Schafik No. 8

Schafik No. 8 – Lunes, 05 de Marzo de 2007 hora 10:24

Dagoberto Gutiérrez

La huelga de los maestros sacudió todo el año de 1968 y contribuyó a quebrar el aparato educativo, no hay que olvidar que el consenso necesario para dirigir e imponer la voluntad de una clase dominante requiere del aparato educativo y esta huelga magisterial quebró, precisamente, este aparato; años después los médicos quebrarían la segunda pata de este mecanismo que es el aparato de salud.
Amanecíamos en los alrededores de la biblioteca nacional, luego de noche con sobresaltos, con muchas pláticas y mucho frío porque al fin y al cabo dormir en las calles de una ciudad resultara siempre muy aleccionador.
Éramos muy jóvenes porque apenas sobrepasábamos los 20 años pero fervorosamente convencidos que el bien requiere de lucha contra el mal y que los maestros tenían la razón y estaban construyendo la fuerza que le da a esta la posibilidad de ser atendida y entendida.
Yo no era miembro de ningún organismo de dirección del partido comunista pero si dirigente del PR y por allí tenia una relación muy encendida con Schafik, sabia muy bien que en estas acciones de masas se estaba jugando el futuro también encendido, de la dictadura militar.
Schafik vivía sus mejores momentos y su capacidad analítica vigorosa y descollante parecía crecer al mismo ritmo que las manifestaciones.
Una parte importante de los profesores era Demócrata Cristiano, pero solo una parte de ellos era anticomunista aunque todos eran huelguistas y opositores a la dictadura del PCN.
Fue en esta huelga memorable en la que se sentaron las bases políticas de la Unión Nacional Opositora. Que pelearía en 1972, cuatro años después por la presidencia de la república , en estas huelgas nos encontramos los comunistas y los demócratas cristianos y la represión no hizo distingos y a ambos nos trato por igual, la sangre corrió y el miedo se estableció pero la resistencia también descolló, aquí hubo una especie de acuerdo político desde abajo y mas allá de los logros inmediatos de la huelga se logro el conocimiento, la confianza y el acercamiento fundamental para poder pelear juntos, cuatro años después por la candidatura presidencial de José Napoleón Duarte
Schafik descollaba todo el entusiasmo imaginable y todo era energía , entusiasmo y construcción lejos estábamos de imaginarnos que 12 años después protagonizaríamos la tercera guerra de la historia política de nuestro país.
Esta huelga fue una escuela organizativa porque nos permitió pensar sobre la mejor forma de construir la mejor fuerza política, fue una escuela del miedo porque nunca, hasta ese momento, la represión se había soltado y desenfrenado de, manera tan perversa ; fue escuela de dignidad e indignación y permitió agrupar a dignos e indignos de manera cada vez mas definida y terminante, esta separación seria determinante varios años después; fue también escuela política porque enseño que mas allá de la ideología son los entendimientos políticos los que aseguran las unidades y los acuerdos, aunque la ideología siga siendo la savia fundamental de la conducta política.
Las derechas aplicaron el terror de manera masiva y años después lo harían de manera total; pero el terror gubernamental fracaso y no fue suficiente, se trataba de sectores intelectuales y de clases medias; es decir de una categoría social intelectual y de una clase social medial; pero en una relación estrecha con obreros (todavía existía esa clase en el país y eran estos los proletarios, porque hoy los proletarios son los médicos, los ingenieros los economistas, porque todos son asalariados).
La sociedad salvadoreña era diferente a la sociedad actual y ese ejercito de intelectuales que son los profesores estaba desconociendo al ministerio de educación y al poder ejecutivo como su estado mayor; y ese poder ejecutivo no entendía ni entiende todavía la soledad en que encontraba y se encuentra.
La huelga se introdujo en todos los corredores polvorientos de la sociedad y estremeció los púlpitos de las iglesias y los salones de los seminarios , porque no hay que olvidar que los sacerdotes y las monjas son intelectuales de la clase media y era esta clase la que estaba desafiando a la dictadura en las calles; también sacudió los patios de los cuarteles porque los militares también son profesionales y de la clase media ya que la oligarquía no propicia el que sus hijos sean militares como ocurre en otros países, estremeció los talleres de las fabricas y en realidad, conmovió a todos los hogares de la sociedad salvadoreña, la familia como aparato político ideológico no volvió a ser la misma a partir de esta huela.
Para los campesinos y campesinas el sobresalto fue trascendente porque nunca pensaron que los “ señores “ y las “ señoritas” como se llamaba a los profesores y profesoras en las escuelas tuvieran que reclamar sus derechos en las calles, porque si ellos tenían que hacer eso, que no tenían que hacer los campesinos a los que nadie miraba ni escuchaba, a los que eran olvidados de la mano de Dios .
Todos estos ingredientes que caminaban revueltos con el polvo de los caminos , la sangre de los asesinados, el miedo y la indignación, la protesta y la organización no fueron entendidos ni atendidos por las oligarquías cafetaleras del país.
En definitiva esta huelga memorable separo las aguas y ayudo a establecer las correctas fronteras políticas e ideológicas ; al desatar los nudos del poder permitió construir nuevos poderes, esta vez desde abajo y desde adentro de la vida .
El partido comunista era pequeño, ilegal , clandestino y perseguido como deben ser las cosas dignas en este mundo pero sus militantes estábamos en la hora y en el lugar donde debíamos estar y, verdaderamente estos hornos donde se cocinaba este pan estaba fabricando los panaderos adecuados para cocinar el pan necesario.
La huelga termino con mas desacuerdos que acuerdos y el único acuerdo fundamental fue la huelga misma aunque finalizarla se convirtió en una decisión necesaria e inevitable.
Las luchas sociales en su desarrollo deben transformarse en cada vez mas diferentes maneras de lucha y no estaban dadas todavía las condiciones para formas superiores de confrontación.
El año de 1969 fue la época de la guerra con Honduras y aquí es necesario capturar la existencia de un hilo conductor que va vinculando y amarrando amorosamente un acontecimiento con otro como quien construye un collar con los diamantes puros de las contradicciones mas reales porque la guerra con Honduras no fue, en realidad, una confrontación externa sino, verdaderamente, fue el desarrollo de conflictos internos no resueltos, y al mismo tiempo fue el agravamiento de esos conflictos. Veamos por qué.

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