El Salvador: ¿Estarán cantando ya los cisnes de la oligarquía?

El Salvador: ¿Estarán cantando ya los cisnes de la oligarquía?
Por Roberto Pineda 10 de junio de 2012 www.ecumenico.org rpineda59@yahoo.com

La victoria electoral de marzo del 2009 inauguró un nuevo momento político en la actual etapa de revolución democrática antiimperialista, que puede perdurar o desaparecer en dependencia de las correlaciones de fuerzas políticas, y particularmente electorales que fortalezcan o derriben este proyecto de cambios logrado mediante una amplia alianza política y por la riesgosa vía electoral. Es un avance histórico significativo, pero con muchas limitaciones. No podemos ni subestimarlo ni sobreestimarlo, sino ubicarlo en su justa medida.

Es un error considerar que nada ha cambiado, a partir de la existencia del mismo sistema capitalista e incluso del mismo modelo neoliberal impuesto por los centros financieros internacionales y ejecutado por el partido ARENA desde 1989. Hay compañeros dogmaticos que no comprenden que la situación ha cambiado y siguen aferrados las mismas consignas de agitación y propaganda del periodo anterior, de lucha contra ARENA, de ser oposición. Incluso algunos siguen prisioneros de las consignas del periodo de la guerra. La situación ha cambiado.

La llegada de un gobierno de izquierda ha permitido desplazar por la vía electoral, a la derecha del gobierno, mejorar las condiciones de vida de la población así como modificar algunas prácticas institucionales nefastas como la subordinación ante la presidencia. Ha habido cambios, reformas.
Todas estas son reformas dentro del sistema. Pero a la vez importantes pasos de avance en el proceso de acumulación de fuerzas orientado a la ruptura con el sistema. Que la ruptura suceda, que se materialice, va depender tanto del nivel de organización, conciencia y disposición combativa de los sectores populares como de la claridad y voluntad de lucha por el poder de su fuerza dirigente.

En caso que estos factores no existieran, las fuerzas del sistema, la derecha oligárquica, aliada al imperio, lograra cooptar a las fuerzas del cambio y garantizar un nuevo periodo de su dominación, que puede empezar en el 2014. La ruptura, el quiebre del sistema puede presentarse de diversas maneras tanto pacificas como violentas, dependiendo de la resistencia de las clases dominantes, pero tiene como eje fundamental la participación enérgica de los sectores populares. Crear las condiciones para ese momento es nuestra responsabilidad como revolucionarios.

Es también un error contrario sensu, pensar que todo ha cambiado y que ya están cantando desafinadamente los cisnes de la oligarquía hotelera salvadoreña, incluso en una situación en la que se ha desplazado a la derecha del control de importantes instituciones del estado y que la disputa política, la lucha por el poder, atraviesa por los sagrados e inéditos terrenos de la economía. Hay compañeros pragmáticos, que de manera oportunista, se adaptan a obtener beneficios personales de la situación de avance popular que atraviesa nuestro proceso político.

Lo adecuado es considerar que ha habido cambios importantes en el sistema político que han permitido la presencia de la izquierda en áreas en las que nunca antes se había incursionado. Es un aprendizaje excepcional el realizado al conducir aspectos clave del manejo gubernamental. La derecha entra en pánico al pensar que esta situación se va prolongar por otros cinco años. Y hay que permitirle amablemente que ese pánico se mantenga indefinidamente.

¿Una nueva situación en el movimiento popular?

Las multitudinarias manifestaciones y concentraciones realizadas el 27 de mayo y que tuvieron como meta y sede el CIFCO pueden abrirle el paso a un nuevo momento, a una nueva situación del movimiento popular y social. Los sectores que apoyan al presidente Funes tuvieron en primer lugar, la capacidad de organizar una contundente respuesta popular a la derecha, en apoyo de los cambios.

Y segundo, de unificar a diversos segmentos dispersos y convertirlos en una poderosa coalición popular. A la cabeza de estos esfuerzos se encuentra la Mesa Agropecuaria, MUSYGES-FENASTRAS, y la Concertación y Coordinación de Veteranos de Guerra. Campesinos y obreros básicamente.

Se abre posiblemente un periodo de disputa de las masas similar al vivido en épocas pasadas. Ojala que así sea. Lo importante es que es una disputa al interior de los sectores populares. La derecha no ha tenido la capacidad de construir un movimiento masivo “ciudadano” en contra del actual gobierno, aunque lo esta intentando.

Durante la década de los setenta coexistieron dos grandes movimientos de masas: el de la UNO, de naturaleza electoral y el de las organizaciones revolucionarias de masas, FAPU, BPR, LP-28. En la segunda mitad de los ochenta, en plena guerra, el PDC, partido en el gobierno, con apoyo de EE.UU. pudo construir un movimiento de masas, la UNOC, que le disputaba masas a la UNTS, influenciada por el FMLN.

Y con esta actividad del 27 de mayo surge la UNDPC, que le disputa a las organizaciones populares influenciadas por el FMLN. La disputa puede ser un factor de crecimiento, como lo fue en el pasado durante el periodo de la dispersión de la izquierda.

Incluso puede ayudar a superar la situación prolongada de reflujo del movimiento popular, que tuvo su ultimo momento de auge en las ya lejanas batallas del 2002 en contra de la privatización de la salud. Y en el surgimiento y luchas del Movimiento Popular de Resistencia 12 de Octubre y del Bloque Popular Social. Desde entonces estamos en la defensiva, y en particular después de las acciones provocadoras del 5 de julio de 2006 de la Brigada Limón y la posterior aprobación por el presidente Saca de la ley antiterrorista.

Algunos problemas de la teoría revolucionaria

El sistema capitalista basado en la propiedad privada, en su vertiente neoliberal, es en El Salvador, el modo de producción dominante y sus relaciones de explotación prevalecen en las diversas áreas productivas, sean estas agrarias, comerciales, industriales, del transporte o financieras. Y con una fuerte penetración del capital transnacional en ramas claves de la economía. Un cambio estructural de naturaleza revolucionaria significa modificar este sistema. Y no esta fácil. Pero tampoco es imposible. Requiere esfuerzo, inteligencia y voluntad.

En la actualidad, las reformas planteadas en este momento se orientan a reducir los efectos del modelo neoliberal y transcurren en el marco jurídico de una constitución diseñada para defender y perpetuar el sistema capitalista. Es en este marco objetivo, heredado de una revolución que no alcanzó el poder por la vía armada, y que se vio obligada a negociar una salida política pero que ha construido un poderoso partido de masas, como es el actual FMLN que el proceso revolucionario salvadoreño debe encontrar los cauces, que le permitan acumular la suficiente fuerza para construir el sujeto histórico popular, dirigido por la clase obrera, que rompa el orden establecido y asuma la tarea de la toma del poder.

Y lo de la clase obrera no es un agregado formal sino la clave para determinar la fuerza dirigente de este proceso, si es que estamos hablando de orientarnos hacia el socialismo. Lo mismo con respecto a la ideología marxista. Porque si de lo que hablamos es de ajustes dentro del sistema, es entendible entonces la omisión del carácter de clase de este proceso. Si la meta es atrincherarnos en la lucha parlamentaria lo que necesitamos naturalmente es clientes y no militantes.

Estamos en un periodo de acumulación de fuerzas para las futuras batallas por el socialismo. Y en este periodo la conquista de un gobierno de izquierda por la vía electoral es importante ya que permite avanzar en el proceso de educación política de amplios sectores populares. Pero teniendo claridad que por este camino difícilmente llegaremos a nuestro destino final. Este es un barco con un puerto cercano. Pero nos acerca. Aunque debemos de llegar al puerto lejano.

Un principio teórico básico es que el socialismo no surge del capitalismo, así como el capitalismo surgió del feudalismo. Para que haya socialismo se necesita una ruptura, un quiebre, una transición de un sistema a otro. No puede concebirse el socialismo en el marco de la propiedad privada como forma fundamental de la actividad económica. Y se necesita de una fuerza política dirigente que oriente el proceso hacia su victoria.

¿Sudando calentura ajena?

El actual enfrentamiento entre la Sala de lo Constitucional y la Asamblea Legislativa con respecto a la elección de magistrados en el 2006 y el 2009 contribuye principalmente a crear el ambiente de ingobernabilidad que la derecha necesita para garantizar la restauración oligárquica en el 2014. El FMLN no debería de sudar calentura ajena y dejar que sea GANA y los magistrados de derecha afectados los que resuelvan este enredo. Al menos el del 2006, ellos lo crearon.

Pero aparece el FMLN públicamente como abogado defensor de procesos claramente viciados. Y con esto lo que hace es aislarse de potenciales aliados, y al final verse obligado a cumplir lo que no puede evadir y termina desgastándose. El FMLN cuenta con la suficiente fuerza legislativa para sentirse seguros que en cualquier negociación su presencia estará garantizada, pero no puede o mejor dicho, no deberían estar peleándole las batallas a partidos de derecha como GANA y el CN, por muy “aliados temporales” que puedan ser.

El presidente Funes en su tercer aniversario

El presidente Funes ha logrado un nuevo impulso que ojala sea sostenido en el tiempo. Inicia su cuarto año con sendas iniciativas de consultas nacionales sobre diversas temáticas, en particular sobre el agobiante problema de la seguridad. Y ha logrado aglutinar a diversos sectores sociales alrededor de estas propuestas.

El presidente Funes necesita fortalecer su relación con su aliado principal, el FMLN. Para esto debe hacer uso de todo su poder de persuasión para garantizar que las futuras batallas por la continuidad del proyecto de cambios se realicen con energía y de manera conjunta. La derecha va tratar de sabotear este acuerdo y de derrotar separadamente primero al presidente Funes y luego al FMLN. Ojala el presidente Funes comprenda que para una conclusión adecuada de su gestión necesita al FMLN. Así como el FMLN necesitará al presidente Funes para inclinar la balanza electoral a su favor.

El FMLN y sus desafíos

La forma como el FMLN designe a su candidato presidencial pronto determinará la victoria o la derrota en el 2014. Si predomina el método de la imposición y no se toman en cuenta la diversidad interna así como el entorno amplio de la candidatura, seguramente cualquiera que esta sea, estará condenada de antemano al fracaso. En estos asuntos y hoy más que nunca, la forma cuenta, y no sólo hay que ser democráticos, sino además parecerlo.

Las elecciones y en particular las presidenciales se ganan al proclamar al candidato, lo demás es parte del ritual. Así fue la experiencia con el entonces periodista Mauricio Funes que ganó la elección presidencial cuando fue proclamado en octubre del 2007. Lo demás fue la escenografía. Si olvidamos esto, nos veremos en serios problemas para derrotar de nuevo a la derecha.

Pero si la forma responde a la necesidad de ir al encuentro de las diversas expresiones partidarias internas, de los amplios sectores democráticos interesados en participar pero también en incidir, y tercero, en garantizar el apoyo de las fuerzas que se aglutinan alrededor del presidente Funes, seguramente se habrá avanzado en garantizar la lucha y la victoria por un segundo gobierno del cambio. Este fue el mensaje dado el pasado marzo por amplios sectores populares. Ojala se escuche.

La Universidad y la lucha ideológica

La revolución en El Salvador, su proceso revolucionario, logró desatar tal energía de los sectores populares, a finales del siglo pasado, que estos lograron penetrar y vencer las estructuras y los mensajes de poderosos aparatos ideológicos de las clases dominantes, tales como los medios de comunicación, el arte y la cultura, la iglesia y la educación, en particular la universidad.

En la década de los setenta, acompañando primero el surgimiento de un gigantesco y combativo movimiento popular, y luego en los años ochenta de un ejército guerrillero, surgieron grupos musicales, solistas, grupos de teatro, titiriteros, grupos de danza, pintores, grupos de poesía comprometida, incluso escultura, novela y cine. Fue un verdadero renacimiento cultural de centenares de trabajadores del arte y la cultura que abrazaron la causa revolucionaria. Este compromiso encarnó en la figura del poeta asesinado Roque Dalton.

Asimismo se desarrolló un fuerte movimiento de comunidades eclesiales de base, con monjas y sacerdotes que desafiaron a las estructuras feudales de la Iglesia Católica Romana y que asumieron de manera consecuente los postulados del Vaticano II y de Medellín. La figura del obispo asesinado Monseñor Oscar Romero simboliza este esfuerzo.

También la revolución incursionó en las escuelas y las aulas universitarias. Los maestros desarrollaron inolvidables jornadas de lucha política reivindicativa durante la década de los sesenta, las cuales sirvieron para arrancarlos de la cerviz de la dictadura militar y educarlos en la lucha de clases. De las filas de estos educadores surgió Mélida Anaya Montes y Mario López.

En esta misma dirección, la Universidad de El Salvador como institución se convirtió en la conciencia crítica de la sociedad salvadoreña desde la década de los sesenta, y en el corazón de la oposición política a la dictadura militar, al imperialismo norteamericano y a la oligarquía.

Los estudiantes universitarios libraron heroicas luchas por la defensa de su autonomía y de su papel como fieles aliados de la clase obrera salvadoreña. De sus aulas surgieron el rector mártir, Dr. Félix Ulloa padre, el Dr. Fabio Castillo y el líder histórico del FMLN, Schafik Handal. El núcleo histórico inicial del FMLN surge casi en su totalidad, de la UES.

Pero por otra parte, la derecha oligárquica no se quedó con los brazos cruzados, y también desde los años sesenta del siglo pasado, impulsa una contraofensiva estratégica para recuperar el terreno perdido e imponer de nuevo su hegemonía cultural a la sociedad salvadoreña. Sabe que la revolución se gana en las mentes y corazones de la población.

Y el estallido de la guerra en los años ochenta y la perspectiva de un triunfo revolucionario obligaron a las clases dominantes a enfrentar esta situación y tomar medidas para recuperar los centros básicos del control ideológico: la religión y la educación. Así como a modernizar su aparato vinculado a los medios de comunicación (noticieros, novelas, programas “hogareños”, etc.) y a los medios de diversión (espectáculos artísticos, deportivos, etc.)

A nivel del área religiosa “limpiaron” a la Iglesia Católica Romana de su sector progresista, incluso mediante la eliminación física de un obispo. Y promovieron la creación de decenas de nuevos movimientos religiosos “evangélicos”, a las cuales les proporcionaron recursos, infraestructura y una agresiva doctrina anticomunista. Hoy extienden su presencia por todo el país.

Y lo misma estrategia realizaron con la UES, la cerraron durante cuatro años (1980-1984) y en ese periodo fomentaron la creación de decenas de nuevas universidades “privadas” con una orientación “técnica y no política.” La primera de estas universidades privadas, la UCA, fue creada en 1965.

Luego se dedicaron a minarla desde dentro, particularmente desde el nuevo periodo abierto en 1992, en el cual el FMLN “decide” abandonar políticamente a la UES. Diez años después, AGEUS, ADUES, ASTUES habían desaparecido y todo el andamiaje orgánico construido durante la guerra estaba sumamente debilitado o había sido absorbido por los desafíos de “administrar” alcaldías.

Esto explica en parte la actual situación de debilidad y dispersión orgánica e ideológica que caracteriza a la comunidad universitaria de la UES, todavía el principal núcleo intelectual del país. Otros factores no menos importantes son el trancazo recibido con la caída de los muros del socialismo real; la irrupción violenta del pensamiento postmoderno que rechaza el compromiso político; y el predominio de la ética consumista del neoliberalismo.

Hoy la derecha cuenta con el control de diversas iglesias, incluyendo la ICR, de diversas universidades, incluyendo la UES. Incluso cuentan con una diversidad de tanques de pensamiento incluyendo FUSADES. Y últimamente hasta con movimiento organizado de masas, incluyendo Aliados por la Democracia. Han avanzado y cualquier lectura de la realidad política y cualquier intento de definir una estrategia de izquierda, debe presupuestar estos elementos, o corre el riesgo de vivir en la nostalgia de tiempos pasados.

Hoy también la derecha cuenta con una amplísima red de medios de comunicación. A partir de los Acuerdos de Paz de 1992, mientras la izquierda avanzaba políticamente, la derecha avanzaba ideológicamente. Y esto explica el fenómeno que los más pobres sean los que más creen y confían en la derecha. Es el producto de muchos años de esfuerzos en diversas direcciones y con inagotables recursos. La tarea para el movimiento popular en la actualidad es la de revertir estos esfuerzos oligárquicos, y esto nos llevara algún tiempo, pero lo lograremos. –

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