Carlos Taibo analiza los movimientos antiglobalización

Carlos Taibo analiza los movimientos antiglobalización

“Los ciudadanos del mundo rico no escaparán del cambio climático”

En su último libro, Movimientos antiglobalización. ¿Qué son? ¿Qué quieren? ¿qué hacen?, publicado por Catarata, Carlos Taibo analiza la evolución de las redes sociales que se han opuesto al actual modelo de desarrollo económico neoliberal, un sistema que privilegia el flujo de capitales mientras restringe el de las personas. El autor, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid y analista habitual de la actualidad internacional en diferentes diarios como El País o La Vanguardia, explica en una entrevista para elplural.com las claves de estos movimientos sociales.
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P- ¿En qué momento de desarrollo se encuentran ahora los movimientos antiglobalización?

R- Tendemos a pensar en lo más próximo, pero los más poderosos son los que operan en países más pobres como Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia, México, Tailandia… Allí el desarrollo es muy estimulante. En el Norte desarrollado estos movimientos no han crecido tanto pero lo hacen de forma constante, poco a poco. Eso es saludable, preferible a crecimientos espectaculares, que son más inestables y tienden a virar.

– Una crítica recurrente a estos movimientos es que son más destructivos que creativos. El presidente brasileño Lula da Silva les instó desde el foro de Portoalegre a no definirse por oposición…

Estos movimientos mantienen distancia respecto a políticos como Lula, quizá sea él quién debería replantearse el fiasco de las políticas que ha abrazado. En cuanto a la imagen de que hay más oposición que proposición es fruto más de las distorsiones que impone la lógica del sistema que consecuencia de su propia actividad. Las propuestas y mensajes de alternativas forman parte de su actividad cotidiana.

– También hay quien mantiene, como Naomi Klein, que cuando estos movimientos estaban adquiriendo más notoriedad, como con las protestas contra la OMC de Seattle en 1999 o y en los años siguientes en las cumbres del G-8, se producen los atentados del 11-S en 2001 y se desvía la atención…

En cualquier caso eso ha quedado superado. Ya en marzo de 2002, apenas unos meses después de los atentados, se reunieron más de 400.000 personas en una manifestación en Barcelona… Si el proceso de globalización ha seguido adelante, también los movimientos críticos con él han continuado adelante, aunque esa fecha marcara ciertas dificultades y dudas.

– Pero a partir de entonces la agenda política marca continuamente nuevos retos para esos activistas, como la guerra de Iraq…

Los movimientos tienen un cariz global y nada escapa a su espíritu crítico, y en ese sentido es un buen ejemplo la guerra de Iraq, que en principio no está relacionada con el proceso de globalización capitalista. Las manifestaciones contra la guerra en enero de 2003 en Europa fueron fruto de una iniciativa del Foro social de Florencia, es decir, que los movimientos antiglobalización son conscientes de que no les faltan tareas en los ámbitos más dispares, no sólo la contestación expresa de la globalización capitalista, sino también lucha pacifista, ecologista, feminista…

– Susan George acaba de estar en Madrid y también vinculaba la oposición al actual desarrollo económico con la preocupación medioambiental, ¿no son demasiados frentes abiertos?

Es que los retos están ahí… Debemos de partir de la evidencia de que a los ciudadanos de los países ricos nos preocupa muy poco lo que ocurre en el Sur empobrecido. Pero hay que preguntarse si también se va a responder con indiferencia ante un cambio climático que va a obligar a cambios en las estructuras económicas y en el funcionamiento de nuestras sociedades… La ciudadanía no va a escapar de estos discursos porque les afecta.

– En un reciente encuentro de la izquierda europea en Londres sobre cómo adaptarse estratégicamente a nuevas realidades se volvía a apostar por el pragmatismo del Blair, e incluso por lanzar mensajes más conservadores en aspectos como la inmigración… ¿Por qué la izquierda tradicional no mira más a movimientos sociales como los antiglobalización?

– Falta sintonía cognitiva y emocional… La mayoría de los movimientos se despliegan en un ámbito político fuera de las instituciones e incluso desde la contestación a ellas, y desde una crítica a la izquierda tradicional, por considerar que muchos partidos se han adaptado dramáticamente a la lógica del sistema, muchos sindicatos han perdido su capacidad de combate de antaño, muchas ONG han defraudado las expectativas de cambio… No faltan las declaraciones de líderes relevantes que coquetean con los movimientos, aunque lo común es mirar para otro lado. La pregunta es si luego estos políticos son consecuentes con esos guiños, pero me temo que no…

– ¿Y no están abocados a escucharlos?

De momento, y no es poco, estos movimientos han recuperado para el debate público temas que estaban marginados, cómo el cambio climático, la pobreza del tercer mundo o la rapiña de las potencias occidentales, que ahora se tratan sin que provoque mayor sorpresa. No parece sin embargo que hayan conseguido avances de transformación real de las sociedades, pero quizá no ha pasado el tiempo suficiente para calibrar si pueden trasladar a la práctica sus ideas, se verá con el tiempo…

Sergio Collado, El Plural

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