Nuestras tareas…

EXPERIENCIA DE LA RELACION PARTIDO, GOBIERNO Y ESTRATEGIAS DE GOBERNABILIDAD.
MIERCOLES 03 DE JUNIO DE 2009.
José Luis Merino
(Ramiro Vásquez)*
El FMLN era un, misterio para nuestros enemigos. Éramos entonces peludos armados que estábamos en esas montañas de ahí. Salimos un día, después de firmados los Acuerdos de paz, por primera vez supieron quiénes y cuántos existíamos y qué significábamos en este país. Y trazaron un plan contra nosotros. Consistía en atacar aquellos puntos que habían sido esenciales en las victorias de Vietnam, de China, de Cuba, de Nicaragua. Hasta el día de los acuerdos de paz, el FMLN, los cinco partidos que lo integramos teníamos nutrientes ideológicos fuertes y firmes que nos habían permitido construir un movimiento que forjó una conciencia en miles de hombres y mujeres que llegamos hasta la disposición de dar la vida por esos sueños. Murieron miles en este país, torturados, combatiendo y asesinados en sus casas o en las calles; pero era conciencia, nadie se corría. Todos aceptamos el reto, lo afrontamos y estaba fundamentado en esa conciencia que nos había formado esa doctrina y la práctica que, por supuesto, hacían nuestras organizaciones.
El primer eje de ataque contra nosotros fue la ideología, desmontar el pensamiento revolucionario, desmontar ese cemento que nos había permitido construir esa fuerza política, esa fuerza ideológica y ese ejercito guerrillero que tuvo mucho peso y prestigio en América Latina, que enfrentó a los “gringos” que enfrentó a la oligarquía y que no nos pudieron derrotar. Era fruto de esa solidez, de esa fuerza que nos generaba la ideología. Nos hicieron renunciar a eso, desmontamos las escuelas, abandonamos los estudios, la preparación, la capacitación. El frente se hizo grande, de 15,000 que salimos de la clandestinidad, de un día para otro éramos lo5,000.
En la clandestinidad en los años sesentas y setentas a uno lo mataban en este país por andar un libro, un folleto, una página de marxismo, cuando ya no nos perseguían nosotros los abandonamos. Ese había sido un rasgo del movimiento que había triunfado en el mundo, pero la formación, el pensamiento revolucionario y la ideología las dejamos de lado. En los frentes andábamos cruzando las piernas por el peso de la mochila, de los tiros, de los fusiles y andábamos los libros; había círculos de estudio. Una vez legalizados los guardamos, fue parte de ese proceso. Nos llevaron incluso a sentir vergüenza de la ideología que habíamos profesado.
Luego atacaron otro eje fundamental: la organicidad del partido. Esa capacidad de construir un enorme tejido político y social al interior de la sociedad. Era un rasgo impresionante del FMLN, de las fuerzas sociales y de las organizaciones sociales que le dieron sustento a la construcción del partido, de sus fuerzas y columnas guerrillera. Aquí tuvimos organizaciones sociales abiertas, como el bloque social revolucionario, cuya estructura era impresionante, en los cantones y los caseríos solo se les escapaban los gatos y los patos, todo lo demás estaba organizado; hasta los gallos tenían misiones en los campamentos guerrilleros.
Pero después, eso lo perdimos, se nos metió en la cabeza que teníamos que ser un gran partido abierto, porque eso de las células y de los comités de bases restringía la participación de la gente; que era una secta o una iglesia, todavía hoy quedan voces que nos lo reclaman y nos lo repiten. Finalmente era un eje romperle al FMLN la capacidad de construir músculo o fuerza para pelear, nos debilitamos, nos hicimos “grandototes” pero aguados. Si nos llegaba una corriente o un viento nos podía derrumbar.
Vino el otro eje de ataque: la disciplina. Decían que esta es saldo del estalinismo y del militarismo y nos quebraron el sentido de la disciplina. Nos quebraron el sentido de transformar, vean la organización que fuimos capaces de desarrollar como un puño de hierro pero perdimos la idea de enraizarnos en las fuerzas sociales y económicas interesadas en nuestra oferta socialista. Todavía hoy seguimos enfrentando el saldo de que el desarrollo de nuestra fuerza partidaria en esas fuerzas sociales sigue retrasado, vamos a enfrentarlo en los próximos días. Debemos superar eso, pero lo venimos arrastrando, al contrario del fenómeno de la década de los setentas donde el FMLN, las cinco organizaciones, teníamos una profunda raíz entre los campesinos, los trabajadores, entre las capas medias y bajas. Nos desenraizaron y de los campesinos nuestros solo nos quedamos encimita.
Otro fenómeno es que perdimos la noción de la estrategia. En aquellas épocas de clandestinidad, de dureza, el más sencillo de nuestros combatientes de nuestros milicianos tenía bien claro porque andábamos tirando en las lomas, bien claro: “formar un gobierno democrático revolucionario”, ahí concentraban ellos su pensamiento. Hoy cuesta definir en nuestra gente que entienden por estrategia.
Ese fenómeno ha estado presente en los últimos años de nuestro partido, hemos hecho un esfuerzo grande por recuperar la formación ideológica, tenemos escuelas nacionales, estamos desarrollando las departamentales, municipales y vamos a construir las regionales. Estamos avanzando un poco en la recuperación de la estructura orgánica del partido pero seguimos atrasados, seguimos teniendo saldos negativos. En el tema de la disciplina hemos mejorado también un poco, puede ser bastante, pero seguimos teniendo problemas. En los próximos meses y años este partido va a requerir de mucha disciplina en su fuerza.
En los últimos meses hemos hecho gala de eso, mantener una conducta unificada frente a la prensa, frente a todos los fenómenos que nos han estado rodeando. En la conducción hicimos un planteamiento de estrategia y hemos logrado que nuestra estructura la plantee, lo domine y avancemos. Eso nos permitió construir, sumar la fuerza y las acciones necesarias para producir lo que se dio el quince de marzo. Yo quisiera expresar que nosotros siempre hemos entendido, en el marco de esta gran batalla, que es importante tener la cabeza clara, hacia donde vamos y por qué estamos en esto.
Para nosotros es esencial expresar ese fenómeno de la relación del partido con el gobierno central y con los locales. Para los revolucionarios la transformación de la sociedad es la razón de ser de nuestra presencia y de nuestra acción de cómo transformar la sociedad. Para nosotros es esencial construir la correlación necesaria para tener la fuerza y construir las alternativas. En las últimas formaciones de nuestros campamentos dijimos “vamos a entregar las armas, vamos a cambiarlas por la organización política, vamos a intentar hacer con fuerza política lo que no hemos podido con las armas”. Hoy hemos creado una acumulación que nos ha permitido ganar el gobierno.
Un día cuando Schafik Hándal estaba vivo Fidel Castro le dijo “Schafik vas a ganar una carcacha que a saber si todavía camina, a saber si vale la pena agarrarla”. Es peor que una carcacha es una ruina lo que estamos agarrando y encontrando pero para nosotros es esencial, es importantísimo que en este período, este gobierno de transición, nosotros nos concentremos fundamentalmente en soltar todas las amarras que han impedido la organización de esta sociedad, en desatar toda la energía de la sociedad para avanzar en la organización.
Vamos a pedirles a nuestros gobiernos municipales, que hoy por primera vez son 96, y a todos nuestros funcionarios en el gobierno central que utilicen sus espacios, su posición en el gobierno para estimular la organización de la sociedad, para terminar de matar el miedo con el que la derecha había asentado su poder en los últimos años. Para eso es esencial que cada funcionario que llega a ese cargo o a esa posición no lo haga por lucirse y tomarse fotos sino por contribuir a la estrategia de acumular fuerza para seguir avanzando en la ruta que nos permita transformar a la sociedad.
Escuchamos los comentarios de algunos compañeros que han dicho que ese poder institucional en las alcaldías, en la asamblea y hoy en el ejecutivo puede destruir, apaciguar o adormecer los sentimientos revolucionarios; los grandes salarios, las cenas en las embajadas, los viajes por el mundo, los abrazos, las felicitaciones, las medallas, los reconocimientos, todas esas cosas nos “atarantan” la cabeza y nos impiden ver el compromiso por el que estamos aquí, el sacrificio que hizo este pueblo para que lleguemos a donde estamos. Estos son los enemigos con los que nos enfrentamos todos los días.
En esto quiero transmitirles un elemento que es fundamental y es que nosotros nos hemos convertido en fieros denunciadores del neo liberalismo como fenómeno económico, que concentra riquezas, que aumenta la pobreza. Pero hemos estado muy débiles en combatir las herramientas ideológicas esenciales del modelo neo liberal y una de las principales es el individualismo. Ese gusanito que se nos mete a cada uno de nosotros en la cabeza y que nos transforma en seres súper “cachimbones”, de esos que lo sabemos todo y que nadie nos puede enseñar nada porque todo lo sabemos. Nos vuelve incapaces de damos la mano con nuestros vecinos, nos impide construir esa fuerza necesaria y que construyeron otros pueblos del mundo que transformaron sus países, sus sociedades.
Para enfrentar los grandes retos de gobernar este país, de rescatar, de reconstruir, de reparar el aparato productivo y reactivarlo necesitamos la participación de todos los salvadoreños, solitos no lo vamos a poder sacar adelante. Yo diría que el fenómeno del individualismo que nosotros mismo tenemos adentro de nuestro cabeza, en la conducta diaria de lo qué hacemos, de lo que hacen nuestros funcionarios, del partido hay que combatirlo.
Yo quisiera expresarles que de nuestra experiencia esa es una conclusión fundamental, tenemos que hacer trabajo ideológico en la cabeza de los compañeros, en el más dorado de los diputados, de los alcaldes. Es importantísimo que hagamos trabajo ideológico, que rescatemos la formación política.
Gracias.

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