El rol de los cristianos en una sociedad de mercado y de guerra

EL ROL DE LOS CRISTIANOS EN UNA SOCIEDAD DE MERCADO Y DE GUERRA
“La felicidad es la lucha…”
Carlos Marx
¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Todavía no tienen fe?
Marcos 4:40

La definición del papel de los seguidores de Jesús de Nazaret con respecto a una sociedad de mercado y de guerra, capitalista globalizada, como la que vivimos se define en la práctica y luego esta es iluminada por la teoría. Voy a contarles tres historias sobre este tema. Tres historias de lucha por una vida con dignidad.

El ejemplo de la Iglesia Metodista de Tacoma, USA

La primera es de una pequeña ciudad en los Estados Unidos rodeada de bases militares que se llama Tacoma. En un ambiente caracterizado fuertemente por el chovinismo, una iglesia metodista decidió proclamarse el pasado 11 de junio como iglesia santuario para los soldados que rehusaran ir a combatir a Irak.

Los miembros del Consejo Administrativo de esta iglesia votaron por unanimidad “ofrecer” santuario a los miembros de las fuerzas armadas con reservas morales para participar en actividades militares que podrían violar su conciencia. Esto no es ni legal ni popular pero esta iglesia se atreve con este hecho simbólico a denunciar el genocidio contra el pueblo iraquì y a desafiar al imperio del cual son ciudadanos.

Mary Linn, dirigente laica de esta iglesia, dijo que “les exigimos mucho a nuestras tropas, y se nos pide que apoyemos a nuestras tropas, pero ¿tomamos realmente en serio el dilema moral que ellos sienten que han sido colocados? Es una cosa completamente lógica para la iglesia el crear ese espacio de apoyo para que la gente pueda reflexionar.”

El Rev. Monti Smith indicó que voluntarios de la iglesia pronto estarán distribuyendo hojas volantes en las bases militares próximas con el número de un teléfono al que tanto soldados como sus familiares puedan llamar para información sobre el ministerio de santuario. Las llamadas serán atendidas por veteranos de guerra las veinticuatro horas del día.

El ejemplo del pueblo de Puerto Rico

La isla de Puerto Rico en el Caribe es un ejemplo heroico de una nación que se niega a morir. Conquistada primero por los españoles que esclavizaron a los indígenas tainos y luego por los norteamericanos en 1998, tiene un pueblo que lucha cada minuto por lograr su independencia y soberanía.

El 23 de septiembre de 1868 los puertorriqueños dirigidos por Ramón Emeterio Betances se levantaron en el pueblo de Lares y decretaron la República. La revuelta fue derrotada pero marcó el inicio de la lucha por la independencia.

El 30 de octubre de 1950 de nuevo los patriotas puertorriqueños se levantaron en armas para denunciar el colonialismo y proclamar la independencia, esta vez dirigidos por Pedro Albizu Campos, líder del Partido Nacionalista.

El 31 de marzo de 2004 la Marina de Estados Unidos cerró la base naval de Roosevelt Roads en Ceiba, Puerto Rico. El cierre de la base, una victoria para las fuerzas progresistas y pro independencia de este país caribeño, vino tras la victoria que el pueblo puertorriqueño ganó al conseguir que la Marina deje de usar la isla municipio de Vieques para prácticas de bombardeo.

El ejemplo de Monseñor Romero

Monseñor Oscar Arnulfo Romero fue un obispo de la Iglesia católica salvadoreña que fue asesinado el 24 de marzo de 1980. Durante sus tres años como arzobispo de San Salvador se identificó con los sectores populares y denunció las injusticias cometidas por los militares y los ricos de este país.

Monseñor Romero se negó a vivir en el palacio arzobispal y se fue a vivir a un hospitalito junto con enfermos de cáncer. La dictadura militar de aquel entonces lo recibió con el asesinato de uno de sus sacerdotes, Rutilio Grande. El convocó a una gran demostración de duelo y de repudio a la tiranía.

Monseñor Romero tomó posición ante todos los sectores sociales. A los ricos les dijo que se quitaran los anillos lujosos de sus dedos y se los dieran a los pobres porque si no estos les iban a quitar los dedos. No lo hicieron y vino una guerra de doce años. Dijo que una predicación que no denunciara el pecado de la injusticia no era predicación del evangelio de Jesús. Muchos obispos lo abandonaron y lo denunciaron.

Al presidente de Estados Unidos, James Carter le dijo que dejara de enviar ayuda militar que solo servía para matar a gente indefensa y que si quería ayudar que enviara medicinas y cuadernos. A los militares les dijo que antes que obedecer la orden de un superior de reprimir a la gente deben de obedecer la orden de Dios, que ordena: no mataras.

Estos tres ejemplos nos señalan un camino de lucha y de esperanza. Cada pueblo va construyendo el edificio de su liberación. Como cristianos nos corresponde estar en medio de la lucha, abajo y a la izquierda, con los pobres que son los dueños de la esperanza, con los que sufren y sueñan, con los que luchan, fracasan, vuelven a luchar hasta conquistar la victoria. Amén.

Rev. Roberto Pineda

Iglesia Luterana Popular de El Salvador

San Salvador, 25 de junio de 2006

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