Noè y el arco iris de la resistencia

NOE Y EL ARCO IRIS DE LA RESISTENCIA

Reflexión sobre Génesis 5: 5-20

Las jornadas de lucha del campesino Noé en defensa de la vida de su comunidad, nos dejan una rica herencia de símbolos antiguos que reflejan el enfrentamiento entre la opresión y la resistencia, entre la voluntad de Dios y el egoísmo humano, entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte.

Entre estos símbolos se encuentra el testimonio de fe de Noé, el diluvio como justicia de Dios, la barca popular de la salvación, la paloma de la paz y la esperanza, el ramo de olivo, el pacto entre Dios y los humanos, y el arco iris de la resistencia.

El diluvio como castigo por la injusticia

Dios creo a los seres humanos a su imagen y semejanza. Y por lo tanto les concedió el uso de la razón, del pensamiento, la capacidad de decidir entre el bien y el mal, entre la opresión y la comunidad. Y Dios estuvo atento a su creación, le preocupaba la situación humana y en determinado momento, se sintió fracasado, se indignó y decidió destruirla.

El texto del Génesis nos revela que Dios vio que en la tierra crecía la maldad de los humanos y que toda su actitud era siempre perversa. Y se arrepintió de haber creado a los seres vivientes y le pesó el corazón. Observó que la tierra estaba corrompida y llena de crímenes, y decidió destruirla.

Primero fue la desobediencia, de Adán y Eva, luego el asesinato de Abel por Caín, luego la prepotencia de Lamec que se atrevió a afirmar que “por un cardenal mataré a un hombre, a un joven por una cicatriz. Sí la venganza de Caín valía por siete, la de Lamec valdrá por setenta y siete.”

Cuando Noé, la tierra estaba llena del pecado de la opresión como lo esta ahora. Habían surgido las clases sociales y los poderosos imponían su voluntad sobre los débiles. Y Dios escuchó el clamor de los que sufrían y decidió terminar con este mundo de explotación por medio de un diluvio.

La decisión estaba tomada. El mundo iba a ser destruido. Y en esta situación límite surge la esperanza. Dios reconoce el testimonio de Noé porque fue en su época un hombre que actuó con justicia. Y esto hizo que obtuviera el apoyo de Dios. La justicia en el corazón de Noé salvó a la humanidad. No todo estaba perdido.

La barca popular y democrática

Y Dios le dice a Noé que construya un arca de madera. Y Dios hizo un pacto con Noé. Dios estableció un compromiso. El Dios de Noé no es un Dios lejano que vive en la soledad del universo sino que es un Dios cercano que se preocupa por la situación de sus hijos e hijas. Es un Dios justo que rechaza la opresión.

Y Dios le dice a Noé que entre en el arca con su familia. Y con una pareja de cada ser viviente. El arca se convierte en el símbolo de la salvación. Noé hizo todo lo que le mandó Dios. Y el arca fue el refugio del diluvio. El diluvio cayó cuarenta días sobre la tierra. Todo lo que respiraba por la nariz con aliento de vida pereció. Y todo quedo inundado durante cinco meses.

Entonces Dios se acordó de Noé e hizo soplar el viento sobre la tierra para que el agua disminuyera. Y Noé se encontraba esperando una señal. Envió un cuervo y regreso a la barca. Luego envió una paloma. Y regreso. Una semana después envió de nuevo la paloma y esta regresó en la tarde con una hoja de olivo arrancada en el pico. Una semana después la volvió a enviar y ya no regresó. El mundo empezaba de nuevo.

Entonces Noé salió del arca y agradecido construyó un altar a Dios y tomando animales y aves los ofreció en sacrificio. Dios olió el aroma que aplaca y dijo: no volveré a maldecir la tierra a causa del hombre. Mientras dure la tierra no han de faltar siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche.”

Dios bendijo a Noé y su familia diciéndoles: crezcan, multiplíquense y llenen la tierra…al hombre le pediré cuentas de la vida de su hermano porque Dios hizo al hombre a su imagen. Yo hago un pacto con ustedes. El diluvio no volverá a destruir la vida.” Saldrá el arco en las nubes y esta es la señal del pacto que hago con todo lo que vive en la tierra.

Somos seguidores de Noé y de Jesús

Hay mucha riqueza teológica en esta historia. Muchas enseñanzas sobre la relación entre Dios y lo seres humanos. Nos enseña que Dios se preocupa de su Creación, nos observa como Madre y padre amoroso. Dios rechaza la explotación de un ser humano por otro y por eso condena la maldad y las conductas perversas. Y Dios se indigna ante la injusticia y su cólera puede convertirse en juicio.

El diluvio de la justicia de Dios iba a destruir la tierra. Pero Noé alcanzó el favor del Señor. Dios siempre escucha el grito de los corazones de los que luchan por la justicia. Noé fue un luchador por la causa de la justicia que era la causa de la salvación de su pueblo. Y salvó a su pueblo del diluvio. Construyó el arca popular y democrática en la que estuvieron todos y todas, humanos y animales.

El testimonio de Noé fue alimento para Jesús de Nazaret. Le enseñó que por encima de las dificultades, de los diluvios en nuestra vida, se encuentra el arco iris de la resistencia, el arco iris de la esperanza, el pacto de amistad entre Dios y los seres humanos. Y por eso Jesús se enfrentó a los poderosos y desafió al imperio romano, y por eso fue crucificado pero resucitó al tercer día.

El tiempo ha ido tejiendo en cada cultura humana los bordados de la resistencia. En nuestro país hubo un poeta, de nombre Roque Dalton, que fue seguidor de Noé y construyó para nuestro pueblo una barca de poemas para protegernos del diluvio de la oligarquía y del imperialismo.

Roque fue el dueño de la risa y de la esperanza.

Roque fue el dueño de la risa y de la esperanza. Como Noé y como Jesús conocieron el vino que alegra los corazones. Y desde muy joven escribió versos en los muros de las cárceles y su lira iluminaba las manifestaciones populares contra el tirano de turno. Y se hizo comunista. Y conoció la cárcel y el exilio. Y vivió en Praga y en la Habana.

Y su vida como la de Agustín fue un apasionado debate con Dios. Roque fue un luchador social. Y un poeta social. De su pueblo surgía la poesía para acompañar la lucha y él la divulgaba. Y siempre vivió la vida con la intensidad del trueno. Supo ser diferente. Y por eso la traición de sus camaradas es una cicatriz en el corazón del pueblo.

Roque Dalton fue un militante ateo e incluso un ateo militante. De la misma manera que lo fueron Marx, Engels, Lenin, Mao, Ho Chi Minh, el Che Guevara y Fidel Castro. Para él la religión fue el opio del pueblo. Y tenían mucha razón. La religión y la iglesia que ellos conocieron fueron la religión de la opresión y la iglesia al servicio de los poderosos y del imperio. La religión de Constantino.

Roque no llegó a conocer a Monseñor Romero. Fue asesinado el 10 de mayo de 1975. Me acuerdo que circuló un comunicado del ERP informando del hecho. No podíamos creerlo. Pero era cierto. El orgullo y la envidia de Caín y de Lamec volvieron a sacrificar a Abel y a Roque.

Roque nos dejó una herencia muy importante, política y literaria. Con sus versos y su memoria hemos ido construyendo las vigas de nuestra identidad cultural. Su risa continuará burlándose de esta oligarquía y sus poemas son banderas para las futuras batallas por la revolución y el socialismo.

En uno de sus últimos poemas Roque nos explicó que:

“Una religión que te dice que solo hay que mirar hacia arriba

y que en la vida terrenal todo es bajeza y ruindad

que no debe ser mirado con atención

es la mejor garantía para que tropieces a cada paso

y te rompas los dientes y el alma

contra las piedras rotundamente terrenales.”

San Salvador Atenco en el corazón

Desde hace dos semanas San Salvador Atenco en México es un nombre que cruza nuestros corazones y nos impulsa a la solidaridad. En el espíritu de Noé que fue el mismo espíritu de Roque hacemos un llamado para alzar nuestras voces en protesta por esta nueva represión del presidente fox contra el pueblo mexicano.

El 3 de febrero la UMO de allá, que se llaman Granaderos cercó una movilización popular y procedieron a realizar más de 200 capturas, así como asesinaron a un joven de 14 años, y detuvieron a Ignacio del Valle, líder del Frente del Pueblo en Defensa de la Tierra. Hay también muchas personas desaparecidas.

Estamos seguros que nuestros hermanos y hermanas mexicanos no serán amedrentados. Hacemos un llamado a manifestarnos en contra de esta barbarie del régimen fascista de Fox. A exigir la liberación de los capturados y la entrega de los desaparecidos.

Como Iglesia Luterana Popular elevamos nuestras oraciones para que nuestro Señor Jesús acompañe a este heroico pueblo de San Salvador Atenco, digno heredero de Emiliano Zapata y de Lucio Cabañas. Amén.

Rev. Roberto Pineda

Iglesia Luterana Popular de El Salvador

San Salvador, 15 de mayo de 2006

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