Campaña Continental contra el BID

CAMPAÑA CONTINENTAL CONTRA EL BID

Cada siete segundos, en alguna parte del mundo, un niño de menos de diez años muere por los efectos directos e indirectos del hambre, afirmó hace poco Jean Ziegler, relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación. Agregó que cada día 100.000 personas mueren de hambre o por sus consecuencias; que cada cuatro minutos un hombre pierde la vista por falta de vitamina A; y que la cantidad de personas subalimentadas creció entre 2001 y 2002 de 810 a 840 millones de personas. En América Latina y el Caribe, la pobreza que aqueja a 220 millones de personas, el desempleo, la deuda externa, la violación a los derechos humanos, la migración y la violencia institucionalizada de los gobiernos supuestamente democráticos manchan de sangre el Continente. No se puede más que concluir que el modelo neoliberal del sistema capitalista, y ambos, no han mostrado ser quienes resolverán la pobreza que se agudiza en el mundo. Este ‘modelo de desarrollo’ más bien es para unos cuantos.

Se cierran los espacios de un sistema cuyo circuito neoliberal está compuesto por su sujeto principal (las empresas transnacionales); sus representantes y alianzas (como el G-7); sus instrumentos de operación (banca multilateral como BM, BID, FMI y la banca comercial); sus escenarios de negociación-imposición como (como la OMC, ALCA, PPP, etc.); y sus mecanismos de coerción por medio de la militarización y las bases del ejército de Estados Unidos por todo el continente.

Según el Banco Mundial, en el 2003 de las cien mayores economías del planeta, 51 son corporaciones transacionales y 49 son países. Entre los primeros países con mayor producción están Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, China, Italia y Canadá. Entre las empresas más ricas está en primer lugar Wal-Mart, con ventas por valor de 246 mil 525 millones de dólares durante 2002; seguida de General Motors, Exxon Mobil, Shell, BP, Ford, Daimler Chrysler, Toyota, General Electric, Mitsubishi, Citigroup, ING Group, IBM y otras. Es tal el poder de estas transnacionales gigantescas sobre los gobiernos nacionales y sus economías, que definen las políticas legales o ilegales a su favor. [1]

Pero, ¿dónde están los más de 273 mil millones de dólares que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha ‘invertido’ en el continente? Más pobreza y deuda externa ha acarreado sus préstamos como los del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). El BID representa las venas por donde circula el capital financiero que impulsará al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y al Plan Puebla-Panamá (PPP). El capital financiero que aportan los gobiernos de Japón, Europa y los Estados Unidos, principalmente, y en menor medida los países latinoamericanos que viven el ‘sueño americano’ de que son co-dueños de un banco, sino más bien esclavos de sus políticas. Sin embargo, por su lado, sobre el diagnóstico del BID y sus nefastos impactos hay consenso entre la sociedad civil, algún sector de la sociedad política y muy poco de la sociedad económica pequeña empresarial afectada y consciente. Pero en lo que no se ha logrado consenso es en la alternativa. Distinguimos tres caminos. El primero es de quien cree que el BID puede beneficiar a los pobres si sólo modificara y ‘humanizara’ sus políticas. El segundo es de quien cree que sólo cabildeando a los gobiernos y funcionarios del BID es como se lograrán buenos resultados. El tercero es de quien considera que el BID es un instrumento intrínsecamente empobrecedor y al servicio del sistema de acumulación de la riqueza por lo que es necesario crear otros mecanismos. Lo ideal sería considerar que los tres caminos tienen que caminar simultáneamente.

De cualquier forma la movilización continental se va levantando con más fuerza. Recientemente en la 45 Asamblea Anual de Gobernadores del BID celebrada en el mes de marzo de 2004; y ahora en el contexto del 60 Aniversario del BM y del FMI que celebrarán en este mes de abril, se registrarán movilizaciones en todos lados.

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[1] Ver las investigaciones del Grupo ETC, www.etecgroup.org

CAMPAÑA DE BOICOT
El 30 de marzo de 2004, la Asociación para la Promoción y el Desarrollo de la Comunidad (CEIBA) de Guatemala, el Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria (CIEPAC) de México, el Centro de Justicia Económica (CEJ) de los Estados Unidos y el Consejo de Organizaciones Populares Indígenas de Honduras (COPINH), lanzaron un comunicado de prensa en Lima, Perú, durante las manifestaciones de protesta contra el BID mientras se llevaba a cabo su 45 Asamblea Anual de Gobernadores. En este comunicado manifestaron que más de 500 organizaciones latinoamericanas lanzaron un boicot contra los bonos del BID y los proyectos del mismo en sus regiones por medio de un manifiesto, firmado durante las jornadas de resistencia llevadas a cabo en Honduras durante el mes de julio de 2003. Ahora, la creciente campaña ha forjado una alianza con el exitoso boicot contra el Banco Mundial para ejercer presión moral, política y financiera hacia el BID.

La campaña de boicot exige que el BID deje de reivindicar las deudas de los países pobres; que deje de promover los proyectos de privatización y libre comercio dañino; y que deje de financiar proyectos de petróleo, gas y minería en América Latina. La estrategia del boicot está basada en el modelo de la campaña de desinversión del movimiento anti-Apartheid. Ese movimiento ayudó a la caída del gobierno racista Apartheid en Sudáfrica.

El 76% de los fondos del BID provienen de las ventas de bonos en el mercado privado financiero. La campaña urge a inversionistas institucionales a boicotear la futura compra de bonos del BID hasta que este cumpla las demandas y cese su destrucción ambiental y social. Este elemento del boicot ha sido lanzado por ciudadanos de Norteamérica, Europa y del Este de Asia, donde el BID obtiene los bonos que financian la mayoría de sus operaciones. El segundo elemento es la movilización y protesta masiva por parte de aquellos que han sido impactados por los proyectos del BID, para rechazar los proyectos del BID en sus comunidades y para ejercer presión en sus gobiernos con la finalidad de que estos no acepten más préstamos del Banco. Actualmente, comunidades indígenas en Honduras, Guatemala y México (Oaxaca, Chiapas, entre otros estados) han bloqueado algunos proyectos del BID.

Este boicot ha sido también modelado con base en el creciente boicot contra los bonos del Banco Mundial. Utilizando la misma estrategia, el Boicot al Banco Mundial tiene más de 100 firmas institucionales incluyendo, por ejemplo, el más grande sindicato de los Estados Unidos, los Teamsters; las Ciudades de Milwaukee y San Francisco; y la Universidad de Nuevo México. TIAA-CREF, la mayor fundación de pensiones en los Estados Unidos, vendió todos sus bonos del Banco Mundial, después de las campañas de presión. El Boicot contra el Banco Mundial combina presión financiera –actualmente impactando en billones de dólares de inversión- con protestas de organizaciones y movimientos de base en más de 35 países, en 5 continentes. El Boicot contra el Banco Mundial se ha comprometido a colaborar estrechamente con la campaña del BID.

Mientras el BID declara que ha ayudado a mejorar los indicadores sociales y económicos de la región, la realidad es que ha causado daños sociales y medioambientales muy significativos, afectando negativamente a muchas de las comunidades más pobres de la región. Hay un gran número de áreas donde la historia del BID ha sido especialmente atroz. Comparado con otras instituciones financieras internacionales, la política ambiental del BID (o la falta de una) está al final de la lista. Algunos miembros de la campaña contra el BID están horrorizados por la nueva política ambiental del banco, aprobada el 18 de marzo de 2004. Esta política confirma la falta total de compromiso en materia medioambiental que ha sido citado por organizaciones de base en Latinoamérica. Un claro ejemplo de esto es el proyecto de gas de Camisea en Perú. Aunque este fue rechazado por el Export-Import Bank de los Estados Unidos por razones medioambientales, el BID lo aprobó.

La falta de una política clara sobre el tema de pueblos indígenas representa otra preocupación. El BID es una de las instituciones financieras más antidemocráticas y que continuamente se ha negado a establecer un marco claro para salvaguardar los derechos de las comunidades indígenas afectadas por sus proyectos. Un claro ejemplo es el Plan Puebla Panamá, que se ha convertido en la pena de muerte para muchas comunidades. La ejecución de proyectos del Plan Puebla Panamá significa la pérdida de tierras y de la supervivencia tradicional de las comunidades.

Dada la historia del BID en la región, los miembros de la campaña contra el BID han resuelto contrarrestar intensivamente la imagen pública y el financiamiento del BID. A continuación reproducimos la Declaración contra el BID.

LA SOCIEDAD CIVIL CONTRA EL BID
De 22 países y 638 organizaciones han iniciado una campaña contra el BID. Estos países son: Australia, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, España, Estados Unidos, Guatemala, Haití, Holanda, Honduras, Irlanda, Italia, México, Nicaragua, Panamá, Suecia, Tailandia y Uruguay.

MANIFIESTO
CONTRA EL BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO (BID)

Alrededor de mil 500 representantes de diversas organizaciones, redes, y sectores sociales de 15 países de Mesoamérica, el Caribe, y otras partes del mundo, participantes en las Jornadas de Resistencia, llevadas a cabo durante el II Foro Mesoamericano Contra Represas, “Por el Agua y La Vida De Los Pueblos”, la III Semana de Diversidad Biológica y Cultural y este IV Foro Mesoamericano por la Autodeterminacion y Resistencia de los Pueblos, evaluamos el papel del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en la región y consideramos lo siguiente:

A través de préstamos, el BID promueve la privatización de los servicios sociales, como la salud, y el acceso al agua potable y por lo tanto afecta negativamente el bienestar del pueblo en Centroamérica y el Caribe.

Los proyectos del BID causan daños irreparables a la rica diversidad de especies de plantas, animales y bosques tropicales de Centroamérica y del Caribe

El Sistema Neoliberal que promociona el BID, ocasiona el saqueo de los recursos indígenas, el robo de los recursos naturales, plantas, medicina tradicional y del saber indígena por las transnacionales para su propio beneficio.

Los proyectos del BID a través del Plan Puebla Panamá (PPP) contribuyen a desplazamientos forzados de los pueblos indígenas y comunidades, y especialmente al empobrecimiento de las mujeres.

Que existe una creciente tendencia del BID de imponer sus políticas neoliberales de descentralización hacia los gobiernos locales, entre ellos los municipios, en los que está promoviendo las privatizaciones de servicios. Además, el BID financia varios programas sociales, que, como los ejércitos de ocupación, intentan comprar las mentes y los corazones de la gente, ofreciendo pequeñas prebendas y parches que no hacen más que intentar ocultar lo evidente: sus programas se diseñan y se implementan pensando en los intereses de las grandes corporaciones.

Los proyectos del BID van acompañados de una militarización de las fronteras en todos los países de la región, persecución de lideres sociales y violación de Derechos Humanos.

El BID forma parte de las estrategias de dominación imperial sobre el Continente.

El BID es causante de:

– Aumento de la deuda externa e interna de los países pobres,

– La pérdida de soberanía de los gobiernos y los pueblos.

– La violación de los derechos humanos y destrucción del medio ambiente.

Hacemos un llamado a los ciudadanos y ciudadanas de las Américas para que ejerzan presión sobre sus gobiernos a no aceptar más préstamos condicionados del BID y a que se suspendan los pagos de la deuda externa.

Las organizaciones indígenas, los miembros de organizaciones medioambientales, de derechos humanos y de justicia social abajo firmantes y asistentes a las Jornadas de Resistencia de los Pueblos 2003, sostenemos firmemente que el futuro de América Latina depende de la autodeterminación de sus pueblos.

SE RESUELVE, rechazar los proyectos del BID y sus políticas que causan impactos nocivos en las culturas de los pueblos indígenas, la economía y el medioambiente. Estamos determinados a oponernos a cualquier política del BID que de un trato preferencial a los inversionistas privados a costa de los ciudadanos de nuestros países.

Dado en la ciudad de La Esperanza, Intibucá, el 20 de Julio de 2003 y ratificado en Tegucigalpa, Honduras, el 22 de Julio de 2003.

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