Jess denuncia la represin del imperio

Jess de Nazaret escuchaba con mucho detenimiento y analizaba las denuncias populares de los abusos cometidos por las tropas de ocupacin romana as como las decisiones injustas de los gobernantes locales, sirvientes del imperio. Observaba lo que suceda a su alrededor para descubrir los hilos visibles e invisibles de la opresin as como para cultivar los brotes de la resistencia, que surgan espontneos y haba que cuidarlos y organizarlos.Los sectores populares alimentaban diariamente con denuncias la visin poltica de Jess de Nazaret, y comprendieron rpidamente la idea que para lograr su liberacin, se necesitaba una combinacin adecuada de rumbo estratgico el reino de Dios- con una actividad cotidiana de enfrentamiento la denuncia y la desobediencia- contra el opresor imperial y sus sirvientes.En este texto Lucas nos relata el papel de la denuncia y la importancia de la educacin poltica de las masas populares. Aparecen tres ideas bsicas: el trabajo de denuncia de la represin y las violaciones a los derechos de la poblacin, la necesidad de elevar el nivel poltico de las capas populares y la tarea de fortalecer el tejido social de la resistencia al imperio.Observamos como los sectores populares buscan a Jess para denunciar esta masacre. Se presentaron algunos y le contaron… Jess denuncia abiertamente esta masacre que Pilatos cometi en el templo contra campesinos galileos. En esta ocasin l acusa directamente a Pilatos, el gobernador romano, de mezclar la sangre de los asesinados con la de los animales que se sacrificaban en el templo. Jess se enfrenta y denuncia al imperio.Como salvadoreos conocemos de mltiples masacres cometidas contra campesinos por la dictadura militar en Catedral, nuestro templo mayor, como la ocurrida en mayo de 1978 contra campesinos de FECCAS-UTC. Los poderosos siempre han derramado en los templos la sangre de los oprimidos, para atemorizarlos, para arrodillarlos, en Palestina y en Puerto Rico, en Estados Unidos y en El Salvador.Jess reivindica a los campesinos galileos asesinados como mrtires, testigos de la resistencia popular, y rechaza las acusaciones de los romanos. Les dice con mucha firmeza: creen ustedes que esos galileos eran ms pecadores que todos los otro galileos por haber sufrido esa desgracia? Yo les digo que no!Luego Jess coloca el ejemplo de dieciocho personas que aplast la torre de Silo cuando se derrumb. No tenemos mayores detalles del evento. Pero por experiencia conocemos como los fenmenos naturales o fatalidades golpean casi siempre a los pobres. En 1986 un edificio en el centro de San Salvador, el Daro, se derrumb y murieron muchas personas, trabajadores, pobres. Con base en este hecho de Silo Jess los vuelve a interpelar: creen ustedes que eran ms culpables que los dems habitantes de Jerusaln? Les digo que no!Y Jess vincula ambos acontecimientos-la masacre y la tragedia- al trabajo revolucionario. Les dice: si no toman otro camino, todos perecern igualmente. nicamente la resistencia al imperio, el camino de la lucha, la organizacin popular, permite la liberacin de los pueblos. Y les pone un ejemplo muy instructivo.Un hombre tena una higuera plantada en su via. Fue a buscar higos pero no hall. Dijo entonces al viador: mira: hace tres aos que vengo a buscar higos a esta higuera, pero nunca encuentro nada. Crtala, pues no sirve ms que para agotar la tierra. Pero l contesto: Patrn, djala un ao ms, as tendr tiempo para cavarle alrededor y echarle abono. Puede ser que as de frutos en adelante, si no, la cortaras.Hay que interpretar la vida a la luz de las enseanzas de Jess. Nosotros, cada uno de nosotros, somos la via que no da frutos. No hacemos nada o no hacemos lo suficiente para cumplir la voluntad de Dios. Nuestras vidas a veces slo sirven para agotar la tierra. Nos encerramos en nuestras vidas individuales, como personas y como iglesias, y nos olvidamos que somos pueblo de Dios, peregrinos que caminan hacia el reino, seguidores de Jess, el rebelde que fue crucificado y resucit.Ha habido cuatro hechos de la vida nacional que nos hacen reflexionar fuertemente sobre esta lectura. El primero es la masacre social de las vacaciones de Agosto, fiesta de nuestro Salvador del Mundo. Murieron ms de 100 personas en las playas o como resultado de asaltos, accidentes, peleas, etc. creen ustedes que eran ms culpables que los dems habitantes de San Salvador? Les digo que no!El segundo es el bus accidentado, que se fue en un barranco, en San Miguel donde murieron ms de treinta personas, la mayora de la Iglesia Asambleas de Dios. Hay un pronunciamiento, una denuncia de la Misin Cristiana Elim sobre este hecho muy valiente y esclarecedora. creen ustedes que eran ms culpables que los dems habitantes de El Salvador? Les digo que no!El tercero es la masacre social del Penal de Mariona. Pandillas juveniles opuestas se enfrentaron y hubieron ms de treinta muertos. La razn bsica es el hacinamiento provocado por la Ley de Mano Dura y la negligencia de las autoridades penitenciarias. Los jvenes que murieron tenan tatuada la pobreza en sus rostros. creen ustedes que esos jvenes eran ms pecadores que todos los otros jvenes por haber sufrido esa desgracia? Yo les digo que no.El cuarto ejemplo son los diez salvadoreos que murieron asfixiados cuando trataban de cruzar la frontera con Estados Unidos en el bal de un carro. Iban en busca de la vida y encontraron la muerte. Nuestra sociedad los expulsaba porque no les daba empleo. Sus cadveres son una denuncia contra el imperio que cierra sus fronteras a las personas mientras promueve el libre paso de mercancas. creen ustedes que eran ms culpables que los dems habitantes de El Salvador Les digo que no!Jess nos llama a que demos fruto, a que defendamos la vida amenazada por los poderes de muerte y opresin, a que caminemos junto con los humildes, a que luchemos por la paz y la justicia, a la oracin y a la accin. Nos llama como personas y como iglesias, como pueblos y como comunidades de fe y vida. Amn.Rev. Roberto PinedaSan Salvador, 27 de agosto de 2004

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