El Salvador: un nuevo conflicto armado y una nueva lucha por la paz

El Salvador: un nuevo conflicto armado y una nueva lucha por la paz
Por Roberto Pineda 30 de agosto de 2012
www.ecumenico.org rpineda59@yahoo.com

Antecedentes

El proceso histórico salvadoreño es singularmente violento. Desde las invasiones norteñas de las tribus mexicas a partir del siglo X d.n.e., pasando por la cruel invasión y conquista ibérica, por la dictadura de los criollos independentistas, por la dictadura de los cafetaleros liberales, por la dictadura de los militares, por la dictadura de la oligarquía financiera, hasta llegar a la actual situación de guerra social.

El actual conflicto armado, a diferencia del anterior conflicto, que arrastraba un fuerte componente ideológico, es básicamente un conflicto entre un sector marginal de la sociedad y el estado. Es un conflicto que surge no desde la Universidad o los Sindicatos sino desde las Cárceles. Los nuevos insurgentes desde la delincuencia, no se proponen convertirse en vanguardia política o la toma del poder sino sencillamente la sobrevivencia, la incorporación y el reconocimiento social.

Pero tanto el conflicto actual como los anteriores – la guerra de Aquino, la insurrección de Farabundo en el 32 , y la guerra del FMLN- tiene a la base la explotación y la opresión de nación, de clase, de raza, de género y etaria. Estos cinco niveles principales de opresión y explotación, recorren y determinan a cada una de estas etapas históricas, forman nuestras raíces de lucha y resistencia.

Estos factores de opresión y explotación, pero especialmente la violación sistemática de los derechos humanos y el cierre de los canales democráticos para el acceso al poder público, desencadenaron el último conflicto armado, que va de 1980 a 1992. Este conflicto tuvo como desenlace la profunda modificación del sistema político mediante los Acuerdos de Paz de 1992, los cuales logran alcanzar la democracia política, pero evaden enfrentar lo relativo a la democracia económica, social y cultural.

Los Acuerdos de Paz y su cumplimiento –democratización, desmilitarización y reconstrucción- coincidieron con los dos primeros gobiernos del partido ARENA (Cristiani 1989-1994 y Calderón Sol 1994-1999) y la implantación del modelo neoliberal, que mediante privatizaciones (electricidad, telecomunicaciones, fondos de pensiones entre otras) y reducción del estado, recortaron drásticamente la protección pública de los sectores sociales, la cual era el resultado de la acumulación histórica de luchas populares iniciadas en los años veinte y treinta del siglo pasado.

Todas estas medidas económicas neoliberales trastornaron sustancialmente la estructura productiva, en particular golpearon fuertemente a los sectores vinculados a la agricultura, tanto campesinos como propietarios. Se generó un nuevo polo de desarrollo económico relacionado al comercio y a la banca. Captar remesas vía bancos y promover el comercio vía consumo se convirtieron en los nuevos ejes del desarrollo económico. Luego vino la aplastante ofensiva del capital internacional.

A esto debe agregarse el fenómeno de la emigración masiva hacia Estados Unidos, comenzada a principios de los años ochenta a partir del conflicto armado y que continuó ensanchándose por los siguientes treinta años, hasta el presente. Una tercera parte de nuestra población vive y trabaja hoy en el país del norte. Es nuestra diáspora.

La emigración masiva de las cabezas de familia hacia las principales urbes de Estados Unidos, provocó entre otros factores, el aumento drástico de la desintegración familiar, el envío permanente de remesas y finalmente, la deportación de centenares de jóvenes de familias salvadoreñas vinculados a pandillas, que nacieron como organismos de autodefensa comunitaria, pero que rápidamente se integraron a actividades delincuenciales, como el narco menudeo y las extorsiones.

Y todo esto en el marco de una frágil democracia representativa, en la cual el FMLN como símbolo histórico de la izquierda, es uno de los partidos desde 1994 en permanente contienda electoral, que obtiene su mayor éxito político con la llegada a la presidencia en el 2009.

Los aspectos reseñados eran los primeros síntomas del ingreso forzado e inevitable de El Salvador a las realidades del nuevo mundo de la globalización neoliberal. Los jóvenes de familias salvadoreñas llegaron a una patria que no conocían y que los miraba sorprendida y angustiada por los rasgos culturales novedosos en el caminar, en el vestir, en el hablar y en el bailar. Un nuevo grupo social con una nueva cultura había llegado y empezó a delimitar su ahora territorio conquistado, con grafiti en las paredes. Iniciaba una nueva historia. Iniciaba una nueva guerra, que ya lleva 50,000 víctimas.

Una nueva realidad social y militar

Objetivamente existe una nueva realidad, social, política, económica, cultural y…militar. De nuevo, hay varios ejércitos. Las pandillas juveniles dedicadas a la delincuencia, tienen mandos, control territorial, inteligencia, logística, base social, retaguardia, adoctrinan, reclutan, etc., como cualquier ejército. Existe el ejército oficial y por lo menos dos ejércitos irregulares.

Y como parte de esta realidad está también el hecho para los sectores populares, en particular los jóvenes, que viven en zonas bajo control de estos grupos paramilitares, de una inmensa secuela de dolor y sufrimiento, que será muy difícil de borrar. Las pandillas MS13 y Barrio 18 acumulan un fuerte nivel de rechazo ciudadano, lo que fortalece y alimenta su estigma social. Surgen de las entrañas de nuestro pueblo y deciden golpearlo y sacrificarlo.

Asimismo es evidente el vínculo existente entre pandillas juveniles y crimen organizado. Mientras las pandillas juveniles se dedican al narco menudeo, y acaparan la atención de los esfuerzos del estado, el crimen organizado afina sus estrategias de utilizar nuestro territorio como parte de un corredor estratégico que viene desde los centros productivos de la droga en el sur y se dirige hacia el mercado del norte, como parte ya del comercio mundial.

En 1992 se puso fin al conflicto militar de profundas raíces políticas e ideológicas, se terminó la dictadura militar, pero el conflicto social, se mantuvo y se agudizó. Y este conflicto social se expresa actualmente como un nuevo conflicto armado, de raíces sociales internas y globalizadoras externas, anclado en estructuras milenarias de opresión junto con novísimas formas de exclusión social.

Los Acuerdos de paz originaron una nueva realidad política, al definir la vía electoral como el mecanismo aceptado por todas las fuerzas políticas para acceder al poder público. El Programa de Ajuste Estructural luego dio lugar a una nueva realidad económica y social. La llegada de centenares de jóvenes deportados de EE.UU. provoca una nueva realidad social y cultural.

Hoy existe un significativo sector social de familias enteras, (desde niños hasta ancianos) en todo el país, vinculado a las actividades delictivas. Este sector social es reflejo del fracaso del sistema capitalista para garantizar empleo y una vida digna para los sectores populares. Hay un nuevo conflicto social y un nuevo conflicto armado. Mientras más pronto como sociedad asumamos esta realidad, más pronto podremos buscar solucionarlo. Lo que no podemos ni debemos es seguir paralizados.

El momento actual

El 9 de marzo de este año se decretó una tregua entre las dos pandillas principales. Como resultado de esta medida los niveles de muertes diarias bajaron de 14 a 5. La tregua fue el resultado de un esfuerzo de sectores de la Iglesia Católica Romana y de la Sociedad Civil. Esta tregua es un hecho inédito.

Esta tregua viene a convertirse en el primer éxito luego de más de una década de fracasos en la implementación de planes basados en la represión (las manos duras y superduras) que únicamente sirvieron para fortalecer las capacidades de respuesta defensiva y ofensiva de estas pandillas juveniles.

El gobierno de Mauricio Funes participa en este esfuerzo luego de que en un primer momento también experimentaron con las fracasadas estrategias represivas de los gobiernos areneros. Pero todavía lo hace de manera tímida, esperando que la consolidación de la tregua entre pandillas legitime su posición y preocupado porque la temática no sea utilizada en su contra en el ya abierto debate electoral hacia las presidenciales del 2014.

La sociedad civil por su parte, está paralizada. El peso de la violencia que ha sufrido le impide por el momento visualizar la necesidad de encontrarle una salida a este grave problema por la vía de diálogo y la negociación. ¿Y qué se va negociar? No se va negociar el castigo por los delitos cometidos. Estas los están ya pagando sus responsables en la cárcel. Se va negociar la reforma del sistema penitenciario que ha colapsado así como medidas para lograr su reincorporación a la sociedad.

Los partidos políticos prefieren esquivar el bulto del problema y dedicarse a una campaña electoral adelantada o a la disputa por el control de las instituciones públicas. La empresa privada también asume una posición evasiva y rechaza involucrarse. La mayoría de iglesias y universidades se mantiene a la expectativa sobre el desenlace de esta tregua entre pandillas. Nadie quiere quemarse con el fuego de este incendio social, que parece que no puede ser apagado.

El movimiento popular y social tiene el desafío de ir al encuentro de este problema y asumir un rol protagónico en su solución, ya que afecta directamente la seguridad de sus comunidades rurales y urbanas, las cuales se encuentran desprotegidas como resultado fundamentalmente de su falta de organización.

Perspectivas

Esta nueva guerra tiene dos posibilidades, mantenerse de manera indefinida como conflicto de bajo nivel o abocarse a una salida política mediante acuerdos que garanticen una reforma penitenciaria, que formaría parte del proceso de democratización iniciado a partir de los Acuerdos de Paz y acelerado con la victoria popular de la izquierda en el 2009.

Además de estos acuerdos, que expresarían una voluntad política generalizada, se necesitaría iniciar el largo camino hacia el reconocimiento e incorporación de este grupo social, o cual es un proceso mucho más difícil, porque el justificado lastre de resentimiento social es muy fuerte.

La primera vía, la de la continuidad del conflicto, ha sido la dominante y beneficia fundamentalmente a sectores de derecha y del crimen organizado. La derecha necesita comprobar la eficacia de los métodos de control social autoritarios. El crimen organizado y sus empresas necesitan la existencia de una situación de delincuencia generalizada, que les permita incrementar ganancias.

La segunda vía, la de la solución negociada, pugna por imponerse pero todavía es muy débil, con poco respaldo institucional y con un amplio rechazo ciudadano. La opinión pública no está ganada a la idea de una solución negociada, es una población muy golpeada y dolida.

Hay un amplio sector que todavía confía en una solución represiva. Mientras el gobierno Funes y los sectores populares no asuman claramente la conducción de este proceso y ponga el peso de su prestigio detrás de este esfuerzo, este no podrá fortalecerse y convertirse en la tendencia dominante.

Un elemento que ayudaría a inclinar la balanza hacia la reforma penitenciaria sería la decisión y voluntad de las pandillas juveniles de renunciar a todas las acciones delictivas, informar sobre la localización de cementerios clandestinos, e iniciar el difícil y complejo proceso para el desarme de sus estructuras paramilitares.

La tregua puede revertirse, esta es una triste realidad. E incluso puede abrirse un periodo de mayor violencia. Pero también puede profundizarse y desembocar en una reforma penitenciaria. Es un problema de correlación de fuerzas. No podemos permitir que prevalezca la visión derechista que plantea la represión como solución. Esto ya fracasó y seguirá fracasando. Debemos de trabajar para que la sociedad civil supere su actitud de indiferencia y asuma su compromiso, es un compromiso por la democracia y por la justicia.-

El proyecto de Nuevo Orden Mundial tropieza con las realidades geopolíticas

El proyecto de Nuevo Orden Mundial tropieza con las realidades geopolíticas

Sábado 1ro de septiembre de 2012 por CEPRID

Imad Fawzi Shueibi

Red Voltaire

Traducido por la Red Voltaire a partir de la traducción al francés de Said Hilal Alcharifi

Hace 4 siglos que los líderes políticos vienen tratando de crear un orden internacional capaz de regir las relaciones entre las naciones y de evitar las guerras. Aunque el principio de la soberanía de los Estados arrojó resultados, las organizaciones intergubernamentales han reflejado esencialmente la correlación de fuerzas correspondiente a cada momento. En cuanto al ambicioso proyecto estadounidense de Nuevo Orden Mundial, el hecho es que está estrellándose contra las nuevas realidades geopolíticas.

La lenta formación de un orden internacional

Si bien la expresión «orden mundial» es de reciente aparición en el discurso político, la idea misma de instaurar un orden mundial, o internacional, data ya del siglo XVII y fue tema de discusión cada vez que se presentaba una posibilidad de organizar la paz y de darle un carácter permanente.

Ya en 1603, el rey francés Enrique IV daba a su ministro, el duque de Sully, la tarea de elaborar un primer proyecto. El objetivo era la constitución de una república cristiana que incluyera a todos los pueblos de Europa. Dicha república debía garantizar la preservación de las nacionalidades y cultos y encargarse de resolver los problemas entre esos componentes.

Aquel Gran Empeño incluía una redefinición de las fronteras de los Estados como medio de equilibrar el poderío de los mismos y la creación de una Confederación Europea de 15 miembros, con un Consejo supranacional que debía disponer de poder de arbitraje y de un ejército capaz de garantizar la defensa de la Confederación contra los turcos. El asesinato de Enrique IV interrumpió aquel sueño, que no resurgió ya hasta el final de las guerras desatadas por Luis XIV. El abate Saint-Pierre dio a conocer por entonces suProjet pour rendre la paix perpétuelle entre les souverains chrétiens[En español, “Proyecto para perpetuar la paz entre los soberanos cristianos”. Nota del Traductor.]. Aquel plan, que fue presentado al Congreso de Utrecht (en 1713), consistía en adoptar íntegramente todas las decisiones tomadas en aquel encuentro como base definitiva para el trazado de las fronteras entre los países beligerantes y en la creación de una liga de las naciones europeas (una federación internacional) que se encargaría de prevenir los conflictos.

Independientemente de la mencionada utopía, lo más importante de aquella época fue, por supuesto, los Tratados que hicieron posible la Paz de Westfalia, firmados en 1648, al cabo de una guerra de 30 años, guerra que se libró bajo estandartes religiosos, dando lugar a una gran acumulación de odio, y en la que pereció el 40% de la población. Las negociaciones se prologaron durante 4 años (de 1644 a 1648) y finalmente concretaron una igualdad entre todas las partes beligerantes, ya fuesen católicos o protestantes, monárquicos o republicanos.

Los Tratados de Westfalia establecieron 4 principios fundamentales:

1. La soberanía absoluta del Estado-Nación y el derecho fundamental a la autodeterminación política.

2. La igualdad entre los Estados-Naciones en el plano jurídico. En virtud de ese principio, el más pequeño de los Estados se considera igual al más grande, independientemente de su fuerza o su debilidad, de su riqueza o su pobreza.

3. El respeto de los tratados y la aparición de un derecho internacional de obligatorio cumplimiento [O sea vinculante. NdT.].

4. La no injerencia en los asuntos internos de los demás Estados. Cierto es que esos principios generales no garantizan una soberanía absoluta, que en realidad nunca ha existido. En todo caso, se trataba de principios que deslegitimaban todo acto susceptible de abolir dicha soberanía.

Todos los filósofos vinculados a la política respaldaron esos proyectos. Rousseau exhortó vehementemente a la formación de un Estado único de carácter contractual que debía reunir a todos los países de Europa. En 1875, Kant publicó Para la paz perpetua. La paz es para Kant una construcción jurídica que exige el establecimiento de una ley general aplicable a todos los Estados. El utilitarista inglés Bentham condenó la diplomacia secreta por tratarse de un procedimiento que se separa del derecho. También llamó a la creación de una opinión pública internacional capaz de obligar a los gobiernos a someterse a las resoluciones internacionales y al arbitraje.

La creación de las instituciones reguladoras internacionales La idea de un orden internacional fue progresando constantemente, basada siempre en las reglas de la soberanía consagradas en los Tratados de Westfalia. Dio lugar al surgimiento de la Santa Alianza, propuesta en 1815 por el Zar Alejandro I, y al proyecto deConcertación europeaque propuso, ya en el siglo XIX, el canciller austriaco Metternich como medio de prevenir «la revolución» que en el lenguaje racional político no significa otra cosa que el caos.

Fue a partir de aquel momento que los Estados comenzaron a celebrar cumbres para dirimir problemas sin recurrir a la guerra, privilegiando el arbitraje y la diplomacia.

Fue con ese objetivo que se fundó la Sociedad de Naciones (SDN), al término de la Primera Guerra Mundial. Pero la SDN no fue más que la expresión de la correlación de fuerzas de aquel momento, al servicio de las potencias que habían salido victoriosas de aquella guerra. Sus valores morales eran por lo tanto muy relativos. Fue así como, a pesar de que su supuesto objetivo era resolver los diferendos entre naciones a través del arbitraje y sin recurrir a la guerra, la SDN se declaró competente para supervisar política, económica y administrativamente a los pueblos subdesarrollados o colonizados hasta que estos últimos lograran su autodeterminación, lo cual condujo naturalmente a la legitimación de los mandatos. Al adoptar esa posición, la Sociedad de Naciones encarnó la realidad colonialista.

El carácter artificial de aquella organización quedó demostrado cuando fue incapaz de enfrentar graves acontecimientos internacionales, como la conquista de Manchuria por parte de Japón, la conquista de Abisinia (la actual Etiopía) por parte de Italia y la anexión de la isla griega de Corfú, también por parte de Italia.

Aunque el presidente estadounidense Woodrow Wilson había promovido la idea de León Bourgeois que dio lugar al nacimiento de la SDN, Washington nunca fue miembro de esa organización. Ante las acusaciones de las demás naciones, Japón y Alemania se retiraron de ella, lo cual privó a la SDN de todo valor real.

La ONU, sucesora de la SDN, fue por su parte el reflejo de la Carta del Atlántico, firmada por Estados Unidos y Gran Bretaña el 4 de agosto de 1941, y de la declaración de Moscú, adoptada por los Aliados el 30 de octubre de 1943, anunciando la creación de «una organización general basada en el principio de la igualdad de todos los Estados pacíficos en materia de soberanía». El proyecto se desarrolló durante la Conferencia de Dumbarton Oaks, celebrada en Washington desde el 21 de agosto hasta el 7 de octubre de 1944.

Los principios de la Carta del Atlántico fueron a su vez aprobados en la Conferencia de Yalta (del 4 al 12 de febrero de 1945), antes de su consagración final en la Conferencia de San Francisco (los días 25 y 26 de junio de 1945).

La ideología mundialista se vio entonces encarnada en la ONU, organización que, desde su creación, ha pretendido establecer un sistema de seguridad colectiva para todos, incluyendo a los Estados que no pertenecen a ella. En realidad, la ONU no es una sociedad contractual entre iguales –como tampoco lo fue la SDN– sino el reflejo de la correlación de fuerzas del momento, a favor de los vencedores del momento.

Aún así, el mundo entero se sometió a aquella voluntad.

Esta organización, supuestamente mundial, no era en la práctica otra cosa que la expresión de la voluntad de dominación de las potencias victoriosas, en detrimento de la voluntad –ignorada– de los pueblos. Esta realidad geopolítica se confirmó en el momento de la creación del Consejo de Seguridad de la ONU al que pertenecen, con la categoría de miembros permanentes, las cinco grandes potencias (las potencias vencedoras) y otros miembros no permanentes electos en función de criterios geográficos, que implican una subrepresentación de África y Asia.

La ineficacia de ese sistema se hizo patente durante la guerra fría. El conflicto entre las dos grandes potencias afectó a las pequeñas, que tuvieron que soportar todas las consecuencias de dicho conflicto, tanto en el plano local como a escala regional.

Esta estructuración de los papeles de las partes se reflejaba abiertamente en el funcionamiento de la ONU, tanto en lo tocante a los pedidos de adhesión como en el tratamiento de los conflictos, como pudo comprobarse en los casos de Palestina y de Corea, en la nacionalización del petróleo iraní, en la crisis del canal de Suez, en las ocupaciones israelíes, en Líbano, etc.

Al crearse la ONU se proclamó «la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional». Pero el sistema del veto ha privado a las demás naciones del derecho a ser actores en condiciones de igualdad.

En definitiva, las instituciones internacionales han sido siempre un reflejo del equilibrio entre las potencias, lo cual está muy lejos de toda idea de justicia en el sentido filosófico o moral.

El Consejo de Seguridad de la ONU es en realidad undirectorio mundial (continuador del que había instalado Matternich), que reserva exclusivamente a los Aliados, vencedores en la Segunda Guerra Mundial, la posibilidad de imponer resoluciones, en vez de poner ese derecho en manos de quienes trabajan a favor de la paz.

Después de la desaparición de la Unión Soviética era crucial haber cambiado el sistema internacional.

Estados Unidos rediseña las relaciones internacionales

Fue en ese momento que los discípulos de Leo Strauss triunfaron en Estados Unidos, con ayuda de los periodistas neoconservadores. Según ellos, la sociedad se divide en tres castas: los sabios, los señores y el pueblo. Los sabios son los únicos que conocen la verdad, de la cual sólo revelan una parte a los políticos (los señores), mientras que el pueblo tiene que someterse a sus decisiones. Los discípulos de Leo Strauss han seguido promoviendo sus ideas y llamando constantemente a la abrogación de los Tratados de Westfalia, lo cual implica el abandono del respeto de la soberanía de los Estados y la anulación del principio de no injerencia en sus asuntos internos. Para lograr imponer la hegemonía occidental han inventado un «derecho de injerencia humanitaria» y una «responsabilidad de proteger» que supuestamente tendrían los sabios, cuya ejecución estaría en manos de los señores y que habría que imponer a los pueblos. En lo que constituye una revisión del vocabulario de la Segunda Guerra Mundial, han llamado también a reemplazar la «resistencia» por la negociación.

En 1999, los llamados de los neoconservadores encontraron eco en varios países occidentales, principalmente en el Reino Unido y Francia. Tony Blair presentó el ataque de la OTAN contra Kosovo como la primera guerra humanitaria de la historia. En un discurso pronunciado en Chicago, Blair afirmó que el Reino Unido no estaba tratando de defender sus intereses sino que estaba promoviendo valores universales. Tanto Henry Kissinger como Javier Solana (por entonces secretario general de la OTAN y no de la Unión Europea) saludaron calurosamente aquella declaración de Blair. Poco después, la ONU nombraba a Bernard Kouchner como administrador de Kosovo.

No hay diferencia notable entre la teoría de los straussianos y la de los nazis. En Mein Kampf, Hitler ya arremetía contra el principio de soberanía de los Estados, consagrado en los Tratados de Westfalia. Esta visión del mundo se ha impuesto ya en el plano económico con el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (OMC). Desde su creación misma, esas instituciones se empeñaron en inmiscuirse en las políticas económicas, presupuestarias y financieras de los Estados, sobre todo de los más pobres y vulnerables. Algunos Estados árabes han sufrido las consecuencias de sus consejos en materia de liberalización económica, de privatización del sector público, de venta de los recursos naturales a precios irrisorios.

Washington estuvo indeciso sobre la conducta a seguir después de la desaparición de la URSS. Estados Unidos reafirmó poco a poco su categoría como única superpotencia, incluso como «hiperpotencia» según la expresión del francés Hubert Vedrine. Desde entonces, Estados Unidos ha considerado obsoleto el sistema de la ONU heredado de la Segunda Guerra mundial. Pero no se ha limitado a desinteresarse de la ONU sino que incluso ignora sus obligaciones financieras para con esa organización, no ratificó el Protocolo de Kioto, se negó a aceptar el Tribunal Penal Internacional y ha humillado a la UNESCO en varias ocasiones.

Los conceptos surgidos de la Segunda Guerra Mundial fueron barridos por los atentados del 11 de septiembre de 2001. La Estrategia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos de América, publicada por el presidente George W. Bush el 20 de septiembre de 2002, proclama un nuevo derecho: «la acción militar preventiva contra los Estados renegados».

La estrategia estadounidense incluye un radical giro conceptual.

La noción de resistencia, surgida de la resistencia francesa contra la ocupación nazi, se ve deslegitimada para favorecer una exigencia de solución de los conflictos a través de la negociación, sin que se tengan en cuenta los derechos inalienables de las partes. Al mismo tiempo, la noción de terrorismo –que nunca ha llegado a definirse en derecho internacional– ha sido utilizada para deslegitimar a todo grupo armado en conflicto con un Estado, sin tener en cuenta las causas de ese conflicto.

Abrogando las leyes de la guerra, Washington volvió a poner de moda los «asesinatos selectivos», práctica que había abandonado después de la guerra de Vietnam pero que Israel ya estaba aplicando desde hace más de una década. Según los juristas de Washington, los «asesinatos selectivos» no son propiamente «asesinatos» sino «homicidios en defensa propia», a pesar de que no existe en esos casos ni necesidad de protegerse, ni concomitancia entre la amenaza y la reacción, ni una justa proporción entre la respuesta y la supuesta amenaza.

La injerencia humanitaria y la responsabilidad de proteger se ponen por encima de la soberanía de los Estados.

Y, finalmente, aparece la noción de Estados renegados.

Los 4 criterios utilizados para definir a los llamados Estados renegados caen ampliamente en el terreno de la suposición, esencialmente en cuanto a las intenciones de esos Estados:

Sus dirigentes oprimen a la población y saquean sus bienes.

No respetan las leyes internacionales y constituyen una amenaza permanente para sus vecinos.

Apoyan el terrorismo.

Odian a Estados Unidos y los principios democráticos de ese país. Diez años después de la desaparición de la URSS, Estados Unidos emprende su rediseño de las relaciones internacionales. En lo tocante al Medio Oriente, el filosofo neoconservador Bernard Lewis y su discípulo Fuad Ajami enuncian los principales objetivos: acabar con el nacionalismo árabe golpeando a los regímenes tiránicos que cimentaron el mosaico tribal, confesional y religioso. La destrucción y el desmembramiento de los Estados de esta región conducirán al «Caos constructor», una situación incontrolable en la que desaparece toda forma de cohesión social y el hombre vuelve a su estado primitivo. Esas sociedades volverán así a una etapa prenacional, por no decir prehistórica, que dará lugar al surgimiento de micro Estados étnicamente homogéneos y fatalmente dependiente de Estados Unidos. Uno de los líderes straussianos, Richard Perle, afirmaba que después de las guerras en Irak y Líbano vendrían otras, en Siria y en Arabia Saudita, que acabarían en una apoteosis en Egipto.

Tres etapas

En todo caso, la construcción de este Nuevo Orden Mundial ha pasado por varias etapas.

1. De 1991 a 2002 se produce una etapa de indecisión. Washington no se decide a reafirmarse como única superpotencia y a decidir unilateralmente el destino del mundo. Aunque duró más de un decenio, esta etapa no es más que un breve momento a escala histórica.

2. Desde 2003 hasta 2006, Washington trata de aplicar a toda costa la teoría del «Caos constructor» para extender así su propia hegemonía. Desató así dos guerras: una en Irak, donde usó sus propias tropas, y otra en Líbano, a través de un contratista. La derrota israelí de 2006 interrumpió temporalmente el proyecto estadounidense. Rusia y China recurrieron entonces por 2 veces a su derecho de veto (sobre Myanmar y Zimbabue) como para confirmar tímidamente que estaban de regreso en la escena internacional.

3. En el periodo que va de 2006 al momento actual, el sistema unipolar cedió espacio a un mundo no polar. Se dispersó el poderío. China, la Unión Europea, la India, Rusia y Estados Unidos representan a más de la mitad de los habitantes del planeta, poseen el 75% del PIB mundial y efectúan el 80% de los gastos militares. Este estado de cosas justifica, en cierta medida, un funcionamiento multipolar debido a la competencia que se desarrolla entre estos polos.

La nebulosa de un mundo no polar

Lo más importante es que esas potencias se ven ante desafíos que vienen tanto de arriba (las organizaciones regionales y mundiales) como de abajo (de las milicias, las ONGs y las transnacionales). El poderío está presente, al mismo tiempo, en todas partes y en ningún sitio, en varias manos y en varios lugares.

Además de las seis grandes potencias mundiales existe una gran cantidad de potencias regionales. En Latinoamérica se puede mencionar los casos de Brasil, más o menos de Argentina, de Chile, México y Venezuela. En África, se pueden mencionar Nigeria, Sudáfrica y Egipto. En el Medio Oriente tenemos a Irán, Israel y Arabia Saudita. También están los casos de Pakistán, en el sudeste de Asia; y los de Australia, Indonesia y Corea del Sur, en el Asia oriental y en el oeste del Pacífico. Numerosas organizaciones intergubernamentales aparecen también en ese listado de fuerzas: el FMI, el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la propia ONU, y organizaciones regionales como la Unión Africana, la Liga Árabe, la ASEAN, la Unión Europea, el ALBA, etc. Y no podemos olvidar la existencia de clubes como la OPEP (la Organización de Países Exportadores de Petróleo).

Hay agregar también a ese listado ciertos Estados que a su vez son parte de Estados-Naciones, como el Estado de California, en Estados Unidos, y el de Uttar Pradesh [el Estado más poblado de la India] e incluso ciudades como Nueva York y Shanghai.

También están las empresas transnacionales, sobre todo las vinculadas a sectores como la energía y las finanzas; medios de difusión de alcance global como Al-Jazeera, la BBC y CNN; milicias como el Hezbollah,, el Ejército del Mehdi o los talibanes. A todo lo anterior tenemos que agregar aún partidos políticos, movimientos e instituciones religiosas, organizaciones terroristas, cárteles de drogas, ONGs y fundaciones. La lista es interminable.

Pero la principal concentración de poderío se mantiene en Estados Unidos. Los gastos militares de ese país están estimados en más de 500 000 millones de dólares. Esa cifra puede elevarse en realidad a 700 000 millones si tenemos en cuenta el costo de las operaciones que actualmente se desarrollan en Irak y Afganistán. Con un PIB anual estimado en 14 trillones de dólares, Estados Unidos está considerado como la primera economía del mundo.

Sin embargo, la realidad del poderío estadounidense no puede ocultar la decadencia de Estados Unidos, tanto en valor absoluto como en relación con los demás Estados. Como ha señalado el presidente del Council on Foreign Relations, Richard Haass, el progreso de países como China, Rusia, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos es del orden de un trillón al año. Eso se debe, claro está, al mercado de la energía. Dada la explosión de la demanda de energía de parte de China y de la India, esa cifra está llamada a seguir creciendo. La debilidad del dólar ante la libra esterlina y el euro no sólo provocará la depreciación de la moneda estadounidense ante las divisas asiáticas sino también una posible transformación del mercado del petróleo, que adoptará el pago a través de diferentes divisas, o quizás en euros.

Y cuando el dólar estadounidense deje de ser la moneda de la compra-venta petrolera, la economía de Estados Unidos se volverá vulnerable a la inflación y las crisis monetarias.

Dos mecanismos fundamentales han sostenido el mundo no polar: Numerosos flujos financieros se han abierto paso fuera de las vías legales y a espaldas de los gobiernos, lo cual tiende a demostrar que la globalización debilita la influencia de las principales potencias.

Los Estados petroleros han utilizado ampliamente esos flujos para financiar en secreto actores no estatales.

Por consiguiente, en un sistema no polar, el hecho de ser el Estado más poderoso del mundo no garantiza el monopolio de la fuerza. Todo tipo de grupos, e incluso de individuos, pueden acumular influencia. Según el profesor Hedley Bull, las relaciones internacionales han sido siempre una mezcla de orden y caos. Si seguimos la lógica de su teoría, el sistema no polar tiende a volverse cada vez más complejo. Y eso es lo que ha sucedido.

En 2011, la exacerbación de las tensiones alrededor de Libia demostró que el sistema no polar había dejado de ser viable. Aparecieron entonces dos orientaciones que competían entre sí.

La primera es estadounidense. Su objetivo es la construcción de un Nuevo Orden Mundial que corresponda a la estrategia de Washington. Ello supone abolir la soberanía de los países, reconocida desde la época de los Tratados de Westfalia, y reemplazarla por la injerencia humanitaria, a la vez como legitimación retórica y como caballo de Troya del American Way of Life.

La segunda, respaldada por la Organización de Cooperación de Shanghai y los países del BRICS, es chino-rusa. Reclama la preservación de los principios de los Tratados de Westfalia, sin proponer por ello un retroceso. Su objetivo es instaurar una nueva regla del juego, algo basado alrededor de dos núcleos alrededor de los cuales existen cierto número de polos.

Resulta evidente que el control de los recursos, sobre todo de las energías renovables, constituye el paso ideal hacia la creación de un nuevo sistema, cuya aparición se mantiene bloqueada desde 1991. También está claro que el control del gas y de las vías de transporte constituye el centro del conflicto que hoy se desarrolla en Siria. Es indudable que la polarización de las potencias sobre ese tema sobrepasa en importancia las supuestas causas internas así como la cuestión del acceso a las aguas cálidas o la importancia logística de la base naval de Tartus.

El imperativo energético

La batalla de la energía era el gran negocio de Dick Cheney. La dirigió desde el año 2000 hasta 2008, en claro enfrentamiento con China y Rusia. Es la misma política que se ha seguido aplicando bajo la dirección del propio Barack Obama.

Para Cheney, la demanda de energía aumenta más rápido que la oferta, conduciendo a fin de cuentas a una situación de escasez. La preservación de la dominación estadounidense exige, por lo tanto, en primer lugar el control de las reservas aún existentes de petróleo y gas. Además, y de manera más general, si bien las actuales relaciones internacionales están estructuradas en función de la geopolítica del petróleo, lo que realimente determina el ascenso o la caída de un Estado es el aprovisionamiento. Estos razonamientos sirven de base al plan de 4 puntos de Cheney:

Estimular, a cualquier precio, toda producción local a través de vasallos como medio de reducir la dependencia estadounidense de cualquier proveedor que no sea su amigo, para ampliar así la libertad de acción de Washington.

Controlar las exportaciones de petróleo desde los Estados árabes del Golfo, no para acapararlas sino para usarlas como medio de presión sobre los clientes y sobre los demás proveedores.

Controlar las vías marítimas en Asia, o sea el aprovisionamiento de China y Japón no sólo en petróleo sino también en materias primas. Estimular la diversificación de las fuentes de energía utilizadas en Europa para reducir la dependencia de los europeos en relación con el gas ruso y limitar la influencia política que esa dependencia puede proporciona a Moscú.

Así que los estadounidenses se han fijado como principal objetivo su propia independencia energética. Ese era el sentido de la política que Dick Cheney elaboró, en mayo de 2001, al cabo de profundas consultas con los gigantes de la energía. Esa política exige una diversificación de las fuentes: petróleo local, gas domestico y carbón, producción de electricidad con energía hidráulica y con energía nuclear. Exige además un fortalecimiento de los intercambios con sus amigos del hemisferio occidental, sobre todo con Brasil, Canadá y México.

El objetivo secundario es el control del flujo de petróleo en el golfo árabe. Fue esa la principal causa de la operación Desert Storm (en 1991)) y de la posterior invasión de Irak (en 2003).

El plan Cheney se concentró en el control de las vías marítimas: el estrecho de Ormuz (por donde transita un 35% del comercio mundial del petróleo) y el estrecho de Malaca. En este momento, esas vías marítimas siguen siendo esenciales para la supervivencia económica de China, Japón, Corea del Norte e incluso para Taiwán. Ambos corredores permiten el envío de recursos energéticos y materias primas hacia los centros industriales asiáticos y la posterior exportación de los productos manufacturados hacia los mercados mundiales. Al tenerlos bajo su control, Washington garantiza simultáneamente la lealtad de sus principales aliados asiáticos y restringe el creciente poderío de China. La aplicación de esos objetivos geopolíticos tradicionales llevó a Estados Unidos a reforzar su presencia naval en la zona Asia-Pacífico y a crear una trama de alianzas militares entre Japón, la India y Australia. También con vistas a obstaculizar el progreso de China.

Washington siempre ha considerado a Rusia como un competidor geopolítico. Ha aprovechado cada oportunidad que se ha presentado para reducir el poderío e influencia de Rusia y ve con especial temor la creciente dependencia de Europa occidental del gas natural ruso, dependencia que puede limitar la capacidad de oposición de los países de esa región ante los movimientos rusos en el este de Europa y en el Cáucaso.

Como alternativa, Washington ha empujado a los europeos a aprovisionarse en la cuenca del Mar Caspio, construyendo para ello nuevos gasoductos a través de Georgia y Turquía. Se trataba de evitar el paso por Rusia, con ayuda de Azerbaiyán, Kazajstán y Turkmenistán, rehuyendo el uso de los gasoductos de Gazprom. Así aparece la idea del gasoducto Nabucco.

Para reforzar la independencia energética de su país, Barack Obama se convirtió de pronto en nacionalista autárcico [Defensor de la autosuficiencia. NdT.]. Estimuló la explotación del petróleo y del gas en el hemisferio occidental, sin importar los peligros que encierran las perforaciones en zonas ecológicamente frágiles, como las aguas frente a las costas de Alaska o en el Golfo de México, ni las posibles consecuencias de las técnicas utilizadas para la producción de energía, como el craqueo del agua [También llamado “separación del agua”, este proceso divide el agua en sus componentes, oxígeno e hidrógeno, y se considera como una posibilidad para la obtención de hidrógeno barato. NdT.].

En su discurso sobre el Estado de la Nación correspondiente a 2012, el presidente Obama declaró con orgullo: «En los 3 últimos años hemos abierto millones de acres de tierra a la prospección en busca de petróleo y gas. Esta tarde he pedido a la administración que abra más del 75% de los recursos petroleros y gasíferos off shore. Ahora, en este momento, la producción estadounidense de petróleo es la más alta de los últimos 8 años. Así es. Desde hace 8 años. Y eso no es todo. El año pasado nuestra dependencia del petróleo extranjero disminuyó y llegó a su nivel más bajo en 16 años.»

Obama mencionó, con particular entusiasmo, la extracción de gas natural por craqueo de esquistos bituminosos: «Tenemos reservas de gas natural que protegen a América por un centenar de años.» En marzo de 2011, Washington incrementó sus importaciones de Brasil para no seguir recurriendo al petróleo del Medio Oriente.

En realidad, Washington nunca ha dejado de garantizar el control estadounidense sobre las vías marítimas vitales que se extienden desde el estrecho de Ormuz hasta el Mar de la China Meridional, ni de establecer una red de bases y de alianzas que cercan a China –la potencia mundial emergente– formando un arco que va desde Japón hasta Corea del Sur, Australia, Vietnam y Filipinas, por el sudeste, y la India, por el sudoeste. A todo esto se agrega, como colofón, un acuerdo con Australia para la construcción de una instalación militar en Darwin, en la costa norte del país, cerca del Mar de la China Meridional. Washington trata además de incluir a la India en una coalición de países de la región hostiles a China para sacar a Nueva Delhi del BRICS, en el marco de una estrategia tendiente a cercar a China que despierta gran inquietud en Pekín.

Varios estudios han sacado a la luz una repartición inesperada de las reservas mundiales de gas. Rusia aparece a la cabeza con los 643 trillones de pies cúbicos de la Siberia occidental. En segundo lugar aparece Arabia Saudita, incluyendo el yacimiento de Ghawar, con 426 trillones de pies cúbicos. Viene en tercer lugar el Mediterráneo, con 345 trillones de pies cúbicos de gas, a los que hay que agregar 5 900 millones de barriles de gas líquido y 1 700 millones de barriles de petróleo.

En el caso del Mediterráneo, la parte más importante de esa riqueza se halla en Siria. El yacimiento descubierto en Qara puede alcanzar una producción diaria de 400 000 metros cúbicos, lo que convertiría a Siria en el cuarto productor de la región, después de Irán, Irak y Qatar. El transporte del gas desde el cinturón de Zagros, en Irán, hacia Europa debe pasar por Irak y Siria, lo cual ha venido a trastornar los proyectos estadounidenses y a consolidar los proyectos rusos (South Stream y North Stream). Sin acceso al gas sirio, Washington no tiene otra salida que tratar de garantizar el gas libanés.

Y sigue la guerra…

Imad Fawzi Shueibi es Filósofo y geopolítico. Presidente del Centro de Estudios Estratégicos y Documentación (Damasco, Siria).

7 de agosto de 1931: se funda el Partido Trabajador de Nicaragua (PTN)

HISTORIA.- 7 de agosto de 1931: se funda el Partido Trabajador de Nicaragua (PTN)
www.elsoca.org

Por Orson Mojica

El 7 de agosto de 1931, a las diez de la noche, en la casa del obrero Daniel Saballos, en la ciudad de Managua, en una reunión clandestina 52 trabajadores constituyeron el Partido Trabajador de Nicaragua (PTN), el primer partido obrero de Nicaragua. Teniendo como telón de fondo la intervención, de los marines yanquis, la lucha antimperialista encabezada por el General Augusto César Sandino y los valiosos antecedentes organizativos de la Federación Obrera Nicaragüense (FON) y el Obrerismo Organizado, el naciente PTN pretendió organizar políticamente a los trabajadores de Nicaragua en un partido independiente de los capitalistas y terratenientes agrupados en las “paralelas históricas”: los partidos liberal y conservador.

A 81 años de fundación del PTN es necesario rescatar la herencia de lucha de las generaciones anteriores de la clase obrera, estudiar cuales fueron sus principales aciertos, los obstáculos que enfrentaron, etc., para concluir la grandiosa tarea que ellos iniciaron.

Crisis e intervención norteamericana

A finales de la década de los años veinte, el mundo capitalista fue sacudido violentamente por la más grande recesión económica que arrastró a millones de trabajadores al hambre, la miseria y la desocupación. En los países atrasados esa crisis se hizo sentir de manera muy especial.

En Nicaragua, desde el derrocamiento del gobierno nacionalista del General José Santos Zelaya en 1909, se vivió una situación revolucionaría marcada por una prolongada guerra civil, por la ocupación militar de los marines yanquis, que se combinó a partir del año 1926 con la recesión mundial del capitalismo. La caída de los precios del café, principal producto de exportación de Nicaragua, profundizó la crisis económica y provocó la rebelión armada de las masas semi proletarias encabezadas por el General Augusto César Sandino.

En este contexto de lucha antimperialista, de una total quiebra de la economía capitalista, de la ruina de decenas de miles de artesanos en las ciudades, se formó el PTN.

Anteriormente se habían producido dos importantes intentos de organizar gremialmente a los primeros trabajadores asalariados de las ciudades de Nicaragua. La Federación Obrera Nicaragüense (FON) y el Obrerismo Organizado fueron los primeros intentos de los trabajadores y artesanos de organizarse como clase social. Aunque ambas organizaciones hicieron actividad política, estas recibieron influencia de los intelectuales liberales o conservadores, es decir, terminaron siendo apéndices de las “paralelas históricas”.

Con la fundación del PTN se dio el primer paso, a nivel consciente, de organizar políticamente a los trabajadores. Es necesario señalar que, dado el atraso de la economía capitalista en Nicaragua, la mayor parte de la población vivía en el campo. Sin embargo, producto de la recesión económica, en las ciudades se produjo una radicalización de los artesanos y de los pocos trabajadores asalariados, despertando un fuerte sentimiento de independencia política entre estos sectores sociales.

El periodista Onofre Guevara, en su libro “El Movimiento Obrero en Nicaragua”, nos señala que la lucha del General Sandino y el nacimiento del PTN son dos fenómenos coincidentes, producto de las mismas condiciones históricas, “aunque no identificados orgánicamente”. En efecto, el PTN reflejó distorsionadamente el fenómeno de despertar político que se operó en las ciudades, especialmente en Managua, mientras que la lucha del General Sandino reflejó más fielmente la radicalización de las masas semiproletarias del campo, arruinadas por la crisis y que constituyeron la base social del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional (EDSN).

Sandino y el PTN

Hasta el año 1932 se operó una coincidencia política entre el PTN y la lucha antimperialista del General Sandino, cuando aquel adoptó la táctica de boicotear las elecciones de ese año, la segunda “contienda electoral” que se producía en Nicaragua bajo la ocupación de los marines y en donde se disputaron la presidencia el liberal Juan Bautista Sacasa y el conservador Adolfo Benard.

En esa coyuntura, el PTN levantó la consigna “Contra las elecciones, a favor de Sandino”. Fue el primer y último intento de acercamiento con el General Sandino, porque después, en el año 1934, días antes de su asesinato, hubo un intento de entablar contacto directamente con él, entrevista que fracasó por la negativa de Sandino de llegar a un acuerdo político con el PTN.

En las difíciles condiciones políticas creadas por la represión de los marines contra el pueblo, el PTN se dio a la tarea de organizar sindicatos, convirtiéndose en una de las principales víctimas de la represión. Muchos de sus dirigentes fueron desterrados, otros encarcelados. Sin embargo, los heroicos militantes del PTN hicieron innumerables sacrificios financieros para sostener la prensa del partido. El primer periódico fue “El Germen”. Después salió el periódico mimeografiado “Adelante”, posteriormente salió a luz pública “Causa Obrera” y “El Proletario”.

Las vinculaciones internacionales

Los pocos historiadores que han desenterrado la historia del primer partido obrero de Nicaragua, no nos dicen nada sobre las vinculaciones internacionales del PTN. Onofre Guevara insinúa que hubo una influencia indirecta de Agustín Farabundo Martí, cuando este se reunió en la mina San Albino, con quienes posteriormente fundarían el PTN. Sin embargo, no existe ni un solo documento al respecto que nos indique que Farabundo Martí, responsable del Secretariado Rojo Internacional, organismo adscrito a la Tercera Internacional, estuviese dirigiendo o asesorando a los futuros dirigentes del PTN. Gustavo Gutiérrez Mayorga, en su trabajo “Historia del Movimiento Obrero en Nicaragua”, nos informa que Roberto González, dirigente del PTN, había militado en el Partido Comunista de El Salvador. Estos son los débiles hilos de las vinculaciones internacionales del PTN.

En base a lo anterior resulta mucho más fácil caracterizar a posteriori al PTN como un partido con una dirección nacionalista revolucionaria. La dirección del PTN se identificó muchísimo con el Partido Nacional Revolucionario (PNR) de México, que posteriormente se convirtió en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que en ésa época estaba dirigido por Lázaro Cárdenas, quien encabezó la campaña por la nacionalización del petróleo mexicano e inició una profunda Reforma Agraria. Los contactos se realizaron a través del embajador mexicano en Managua, Reyes Spindola,

El programa del PTN

El 1o. de Mayo de 1953, en un editorial! del periódico “Causa Obrera”, el PTN se autoproclamó como “socialista”. En la segunda reunión del Comité Central del PTN se definió, por primera vez, el programa del partido. Fue una mezcla de reivindicaciones democráticas mínimas, con concepciones verdaderamente socialistas. El punto No. 8 de dicho programa estableció la lucha “por la socialización de todas las empresas industriales y agrícolas, controladas por el Estado”. Lo que para Onofre Guevara es un “ultraizquierdismo inocente”, en realidad fue el más importante avance teórico y político de la dirección del PTN.

Sin embargo, es necesario señalar que la dirección del PTN no luchó a fondo por implantar su programa político por el socialismo.

El PTN siempre estuvo dividido en dos corrientes políticas: una colaboracionista que tuvo a sus principales dirigentes en Emilio Quintana y Maravilla Almendárez, y la otra independiente que, pese a su visión nacionalista, siempre trató de desarrollar la independencia política de los trabajadores. Entre esta última corriente estaban el poeta Manolo Cuadra, Carlos Pérez Bermúdez, Augusto Lorío, etc.

Ya hemos explicado cómo el programa del PTN fue una mezcla de reivindicaciones democráticas mínimas con concepciones verdaderamente socialistas. La influencia del PTN en la vida política nacional fue creciendo después del asesinato de Sandino, al grado tal que Somoza García, ya en el poder, se dio una táctica para ganarse a este pujante partido para su proyecto político personal; se apropió del programa mínimo democrático del PTN, haciendo la promesa de promulgar un Código del trabajo y un capítulo de garantías sociales en la Constitución, siempre y cuando el PTN lo apoyara

Somoza García se apropió de las reivindicaciones mínimas

En 1936 se dio el primer intento por parte de Somoza para utilizar al PTN en sus contradicciones con el Presidente Juan Bautista Sacasa, al apoyar y promover la huelga de choferes en protesta por el aumento de precios de la gasolina. Onofre Guevara nos dice que la dirección del PTN se negó participar en la maniobra. Sin embargo, Gustavo Gutiérrez cita las declaraciones del dirigente del PTN, Augusto Lorío, que nos dice “(…) entonces el PTN se lanzó a la calle a dirigir la huelga, pero los petenistas eran inocentes de que se trataba de una maniobra política de Somoza (…) sus consignas eran divertidas, se hablaba del establecimiento del soviet de Managua, de todo el poder soviético. Ellos creían que era el primer paso para la insurrección armada de la clase obrera, pero el dirigente de la huelga era Somoza”.

Poco a poco, debido a la inconsistencia política del programa del PTN, a su visión nacionalista, Somoza García fue abriendo una brecha dentro del PTN, a través de sus agentes a sueldo. Hubo un período en que el periódico del PTN se editó en el diario Novedades, propiedad de la familia Somoza.

El 3 de julio de 1938, oficialmente la dirección del PTN con la oposición del sector independiente apoyó la convocatoria a una Constituyente mediante la cual Somoza García podía relegirse como Presidente de la República.

Producto de este coqueteo entre Somoza y la dirección del PTN, el primer congreso del PTN se realizó en el Palacio del Ayuntamiento de Managua, en plena legalidad. Aunque los elementos prosomocistas no lograron copar totalmente la dirección, la elección de Eduardo Narváez como Secretario General del PTN, fue la derrota práctica del sector independiente. En febrero de 1939, Narváez disolvió al PTN.

Um governo a serviço do grande capital

m governo a serviço do grande capital:

20 Agosto 2012

A Comissão Política Nacional do PCB avalia que o recente pacote econômico anunciado pelo governo, envolvendo recursos no valor de R$ 133 bilhões para obras de infraestrutura da malha ferroviária e rodoviária, consolida e aprofunda a opção do governo do PT pelo grande capital e amplia de maneira acelerada o processo de privatização da economia brasileira, sob os disfarçados nomes “concessões”, “parceria público-privada”.

Esse pacote é apenas a primeira etapa do chamado Programa de Investimento em Logística, que ainda vai abranger os setores de energia, portos e aeroportos e vem consolidar a linha iniciada com a privatização dos três principais aeroportos do País e de uma rodovia que liga o Rio de Janeiro ao Espírito Santo.

Esta medida representa o escancaramento de uma linha política muito semelhante à do governo Fernando Henrique Cardoso, de entregar o patrimônio público para a iniciativa privada; tanto que o próprio PSDB publicou matéria paga nos jornais cumprimentando a presidente Dilma pelo novo programa de privatizações. Além disso, todo o empresariado comemorou o pacote e fez coro em elogios à presidente, chegando ao ponto de Eike Batista, o empresário mais rico do País, ter definido o pacote como o “kit felicidade” para o empresariado.

O chamado choque de capitalismo – um volume colossal de concessões à iniciativa privada, como bem definiu a revista reacionária Veja – vai privatizar 7,5 mil quilômetros de rodovias, muito mais que todas as concessões do governo passado, que atingiram pouco mais de 5 mil quilômetros, e ainda 10 mil quilômetros de ferrovias. Como informa orgulhosamente o jornal O Globo, porta-voz dos interesses do grande capital, o Brasil, com 23,4 mil km de rodovias com pedágio, passa a ser recordista mundial dessa forma de privatização, à frente até de Alemanha e Estados Unidos.

Para facilitar ainda mais a vida do empresariado, o governo se encarregou de garantir a compra de toda a capacidade de transporte de carga das novas empresas concessionárias, o que significa que esses empresários não correrão qualquer risco de prejuízo em caso de baixa demanda por transporte de carga.

Além disso, ainda dentro do pacote de bondades ao empresariado, ficou acertado que o Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES) financiará cerca de 80% dos projetos de privatização, num processo também semelhante ao do governo FHC. É o dinheiro público, mais uma vez, financiando os investidores privados. E, para que não se tenha dúvida dos objetivos do governo, este ainda vai conceder incentivos (renúncias fiscais) aos consórcios vencedores das privatizações das rodovias e ferrovias e divulgar nas próximas semanas novas medidas privatizantes na área de portos e aeroportos.

O governo, anuncia com alegria a imprensa burguesa, também concederá “incentivo” adicional aos vencedores das concessões: a desoneração da folha salarial nos setores de transporte aéreo e de carga, navegação de cabotagem, transporte marítimo, navegação de apoio marítimo e portuário, e manutenção e reparação de aeronaves, motores e componentes (renúncia de cerca de R$ 900 milhões). Ganha a burguesia e perdem os trabalhadores, pois estes setores deixam de contribuir com 20% da folha de pagamentos à Previdência Social, e passam a recolher uma alíquota de 1% ou 2% sobre o faturamento bruto.

Trata-se, portanto, da consolidação de um modelo radical de construção de um estado máximo para o grande capital e mínimo para os trabalhadores. Não é essa a essência do que se chama de neoliberalismo? Mais uma vez fica demonstrado o caráter de classe do governo Dilma: enquanto nega reajuste de salários aos 400 mil funcionários públicos e professores universitários em greve e endurece as negociações com os trabalhadores, abre os cofres do governo, via BNDES, para os empresários adquirirem o próprio patrimônio público. O mais vergonhoso é que a Central Única dos Trabalhadores (CUT) e outras centrais pelegas, que deveriam estar ao lado dos trabalhadores grevistas, avaliaram as medidas privatizantes como positivas e deram seu aval às privatizações, o que demonstra a completa degeneração tanto do sindicalismo chapa branca quanto do sindicalismo pelego no Brasil.

Não precisamos esperar que os vencedores das concessões sejam anunciados para saber, a priori, que, além das empreiteiras e dos novos ricos escolhidos pelo governo, os fundos de pensão ligados ao sindicalismo oficial e pelego (como Previ, Petros e Funcef) estarão entre os principais beneficiários da decisão do governo. Mais uma vez, o “PT Patrão” estará representado nos conselhos de administração das grandes empresas que serão criadas, em novos setores estratégicos da economia brasileira.

Com esse pacote de privatizações, o governo do Partido dos Trabalhadores (e seus aliados à esquerda e à direita) tira a mascara definitivamente e sepulta as ilusões dos ingênuos e daqueles que ainda acreditavam que esse governo possuía alguma dimensão popular. Além disso, confirma as avaliações que o PCB vem fazendo a respeito do PT desde 2005, quando rompemos com o governo e passamos a ter uma posição independente, mesmo com a incompreensão de vários setores da esquerda. Afinal, o critério para avaliar um governo é a sua relação com os interesses dos trabalhadores. E, nesse caso, essa é uma administração que governa essencialmente para o capital, que articula e financia seus negócios, e dá apenas migalhas para os trabalhadores, de quem ainda quer retirar o pouco que têm, com a proposta de flexibilização para baixo de direitos trabalhistas, que em breve enviará ao Congresso Nacional.

PCB – Partido Comunista Brasileiro

Comissão Política Nacional – agosto de 2012

El Salvador: universidad y revolución

El Salvador: universidad y revolución
Por Roberto Pineda 15 de agosto de 2012
www.ecumenico.org rpineda59@yahoo.com

Introducción

La construcción de una estrategia de los sectores populares para lograr la hegemonía cultural sobre la sociedad salvadoreña exige el conocimiento de uno de sus principales aparatos de dominación ideológica, la Universidad de El Salvador en particular, y el sistema universitario, en general. A continuación abordamos este urgente problema estratégico de la conducción revolucionaria a partir de algunos elementos teóricos, históricos, y de observaciones sobre la situación universitaria actual y sus desafíos.

La edificación del nuevo sujeto revolucionario en El Salvador que reanude o continúe el proceso de lucha por la construcción o/y toma del poder en este nuevo siglo, necesita contar con un resuelto contingente universitario, formado por estudiantes y docentes fundamentalmente, por lo que el trabajo político en la UES y con las diversas universidades privadas adquiere una importancia estratégica. Abandonar la UES es abandonar uno de los pilares de la revolución democrática antiimperialista.

Este nuevo sujeto revolucionario para esta nueva época tiene como eje básico, como núcleo principal, a los sectores asalariados del campo y la ciudad, los trabajadores manuales e intelectuales, empleados privados y públicos, que incluyen a amplios sectores profesionales, que han sido proletarizados por el modelo neoliberal.

Pero además incluye a los sectores del comercio informal; universitarios y estudiantes de secundaria; sectores religiosos católicos y evangélicos; sectores progresistas del ejercito; trabajadores del arte y la cultura; campesinos y cooperativistas, sectores de la diáspora; desempleados, indígenas, mujeres y jóvenes.

1.La educación como instrumento de socialización y de control

La Universidad de El Salvador nace junto con su némesis, el Estado salvadoreño en 1841, como expresión de la consolidación del control recién adquirido por las nuevas clases dominantes de criollos liberales. Y desde entonces ambas instituciones mantienen una relación de unidad y antagonismo ya que mientras el Estado ha jugado generalmente un papel represivo, la Universidad en diversos momentos históricos ha jugado un indiscutible rol subversivo, contestatario.

Y este rol subversivo ha sido posible a partir de que la misma naturaleza compleja y contradictoria de la institución, la cual por una parte, representa los intereses económicos, políticos e ideológicos de las clases dominantes, de sus relaciones de producción, pero por la otra refleja al mismo tiempo el papel subversivo de la ciencia, de las fuerzas productivas, y de su identificación y acompañamiento de los sectores populares.

Esta situación se manifiesta principal y fundamentalmente como un agudo conflicto ideológico, y la Universidad en nuestros países latinoamericanos y caribeños, se convierte en una peculiar palestra ideológica en la cual se debaten las diferentes visiones filosóficas, entran en pugna los diferentes proyectos históricos y se enfrentan las variadas estrategias políticas que se disputan el rumbo del mundo y de la sociedad salvadoreña.

La Universidad como parte fundamental del sistema educativo cumple en toda sociedad con claros objetivos políticos. Así fue en la Grecia esclavista, en la Alemania feudal o en la Venecia renacentista. La naturaleza, funciones y el marco educativo responden a intereses de clase, a intereses y objetivos políticos (Gutiérrez 1984)

La visión educativa responde a los intereses de las clases dominantes, a la ideología de los grupos de poder, a los designios de sectores económicamente poderosos o de partidos en el poder. La educación cumple un importante papel como instrumento de socialización y a la vez de control social. Es por esto que cuando una sociedad entra en crisis, la educación entra en crisis.

La clase que posee los medios de producción posee también los medios educativos, controla la cultura, y controla los instrumentos de reproducción ideológica, y entre estos ocupa una posición privilegiada el área educativa, ya que es mediante la educación que se garantiza una socialización orientada a defensa del sistema vigente y el control social.

Como agudamente lo señala Gutiérrez “educar es socializar para una sociedad concreta e ideológicamente definida.”(Gutiérrez 1984) Y agrega que “la socialización (pautas, valores y formas de vida) y el control social son funciones políticas y son reflejo de la ideología y de las demandas socioeconómicas de determinada sociedad.”

Desde la Reforma de Córdoba en 1918, la Universidad y en particular el movimiento estudiantil latinoamericano y caribeño, ha acompañado y a veces dirigido las grandes batallas por la justicia, la democracia y la independencia. Y muchas veces incluso con la participación de sus docentes, trabajadores y autoridades. En nuestro caso los Rectores Sarbelio Navarrete, Napoleón Rodríguez Ruiz, Fabio Castillo, Rafael Menjívar, Félix Ulloa, Miguel Ángel Parada y Luis Argueta representan claros ejemplos de compromiso popular.

Y esto no obstante que la principal tarea de la Universidad, es la de cohesionar el sistema capitalista, justificarlo, hacerlo digerible, formar los científicos y técnicos que necesitan las clases dominantes para su funcionamiento, en nuestro caso, del sistema de capitalismo dependiente, vigente ya por casi doscientos años. La Universidad forma parte por su original naturaleza, tanto de las relaciones de producción como de las fuerzas productivas de la sociedad salvadoreña.

Es la formadora de los cuadros administradores de las haciendas, ingenios, beneficios, bancos, de las fabricas maquileras y hoteles, etc., de los abogados que sostienen el aparato estatal y justifican jurídicamente la inalterabilidad de la propiedad privada. Pero al mismo tiempo es la formadora de importantes fuerzas sociales revolucionarias como lo es el estudiantado. Existe un cruce de camino entre proceso social y proceso universitario. La revolución pasa por la universidad.

La Universidad cumple una misión ideológica altamente conservadora ya que es la trasmisora de la herencia cultural acumulada, entre esta la vinculada a la tradición liberal y los viejos valores de la democracia burguesa pero al mismo tiempo desempeña una misión renovadora al promover mediante la investigación la búsqueda de nuevas verdades y paradigmas, que vendrán desplazar a los vigentes (Kuhn 2006) En sus recintos amurallados se desarrolla la contradicción infinita entre la verdad y el error, entre ciencia e ideología, entre lo viejo que se niega a morir y lo nuevo que pugna por surgir.

En el plano político esta contradicción se manifiesta en el enfrentamiento entre la comunidad universitaria, que se nutre de sectores populares y los gobiernos derechistas, conservadores, neoliberales, que responden ahora a las exigencias de la globalización imperialista y sus beneficiarios, las corporaciones transnacionales.

Las ideas derechistas, liberales, socialdemócratas, democristianas y marxistas entre otras, coexisten y luchan al interior del campus universitario. El imperialismo por su parte, desde hace muchos años impulsa la tesis del desarrollismo, alegando que el atraso existente en El Salvador y América Latina es el resultado de bajos niveles educativos y poco desarrollo científico tecnológico.

La infiltración cultural del imperialismo es una constante que no puede ser evadida en cualquier diseño de política universitaria. Su fundamentación filosófica es el pragmatismo: lo verdadero es lo útil. Mientras que los sectores progresistas plantean que la educación está vinculada a la liberación y que la conciencia política surge con el estudio de las ciencias sociales y el marxismo.

El desenlace de esta lucha dentro de la Universidad está determinado por la capacidad de cada una de estas fuerzas de imponer su visión y arrastrar tras de sus posiciones a la mayoría de sectores universitarios. En nuestra experiencia, liberales y conservadores, izquierda y derecha, han disputado a lo largo de la historia ya de 170 años, la conducción universitaria, el rumbo de la UES. Y el actual momento refleja esta disputa.

La Universidad es una palestra, un escenario privilegiado de la lucha de clases. En su seno coexisten los representantes de las diversas clases, los cuales desarrollan desde las aulas, desde las organizaciones estudiantiles y magisteriales e incluso, desde la administración universitaria, una a veces sorda y otras veces abierta, lucha ideológica en diversos terrenos como el de ser conciencia crítica de la sociedad, enfrentar a gobiernos autoritarios mediante la autonomía e impulsar la divulgación del marxismo.

La Universidad cumple la tarea de formar profesionalmente a los cuadros administrativos, técnicos y políticos de una sociedad dividida en clases y además la de justificar ideológicamente esta división, por medio de promover funciones, conductas, creencias y valores en defensa del sistema establecido. (Gutiérrez 1984).

A lo largo de la historia latinoamericana y caribeña, la misma situación social de capas medias permeadas por altos niveles de proletarización, empuja a miles de universitarios al campo de la revolución. Y esta no es más que una de las muchas contradicciones que anidan en los claustros universitarios. Los científicos y técnicos se ven obligados a romper sus burbujas autistas y son lanzados violentamente a formar parte del cada vez más selecto ejército de los empleados asalariados.

Por otra parte, la lucha ideológica exige dar respuesta desde las posiciones del marxismo a dos posiciones extremas existentes en el campo de los sectores de izquierda. Existe una posición idealista, que considera que mediante reformas curriculares la universidad puede transformarse incluso sin que cambie la sociedad en la cual está inmersa. Y en el otro extremo hay una posición mecanicista, que considera que no tiene sentido realizar ningún cambio al interior de la Universidad mientras no se cambie a la sociedad. Los unos alegan que lo esencial es la educación y desde el academicismo rechazan la lucha política, mientras los otros sobrevaloran lo político y desde el activismo social desprecian lo académico.

Ambas posiciones son equivocadas, derrotistas y aislacionistas. La primera conduce a romper los vínculos con los sectores populares, como ocurre en la UES en la actualidad. La segunda, ha estado presente muchas veces y conducen a romper los vínculos con los sectores progresistas, democráticos, al interior de la Universidad.

Lo adecuado es trabajar en dos bandas: en la del vínculo con el movimiento popular y en la del vínculo con la del movimiento académico. Esa es la experiencia de la Unidad Universitaria (AGEUS, ADUES y CCTU) en la década de los ochenta del siglo pasado. La Unidad Universitaria fue la fuerza que impulsó la Reforma Universitaria, de su seno surgió el Movimiento de Reforma Universitaria, MRU, y al mismo tiempo pertenecía a la UNTS y al CPDN. En esa época era claro que estos esfuerzos se orientaban a la búsqueda de un cambio revolucionario de la sociedad y a tomar el Poder del estado para ponerlo al servicio de las mayorías populares. La Comunidad Universitaria estaba cohesionada alrededor de la lucha por la revolución.

La Reforma Universitaria es una tarea estratégica para revitalizar las funciones tradicionales de docencia, investigación y proyección social, conocida antes y quizás con mayor precisión como extensión universitaria. Cada una de estas funciones es vinculante, sin investigación la docencia se vuelve dogmatica, y sin proyección la docencia se vuelve irrelevante. Y la Reforma Universitaria va unida a la lucha por conquistar y fortalecer el co-gobierno, la gratuidad (no al cobro de cuotas estudiantiles), libertad de cátedra, autonomía, presupuesto justo, y elevar su papel como conciencia crítica de nuestra sociedad.

El movimiento estudiantil junto con el movimiento docente debe garantizar la existencia de autoridades progresistas, con fuerte vínculos con la Comunidad Universitaria, con fuertes relaciones con el Movimiento Popular, que puedan asumir la responsabilidad de impulsar y conducir la Reforma Universitaria, como tarea estratégica, como tarea de honor al servicio de los sectores populares. Es en la Reforma Universitaria que se realiza el cruce entre ciencia y política.

2. El papel histórico de la Universidad de El Salvador

Desde su nacimiento la Universidad de El Salvador ha estado vinculada la vida política del país, para sostener el sistema o para tratar de derrocarlo, de subvertirlo. En diversos momentos de la historia nacional ha jugado un destacado papel como fuente de cuadros para el movimiento revolucionario y en abierta oposición a las dictaduras civiles o militares. A continuación mencionaremos brevemente algunos de estos aportes en el contexto de diversos momentos históricos.

En 1913, el Br. Sarbelio Navarrete presenta su tesis para obtener el título de Doctor en Derecho. Es el primer trabajo de investigación que hace uso de las herramientas teóricas del marxismo. Trata sobre El Estado centroamericano. Pero a esta altura todavía las ideas del marxismo estaban separadas del movimiento obrero, aunque se vivía el periodo de las primeras organizaciones obreras (1904-1919). (Navarrete 1977)

En 1918, bajo el gobierno de Carlos Meléndez, nace el semanario Opinión Estudiantil, que desde sus encendidas páginas y por más de ochenta años animó el anhelo de liberación del pueblo salvadoreño. En sus primeras épocas aparecen como redactores Inocente Rivas Hidalgo, Rafael Angulo Alvarenga, Alfonso Rochac, Raúl Gamero, Maximiliano Patricio Brannon, Miguel Ángel Alcaine (Duran 1975) y posteriormente los estudiantes José Luís Barrientos, Carlos Menéndez Castro, Ernesto Argueta, Oliverio Cromwell Valle, entre otros. (Castellanos 2007)

En 1919 los estudiantes universitarios encabezan una masiva protesta contra la pretensión de la compañía inglesa propietaria del tranvía de San Salvador, por elevar el pasaje de este. Los estudiantes de medicina usaban el tranvía para trasladarse desde el antiguo edificio de la UES (costado poniente de Catedral) al Hospital Rosales para realizar sus prácticas. La lucha fue conducida por la Federación de Estudiantes Universitarios, dirigida por Julio Francisco Castillo, antecedente histórico de AGEUS. La acción incluyó la quema de uno de los carros del tranvía. (Duran 1975)

En 1920 bajo el gobierno de Jorge Meléndez se realiza en el Parque Libertad un acto en solidaridad con los estudiantes guatemaltecos. El gobierno captura y encarcela a los organizadores, entre estos a José Luís Barrientos y Agustín Farabundo Martí. (Arias Gómez 1972)

En 1927, autorizada por el gobierno de Pío Romero Bosque (Castellanos 2007) nace la gloriosa Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños, AGEUS, que durante setenta años jugó un destacado papel en la agitación y educación popular, en la organización Y como instrumento de lucha del pueblo salvadoreño. Asimismo el 23 de marzo se concede la autonomía universitaria (Duran 1975)

En 1931, a pocos días del golpe de estado del General Maximiliano Martínez, el 9 de diciembre, surge el periódico La Estrella Roja, “órgano del grupo marxista de la Universidad de El Salvador y del grupo de revolución universitaria.” Sus directores, Alfonso Luna y Mario zapata, serían fusilados junto con Farabundo Martí, el 1 de febrero del siguiente año, luego del fracaso de la insurrección indígena popular de enero de 1932. (López Vallecillos 1987)

El golpe de estado del general Martínez y la posterior masacre de enero de 1932 establecieron una férrea y larga dictadura unipersonalista. Administraron la UES durante este periodo los rectores Enrique Córdoba, Emilio Cáceres, Héctor David Castro, Reyes Arrietta Rossi y Sarbelio Navarrete. Todos pro dictadura martinista a excepción de Navarrete.

De 1936 a 1936 fue rector de la UES el Dr. Sarbelio Navarrete, respetado demócrata y estudioso del marxismo, que se enfrentó de manera elegante al dictador de las aguas azules. En la inauguración de año lectivo 1934 dictó una conferencia titulada “La Universidad y la cultura.” (Navarrete 1977) En 1939 el general Martínez suspende la autonomía universitaria. El rector Navarrete renunció en señal de protesta y los estudiantes se fueron a la huelga. (Parkman 2003)

En 1942 surge el Comité Estudiantil Universitario, dirigido por el Br. Reynaldo Galindo Pohl, que luego en 1943 se integra al Comité Nacional del Frente Juvenil Antifascista, como una de las expresiones de lucha contra la dictadura martinista. (Parkman 2003)

En 1944 el estudiantado universitario reasume su papel como destacamento de avanzada del movimiento popular, impulsando junto con otros sectores democráticos la sorprendente y creativa Huelga General de Brazos Caídos, la cual paraliza el país y logra el derrocamiento del general Martínez. Entre los más insignes dirigentes estudiantiles de esta época destacan Reynaldo Galindo Pohl (presidente de AGEUS), Raúl Castellanos Figueroa, Jorge Bustamante y otros.

Pero la primavera democrática dura poco. En octubre de ese año ocurre un golpe de estado y se reinicia la dictadura. En diciembre, estudiantes universitarios junto con militares patriotas cruzan la frontera desde Guatemala para recuperar la democracia, pero son derrotados en los Llanos del Espino, Ahuachapán.

En diciembre de 1948 tiene lugar un golpe de estado y se establece una Junta de Gobierno con participación de algunos dirigentes estudiantiles que habían participado en el derrocamiento del General Martínez en mayo de 1944. Entre estos sobresalía Reynaldo Galindo Pohl. AGEUS convocó a una gran celebración de este “triunfo” de 1948. El presidente de AGEUS era el Br. René Fortín Magaña. Opinión Estudiantil publicó una edición enorme en la imprenta nacional, que fue distribuida por la Fuerza Aérea por todo el país. (Handal 2011)

Se inicia en diciembre der 1948 un nuevo periodo de la dictadura, que incluyó los gobiernos de Osorio y Lemus. En la UES administran durante este periodo los rectores Carlos A. Llerena, José Vicente Vilanova, Antonio Perla y Romero Fortin Magaña. Los tres primeros defensores de la dictadura militar, el ultimo un demócrata.

En 1950 el movimiento estudiantil se plantea por vez primera la necesidad de una Reforma Universitaria y entra en conflicto con el rector Carlos Llerena hasta lograr su destitución.
(Handal 2011, Valle 1993)Y logra que en la nueva Constitución se establezca la autonomía universitaria. En 1951 se aprueban la Ley y el Estatuto orgánico de la UES, que establece la representación proporcional estudiantil, se logra el co-gobierno.

En 1952 surge Acción Estudiantil Universitaria, AEU, como el primer esfuerzo del PCS después de 1932 por difundir abiertamente las ideas revolucionarias y enfrentar a diversas tendencias derechistas existentes en el Alma Mater, tales como Acción Católica Universitaria, ACUS.(Arias Gómez 1999)

En 1954 la AEU se fortalece con la dirección política del dirigente comunista Jorge Arias Gómez. Fue precisamente la AEU la que logró llevar a la plana de redacción del semanario Opinión Estudiantil a Roque Dalton. (Arias Gómez 1999) En 1956 es electo presidente de AGEUS la propuesta de AEU, el Br. Raúl Valiente.

En octubre de 1959 el dictador de turno ordena la agresión militar contra la UES, penetra, golpean y capturan a las autoridades universitarias. Y esto desencadena un movimiento popular de protesta que culmina con el derrocamiento del tirano militar de apellido Lemus. El Rector es el Dr. Napoleón Rodríguez Ruiz, que es golpeado y enfrenta valientemente la embestida militar.

El presidente de AGEUS en 1959 era Aníbal Escobar (Medicina). El presidente de AGEUS en 1960 era el Br. Ivo Príamo Alvarenga. A nivel de secundaria, el presidente de la Federación de Estudiantes de Enseñanza Media, FEEM, creada en 1960 era Alfonso “Chiquitín” García. El presidente de AGEUS en 1961 fue Rodolfo Antonio Gómez.

El 25 de enero de 1961 inicia una nueva fase de la dictadura militar, esta vez bajo la sombra del partido PCN, el cual gobierna por cuatro periodos con los militares Rivera, Sánchez Hernández, Molina y Romero. La UES durante este periodo es administrada por siete rectores: Napoleón Rodríguez Ruiz, Fabio Castillo, Ángel Gochez Marín, José María Méndez, Rafael Menjívar, Juan Allwood Paredes, y Carlos Alfaro Castillo. Los cuatro primeros defensores de la autonomía y los dos últimos defensores de la dictadura militar.

Los sectores estudiantiles de izquierda se aglutinan en esta etapa en la Federación Estudiantil Universitaria Revolucionaria, FEUR, conducida por Antonio Handal (Arquitectura) y Salvador Moncada (Medicina) y apoyan este proceso de reformas universitarias y luego de lucha política electoral. En cada facultad el FEUR tenía su referente, por ejemplo FURIA en Ingeniería. Los trabajadores estaban organizados en el Sindicato de Trabajadores Universitarios Salvadoreños, STUS, dirigido por Américo Duran.

A principios de 1962 la entonces decana de la Facultad de Medicina, Dra. María Isabel Rodríguez presentó ante el CSU un proyecto de reestructuración universitaria, que contaría con el apoyo de la AID, orientado a violentar la autonomía universitaria, el cual fue ampliamente rechazado. (Valle 1993) En julio de este año el CSU rechazó este proyecto pro-imperialista. Muchos años después en el 2005 y ya como Rectora, repitió esta experiencia de propuesta privatizadora y rechazo generalizado.

A mediados de 1962 AGEUS designó a un comité para presentar candidatos a Rector y decanos de la UES así como para construir un planteamiento de Reforma Universitaria. Lo integraban por Derecho Salvador Navarrete, Albino Tinetti, e Ivo Príamo Alvarenga; por Economía Antonio Osegueda, por Medicina Miguel Ángel Sáenz Varela; y Víctor Valle por Ingeniería. A este Comité pro Reforma Universitaria se unía los dirigentes del PCS, Roberto Castellanos Calvo y Schafik Handal.

El 17 de diciembre de 1962 AGEUS realizó una demostración por el centro capitalino que concluyó en el parque Libertad. El propósito era presentar su candidato para las elecciones presidenciales en las que competiría con el candidato del PCN, Cnel. Julio Rivera. El candidato apareció en una de las carrozas, era un burro con un letrero, que decía: “Este burro es coronel. Este coronel es burro.”Y seguido por una manta que indicaba: “salvadoreños, por el bien del país, NO VOTES.” (Valle 1993)

En 1963 ya bajo el gobierno de Rivera, es electo Rector de la UES el Dr. Fabio Castillo Figueroa y conduce un original y sistemático proceso de Reforma Universitaria que permite colocarla como una de las universidades con mayor prestigio académico a nivel latinoamericano.

Como parte de este proceso, en abril de 1963 el CSU nombra una Comisión de Reforma Universitaria, integrada por el Rector Castillo, el decano de Humanidades, Alejandro Dagoberto Marroquín; Mario Flores Macal, Alfonso Trejos y los representantes de AGEUS, Víctor Valle y Albino Tinetti. En septiembre presentaron al CSU una propuesta sobre el tema.

En julio de 1964 el rector Castillo junto con su joven secretario, Guillermo Manuel Ungo realizan una gira por Europa y el Medio Oriente. Visitan la Universidad Lomonosov en Moscú, URSS y esto despierta la ira de la derecha oligárquica, lo que provoca incluso un debate televisivo entre el Rector Castillo y el entonces ministro del Interior, Cnel. Fidel Sánchez Hernández.

Asimismo fue la excusa para que un grupo de docentes derechistas de Ingeniería trataran de separar esta facultad de la UES, lo que origina una peculiar crisis universitaria, en la cual el movimiento estudiantil revolucionario, conducido por el FEUR logró derrotar estas pretensiones. En 1966 era presidente de AGEUS Salvador Menéndez Linarez.

En 1967 Fabio Castillo abandona la Rectoría para encabezar la candidatura opositora con el partido PAR Nueva Línea, la cual por primera vez luego de 1932, planteó abiertamente la necesidad de una reforma agraria. Handal, el hermano menor de Schafik, era presidente en 1967 de AGEUS.

En 1968 los estudiantes universitarios junto con el movimiento sindical encabezan la solidaridad con la primera huelga de maestros organizada por Andes 21 de junio. Asume la presidencia de AGEUS Oscar “El Chele”Dada (Economía).

En 1969 era presidente de AGEUS Rolando Elías Julián Belloso (Medicina).El vicepresidente era Humberto Mendoza. Ese año en julio la AGEUS no pudo librarse del chovinismo generalizado inyectado por la derecha en contra de Honduras y por medio de Opinión Estudiantil, “llamó a filas.”

En 1970 asume la presidencia de AGEUS el militante comunista Br. Jorge Federico Baires (Humanidades). En la vicepresidencia el Br. Francisco Jovel (Areas Comunes).Otros miembros fueron por Derecho Luis Alberto Hernández, por Química Gloria Leticia Jerez.

En 1971 asume la rectoría de la UES el Dr. Rafael Menjívar y como vicerrector el Dr. José Napoleón Rodríguez Ruiz. Su equipo de apoyo estaba integrado por el vicerrector José Napoleón Rodríguez Ruiz, el secretario general Miguel Ángel Sáenz Varela, y el secretario de asuntos académicos Eduardo Badia Serra.

Dos días antes de la intervención militar, el 17 de julio, este equipo de trabajo del nuevo Rector presenta su propuesta programática: Diagnostico Global de la Universidad de El Salvador. Ese año se desarrolla la huelga de Áreas Comunes, dirigida por el Br. Francisco Jovel.

El 19 de julio de 1972 el recién inaugurado presidente Arturo Armando Molina interviene militarmente la Universidad con el apoyo de profesionales derechistas aglutinados en la FEPRO. Esto viene a cerrar el primer ciclo de autoridades progresistas iniciado en 1959.

El presidente de AGEUS desde 1971 y al momento de la intervención en 1972 era Manuel Rivera (Humanidades). Y fueron miembros del Comité Ejecutivo por Áreas Comunes el Br. Joaquín Villalobos, por la Residencia Estudiantil, Humberto Mendoza, por Economía Sebastián Vaquerano y Felipe Peña, por Agronomía Jorge Villacorta, por Química Gloria Leticia Jerez, y por Derecho Luis Alberto Hernández.

Este año de 1972 cae combatiendo en Guatemala en las filas de las FAR el estudiante universitario salvadoreño Adán Díaz Salazar (Mijango 2012). Salazar cumplía una misión internacionalista por parte de la Organización Revolucionaria de los Trabajadores, ORT.

Asume la rectoría en 1973 representando los intereses de la dictadura militar, el Dr. Juan Allwood Paredes. El año siguiente entrega la administración al Dr. Carlos Alfaro Castillo, quien establece una gestión represiva desde el CAPUES que despierta la oposición y lucha estudiantil. En 1973 el Consejo Estudiantil Provisional, dirigido por el entonces Br. Dagoberto Gutiérrez encabeza la lucha por la reapertura de la UES, lo cual se logra en 1974.

A nivel de secundaria, en julio de 1973 se reestructura la Asociación de Estudiantes de Secundaria, AES, que había surgido dos años antes al calor de la segunda huelga de ANDES 21 de Junio. En esa época era la única organización de estudiantes de secundaria. Rafael Aguiñada Deras (INSFRAMEN) dejó la presidencia, la cual fue ocupada por Rogelio Cáceres (INSFRAMEN) que fue elegido en ausencia. Otros miembros electos fueron Tito Bazán (del INSFRAMEN y en organización) Dinora Aguiñada (del Central de Señoritas y en Finanzas), Agustín Najarro (INSFRAMEN) Roberto Pineda (NLC y en Conflictos) Vladimira Landaverde (NLC). El siguiente año AES impulsaría una exitosa campaña en contra del aumento al pasaje público de 10 a 15 centavos. Con estas jornadas AES creció y alcanzó presencia en los principales institutos nacionales del país. A finales de 1974 surgen nuevas organizaciones estudiantiles, el FRELM y el MERS.

Al regresar al campus universitario en 1974 las distintas expresiones políticas de la izquierda desarrollan una interesante polémica ideológica sobre los principales problemas de la teoría revolucionaria. Se estudiaba mucho la teoría revolucionaria, el marxismo y además se reproducían sus textos básicos. Asimismo decenas y quizás centenares de estudiantes se incorporan a la lucha revolucionaria. Es un momento de flujo. Se crean frentes estudiantiles representando a los diferentes partidos de izquierda, en ese momento en su mayoría organizaciones político-militares.

El PCS crea el FAU, dirigido por Manuel Franco y luego por Carlos Ruiz. Las FPL el UR-19, dirigido por Medardo González y Atilio Montalvo. La RN el FUERZA, dirigido por Carlos Arias y Oscar Fernández. Surge la Liga para la Liberación, dirigida por Manuel Castillo y Francisco Jovel, que luego se convertirán en el PRTC. Y finalmente el ERP decide en 1978 formar las Ligas Populares Universitarias. Y cada uno de estos frentes estudiantiles estaba vinculado a coaliciones populares. El FAU al partido UDN. El UR-19 al BPR, FUERZA al FAPU, las LPU a las LP-28 y las LL al MLP.

En noviembre de 1974 el núcleo universitario de las FPL forman UR-19 (Rojas 1988) y el núcleo de secundaria se separa de AES; y forman el Movimiento de Estudiantes Revolucionarios de Secundaria, MERS, con influencia inicial en los institutos de Santa Tecla y San Sebastián. Por esta época el ERP crea el Frente de Estudiantes Revolucionarios Luis Moreno, FRELM. Y unos años después las Ligas Populares de Secundaria. Luego las RN crean la Asociación Revolucionaria de Estudiantes de Secundaria, ARDES, y el PRTC, crea la Brigada Revolucionaria de Estudiantes de Secundaria, BRES.

El FAU gana las elecciones para AGEUS de 1974, asume como presidente el Br. Manuel Franco. En 1975 se forma la coalición Alianza Revolucionaria, integrada por el UR-19 y FUERZA, que se enfrentan al FAU. Medardo Gonzales de la AR derrota a Antonio Martínez, del FAU y asume como presidente de AGEUS. El vicepresidente provenía de FUERZA, Eliseo Ortiz. Es la época de la dispersión orgánica e ideológica de la izquierda salvadoreña, que incluyó un intenso debate sobre la vía de la revolución salvadoreña.

El 30 de julio de 1975 una demostración estudiantil sale de la UES para protestar contra la intervención días antes, el 25 de julio, del Centro Universitario de Occidente. La razón fue que la Sociedad de Estudiantes del Centro Universitario de Occidente, SECUO, dirigida por Salvador Cárcamo, del FAU, estaba organizando un desfile bufo en el marco de las fiestas patronales.

A la altura del edificio del ISSS fue brutalmente reprimida la manifestación estudiantil por órdenes del gobierno del Coronel Arturo Armando Molina. Se realizan capturas y el asesinato de varios estudiantes universitarios. Esta masacre despierta una fuerte ola de repudio popular y de marchas. El 1 de agosto las organizaciones estudiantiles se toman Catedral e inicia una inolvidable y significativa jornada de lucha popular. El 30 de julio pasa a ser la más significativa efemérides universitaria, por encima del 16 de febrero, fecha de la fundación de la UES.

En septiembre de 1976 el gobierno de Molina aumenta su presión sobre la UES estableciendo el Consejo de Administración Provisional, CAPUES, que establece un régimen represivo interno que violenta la autonomía universitaria. El movimiento estudiantil es golpeado pero no destruido y rápidamente se adapta a la nueva situación.
Un año después, en septiembre de 1977, el rector Alfaro Castillo es ajusticiado por una de las organizaciones político-militares. En diciembre de 1978, el gobierno del general Romero se ve obligado por la protesta estudiantil a disolver el CAPUES y crea un Consejo Directivo Provisional de la UES, CDP.

En junio de 1979 se realizaron elecciones para un nuevo Consejo Ejecutivo de AGEUS, las cuales fueron boicoteadas por la mayoría de frentes estudiantiles, FAU, FUERZA, LL y únicamente participo el UR-19. Obtuvo la presidencia de AGEUS, el Br. Oscar Bonilla. Y es esta AGEUS la que se incorpora al proceso de unidad popular que surge en diciembre de ese año y que marcaría la siguiente fase histórica. El 23 de noviembre convocada por AGEUS, AEU y CPT se realiza una marcha hacia el Ministerio de Hacienda para exigir el reintegro al presupuesto universitario lo correspondiente a las subvenciones de septiembre y octubre.

Durante el largo periodo de la Guerra Popular Revolucionaria (1980-1992) la UES asumió su papel como conciencia crítica de la sociedad y además como uno de los pilares más sólidos del movimiento y la lucha popular. Durante este periodo se suceden varias juntas militares, el gobierno democristiano de José Napoleón Duarte y el primer gobierno de ARENA, de Alfredo Cristiani. La UES es administrada durante este periodo por Félix Ulloa padre (asesinado en 1980), Miguel Ángel Parada, Luis Argueta Antillón y Fabio Castillo. Es una época de fuerte presencia de la izquierda en la conducción de la UES.

Fue en el Auditórium de Derecho de la Universidad que se formó el 11 de enero de 1980 la Coordinadora Revolucionaria de Masas, CRM. La participación de todos los frentes políticos estudiantiles unificados fue impresionante. Es el momento de mayor desarrollo organizativo y mayor influencia política de la izquierda en la UES. La UES y los sectores populares marchaban hacia el mismo objetivo: la liberación popular.

Del campus salieron y regresaron miles de campesinos que participaron en la Gran Marcha del 22 de enero. Cualquiera que visitara la UES hubiera visto esa mañana a improvisadas tiendas de campaña y miles de campesinos al lado de grandes ollas de café y de frijoles. ¡Esta es la U! ¡U…u..u…uuuuuuuuu! El ejército por su parte, preocupado militarizó los alrededores del campus.

Ahí mismo en abril de ese año se formó el Frente Democrático Revolucionario, FDR. La UES fue la cuna y la sede del movimiento revolucionario y popular. 4 de 5 de integrantes de la Comandancia General del FMLN se formaron en la UES. Handal del PCS, Villalobos del ERP, Sancho de las RN y Jovel del PRTC. Es por esto que luego de un paro nacional de dos días, 24 y 25 de junio, convocado por el FDR, la derecha decide intervenir a la UES el 26 de junio de 1980. Pretendían golpear y lo lograron. Y la U se mantuvo intervenida hasta 1984.

El 28 de octubre de 1980 es asesinado por escuadrones de la muerte el rector Félix Ulloa, que se había destacado por su voluntad de enfrentar la intervención militar del 26 de junio, mediante la Universidad en el Exilio, o sea el alquiler de locales particulares para reanudar la actividad académica fuera del campus. El rector Ulloa tenía como equipo de apoyo a Ricardo Calderón (secretario general) y Evaristo Hernández (secretario de planificación).

El 10 de enero de 1981 el FMLN realiza su primera ofensiva general y ataca varios cuarteles de la dictadura. Participan muchos estudiantes y docentes universitarios. No logra predominar militarmente y se ve forzado a replegarse al norte y oriente del país y a establecer campamentos guerrilleros. Con esta acción se cierra una fase de auge de lucha de masas que había iniciado luego del 30 de julio de 1975 y que alcanzó altos niveles de masividad y combatividad. El grueso del movimiento popular aglutinado en la CRM pasa a la clandestinidad. La dictadura implementa una estrategia de aniquilamiento. Una parte del movimiento estudiantil se integra a los frentes guerrilleros y otra parte se va al exilio.

El 10 de febrero de 1981, todavía asustada la dictadura por la ofensiva militar del FMLN de un mes antes, asalta una reunión del Consejo Superior Universitario que sesionaba en un colegio cercano a la UES, el Colegio Cristóbal Colon. Capturan a 50 personas incluyendo al Rector Dr. Miguel Ángel Parada, al Fiscal Dr. Jorge Alberto Gómez Arias, y al secretario general, Lic. Ricardo Calderón. En esta reunión toma cuerpo la idea de funcionar fuera del campus, en locales alquilados, en lo que se llamó Universidad en el Exilio, la cual empezó a funcionar el 25 de enero de 1982 con el histórico lema de ¡La Universidad de El Salvador se niega a morir!

El 22 de mayo de 1984, la dictadura contrainsurgente se ve forzada por la presión nacional e internacional a permitir la reapertura de la UES y devolver el campus a sus autoridades. Los militares entregaron una universidad destruida, con sus bibliotecas y laboratorios saqueados. A nivel internacional el trabajo de solidaridad estuvo dirigido desde Managua por los esposos Armando Herrera y Norma Guirola.

Ya en julio de 1984 se realiza una histórica jornada bautizada como Piedra sobre piedra, el pueblo reconstruye la universidad. Esta actividad estuvo organizada por las autoridades universitarias junto con la Asociación de Educadores Universitarios, AEU, AGEUS y el Comité Coordinador de Trabajadores Universitarios, CCTU, dirigido por Salvador Ubau. Asimismo participan los reconstruidos gremios estudiantiles AED, SECE, SECH, SEIAS, SEMEA y otros.

En enero de 1985 frente a la situación de centenares de jóvenes que no pueden ingresar a estudiar, el movimiento estudiantil conducido por AGEUS levanta la bandera del ingreso masivo y realiza una exitosa toma del CSU para lograr esta reivindicación, que hasta el día de hoy continua vigente. Asimismo el 20 de junio de este año se realiza la Primera Marcha por un Presupuesto Justo, reivindicación que desde entonces sigue presente.

Este año es capturado el Br. Rufino Quezada (Agronomía), presidente de AGEUS. El vicepresidente era Rodolfo Rosales. Quezada posteriormente sería presidente de la AGU en dos ocasiones y Rector de la UES. En diciembre de este año se realiza la Primera Jornada Universitaria por la Paz, en la que los diversos sectores universitarios se pronuncian por una salida política al conflicto militar.

En julio de 1985 el Ejercito Secreto Anticomunista amenaza a muerte a 11 universitarios: Rufino Quezada, Jorge Gámez, conocido por su grupo artístico La Chinche; Manuel de Jesús Benítez; Rodolfo Rosales; Narciso de la Cruz Mendoza, conocido como Chicho y sus títeres; Miguel Ángel Joya; Rolando Abrego, Ana Julia Orellana, Lic. Sara Nora de Daboud; Lic. Omar Castillo y Pablo de Jesús Castro. (LPG 13 de julio de 1985)

En 1986 el movimiento estudiantil levanta de nuevo la bandera de ingreso masivo y lucha por un presupuesto justo. En febrero AGEUS participa en la fundación de la Unidad Nacional de los Trabajadores Salvadoreños, UNTS, que se convierte rápidamente en el referente unitario de los sectores populares. Se funda la Unidad Universitaria, integrada por AGEUS, ADUES y CCTU y conducida respectivamente por Vinicio Peñate, Roberto Ponce y Salvador Ubau. ADUES era conducida por Ponce, Héctor Canjura y Luis Gálvez.

Surge el 30 de julio de este año un nuevo actor político estudiantil, el Frente de Estudiantes Universitarios Salvadoreños, FEUS, vinculado al FMLN, que realiza una marcha interna para conmemorar la efemérides. El rector Parada es obligado a renunciar por presión estudiantil y asume la conducción provisional de la UES, el Lic. Luis Argueta Antillón.

El 10 de octubre la Ciudad Universitaria fue parcialmente destruida por el terremoto que sufrió el país. Surge la necesidad de impulsar la bandera de la reconstrucción, que se convierte en un objetivo aglutinador y movilizador. Se lucha entonces por un presupuesto justo y la reconstrucción. El 10 de noviembre de 1986, los estudiantes repudian la vista del presidente Duarte a la UES. Destaca en la protesta Roberto Salinas y Dagoberto Aguirre. Duarte se ve obligado a salir huyendo del campus.

En 1987 se realizan elecciones para un nuevo Comité Ejecutivo de AGEUS. Se inscriben dos frentes estudiantiles, el FEUS y la Unión Consecuente de Estudiantes Universitarios, UCEU, vinculados a la fracción que en 1983 se separo de las FPL y formó el Frente Clara Elizabeth Ramírez, o sea seguidores de Salvador Cayetano Carpio. Al final se descalifica al UCEU y solo participa el FEUS en las elecciones. Vinicio Peñate (CCHH) es electo Presidente de AGEUS junto con Nelson Arévalo (Agr.) Hugo Flores (CCEE) Mayra Navarrete (RRII) Bernardo Zamora; Eliseo Asencio (Occidente).

Asimismo se realizan en 1987 elecciones para la Rectoría ganándolas el candidato único de la Unidad Universitaria, el Lic. Luís Argueta Antillón. El equipo que acompañó al rector Antillón en su gestión estuvo integrado por Herbert Wilfredo Barillas (Vicerrector), Mauricio Mejía (secretario general), Armando Herrera (relaciones internacionales), Margoth Handal (asuntos académicos) Roberto Pineda (comunicaciones). Carlos Canjura y Saúl Ramírez, ocuparon la presidencia de la AGU durante este periodo.

En este periodo se inicia el tercer esfuerzo por realizar en el marco de una Universidad sitiada por el ejército y destruida por el terremoto de octubre de 1986, un proceso de Reforma Universitaria, que tuvo como vanguardia académica la Facultad de Odontología. Surge el Movimiento de Reforma Universitaria, MRU, para respaldar este proceso. El rector Antillón teoriza sobre la Universidad Popular, Democrática, Libre y Humanista en el Plan de desarrollo 1988/1992. (Antillón, 1988)

El 1 de septiembre la Policía de Hacienda captura y desaparece a Salvador Ubau, militante universitario del PCS y líder sindical. Se realizan múltiples actividades para lograr su libertad pero no se pudo recuperar de las garras de la dictadura.

En 1988 el movimiento estudiantil hizo aportes importantes al desarrollo de la estrategia militar del FMLN en las ciudades y particularmente en san Salvador, a través del fortalecimiento de una amplia red de comandos urbanos. En esta dirección jugó un papel destacado la fundación del Frente de Estudiantes Revolucionarios Salvadoreños, FERS 30 de Julio. El FERS se caracterizó por un alto nivel de combatividad. Incluso integró en septiembre el Movimiento Pan, Tierra, Trabajo y Libertad, MPTL.

El 13 de septiembre de 1988 las Fuerzas Armadas reprimen una manifestación de la UES exigiendo un presupuesto justo, que se realizaba en las inmediaciones del Ministerio de Hacienda y son capturados 230 universitarios, que posteriormente serían liberados como resultado de la protesta enérgica de la Comunidad Universitaria.

En 1989 estudiantes, docentes e incluso autoridades universitarias participaron en la ofensiva militar que el 11 de noviembre impulsó el FMLN, la cual sirvió para darle un fuerte impulso al proceso de salida política al conflicto, por medio del dialogo y la negociación.

En 1990 ya en una nueva situación, surgen nuevos organismos estudiantiles como el Comité Estudiantil pro Reconstrucción, CEPRUES, el frente estudiantil Alternativa, el Movimiento Democrático de Estudiantes “Generación 90.” El movimiento estudiantil participa activamente en las actividades del CPDN. Este año se realiza la públicamente inexplicable renuncia del Rector Lic. Luís Argueta Antillon, y de varias autoridades universitarias, que fueron electas con el apoyo de la Unidad Universitaria, lo que obliga a convocar elecciones, las cuales vienen a dividir a los sectores de izquierda, en particular al PCS y a las FPL.

Se enfrentan dos candidaturas, la del Dr. Ernesto Selva Sutter, candidato del Foro Democrático Universitario, FDU y el Dr. Benjamín López Guillen, por la Inter-Gremial. Gana Las elecciones el Dr. López Guillen, quien concluye el periodo de Antillón. Esta ruptura de las dos principales fuerzas políticas de izquierda en la UES, luego de un periodo de altos niveles de coordinación iniciado en 1984, llevó al quiebre de la Unidad Universitaria y repercutió a nivel docente, estudiantil, y de trabajadores.

En 1991 asume la Rectoría el Dr. Fabio Castillo Figueroa, recién regresado de Costa Rica, país donde estuvo exilado desde 1972. Se inicia un cuarto esfuerzo por realizar una Reforma Universitaria contando con el prestigio académico del Dr. Castillo y de sus colaboradores, entre estos Roberto Cañas. Durante esta segunda gestión el rector Castillo logró su sueño de construir un nuevo edificio para la Biblioteca Central.

Pero también fue durante esta administración, en 1993 que en respuesta a la decisión del GOES desde 1984 de otorgar presupuesto exclusivamente para salarios y funcionamiento, se toma la decisión de establecer una cuota diferenciada, rompiendo así una tradición de universidad pública gratuita, que otorgaba becas a muchos estudiantes e incluso hasta la intervención militar de 1972 contaba con residencias estudiantiles. AGEUS inicialmente se opuso a esta medida, pero luego decidió apoyarla.

Concluye su periodo el Dr. Castillo en 1995, ya en una nueva fase histórica, luego de los Acuerdos de Paz de 1992. Esta nueva fase histórica comprendió los gobiernos areneros de Cristiani, Calderón Sol, Flores y Saca. La UES estuvo administrada por los rectores Fabio Castillo, Benjamín López Guillen, María Isabel Rodríguez y Rufino Quezada.

Este año de 1995 surge el frente “Proyección Estudiantil” y se agudiza la dispersión orgánica e ideológica del movimiento estudiantil, lo que conduce a la atomización, rivalidades estériles y a diversos fenómenos de pérdida de la perspectiva y ética revolucionaria. El presidente de AGEUS en este momento era el Br. Gilberto Gutiérrez.

En agosto de 1996 se forma el Sindicato de Empresa de trabajadores de la Universidad de El Salvador, SETUES; que en diversos momentos ha levantado la bandera de las reivindicaciones económicas para los empleados universitarios. En abril del 2007 el SETUES cerró el campus universitario exigiendo mejoras salariales.

Los Acuerdos de Paz de enero de 1992 vinieron a modificar los papeles históricos de dos grandes instituciones: de las Fuerzas Armadas que regresaron a los cuarteles y de la UES que regreso al quehacer estrictamente académico. La dictadura había terminado. Y los partidos políticos pasaron a ocupar el espacio que por décadas habían desempeñado las Fuerzas Armadas en la defensa de la dictadura, y la UES en la oposición política.

Fue un proceso traumático para ambas instituciones, pero necesario para avanzar en el proceso de democratización del país. Al Dr. Castillo le tocó vivir esa dolorosa transición. Y con la transformación del FMLN de fuerza guerrillera a partido político y su participación en elecciones, muchos cuadros universitarios pasaron a ser funcionarios municipales o activistas políticos. Y el Dr. Castillo a su vez experimentó diversas situaciones de tirantez con diferentes sectores de la Comunidad Universitaria. La unidad de la izquierda se había roto, adentro de la UES y también afuera, en la sociedad, en 1994 surge el PD (ERP más RN) como primera división en el FMLN.

Y lo más importante, fue que a mediados de 1992 la dirección del FMLN decidió “conceder” la autonomía a todo el movimiento social que lo había acompañado durante la guerra. Esto impactó fuertemente en la UES ya que se pasó de una situación extrema en la que un papel minúsculo bajado desde Guazapa decidía el accionar del movimiento estudiantil y hasta de la UES a una situación en la que todo estaba permitido y cada quien debía “pensar con cabeza propia.”

Inicia una época de reflujo del movimiento estudiantil y docente. Y a esto se vincula una situación de estancamiento académico y de estancamiento en la proyección política nacional. La Universidad durante todo este periodo deja de ser conciencia crítica de la sociedad salvadoreña y se encierra en sus sombreados recintos.

En 1998 surge la Asociación Salvadoreña de Académicos de la UES, ASAUES. El 30 de julio de ese año se realiza el V Congreso Universitario, en el que se constituye el último Comité Ejecutivo de AGEUS. El siguiente congreso que debía realizarse en el 2000 fue suspendido por serias acusaciones que realizaron dos gremios contra dirigentes de AGEUS.

En 1999 la Asamblea legislativa aprueba una nueva Ley Orgánica de la UES. Esto se realiza en el marco de un proceso electoral para la Rectoría en el que participan 8 candidatos, la mayoría de izquierda, que pagan con la derrota su manifiesta incapacidad para unirse. El 29 de abril el movimiento estudiantil realiza una marcha para la aprobación de esta ley. La nueva Ley Orgánica establece que la próxima AGU estará integrada por 24 representantes del sector docente, 24 de profesionales no docentes y 24 de los estudiantes, un total de 72 asambleístas representando a 12 facultades. La AGU elige a las principales autoridades universitarias.

En las elecciones de 1999 compiten para la Rectoría María Isabel Rodríguez (Medicina), Joaquín Vanegas (Ingeniería), Rufino Quezada (Agronomía), René Madecadel Perla (Derecho), Santiago Ruiz (Economía) y Luís Argueta Antillón (Economía). En la planilla de este ultimo como candidato a vice-rector compitió el exrector Fabio Castillo.

Logra imponerse como Rectora la Dra. María Isabel Rodríguez. Y se reelige en el 2003 por otros cuatro años. Durante la gestión de la Dra. Rodríguez se desarrollan diversos procesos de privatización y el intento en mayo del 2006 de vincular a la UES a un préstamo del BID, y de esta forma liquidar su autonomía, lo cual desencadena un amplio movimiento de protesta de los diversos sectores universitarios, en especial estudiantil y docente, que logran con diversos cierres del campus derrotar esta pretensión. Surge el Movimiento Amplio de la Universidad de El Salvador, MAUES, que aglutinó este significativo esfuerzo antiprivatizador.

El 30 de julio de ese mismo año 1999, al final del siglo, surge la Unión de Estudiantes Revolucionarios Salvadoreños 30 de Julio, UERS-30. A partir del surgimiento del UERS-30 aparece una nueva generación de organizaciones estudiantiles que incluyen a la Brigada Revolucionaria de Estudiantes Salvadoreños, BRES; al Frente Universitario Roque Dalton, FURD; al Frente Estudiantil Salvadoreño (FES) Jorge Arias Gómez; al Bloque de Acción Socialista de estudiantes salvadoreños, BASES; Colectivo Rafael Menjívar; a una nueva edición del Frente de Acción Universitaria, FAU vinculada al Bloque Popular Juvenil, BPJ; la Unión de Jóvenes Revolucionarios Marxistas, UJRM entre otros. A nivel de profesionales no docentes nace la Asociación de Profesionales y Técnicos de la UES, APTUES. A nivel docente el Movimiento por la Dignificación Docente, MDUES.

El 5 de julio de 2005 desde una marcha de estudiantes universitarios, un joven provocador de nombre Belloso, de la Brigada Limón, dispara con un fusil contra agentes de la PNC y asesina a dos de estos. A partir de este hecho se genera una furiosa campaña de la derecha contra el movimiento popular y en particular el movimiento estudiantil, la cual logra detener el proceso de crecimiento en que se encontraba. La provocación logró su propósito.

En agosto de 2005 el Movimiento por la Dignificación Docente, MDUES; impulsa una exitosa lucha por lograr el escalafón docente. Sectores del movimiento estudiantil adversan la medida. Se ha roto la alianza estudiantil-docente. En 2006 surge el Movimiento Amplio de la Universidad de El Salvador, MAUES, que aglutinó el esfuerzo antiprivatizador de la UES.

En abril del 2007 el SETUES cerró el campus universitario exigiendo mejoras salariales. El Ministerio de trabajo decreto la huelga como ilegal. Este año 2007 es electo rector el Ing. Rufino Quezada, que se destacó como presidente de la AGU en la lucha contra el préstamo del BID. La izquierda parecía recuperar la conducción de la UES. No obstante esto, en su gestión sobresale la insólita acción de solicitar la intervención de la PNC para irrumpir en el campus universitario, y desalojar a estudiantes que se lo habían tomado para exigir su ingreso a la UES. Con esta acción se violentó claramente la autonomía, y si le agregamos la decisión de cerrar diversos locales de organizaciones estudiantiles, se volvió muy difícil la posibilidad de una reelección, por la fuerte oposición estudiantil.

En el 2011, ya bajo el primer gobierno de izquierda, presidido por Mauricio Funes y resultado de la coalición entre el FMLN y diversas fuerzas progresistas, compitieron por la rectoría seis formulas, dos menos que en la elección anterior. Entre estas se encontraba el CPU, MOTUES y la segunda edición de Unidad Universitaria, que pudieron unirse pero decidieron marchar separados.

Al final resultó electo el Ing. Mario Nieto para el periodo 2011-2015. La izquierda fue derrotada como resultado reiterado de su incapacidad para unificarse en un solo programa y en un único candidato. Una lección que resulta difícil de ser aprendida por la izquierda universitaria es la lección de la unidad.

En abril de 2012 surge como iniciativa unitaria en el movimiento estudiantil, la Coordinadora Estudiantil Salvadoreña, CES. Aglutina a la Asociación de Estudiantes de Derecho, AED; UERS-30, el Movimiento de Transformación de la UES, el sector estudiantil del MOTUES, el sector estudiantil de la Concertación para la Participación Universitaria, CPU, Fuerza Estudiantil Salvadoreña, FES y otras organizaciones. En julio de 2012 el MDUES reinicia sus actividades.

3. La situación actual de la UES: una universidad en disputa

¿Sigue siendo la UES subversiva? La realidad es que la UES atraviesa por una profunda crisis en sus diversos componentes. En particular en el cumplimiento de su normativa interna (Ley Orgánica UES) que ha sido violentada por fuerzas de derecha que han logrado enquistarse en las principales órganos de dirección ejecutiva, de nuestra Alma Mater.

La actual presencia de la derecha en la UES es el resultado de la situación de debilidad en que se encuentra la izquierda como resultado de su dispersión orgánica e ideológica. Las fuerzas revolucionarias y democráticas se encuentran paralizadas y relegadas. Esto ha permitido que la derecha adquiera importantes cuotas de poder y oriente el accionar universitario silenciosa pero firmemente hacia la privatización.

La actual crisis universitaria, de su legislación y función académica, de su investigación y extensión, pretende ser resuelta por la derecha mediante la privatización y el acercamiento de las facultades a sus respectivos “nichos de mercado” del capital oligárquico y últimamente con énfasis en las corporaciones transnacionales. Se pretende poner la ciencia al servicio del mercado y castrar su espíritu profundamente subversivo.

La crisis universitaria abarca ya medio siglo y tiene causas internas y externas y se manifiesta como un prolongado atraso administrativo, tecnológico, académico, en extensión e investigación, así como en lo político. Entre las causas internas de la crisis se encuentran las de la ausencia de un presupuesto justo para su funcionamiento, una legislación impuesta que burocratiza su gestión administrativa, intervenciones que han destruido su patrimonio, ausencia de proyecto universitario, sectarismo, academicismo, atraso administrativo y rezago político con respecto al proyecto histórico. Entre las externas se encuentran la globalización educativa, así como las múltiples agresiones militares y las capturas, desaparecimientos y asesinatos de miembros de la Comunidad Universitaria.

La UES atraviesa una encrucijada histórica. Los Acuerdos de Paz de enero de 1992 modificaron profundamente el escenario político y los roles tradicionales de las fuerzas e instituciones sociales. La Democracia Cristiana había sido ya desplazada del gobierno y ARENA pasaba a ocupar el papel de partido de gobierno. La Fuerza Armada a regañadientes abandonaba los ministerios y regresaba a los cuarteles, después de largos sesenta años de ser el pilar incuestionable de la dictadura militar.

Y la misma UES se encontraba en una situación novedosa, en la que la dinámica nacional le relevaba de golpe, por muerte súbita, de su tradicional papel de rectora de la oposición política y quedaba en un angustiante vacío de pertinencia, del cual todavía no se recupera. Ya este desplazamiento había iniciado en octubre de 1980 con la creación de la poderosa alianza de fuerzas político-militares conocida como FMLN, que vino a asumir la conducción del proceso de lucha por la transformación de la sociedad y que influyó decisivamente en la conducción de la UES durante el periodo de la guerra popular revolucionaria.

La crisis de la UES del siglo XXI tiene estos antecedentes. Y puede objetivamente tener dos salidas, resolverse en dos vías: profundizar el proceso para convertirse en una universidad al servicio de la oligarquía y del imperialismo o recuperar su histórica naturaleza subversiva de una universidad al servicio de los sectores populares. El desenlace de este conflicto estará determinado por la capacidad organizativa y programática que alcancen cada una de las fuerzas en pugna. Es una universidad en disputa en medio de una sociedad en disputa.

La construcción de una alternativa desde la izquierda que busque recuperar el papel subversivo de la UES en este siglo XXI necesita cuidarse de variadas y peligrosas tentaciones como son las de ver exclusivamente a la UES y no a las universidades privadas, observar la visión universitaria o su ausencia solo al FMLN y no de ARENA; ver solo al movimiento popular y no a la ANEP, solo a los docentes y no a los estudiantes, solo a las autoridades y no a la comunidad universitaria, solo los éxitos y no las derrotas, solo el pasado y no el futuro, solo a la UES y no a la sociedad, solo a la UES y no al gobierno, solo a la UES y no a los partidos políticos. Armar las piezas de este rompecabezas es parte de apoderarse de la iniciativa estratégica.

En este complejo escenario surgen como desafíos de conducción para el movimiento estudiantil y docente la necesidad de elaborar una plataforma de lucha que logre impactar y movilizar a la comunidad universitaria. Como elementos esenciales esta plataforma debe incluir la lucha por la autonomía y rechazar el actual proceso de privatización, Que ya esta avanzado.

La Reforma Universitaria, en particular la simplificación de procesos burocráticos para agilizar la actividad académica. La lucha por un presupuesto justo, que permita enfrentar y resolver el eterno problema de nuevo ingreso. Y recuperar el vínculo de solidaridad con el movimiento popular y la tarea de ser conciencia crítica de nuestra sociedad. Alrededor de estas cuatro banderas podemos establecer alianzas y desplegar la iniciativa de nuestras divididas y disminuidas fuerzas.

Debe de Reivindicarse la lucha por una universidad pública, con altos niveles académicos y científicos, en la medida que responda a los intereses populares y no se convierta en un nuevo instrumento de opresión y diversionismo ideológico. Luchar por una universidad antiimperialista, libre, popular y democrática. Existe una relación dialéctica en la cual la lucha por un presupuesto justo (más infraestructura, laboratorios y bibliotecas) forma parte y fortalece la lucha por la reforma universitaria,

Perspectivas

El desenlace de la crisis universitaria va estar vinculado a la voluntad de las fuerzas políticas y sociales por impulsar procesos que se orienten a luchar por la unidad de la izquierda en la UES. Es un proceso que ya está en marcha. La CES, MOTUES, CPU-MRU y MDUES reflejan este proceso.

El 19 de junio la Concertación para la Participación Universitaria divulgó un pronunciamiento con el sugestivo título de OCHO MESES DE GOBIERNO UNIVERSITARIO ¿PARA QUE? Explica el CPU que después de 100 días de gestión “como observadores críticos del actual gobierno universitario presidido por el Ing. Mario Lovo y el MIUES, la concertación CPU, considera conveniente señalar la siguiente problemática.” Y abordan aspectos académicos, de proyección social, administrativos y jurídico-políticos. Y hacen un planteamiento de lucha.
En el plano académico valoran que “no hay señales de cambios de políticas curriculares centrales para las facultades y se mantienen las mismas metodologías obsoletas donde el docente es el piloto del aprendizaje, centralizado y bancario, dejando a un lado el proceso enseñanza- aprendizaje docente estudiantil como una unidad dialéctica que realiza la síntesis por medio de la participación y el debate del conocimiento científico.”
En el plano de la proyección social, consideran que “no se ha relanzado el trabajo de proyección social identificando propuestas a mediano y largo plazo que expresen la relación universidad-pueblo (en las comunidades y sectores sociales). Y la pertinencia social de la UES como universidad pública no se refleja en armonía con las necesidades de la sociedad y con las condiciones de su progreso.
En el plano administrativo son de la opinión que existe “desorden del sistema de seguridad, inseguro, con asaltos a pleno día, vigilancia a desgano. Saneamiento ambiental, deficiente en la recolección de basuras, limpieza a medias de plazas, Zonas Verdes desprotegidas. Ordenamiento Territorial, el parqueo vehicular un caos en las horas tempranas y nocturnas, ruido estridentes en los mercados móviles, señales defectuosas. No se ha llevado a cabo un proceso de ingeniería administrativa y se mantiene un aparato cuantitativamente elevado olvidándose que la universidad su objetivo principal es producir conocimiento Científico y enseñanza con pertinencia social.”
En el plano jurídico-político consideran que “no se ha elegido el Vicerrector administrativo y con argucias leguleyas y de correlaciones amañadas en el parlamento universitario (AGU y CSU) pretenden gobernar con un personaje que ha sido derrotado en todas las ocasiones de carácter abierto y lo mantienen “interinamente” de Vicerrector administrativo, violando flagrantemente institucionalidad de la UES.”
“Frente a esta problemática – subrayan los del CPU- y con la responsabilidad que nos caracteriza hacemos un llamamiento a la comunidad universitaria a integrarnos organizadamente desde la perspectiva del principio político de la Unidad en la acción, donde participan estudiantes, trabajadores académicos y administrativos a lucha por los siguientes objetivos:1.Rescatar la institucionalidad de los órganos de Gobierno de la UES y en particular de la Asamblea General Universitaria manipulada actualmente por una minoría de universitario corruptos y deshonestos que negocian votos, puestos de trabajo por sus voto. 2.Crear condiciones a corto plazo para la conformación de la Asociación General de Estudiantes Universitarios AGEUS como el gremio legítimo y representativo de los estudiantes de la UES.3.Constituir el Congreso Universitario desde la comunidad universitaria para una reforma universitaria.”
El 28 de julio el Movimiento por la Dignificación Docente de la UES, MDUES se pronunció públicamente ante la crisis universitaria. Explican que “en años pasados desarrollo importantes luchas a favor de la autonomía universitaria, como fue la derrota de los planes privatizadores impulsados por el BID- Dra. María Isabel Rodríguez, y otros éxitos relacionados con reivindicaciones académicas y laborales, ante la gravedad de la actual crisis que vive la UES se ve en la necesidad de reanudar sus actividades.”

Señalan que están comprometidos a “emprender acciones que contribuyan a rescatar nuestros derechos como universitarios, que están siendo pisoteados por grupos enquistados en organismos de gobierno, que pretenden colocar al Alma Mater al servicio de los intereses de la derecha y la oligarquía de este país y terminar con la gloriosa tradición de una Universidad al servicio de nuestro pueblo y su liberación.”
“Es significativo afirman que emprendamos esta lucha en el marco del 40 aniversario de la toma militar realizada por el presidente Arturo Armando Molina el 19 de julio de 1972. La derecha siempre ha soñado con aplastar el papel liberador y popular de la UES y en esa época intervinieron militarmente para acallar la voz de nuestra Alma Mater. Hoy la intervención de la ANEP y de ARENA es más sutil, la realizan a través de la ruptura del orden legal universitario y mediante la promoción de “beneficiosas” relaciones con corporaciones transnacionales.”
Denuncian que “la estrategia de la derecha pretende privatizar y convertir a la UES en una universidad inofensiva e irrelevante en el actual proceso de transformaciones que vive nuestro país o en una Universidad claramente alineada con las fuerzas oligárquicas como se puso de manifiesto con el reciente comunicado de la Facultad de Ciencias y Humanidades apoyando a la ANEP y a FUSADES, elaborado por un exiguo grupo al margen de la comunidad académica de dicha facultad.”
Agregan que estos sectores de derecha “pretenden mediante maniobras dilatorias y compra de voluntades usurpar el cargo de la Vice-rectoría Administrativa con un personaje claramente identificado con INQUIFAR, que ha perdido ya en dos oportunidades y pretende mantenerse de facto.”
Enfatizan que “la derecha ha podido avanzar en la UES aprovechándose de la dispersión orgánica de los sectores progresistas, particularmente docentes y estudiantes. Es por esto que desde el espíritu combativo de los héroes y mártires del 19 de julio de 1972 y del 30 de julio de 1975 hacemos un llamado a la Comunidad Universitaria a recuperar nuestra Universidad y a luchar por un presupuesto justo, por una reforma universitaria integral y la defensa de nuestra autonomía.”
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