Un recabarrenista llamado Juan Vargas Puebla

UN RECABARRENISTA LLAMADO JUAN VARGAS PUEBLA

Escrito por: Iván Ljubetic Vargas.

Juan Diógenes Vargas Puebla nació en La Serena el 8 de agosto de 1908. Su padre fue Juan Vargas Márquez, militante del Partido Demócrata; su madre, doña Rosa Puebla Moreno. Tuvo dos hermanas, María y Laura.
Luego de permanecer algún tiempo en La Serena, la familia Vargas Puebla se trasladó a Santiago. Después a Valparaíso. En esas ciudades, Juanito vivió su infancia.
El matrimonio se separó. Las hermanas permanecieron con el padre; el niño con la madre.
Doña Rosa pasó por años de enormes dificultades económicas. Haciendo grandes sacrificios logró que Juanito prosiguiera con sus estudios. El niño estudiaba con mucho tesón. En esos años aprendió a querer a su “Pancho”, como llamó siempre al puerto.
En 1919 doña Rosa se trasladó a Santiago. En la capital el joven Juan comenzó, a las 14 años, a trabajar en un taller de hojalatería.
Doña Rosa conoció a un obrero de l la construcción, llamado Eliseo Durán. Unieron sus vidas. Para Juan Vargas, fue éste su verdadero padre. Lo incorporó a laborar como estucador.
No dejó de educarse. Asistía a escuelas nocturnas y leía mucho.
Con la influencia de don Eliseo y las lecturas, Juan adoptó la ideología anarco-sindicalista.
A los 16 años de edad era el dirigente máximo de la Juventud de la IWW, organización de esa tendencia.

SUS ENCUENTROS CON RECABARREN

Era comienzo de 1924. En la esquina de Moneda y Cueto, barrio muy pobre, lleno de conventillos, se realizaba un mitin exigiendo la rebaja de los arriendos. Arriba de un cajón, hablaba un orador de palabra tranquila y muy convincente. Juan, que vivía en ese barrio, lo miraba extasiado. Fue la primera vez que vio y escuchó a Luis Emilio Recabarren.
Meses después, el 1º de Mayo de 1924, tuvo lugar en la Alameda, el primer acto unitario del Día Internacional de los Trabajadores. Lo convocaron la FOCH, los anarco-sindicalistas, los anarquistas, el Partido Demócrata y el Partido Comunista.
Intervinieron varios oradores. Uno de ellos, Recabarren.
Terminado el acto, los fochistas marcharon hacia el oriente. Juan, portando una gran bandera de la Juventud de la IWW, los siguió. En la Plaza Vicuña Mackenna, junto al Cerro Santa Lucía, Recabarren se subió a un muro y habló de nuevo. Luego se dirigieron al local de la FOCH, ubicado en Agustinas esquina Tenderini. Era una vieja casa, con un balconcito. Desde él habló Recabarren poniendo fin a la jornada de esa mañana.
“Sin que nadie me lo pidiera y sin estar programado –me relató Juan Vargas en enero de 1991 la última vez que lo vi- subí a ese balconcito y dije unas palabras en nombre de los jóvenes de la IWW. La gente que escuchaba, la mayoría comunistas, me aplaudió. Fue la primera ocasión que hablé en público. Estaba nervioso y emocionado. Cuando finalicé , don Reca me acarició la cabeza y me dijo cariñosamente: ‘Bien muchacho, lo has hecho muy bien’. Me sentí feliz. Fue esa la segunda y última vez que vi vivo a Recabarren”.
Estando en el exilio, Juan Vargas escribió en 1981: “Volví a ver al maestro Recabarren el 21 de diciembre de 1924, ahora dormido para siempre en su ataúd, en medio de una severa capilla ardiente el local de la Unión de obreros Ferroviarios, en la calle Bascuñan Guerrero Nº 345.”
Ese día, Juan Vargas, que tenía 16 años y cuatro meses de edad,, marchó en las grandes columnas que acompañaron al líder obrero hasta su última morada.

EN LA LUCHA SOCIAL

En 1928, junto a su padrastro, estuvo entre los fundadores del Sindicato Profesional de Estucadores de Santiago.
En 1932, Juan Vargas era dirigente de los Estucadores, mantenía sus ideas anarco-sindicalistas. Realizaba actividades artísticas.
Por entonces, había germinado la semilla cultural sembrada por Recabarren. El teatro popular unía a obreros de distintos gremios y diferentes posiciones ideológicas. Precisamente en un grupo de teatro conoció a Ida Osorio, una obrera comunista, llegada desde Iquique, donde había trabajado en la imprenta de “El Despertar de los Trabajadores”, junto a Recabarren.
Nació el amor entre ellos y unieron sus vidas. Juan había madurado políticamente. Ida le dio el empujón final. Juan ingresó al Partido Comunista en 1932, cuando tenía 24 años de edad.
A fines de 1935 fue incorporado al Comité Ejecutivo Nacional de la FOCH. Realizó por esos años varias actividades encomendadas por el Partido.
Participó en la fundación de la Federación Industrial Nacional de la Construcción, FINC, en
Noviembre de 1936, siendo elegido dirigente de ella. Un mes más tarde tomó parte en el Congreso de Unidad Sindical, del cual surgió la CTCH
En abril de 1938 fue elegido Regidor por Valparaíso. En ese mismo mes participó en el Décimo Congreso Nacional del Partido Comunista de Chile.
En junio de 1941 inició sus colaboraciones en “El Siglo”.
Por entonces era ya considerado como un orador brillante y convincente. Quizás el mejor orador obrero que ha tenido Chile.
En el XII Congreso Nacional del PC, celebrado del 26 de diciembre de 1941 al 1º de enero de 1942, Juan Vargas fue elegido miembro del Comité Central, de su Comisión Política y del Secretariado.
En 1943, en el Segundo Congreso de la CTCH pasó a ser miembro de su Consejo Directivo Nacional. Cumplió a partir de 1944 diversas actividades en el extranjero, representando a los trabajadores chilenos.
Vargas Puebla fue un consecuente internacionalista. Realizó acciones solidarias con los trabajadores argentinos, con los republicanos españoles, con Cuba, etc.

DIPUTADO OBRERO. LAS REPRESIONES

En los comisiones del 4 de marzo de 1945 triunfó como candidato a diputado por Valparaíso. Fue un ejemplar parlamentario obrero, tanto fuera como dentro de la Cámara.
Cuando se consumó la traición de González Videla en octubre de 1947, hizo uso de la tribuna del Parlamento para entregar la palabra de los comunistas, que luchaban en la clandestinidad.
EL 14 de diciembre de 1948 rindió en la Cámara homenaje al 24 aniversario de la muerte de Recabarren. En parte de su valiente discurso denunció: “La obra de Recabarren pretende ser destruida por nuevos dictadores, por pigmeos incapaces de comprender el desarrollo de los pueblos. Hoy se persiguen brutalmente sus ideales, el Partido que él fundase, la prensa que él creara. Se trata de destruir la CTCH, continuadora de la FOCH. Se trata de entregarnos maniatados a la voracidad del imperialismo yanqui. Pero Chile no está en venta. Ni el pueblo ni la clase obrera están derrotados.”
El 21 de mayo de 1949 finalizó su período como diputado. Continuó trabajando activamente como consejero de la CTCH. El 8 de septiembre fue detenido por agentes de Investigaciones y relegado a Pisagua. De ahí enviado a Belén un poblado en la Cordillera a 3.300 metros de altura. Después llevado al puerto de Taltal, para conducirlo a la isla de Melinka en el extremo austral de Chile.
La victoriosa huelga de los trabajadores de febrero de 1950, obligó al traidor a dejar en libertad a prisioneros y relegados políticos.
Juan Vargas regresó a Santiago y de inmediato reanudó su actividad como consejero nacional de la CTCH.
En febrero de 1953 participó en el Congreso Constituyente de la Central Única de Trabajadores de Chile, siendo designado tesorero nacional.

El ex dictador Carlos Ibáñez del Campo, inició su gobierno en 1952 con una actitud paternalista hacia los trabajadores. Pero pronto volverá por sus andadas antipopulares. A partir de mayo de 1954 comenzó a reprimir a los dirigentes de los trabajadores. Uno de los que sufrió la represión ibañista fue Juan Vargas. El viernes 22 de octubre de 1954, agentes de Investigaciones irrumpieron en su hogar y lo detuvieron. No le dejaron llevar ni lo más indispensable. Lo relegaron a Putre en plena Cordillera a 3.500 metros de altura, donde permaneció cerca de dos meses. Pudo regresar a Santiago el jueves 13 de enero de 1955, luego que el Parlamento rechazó el Estado de Sitio, lo que obligó al gobierno a liberar a los relegados.
El jueves 5 de enero de 1956 fue detenido nuevamente y enviado a la cárcel de la capital, donde estuvo 119 días. En virtud del proceso por convocar al paro nacional de la CUT de enero de 1956 fue relegado a San Javier el 5 de abril de 1957, donde permaneció hasta el 22 de octubre de ese año.
En las elecciones de abril de 1967 fue elegido regidor de la Municipalidad de Santiago.

EXILIO Y MUERTE

Después del golpe fascista se asiló en la Embajada argentina. De Buenos Aires viajó a la República Democrática Alemana. Luego estuvo en Bulgaria y allí se dirigió a México, a donde llegó en 1976. En ese país desarrolló enorme actividad: hizo clases en la Universidad
Vicente Lombardo Toledano; fue el responsable de la sección internacional del periódico de la Confederación de Trabajadores de México; dicto charlas, escribió artículos y folletos.
Participó en los actos de solidaridad con el pueblo chileno.

Tanto, en su país como fuera de él conquistó amigos por grandes cantidades. Es que era de una sana alegría de vivir, a pesar de las prisiones, exilio, incomprensiones y los duros golpes que recibió en toda su existencia. Era un conversador incansable, muchas veces en torno a un botellón. Era un recitador notable, amante de los tangos y bueno para bailar, admirador de Carlos Gardel e hincha del Colo-Colo
Desde el exilio viajó dos veces a Chile en 1989 y en 1991. En el segundo, tuvo la dicha de reencontrarse con su hija Carlota Espina, con quien había perdido todo contacto desde el golpe fascista.
En diciembre de 1991 fue brutalmente atacado por tres colegados mexicanos que laboraban en el periódico. Esos golpes lo condujeron a la muerte. Falleció el 21 de enero de 1992 cuando tenía 84 años de edad. Fue asesinado en lo que él consideró su segunda patria.

UN FIEL DISCÍPULO DE RECABARREN.

Al conocer la vida y obra de Juan Vargas Puebla encontramos gran similitud con las de su maestro Luis Emilio Recabarren.
Ambos comenzaron a laborar como obreros a los 14 años de edad. Dedicaron sus mejores esfuerzos a la unidad y organización de los trabajadores. También los dos dieron importancia a la educación de los asalariados. Crearon prensa obrera, escribieron artículos, folletos y libros; impulsaron la cultura popular, en especial el teatro obrero. Dieron gran importancia al Día Internacional de los Trabajadores. Comprendieron la importancia de la lucha ideológica y la libraron tesoneramente. Ambos fueron de palabra elocuente y convincente.
Los dos fueron diputados obreros, de ejemplar actuación dentro y fuera del Parlamento.
Enfrentaron con valor y audacia a los reaccionarios. Es conocida la ocasión en que Recabarren respondiendo el desafío de un derechista cantó La Internacional en plena sesión de la Cámara. Juan Vargas tampoco se achicó ante los enemigos de clase.

Juan Vargas Puebla, a igual que Recabarren, fue un firme defensor de sus principios y un apasionado dirigente de los trabajadores, pero siempre mantuvo un trato respetuoso y fraterno con quienes laboraban a su lado.
Por ejemplo, al finalizar su período como regidor por Santiago en 1971, varios de sus colegas le tributaron palabras de admiración. Manuel Fernández, del Comité Demócrata Cristiano, terminó su intervención diciendo: “A Juan Vargas Puebla lo llevamos en nuestro corazón como la imagen de un gran amigo”.

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