FMLN: ANÁLISIS Y EVOLUCIÓN.

FMLN: ANÁLISIS Y EVOLUCIÓN.

ALBERTO MARTÍN ÁLVAREZ. U.C.M.

INTRODUCCIÓN

En esta breve investigación, he tratado de llevar a cabo un análisis de las transformaciones sufridas por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), tanto a nivel ideológico como organizativo.

Para ello me he centrado fundamentalmente en el estudio de la organización, en sus estructuras y en la evolución de su discurso y de sus estrategias a lo largo de los años.

A nivel ideológico, las organizaciones que componen el Frente asumieron desde sus inicios el marxismo-leninismo, enriquecido con aportes provenientes de las experiencias de otros movimientos de liberación nacional . La experiencia, el contacto con la realidad , en un país subdesarrollado y dependiente, ha hecho que, paulatinamente, los guerrilleros salvadoreños hayan transformado su discurso en la línea del pragmatismo, manteniendo aún un horizonte utópico.

Sin embargo, no todas las organizaciones han permanecido en el Frente, habiéndose perdido en estos años la cohesión ideológica que mantuvieron durante la guerra.

Dar cuenta de todos los cambios ocurridos es el objetivo de este trabajo.

He de decir que en él me centro exclusivamente en la vida de las organizaciones, haciendo referencia a otros actores y al propio contexto histórico sólo cuando sea necesario para interpretar los cambios sufridos al interior de estas.

NESIS. ORIGEN Y FORMACIÓN DE LAS ORGANIZACIONES POLÍTICO-MILITARES SALVADOREÑAS.

A. LA ETAPA DE FORMACIÓN.

El primer antecedente de grupos que optan por la lucha armada en El Salvador, son los Grupos de Acción Revolucionaria (GAR), organizados por el Partido Comunista Salvadoreño (PCS) en 1960, directamente influenciados por la experiencia cubana y en una coyuntura nacional marcada por el represivo gobierno militar del coronel Lemus. En 1961, y bajo otro gobierno militar, esta vez el de Julio Adalberto Rivera, se crea el Frente Unido de Acción Revolucionaria (FUAR). Los miembros de los GAR se incorporarán a este Frente, pero jamás llegarán a actuar, pese a haber recibido incluso entrenamiento militar, desapareciendo en 1963. Esto se debió a que dentro del PCS se impuso, en los debates internos, la línea que priorizaba el trabajo político y sindical, apostando por confrontar al régimen desde la legalidad.

Sin embargo, en 1964, llega a la secretaría general del partido Salvador Cayetano Carpio. Este líder era básicamente un sindicalista y priorizará esa línea, pese a haber sido uno de los organizadores de los GAR. Sin embargo, poco a poco, irá cambiando su posición hasta acabar apoyando decididamente la lucha armada. El debate alrededor de este tema fue muy fuerte al interior de la organización durante 1968 y 1969, pero sólo al nivel de la cúpula.

Ya en 1970 y en el marco del pleno ampliado convocado por la dirección del partido para tratar el problema de la lucha armada, el sector que la apoyaba fue derrotado. Cayetano Carpio, José Dimas Alas y otros dirigentes abandonaron la organización.

Este grupo será el germen de la primera organizacion político militar que nace en El Salvador, las Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí (FPL), que se constituyen formalmente el 1 de abril de 1971. Sus primeros militantes serán obreros y estudiantes comunistas y socialcristianos que se oponían a la vía legalista de sus respectivas formaciones políticas. La militancia original de esta formación refleja qué sectores se hallaban más comprometidos con las transformaciones sociales, de una parte, aquellos provenientes del PCS, y, por otra, los cristianos de base influidos por la doctrina social de la Iglesia.

Estos primeros activistas de las FPL buscaban constituir un verdadero partido marxista-leninista de nuevo tipo, que fuera capaz de dirigir las acciones pacíficas, pero tambien de llevar al proletariado al poder mediante la lucha armada. Plantearán una estrategia revolucionaria político-militar de guerra prolongada del pueblo, pues preveían que una vez que derrotaran a la alianza oligárquico-militar, identificada como su principal enemigo, deberían enfrentarse al imperialismo norteamericano.

Tambien desarrollaron teóricamente una estrategia centroamericanista, que consideraba que la liberación de una nación del área era imposible sin una coordinación con los otros pueblos del itsmo, debido a la presión que ejercerían los Estados Unidos.

Desde un primer momento, desestiman el foquismo como estrategia, ya que El Salvador es un país pequeño y carente de grandes áreas montañosas.

Tambien en 1971, se forma “El Grupo”, que fue el antecedente del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), fundado tambien por disidentes comunistas y demócrata-cristianos que propugnan la vía armada, en oposición a sus partidos de origen. El ERP, tambien se declara desde sus orígenes marxista-leninista. Sin embargo, consideraban como estrategia la vía insurreccional a medio plazo, es decir pretendían crear las condiciones mediante el trabajo político y militar para que las masas se levantaran contra la dictadura militar en un plazo relativamente corto de tiempo. El ERP y las FPL se diferenciarán tambien, en estos primeros momentos, en la forma que debería tener el futuro gobierno revolucionario que pretendían establecer. El primero aspiraba a “la toma del poder político por la vía armada, para establecer un gobierno democrático popular de unidad entre obreros y campesinos, en integración con otros sectores dominados”.(1)

Para las FPL, este gobierno debería ser un “gobierno revolucionario de obreros y campesinos, eliminando toda posible influencia de elementos o agrupaciones revisionistas en la lucha y en la construcción de una sociedad socialista en El Salvador”.(2)

Por otra parte, el ERP, niega tambien la validez del foquismo como estrategia.

En 1973 surge otra nueva organización político-militar, la Organización Revolucionaria de los Trabajadores (ORT), fundada por obreros, campesinos y estudiantes de extrema izquierda. Se define tambien como marxista-leninista y busca la “toma del poder político por la vía armada para construir la sociedad socialista, dentro de la concepción de la lucha prolongada”.

Esta organización surge muy influida por el sonado fraude electoral cometido en las elecciones presidenciales de 1972 por el partido oficial, el Partido de Conciliación Nacional (PCN), representante de los intereses del Ejército y de las clases dominantes.En ellas, por primera vez se presentaba unida la oposición legal al régimen bajo las siglas de la Unión Nacional Opositora (UNO), que agrupaba a socialdemócratas y demócrata-cristianos fundamentalmente. Pese a su triunfo, fue impuesto el coronel Arturo Armando Molina.

Este hecho provocó, que otros grupos politizados de la izquierda y la centro-izquierda perdieran la confianza en los métodos legales de toma del poder, y que se decidieran a tomar las armas ante el cierre de los canales de expresión y la represión creciente.

En 1975 surgirá otra nueva organización, las Fuerzas Armadas de las Resistencia Nacional (FARN-RN). Sus miembros provenían del ERP, al que abandonaron tras el asesinato de Roque Dalton, uno de sus cuadros más valiosos, acusado de ser espía cubano por la dirección del propio ERP. Una fracción de la organización decide así fundar el nuevo grupo.

Hasta este momento, las acciones de las organizaciones eran fundamentalmente de guerrilla urbana, priorizando el trabajo militar, a pesar de auto-considerarse tambien organizaciones políticas, que eludían el foquismo y compartían el marxismo-leninismo.

En este momento surge una pregunta evidente, )por qué este tipo de organizaciones no consiguen implantarse hasta la década de los setenta?.)Qué había cambiado en El Salvador para que ahora la lucha armada arrastrara tras de si a contingentes considerables de la población?.

Según el propio Salvador Cayetano Carpio, de una parte habrían influido los cambios experimentados por el país a lo largo de los años sesenta, la industrialización y la urbanización consecuencia de la inserción de El Salvador en el Mercado Común Centroamericano, con las transformaciones sociales que tales procesos conllevan. Dichas transformaciones se producen en el seno de una sociedad eminentemente agrícola , caracterizada por el dominio de la gran propiedad dedicada al cultivo de exportación, con grandes masas campesinas proletarizadas o semi-proletarizadas sobreviviendo en condiciones de extrema pobreza. A esto habría que añadir un sistema político excluyente que no había cambiado en lo sustancial desde 1932, en el que el Ejército asumía el poder político para defender un statu quo favorable a la oligarquía terrateniente, que se convertía en su principal apoyo. Pese a todo se mantenía una fachada electoral, con la celebración de elecciones periódicas, ganadas recurrentemente de forma fraudulenta por el partido oficial.

A estas condiciones estructurales debemos añadir un suceso coyuntural que va a actuar como detonante, y que será lo que provoque una serie de cambios que, a la larga nos conducen a la formación de las organizaciones político-militares. Este suceso es la guerra con Honduras de 1969. Este pequeño conflicto va a producir el retorno masivo de emigrantes salvadoreños que trabajaban en este país vecino. Estos retornados significarán población añadida presionando por tierras en un país que carece de frontera agrícola, representarán un pequeño ejército de reserva del trabajo presionando a la baja en los salarios. Serán en suma un colectivo más a añadir a la masa de descontentos. Si a todo esto le añadimos una situación de crisis económica , encontramos las razones por las que determinados grupos de población optaron por la lucha armada.

B. LA ETAPA DE LA LUCHA DE MASAS.(1974-1980).

Será a partir de 1974, cuando en el marco de una creciente agitación popular, las organizaciones guerrilleras tomen conciencia de la necesidad de incorporar a las masas a la lucha revolucionaria.

Esta necesidad aparecía clara en los planteamientos iniciales de todas ellas, pero en la realidad lo que se priorizó fue el trabajo militar, las acciones armadas y la creación de guerrillas urbanas y grupos de apoyo para estas.

El viraje en la estrategia se concretará en la creación de organizaciones de masas, en la toma del control de sindicatos y en la fundación de partidos revolucionarios.

El ERP y las FPL serán las primeras en cambiar de estrategia, tratando de dar respuesta a la reacción popular ante los fraudes electorales y el aumento de la represión que llevó a cabo el gobierno de Molina (1972-1976). Esta reacción, en un contexto de despidos masivos, bajos salarios y movilización de los trabajadores, amenazaba con superar a las propias organizaciones político-militares, estructuradas hasta ese momento en función de sus necesidades militares.

La táctica que implementarán las organizaciones será, acercarse a los sindicatos y a otras organizaciones populares e impulsar en su interior la lucha reivindicativa de carácter laboral de forma pacífica, para despues orientar esas movilizaciones como una lucha política contra el régimen con acciones de todo tipo, tanto legales como ilegales.

Esto supuso una seria transformación en el seno de los grupos guerrilleros, que debieron destinar gran parte de sus cuadros al trabajo político, retirándolos de las funciones militares, aunque las acciones armadas continuaron.

Cada organización creó su propio frente de masas, con ello perseguían, de una parte, crear un clima permanente de movilización e inestabilidad, de otra, atraer nuevos simpatizantes y activistas, tambien organizar masas que apoyaran su proyecto revolucionario, con el fin de desencadenar una insurrección, según la estrategia del ERP, o de acumular fuerzas para la larga lucha que había que desarrollar según las FPL.

De esta manera, en mayo de 1974 se crea el Frente de Acción Popular Unificada (FAPU), integrado por asociaciones de profesores, estudiantes universitarios, campesinos y párrocos progresistas. Esta organización estaba influida por el ERP.

El 6 de agosto de 1975 surgirá el Bloque Popular Revolucionario (BPR), “este era un proyecto de frente revolucionario de masas donde se integraban exclusivamente masas organizadas por las FPL”.(4). Se formó coordinando poco a poco a las organizaciones controladas por las FPL. Agrupaba a estudiantes, maestros, campesinos, obreros y pobladores de tugurios.

Para adecuar sus estructuras a las nuevas necesidades del trabajo con las masas, las organizaciones político-militares fundarán sus propios partidos políticos, que conformarán una única estructura orgánica junto al grupo guerrillero. Las organizaciones de masas actuarán tambien guiadas por las estrategias de los grupos guerrilleros, dándose a veces el caso de que hubiera activistas que pertenecían tanto a la dirección de la guerrilla como a la de la organización de masas.

De esta forma, el 25 de enero de 1976, se funda el Partido Revolucionaro de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC), por los militantes de la ORT. El PRTC fundará su propia organización de masas, la Liga para la Liberación, que se estructurará más adelante, en diciembre de 1979 en el Movimiento de Liberación Popular (MLP).

Por su parte, el ERP, creará el Partido de la Revolución Salvadoreña (PRS). Más tarde, en febrero de 1977 y como respuesta a la represión desatada contra las movilizaciones provocadas por el fraude electoral en las elecciones presidenciales de ese año, el ERP creará su propia organización de masas, las Ligas Populares 28 de febrero (LP28), integradas como las demás por organizaciones campesinas, sindicatos, asociaciones estudiantiles y de barrio.

Por lo que respecta a las FPL, celebrarán su Primer Consejo Nacional Revolucionario en 1976, en él deciden transformarse en partido politico con el mismo nombre, Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí.

Por su parte, el Partido Comunista Salvadoreño, aun apartado de la lucha armada, contaba con su propia organización de masas, la Unión Democrática Nacionalista (UDN), desde 1962.

El esquema de partido que las organizaciones ponen en marcha prácticamente el mismo, una estructura partidaria leninista, de tipo político militar. La línea que adoptaron fue priorizar el trabajo con las masas, pero sin descuidar el trabajo militar, ya que los propios miembros permanentes de la autodefensa de las organizaciones de masas, pasaban a ser, antes o despues, activistas en la guerrilla.

En febrero de 1977 se celebran unas nuevas elecciones presidenciales. Una vez más la oposición legal se presenta unida, y, nuevamente el partido oficial comete un fraude espectacular. Este será el detonante que definitivamente impulsará a muchos sectores a lanzarse a la confrontación con el régimen, cuya nueva cabeza visible será el general Romero.

Este fraude y la creciente represión que desata el régimen contra las consiguientes acciones de protesta será lo que eleve la movilización popular a máximos históricos.

Fue precisamente este último fraude el que provocó el viraje en la estrategia del Partido Comunista Salvadoreño, pasando de la vía legalista a una proyección integradora de lo político y lo militar. Aceptan el hecho de que ante la ausencia de canales de expresión que facilitaran la futura toma del poder, algo que intentaron hasta las elecciones de 1977 entrando en la coalición opositora, era necesario buscar otras alternativas. Este viraje les llevará a la creación el 24 de marzo de 1980 de las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL).

El balance que las propias organizaciones hacen de esta etapa, tambien tiene puntos negativos., haciendo autocrítica de sus posturas, acusándose de radicalismo por no haber buscado la unidad en la izquierda en una coyuntura de auge del movimiento popular, ya que cada organización creía ser depositaria del purismo revolucionario, cada grupo creía ser la verdadera vanguardia revolucionaria. Como elemento positivo, destacan el enorme capital político que les proporcionó la lucha de masas y la gran cantidad de militantes que se les unieron.

LA UNIDAD. LA FORMACION DEL FMLN-FDR.

Hasta 1979, la unidad de las organizaciones político-militares no había sido posible por las diferencias entre las organizaciones más importantes. Eran diferencias de orden táctico, fundamentalmente, a las que habría que añadir un acusado sectarismo y falta de realismo, al considerar que con sus únicas fuerzas, cada organización por separado podía acabar con la dictadura, esto les llevó tambien a rechazar alianzas con sectores democráticos no revolucionarios.

Sin embargo, en octubre de 1979, se abre una nueva coyuntura que cambia radicalmente el panorama político. El día 15 de este mes se produce un golpe de Estado cívico-militar encabezado por los militares más progresistas de la institución, la denominada Juventud Militar, encabezada por el coronel Adolfo Arnoldo Majano y por elementos civiles, principalmente significados personajes de la democracia cristiana y de la socialdemocracia, anteriormente aliados en la oposición legal contra el régimen.

La Junta Revolucionaria de Gobierno que se instala al frente del país promete una serie de

reformas, agraria, desmilitarización y otras, avaladas por importantes personalidades de reconocidas credenciales democráaticas que formaban parte de ella, como Rubén Zamora, Enrique Alvarez Córdova o Salvador Samayoa.

Este gobierno no recibirá el apoyo de las organizaciones político-militares, que lo denunciarán como un autogolpe de la tiranía militar para parar el auge de las masas que amenazaba con conducir a estas a la revolución, o como una maniobra de la oligaarquía para dotarse de una fachada democrática mientras seguía controlando el poder.

Si bien es cierto que el control del Estado seguía en manos de los sectores más reaccionarios del Ejercito, lo que se comprobaría con la dimisión de los miembros civiles de la Junta en enero de 1980 por no poder implementar las reformas prometidas,las propias organizaciones político-militares harán autocrítica de su posición años despues, al considerar como una oportunidad histórica este primer gobierno de la Junta para acabar con el bloque dominante de poder.

La elección de las organizaciones será la unidad en la confrontación con la Junta Revolucionaria y tambien frente a la segunda Junta, producto de un pacto entre las Fuerzas Armadas y los sectores situados más a la derecha en el Partido Demócrata Cristiano, capitaneados por Napoleón Duarte.

La unidad de las organizaciones comenzará en la tercera semana de diciembre de 1979, cuando se constituye una coordinadora político-militar conformada por el PCS, la RN y las FPL. El ERP y el PRTC no se incorporan por cuestiones políticas, sin embargo el proceso ya es irreversible y como resultado de esta coordinación, el 10 de enero de 1980 se funda la Coordinadora Revolucionaria de Masas (CRM), que agrupó a todas las organizaciones de masas creadas por las organizaciones guerrilleras.

En el programa de la CRM tenemos un documento de consenso donde se trató de expresar los factores de unidad entre las distintas organizaciones armadas. Podemos decir que es el primer programa de la revolución salvadoreña. En él se combinan medidas de carácter revolucionario con otras puramente democratizadoras, pero que en suma forman un programa anti-oligárquico, anti-imperialista y democratizador, en el que en lo económico se propugna la economía mixta y la reforma agraria, afectando a los intereses de la oligarquía, en lo político se apuesta por la desmilitarización, entendida como la pérdida del papel central de los militares en el Estado y por la democratización profunda, en el campo internacional optan por el no alineamiento.

Es un programa destinado a aglutinar a amplios sectores de la población y no sólo a obreros y campesinos proletarizados. Significa, en mi opinión, un viraje estratégico en los planteamientos de las organizaciones político-militares.

El 18 de abril de 1980 se funda el Frente Democrático Revolucionario (FDR). Esta organización reune tanto a las organizaciones de masas controladas por las organizaciones político-militares integradas en la CRM como a partidos políticos, los principales de ellos, el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), de tendencia socialdemócrata y miembro de la Internacional Socialista, dirigido entonces por Guillermo Ungo y el Movimiento Popular Social Cristiano(MPSC), escindido del PDC y dirigido por Rubén Zamora. Agrupaba además a una serie de sindicatos y organizaciones estudiantiles que lo convirtieron en el órgano de expresión de toda la izquierda y centro-izquierda salvadoreña.

El proceso unitario proseguirá en estos momentos de forma acelerada, el 22 de mayo se crea la Dirección Revolucionaria Unificada (DRU), que contaba con la participación de todas las organizaciones político-militares, excepto el PRTC, que se incorpora a ella el día 5 de diciembre, y pretendía dotar al movimiento revolucionario de una única línea política y militar.

En su documento fundacional la DRU asume en su totalidad la plataforma programática de la CRM.

El día 10 de octubre de 1980 se funda formalmente el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, con la ausencia momentanea de las FARN y del PRTC. En la proclama fundacional informan de la constitución de comisiones conjuntas y de un sólo Estado Mayor. Adoptan la norma del centralismo democrático y otras reglas de funcionamiento interno, así como una serie de símbolos y consignas comunes.

Analizando detenidamente este proceso de unificación, podemos advertir que se trata del viraje más importante en los niveles ideológico y organizativo, que han experimentado las organizaciones desde su aparición. Significa, en primer lugar, un cambio en el concepto de vanguardia. En su origen, cada organización político-militar se consideraba a si misma la vanguardia del movimiento revolucionario, aspirando a hegemonizar dicho movimiento. Con la unidad de las organizaciones, ese papel recae sobre el FMLN como frente y más adelante incluso revisarán esta postura y aceptarán como parte de la vanguardia a “otros sectores democráticos no marxistas-leninistas”.(5),pero que tambien serán considerados como revolucionarios. Estos sectores son los partidos que formaron parte del FDR. A partir de este momento analizarán el problema de la vanguardia no por el origen de clase, sino por el proyecto de sociedad que esos sectores democráticos buscan impulsar. Sin embargo la aceptación de estos principios no estará exenta de tensiones al interior del FMLN y su asunción definitiva no se reconocerá públicamente hasta 1989, como veremos más adelante. Por el momento, en 1980, consideraron la alianza con el FDR como estratégica y necesaria dada la correlación de fuerzas al interior del país. El realismo comienza a imponerse por encima de las interpretaciones dogmáticas en el seno del movimiento revolucionario. La alianza FMLN-FDR funcionará bajo la teórica autonomía de ambos frentes, sin embargo en la práctica es difícil dilucidar si realmente no serían las organizaciones armadas las verdaderas conductoras del proceso.

El FMLN hizo gala en el terreno ideológico de cierta flexibilidad, apoyando un programa político ciertamente revolucionario, pero alejado de las posiciones maximalistas de los años setenta.

LA GUERRA. (1981-1992).

La segunda Junta de gobierno, como gobierno de transición, convocará unas elecciones constituyentes en 1982, para elaborar una Constitución que entró en vigor en 1983 . A partir de entonces se convocaron elecciones periódicas para tratar de normalizar la vida política. Los años que van de 1980 a 1988, son los de la hegemonía del PDC. Sus sucesivas administraciones trataron de implementar una serie de reformas, como la agraria , la política de nacionalizaciones y otras, que trataban de dar respuesta a las reivindicaciones de la población. Sin embargo, en la coyuntura de un país en guerra y con la ferrea oposición de los poderes económicos del país a cualquier cambio profundo, las reformas no se profundizaron. Por otra parte, tanto las administraciones demócrata-cristianas, como las areneras, que las seguirán tras el triunfo del candidato del derechista partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), Alfredo Cristiani en las presidenciales del 14 de marzo de 1989, continuaron escalando el conflicto, convertido en abierta guerra civil desde la ofensiva del FMLN de noviembre de 1981. A esta escalada bélica contribuyó el gobierno norteamericano, que hizo una lectura del conflicto en términos de la Guerra Fría . Hay que tener en cuenta que la Revolución Sandinista triunfa en julio de 1979 y que tuvo repercusiones al interior de El Salvador, tanto en el comportamiento de los revolucionarios, como en el del Ejército. Sin embargo, el apoyo que esta realmente dio a los guerrilleros salvadoreños fue más político y diplomático, que material.

La postura de los frentes durante este período será, en primer lugar, de denuncia recurrente y sabotaje de las elecciones, que respondían, en su interpretación, al proyecto contra-insurgente de guerra con reformas ideado por los Estados Unidos e implementado por el Ejército y el gobierno

salvadoreños para restar base social a la guerrilla y dotar de barniz democrático a un régimen controlado en realidad por los militares, sin embargo, decían no rechazar las elecciones por principio, pero si en el contexto salvadoreño, donde no había garantías democráticas. En segundo lugar, combinaron las iniciativas políticas y las militares, buscando implantarse como ejército en todo el territorio y derrotar a las Fuerzas Armadas, pero a la vez haciendo propuestas de diálogo al gobierno ya desde diciembre de 1981. Dichas propuestas de diálogo, que se sucederán a lo largo de la década de los ochenta, responderán en algunas ocasiones a planteamientos estratégicos y de oportunidad, más que a una voluntad real de negociación. Los sucesivos gobiernos, por su parte, tampoco aceptarán las demandas del movimiento revolucionario, buscando una y otra vez derrotarlo militarmente.

Habrá que esperar hasta 1989 para encontrar cambios importantes en la estrategia y en el discurso del FMLN. Ese año, en las elecciones presidenciales que se celebraron en marzo, se presentó la coalición Convergencia Democrática (CD), cuyos principales integrantes fueron los antiguos socios del FDR ,el MNR, y el MPSC, con lo que el FDR queda desactivado, ya que las organizaciones de masas dejaron de funcionar hacia 1983, debido sobre todo a la represión que imposibilitó el trabajo político. La CD seguirá defendiendo un programa revolucionario, pero recurriendo a las elecciones para implementarlo, quizá buscando autonomizarse de las organizaciones político-militares y tambien debido al indudable atractivo que comenzaba aejercer en la izquierda la vía electoral. La decisión de la CD conllevó no pocas críticas en el seno de las organizaciones, pero se aceptó al fin como otra manera de continuar la lucha, y de hecho el contacto entre la CD y el FMLN siguió siendo muy estrecho. Hay que decir que la CD jamás condenó la lucha armada.

Pero sin duda, el cambio fundamental en la estrategia del frente se produce a lo largo de 1989 y culmina con la publicación de su manifiesto la “ Revolución Democrática”, que significa, en el terreno ideológico, la aceptación pública de los cambios experimentados por la organización.

En él se acepta que el frente no busca una revolución radical. En palabras de Joaquín Villalobos: “No es posible ni necesaria una revolución que elimine totalmente la propiedad privada, contar con un sólo partido, negar la existencia de otras fuerzas políticas, cerrar los medios de difusión a otras fuerzas, romper con la Iglesia, luchar contra la religión o dejar de hacer elecciones…”(6).

Aceptan tambien que “…el proyecto revolucionario debe ser abierto, flexible, pluralista y democrático en lo económico y en lo político”(7).

Matiza que el marxismo-leninismo, que siguen defendiendo, debe ser aceptado como una herramienta para analizar la realidad y como una teoría para organizar la lucha, pero nunca como un dogma que les impida ver la realidad.

Con esto no hacen sino reconocer lo que, en mi opinión, venían haciendo desde 1980, es decir, adecuar su discurso a la realidad del país obligados por las circunstancias. En cuanto al programa que defienden, si se percibe ya en este momento un acercamiento hacia las formas de la democracia representativa como forma de legitimar la toma del poder, lo cual supone un cambio cualitativo respecto de los años ochenta. A partir de este momento, ya no exigen compartir el poder político, ser un poder dual o incluso hegemónico, sino que aceptan jugárselo en elecciones, siempre que estas cumplan determinados requisitos, requisitos que en lo fundamental no varían respecto del contenido de sus propuestas de 1980 y que constituirían el mínimo irrenunciable despues de diez años de guerra, es decir, reforma agraria, reforma electoral y judicial y desmilitarización, así como el esclarecimiento de las principales violaciones de los derechos humanos cometidas por el Ejército, a lo que habría que añadir la reivindicación de un nuevo orden económico y el rescate de la soberanía nacional.

Analizando detenidamente la nueva estrategia de la organización podemos encontrar que esta se compondría de dos etapas. En la primera, la lucha fundamental buscaría consolidar una verdadera democracia en El Salvador, que favoreciera a las grandes mayorías, para que esta sea posible, es necesario que se produzcan una serie de cambios previos en el país, que son los que se van a reivindicar en las negociaciones de paz con el gobierno de Alfredo Cristiani. La segunda etapa sería el socialismo, que poco a poco, se va convirtiendo en un horizonte utópico, cada vez más lejano.

De esta forma, una vez que la ofensiva del FMLN, lanzada con propósitos insurreccionales en noviembre de 1989, no dio los frutos esperados, la presión militar sobre el gobierno buscaría llegar a las negociaciones en una posición lo más fuerte posible, pues ha quedado claro para ambos contendientes que la victoria no está al alcance de ninguno de los dos y que la guerra podría ser muy larga. De esta forma la realidad obliga al FMLN a disociar la revolución de la guerra y a buscar argumentos para explicar la situación en términos teóricos, adaptando una vez más su discurso. A la coyuntura nacional, de práctico empate militar y de agotamiento de la población, tras una guerra demasiado larga, habría que sumar el fin de la Revolución Sandinista, el cambio sufrido por los países del socialismo real y la nueva postura de los Estados Unidos, favorables ahora a una solución negociada al conflicto y la transición a la democracia en América Latina. Todos estos factores contribuyen a explicar, en mi opinión el viraje del FMLN, la nueva postura del gobierno salvadoreño y el éxito de las negociaciones de paz.

EL FMLN COMO PARTIDO POLÍTICO.

El 16 de enero de 1992 culminan las negociaciones de paz con los acuerdos de Chapultepec.

A partir de este momento, el FMLN se legaliza como partido , el 28 de octubre de este año celebra su Primera Asamblea Nacional.

A partir de este momento, en el seno de las organizaciones comienzan a evidenciarse las diferencias en la interpretación de la realidad. Este mismo año, mientras el ERP, que más adelante tomará el nombre de Expresión Renovadora del Pueblo, adopta el socialismo democrático, en su primera asamblea legal, el PCS reitera su afinidad con la teoría marxista y con el socialismo, mostrándose crítico sin embargo con el “socialismo real”, en el marco de su 62 aniversario.

Las FPL, por su parte, celebran su primer congreso en mayo de 1993, y en él, por boca de su principal dirigente, Salvador Sánchez Cerén, expresan que “las FPL sustentan una ideología revolucionaria y democrática que tiene en su base los valores socialistas y utiliza como herramienta principal el marxismo en combinación con la experiencia y los nuevos hechos históricos, avances científicos y corrientes teóricas para el desarrollo de la democracia y el progreso de la humanidad”(8). Para él, el proyecto socialista sigue vigente para El Salvador, entendido como democracia en su máxima expresión y liga su proyecto político a la suerte de las grandes mayorías empobrecidas, expresando que la tarea del presente es la democracia, pero la del futuro es el socialismo, eso sí uno muy distinto del de la antigua Unión Soviética.

El contrapunto lo pone en septiembre de este mismo año 1993, la ERP, que abandona definitivamente el marxismo-leninismo y proclama su adhesión a la socialdemocracia, argumentando para ello, la crisis del marxismo, la nueva situación mundial y de El Salvador, pasando de una postura revolucionaria a una reformista, tratando de ubicarse en el centro político.

Tras las elecciones de marzo de 1994, en las que el FMLN, asociado con la CD, no consigue los resultados esperados, quedando relegado a un segundo puesto muy alejado de ARENA, las diferencias en el seno del partido se transforman en una abierta confrontación. Para tratar de ellas, se convoca una Convención extraordinaria para el día 28 de agosto. En ella quedan claras las dos posiciones encontradas que mantienen, de una parte, el ERP, a cuyo frente se encuentra su líder histórico Joaquín Villalobos y la RN con su máximo responsable Eduardo Sancho, y de otra el PCS, con Shafick Handal, el PRTC, con Francisco Jovel y las FPL con Salvador Sánchez Cerén.

El ERP y la RN buscaban una redefinición de los estatutos y de los postulados ideológicos del partido, lo que requeriría, según ellos, la disolución de los cinco grupos, para ubicarse en el centro político. De la otra parte, el PRTC, el PCS y las FPL, se oponen a un viraje hacia la socialdemocracia y sostienen que deben mantenerse los postulados en favor de una transformación revolucionaria y democrática de la sociedad.

Ante la imposibilidad de que el partido acepte sus tesis, el ERP y la RN abandonan el FMLN en diciembre de 1994, aduciendo que el frente ha perdido viabilidad como fuerza electoral en el marco de una democracia representativa, la escisión de estos dos grupos dejará al partido seriamente dañado en la Asamblea Legislativa.

Por su parte, las fuerzas que permanecen el FMLN redefinieron sus estatutos en su asamblea ordinaria , celebrada este mismo mes. El cambio fundamental, es que a partir de ahora, se concibe al frente como un partido de tendencias, además se realizaron una serie de pequeños cambios organizativos, por lo demás, reiteran su compromiso con los más necesitados para realizar las transformaciones que el país necesita.

En las elecciones legislativas y municipales celebradas el 16 de marzo de 1997, el FMLN seguirá ocupando la segunda plaza, pero tan sólo a un diputado de ARENA, habiendo obtenido tambien un buen número de alcaldías, sumando en conjunto unos resultados excelentes. Por su parte, la opción ensayada por los ex-componentes del Frente, ahora bajo el nombre de Partido Demócrata,(PD), no corrió la misma suerte, obteniendo tan sólo un diputado.

Parece ser que, por el momento los votantes han confiado en la propuesta de revolución democrática que oferta el FMLN.

CONCLUSIONES

-El FMLN pasó de buscar una ruptura del orden social violenta y radical, en los primeros años ochenta para imponer un proyecto político implementado por y para las clases populares, a luchar por el poder en elecciones competitivas y pluralistas, buscando beneficiar a dichas clases

pero sin excluir a otros sectores.

-Mantienen el marxismo-leninismo como instrumento de análisis, y como ideología, al menos teóricamente, sin embargo, la organización ha sufrido en la práctica un acusado proceso de desideologización desde 1989.

-En su horizonte utópico se mantiene la perspectiva de una sociedad socialista, sin embargo, admiten que la etapa intermedia hasta llegar a ella puede ser larga y es necesario luchar por consolidar el orden democrático, considerado ahora como un valor.

-Mantienen su compromiso con los problemas de las clases populares, siendo estas las destinatarias primeras de su proyecto político.

-A lo largo de su historia, la organización ha demostrado pragmatismo y capacidad de adaptación, lo que le ha permitido sobrevivir y transitar con éxito desde la lucha armada a la lucha electoral.

NOTAS

(1) López Vallecillos, Italo: “Fuerzas sociales y cambio social en El Salvador”. En Estudios Centroamericanos, números 369-370, julio-agosto 1979. San Salvador.

(2) Idem (1)

(3) Idem (1)

(4) Harnecker, Marta: “Con la mirada en alto”. Ed. Tercera Prensa, San Sebastián. 1991.

(5) Idem (4).

(6) Villalobos, Joaquín: “Perspectivas de victoria y proyecto revolucionario”. En Estudios Centroamericanos, números 483-484, enero-febrero 1989. San Salvador.

(7) Idem (6).

(8) Sánchez Cerén, Salvador en Tendencias, número 25, noviembre 1993. San Salvador.

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