Acto de Homenaje al Rev. Augusto Cotto caído por la Revolución Salvadoreña

Acto de Homenaje al Rev. Augusto Cotto caído por la Revolución Salvadoreña

por J. Gary Campbell

El pastor-teólogo salvadoreño Augusto Cotto, quien falleció en un accidente de aviación el pasado 17 de septiembre al cumplir una misión para las fuerzas revolucionarias de su patria, fue homenajeado el sábado 27 en un acto celebrado en la Iglesia de San Andrés en la Comunidad Teológica de México en esta capital

Con la presencia de la señora viuda Isabel Castaneda de Cotto y sus cuatro hijos Augusto, Gerardo, Carlos y Damaris, más un santuario repleto de familiares, amigos y compañeros de distintas agrupaciones eclesiásticas, ecuménicas y políticas de varios países del continente, el acto fue presidido por el Rev. René Medellín, pastor bautista mexicano y amigo muy allegado de Augusto.

Dijo René Medellín, al dar principio al acto que “… el compañero y reverendo Augusto Cotto, su nombre, su historia, su presencia cristiana ecuménica, su praxis política, su ejemplo y su bondad e integridad nos han concentrado en esta capilla. Pero por ser capilla, no debe limitarnos a cargar dentro de nosotros algunas expresiones sociales necesarias solidarias para la familia y para nuestra organización. Queremos decirle a todo el mundo que nuestro compañero y amigo no está muerto, sino que vive en las luchas de los pueblos de América Latina y más específicamente en este momento en la lucha de nuestro pueblo heroico salvadoreño. No queremos que se limite este acto a la mística de un templo. Queremos que vaya más allá y encuentre el eco político cristiano de los diferentes sectores que ahora se congregan, Nos une pues en esta hora, no la muerte, nos une exactamente la vida de los pueblos de América Latina”.

En un mensaje especial, el Prof. Raúl Macín, Coordinador del Centro de Coordinación de proyectos Ecuménicos de México (CECOPE) del cual Augusto Cotto era miembro fundador y hasta su muerte integrante de la directiva, destacó el diálogo permanente que él y su desaparecido amigo habían sostenido desde que se conocieron hace aproximadamente ocho años. Se trataba de un diálogo en torno a la cuestión de “cómo llevar la teoría cristiana a una práctica política congruente”. Elogió a Augusto por su sencillez, su capacidad como teólogo latinoamericano y su entrega. Dijo: “Augusto habló de liberación y escribió de liberación y fue un teólogo reconocido en todas parte como teólogo de la liberación. Pero también Augusto pagó con su esfuerzo, con su trabajo, con su dedicación y con su vida. Pagó el precio que se cobra cuando uno congruentemente habla de la liberación”.

Refiriéndose al diálogo con Augusto en las diferentes etapas que caracterizaban comúnmente sus vidas desde el momento de conocerse, Macín dijo que en 1975, cuando se formó el frente ecuménico nacional CECOPE, él y Cotto llegaron con otros compañeros a definir el ecumenismo “como un diálogo en la práctica; como un diálogo en la lucha revolucionaria entre cristianos y no cristianos. Estábamos conscientes de que el paso de la teoría ecuménica a la práctica tendría que darse mediante el apoyo, el auxilio de la teoría marxista-leninista de la realidad y de la militancia partidista”.

“Compartíamos el dolor de las crisis que provocan en el cristiano sus conflictos con otros cristianos” dijo Macín. “Yo supe de la angustia de Augusto Cotto, de su dolor por la incomprensión, por el egoísmo, por la falta de caridad de aquellos que no supieron comprender ni tampoco actuar de acuerdo a lo que decían creer”.

El orador se refirió al dolor personal al enterarse de la muerte de su amigo y compañero Augusto Cotto: “…a pesar de que lo esperábamos en algún momento, el precio es alto y de todas maneras el golpe dolió mucho, mucho”.

“Creo que el diálogo continuará”, dijo, “porque el ejemplo, los hechos… nos obligarán a seguir dialogando con Augusto Cotto… a seguir preguntándole, ¿Qué opinas Augusto?”

Finalmente Raúl Macín señaló las palabras del profeta Oséas “muerte, yo seré tu muerte” – “palabras que muchas veces comentamos sin comprenderlas bien en todo, pero que creo que yo hoy empiezo a comprenderlas… porque en última instancia el que muere en el centro de la lucha revolucionaria por la construcción, como en el caso de Augusto, de un El Salvador libre y socialista, no muere. Vive en la conciencia colectiva del pueblo y si no que lo digan los compañeros del FAPU, y si no que lo digan los compañeros de las FARN, y si no que lo digan todos los que lo conocieron. Augusto no ha muerto. Y por eso empiezo a comprender las palabras de Oséas «muerte, yo seré tu muerte»”.

Otros participantes en la dirección del acto de homenaje fueron el Rev. Edgar Palacios, pastor bautista de la República de El Salvador, Dr. Jorge Pixley, profesor del Seminario Bautista de México, el Ing. José Álvarez Icaza, presidente de CENCOS, el grupo salvadoreño dirigido por Gabino Palomares, Dr. Feland Meadows, representante del Consejo Directivo del Seminario Bautista de México y el Sr. Feliciano Rodríguez del Frente de Acción Popular Unificada (FAPU) de El Salvador.

En su breve discurso en representación del FAPU, Feliciano Rodríguez refirió al auditorio testimonios de varios casos de brutalidad y asesinatos por parte de las fuerzas represivas del gobierno actual de El Salvador y del desafortunado accidente del avión en que viajaba Augusto durante una tarea que contribuía a la liberación de su pueblo. “Sin embargo”, dijo, “nosotros comprendemos, lo comprendemos bien, y que tenemos aquí el testimonio de solidaridad de todos ustedes, tenemos los discursos que han leído acá; que no se trata sólo de alguno que murió, sino de representantes de un pueblo que está combatiendo, representantes de un pueblo que seguramente vencerá”. Finalmente, afirmó emotivamente el representante salvadoreño: “Que tengan la seguridad todos los compañeros aquí y que tenga la seguridad Augusto Cotto, si es que puede escuchar… que tengan la seguridad todos los nuestros y todos los amigos de El Salvador, que vivos, moribundos o presos lucharemos por la liberación definitiva de nuestra patria”. La intervención de Feliciano Rodríguez fue seuida por una explosión espontánea de aplausos que se sostuvo durante varios minutos.

Entremezclando con las distintas intervenciones y aspectos litúrgicos del acto, el Sr. Medellín dio lectura a algunos de los numerosos poemas, carta y telegramas con mensajes de solidaridad que se había recibido de individuos y organizaciones nacionales e internacionales.

Al pronunciar las palabras de despedida del acto, el Rev. René Medellín dijo: “Les agradecemos de parte de la familia Cotto Castaneda, del Frente de Acción Popular Unificada de El Salvador, del Seminario Bautista de México, de la Federación Universal de movimientos Estudiantiles Cristianos y del Centro de Coordinación de proyecto Ecuménicos y CENCOS, su presencia en esta acto en memoria del compañero. Y no queremos pedir un minuto de silencio sino pedir un aplauso revolucionario al compañero que ha caído por esta revolución: ¡Compañero Augusto Cotto!”.

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