El Reyzope en el Valle de las Chamacas

Historieta dedicada al Diablo Pison y al TAMEN, allá en El Salvador y Chicago. Extractos biográficos del Zopito…

Bueno, cómo me los trata la vida, pajerazos? Hace algunas semanas atrás se me antojó volver a leer, por la enésima vez, las “Historias Prohibidas del Pulgarcito”, novela en la cual Dalton logró plasmar verdaderamente la idiosincracia de nosotros los guanacos. Para mí es la novela que más me gusta de él, la que nos identifica más. Se acuerdan de lo que escribe acerca de las prostíbulas guanacas ?… La quiebra catres, la camiona, la cuturina, la caballona, la tetelque, la micoleona, etc. Tantas pulseras que hicieron historia en el valle de las hamacas, o el valle de las chamacas, como dice Cea…

Y de ahí me vino parte de esta inspiracion, así como después de haber leido al famoso TAMEN y a mi hermano de leche, el Diablo Pisón. Lo que les voy a contar es cierto. Para qué les hago la advertencia de que lo que les voy a contar es cierto, si ustedes ya saben que lo que yo escribo no son pajas; bueno, por lo menos si no me creen, bola de pisecos, por lo menos se entretienen y se echan el rollo gratis, o no ?…. Yo conocí a algunas de esas pulseras de Dalton, cuando yo estaba bien bichito. Para la época en que yo las conocí, dos de ellas ya tenían cheje propio y habían ascendido al grado de “doñas” o “madamas”.

El voladués que todo lo que el poeta escribió es la mera, pelada y venosa verdad, todo eso de las putas fue cierto. Esas peperechas hicieron su historia en la Calle Célis, la Avenida Independencia y la zona del Parque Zurita, o “El Surinam”, como lo conocían los reyes de la vida nocturna y de la “bolemia” salvadoreña.

Esa zona constaba de muchas manzanas de numerosos prostíbulos y abarcaba desde la Avenida independencia, Calle Concepción, 24 Avenida y Sexta Avenida, así como las calles que estan detrás de la Embotelladora Tropical… hasta la Plaza Zurita. Después del Reloj de Flores, cerca de la Terminal para Oriente, habían pensiones y salones con peperechonas más asolapadonas que las niñas de la otra zona.

El Jorge Montoya, alias “TAMEN”, explica mejor todo ese rollo :

“… Había cantinas con bonitas y feas prostitutas, que los dueños de burdeles se esmeraban en cambiarlas cada mes. Existían putas independientes que alquilaban un cuarto orilla de calle con puertas enrejadas donde se exponían casi desnudas y se ofrecían con lujuria al que pasaba. Por supuesto no podían faltar las callejeras que tenían comisión con los dueños de las muchas pensiones del área. Allí llevaban a los que “pescaban” en sus correrías por las calles y algunas eran populares porque ofrecían “los tres platos” hasta por un colón… más el pago de la pensión….

A ambas orillas de la 24 Avenida, que corre del Reloj de Flores a la Calle Concepción, en donde hoy está localizado el mercado La Tiendona, había prostíbulos baratos que se escondían con el nombre de “cervecería, restaurante o comedor tal”, pero al pasar era evidente que no eran más que prostíbulos baratos, con su cinquera, sus mesitas y las chavas listas para su trabajo….

Los fines de semana por la noche, los “clientes” que más se veían eran grupos de soldados buscando como aprovechar la licencia de fin de semana… Eran días en que la Sífilis y la Gonorrea se “curaban” con yodo y las “ladillas” con “Ungüento de Soldado“….

La mayoría de prostitutas eran jóvenes de las provincias o “inditas” como les llamaban los capitalinos, aunque de india no tenían ni rasgos. Tenían lo que la gente les llamaba “Los Chivos”, el equivalente del “pimp” gringo; estos en su mayoría eran ladrones o gente que no trabajaba. Ellas les daban dinero a los chivos para que vivieran con ellas y las “protegieran” en su “trabajo“….

Decirle a una mujer decente capitalina “sos de la Avenida”, o a un hombre honrado “sos chivo de la Avenida”, era un insulto que a veces llegaba a los vergazos. Las dos expresiones habían pasado a formar parte del enorme léxico de insultos con que los salvadoreños contábamos. Pues esta era la reputación que tenía esa zona que abarcaba las calles Celis, Avenida Independencia, 24 Avenida y el área alrededor del Cine Avenida….

La Calle Celis, que supongo se llama así en honor al prócer Santiago José Celis, era el corazón del Templo de Afrodita. Allí estaban las putas enrejadas. Alquilaban un cuarto orilla de calle donde la puerta tenía otra puerta de rejas donde las chavas se mantenían agarradas a los barrotes de la reja atrayendo clientes.: “Papaito ¿No querés pasar? Te voy a dar un buen rato”, “Hey chulo, te prometo hacértelo bien” y quien pasaba podía apreciar y escoger la que le gustaba….

En los 60s, e inicios de los años 70s, antes que Herrera Rebollo barriera con esa zona, las de la Celis generalmente cobraban de 3 a 5 colones, las de la 24 Avenida de .50 centavos a un colón, y las del sector del cine Avenida de 5 a 10 colones….

Las tarifas estaban bien establecidas. En los inicios de mi adolescencia mi hermano me llevó allí, supe después que mi tata le había dado cinco colones para que me llevara a “hacerme hombre y aceitara la pistola”. Pero para entonces ya había vivido la experiencia unos meses atrás con una compradora de papel y botellas. Yo ya sabía donde íbamos y aún así era un manojo de nervios, escogí una enrejada que al pasar me di cuenta, que además de la cama de trabajo, había una cunita a la par donde dormía un bebé, me cobró por adelantado, y al finalizar la vi sacar un huacal de aluminio lleno de agua supongo, agacharse y lavarse… y yo iría a la Celis muchas veces más….

A mediados de los años 70s comencé a conocer muchos prostíbulos fuera de esa zona…

Conocí La Villa Carrión en La Garita, el Club Privado Cinco y Media en la troncal del norte, El Pájaro Azul en el cerro de San Jacinto, y mi favorito que fue La Villa Sisi en Ilopango. Había muchos y se decía casi todos pertenecían a una mafia de oficiales del ejército nacional salvadoreño. También había otros Templos de Afrodita esparcidos a lo largo y ancho de San Salvador, como los del alrededor del Cine Modelo, entre ellos el más famoso fue Los Chorritos….

La apertura de la Avenida Juan Pablo cruzó toda esa zona de La Avenida y Calle Celis. Hoy día aún quedan remanentes de la Calle Celis pero han caído tan bajo, tan a la vista, y es manejado por Maras. Las callejeras han mudado su negocio al área de La Calle de Los Locos, en los alrededores de la otrora respetable Colonia Layco, también se hallan en los contornos del Parque Bolívar, pero aún existen prostíbulos legales en todo San salvador, así como en los casinos, donde pululan chavas bonitas que aceptan hasta cartas de crédito….

Pero los emergentes y legales “cuasi” prostíbulos son el orgullo del implantado “libre mercado” de la capital; allí por $10.00 dólares nada de colones se puede manosear y chupar pechos durante tres canciones a una chava totalmente desnuda. Entre los más populares de estos están El Lips y El Titanic. Son calificadas como “empresas” por el gobierno actual y se anuncian en los diarios con “especiales” de la semana…

Las chamacas ya no son “inditas” sino capitalinas que de día asisten a reconocidos centros de estudios y de noche trabajan en estos lugares….. “

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Fíjense, mis tamalguashtes, que corría el año 73, yo tendría unos ocho añitos, y para esa época yo me había quedado bajo los cuidados de mi abuela materna, la famosa “niña Chepita”, como la conocían en toda la zona de Mejicanos, Cuscatancingo y alrededores. Era una señora iletrada, un tanto severa (me vergueaba bastante y un día le apedrié el techo de su casa, pero esa será otra historieta), pero que hacía amistad con mucha facilidad y no le negaba un favor a nadie. En todas partes la conocían porque a medio mundo le hacía unos trabajitos espirituales : Pruebas del puro, lectura de los naipes, preparaciones de revira-contras, curas y baños antisalazón para espantar la mala suerte y hacer regresar a la persona amada, plantitas de buena suerte, tónicos especiales, etc. etc.

La buena fama se le había corrido más allá de Mejicanos y la llegaban a buscar del centro de Zanzivar, Soyapango, Ciudad Delgado, Ayutuxte, Cuscatancingo, así como de los barrios y colonias aledañas a Mejicanos. Mi abuela era popular hasta con los culeros de Mejicanos, porque acuerdense que habían las carrosas de los culeros, tremendo desfile donde se elegía a la “Reina Loca de las fiestas de Mejicanos”. Llegaban a verla porque todas las locas querían ganar ese desfile. Incluso varios pipianes que se especializaban en altares y decoraciones, la llegaban a ver para que se los bendiciera. Me acuerdo de un culerón bien feyo, La Pola, para quien mi abuela era su segunda madre. La buscaban tambien para que bencidiera a los chupaderos con putas, o salones, que los pipianes y las madames abrían allá cerca del cine Astor y cerca del mercado, salones como “La Góndola de Venecia” y otros. Yo no sé por qué no buscaban a los curas para todo eso… Bien raro, verdad?

Yo era un bicho bien jodido que me gustaba andar vagando por toda la zona de Mejicanos y Cuscatancingo, me gustaba meterme a las fincas a hueviar mangos, paternas, caimitos y toda clase de fruta; tambien ir a robar fresco de horchata en bolsa a los comercios de la Avenida Castro Morán, hueviar yuca con fritada frente a la Alcaldía, meterme a los rios que rodean Mejicanos para ir a buscar chatarra y venderla a los recicladores de hierro. Zampaba la chatarra en una carreta de rodos de balero que me había construido y juiiiimonos ! Buena feria me hacía para ir al cine y comprarme cualquier babosada. Ni necesidad que tenía de hacer esas mierdas porque mis tatas siempre me dieron lo necesario y hasta más. Pero ya ven que uno de cipote es bien cabroncito, verdad ?

Pero el “trip” más yuca era andar explorando el sistema de tuberias de aguas lluvias de Mejicanos, nos hacíamos una pandillita como de diez monos cerotes y nos zampabamos con lámparas y antorchas en las tuberías e ibamos espantando los murcielagos hasta salir por la requinta mierda. Esa babosada se nos quitó cuando a un mono vago se lo llevó la correntada porque, mientras andaba explorando las tuberias, se dejó venir un talegazo de agua por Ayutuxtepeque. Nunca encontraron su cuerpo.

Esta demás contarles las tremendas vergueadas que me cayeron por vago y malandrín, por irme a capiar (no ir a clases), por meterme a los tubos de aguas lluvias, por irme a las piscinas del Don Rua, por irme a las Lomas de Mónico a tirar higuero macho con hondillas y por robar fresco y yuca en el comercio de Mejicanos. Vale verga, mejor me hubieran dado en adopción, verdad ?

Bueno, si les cuento todo esto es para decirles que a un momento dado me llevaron bien corto, ya no me daban hilo, y cuando no estaba en clases ahí me iban a ver acompañando a mi abuela en todos sus mandados. Ustedes ya sabrán la burla que recibía de toda la sarta de monitos plebes cuando me miraban pasar con mi abuela y yo ahí llevando la cesta de las compras. Eran bien crueles esos monos cerotes, pero después yo me las desquitaba repartiendo una garduña de vergazo y talegazo limpio. A más de un bichito le zampé tremenda vergueada de cantina, para que comenzaran a respetarme. Los hijosdeputa me habían puesto “La Criada bien Criada”, porque ese programa, con la María Victoria, estaba de moda. Tenía que taleguearlos para que me respetaran. Y ustedes cómo ven la cosoria ?

Bueno, les cuento todo esto para que se ubiquen en el entorno social y en el contexto geográfico-histórico de la historieta, para que no se me pierdan porque a ustedes hay que darles el santo, la seña y la limosna, hijosdelaguayaba…

Entonces, como les iba diciendo, yo acompañaba a mi abuela en todos eso de los vueltines de sus trabajitos ocultistas. Bien recuerdo una vez cuando una señora toda perjumada y bien tipería llegó a verla. Ahí estuvieron discutiendo sobre un trabajito que ella quería que mi mamá Chepita le hiciera en uno de sus salones, allá por la Avenida Independencia. Ella había llegado a buscar a mi abuela por la recomendación que le había dado La Pola, ya que él, había sido elegida la “Reina Loca de las fiestas de Mejicanos”, y estaba bien contenta. Pero de lo que no se daban cuenta estos hijosderrota, era que mi abuela les hacía el trabajito a todos los pipianes, aquel que ganaba quedaba eternamente agradecida con abuela ; al que no ganaba mi abuela le decía que “eso le había pasado porque no había tenido fé”. “Ni modo, niña Chepita, es que la verdad que no tuve fé, pero el proximo año ya va a ver…” Y así se iban ganando la corona y el cetro cada uno, y mi abuela más reales.

Pues qué creen ? Yo estudiaba en una escuelita de Mejicanos, en el turno de la mañana, estaba en mi tercer grado. Un casi mediodía en que terminaba el turno, mi abuela se deja venir a la escuela, dizque “para acompañarla a hacer unos trabajitos allá por la Avenida”. Llevaba dos cestas hasta la mera mierda de unas sus botellas, unas plantitas de ruda, unas imágenes de papachús, puros, incienso y otras babosadas. Yo todo ahuevado porque andaba de cachetes embarrados de una bichita bien chula, y ahí toda la sarta de patanes que se iban a ponerme a joder. Pues ni modo, me tocó agarrar una cesta y acompañar a mi abuela, quien ya parecia Rey Mago con tanto incienso, a donde las putas de la Avenida.

Era un viernes al mediodía. Llegamos al salon “Luces de Nueva York”, que estaba abierto pero con dos o tres clientes que estaban chupando en un rincón. Mi abuela le dijo a doña Carlota, que “se había traido a este cipote porque es bien lobanillo y que mejor era que estuviera conmigo porque es un bichito bien vago que ya nadie lo aguantaba en Mejicanos”. La doña Carlota le dijo que “no había problema, que el niño se podía quedar en el patio y echarse una su siesta en mi hamacona que esta bajo el almendro, ya que está haciendo un calorón. Querés un kola shampán, papacito ?”. “Que si no había almorzado que ya iban a venir una muchachas con comida del Tineti, porque hoy es día de limpia y no se hacía nada y que las muchachas iban a comenzar a trabajar hasta por ahí como por la cuatro o cinco, ya cuando usted se vaya, niña Chepita…”

Bueno, ustedes ya saben que uno de bicho salvadoreño no es tonto, que en grupitos de bichos uno habla de cosas de la vida, claro que interpretadas con la ingenuidad de esa edad. Pero como nosotros eramos una sarta de vaguitos que andabamos rebotando por todo Mejicanos, nosotros ya habíamos oído hablar de las putas, de los salones, de lo que las muchachas hacían con los hombres cuando se encerraban con ellos, etc. Incluso una vez se nos dió de ir a vigiar detras de unos salones de Mejicanos, así es como pudimos ver a las putas chulonas y haciendo “picardías” con sus clientes. Hasta vimos como bolseaban a los que se fondeaban y como se lavaban la cuca con una aguita de nance para complacer al cliente.

Claro que yo ahí haciendome el pendejito, cabeciando para un lado y para otro, viendo qué me podía echar al ojo. Claro que no ví ni miércoles de ceniza porque las putas de ese matadero no trabajaban en esos momentos por la “limpia” que mi abuela iba a hacer.

Pero volvimos a regresar con mi abuela, a ese y a otros salones, un revergasal de veces, en momentos en que el salón “Luces de Nueva York” y otros salones más de por esa zona, estaban en plena producción industrial del placer carnal. Importante : ese salón se mudó a San Marcos, en 1983. Si lo que ustedes están esperando que yo les diga es “que yo ví esto o yo ví aquello”, pues se jodieron, porque no vi ni mierda. Las madames y mi abuela se las arreglaron para que yo no viera ni mierda, solamente para que estuviera tranquilo por ahí, jugando o hartándome la comida que me mandaban a traer al mercado o a algún comedor de la zona. Así que se jodieron ! Lo único que yo les puedo decir es que las putas comenzaron a conocerme bien porque mi abuela me llevaba siempre con ella, y así la pasamos como dos años, de puterío en puterío, cada viernes de semana.

Cuatro años después, y ya con mis catorce años cumplidos, lleno de pelos y con la voz de hormiguero, yo ya las visitaría solito y en otro plan. Se acuerdan de la pasada con el Diablo Pisón, cuando estábamos en el colegio y nos hueviabamos la limosna del Santo Domingo, y la gastabamos donde las putas de la Avenida? Casi todas las putas me conocían y se recordaban de mí, para decirles que muchas no me cobraban dizque “por favores rendidos a tu mamá Chepita, QEPD”. Eso nunca se lo dije al Diablo porque sino el muy cabrón me hubiera quitado la parte del pisto que me correspondía. O sea que gracias a las buenas obras y oficios de mi abuela yo pude pisar de choto un revergo de veces.

Como decía mi abuela, “no hay mejor amiga que una puta, pués cuando una de estas mujeres te da su amistad, te la da de todo corazon y para siempre…” Y fijense que eso es cierto. Hay que decir que son mujeres que aguantan mierdas feas en la vida, pero son seres sensibles que tienen muchísima amistad y sinceridad a ofrecer. Tienen un lado bien humano, quizas producto de sus penas y sufrimientos. Es que hay que decir la verdad, estas mujeres son madres, hijas y hermanas de alguien.

TESTIMONIO DE COMO UNA PUTA SE HIZO PUTA

Mirá Zope : yo empecé en esto cuando tenía 14 años. Y para qué te voy a dar paja: ¡fue por cosas de la vida! Yo soy de allá de oriente, del lado de la costa. Y mi familia era lo que se dice ¡acabada! Con decirte que tres hermanas dormíamos juntas en una cama de pitas llena de telepates. Entonces se me puso que no quería seguir así, aguantando hambre. Cuando íbamos al pueblo, miraba a otras muchachas bien arregladas, y me comparaba : ¡ellas con tacones y vestidos bonitos, y yo en yinas, y con un solo gabán y un solo calzón que había que lavar los viernes! Así es que para una temporada en que pasamos por la capital porque íbamos a las cortas de café de allá por occidente, hice el mate de que me perdí, y me quedé. Yo quería hacer algo, trabajar como cholera, o algo, pero menos como puta…

El primer día anduve de casa en casa, viendo a ver si alguien me daba trabajo. Pero como me miraban toda chuca y con aquel mi tufo a monte, nadie me quería dar chance, pero ni de botar basura. Cuando entró la noche y sentí hambre y no tenía donde dormir, le fui a preguntar a un policía si sabía cómo podía hacer. Me dijo que no me achicopalara, que me iba a llevar a la casa de la mamá, que de casualidad necesitaba una cipota para los oficios. ¡Qué nana, ni qué oficios! ¡A una pensión de la Avenida me llevó! …

Y mirá : ¡solo lo que no se le vino a la cabeza no me hizo! Yo ya medio sabía cómo pasaba “eso”, pero no sabía mucho. ¡Es que aquí la familia no le habla a los cipotes de esas cosas! Así que el día siguiente amanecí toda derrengada, con una gran fiebre, y sin poder dar paso, con la cuca y el culo bien hinchados. ¡Y el cabrón a buena mañana se las había campaniado! ¡¡Cinco pesos fue todo lo que me dejó en una bolsa del vestido, el muy infeliz, panudo!!

La dueña de la pensión me dijo que no me afligiera, que ella me iba a curar. Y me curó. La jodida fue que después se le metió que tenía que “devolverle la lana que había gastado”. Yo le contesté que sí, que estaba dispuesta a sudar la gota gorda, que para eso había venido; pero ella me dijo: “¡Mirá mamaíta, con esa cara y ese cuerpo tan durito que tenés, aquí vas a valer pisto! “ Yo entendí, porque uno es del campo, pero no bruto. Me daba miedo y vergüenza, pero yo no quería volver a andarme penquiando por nada en los cafetales, los algodonales y en las salineras. Así que me decidí. Ella me hacía los conectes y yo : sudando la gota gorda, de otro modo!

Y así fui aprendiendo: porque hay que saber hacer de todo, entender a los hombres. ¡Vieras que hay babosos raros! Había un muchacho, como de veintidós años. Quizás era de buena familia porque andaba con carro, bien perfumado y con ropa bien cara. Y qué te digo? ¡Me pagaba, pero no me hacía nada! Yo le decía : “Papaíto : con vos, lo que se te antoje”. Pero a él lo que le gustaba era zampar la cara entre mis chiches y ponerse a llorar. Yo llegué a pensar : “A este maje quizás le gusta, o le han dado por atrás”. Pero no. ¡A saber qué tendría!

Cuando mi papá me logró encontrar y supo en qué me había metido, ¡solo santa no me dijo! “¡Semejante peperecha no es hija mía! “, gritaba. “¡Perdoná a la Deysi; es tu propia sangre! “, le rogaba mi mamá. Pero él, no. ¡Y allí está que, peperecha y todo, le dí de comer, lo enterré, le ayudé a mis hermanas a salir adelante; y enterré a mi mamá, que es lo que más me ha dolido en este mundo! No le aconsejo a nadie esta vida. Solo con las miradas de la gente, ya uno tiene de sobra. ¡Ahora, ponete a pensar en lo que va a decir Dios! “ Y sin decir más, voltea la mirada vidriosa hacia un lejano rótulo de neón que titila solitario….

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Y no quiero ir más allá de la realidad, pero tampoco alejarme de ella, solo quiero que sepan que algunas putas colaboraron proporcionando información para la eliminación de gorilas bien asesinos, dieron una información de primera mano durante el tiempo de la guerra civil salvadoreña. Quizas lo hacían porque muchas de ellas venían del campo y sabían lo que sus familiares sufrían cuando las hordas asesinas de militares llegaban a sus cantones y caseríos.
Sino, de quien creen que nos llegó la información para eliminar al “cirujano”, terrible torturador de la Policía de Hacienda?

Algunas gentes que fungían en el gobierno de la época, civiles y militares oficiales, las visitaban o pedían que llegaran a los lugares que ellos querían…. Y ahora es igual, los señores pulcros, educados, moralistas y “honrados” del gobierno que nos desgobierna tambien tienen sus deslices. Fíjense que yo reuní varios testimonios de amigas que son trabajadoras del sexo (se los aclaro : son “putas”, palabra que no le gusta al Figueroa ni a la vieja de Cardenal) y una de esas mis amigas, que trabajan en agencias de acompañantes, me dijo que tiene dos clientes algo raros, uno es ministro arenista y otro militar en funciones, con sus pilas o fantasías…

TESTIMONIO DE UNA PUTA CON DOS CLIENTES “IMPORTANTES”.

FETICHES…

Fijate Zope que el primer cliente se excita así : cuando me va a pasar a recoger, me avisa con tiempo para que yo esté vestida con una falda que sea cortita-cortita y un calzón chiquitito; entra al cuarto del matadero pero no nos desvestimos, sino que él se sienta junto a mí, en la orilla de la cama, haciendo de caso que vamos en microbús (cosa que a él le excita ya que nunca se ha subido en uno) y que no nos conocemos, entonces él, provoca una conversación casual, como la siguiente:

-Y para dónde va?

-Para Soyapango, por qué? le pregunto yo

-No, por nada, ¿Usted ahí trabaja?

-Si, en una maquila …

-Ahhh, le debe tocar duro, verdad ?

-Supiera que ni pipí nos dejan ir a hacer en la maquila. Nos pagan mal !

-El pipí….hmmmm, aghhhh… pip…pipí?

-Sí….Yo vivo por la Santa Lucía

-Ajá !

Y asi, charlando, pero él, poco a poco, al suave, me ha dejado caer la mano en la rodilla, como cuando uno va en un bus y un cerote quiere tantear si te dejás manosear, verdad…. ?

La conversación sigue y sigue, hablando solo mierdas, pero él ya vió que a mí no me molesta, y comienza, poquito a poco, paso a paso, a cueviarme, supuestamente con disimulo, toconeandome en las piernas…. Y es en este momento que el cabrón alcanza el grado máximo de excitación, pues solo asi se la para la verga y rápido nos quitamos los dos la ropa, él se me encarama rápido y uuuuuuuuuuuuuuuuuhhhhhg !!!!, se viene como en dos segundos encima de mi calzón ….

Dice mi amiga que este cliente le paga por ese show $ 75.00, con tal que ella le siga la corriente y lo mejor, dice ella, que no la molesta con que tenga que mamarlo ni otras poses, pues rapidito termina, solo que hay que echarse antes el teatro ese….

El otro cliente es más especial, pues previo a pasarla a recoger, le da dinero (100$) para que vaya al salón de belleza a que le arreglen las manos y los pies, peinado y maquillado, pues esos detalles él no los perdona… Luego, ya en un Hotel bien caro, el show que se debe echar mi amiga es en doble papel : Primero hace el “mate” que es la secretaria de una doctora, se sienta mal para enseñarle el calzón…

Entonces, el cliente toca la puerta y ella abre:

-Buenas, está la doc..doctora? (Viéndole el calzón)

-Si, pase, usted viene con cita ? (Ella se pasa el lapicero por la raya, para excitarlo)

-No, fíjese, voy a pasar por turno…

-No hay problema, no han venido pacientes, siéntese…

Luego, mi amiga cambia su papel … Ella misma es la doctora y sale del baño convertida en doctora, e inicia otro diálogo:

-Ajá señor, veamos que le pasa…

-Es que fíjese doctora, que tengo problemas de erección…

-Todos los militares sufren de eso, no se preocupe que con un leve masaje resolvemos eso…

-Pero primero exámineme, doctora….

-Sí, claro…

-Y qué me va a hacer… ?

-Usted se me calla sino lo pongo a trapear el suelo con la lengua…

-De acuerdo doctora, soy su esclavo, haré lo que usted quiera…

-Ajá, veamos esa cosita rica y cabezona…

Y asi continúa el diálogo, pero a todo esto, el hombre está chulón y la doctora lo masajea, lo acaricia y termina “charranganeándolo”, pero el chero está tan excitado que no cuesta que eyacule…

Sin embargo, mi chera dice que lo que a él lo que le excita es el show previo, que por eso le paga a ella…. Además, mi amiga dice ( y ese es un tanto a favor de ella pues indica cierta calidad humana …) que “aunque le paguen, ella los complace pues, pobrecitos, no son gente normal y quiza necesitan atención y cariño…”

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Estos hijos de la gran puta están locos, verdad ? Pero lo peor es que votan por leyes contra el casamiento de gays y se las llevan de rectos (rectos como el ano, talvez ?). O son grandes hipócritas ? Yo digo que las dos cosas…

Pero déjenme decirles que en eso de los fetiches, hasta el Reyzope no se escapa, pero por lo menos yo no soy militar en funciones ni ministro-arenista-moralista, ladrón ni sé que ocho cuartos más…

Por ejemplo, que piensan ustedes de esto? Aquí en Canada, yo tengo una mi mujer ocasional, chiquitina-chiquitina, así es la babosadita, rubia, francesa, finita, bien chula, de veintiocho años … Pero además tiene un pequeño defecto en la vista pues es algo bizca, aunque no se le vé feo, lo disimula bastante bien.

Fíjense que a mí me gusta que la chiquitina se me suba, de candelita chorriada, pero… aquí viene el fetiche : le digo que no deje de mirarme cuando se esté moviendo, que me mire ( no voy a ser tan brusco de decirle que eso me excita…) lo que me excita es ver como traba los ojos y saca la lengua, jadeando, se le ven bien bonitos los ojitos bizcos…

Cómo ven esa jugada, les gustó o no?

Bueno pues, hijos de chorrocientas, ahí los dejo…

REYZOPE

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