más profundos de la teoría marxista de esa época. Muchos de ellos tuvieron una muerte muy dura, muy cruel a manos de los aparatos represivos. Tanto Jorge López como Julio Martínez, otro zapatero, fueron vilmente torturados y asesinados.”

“Hay otros compañeros que me es difícil ahora recordarles pero con el tiempo Rigoberto, voy a darle una lista mayor porque merecen que se les recuerde, merecen tener un puesto en la historia de lucha de este pueblo salvadoreño…Y ya todos ellos ya fallecieron, asesinados o de viejos.”

“Me acuerdo que Raúl Castellanos Figueroa cuando andábamos en la calle y alcanzaba a ver que venían sobre nosotros gritaba: viene la policía nacional. Y explicaba que no venían para capturar sino para matar. En aquella época el estilo no era el de aventarlos muertos en la calle sino que los capturaban y los iban a tirar al río Lempa. Por eso era un momento de peligro porque el obrero que caía no se le volvía a ver.”

“Una vez en la Universidad, que quedaba en el centro, Roque Dalton nos dijo: compañeros, vamos a ver que hacemos para el desfilo bufo. Pero él ya tenía listo algo bien bonito, que ese hombre pasaba escribiendo y
escribiendo y nos hacia reír con sus chistes, que al día siguientes nosotros nos poníamos a reír de lo que él escribía y lo que se desvelaba pues era un hombre que vivía escribiendo, nosotros admirábamos tanto la cabeza de Roque Dalton al ver que en poco momento escribía cosas bellas
y al dia siguiente la gente se estaba muriendo de la risa, hasta los mismos enemigos políticos se reían de sus ocurrencias…”

“Este Roque era bien imaginativo, por ejemplo de él fue la idea de constituir el FUAR, Frente Unido de Acción Revolucionaria. Una noche de 1958 como a la una de la madrugada, porque nos desvelábamos platicando, él nos dijo: vamos a buscar unas siglas, unas letras, porque aquí están los que han de formar el primer grupo revolucionario y vamos a empujarle duro. F, U, A, R. Esas fueron las letras de Roque Dalton. El fue propiamente quien ideó y dio estas palabras, para mí él merece mucho respeto por su aporte a la lucha revolucionaria.”

“El FUAR estaba constituido por obreros, carpinteros, zapateros, albañiles, alguno que otro intelectual, que por cierto merecen respeto y hay que mencionarlos, aunque ahorita no me recuerdo de los nombres. Pero…este, éramos puros obreros. Cada uno tenía un trabajo que hacer, una tarea asignada, este hacer propaganda, este otro organizar, otro platicarle a la gente del movimiento, de lo que teníamos que hacer para empujarlo adelante, que costó mucho trabajo por cierto. Los grupos que formábamos eran pequeños, 10 o 15 obreros, pero bien concientizados y dispuestos…

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