El Salvador: apuestas electorales y agenda del movimiento popular

El Salvador: apuestas electorales y agenda del movimiento popular
Por Roberto Pineda

Faltan seis meses para el próximo evento electoral y ya las dinámicas políticas giran alrededor de candidatos y promesas, de alianzas y coaliciones, de votantes y lucha social. A continuación se comparten algunas valoraciones sobre estos escenarios y sus actores principales.
Cruce entre apuestas electorales y agenda del movimiento popular

La sociedad salvadoreña se prepara para un nuevo evento electoral en marzo de 2012 que definirá el balance de fuerzas entre la izquierda y la derecha, afectando naturalmente al bloque de poder y a los sectores populares. El desenlace de este próximo duelo definirá hacia donde se inclinará el país.

Hacia un fortalecimiento del proyecto reformista socialdemócrata encarnado en la Administración Funes o hacia su debilitamiento, derechización y el aumento de las posibilidades de una restauración oligárquica en el 2014. E incluso hacia la profundización del proceso, lo cual no puede descartarse, aunque no es la tendencia principal.

Para utilizar una imagen gráfica, podríamos decir que en marzo de 2012 se comprobara si la fuerza de los vientos del cambio han logrado derribar la torre de la derecha y la esperanza descansa en los corazones de la gente o si por el contrario, es la fuerza de los vientos de la restauración la que logra desplegar sus banderas y tumbar los sueños de los sectores de izquierda. Cada una de las fuerzas políticas y sociales prepara sus estrategias para lograr hacer avanzar y fortalecer sus proyectos.

El presidente Funes, a mitad de su camino, y desde la envidiable posición de presidente por un solo periodo, necesita que sus aliados le permitan seguir gobernando cómodamente, sin sobresaltos. Y para esto necesita que sus aliados principales, GANA y el FMLN, salgan bien librados de esta batalla. La reciente baja en el precio del frijol y del maíz, como resultado de las políticas de reactivación del agro favorece este propósito.

Por su parte, el FMLN necesita separarse de los aspectos más desgastantes del gobierno (seguridad, costo de la vida, desempleo) y abrazarse a los aspectos más atractivos como son la salud y la educación. Y esperar que la gente comprenda las dificultades de un gobierno de coalición. Y presentarse como un partido responsable, moderado, serio, para mantener el voto de los indecisos que son altamente conservadores.

ARENA necesita derrotar políticamente al gobierno Funes y luego derrotar electoralmente al FMLN en marzo del 2012. Y la batalla política es ahora. Hic et nunc. Y es por esto que los bartenders de la propaganda arenera se esmeran en preparar un coctel publicitario que parta de dos premisas: un gobierno colapsado, derrotado, incapaz, endeudado y una población desesperada por la crisis.

El cálculo político es llegar a marzo 2012 con un país fallido, desahuciado, ahogado en la criminalidad, fracturado en sus sueños, ansioso de una salida que solo podrá ofrecérsela la restauración oligárquica. ARENA confía que la crisis misma le conceda la victoria. Si se gana la batalla política, esta asegurada la batalla electoral.

GANA confía en evadir su responsabilidad en la gestión gubernamental y presentarse como depositarios de una derecha modernizante. Y es del resultado de esta estrategia que depende el mantenimiento de la mayoría legislativa favorable al gobierno Funes.

Por su parte, el movimiento popular todavía no encuentra la formula que le permita superar su dispersión y potenciar su diversidad y fuerza. La mayoría de luchas aparecen todavía dispersas y no logran cuajar en un movimiento que adquiera una estatura nacional con un claro proyecto popular de país. Lo cotidiano y hoy hasta lo electoral nos bloquea la visión estratégica.

El estado de ánimo de los sectores populares: de la euforia a la incertidumbre

Marzo de 2009 marca la cúspide de una poderosa y diversa movilización popular conducida por el FMLN que derrotó a ARENA en las urnas. Fueron quince años de esfuerzos políticos de la izquierda que se cristalizaron ese día. El FMLN se convirtió en una poderosa maquinaria electoral que junto con una estrategia de amplias alianzas logró derrotar a la derecha en su propia cancha. Fue un momento de triunfo y euforia.

Pero a partir de ahí el panorama se fue enrareciendo. Y la movilización popular se detuvo, se congeló. Las banderas se plegaron y la gente se desmovilizo y pasó a ser espectadora de una extraña película. Y parecía como que si nos habíamos equivocado de cine. Y en esta nueva película observamos como el nombramiento de funcionarios empezó a despertar dudas sobre el rumbo del proceso. Más por los que se quedaban que por los que llegaban. Le gente esperaba que todas las caras fueran nuevas. Pero no fue así. Y no era cuestión de caras, era cuestión de fuerzas e intereses.

El 1 de junio de 2009 la atmosfera era ya de preocupación. La mención de Monseñor Romero daba mucha confianza…pero las alabanzas a Obama y Lula despertaban sospechas. ¿Hacia donde nos dirigíamos? Luego vino la abierta disputa de Funes con el FMLN. Le siguió la certeza de la presencia de Saca en Casa Presidencial. Y para colmo conocimos rápidamente de la ya proverbial irritabilidad del presidente. Y de su gusto por los carros lujosos y los parques de diversiones.

Y todo este proceso ha sido un importante aprendizaje para los sectores populares. El estado de ánimo de la gente ha pasado de la situación inicial de euforia, a dos años sostenidos de descontento y de protesta. La seguridad en el cambio se ha convertido en incertidumbre de futuro. Y en esto ha contribuido la derecha con sus campañas, pero a la vez obedece a la situación objetiva y a la incapacidad del gobierno Funes de proyectar un rumbo definido y concreto. Y estas son facturas que pueden ser cobradas.

Es un barco que avanza con dificultad. Si lo presiona la derecha, cede. Si lo presiona el movimiento popular, se resiste, y al final cede. Le interesa más mantenerse a flote que puerto de llegada. Y no confía en la gente, y la gente puede dejar de confiar en el gobierno. Y la derecha tratara de aprovechar esta situación. Y esto es peligroso, porque al final lo que tendremos será un retroceso que nos colocara de nuevo a la defensiva.

Las fuerzas sociales y sus conflictos

La sociedad salvadoreña se ha modificado profundamente. Hoy tanto los sectores poderosos como los populares son más diversos y responden a intereses y necesidades que hay que identificar y conocer, para definir una estrategia de construcción de poder popular. No podemos repetir los esquemas del manual. Mejor dicho no debemos hacerlo porque como movimiento popular nos vamos a aislar.

A nivel de clases dominantes observamos un proceso acelerado de internacionalización del aparato productivo y de su diversificación. Hay capitales colombianos, venezolanos, brasileños, suizos, españoles, sudcoreanos, estadounidenses, sudafricanos, etc., compitiendo. Algunos de estos capitales extranjeros han desplazado ya al capital nacional. Hay presencia del narcotráfico. Hay sectores emergentes, surgidos en el ultimo gobierno arenero e incluso en este nuevo periodo. Se habla hasta de una izquierda empresarial.

Hay un país del primer mundo que tiene su rostro en la Gran Vía, Las Cascadas, Multiplaza. Y este rostro de los Poma, Siman, Murray Meza, observa sorprendido y angustiado a los oscuros habitantes de La Cuchilla. O mejor dicho prefiere no verlos. Así ha sido siempre como lo retrata Escobar Velado en su Patria Exacta.

A nivel popular hay una significativa reducción de la clase obrera industrial, y agrícola. La clase obrera hoy se concentra en la maquila y en la construcción. El sector artesanal casi ha desaparecido. Y existe un crecimiento de los sectores de vendedores ambulantes así como una emigración masiva hacia Estados Unidos. Los sectores más avanzados políticamente son los empleados estatales, particularmente maestros y trabajadores de la salud. Y el sistema dominante ha logrado mediatizar a los sectores universitarios y eclesiales, que jugaron un papel destacado en el período de la Guerra Popular Revolucionaria (1980-1992).

Una derecha debilitada, dividida, pero poderosa

La derrota de marzo de 2009 modificó profundamente el sistema político salvadoreño, ya que permitió no solo la llegada al gobierno central de un partido de izquierda, el FMLN, sino la ruptura del principal partido del sistema, ARENA. Y las clases dominantes tuvieron que digerir, procesar la derrota.

Y lo primero que se propusieron fue recuperar a su propio partido, lo que lograron en noviembre del 2009 con la expulsión del expresidente Saca.

Luego pasaron a un delicado proceso de saneamiento interno que les permitiera contar con un instrumento confiable. Parece que ese proceso ha concluido. Cristiani lo condujo. Y parece que las diversas fracciones que integran ARENA han logrado un acuerdo básico de concentrar fuerzas y esfuerzos para recuperar su presencia legislativa y mantener San Salvador. El kernel de la situación radica en si tendrán la capacidad para influenciar la mente y tocar los corazones de los votantes.

El principal recurso de la derecha es la tradición histórica, ellos siempre han gobernado. Y la gente considera como “natural” que así sea. Son siglos de adoctrinamiento que deben de ser superados para adquirir la conciencia de la desobediencia al patrón. Y estos son procesos culturales y políticos que comprenden periodos de avances y de retroceso. Nuestra tarea es romper los patrones ideológicos.

La derecha en una recia ofensiva ha logrado revertir los avances realizados por la izquierda en el plano ideológico durante la década de los sesentas y setentas del siglo pasado. Hoy cuentan con think tanks, universidades e iglesias, así como con poetas, dramaturgos, historiadores e incluso antropólogos. Están revisando la historia desde una óptica de derecha para negar o debilitar el papel de la izquierda. La izquierda por su parte, construye monumentos al pasado pero ha cesado de realizar investigaciones. Y necesita urgentemente refrescar su teoría. Sistematizar su rica experiencia.

Una izquierda fortalecida y triunfalista

La experiencia acumulada por el FMLN en estos dos años de gobierno ha venido a potenciar su capacidad para conducir el país y convertirse en una fuerza nacional alternativa. Políticamente es una experimentada maquinaria electoral con un fuerte arraigo en la población. A esto se suma el impacto de su fracción legislativa y de su amplia y ya establecida presencia municipal en el Gran San Salvador y otras ciudades importantes. La XXVIII Convención recién concluida es muy significativa.

No obstante estos desarrollos positivos, existen dos grandes debilidades en la izquierda: la primera es que no se ha logrado construir un movimiento popular amplio y diversificado que acompañe y complemente los esfuerzos que se realizan desde el ejecutivo y el legislativo. Esto hace que la labor en las alturas no tenga una correspondencia en la base y la gente juegue el papel de espectadores de una disputa, en la que deberían de ser protagonistas. Romper el papel de espectador es tarea clave.
La segunda es que se ha abandonado el trabajo de elaboración teórica sobre la realidad salvadoreña, la cual se continúa analizando muchas veces con los mismos criterios y categorías del pasado. Necesitamos realizar un análisis de los nuevos desarrollos de la sociedad salvadoreña que nos permita la construcción del programa de un nuevo proyecto popular. Necesitamos disputarle a la derecha la hegemonía cultural.

Y necesitamos cuidarnos del triunfalismo y del engreimiento, que nos va alejar de la gente. El FMLN se ganó el respeto de la población porque eran los “muchachos” que sacrificaban sus vidas en la montaña para desafiar a la dictadura. Y lo hacían desde una ética de la lucha y del sacrificio.
Si la gente identifica ahora a la dirección del FMLN con privilegios de vehículos, dinero, guardaespaldas, hoteles lujosos, viajes, la gente va pensar que al final de cuentas se luchaba por obtener privilegios y no por principios. Hay que regresar a nuestras raíces de vivir con nuestro pueblo, acompañarlo en sus sufrimientos y alegrías. Ser humildes, practicar la crítica y la autocritica. Ser modestos.

Y cuidarnos del triunfalismo. La victoria contra ARENA no esta garantizada. Es un desafío. Es una victoria que hay que soñar, construir. Necesitamos arrebatarle a ARENA a esos miles de personas pobres, que votan por la derecha. Y eso requiere de mucho trabajo, de mucho esfuerzo.
Un movimiento popular con fuerza pero sin rumbo

El 1 de octubre el movimiento popular salvadoreño llenó el Pabellón Centroamericano de la Feria Internacional. Fue un gran logro. Una demostración de la vitalidad y diversidad de las organizaciones populares. Estuvieron presentes básicamente organizaciones sindicales, campesinas, y comunales de todo el país. La reunión fue un encuentro entre el movimiento popular y el FMLN. Asimismo hubo representantes de los movimientos populares de Guatemala, Honduras y Nicaragua.

Este era el segundo encuentro de esta naturaleza, el primero se realizó en octubre del año pasado, y en el INSFRAMEN. Y reunirse es excelente, nos da una idea de la fuerza que representamos, pero a este encuentro popular hay que agregar la necesidad de construir una plataforma común de lucha, que nos permita identificar los escenarios, obstáculos y el sentido de victoria.

Y de nuevo combinar acertadamente la protesta con el apoyo. Respaldar las medidas progresistas del gobierno y condenar las medidas reaccionarias. Evitar convertirse en caja de resonancia de la derecha pero tampoco firmarle un cheque en blanco al presidente Funes. Evitar el activismo irracional y enfermizo así como la teorización desligada de la lucha.

Un gobierno sui generis

La realidad de nuestro desarrollo social y político ha dado lugar a contar con un gobierno de coalición, sometido a las presiones de diversas fuerzas, incluyendo claro esta, a la potencia del norte, que de manera silenciosa, diplomática, a lo Obama, impulsa su proyecto de convertir y mantener el país en una base de apoyo político y militar.

Es un gobierno con presencia del FMLN pero conducido por el presidente Funes. Inicialmente la derecha y la misma Embajada USA confiaron en romper esta alianza Funes-FMLN pero la madurez de ambas partes logró evitar este desenlace. El presidente Funes necesita al FMLN así como el FMLN necesita al presidente Funes. Parece ser que la tendencia dominante al interior de esta alianza son sectores empresariales emergentes.

El principal éxito que podrán mostrar es la capacidad para reactivar la producción agrícola, que es un factor clave para recuperar nuestra soberanía alimentaria. Y es un elemento clave ya que beneficia a miles de campesinos que fueron beneficiados con donativos de semillas y créditos blandos.

La batalla electoral

Marzo de 2012 será un termómetro para medir la viabilidad del proyecto iniciado en marzo de 2009. Sera un enfrentamiento en el que la derecha volcara todos sus recursos para garantizar mediatizar o de ser posible bloquear este proceso de cambios. La izquierda necesita mantener la ofensiva y evitar que la correlación de fuerzas favorezca a la derecha. La derecha volverá a insistir en recurrir al pánico, confiando en que este recurso basado en sentimientos primitivos, les permitirá recuperar el cetro.

El panorama internacional

La invasión y ocupación de Libia por los poderes imperiales modifica el escenario internacional a favor de los sectores guerreristas europeos y estadounidenses, que lograron imponer la guerra y salieron hasta ahora victoriosos, no obstante, la heroica y solitaria guerra de resistencia que todavía libran las fuerzas de Gadafi. El siguiente paso del plan imperial que era la invasión y ocupación de Siria se ha complicado por la firme posición de Rusia y de China. En esa misma región, la Autoridad Palestina por medio de su presidente Maumud Amas hace un esfuerzo diplomático por lograr su aceptación como país en las Naciones Unidas, esfuerzo que el gobierno salvadoreño respalda.

Los escenarios posibles

Puede avizorarse tres escenarios: el de una derrota aceptable/humillante de la derecha, el de la coexistencia de fuerzas y el de una derrota aceptable/humillante de la izquierda.

En el primer escenario ARENA no logra reponerse de la derrota del 2008 y el diseño electoral de Cristiani basado en el aprovechamiento de la crisis generalizada no da resultado, y la fracción de ARENA no recupera su acumulación histórica. Esta es una posibilidad real dado que este partido no termina de recuperarse. El FMLN sueña con este desenlace, que puede ser aceptable o humillante.

El segundo escenario es el de una distribución popular salomónica de los votos, que obligue tanto al Ejecutivo como al FMLN a cabildear y buscar alianzas temporales para impulsar sus proyectos. El presidente Funes sueña con este desenlace. Este es el resultado más probable.

El tercer escenario es el de una derrota aceptable o humillante de la izquierda, que sea el resultado no solo de la crisis que vive la población y el incumplimiento de promesas electorales sino también de peligrosas y controversiales decisiones en el nombramiento de alcaldes y diputados. O en actitudes y acciones de alcaldes, ministros o diputados.-

Roberto Pineda San Salvador, 10 de octubre de 2011

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