El terrateniente Abraham y su divinidad expansionista

EL TERRATENIENTE ABRAHAM Y SU DIVINIDAD EXPANSIONISTA

Reflexión sobre Génesis 15

El sueño de un campesino es un pedazo de tierra. El sueño de un terrateniente es muchos pedazos de tierra. En determinado momento los sueños de justicia económica de Abraham, que pasaban por la posesión de un pedazo de tierra se transformaron en sueños de acumular haciendas y grandes propiedades por medio de la guerra y del saqueo de otros pueblos.

Abram fue capturado por las divinidades de la guerra

La propiedad privada sobre la tierra fue derrotando la visión comunal y fue construyendo una voluntad expansionista y una religión que justificaba este viraje hacia la opresión y la explotación. Y surge una divinidad que justifica el arrebatar territorios por medio de la guerra y el conquistar poblaciones para someterlas a la esclavitud.

Y esa justificación religiosa de la ocupación militar de otros pueblos y naciones ha servido para justificar las políticas imperiales de los poderosos a lo largo de la historia. Y sigue siendo utilizada por los dirigentes de Israel para someter al pueblo palestino y por los poderosos de Washington para legitimar la ocupación militar de Puerto Rico y Guantánamo y la invasión a Afganistán e Irak.

Podemos afirmar que mientras Lot fue capturado por las tropas de Codorlahomer y fue fácilmente liberado por el propio Abram, este fue capturado en su corazón por las divinidades de la guerra, las cuales enturbiaron su razón campesina y lo volcaron a la agresión hacia sus pueblos vecinos. Este fue un proceso largo y doloroso que vino a modificar la visión campesina de Abram recibida del Dios de la justicia.

Abram recibió un llamado de Dios. El fallecido teólogo mexicano Raúl Macin nos explica en su obra Lectura Revolucionaria de la Biblia que “la palabra vocación significa llamado, aun cuando en realidad no traduce bien la expresión hebrea que equivale a grito…Dios llamó a gritos, por su nombre a Abram y le llamó para encomendarle un trabajo, una misión: y serás bendición. “

En la Biblia la palabra bendición significa dar ayuda y la palabra maldición negar ayuda. Por lo tanto la misión de Abram es la de ayudar, de comprometerse, de solidarizarse, de trabajar por la justicia, de socorrer a los más necesitados, en especial a la viuda, al huérfano y al extranjero. Y Abram no solo escuchó esta palabra sino que la obedeció. Y en este aspecto es una tradición progresista, revolucionaria. Pero existe también un aspecto retrogrado, vinculado a la teoría de la “nación escogida” y la justificación de apoderarse y oprimir otros pueblos, que es importante analizar y rechazar.

En este texto aparece inicialmente un diálogo entre Dios y Abram. Abram recibe en una visión la palabra de Dios. No temas, yo soy tu escudo y tu recompensa será abundante. Es significativo que en esta cuarta aparición a Abram, Dios utiliza un lenguaje diferente, con tonalidades militares, habla de escudo y de paga o recompensa. Anteriormente habló de salida, bendición, maldición, familias, promesa, tierra, descendientes. El lenguaje ha cambiado. Pensamos que es otro dios el que habla.

Abram no le agradece por el escudo y la paga sino que le expresa dudas sobre su promesa de darle muchos descendientes. Recordemos que tanto èl como Sarai eran ancianos. Pero Dios le reafirma la promesa. Su descendencia será como las estrellas del cielo, incontable.

Y sobre la promesa de la tierra Abram también tiene dudas: ¿cómo sabré que voy a poseerla? Y Dios le pide la ofrenda de una novilla, una cabra, un carnero, una tórtola y un pichón. Abram prepara estos sacrificios partiendo por en medio los animales y colocándolos una mitad frente a otra. Posteriormente el misterio de la presencia divina se manifestó en la oscuridad, cuando una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaron entre los miembros descuartizados.

Dios pronunció un cuarto discurso mientras Abram fue invadido por un sueño profundo y un terror intenso y oscuro cayó sobre él. El pronunciamiento de Dios es una revelación de lo que sucedería, le dice “tu descendencia vivirá en tierra ajena, tendrá que servir y sufrir opresión durante cuatrocientos años. Tu te reunirás en paz con tus abuelos y te enterraran ya muy viejo.” Le estaba hablando de Egipto.

Una alianza para el robo y el saqueo

Y concluye este capítulo 15 del Génesis con unas palabras muy significativas del giro producido en el contenido de la alianza entre Dios y Abram. Le dice Dios a Abram: a tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el Gran Río (Eufrates): la tierra de los quenitas, quenizitas, cadmonitas, hititas, fereceos, refaitas, amorreos, cananeos, guirgaseos y jebuseos.

Esta divinidad entregaba a Abram la tierra de diez naciones vecinas. La promesa de la tierra para los pobres se convertía en promesa de tierra para dominar otras naciones, la promesa de un pueblo numeroso se transformaba en la promesa de un pueblo numeroso para hacer la guerra y la promesa de ser bendición para todas las naciones era cambiada por la de oprimir a otras naciones. Era un cambio radical en la religión y en la política que reflejaba el cambio ocurrido en la economía. Algunos campesinos se habían convertido en terratenientes y anhelaban acumular tierra para acrecentar su poder.

El lenguaje utilizado no es el de un Dios de justicia sino el de una divinidad conquistadora, promotora de faraones, reyes, zares, mandarines, generales, caciques, emperadores, gerentes y conquistadores. La ambición de acumular tierra, poder y riquezas había anidado en sus corazones. Regresaban al espíritu de Caín.

Y para esto propósito iban a oprimir y explotar a los pueblos de diez naciones vecinas. Cada uno de estos pueblos tenía su propia historia, territorio, cultura, idioma y religión. A los quenitas, que era una tribu vinculada con los madianitas. A los quenizitas, un grupo familiar vinculado a los edomitas de donde descendía Caleb.

A los cadmonitas, a los hititas o heteos, que eran de origen indoeuropeo y en el pasado habían constituido un imperio junto con Babilonia y Egipto, de donde descendía Urías; a los fereceos, que junto con los cananeos ocupaban Betel, los refaitas, de estatura alta y que eran los habitantes originales de Canaan, a los amorreos, que habían sido aliados de Abram, tenían como rey a Mamre y vivían en aldeas, , a los cananeos, que habitaban en Siquem y en ciudades amuralladas, a los guirgaseos, que eran muy numerosos, y a los jebuseos, los reyes de la montaña, tribu cananea que controlaba Jerusalén. A todos estos pueblos iban a expulsarlos de sus tierras y a oprimirlos y explotarlos.

Muchos siglos después, en este mismo estilo prepotente, el Imperio Británico iba a declarar la guerra, oprimir y explotar a muchas naciones como las siguientes: a los jamaiquinos, en el Caribe, a los beliceños, en Centroamérica, a los australianos en el Pacifico Sur, a los bengalíes, a los hindúes, a los malayos, a los chinos de Hong Kong, a los egipcios, a los sudafricanos, y a los nigerianos.

Y el imperio de Estados Unidos también siguió los mismos pasos que todos los imperios al realizar intervenciones militares contra el pueblo salvadoreño, la primera misión de entrenamiento militar fue enviada en 1948; iraní en 1950 para derrocar al presidente Mussadegh, chino, en 1945-1949 para ayudar a Chiang Kai-shek, italiano, en 1947-1948 interviene en las elecciones para evitar el triunfo de los comunistas, griego, en 1947-1949 apoyan a los neofascistas.

Contra el pueblo filipino que en 1945-1953 se levanto con el movimiento huks; coreano,apoyando a los fascistas que se apoderaron del sur del país, guatemalteco, derrocando en 1954 al gobierno progresista de Jacobo Arbenz, vietnamita, invadiendo y bombardeando su territorio desde 1950 hasta 1973 y dominicano, invadiendo en abril de 1965.

Y frente a las intervenciones militares, las agresiones económicas, la conquista cultural, de los imperios se alza la resistencia de los pueblos en todas las épocas y naciones. Y el espíritu de Abram campesino es más poderos que el espíritu de Abram terrateniente. Y el Espíritu de Dios que es un Espíritu de Justicia nos permita seguir caminando y seguir luchando, seguir soñando y seguir esperando porque otro mundo es posible.

Rev. Roberto Pineda

Iglesia Luterana Popular de El Salvador

San Salvador, 25 de junio de 2006

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