El patriotismo del capital salvadoreño: invertir afuera y evadir impuestos adentro

Mientras los órganos del Estado salvadoreño seguían entusiasmados cruzando espadas alrededor del 743, en un ya prolongado y a veces aburrido duelo, el eterno precandidato presidencial arenero Don Roberto Murray Meza, del poderoso grupo empresarial Agrisal, antiguos dueños de la cervecería La Constancia, y un prominente Apóstol, inauguró esta semana un lujoso hotel de varias estrellas y de varios millones de dólares, en la capital costarricense. En el mismísimo Escazú.

Y luego construirá, como es lógico, el centro comercial. La presidenta Chinchilla esta maravillada. No puede creer lo que ven sus ojos. Ya no son refugiados los que llegan, como en el pasado, sino que inversionistas. Hasta parece ser un merecido homenaje al Bicentenario de la patria del Criollo. El grupo Agrisal estuvo vinculado históricamente al Banco Agrícola Comercial y en la actualidad se dedica a la agroindustria, empresas automotrices, centros comerciales y hoteles.

Al final los patrióticos y republicanos capitalistas salvadoreños, no se complican la vida con las exquisiteces jurídicas de la “clase política” ni con los áridos debates sobre futuros crucigramas electorales, sino que primero aseguran sus negocios y uno de sus principales negocios ha sido históricamente y sigue siendo el de evadir el pago de impuestos, así como exigir todo tipo de “garantías” para no ahuyentar del país a la sagrada “inversión privada.” Es una oligarquía surgida a la sombra del estado, más que del mercado. Y muy conscientes que se puede jugar con el santo, pero nunca con la limosna.

Es de esta manera, sistema de libre empresa pero…bajo la protección estatal y bajos salarios, que han logrado altísimos niveles de rentabilidad, que hoy les permite ampliar sus horizontes e invertir en hoteles y negocios en Colombia, Honduras, Panamá y Costa Rica, y últimamente doblarle el brazo a la Administración Funes para que su contribución al combate a la delincuencia se traduzca en brillantes ideas, sacadas de ENADE 2010 o 2011, que permitan volver más “eficiente” la actual batalla “contra la delincuencia” e incluso “ahorrarle alguna plata al estado.” Y no es broma.
Al final los empresarios no van a pagar nada, van salir en los medios como los “héroes de la película” y no sería extraño que hasta tenga el presidente Funes que agradecer la generosidad empresarial de FUSADES por compartirles sus lúcidos “planteamientos e ideas.“Cosas veredes, amigo Sancho.

Al presidente Funes desde la ANEP le doblaron de nuevo el brazo. Lo pusieron espaldas planas. No es la primera vez. Ganaron los rudos. Y seguramente no será la última. Suerte que no fue mascara contra cabellera. Y suerte que se presume que estos empresarios no son golpistas como los hondureños. Hay una guerra de por medio que se encargó de educarlos. Pero al final será la historia que se encargara de confirmarlo. Adiós presupuesto público de seguridad y viva la seguridad privada.

El expansionismo salvadoreño: Agrisal, Poma, Siman…

Luego que la oligarquía añilera se transformó en oligarquía cafetalera, y que de esta surgiera la oligarquía financiera y que en su ultima metamorfosis terminó en oligarquía hotelera del siglo XXI, a finales de la década pasada, aceleraron su proceso de expansión regional, ampliaron sus horizontes, con la plata recibida por la venta de sus bancos, y principalmente por la exportación pagada en dólares de una tercera parte de la población del país, sus codiciosos ojos se volvieron hacia el sur. El capital no tiene patria.
Y el pionero fue el grupo Poma que inauguró Metrocentro hace cuarenta años y luego empezó a construir centros comerciales en otros países centroamericanos, y lo siguió el grupo Agrisal, luego el grupo Siman hasta llegar al acuerdo entre Avianca y Taca por el grupo Kriete. Y la expansión en sí no es negativa, lo que es criticable es la actitud de evadir sus responsabilidades tributarias en nuestro país, en general y particularmente en lo relacionado al combate a la delincuencia.

El ajedrez electoral salvadoreño

Todo gira ya alrededor de las elecciones legislativas y municipales de 2012. La derecha en sus múltiples expresiones, ARENA, GANA, PCN y PDC, pretende sacar ventaja de las dificultades de la Administración Funes para enfrentar el costo de la vida, el desempleo y la inseguridad. Por su parte, el FMLN le apuesta a capitalizar la ampliación y el desarrollo de nuevos programas sociales, que ahora desde el Gobierno Central han beneficiado a sectores populares. Todo apunta a un fortalecimiento de la izquierda.

Y en este ajedrez se ubica la polémica alrededor del 743. El presidente Funes, un mes después, reconoce la necesidad de derogar el famoso decreto que él sancionó, pero plantea nuevas modificaciones a la legislación sobre el rol de la Sala de lo Constitucional de la CSJ. El Arzobispo reitera llamado al diálogo.

EL FMLN se ha lanzado a repetidas concentraciones de su militancia contra esta derogatoria, ampliando así la brecha existente con estos sectores democráticos, a los cuales la derecha y el imperio tratan de atraer a sus posiciones. Colocar etiquetas sobre los magistrados no ayuda al urgente diálogo. La derecha por su parte, saborea la miel de la ruptura provocada, porque lleva factura electoral. Y sabrán cobrarla.

Un movimiento popular electoralizado

La situación del movimiento popular y social continúa siendo de parálisis. No existe un diagnóstico adecuado de las causas que han provocado este reflujo ya casi permanente. Ni existe tampoco una estrategia para superarlo. La última gran batalla popular fue la que se libró contra la privatización de la salud en el 2002-2003. Al final la lucha electoral ha determinado a la lucha popular.

Y no obstante que la aguda crisis socio-económica ofrece una plataforma ideal para impulsar la lucha popular, esta no logra desarrollarse debido a no comprender que se puede y se debe combinar la dialéctica de la concertación con la confrontación. Se debe respaldar lo positivo del gobierno del cambio, pero a la vez exigir la profundización de las transformaciones.

Falta voluntad, visión, liderato, instrumento, programa, alianzas, recursos. Y suerte que la derecha no ha tenido la capacidad organizativa para disputarnos como izquierda a los sectores populares. Pero si han logrado atraerlos y confundirlos ideológicamente. Y este es el primer paso. La disputa esta planteada. Y es una disputa que se da desde lo político pero también desde lo cultural.

Los periodos de auge de las luchas del movimiento popular salvadoreño han estado acompañados casi siempre por un poderoso y diversificado movimiento cultural y artístico desde la música, el teatro, la poesía, la danza, el mimo, la plástica e incluso el cine. En los años setentas del siglo pasado MUCAPAZ y el MCP representaron este momento político-cultural. A la poesía vino a sumarse el canto popular.

Y en el plano de la canción protesta ese auge estuvo reflejado en el espejo de la música pionera de la Banda del Sol, con su legendario El planeta de los cerdos, luego vinieron Mahucutah, Banda Tepeuani, Yolocamba-ita, Güinama, Cutumay Camones y El Indio. Luego de los Acuerdos de Paz surgieron los espacios El Quinto Sol y La Luna como expresiones de este mismo proceso.

La palabra de Facundo nos convoca a la lucha por la vida
Facundo el poeta regresó a la tierra que lo vio nacer, luchar y cantar. Su cuerpo quedo tendido en el nido del quetzal, pero su espíritu rebelde y su canto subversivo seguirá incendiando las montañas y ciudades de esta América Nuestra.-

Roberto Pineda
San Salvador, 10 de julio de 2011

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