Dejen abortar a las mujeres en paz

Dejen abortar a las mujeres en paz

Víctor Hugo Mata Tobar

El Salvador es uno de los pocos países en el mundo que penaliza absolutamente el aborto.

En la legislación penal anterior, la de 1973, se permitía el aborto terapéutico es decir por peligro para la madre, por violación, y por deformaciones del producto de la concepción.

Era una posición razonable acorde con el derecho comparado y satisfacía en parte el derecho de autonomía, privacidad y no discriminación que tiene toda mujer de acuerdo con el derecho internacional y constitucional.

En la última legislación penal de la década pasada, el aborto desapareció como derecho de las mujeres en las circunstancias apuntadas y se criminaliza este hecho. ¿A qué se debe este retroceso que ha causado tanto daño a las mujeres? Grupos conservadores, religiosos, muy poderosos, pusieron su maquinaria en marcha para hacerle olvidar al gobierno del Estado que por constitución es laico y liberal, y promovieron la reforma del Art. 1 de la Constitución, por la cual se le otorga calidad de persona humana a todo ser humano desde el momento de la concepción.

Esta es una reforma muy confusa, uno se pregunta cómo puede constituir un ser humano el cigoto, una semilla grandiosa si se quiere, pero que no puede estar investido de derechos tan absolutos capaces de destruir completamente los derechos de un ser humano pleno, como es la mujer que lo prepara para su desarrollo.

No veo por qué no se pueden limitar estos “derechos” del cigoto o del feto cuando la madre ha sufrido una violación o peligra su vida, y ellas así lo deciden.

Los derechos absolutos destruyen los otros derechos.

El gobierno debe reconocer que estos derechos absolutos del cigoto o del feto, están dañando mucho a las mujeres, las presionan a que aborten en condiciones insalubres, su vida se pone en grave peligro.

Luego está el factor consecuente de criminalizar el aborto.

En sociedades donde las libertades públicas están más desarrolladas, sería impensable criminalizarlo, significa castigar doblemente a las mujeres, es además, totalmente inhumano y discriminatorio. Una sociedad liberal no puede permitirse esto.

Bajo el punto de vista ético por otro lado, no tomar en cuenta los derechos de una persona, un ser humano pleno, autónomo, significa ni más ni menos, concebirla como un medio, no como un fin, así lo sostenía el gran filósofo liberal Kant.

Las mujeres de hecho son concebidas como medios no como fines, al no permitirles abortar de acuerdo con sus necesidades e intereses fundamentales que tienen como seres humanos plenos, con dignidad y razón.

Sólo la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo, nadie más, ni las iglesias, ni la sociedad, ni nadie, es su atributo natural, es su vida la que está en juego, su felicidad, y nadie debe decidir por ella.

Según fuentes de la Organización Mundial de la Salud, entre 60 mil y 80 mil mujeres mueren cada año por abortos inseguros. ¿Cuántas mueren aquí? No se sabe porque no se llevan estadísticas serias, además como se criminaliza, se ignoran las cifras.

El gobierno debe comportarse con estándares justos, no cerrar los ojos ante la realidad, los moralismos religiosos no caben.

Por lo menos hay que regresar a las disposiciones del Código Penal anterior, el aborto terapéutico y por violación debe restablecerse, y en todo caso nunca, pero nunca, llevar a la cárcel a una mujer por un aborto, esto es simplemente barbarie legal pura.

Comentarios: matatobar@yahoo.com

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