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Nidia Daz

NUNCA ESTUVE SOLA

Fecha de publicación: 5 abril, 2005

Hoy haca 10 aos, en 1975, salimos a las calles ms de 50,000 estudiantes y trabajadores. Luchbamos, como ahora, contra las medidas represivas del gobierno. En aquel entonces haban violado la autonoma al allanar los recintos del Centro Universitario de Occidente, donde los estudiantes se preparaban para realizar un desfile bufo con ocasin de las fiestas de Santa Ana.
Nidia Daz

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Hoy haca 10 aos, en 1975, salimos a las calles ms de 50,000 estudiantes y trabajadores. Luchbamos, como ahora, contra las medidas represivas del gobierno. En aquel entonces haban violado la autonoma al allanar los recintos del Centro Universitario de Occidente, donde los estudiantes se preparaban para realizar un desfile bufo con ocasin de las fiestas de Santa Ana.

El entusiasmo de la juventud era grande. Cuando existe al necesidad de denunciar un rgimen como el del coronel Molina, cualquier medio y momento es oportuno. Los desfiles bufos son formas de expresin crtica contra el gobierno, las distintas manifestaciones del abuso de poder y de la corrupcin.

El rgimen haba anunciado que si salamos a las calles, nos atuviramos a las consecuencias. Por la indignacin era tal que, pese a las amenazas, nos volcamos alas calles en abierto desafo. Era el momento de luchar por nuestros derechos. No habamos organizado en tres bloques.

La primera Brigada de Infantera de la Guardia Nacional haba montado todo un operativo. Al avanzar, las tanquetas comenzaron a chocar contra el primer bloque de estudiantes de secundaria, aplastando a muchos de ellos. El pnico era grane. Era un pueblo desarmado que se enfrentaba a granes medios sofisticados.

Cuntas veces se repetiran estas masacres? En 1974, los levantamientos campesinos de La Cayetana, San Francisco, Tres Calles y Chinamequita fueron reprimidos salvajemente. Se haba iniciado un proceso institucional de fascistizacin. El 28 de febrero de 1977, el pueblo se tom la Plaza Libertad, grandes sectores estaban en huelga y se preparaba un paro general. El pueblo luchaba para que se respetara su voluntad, pues haba llevado al triunfo electoral a los candidatos de la Unin Nacional Opositora (UNO). Pero el regimen impuso, con el fraude ms descarado de la historia, al militar Humberto Romero. La bayoneta y la sangre lo impusieron, decretando inmediatamente un estado de sitio que dur hasta octubre de 1979. El estado de sitio se volvi a implantar en 1980 y duraba hasta la fecha. Esa matanza no fue tan fcil. La respuesta de los sectores ms avanzados del pueblo se hizo sentir. Con una mnima preparacin y condiciones, hubo combates populares durante todo el da en San Salvador.

A estas agresiones represivas siguieron otras en 1979 y 1980, aos en los cuales se inici el genocidio abierto contra el pueblo. El pueblo fue masacrado abiertamente el 22 de enero de 1980 y durante el entierro de Monseor Romero en marzo del mismo ao. Despus sigui la carnicera de El Mozote, en diciembre de 1981, la cual dej mil muertos, ya en un marco de generalizacin de la guerra, cuando el genocidio era el eje central de la represin. A partir de 1980, la democracia cristiana, aquella con la cual las fuerzas democrticas y progresistas se haban aliado en la UNO, por la que nuestro pueblo haba luchado para que combatiera la represin, era la que ahora lo reprima con Duarte a la cabeza. Hubo otras matanzas en los aos subsiguientes: Sumpul, Calabozo,Copapayo y tantas otras, y las que seguramente vendrn mientras no alcancemos nuestra liberacin.

He visto correr tanta sangre a mi lado. Me ha chispead muchas sangre de seres queridos cados a la par ma. Con todos ellos y por ellos estamos haciendo esta historia.

El 30 de julio de 1975, el bloque en le cual iba quedo atrapado en el puente del Seguro Social. Los efectivos comenzaron a lanzar gases lacrimgenos y a ametrallar. Volv a sentir la misma impresin que en las jornadas de ANDES en 1971. Las balas saltaban por todos lados. A par ma cay un dirigente estudiantil, Carlos Fonseca, estudiante de sociologa. La Asociacin de Estudiantes de Sociologa recogi su nombre. Era todo un tumulto. Muchos moran. Otros quedaban herios por las balas y las navajas que portaban los escuadrones de la muerte infiltrados entre nosotros. Otros logramos salir del cerco. Con otros compaeros, me replegu a un estacionamiento. Entre ellos, andaba Salvador Guerra, quien ahora es comandante del FMLN.

Los que aun estamos vivos, recordamos este hecho histrico y las jornadas posteriores. El 1 de agosto, despus de la misa por los 16 compaeros muertos y los 24 desaparecidos , como una medida de protesta y de presin para que se llevara ante la justicia a los responsables del hecho, todos los sectores populares representados en un comit coordinador, ocupamos por primera vez la catedral. Tuvimos que recurrir a esta medida porque nuestras voces desde el templo podran ser escuchadas.

Eramos un grupo como de 60 personas entre sacerdotes, maestros, campesinos, estudiantes, obreros. A mi me toco formar parte del organismo de direccin interno. Algunos de estos compaeros tambin se integraron al FMLN.

En medio de esta jornada de lucha, conoci a Ruth. En aquel momento no eramos muy amigas. Era la etapa de la dispersin poltico-ideolgica y organizativa. Estabamos entrando en la etapa de constitucin de las organizaciones revolucionarias de masas. Pasamos 5 aos, de 1975 a 1980, luchando por la hegemona, por ver quien s converta en vanguardia.

Prcticamente ya estaban conformadas las cinco tendencias que, posteriormente, en el 80, formara el FMLN. Ya se haba dado la divisin entre el Ejercito revolucionario del Pueblo (ERP) y la Resistencia Nacional (RN).Esta ltima estaba adoptando su propia fisonoma. El Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos se configuraba como organizacin, impulsado por uno de los ncleos que inicialmente constituyeron al ERP en 1970-1971.

A Ruth la volv a encontrar en 1984 en Chalatenango. Estabamos mucho ms maduras. Estabamos en una situacin cualitativamente superior a la de aquellos aos. En 1985, la vi nuevamente; pas 3 das en mi campamento. Ruth era miembro de la direccin central de las FPL. Habamos tenido una serie de intercambios bilaterales que fortalecieron la unificacin del pensamiento estratgico y la metodologa a aplicar en las diversas escuelas poltico-militares.

Ruth era una mujer sencilla. La cada de su hermana Eugenia , lejos de desmoralizarla, la haba comprometido mucho ms. La admiraba como revolucionaria, como amiga y como mujer. Al igual que todos estaba separada de sus tres pequeos hijos y de su compaero a quienes tena muchos meses de no ver. Pero a pesar de estas condiciones, su ncleo familiar se consolidaba. Era muy segura de si misma, con una alegra contagiosa y de gran facilidad de expresin. Recuerdo que despus de regresar del dilogo de la Palma, fui a dar una charla a una escuela de formacin poltico-ideolgica y ella me dijo, muy quedito:
-te felicito por haber id al dilogo; has representado a las mujeres. Vos fuiste no solo en nombre de nuestra vanguardia; sino que evidenciaste el nivel de participacin de todas nosotras, nos representaste. Gracias.

Y me dio un beso. Sus palabras me estremecieron. Una a veces no se da cuanta del significado de las cosas que hace.

Ella era 2 aos menor que yo, de mi estatura, esbelta, blanca, ojos color almendra que combinaba con su tez y de mejillas sonrosadas. Era muy bonita. Siempre lo pens. Sus capacidades y cualidades la hacan ms bella.

Los das que pasamos en catedral fueron tensos y posibilitaron saltos de calidad en la lucha del pueblo. Afuera se mantenan miles y miles de personas concentradas. Siempre haba compas informando., Desde adentro, denuncibamos la represin y anuncibamos los pasos que se iban dando.

El ejercito estaba alrededor, pero no se atreva a reprimir, aunque amenazaba. Por primera vez la tradicional imagen del Divino Salvador del Mundo, que se conserva en al catedral, no sali en la procesin. Usaron otra imagen parecida. En la catedral no se tuvieron los actos de culto tradicionales. Eran das de fiestas patronales. Das de asueto y de fiestas, haba juegos y desfiles de carrozas. Pero este ao hubo duelo y lucha.

Miles de mujeres vestidas de negro se manifestaron por las calles de San Salvador, exigiendo la renuncia de los militares responsables. Arturo Armando Molina, por segunda vez, era repudiado por el pueblo.

Esta coyuntura hizo posible la coordinacin de toda las organizaciones del movimiento popular en el Comit de Organizaciones Populares (COP) “30 de Julio” Recuerdo que una noche nos reunimos n el stano de la catedral con la secretaria general de “ANDES 21 de Junio”, Melida Anaya Montes. Lleg a informarnos sobre el desarrollo de la situacin,: Fue la segunda vez que la vi.; la primera vez fue en 1971 en la marcha magisterial. El lugar era muy estrecho y nos sentamos en el suelo, con una vela en el centro, pues no tenamos luz.

El 6 de agosto en la noche, despus de llegar a un cuerdo con el regimen de Molina, gracias ala mediacin de la iglesia, desocupamos la catedral. El arzobispo en ese momento era Monseor Chvez y Gonzalez. El equipo de direccin interna, en otro local, junto con los representantes de todos los sectores populares, evalo los hechos y las medidas a impulsar en las nuevas condiciones.

El “COP 30 de julio” fue muriendo poco a poco, pues la misma situacin de dispersin y de lucha por la hegemona de las organizaciones revolucionarias, lo fue minando. Pero aquel momento fue muy importante; haban meses de trabajo de cada sector nacional y de las diferentes fuerzas, cada una con su estrategia y su tctica.

En el marco de esta lucha fue donde surgi el Bloque Popular Revolucionario (BPR) y la divisin del Frente de Accin Popular Unificada (FAPU) se agudiz.

El Centro de Documentacin Ecumnico y Popular Digital, CEDEP, publica el captulo 37 del libro NUNCA ESTUVE SOLA, de la dirigente histrica del FMLN, Nidia Daz, que fue publicado en 1988 por UCA Editores, San Salvador, El Salvador.

Última modificación: 5 de abril de 2005 a las 08:57

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