¡Raúl Castellanos Figueroa, Presente…Ahora y Siempre!

¡Raúl Castellanos Figueroa, Presente…Ahora y Siempre!

SAN SALVADOR, 29 de octubre de 2006 (SIEP) En una mañana esplendida, con el cielo azul y los vientos de octubre acariciando los árboles del Cementerio de los Ilustres en esta capital, se realizó el Culto Ecuménico en Homenaje al revolucionario salvadoreño Raúl Castellanos Figueroa.

Raúl Castellanos Figueroa nació el 14 de diciembre de 1924 en San Salvador y murió el 29 de octubre de 1970 en Moscú, entonces capital de la Unión Soviética. Desde muy joven se integró a la lucha revolucionaria del pueblo salvadoreño.

El Rev. Ricardo Cornejo explicó que como Iglesia Luterana Popular “rendimos tributo a la memoria de este ejemplar luchador popular que denunció las injusticias que se cometen contra nuestro pueblo y que sembró la semilla del socialismo por medio de su militancia en el Partido Comunista de El Salvador, PCS.”

“Como Iglesia Luterana Popular consideramos nuestra responsabilidad evangélica mantener viva la memoria histórica de la rebeldía de nuestro pueblo y de la continuidad histórica de sus luchas, que arranca en Farabundo, continúa en Raúl Castellanos, luego en Schafik y estamos seguros que vendrán muchos más, hombres y mujeres que seguirán luchando.”

Por su parte, el Rev. Roberto Pineda, también de la ILPES, comparo a Raúl castellanos Figueroa con “Bartimeo, el ciego que estaba sentado a la orilla del camino y empezó a gritar cuando supo que Jesús se acercaba, y la gente le decía que se callara pero el seguía gritando, hasta que logró que Jesús lo escuchara y le devolviera la vista.”

“Bartimeo padecía de ceguera física y fue curado, pudo ver la realidad y decidió seguir a Jesús. Hay otro tipo de ceguera. A veces nos volvemos ciegos espirituales no podemos ver, sentir el sufrimiento de los demás. La indiferencia ante el dolor de nuestros pueblos es una ceguera espiritual. Debemos de abrirnos al dolor de nuestro pueblo, a sus angustias, a sus sueños.”

“Bartimeo nos enseña que hay que gritar, no podemos quedarnos callados. Raúl Castellanos Figueroa fue como Bartimeo, un agitador, un luchador popular. En 1944, formo parte del comité clandestino de estudiantes universitarios que decretó la Huelga General de Brazos Caídos. Era una huelga contra un dictador muy cruel que había gobernado el país por trece años. Y el país fue paralizado. Y el general Martínez cayó, tuvo que ceder la presidencia.”

“Y Raúl continuó luchando contra otros dictadores militares, contra Osorio, contra Lemus, contra Rivera, contra Sánchez Hernández, y en el Parque Libertad su voz combativa acompañaba siempre los mítines de la oposición, su sabiduría iluminaba los senderos de la lucha popular por el socialismo hasta que en el otoño de 1970 la muerte le sorprende en la patria de Lenin.”

“Raúl era de una estirpe de revolucionarios, de una familia de comunistas. Su padre fue Jacinto Castellanos Figueroa, la última persona en conversar con Agustín Farabundo Martí. Este le dijo: “Chinto, vos vas a ser de los nuestros.” Y así fue, Jacinto, el papá de Raúl, fue un revolucionario ejemplar, fue la persona que educó a Raúl y a muchos otros en las ideas del marxismo y la lucha social.”

“Aquí mismo en esta tumba esta también enterrado Roberto Castellanos Braña, el hijo de Raúl, que a principios de 1980 fue secuestrado junto con su esposa, la danesa Annete Mathiessen, también comunista, y luego aparecieron sus cadáveres torturados. Florencia Castellanos, hija de Raúl, también revolucionaria salvadoreña murió recientemente en San José, Costa Rica.”

“Su esposa, Rosita Castellanos, costarricense y salvadoreña, ya fallecida, fue también militante del PCS, fundadora junto con Berta Deras de Aguiñada, aquí presente, con su hija y su nieta en 1956, de Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas. Una familia de revolucionarios, una familia de comunistas.”

“Las ideas de Raúl, las ideas de revolución y socialismo, siguen guiando los pasos de las nuevas generaciones de jóvenes salvadoreños que continúan impulsando la lucha por la justicia, por la paz, por la democracia. En esas ideas se encuentra el grito de Raúl, de este Bartimeo salvadoreño que desde muy joven recupero la vista y nunca la volvió a perder. Amén.”

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