Ensayo histórico sobre el Partido Socialista Nicaraguense, PSN. Rafael Casanova Fuertes

Hasta los tiempos actuales, salvo los trabajos del historiador norteamericano Jeffrey Gould poco conocidos en el país (Amigos mortales enemigos peligrosos (1944-1946); y por su resistencia y pericia : las relaciones laborales en el ingenio de San Antonio (1912-1936), las obras de Guevara-Pérez Bermúdez y la tesis de Gustavo Mayorga, los estudios e interpretaciones serias sobre el papel de esta corriente,- que estuvo representada por el Partido Socialista, en buena parte de la historia contemporánea-, son casi inexistentes, lo más que hacen los autores que mencionan algunos hechos concatenados al socialismo marxista, lo hacen a partir de fuentes secundarias, pero sobre todo en las que predominan los criterios negativos, que se vertieron en tiempos polémicos, por parte de los rivales político-ideológicos de los socialistas criollos. Incluso en algunos trabajos históricos, se omite totalmente, a esta corriente, como si nunca hubiera existido. Esto último puede resultar incomprensible cuando aún sobreviven muchos protagonistas, que fueron parte integrante de sus filas y de sus gremios, algunos de los cuales, ostentan suficiente criterios para hacer al menos alguna referencia sobre su experiencia en las filas del socialismo nicaragüense. Se ha tenido la tendencia a presentar al Frente Sandinista de Liberación Nacional, como la única fuerza de izquierda que enfrentó a la dictadura somocista hasta 1979.Sin embargo en el mismo periodo de lucha contra la dictadura y en los mismos años ochenta, hubo puntos de vista que por el contrario visualizaron y caracterizaron al socialismo marxista, de una forma más objetiva. El dirigente sandinista de origen obrero José Benito Escobar Pérez asegura al final de su folleto “El Principio del fin” escrito en 1976, que las dos únicas fuerzas revolucionarias que enfrentaban a la dictadura en ese momento eran: el Frente Sandinista de Liberación Nacional y el Partido Socialista Nicaragüense. En esta misma dirección, Amaru Barahona sostiene en sus estudios sobre historia contemporánea que “la expresión política autónoma de las clases populares (desde el inicio de la 2ª generación dinástica hasta 1971) giró en torno a dos organizaciones políticas: el Partido Socialista Nicaragüense (PSN) y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)”.(Barahona 1987 p.70).Estos están entre los pocos (dirigente revolucionario, el primero y escritor el segundo) exponentes que se alejan de la visión sesgada y sectaria, que ha predominado hasta los tiempos actuales. Razón por la cual, hay distintas motivos para abordar con la debida objetividad la proyección del socialismo y al Partido Socialista Nicaragüense.En perspectiva histórica, las relaciones entre ambas organizaciones, nunca fueron las mejores, porque aunque ambas se identificaban como marxistas leninistas, competían por ganar una misma clientela que eran los sectores populares. La primera le dio énfasis al trabajo político-organizativo como medio de acumulación de fuerzas y consideró la lucha armada como una expresión final de la lucha política, para plantearse la toma del poder. El FSLN por el contrario consideró que la lucha armada debería ser lo principal como frente de lucha y eje aglutinante de las masas, para lograr este mismo objetivo. El triunfo del pueblo contra la dictadura dirigida por el FSLN, puede dejar en entredicho el papel de su principal rival mejor dicho que este hecho, restó razón histórica al PSN. Aunque hay que destacar que las versiones de los historiadores o relatores oficiales de los años ochenta descansaron por un lado en apologías al Frente Sandinista y por el otro a desnaturalizar u omitir lo no vinculado al sandinismo histórico (1927-1933) y con el mismo FSLN (1961-1979). Pero esta conducta, está alejada de la objetividad científica con la que se deben abordar los procesos históricos, razón por la cual hemos considerado necesario, hacer una excepción al referirnos a esta corriente, en particular en este caso vamos a hacer un poco de historia.¿Cuando y como surgieron los socialistas?El desarrollo de las ideas marxistas, estuvo íntimamente vinculado al también surgimiento del movimiento sindical. Por tanto el nacimiento del primer partido obrero como el segundo partido obrero se dio en el marco de relativos auges de la lucha sindical, el Partido Trabajador Nicaragüense PTN en los años treinta y el mencionado PSN en los años cuarenta. El PTN surgió en el año de 1931 y su fundación fue gestada por un grupo de jóvenes artesanos, simpatizantes del socialismo, algunos profesionales e intelectuales y desprendidos de los partidos tradicionales. Entre sus fundadores se pueden mencionar Manuel Vivas Garay, Carlos Pérez Bermúdez, Alejandro Bermúdez Alegría, Andrés Castro Wassmer, Jesús Maravilla, Emilio Quintana, Efraín Rodríguez, Andrés Murillo y otros. Algunos de ellos tuvieron una relación personal con las ideas marxistas como Jesús Maravilla y Roberto González, dado tuvieron vínculos en El Salvador, con el Partido Comunista Salvadoreño. En el proceso de desarrollo de la actividad del PTN, se vinieron definiendo dos posiciones una de izquierda representada por los antes mencionados y una de derecha y colaboracionista encabezada por el poeta Emilio Quintana, Absalón González y Jesús Maravilla Almendarez.Este esfuerzo organizativo llegó a su fin en el año de 1938 al darse una vasta represión en este año por parte de el aparato represivo somocista, la mayoría de los integrantes de la izquierda petenista fueron encarcelados, pero algunos pudieron huir a Costa Rica. Estos últimos serían el principal núcleo de fundadores del segundo partido obrero de Nicaragua, el Partido Socialista Nicaragüense (en lo adelante PSN). Los historiadores, en su mayoría establecen como punto de partida oficial el PSN, el 3 de julio de 1944, aunque su proceso gestativo se inició en 1939, su formación –como expresamos anteriormente- estuvo a cargo, de los artesanos y obreros progresistas sobrevivientes a la mencionada experiencia organizativa del primer partido obrero socialista: el Partido Trabajador Nicaragüense (PTN) de 1931 y 1938. Este núcleo que sumaba menos de una decena de integrantes, una vez refugiado en Costa Rica, bajo la sombra de los comunistas costarricenses del Partido: Vanguardia Popular Costarricense (VPC), Arnoldo Ferreto, Eduardo y Manuel Mora Valverde, formaron el núcleo inicial, del PSN. Una vez terminado su “adiestramiento” los integrantes del grupo, asumirían la misión de divulgar las ideas marxistas-leninistas entre la población nicaragüense y organizar a los sectores populares, para prepararlos estratégicamente hacia la toma del poder político, por parte de “la clase obrera”. Esto pasaba necesariamente por la formación del partido, al que llamaron inicialmente: Partido Comunista de Nicaragua. A su retorno al país en 1939, los novatos comunistas, coincidieron con otro grupo de dirigentes que ya trabajaban tanto en la formación del movimiento sindical, así como en la creación de un órgano de difusión de la clase obrera el semanario “Hoy”. El núcleo en total llegó a estuvo conformado por: Efraín Rodríguez, Manuel Pérez Estrada, los hermanos Juan y Augusto Lorío, Francisco Hernández Segura, Armando Amador Flores, Manuel Herrera, Carlos Pérez Bermúdez, Alejandro Bermúdez Alegría, Pedro Turcios y otros. Desde su ingreso a las fronteras nicaragüenses, los bisoños organizadores también se dieron cuenta de que el nombre de “comunista” no era adecuado para las condiciones de Nicaragua y optaron por llamar –aunque sin constituirse- a su naciente organización: Partido Socialista de Nicaragua. Desde 1940 se dio un amplio proceso de crecimiento organizativo de los sectores populares urbanos en las nacientes industrias textiles, talleres artesanales de zapatería, imprentas, puertos y enclaves mineros del Pacífico- Centro del país. Esto causado entre otras cosas, por las mismas consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, cuando en todo el Subcontinente americano surgieron las llamadas industrias sustitutivas, al ser bloqueadas las vías de acceso marítimo de los productos industriales europeos, por los submarinos alemanes. Las huelgas y manifestaciones obreras demandaban reivindicaciones económicas, libertad de organización sindical, derecho de reunión, etc. Somoza García, desde entonces vio el potencial que representaba esta fuerza social organizada, y con sus propios agentes los sindicalistas somocistas Roberto González, Absalón González, Jesús Maravilla y otros, trató por todos los medios de ejercer control sobre el naciente movimiento obrero. El dictador, trataba de imitar el modelo populista de Juan Domingo Perón, razón por la cual no solo toleró las actividades organizativas de los obreros, sino que también, llegó a presentarse en mítines obreros y referirse a los capitalistas nicaragüenses como “sus enemigos” y reiterar su compromiso con la “clase trabajadora nicaragüense”.Empero, los sindicatos, las federaciones y la proyectada Central de Trabajadores de Nicaragua, se convirtieron en escenarios de confrontación entre socialistas y somocistas, los primeros lograron ejercer el control de las bases y los intermedios, los somocistas acapararon la mayoría de los cargos directivos de la CTN, sin tener contacto con las bases. En síntesis el naciente socialismo, en estas circunstancias, logró extender su actividad, a las principales ciudades del Pacífico-Centro Norte del País.El PSN y el sindicalismo independiente, se vieron fortalecidos por la participación e ingreso de una membrecía más joven y combativa tales como: Mario Flores Ortiz, Domingo Sánchez Salgado, Fernando Centeno, Guillermo Briceño, Rigoberto Palma, Ernesto Martinez Robelo, Alejandro Bermúdez Alegría, Jorge Galo Espinoza, Alejandro Dávila Bolaños, Onofre Guevara, Miguel Medina, etc.En la cuerda floja de julio de 1944. El clímax de este proceso se dio el 3 de julio de 1944, al gestarse la fundación del Partido lo cual se dio en un momento histórico muy complejo, en medio del auge de los movimientos antisomocistas, y de crecimiento del movimiento popular. El PSN, que se reconocía como producto de las clases populares y de la lucha de clases, habría de pasar por muchas pruebas. La complejidad de este momento, estuvo dictada por circunstancias en que se tenía que escoger, entre sumarse al vasto movimiento antisomocista que encabezaban los estudiantes o abstenerse de participar en las manifestaciones, que significaba un apoyo tácito al Dictador. El movimiento, demandaba la renuncia de Somoza García, había participación masiva del pueblo, y jugaban un rol beligerante los estudiantes universitarios, pero estaba encabezado principalmente por la oposición conservadora, cuyos dirigentes lanzaban lo mismo consignas antisomocistas, como clichés anticomunistas contra el naciente movimiento obrero, es decir que era un movimiento opositor, que expresaba abiertamente más prejuicios anticomunistas y anti obreros, que el mismo dictador Somoza García. En estas circunstancias, el Partido optó por aceptar la oferta social demagógica del dictador Anastasio Somoza García, quien hasta ese momento no solo “se había hecho de la vista gorda” con el trabajo político-organizativo de los trabajadores, sino que ofrecía a los trabajadores la introducción de una reforma para imponer constitucionalmente el “Código del Trabajo”. Dentro de esta lógica, el Partido a través del Consejo Ínter gremial Obrero (CIO), optó por no apoyar a la oposición. Gracias a esto Somoza García estuvo en capacidad de reprimir con la GN, las masivas manifestaciones encabezadas por los opositores: liberales independientes y conservadoresEsto, fue aprovechado por la oposición conservadora para endilgarles el cliché de colaboracionistas y aunque posteriormente, el PSN buscó un acercamiento en los años de 1946,1947 y 1948 con otras fuerzas antisomocistas en movimientos, no se lograron superar por parte de los dirigentes opositores, incluido los del PLI, los prejuicios anticomunistas y antipesenistas. Razón por la cual, en situaciones como la campaña electoral de 1946, el PSN participó por su cuenta, no en unidad, porque la oposición siempre rechazó un entendimiento formal con los socialistas; tanto, que éstos hicieron su propia campaña electoral en el 46 y lanzaron sus propias pre-candidaturas para diputados: Juan Lorío, Ricardo Zeledón, Mario Flores Ortiz y Fernando Centeno Zapata, estos últimos estudiantes entonces de medicina y derecho, respectivamente. Aunque en los frustrados intentos armados de 1947 y 1948, los socialistas, pudieron realizar alianzas de hecho, con sectores progresistas del exilio y sobrevivientes del sandinismo. La falta de estudios sobre el particular, influyen todavía para que algunos escritores contemporáneos, omitan a los socialistas o no haya un manejo correcto de estas situaciones. Ejemplo: el político René Herrera Zúñiga en su tesis: Relaciones Internacionales y poder político, prolonga hasta los años sesenta “la colaboración o alianzas tácticas del PSN con el somocismo”, sin evidencia de fuentes, que fundamenten, estas afirmaciones. Es totalmente cierto que los primeros años de la década de los cuarenta, el dictador Somoza García, dentro de sus aires social demagógicos se hizo de la “vista gorda” de la labor de sus dirigentes y activistas, mientras trató de controlarlos, por medio de sus títeres obreristas. Pero, cuando esto se hizo imposible, en el marco de las políticas anticomunistas de Guerra Fría y la histeria anticomunista que propagandizaban los Estados Unidos y los medios libero-conservadores, procedió a reprimirlos, violentamente. En 1948, desató una vasta represión encarcelando a 80 dirigentes y 300 militantes socialistas en todo el país. El dictador, hizo efectiva, la prohibición del Partido como organización comunista, unos pocos lograron escapar o refugiarse en embajadas y no volvieron a regresar al país. A los encarcelados, les propuso la firma de un documento de compromiso, de no involucrarse más en ningún tipo de actividad política y conexa al Partido, so pena de continuar encerrados de forma indefinida. Los dirigentes y militantes socialistas tomaron la decisión de retar al dictador, firmaron el documento y se comprometieron a reunirse dentro de unos meses en un punto señalado de la Capital para reorganizarse sindical y partidariamente. Así lo hicieron, aunque a esta convocatoria hubo quienes por temor a las amenazas, ya nunca regresaron ni a la reunión, ni al Partido en los años subsiguientes. Por lo que la misma represión somocista, propició una suerte de depuración en las filas socialistas.Hay dos elementos externos, que pesaron en la conducta de los socialistas de esos años : La línea del comunista norteamericano Earl Browder quien confundió la alianza táctica internacional contra el fascismo preconizada por la URSS, con el llamado a la colaboración de clases, en lo interno de los países, porque el enemigo inmediato era el fascismo, es decir que era un abandono de la lucha de clases en lo interno de los países ; y la influencia inmediata de los comunistas costarricenses, quienes en circunstancias muy particulares para su país, establecieron una hábil política de alianzas con el Partido Republicano de Rafael Ángel Calderón Guardia (de tendencia reformista) y el jefe de la iglesia Monseñor Sanabria. Esto les permitió a los comunistas ticos, ampliar sus espacios de participación y ser protagonistas de las garantías sociales (Reforma Política de 1943) en beneficio de los sectores populares y continuar hasta los sucesos de 1948 realizando su trabajo político- organizativo en un marco jurídico político, adecuado a las condiciones particulares de Costa Rica.Como notamos, el planteamiento de Browder, no es la línea de la Internacional Comunista, (desaparecida en 1943) de los frentes únicos antifascistas, que llamaba a la alianza con todos los sectores antifascistas, incluidas las burguesías locales, para luchar contra el enemigo común. Esta corriente (la de Browder) afectó en estos años, la línea política de algunos de los partidos comunistas de America Latina y el Caribe. Un ejemplo de estos fue el caso colombiano, en que el Partido además de cambiar de nombre, rechazó la alianza con los sectores radicales anti oligárquicos como el “populismo gaitanista” al calificarlos de fascistas, en tanto era el momento de la “unidad nacional contra el fascismo” a nivel internacional. Entonces en Nicaragua los novatos socialistas de esta época, descalificaban como fascistas a los opositores a Somoza García, encabezados por el Partido Conservador.Pero el error de algunos de sus críticos, es asegurar, que el PSN surgió en 1944 inspirado por Browder. Esto es borrar de un plumazo la experiencia interna de las clases populares, desde los años treinta, en que se hicieron los primeros sindicatos como producto de una reacción interna de las clases oprimidas contra las clases opresoras. En el caso de la lucha del Gral. Sandino los principales protagonistas fueron los campesinos, en este caso fueron los sectores urbanos de la población, quienes desde los años veinte se venían organizando en gremios artesanales y que a su vez protagonizaron dramáticos –y poco conocidos- movimientos huelguísticos en los enclaves madereros y mineros. Por tanto el PTN y el PSN, dentro de las limitaciones que se le señalan, fueron parte del desarrollo dialéctico de la lucha de clases dentro en el país, influenciadas a su vez, por las distintas corrientes internacionales, las que a su vez fueron asimiladas dentro del atraso político y cultural de la época. Esto también, lo puede dejar claro otra interrogante ¿Pasada la II Guerra mundial y desaparecidas los argumentos de Browder en medio de la persecución que siguió a la política de Guerra Fría, desapareció el PSN? Los acontecimientos demostraron lo contrario. En síntesis el PSN con independencia de sus limitaciones, fue la segunda fuerza política construida por las clases populares del país y su surgimiento –aunque parezca reiterativo-es producto de una reacción interna de las clases explotadas contra las clases explotadoras. Aunque también es válido denotar, que ya los socialistas, en el señalado año de 1948 habían guardado distancia de Somoza, pero además a nivel latinoamericano, los partidos comunistas en su totalidad se habían desprendido de las tesis de Browder, una vez finalizadas las condiciones que propició la Segunda Guerra Mundial.Los socialistas de esta generación lograron avances muy importantes en el proceso organizativo de las masas, presentándose como los primeros marxistas leninistas, tuvieron logros muy importantes, entre los que se pueden mencionar: la divulgación de las ideas socialistas en un amplio segmento de la población; la organización de los sectores populares en sindicatos que por primera vez presentaron batallas a las patronales capitalistas demandando reivindicaciones sociales.Pero los socialistas, no definieron un programa de lucha claro de lucha y de igual modo, los métodos correctos para ejecutar en términos estratégicos, la toma del poder político por parte de los trabajadores y su “partido de clase”. Por otro lado, el PSN también siguió las formas organizativas artesanales de los partidos tradicionales del país. Por ejemplo, las organizaciones de bases eran los “Comités de Barrio” integrados por decenas de personas y a pesar de no ser legales funcionaban de forma casi abierta en sus reuniones y actividades, la integración según lo reconocen fuentes de la misma Embajada Norteamericana, fue numerosa para su tiempo (de más de 1.200 miembros) aunque carecía de selectividad.Del reflujo de 1948 al auge de 1959.Entre 1948 y 1957 el Partido pasó por una especie de reflujo, en donde de más de un millar de militantes entre 1944 y 1948 -por razones antes explicadas- se redujo a una plantilla básica de unas pocas centenas de militantes, en todo el país, porque también existía la idea de dotar a las estructuras, de un carácter propiamente clandestino. (Entrevista a Efraín Rodríguez Vanegas. San José Costa Rica 5 de abril de 1994)). En estos años, el PSN creó la Unión General de Trabajadores (UGT) y se mostraron muy activos lo sindicatos de zapateros, de choferes y la Liga de Inquilinos. En la segunda oleada organizativa que se inició entre los años de 1957 y 1959 en que surgió una nueva generación de dirigentes y activistas, quienes empezaron a romper con los viejos métodos artesanales de trabajo de los dirigentes de los años de 1940, los comités de base o células –por ejemplo- aunque se siguen organizando por barrios, son estructurados de forma selecta y clandestina. En estas circunstancias el Partido se había recuperado de los golpes de 1940 con una nueva camada de militantes que habrían de prosperar en el futuro como la siguiente generación de dirigentes y hasta fundadores y dirigentes de otras organizaciones revolucionarias. Entre estos se pueden mencionar: Carlos Fonseca, Tomás Borge, Miguel Somarriba, Juan Ramón Chávez, Silvio Mayorga, Eleuterio Téllez, Pablo Martinez, Roger Cabezas, Álvaro Ramírez González, Noel Guerrero, Heriberto Carillo, Gonzalo Navarro, Manuel Domínguez, Gustavo Tablada, Guadalupe Téllez, Arnoldo Pastrán, Nicolás Arrieta .Cabe destacar que es en este lapso, en que se establecieron los vínculos internacionales con el Partido Comunista de la Unión Soviética y demás partidos comunistas del mundo, las que se oficializaron en 1959. En 1957 fue enviado a Moscú, el joven Carlos Fonseca al Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, quien una vez finalizado el Festival, se trasladó a Leipzig, Alemania para participar, en el Congreso de la Federación Sindical Mundial, representando a los trabajadores nicaragüenses. Fonseca asume esta última representación, al no lograrse la salida clandestina (desde Costa Rica) de Jorge Galo Espinoza, joven dirigente de Unión General de Trabajadores (UGT). En los años subsiguientes se envían cuadros del Partido, Juventud, movimientos sindicales campesinos y femeniles a eventos y cursos de capacitación a la URSS. De igual modo que al fundarse la Universidad Patricio Lumumba en Moscú, en 1960, se empezaron a enviar a jóvenes a cursar carreras profesionales.Pero fue sobre todo la influencia de la Revolución Cubana en enero de 1959, la que incidió sustancialmente en un cambio de mentalidad y estilo, en las formas de actuar y de pensar de la nueva generación de revolucionarios socialistas, ejemplo se empezó a darle el carácter de organización clandestina al Partido, las células tuvieron un carácter más cerrado y se hizo una captación más rigurosa y selectiva de la militancia. Aunque en lo interno de Nicaragua hubo una especie de despertar de nuevos movimientos sociales como la liga de inquilinos y las huelgas de chóferes y de zapateros a partir de 1957. El auge revolucionario se expresó también a través de movimientos guerrilleros, juveniles, huelgas obreras, masivas manifestaciones. Los sindicatos se organizan en federaciones departamentales de trabajadores, adquirió un carácter territorial, el movimiento campesino, el femenil y juvenil. En estas circunstancias el PSN se va a nutrir de elementos jóvenes que van a desarrollar más agresividad no solo en las tareas organizativas, sino también que empiezan a plantearse la necesidad de proponerse nuevos métodos de lucha para derrotar a la dictadura. El PSN a su vez logró un tendido organizativo en la mayoría de los departamentos del país. Entre estos se pueden mencionar: Oscar Danilo Rosales, Jorge Navarro, Francisco Buitrago, Roberto Amaya, Guillermo y Félix Baltodano, Miguel Bejarano, Abdul Sirker, Carlos y Salvador Lara, Dámaso Picado, Doris Tijerino Haslam, Gladis Báez, Gladis Avilés, Julio Briceño Dávila, Roger Cabezas, Enrique Ruiz, Adolfo y Alberto Everts, Alfredo Valencia, Salvador Suárez, Félix Contreras, Faustino Aragón Pichardo, Bernardino Díaz Ochoa, Catalino Flores, Oscar Benavides, Denis Enrique Romero, Augusto Gutiérrez y otros. Se incorporan al PSN, hasta quienes habían adversado al partido como los sindicalistas: Guillermo Aguirre, Guillermo Pérez y otrosLos elementos jóvenes que pasan a las filas del PSN van a reforzar, a quienes desde dentro de las estructuras del Partido tienen una posición diferente, al grupo dirigente tradicional, una tendencia radical, que tuvo, entre otros, como representantes a: Rigoberto Palma, Abdul Sirker, Nicolás Arrieta (quien regreso al país en 1956-57, después del ajusticiamiento de Somoza García), Julio Briceño Dávila, César Cortés Téllez, Álvaro Montoya Lara, Guillermo y Félix Baltodano Serrano, Roberto Arévalo, Luís Sánchez Sancho. Algunos como Everts, Palma y Cortez, habían sido participantes en experiencias armadas como las guerrillas del Chaparral y la de Julio Alonso Leclair. Se dio el caso de elementos como Abdul Sirker que había sido preparados militarmente en Cuba e ingresado al país en 1960. Este grupo que puede considerarse el ala radical del PSN va a presionar primero desde los inicios de 1960, para que el Partido optara por la lucha armada. Finalmente, van a romper con el grupo conservador, que conservaba el control de la dirección del Partido en 1967. Entre los conservadores se pueden mencionar a: Manuel Pérez Estrada (Srio General), los hermanos Augusto y Ramón Lorío, Miguel Ángel Flores, Eliseo Altamirano y Ariel Bravo Lorío. En medio de esta situación surgió con la influencia del embajador cubano: Quintín Pino Machado, la Juventud Patriótica Nicaragüense (JPN). Esta organización que logra extenderse por todos los rincones del país, va a ser de corta duración (1959-1960) al disolverse, y convertirse en la nutriente de dos organizaciones revolucionarias: 1º del naciente Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y 2ºdel ya existente PSN, formando el núcleo fundamental de la Juventud Socialista Nicaragüense (JSN) en todos los territorios.la JSN se constituyó el 5 de noviembre de 1961, después de un año de trabajo organizativo en todo el país iniciado a finales de 1960.Del triunfo de la Revolución Cubana a la división de 1967.Los socialistas lograron en este lapso fundar la Confederación General de Trabajadores Independientes (CGTi), la Federación de Mujeres de Nicaragua (FMN), el Frente Estudiantil Revolucionario (FER), Los Comités de Defensa Popular (CDP) la Central de Campesinos y Trabajadores Agrícolas de Nicaragua (CCTAN). Algunas de estas cambiaron de nombre como la FMN que pasó a denominarse Organización de Mujeres Democráticas de Nicaragua (OMDN).La organización se extendió de forma considerable se fundaron seccionales en todos los departamentos del país, exceptuando Madriz, Río San Juan y la Costa Atlántica (esta última hasta 1974). De igual modo fundaron en las estructuras territoriales la Juventud Socialista Nicaragüense (JSN), para mantener una cantera partidaria y su influencia en los sectores juveniles. Entre 1961- 1963 al darse las contradicciones por diferencias de línea político ideológica, jóvenes socialistas encabezados por Noel Guerrero, Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge Martínez Silvio Mayorga y otros, se separaron del PSN y tras varios intentos organizativos fundaron, el Frente de Liberación Nacional (FLN). Esta organización que a partir de 1964 se denominaría Frente Sandinista de Liberación Nacional, planteó la lucha armada como el eje fundamental para la toma del poder político. Válido es anotar que la principal fuerza en el movimiento estudiantil, el FER, pasaría desde entonces a ser regido por la línea política del FSLN y una buena parte de la naciente JSN entre los que se encontraban dirigentes fundadores, como Jorge Navarro y Francisco Buitrago, pasaron a ser parte de la nueva organización en los inicios de 1963. Otros, en este proceso de indefinición conservarían una especie de doble militancia hasta los años de 1967 tal como fueron los casos de Oscar Danilo Rosales y Roberto Amaya. De igual modo, muchos militantes y dirigentes intermedios del PSN, se convirtieron en colaboradores de la nueva organización.El PSN por su parte, sostuvo que el eje fundamental era el político-organizativo, basado en tres principales formas de lucha: la económica, para organizar a las masas en contra de la patronal capitalista; la ideológica para educar a los sectores populares en la ideología socialista revolucionaria; la lucha política era el planteamiento de la lucha por el poder político, esta implicaba el fortalecimiento del Partido, el desarrollo de una política de alianzas tácticas como el impulso de coaliciones anti dictatoriales que deberían involucrar a los sectores opuestos al somocismo, incluida la burguesía opositora; y estratégicas como era la consolidación de la alianza Obrero-campesina y la unidad con las otras fuerzas revolucionarias. La lucha armada era vista como la expresión más desarrollada de la lucha política, para plantearse la toma del poder político por la clase obrera, esta debería ser por medio de la insurrección popular de las masas, con una interrelación muy estrecha con las demás formas de lucha y debería impulsarse cuando las condiciones objetivas y subjetivas estuvieran lo suficientemente maduras. La experiencia de las FARNEn 1967 la situación demandaba cambios, el proceso de discusión de la línea política condujo a la primera división del partido, siendo desplazados de la dirección los hermanos Lorío y Manuel Perez Estrada, pasando a ocuparla una nueva generación de socialistas encabezada por Onofre Guevara, Álvaro Ramírez, Abdul Sirker y otros. El detonante de esta división fue la manifestación del 22 de enero, por la causa siguiente: los primeros, en una reunión de urgencia la noche del 21 de enero, se mostraron partidarios de denunciar públicamente los planes insurreccionales de un grupo dirigido por los conservadores para el día 22; los segundos se opusieron a eso, porque aparecerían como soplones del régimen con esa denuncia en un somocismo, más bien acordaron ir a la manifestación a prevenir a las masas sobre el peligro a que se exponía a la gente desarmada e ignorante de la maniobra conservadora, para evitar al máximo la masacre que efectivamente se produjo. Este esfuerzo fue insuficiente, la gente del partido fue rebasada por las masas agitadas, e incluso lamentó la muerte del compañero militante Manuel Aburto, obrero de la construcción. Valga reiterar que una denuncia pública, implicado una mayor preparación del aparato represivo GN, y la masacre hacia el pueblo hubiera sido mucho mayor.Los desplazados pasaron a formar lo que sería primero: el Partido Obrero socialista (POSN) entre 1967 y después el Partido Comunista de Nicaragua (PC de N) en 1970. Este partido tendría una proyección muy limitada, su actividad se limitó principalmente a la capital Managua, en algunos talleres artesanales (particularmente los metalúrgicos). Lograron conservar algunos organismos de base en León y Matagalpa después de la división, pero su militancia quedó reducida a un poco más de cien militantes a nivel nacional. Aunque hacia fines de los años setenta sobre todo a partir de 1978, en que la lucha antisomocista se acrecentó, lograron un relativo crecimiento. A pesar de que invadía de documentos a las representaciones de Partidos Comunistas afines en el Continente y el Campo Socialista, principalmente el PCUS de la URSS, no logró obtener ningún reconocimiento internacional. Tras el triunfo revolucionario de 1979, mientras el FSLN pasó a ocupar las responsabilidades en el Estado y otras fuerzas de izquierda se encontraban dentro del dilema de fusionarse o actuar como aliados u opositores del nuevo sistema, el PC de N actuó como fuerza independiente, aprovechó los nuevos espacios para extender su red organizativa por todo el territorio, organizando sindicatos y otros frentes de masas. Una situación que lo llevó a confrontarse con el Estado Revolucionario a lo largo de los años ochenta, pasando desde 1985 a ser parte de las alianzas opositoras antisandinistas. En los años noventa, tras el triunfo reaccionario de la derecha opositora se inició su proceso de defunción, al pasar algunos de sus líderes a ser cuadros de las nuevas opciones de la derecha y la pérdida de control de las bases creadas en los ochenta, lo llevaron a una situación más, reducida que la de los años setenta. Desde el surgimiento de esta fracción su principal dirigente ha sido Eliseo AltamiranoEl ala radical de los socialistas dirigida primero por Álvaro Ramírez y después por Onofre Guevara, experimentó con la actividad armada a través de lo que se conoció como Fuerzas Armadas Revolucionarias de Nicaragua (FARN). Esta fue concebida como un brazo armado que debería realizar acciones que no deberían desnaturalizar el eje fundamental de la estrategia del partido, sustentado en el trabajo político-organizativo de las masas para educarlas y prepararlas para la toma del poder, por la clase obrera. Con la caída de Jacinto Baca Jerez, el jefe de operaciones militares de esta organización, en 1969, el partido fue objeto de una vasta represión, que se prolongó hasta 1971. Todo esto, propició el ascenso de Luís Sánchez Sancho, representante de una nueva tendencia conservadora a la dirección del Partido*, él y su círculo asumieron que la lucha armada como estaba planteada en el partido era una aventura, que la forma en cómo también la llevaba a cabo el Frente Sandinista, era una aventura. Que había que preparar seriamente, la lucha armada. Estos argumentos incidieron para que se procediera a desmantelar las FARN, en lo adelante Sánchez Sancho y su grupo, como los Lorío y Pérez Estrada en los inicios de los sesenta, pospusieron la lucha armada y la preparación militar de sus cuadros.Del auge del sindicalismo en 1973 hasta el triunfo de julio de 1979.Sin embargo el Partido Socialista desde 1971, hasta 1977 experimentó un proceso de crecimiento interno y externo. A pesar de las duras represiones que incluyeron el asesinato de dirigentes nacionales como Bernardino Díaz Ochoa, Rommel López y Efraín González en 1971, logró mantener la plantilla de más de 2.000 militantes en todo el país, las relaciones internacionales con los partidos comunistas, las organizaciones gremiales y colaboración con el PCUS; ampliar su base social en el campo y la ciudad, el crecimiento del movimiento sindical pasando a dirigir los sindicatos más combativos como el de las Construcciones (SCAAS) y el de los hospitalarios (compartido con la CTN en Managua)desarrollando huelgas y otros movimientos en las principales poblaciones del Pacífico. Siendo por añadidura los dirigentes de las principales movimientos huelguísticos del país en los años setenta (construcciones en 1973 y 1975, las hospitalarias de 1974 y 1975). Además, fueron integrantes de alianzas opositoras antisomocistas, como la Unión Democrática de Liberación (UDEL) en 1974, una unidad, muy criticada por su rival en la izquierda: el FSLN. Hubo un tendido organizativo en casi todos los departamentos del país incluido la región Caribe. El órgano juvenil del Partido, la JSN a crecentó su acción en los departamentos tales como: Chinandega, Matagalpa, Carazo, Rivas, Chontales, Y Río San Juan. En la Universidad logra insertarse como la segunda fuerza política entre los años de 1971 y 1974 y se extiende en la secundaria y movimientos juveniles de los departamentos del interior., tales como los de Matagalpa, Carazo y Rivas.La división de 1976-1977A fines de 1975, en medio de la represión contra las estructura del Partido tras la acción del FSLN contra la Casa de Chema Castillo empezaron a asomar las diferencias de posiciones, lo que condujo a una división definitiva en 1977, entre una nueva tendencia conservadora encabezada por Luís Sánchez Sancho y la tendencia progresista encabezada primero por Julio Briceño Dávila y después por Álvaro Ramírez González. A diferencia de la anterior división de 1967 este fraccionamiento se dio en dos partes más o menos iguales, tanto a nivel de estructuras internas intermedias como en organizaciones de masas. Los primeros (los Sánchez) alegaron ser representantes de la línea socialista proletaria pura, contra el espíritu pequeño burgués y aventurero de los segundos y que era necesario darle un carácter estratégico a la alianza opositora UDEL, de mantener la autonomía del movimiento sindical de la línea partidista. Los segundos Briceño-Ramírez)acusaron a los primeros de liquidacionistas, de abandonar totalmente la preparación del Partido para otras formas de lucha (lucha armada) de convertir el gremialismo en un fin y no en medio de organizar a la clase obrera para el fin estratégico que era la toma del poder político, bajo la dirección del Partido; de privilegiar la alianza tácticas con la derecha antisomocista y alejarse de las alianzas estratégicas: las fuerzas progresistas y revolucionarias (el FSLN) de la sociedad y el aliado natural de la clase obrera, el campesinado. Estas acusaciones y contra acusaciones iban acompañados en concordancia con la subcultura política del país de los llamados “golpes bajos” es decir señalamientos individuales. Los Briceño-Ramírez acusaban a los Sanchez de “mal manejo de los fondos del Partido, de mal aprovechamiento de la cooperación y convenios internacionales; de favoritismos familiares y personales en la distribución de responsabilidades y recursos”. Los Sanchez a su vez exaltaban los vicios y el aventurerismo pequeño burgués, de algunos de los dirigentes de los Briceño-Ramírez.” Ambos siguieron usando la misma denominación y siglas: PSN, con los apodos de mencheviques (los Sánchez) y bolcheviques (los Briceño- Ramírez), desarrollaron una vasta propaganda internacional (con resultados parciales) para ser reconocidos cada uno por los partidos homólogos de otros países, como la fuerza legítima. Algunos de los partidos como el PVC de Costa Rica optó por abstenerse de tomar una decisión, porque alegaron “no ver diferencia de líneas entre las tendencias”; otros como el mexicano una posición mediadora para la “reunificación”. En el Campo Socialista se optó por mantener el no reconocimiento de los dos grupos, pero manteniendo mejores relaciones con el de los Briceño- Ramírez, principalmente el Partido Comunista Cubano. Ejemplo de esto último, fue el convenio de becas en 1977 y el entrenamiento militar de de dos contingentes de jóvenes socialistas, entre 1978 y 1979 en campamentos guerrilleros cubanos.En lo interno el grupo de Briceño – Ramírez pasó a fundar la alianza de Izquierda: Movimiento Pueblo Unido (MPU) en alianza con los organismos intermedios de las tendencias del Frente Sandinista y el Grupo: P. C. de N. Además de ello en 1978, activó los viejos fierros y cuadros de la antigua FARN y empezó a actuar y configurar la Organización Militar del Pueblo OMP bajo la dirección de Álvaro Montoya, grupo que en 1979 se integró como fuerza operativa socialista a las columnas y frentes guerrilleros del FSLN en el Occidente, Oriente, Norte, Sur del país y Managua. En el Norte del País los socialistas (Matagalpa y Jinotega) siguieron manteniendo la sigla FARN y fueron muy activos en la toma de Jinotega. En Managua se destacaron en los combates de Bello Horizonte, la toma de Sierra Trece y el Aserrío de Morales en Carretera Norte; En los combates de la Inca y el Coyotepe en Masaya; en el Frente Sur los “especialistas”, dirigidos por Álvaro Montoya Lara.Mientras que el de los Sánchez, continuó en UDEL y después en el FAO apoyando hasta julio de 1979 en plena insurrección final, propuestas conservadoras como el plebiscito, para librarse del somocismo, por la vía pacífica, por un gobierno de unidad nacional incluidas las fuerzas de la derecha más extremista del país. Esto le granjeó el rechazo nacional de toda la izquierda nacional e internacional.La fusión con el FSLN en 1980.Tras el triunfo revolucionario de 1979 el grupo de Ramírez terminó fusionándose con el FSLN en 1980, sus cuadros, militantes (unas 1.000 personas) y candidatos (unos 4.000 registrados) disueltos en las estructuras del Estado Revolucionario, desapareciendo de forma definitiva del escenario político, buena parte del contingente histórico del antiguo PSN. Cuadros nacionales de este grupo como Federico López, Álvaro Ramírez y Nathán Sevilla pasaron a ocupar altos cargos en el Gobierno, el Partido y el Estado, otros cuadros y militantes, a pesar de que su perfil era político-organizativo fueron ubicados en las fuerzas armadas (policía y ejército). En general los “disueltos integrados” del PSN fueron vistos como advenedizos por los cuadros y militantes del FSLN, quienes en algunos casos, vieron la oportunidad de seguirles echando en cara su “pacifismo-reformismo” de los años anteriores. Una conducta, que fue facilitada por tres razones fundamentales: a)A los dirigentes del Partido en estas condiciones se les hizo difícil enfrentar una dualidad de direcciones en las condiciones del triunfo revolucionario la mayoría de sus cuadros y militantes integrados a la alianza política MPU(desaparecida en esos días) y la militar a través de la OMP con el FSLN estaban inmersos desde julio de 1979 por un lado en las tareas del Partido cuyo crecimiento lo concebían en estas condiciones como fundamental para el fortalecimiento de la Revolución y por otro lado el propio cumplimiento de las responsabilidades en el Estado Revolucionario Sandinista, que se les impuso como parte de la alianza política con el FSLN. Esto creo no solo dificultades, sino roces abiertos con miembros de base y las estructuras intermedias del Frente en el poder. Ejemplo: en la Escuela de Instrucción Militar “Oscar Turcios”, hubo choques sobre todo con cuadros de la Tendencia Proletaria quienes “confundieron” las reuniones y asambleas ordinarias de los instructores y cuadros socialistas, como una “labor proselitista” dentro del Ejército Sandinista y de esto los acusaron. El proceso de consolidación y reorganización de los sindicatos en los territorios por parte de los socialistas, quienes volcaron su experiencia a acometer esta labor, se encontraron con la oposición de los nuevos cuadros del Estado Revolucionario quienes carentes de experiencia en este sentido (además de su inmadurez política), recurrieron en muchos casos a la represión militar sin distinguir al resto de “enemigos” a los “aliados socialistas”. La documentación sobre este particular es abundante entre agosto de 1979 y marzo de 1980.b) Aún con todos los problemas de esos días, los miembros de la dirección de esta fracción no estuvieron en capacidad de calcular o avizorar de que los prejuicios sectarios en contra del PSN los iban a afectar en el futuro, tampoco estuvieron en capacidad (ni tuvieron la debida autoridad) de condicionar que se respetara políticamente a sus cuadros y militantes. Por el contrario insistir en que se debía aprovechar la experiencia organizativa y madurez ideológica de los socialistas para beneficio del mismo Frente, y la construcción del Proyecto Socialista en el país. Sino que en un acto voluntarista, entregaron sus cuadros y militantes confiando, que en las filas intermedias y dirección del FSLN ya existían suficientes condiciones, para asimilar de forma madura su integración al sandinismo. Los mencionados incidentes fueron el termómetro, de lo que podría ser más adelante. La experiencia demostró que la fusión debió ser producto de una decisión serena y meditada entre las dos organizaciones y no el resultado de una decisión precipitada. Pero además no existió un acuerdo de compromisos, firmado entre las partes. Los altos dirigentes de esta fracción pasaron a ocupar los cargos y entregaron al FSLN un listado de cuadros nacionales y territoriales, de militantes, acompañado de la especificación de sus capacidades. En estas circunstancias, los integrados, fueron ubicados en distintas estructuras del Estado, Gobierno, Partido y su tratamiento y proyección, fue en lo adelante, determinada por su relación subordinal a las propuestas y práctica del FSLN, en la construcción del nuevo Estado Revolucionario.c) La dirección del FSLN en medio de la euforia triunfalista, no había adquirido la debida madurez para impulsar una correcta política de alianzas en este nuevo contexto nacional, que demandaba de una amplia política de unidad popular, revolucionaria, progresista, y sobre todas las cosas: audaz, para aislar a las fuerzas de la derecha interna y externa. Pero además, la asimilación de otra organización entre sus filas, era también una experiencia desconocida en la historia del FSLN como organización, su práctica había sido, más orientada a la captación individual de cuadros de otras organizaciones, que a la fusión e integración de colectivos a sus filas. En la práctica consideraron como suficiente ceder algunas posiciones a los dirigentes de los integrados, desentendiéndose de las bases de estos. Afectando sin pretenderlo la perspectiva estratégica de la unidad popular. A las bases del Partido Sandinista, tampoco se le informó de esta integración desprendida de los socialistas y los cuadros socialistas fueron ubicados en cargos del Estado y el Partido según el criterio o nivel de madurez de los responsables inmediatos en los territorios, organizaciones e instituciones. En casos muy particulares como el del Frente Femenino, se tomó en cuenta la experiencia acumulada de las compañeras, pero fueron casos muy excepcionales.Para un observador cuidadoso de esa época y con la óptica serena que da el paso del tiempo, puede parecer contradictorio que quienes se encargaron de hacer los materiales de propaganda histórica del FSLN no cejaron sus ataques a las fuerzas antisomocistas no sandinistas incluidos los socialistas, sin medir que dentro de sus filas estuvieran “los integrados socialistas” quienes en algunos casos extremos, fueron objeto hasta de “puyas” por los nuevos compañeros. Las quejas, cuando se hicieron llegar sobre este comportamiento, nunca fueron atendidas debidamente, es mas “siempre hubo cosas más importantes que atender” en todo el universo de la Revolución, que resolver “problemas de poca importancia como la inmadurez de algunos compañeros”. La mayoría de los integrados socialistas a pesar de todo, continuaron hasta el final con el proyecto revolucionario, derrotando con estoicismo, los sectarismos y malos entendidos. Algunos (y algunas) pasaron a ocupar cargos, en las organizaciones específicas del Partido u organizaciones gremiales, en el Estado y el Gobierno. Onofre Guevara pasó a co- editorialista y a ocupar la página de opinión del órgano oficial “Barricada”; las conocidas hermanas Dávila Navarrete, en el movimiento femenil AMLAE. En algunos casos llegaron a alcanzar posiciones de mando en la policía, como el caso de Roger Cabezas (único que alcanzó el rango de Comandante del MINT) alcanzando rangos de subcomandantes, posteriormente Comisionados, algunos de ellos (como Eva Sacasa, Arnoldo Pastrán, Nubia Obando y Guillermo Vallecillo); otros estuvieron en posiciones claves en órganos intermedios de inteligencia (DGSE, Dirección 5ª, etc.), en menor grado en el ejército, donde algunos como el ex dirigente juvenil Bolívar Téllez, Francisco Medrano lograron obtener rangos de mayores, por debajo de personas de menor trayectoria, capacidad y méritos, y escala de valores revolucionarios La Fracción Socialista de los Sánchez.El grupo de Sánchez pasó primero entre 1979 y 1987 a una alianza primero con el FSLN y después a una oposición crítica y finalmente a una oposición total al proyecto revolucionario hasta ser parte de la alianza opositora UNO que ganó las elecciones en 1990. Algunos de sus cuadros como Adolfo Everts, Luís Sánchez y Gustavo Tablada pasaron a ocupar ministerios y diputaciones en el Gobierno de Violeta Barrios. Por estos años como se conoce, se produjo la disolución del Campo Socialista debilitándose las ya deterioradas relaciones internacionales del Partido. A diferencia del grupo Ramírez estos conservaron su independencia durante los años ochenta, pero si bien rechazaron el “hegemonismo sectario” del sandinismo, su posición no fue la de mantenerse como opositores de izquierda y que pudo ser una actitud de presión sobre el sandinismo para incidir en la radicalización del proceso. Por el contrario su posición crítica se hizo cada vez coincidente con los sectores más conservadores de la sociedad, hasta llegar a ser parte de la mencionada alianza UNO, instrumento de la derecha internacional para liquidar el proyecto revolucionario del sandinismo, sin percatarse que un triunfo de la derecha nacional e internacional, iba obrar en su propio deterioro y no solo del proyecto revolucionario, por lo que su liquidación política como fuerza beligerante, fue también, cuestión de tiempo. ¿Sobrevivieron los socialistas?Al margen de que como individuos, ni como cuadros, pudieron influir sustancialmente -por las características de su integración- en la línea de la revolución, una gran mayoría de socialistas quedaron disueltos en las estructuras territoriales del FSLN. De los antiguos dirigentes nacionales, solo figuraron en los últimos tiempos, el Dr. Ramírez González y Nathán Sevilla. El primero como precandidato a la nominación por el FSLN en 1996 y el segundo quien se destacó como legislativo del mismo FSLN hasta el año de 2006. Otro caso, fue el del conocido periodista Onofre Guevara, quien pasó a ser un disidente del FSLN desde 1995, reconociéndose en esta posición, como escritor en la página de opinión de El Nuevo Diario. En las filas del FSLN actual, no quedaron recuerdos del socialismo integrado y del socialismo en general, tan solo se manejan -cuando alguien los recuerda- las cansadas muletillas, con las que se les atacaba desde los años sesenta y que continuaron inalterables en los ochenta. Razón por la cual a algunos de los viejos ex -militantes socialistas, ni se les ocurre mencionar su pasado socialista, ante los nuevos compañeros. Finalizado la administración Barrios en 1996, se inició una especie de diáspora en la otra facción del socialismo. Años antes de su retiro Sánchez, como -Secretario General- le imprimió al partido un perfil socialdemócrata renunciando a las posiciones marxistas –leninistas, lo que no fue aceptado por la generalidad de la militancia. Por esta misma época, Sánchez renunció al partido y terminó siendo el encargado de la página editorial del diario conservador “La Prensa”. El Partido Socialista (de los Sánchez) pasó entonces a ser dirigido por el médico psiquiatra Dr. Gustavo Tablada, bajo cuya gestión a fines de los años noventa se produjo la dolorosa disolución del histórico PSN. Sin embargo sobreviven aún fracciones del mismo: la encabezada por el mencionado Dr. Tablada, quien mantiene hasta ahora una alianza con el Partido Liberal Constitucionalista del Dr. Arnoldo Alemán, lo forman un reducido núcleo de ex dirigentes que defienden esta alianza alegando el maltrato que históricamente han sufrido a manos del FSLN y que al menos el liberalismo –a diferencia del sandinismo- les ofrece la oportunidad de sobrevivir. Está el otro grupo de socialistas, el PSN que encabeza Enrique Ruiz Mendoza quien logró reunir parte de la antigua membresía de Managua, Rivas, Carazo y otros departamentos, participando hasta ahora en la alianza con la disidencia del FSLN (el MRS y Movimiento por el Rescate del Sandinismo) y con el Movimiento Patriótico por la República, MPR, a nivel internacional han logrado mantener relaciones con el Partido Comunista Cubano y con el Partido Socialista Obrero Español. Estos últimos coinciden en proclamar la reivindicación de las posiciones históricas y revolucionarias del antiguo PSN y su propuesta es reconstruir y reorganizar las estructuras nacionales del mismo. En esta dirección también se podrían señalar los intentos que desde 1990 realizó un grupo de militantes sandinistas provenientes del histórico socialismo fusionado de 1980. Quienes pretendieron desde dentro y fuera del FSLN constituir una tendencia marxista-leninista con la instancia: los Amigos del Socialismo y la Paz. Posteriormente con algunas decenas de ex militantes, lograron estructurar una organización que llamaron el Partido Unidad Popular (PUP) de efímera duración. El principal dirigente fue el médico Julio Briceño Dávila, acompañado de cuadros ex socialistas dirigentes como Federico Krauddy, Fernando Zúñiga, Porfirio García, Francisco Brenes, Lombardo Aburto y los fallecidos dirigentes: Mauricio Lacayo, Jorge Galo Espinosa y Abdul Sirker. Sus ejes de justificación estuvieron orientados primero a preservar los valores morales del proyecto revolucionario sandinista desde adentro del FSLN y después (en la década del 2.000) a la construcción de un verdadero partido marxista leninista, fuera de la estructura del Frente. En los últimos años, solo se conocen algunas reflexiones críticas personales, que ha presentado en los medios de difusión el Dr. Briceño, pero no se presume actividad de esta agrupación. Como tendencia general estas iniciativas han tenido hasta ahora serias dificultades para recuperar el brillo de las décadas anteriores, el derrumbe de la RPS en 1990, la caída del Campo Socialista entre 1989 y 1991, el discurso de la derecha moderada y recalcitrante contra las ideas socialistas, los triunfos de la derecha mundial, que “demuestran la inconsistencia del socialismo” como proyecto y a la vez el discurso apologético al nuevo orden neocapitalista. Todo esto, entre otras cosas, hace difícil aglutinar a nuevas generaciones de jóvenes, convertidos en consumidores de discursos distorsionados sobre los valores y las propuestas del socialismo.Los postulados ideológicos de los socialistas.Desde su surgimiento en 1944, los socialistas dijeron ser marxistas leninistas. “La lucha de clases es el motor que impulsa el progreso social y material de los pueblos” (Juan Lorío en prólogo a: Socialcristianismo. Su forma y su contenido de Onofre Guevara. Managua 1964,P 5). Así como esta expresión que los identificaba con los llamados partidos de nuevo tipo de orientación socialista el PSN a través de su historia se consideraba a sí mismo como el partido de los comunistas de Nicaragua, es decir dentro de una concepción mesiánica como el llamado a dirigir la revolución socialista en el país, la cual era considerada como algo inevitable “Justamente, nuestra época, en la que se resumen las mejores y más grandes creaciones del hombre en millones de años, está definida como la época en que se opera revolucionariamente la transición del capitalismo al socialismo”(Guevara Onofre 1965. P6).Los socialistas se proponían la toma del poder (siguiendo el modelo leninista de la revolución por etapas) pero en los años sesenta dentro de su concepción etapista, este objetivo lo dejaban demasiado implícito como lo deja entrever la siguiente cita “desde luego que los socialistas nicaragüenses no pretendemos en las actuales condiciones histórico- sociales hacer la socialización científica y verdadera. Creemos, y en eso encaminamos nuestras luchas, que en lo inmediato es necesario luchar por los derechos sociales para los trabajadores (seguro social, aplicación y ampliación de las conquistas laborales, mejores salarios, reducción del costo de la vida), por la democratización de nuestra vida pública y por la liberación nacional del tutelaje extranjero. Pero esas conquistas las planteamos no como el objetivo final, sino como un medio de aliviar las miserables condiciones económico –sociales en que el capitalismo sume a los trabajadores, mientras logran estos la liberación social definitiva.(Guevara 1965,p.30-31). Esta postura va a irse transformando, es la época que los socialistas llamaban el loriismo en donde el economicismo o la lucha sindical estaba en el centro y se obviaba públicamente en lo posible la contradicción clasista con el sistema, para definir que se perseguía como objetivo estratégico, la toma del poder político por la clase obrera.. Esto lo sustituían al plantear que la lucha inmediata era entre otras cosas por la democratización de nuestra vida pública y por la liberación nacional del tutelaje extranjero. Es decir la democracia que no al definían como democracia popular o democracia burguesa y la liberación nacional del dominio imperialista. En el otro objetivo se plantean las conquistas anteriores para mejorar las condiciones de los trabajadores (seguro social, aplicación y ampliación de las conquistas laborales, mejores salarios, reducción del costo de la vida), dentro del sistema capitalista mientras logran estos la liberación social definitiva. Es decir que la lucha por el socialismo debería de pasar necesariamente por las dos etapas anteriores. En 1972 en medio de una profunda confrontación con las posturas del FSLN, en una de sus publicaciones argumentaban sus puntos de vista defendiendo las tesis de los tres frentes, que según su concepción eran en los que descansaban los postulados básicos del marxismo – leninismo. Valga destacar que esta fue un planteamiento de los socialistas a través de la CGT(i) su frente sindical, es decir que desde esta posición gremial sustentan la toma del poder a partir de la lucha en las tres dimensiones que veremos a continuación. “La enconada lucha por resolver el antagonismo existente entre la burguesía y el proletariado y que unas veces adquiere las características de un enfrentamiento solapado y otras veces toma formas de huelga, de choques sangrientos y crueles, se desarrolla de manera permanente y tenaz en tres frentes fundamentales: el ideológico, el político y el económico.La lucha ideológica. Se manifiesta en el esfuerzo que desarrolla la burguesía (…) por mantener sometido al proletariado a sus concepciones idealistas del mundo y la sociedad (…) el desarme ideológico de los explotados (…) con la introducción del conformismo y demás sedantes a la lucha de la clase obrera. Esto por una parte y, por la otra (…) el esfuerzo del proletariado revolucionario por arrancar a las masas de la sumisión a la ideología reaccionaria de la burguesía y dotarlo de su propia ideología que es la concepción materialista de los fenómenos del mundo y de la sociedad con el objeto de transformarse en ella para transformar el mundo y la sociedad.(La Lucha de Clases, el sindicalismo y Revolucionarismo Pequeño Burgués. Folleto CGT(i) Managua,1972 s.p.i. p. 4)Esta concepción lo llevaba a una lucha en un escenario difícil de librar en una población en su mayoría analfabeta, con fuerte influencia religiosa, con una jerarquía eclesiástica fuertemente arraigada a una alianza con la burguesía y el capital, pero además aferrada a concepciones anticomunistas, que propagandizaban en los púlpitos la amenaza del comunismo ateo, como un nuevo demonio. Es decir que la confrontación más que contra los teóricos del capitalismo, era contra el atraso cultural, sin negar la ideología conformista e individualista que el somocismo y los medios del sistema trasmitían y reproducían a la población. Con respecto a la lucha política siguen diciendo en el material que el escenario de lucha es la que desarrolla …la burguesía como clase dominante para mantener su dominio en el poder estatal y utilizarlo para someter y reprimir al proletariado y demás sectores sociales oprimidos y que a su vez el también el proletariado y todos los oprimidos utilizan la lucha política con el propósito de arrebatarle a la burguesía el poder estatal y convertirlo en instrumento para ejercer su voluntad y concluyen que El problema central de la lucha política es la toma del poder político.(La Lucha de Clases, el Sindicalismo y Revolucionarismo Pequeño Burgués. Folleto CGT(i) Managua,1972..La lucha económica vista en esta época 7 años después, se diría que no presenta cambios sustanciales con respecto a lo planteado por Onofre en 1965 aunque no hablan de mejorar condiciones de vida de los trabajadores, sino de confrontar a los patronos capitalistas y derrotarlos.La lucha económica es la que llevan a cabo los capitalistas contra los trabajadores con el objeto de vencer la resistencia de estos a la explotación asalariada; y de la que se valen los trabajadores para “oponer resistencia a los capitalistas” para obtener condiciones ventajosas de venta de fuerza de trabajo(lucha exclusivamente sindical)en sus relaciones con grupos determinados de la clase patronal, pero no solo eso; la lucha económica es la que conocemos comúnmente como “tradeunionista”gremial o sindical. (La Lucha de Clases, el sindicalismo y Revolucionarismo Pequeño Burgués. Folleto CGT(i) Managua,1972 s.p.i. p. 5).Esta posición fue criticada por sus rivales, principalmente el FSLN, señalándole que aunque controlaran los sindicatos, solo planteaban la reivindicación salarial y que desde 1974 habían claudicado al pasar a ser parte de la unión opositora UDEL, encabezada por el Dr. Pedro Joaquín Chamorro. Los socialistas, se defendieron de estos ataques planteando que para la situación de Nicaragua la etapa de la lucha contra la dictadura se justificaba la unidad de todas las fuerzas anti dictatoriales y que rebasada esta etapa se pasaba a la de liberación nacional que la llevaría a chocar con los sectores burgueses de la oposición y que de aquí devendría la unidad estratégica con las fuerzas revolucionarias, de igual modo esta alianza debería continuar en la construcción del socialismo. Además, es evidente que la confrontación en el plano de la lucha económica no cesó con la alianza con la burguesía, en los años setenta las huelgas de la construcción y las hospitalarias se dieron entre los años de 1973 y 1975, contra las patronales capitalistas, se dieron de forma más cruda, cuando ya se había conformado la unión opositora UDEL.Aunque ha pasado mucho tiempo, los críticos de esta posición no establecen diferencias entre las posturas socialistas de una etapa y otra. Ejemplo no separan en sus análisis a la corriente de los Lorío que predominó hasta el año de 1967 y la que surgió de esta división. No explican la división -señalada anteriormente- que se dio entre los conservadores (el grupo de Sánchez) que plantearon que era necesario “respetar los derechos del aliado burgués” y concibieron el gremialismo en un fin y los radicales (Briceño-Ramírez) rompieron con los primeros y fueron a una alianza con las tendencias del FSLN y terminaron fusionándose con el mismo Frente en 1980, integrando su contingente y las organizaciones intermedias que estaban bajo su control. Pero sus críticos de la izquierda no actualizaron su pensamiento, para diferenciar la postura y práctica de los Briceño – Ramírez, de los Sánchez, cuando eran evidentes las diferencias, en concepciones y prácticas. Los rivales del PSN también ligaron la postura internacional de la Coexistencia Pacífica, enunciada por el Congreso partidario del PCUS en 1955 y aseguraban que esta fue impuesta por el PCUS a los Partidos Comunistas del mundo y que esta era la línea la que seguían los socialistas nicaragüenses. La coexistencia política, fue una política enunciada por el PCUS en su proceso de distensión mundial con el sistema capitalista para evitar una conflagración mundial con las potencias capitalistas y procurar el desarrollo pacífico de su sistema socialista, en plena Guerra Fría. La URSS tenía en su poder el la bomba atómica y la bomba H y según su dirigente N. Kruschev la distensión consistía entre otras cosas, en evitar la confrontación directa y aminorar los focos de tensión entre ambos sistemas. En un periodo de paz menor de veinte años la URSS iba a superar económicamente al Mundo Capitalista. Por esa razón y no por otras se lanzó propuesta de coexistencia pacífica de estados con distintos régimen, pero no se observa en la documentación una negación de las contradicciones internas de clase de cada país y las contradicciones antagónicas del socialismo de la URSS con el Capitalismo Mundial.Lo mayoría de las veces, se aplicaron de forma mecánica, las contradicciones chino-soviéticas en el campo internacional que se dieron a la largo de los años sesentas y setentas. Porque al plantearse la línea de la coexistencia pacífica, fue considerado por el Partido Comunista Chino como una traición a la Revolución Mundial de la dirigencia soviética. Las contradicciones entre estas dos propuestas propiciaron la primera división en el Campo Socialista y se denominaron: la línea maoísta y la línea pro-soviética.Los socialistas nicaragüenses, que proclamaban su eterna amistad y admiración por el PCUS y el papel rector de la URSS en el Movimiento Revolucionario Mundial y su lucha por la paz, condenaban las posiciones del Partido Comunista Chino y el Maoísmo. Alegaban que la posición y actuación de cada partido, obedecía a las particularidades internas de cada país y estos tenían su propia estrategia, totalmente independientes de la línea del PCUS y que no se debían confundir las contradicciones internas con las contradicciones mundiales. En Guatemala, Colombia y Filipinas, los Partidos Comunistas encabezaban la lucha armada contra los regímenes y gobiernos derechistas, siendo apoyados moral y materialmente por la URSS. Esto se dio, en la misma época de Coexistencia Pacífica, en que paralelo a ello la URSS desarrolló dentro de este afán una vasta ofensiva político-diplomática, para conjurar las provocaciones de los sectores más extremistas del Capitalismo Mundial. Pero no abandonó en ningún momento a los mencionados partidos. Valga reseñar en estas líneas, que Los partidos comunistas de Venezuela, Brasil, El Salvador, incluido el de Nicaragua (con las FARN), también organizaron algunos experimentos armados, en plena vigencia de la Coexistencia Pacífica. Razón por la cual quedan en entredichas, estas afirmaciones. Los socialistas del PSN por su parte, negaron que la URSS y el PCUS les trazaran la línea interna que deberían seguir en Nicaragua:“A la URSS íbamos a la Escuela de Cuadros del Partido en Moscú, estudiábamos filosofía y otros materiales, nos entrevistábamos con funcionarios de Partido Comunista de la URSS que atendían América Latina, hablábamos de nuestra experiencia interna, del trabajo político, ellos hacían algunas recomendaciones sobre la base de su experiencia, pero es falso,..son habladurías, eso que dicen, de que nos decían, lo que teníamos que hacer en Nicaragua”. (Entrevista a Jorge Galo Espinosa 19 de enero de 1996) Consideraban dentro de esta misma lógica que desde la desaparición de la Internacional en 1943, que orientaba una dirección vertical a los partidos comunistas, dado su falta de funcionalidad e inconsistencia el PCUS no estuvo, desde entonces (ni fue su objetivo) en capacidad de implantar líneas específicas, acerca de cómo debería orientarse la estrategia de un partido a nivel interno, aún cuando hubiesen, objetivamente, líneas generales, relación y colaboración entre estos y el PCUS. Los Partidos actuaban acertaban y se equivocaban, según su propia proyección y actuación interna.A pesar de la abundante documentación que existe sobre el particular en archivos públicos y privados no hay estudios empíricos que se orienten más al terreno de los hechos. Algunos escritores al momento aludir a este tema, se limitan a dar una explicación esquemática, prejuiciada y desfasada. Resultado entre otras cosas de las limitaciones de aquel tiempo histórico, en que se pensaba mas en el quehacer revolucionario, que en profundizar en los estudios. Aún no se alcanza a comprender en la actualidad, de que tales afirmaciones fueron producto de las fuertes contradicciones que existieron en la diferencia de líneas y de prácticas contrapuestas. El reto lo pueden asumir, nuevas generaciones de investigadores ajenos a los prejuicios que hemos señalado. ¿Hubo o no aportes de los socialistas a la sociedad nicaragüense? Para finalizar estas notas orientadas a realizar una aproximación al estudio de los partidos políticos en Nicaragua, y en particular el papel de los socialistas nicaragüenses y la corriente socialista, se hace necesaria una sustancial aclaración. es válido advertir que no solo el Partido Socialista representó a la corriente socialista, hubo tras agrupaciones identificadas con el socialismo marxista, sobre todo las surgidas en los años setenta, como el mencionado Partido Comunista de Nicaragua (PC de N), El Movimiento de Acción Popular (MAP), la Liga Marxista Revolucionaria (LMR), o Partido Trabajador Nicaragüense (PRT de filiación troskquista), aunque su proyección fue muy limitada con relación al PSN en los años que estudiamos, lograron aprovechar los espacios de los años ochenta para tener un crecimiento relativo. Pero a partir de de los años noventa se redujeron al mínimo o desaparecieron por completo de la escena política. Las mismas deben, de ser objeto de estudio en una ampliación de este mismo trabajo o posteriores estudios. Finalmente consideramos pertinente señalar que este trabajo va dirigido a la sociedad en general y es un modesto aporte para romper desde la perspectiva de la izquierda, con los esquemas sectarios que aún nos restringen y no nos permiten ver con la debida amplitud e integralidad, los procesos históricos contemporáneos. En esta dirección consideramos: Que con independencia de sus errores y limitaciones, fueron los socialistas organizados en el Partido Socialista Nicaragüense (PSN), los primeros en divulgar desde los años cuarenta, las ideas redentoras del socialismo en Nicaragua e imprimirle un contenido organizativo territorial a los movimientos populares de obreros, empleados, campesinos, mujeres, jóvenes etc. Que es evidente, que fue la presión de los trabajadores organizados en los sindicatos y organizaciones de los socialistas, los que hicieron posible conquistas sociales en distintas etapas de la historia, tales como el mencionado Código del Trabajo en 1945, la Ley de Inquilinato en 1957, los distintos ajustes salariales logrados en las mencionadas huelgas de 1973,1974 y 1975, etc. Que contrario a lo que se ha reafirmado el PSN, participó en la lucha armada a partir de dos experiencias político-militares las FARN entre 1966- 1971) y la OMP entre 1978-1979, aunque es válido señalar que no tuvieron las debidas dimensiones que se requirió para confrontar efectivamente al sistema. La primera muy efímera y la segunda fue el aporte de una de las fracciones en que se dividieron los socialistas, entre 1976-1977 y se integró a la lucha armada hasta el año de 1978. Esta organización aunque más extensa y mas experimentada que la primera, realizó pocas actividades como fuerza independiente al coordinar y realizar sus actividades con las tres tendencias del FSLN.Que las divisiones y contradicciones internas, las conductas inestables y vacilantes de sus máximos dirigentes a lo largo de su existencia (dejaron en evidencia el vacío de liderazgo y carisma individual que se requería para una dirección revolucionaria), no permitieron al Partido Socialista jugar un rol más beligerante en torno a vanguardizar la toma del poder, pero no se puede desconocer que los movimientos sociales no armados de mayor consistencia durante la dictadura, los dirigió el Partido Socialista Nicaragüense. Ejemplo de ello fueron: el movimiento de los inquilinos, las huelgas de los zapateros, y los transportistas en los años 50s y 60s, los movimientos campesinos en el Norte del país, tomas de tierras, como las de Mancarrón y Virgen Morena en Rivas en 1965, Sirama y Tonalá en 1978, las grandes huelgas de la construcción, y las hospitalarias en 1973 y 1975. Participación en los movimientos estudiantiles de 1966, 1967, 1971-1972, 1978-1978.Los movimientos comunales de los años 50s, 60s y 70s. Luchas que fueron dirigidas en la práctica por organización sociales intermedias del PSN, tales como JSN, la CCTAN, la CGT(i). , la OMDN, la FES, y los CDP, etc.Que fue también esta fuerza política -a partir de ser la primera organización realmente definida como izquierda- el principal semillero de todas las fuerzas de izquierda del país siendo el principal beneficiado el FSLN. Porque fue el trabajo paralelo en escenarios ajenos a la lucha armada de los socialistas -de lo que no se debe excluir a las otras tendencias marxistas- las que alimentaron al FSLN y le permitieron encontrar bases sociales politizadas tanto en la insurrección armada antisomocista de 1978- 1979, así como en la ejecución del proyecto revolucionario de los años ochenta.Bibliografía y otras fuentes consultadas y utilizadas.1-Barahona Amarú. Estudio sobre la Historia contemporánea de Nicaragua. INIES.1987. 2-Documento 3-20 OSN de 7 de noviembre de 1977. Archivo de Rafael Casanova Fuertes.3-Entrevista a Abdul Sirker diciembre de 1993. Ciudad Jardín, Managua4-Entrevista a Jorge Galo Espinosa 17 de enero de 1996).5- Socialcristianismo. Su forma y su contenido, de Onofre Guevara. Managua, 1964.(Publicación de la Comisión Política del PSN en forma de folleto)6-Entrevista a Efraín Rodríguez Vanegas. San José Costa Rica 5 de abril de 1994)).7-Entrevista a Miguel Bejarano Ruiz12 y 13 de septiembre de 1997).8-Entrevista a Fernando Zuñiga 1992- 1993.León)9-Gould, Jefrey. Amigos mortales enemigos peligrosos (1944-1946); y por su resistencia y pericia: las relaciones laborales en el ingenio de San Antonio (1912-1936).En: Anuario de Estudios Centroamericanos. UCR 13 (1) 25-42.1987. 10-Informe de la Comisión Internacional del Centro Universitario de la Universidad Nacional CUUN, al V Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua p. 25 León 6 de agosto de 1971). 11-La Lucha de Clases, el Sindicalismo y Revolucionarismo Pequeño Burgués. (Publicación de la Confederación General del Trabajadores independiente CGT(i) Managua,1972 s.p.i. ).. *El ascenso de Sánchez ocurrió de la forma siguiente: Álvaro Ramírez, renunció a la secretaría general en a finales de de 1967, por lo cual no participó nadie del PSN en el 70 aniversario de la revolución bolchevique en la URSS en noviembre de ese año; en febrero de 1968, el Comité Central sustituyó a Ramírez por Onofre Guevara y de inmediato fue enviado al exterior para representar al partido en la conferencia internacional de partido comunistas y obreros en Budapest en abril; así como para informar sobre las causas de la división del 67 y la renuncia de Álvaro y el nombramiento de otro secretario general. El régimen le negó el pasaporte a Onofre, y este salió por tierra, a pie, hacia Costa Rica, por uno de los puntos ciegos guiado por Rubén Jiménez–llamado “El Manco”—.Una vez en Costa Rica, Vanguardia Popular le proporcionó pasaporte tico, para asistir a Budapest y a Moscú. Logró en estas entrevistas, arreglar el reconocimiento oficial del PSN.El retorno fue de igual modo: a pie desde Honduras, en el mes de marzo, adonde lo fue a traer el dirigente campesino Pedro Rigby, siendo capturado el 5 de mayo y condenado a seis meses de cárcel. Al salir libre en noviembre del 68, fue avisado por Luis Sánchez y Carlos Salgado, del cambio operado en la dirección del partido de acuerdo “al principio de la dirección colectiva”: en consecuencia, Guevara le asignaron la representación oficial del PSN y la edición del semanario Tribuna: a Luis le recetaron las funciones políticas internas y las relaciones políticas del partido con otras organizaciones, o sea, las funciones del secretarlo general.En julio de 1969 se produjo la renuncia de Guevara, desde la cárcel, tras la represión que siguió al secuestro del terrateniente chinandegano Venerio Plazaola, y el ascenso de Luis Sánchez a la secretaría general del PSN. (Aclaraciones de Onofre Guevara, por correo electrónico Managua, febrero de 2012).
Rafael Casanova Fuertes Historiador y Ex-Miembro del P.S.N.

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