A principios de 1956 creamos la Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas

SAN SALVADOR; 7 de agosto de 2006 (SIEP) “A principios de 1956, creamos la Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas con el propósito de luchar por la defensa de los derechos de la mujer y del niño” expresó Berta Deras de Aguiñada, de 72 años, una de las fundadoras de esta organización popular.

“El grupo inicial lo constituimos cinco mujeres: Rosa Braña de Castellanos, Lucila Torres, Carmen Alemán de Vides, Rosa Amelia Barrientos de Martínez, que vive en Estados Unidos, Ana Rosa Ochoa, dueña de la Librería Claridad y mi persona. Las primeras reuniones fueron en la casa de Rosita Braña.”

“Posteriormente se incorporaron Lety de Castro, Angélica Santamaría, Lidia Escobar Ríos, Mercedes López, Lidia Escobar, Dora y Julia Ramirius, Berta Ochoa, que era sobrina de Ana Rosa, luego se incorporó Tula Alvarenga de Carpio, que regresó de la República Popular China en julio o agosto de ese año.”

“Se hicieron estatutos y se presentaron ante el Ministerio del Interior pero nunca nos concedieron la personería jurídica. El primer local de la Fraternidad estuvo ubicado en la Avenida España, frente de donde quedaba el Correo, donde esta hoy Multillaves, en el segundo piso. Allí estuvimos unos cuatro meses, después nos pasamos a los Altos de Lutecia, luego estuvimos sobre la Avenida Cuscatlan, y otros locales…”

“Antes de contar con local nos reuníamos donde Rosita, que vivía en una casa de esquina entre la 2da. Avenida Norte y la 41 Calle Oriente. Yo tenía 22 años, y mi primer hijo Rafael Aguiñada Deras, Lito, tenía 1 año. Me imagino que la decisión de crear Fraternidad de Mujeres fue decisión del Partido, a mi una vez me invitaron a una reunión en casa de Rosita…”

Mujeres que regresaron del exilio

“En un segundo momento se incorporaron María Jiménez y su hija Liliam Jiménez, que venían de México luego de haber salido de Guatemala en 1954, luego del golpe contra Arbenz. Lo mismo la panificadora Fidelina Raimundo, vino de México. Liliam Jiménez nos ayudo mucho para afiliarnos a la FDIM. Luego en 1960 hicimos contacto con las mujeres cubanas y Rosita Braña participo en un encuentro ese año en La Habana organizado por la FMC.”

“También regresaron pero del exilio en Argentina, Angélica Trigueros de Guerrero y la argentina Miriam Potinski de Díaz, que rápidamente se incorporaron a nuestro trabajo y aportaron su experiencia internacional.”

“Entre las actividades que realizábamos estaban las de ir a visitar fábricas para promover la organización sindical entre las mujeres trabajadoras, estudiábamos el Código de Trabajo y dábamos clases de tricot y crochet. La joven Berta Ochoa daba clases de ballet.”

“En 1957 celebramos el 8 de marzo, en la oficina de Altos de Lutecia. En lo siguientes años lo celebrábamos en el Teatro de Cámara, e incluso realizábamos celebraciones en los departamentos, estuvimos en Sonsonate y Ahuachapan.”

“Cuando teníamos el local en el Modelo hasta tuvimos un kinder que era atendido por Laura Siliesar, que era maestra. En esa época nunca supimos de Prudencia Ayala, es hasta hoy después que hemos sabido de su aporte.”

“Organizamos a las vendedoras de queso en Sonsonate. En Sonsonate conocimos a mujeres que habían participado en el levantamiento del 32.Y a las vendedoras ambulantes en San Salvador. Me acuerdo de María Bonilla. De Angélica, que vendía flores en el Mercado de San Miguelito.”

Rosita Braña de Castellanos

Rosita era una mujer alta, blanca, elegante, y su casa era muy bonita, con mucha decoración muy arreglada. Era imponente, altiva, hablaba con autoridad. Por ser tica, trataba a toda la gente vos, y esto a veces incomodaba a algunas compañeras, que bromeando le decían: “y vos” acuérdese que entre nosotros se acostumbra mucho el usted, incluso si tenemos años de conocernos. Con Rosita fuimos muy amigas. Cocinaba muy rico. Cada comida era una delicia. Le gustaban las flores, siempre había flores en su casa.

Rosita era muy activa. Hacía cakes y boquitas. Tuvo en la Calle Arce una venta de cakes, entre la 11 y la 13, en un zaguán. Vendía y daba clases de pastelería. Junto con Raúl vivieron en muchos sitios. En la Rabida, en la Flor Blanca, en un pasaje detrás del Liceo Cristiano. Se enojaba con facilidad, era impaciente, perfeccionista.

En 1956 ya tiene a Robertico (Castellanos Braña) y a Florencia (Castellanos Braña), que nació el 2 de enero de 1955. Meses le llevaba a mi hijo Lito (Rafael Aguiñada Deras) que nace el 13 de septiembre de 1955. Eran casi de la misma edad. Aunque nos conocimos hasta el 56. Conocí también a Don Popo, el papá de Rosita. Ella nos invitó a visitarla en Costa Rica. Don Popo era un republicano español, casado con Doña María, la mamà de Rosita. Ella era militante del Partido Vanguardia Popular.

Don Popo y doña María fueron sacados para España por sus actividades políticas y allá se encuentran con el triunfo de la República y se integran a este proceso. En 1936 luego de la llegada de Franco, los sacaron por barco y regresaron a Costa Rica con sus hijos, incluyendo a Rosita. En el barco se llenaron de piojos contaba Rosita que cuando llegaron tuvieron que bañarlos y desinfectarlos a todos.

A principios de los años 50 hubo en México un congreso internacional de mujeres y Rosita asistió como delegada, representando a la Alianza de Mujeres Costarricenses (AMC). En esta reunión conoció a Raúl Castellanos Figueroa, que estudiaba en México y se enamoraron. Al mes de conocerse se casaron y ella le escribió a su mamà para contarle e informarle que ya no regresaría a Costa Rica sino que con su esposo Raúl se iría para El Salvador.

Y es así como fue aquí que nació Robertico en el año 52. Robertico fue asesinado en febrero de 1980, había regresado a su patria con su esposa danesa Anette Mathiessen y a los dos los mataron. En una película de Monseñor Romero aparecen sus ataúdes en Catedral. El era alto, moreno y sobresalía en las marchas por su estatura. Esta enterrado en el Cementerio Los Ilustres, junto con mi esposo Rafael Aguiñada Carranza, Segundo Ramírez y otros revolucionarios.

Cuando murió Raúl en octubre de 1970 esto le afectó mucho a Rosita. Raúl murió de amebas, que le invadieron el estomago, el hígado, el cerebro. Asistía en representación del PCS a una reuniòn en Budapest, Hungrìa, de una comsiòn preparatoria para una conferencia mundial de partidos comunistas,y allí se agravó tanto que fue trasladado a Moscú, donde falleció. Raúl tuvo un hermano y dos hermanas: Roberto, María Elena, que vivía en Costa Rica y era esposa del dirigente comunista Eduardo Mora. Ella muere en el año 1999. Y Celina que también vivía en Costa Rica, pero no se metía en política. El padre de Raùl, Jacinto Castellanos Rivas, se habìa suicidado dos años antes debido a un càncer avanzado.

El amor de Rosita por Raúl era un amor muy intenso, muy fuerte, muy bello, como yo nunca lo había visto. Ella se quedo llorando todo el tiempo, desde que amanecía hasta que anochecía. Al final decidió irse para Costa Rica con sus hijos. Fue en el 71 o 72, y los puso a estudiar allá.

Un agosto, creo que del 79 estuvimos en Costa Rica visitándola. Nos quedamos en su casa en San José. Fuimos con mi mamà, mis hijas Tania y Galia y llegó Dinora que estaba estudiando en La Habana. Celebramos el cumpleaños de Robertico y el regalo que el le dio a su mamà fue dejarse cortar el pelo. Nos enseño unos escarabajos que a enviarle a su novia danesa Annette para que conociera a los que iba a encontrarse en Centro América.

Rosita murió hace diez años, en el 1996, en San José, Costa Rica, de cáncer en el seno. En 1999 fui a San José a visitar a su hija Florencia. Ella murió en el 2004. Tuvo dos hijas: Valeria, de 22 años que estudia medicina en la Habana y Ana Eugenia, que logró una beca para estudiar comunicaciones en Francia.

Rafael Aguiñada Carranza

“Cuando era novia de Rafael él era de la Iglesia Adventista, hasta me regaló una Biblia. Antes había sido monaguillo de la Iglesia Católica. Cuando nos casamos al año 55 todavía oraba. Fue en la escuela Carlos Alberto Imeri donde estudiaba dibujo y arquitectura que fue cambiando.”

“Allí conoció a Roque y a Jorge Arias Gómez. Y se integró a la Asociación Juvenil 5 de Noviembre. Ese año se graduó de técnico en dibujo y se fue para el Instituto Nacional Francisco Menéndez, que estaba donde esta hoy la Alcaldía. Entonces nos mudamos a la 5ta. Calle Oriente para que le quedara más cerca. Pegado estaba el local de la FUSS, la Federación Unitaria Sindical Salvadoreña.

El hermano de Rafael, Oscar Gilberto Martínez, siempre pasaba y me llevaba libros para que leyera, libros de sindicalismo. El era el compañero de Rosa Amelia Barrientos. Mi hermana, Alicia Deras, era la esposa de Santiago Contreras. Como es la vida, a finales del año 67 luego de vivir muchos años juntos se separaron y él junto con Oscar son asesinados en marzo del 68, por sus acciones en solidaridad con la huelga de los maestros.”

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