La Escuela Dominical y la Escuela del Lunes

A lgunas personas creen que el sistema de escuelas públicas en norteamérica está deteriorado, y por lo tanto, se esfuerzan para repararlo. Pero la verdad es que el sistema de escuelas públicas no está deteriorado. Por el contrario, su objetivo principal se cumple exitosamente: fortalecer al gobierno debilitando a los padres. El sistema de educación estatal, gratuita y obligatoria, está basado sobre tres falsas premisas, a saber, comportamentalismo, paternalismo, doctrina del bienestar y socialismo

El Comportamentalismo
Durante la década de 1840, Horace Mann lideró la sustitución de las escuelas eclesiales y las caseras, que fueron reemplazadas por escuelas estatales, administradas por los estados, los distritos o los condados. Las mencionadas escuelas (eclesiales y caseras) habían prestado un gran servicio a millones de norteamericanos durante dos siglos. Esta nueva forma de educación difundó la idea de que la vida humana puede ser dividida en compartimientos, algunos de los cuales tienen que ver con el sentido y al propósito de la vida (hogar, iglesia, templo, club filosófico, etc.), y algunos de los cuales no tienen tal vínculo (escuela, trabajo, política.)

En nuestra sociedad pluralista, la idea de educación pública prontó derivó en el hecho de que los maestros no podían, por prohibición, discutir sobre las cuestiones más fundamentales de nuestra vida: ¿Por qué estoy aquí?, ¿la vida tiene un propósito más allá de vivir feliz setenta o sesenta años?, ¿qué significa la felicidad?

Al prohibir que los maestros y los estudiantes discutieran sobre estos profundos temas, el sistema norteamericano destruyó la idea misma de educación para los niños. Primero, porque trivializa la escuela, convirtiéndola en una simple acumulación de datos que serán objeto de exámenes, convirtiendo en robots a quienes de otra forma estarían aprendiendo. Segundo, este sistema sitúa a los sentimientos como criterio primario de decisión. Ya no se preguntará “¿qué piensas de esto? sino “qué sientes sobre esto?”

Hoy por hoy, las esculas le enseñan a los niños a “mirar a su interior” para descubrir “lo que está bien o mal, para descubrir su propia verdad y ser sincero con los sentimientos”. La chica de New Jersey que arrojó su bebé a un basurero, al igual que Tinmothy McVeigh (responsable de la bomba de Oklahoma), y los asesinos de Columbine, obtendrían la máxima calificación en el “Examen de sinceridad con tus propios sentimientos” (TYFT: True to your feelings test)

El Paternalismo
Los norteamericanos han aceptado, de forma gradual, la idea de que los padres no están calificados para encargarse de la educación de sus hijos. Lo que antes eran deberes auténticos de los padres, se los hemos arrebatado para dárselos al estado. La intromisión del estado en el tratamiento del ausentismo escolar es un buen ejemplo. En 1852, los políticos de Massachusets idearon esta forma de usurpar la autoridad paternal. Hoy por hoy, un padre no puede enviar a su hijo, el cual se resiste a ir a la escula, a un programa de aprendizaje sustituto.

Si un atleta no ejercita sus músculos, se volverá débil; y si un padre no ejerce sus responsabilidades, se volverá débil moralmente.

Ahora, al separar la escula del estado, ¿no es posible que los hijos de padres irresponsables sufran un gran daño?

La utopía no es una opción disponible, más el mejoramiento continuo sí lo es. Si seguimos el camino del paternalismo, continuaremos debilitando a los padres. Si volvemos a los tiempos en que los padres tenían responsabilidades, la restauración de la paternidad saludable será un hecho.

La Doctrina del Bienestar
En la década de 1840, el Movimiento por la Educación Pública (Common School Movement), difundió la idea de que todos los niños tenían derecho a ser educados a expensas de la gente común.

Esto hizo que en la conciencia norteamericana se asentara una extraña noción de exigibilidad. Palabras adornadas, como “derechos” y “cuidado”, ocultan el verdadero aspecto de la doctrina del bienestar, a saber, tomar dinero de las personas para financiar la educación gratuita. Si la construcción pública de viviendas es parte de la doctrina del bienestar, la educación pública también lo es. Si un almuerzo gratis al mediodía es parte de la doctrina del bienestar, una clase gratuita de matemáticas a las 10:00 AM también lo es.

Después de 150 años, la mencionada noción de exigibilidad se ha convertido en una expansiva gangrena moral entre muchos norteamericanos, para los cuales el mundo les debe financiar “una forma de vida, por cierto, una muy cómoda.”

El Socialismo
La educación pública encaja perfectamente en la definición de socialismo que aparece en los textos: “Propiedad y administración estatal de los medios de producción.”

El socialismo fracasa debido a sus errores morales y a su falta de respeto por la dignidad del ser humano individual. Las estructuras socialistas ignoran los mensajes que vienen del consumidor, y dan incentivos perversos a los empleados. El simplecambio de los miembros de una junta de educación no corrige las fallas de la educación pública, así como el cambio de adminsitradores de las granjas colectivas soviéticas no causaba un aumento en la producción de trigo.

Aquellos que tratan de reformar la educación pública se parecen a los líderes de la Perestroika, quienes trataron de corregir el socialismo. Necesitamos restaurar la idea fundamental de norteamérica, a saber, que la libertad funciona mejor que el socialismo.

En resumen, la forma de salir de este embrollo educativo es hacer con las escuelas lo que hicimos con las iglesias.No debemos dejar que el gobierno las financie, que ordene asistir a ellas o regule el contenido de lo que se enseña. En otras palabras, debemos evitar que el gobierno se entrometa en la escuela del lunes, así como no permitimos que se entrometa en la escuela dominical.

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Marshall Fritz es presidente de la Alianza para la Separación de la Escuela y el Estado. Esta es una entidad sin ánimo de lucro que tiene como propósito de mejorar la educación para todos, especialmente para los más pobres, buscando desligar al estado del financiamiento de las ewcuelas y el contenido de la educación.

Si quiere saber más sobre nuestro movimiento, visite nuestra página web http://www.HonestEdu.org o llame al 559-499-1776. Si quiere enviar su solicitud via fax, hágalo al 559-499-1703. Marshall Fritz vive en fresno, California con su esposa, con la cual lleva 36 años de matrimonio. Cerca de él están al menos cinco de sus seis nietos.

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