FRENTE DEMOCRATICO REVOLUCIONARIO, FDR DENUNCIA ASESINATO DE SUS DIRIGENTES

1. COMUNICADO DEL FRENTE DEMOCRATICO REVOLUCIONARIO DENUNCIANDO EL ASESINATO DE SUS DIRIGENTES

El Frente Democrático Revolucionario (FDR), instancia política en la que se condensan todas las fuerzas populares de oposición a la actual Junta de Gobierno, condena enérgicamente el asesinato de cinco miembros del Comité Ejecutivo que el jueves 27 de noviembre se hallaban reunidos en el Externado San José en una sesión ordinaria de trabajo.

El crimen cometido contra nuestros compañeros Enrique Álvarez Córdova, Juan Chacón, Enrique Barrera Escobar, Manuel Franco, Humberto Mendoza y Doroteo Hernández, de la UPT, tiene todas las características del más salvaje acto represivo que se haya cometido en país alguno contra una organización política de masas, abierta y pluralista, en la línea de potenciar una alternativa de verdadero cambio estructural y democratización del país.

El Frente Democrático Revolucionario ha comenzado a recibir la solidaridad nacional e internacional ante la pérdida de los valiosos compañeros, secuestrados, torturados y luego eliminados físicamente por comandos y tropas especiales apoyados en un amplio cerco militar, actuando en la mayor impunidad, ante muchísimos testigos que a esa hora, once y cuarto de la mañana, transitaban por el lugar.

El Frente Democrático Revolucionario ante el dolor que embarga a todas las organizaciones aliadas, quiere dejar constancia de que el asesinato de los compañeros no quedará sin castigo y que, de ninguna manera, acepta las explicaciones oficiales del gobierno.

El FDR responsabiliza a la fracción derechista de la Fuerza Armada y al grupo fantoche de la Democracia Cristiana y al Gabinete de Gobierno cómplices del genocidio, quienes insisten en la aplicación de una serie de reformas con represión que sólo muerte, tragedia y luto han traído al país. Como en el caso del asesinato de Monseñor Romero, el FDR está seguro que nada se esclarecerá mientras persista la estructura represiva que impide la vigencia de los derechos humanos en El Salvador.

Ante los hechos consumados, el FDR declara su consolidación, el mantenimiento de su Dirección, y que la unidad y la lucha seguirán hasta lograr un régimen de auténtica justicia social. El camino de la liberación popular está trazado. Nada ni nadie logrará detener el avance del proyecto político popular, enriquecido con la sangre de millares de mártires, caídos frente a la embestida de la oligarquía, el imperialismo y altos mandos militares comprometidos en la ola de sangre y violencia que abate al país.

El Frente Democrático Revolucionario llama al pueblo a mantener la moral alta y a no atender provocaciones que pudieran redundar en mayores desgracias para la nación. El FDR asume, desde este momento, en su totalidad, el liderazgo político de unidad y combatividad, de manera que la lucha se produzca dentro de los llamados que, por diversos conductos, se harán llegar a los miembros de las distintas organizaciones que componen el FDR

1ro. de diciembre de 1980

2. Carta del Frente Democrático Revolucionario a la OEA

San Salvador, 17 de septiembre de 1980

Señor Secretario General de la
Organización de los Estados Americanos (OEA)
Presente:

El Frente Democrático Revolucionario (FDR), organismo representativo de los intereses del pueblo salvadoreño, ha realizado en esta fecha una toma simultánea del local de ese organismo en San Salvador, para denunciar ante los pueblos de América y del mundo la ignominiosa situación que nuestro pueblo padece, como resultado de la imposición de un gobierno que pretende perpetuar el control político del país en beneficio de intereses de una minoría económicamente privilegiada y de los beneficios económicos y de la influencia política que nuestro país como otros representa para los intereses de los Estados Unidos de América.

Después de la colonización española, nuestro pueblo ha soportado 159 años de vida falazmente llamada independencia, durante los cuales nuestra población ha visto pisoteada su soberanía ante los intereses y beneficios norteamericanos, así como de la élite criolla que sustituyó a los españoles en el poder. La expropiación que de las tierras indígenas, propicias para el café, hicieron los criollos, inició más de un siglo de dominio oligárquico durante el cual los intereses de esa minoría fueron abarcando otros sectores económicos, tanto en el rubro agrícola, como industrial, bancario, comercial y de servicios, hasta llegar a tener control total de la economía y de la política del país. Este control aún no se ha extinguido, a pesar de las opiniones que en sentido contrario expresa la Junta de Gobierno, puesto que su proyecto no consiste más que en reformar lo mínimo para dejar sin afectar lo máximo que se pueda.

El carácter demagógico de la Junta se evidencia desde todo punto de vista. Desde su llegada al poder, la violación de los derechos humanos se ha incrementado considerablemente: los cateos están a la orden del día, el número de desaparecidos políticos y de asesinatos ha tomado caracteres de alarma que colocan a este gobierno entre los más represivos a nivel mundial. La represión ha llegado a tomar niveles de guerra, que han desembocado en bombardeos de poblaciones y en asesinatos masivos de población, comparables con los exterminios nazis de hace casi medio siglo.

La Junta de Gobierno ha amparado la acción de grupos paramilitares que se dedican a asesinar masivamente a nuestro pueblo, tanto en zonas urbanas como rurales así como también han eliminado a sectores identificados con el pueblo, como es el caso de muchos profesionales, y el caso más conocido y tan atroz como todos como es el asesinato del Arzobispo de San Salvador, Monseñor Oscar Arnulfo Romero. La barbarie de esos grupos ha llegado a niveles insospechados, como es el ataque al pueblo durante las exequias de Mons. Romero, ante los ojos de dignatarios eclesiásticos de diferentes partes del mundo.

Esta violación constante de los derechos humanos ha provocado el desmembramiento mismo de la Junta en diferentes ocasiones. Dos miembros de ella, así corno prácticamente la totalidad del gabinete de gobierno defeccionaron de su cargo en diciembre pasado, y de entonces hasta la fecha, múltiples defecciones en los gabinetes posteriores han sido la respuesta ante la incapacidad en la que estos funcionarios se encontraban para detener la masacre, tal como ellos mismos denunciaron en el momento de sus respectivas renuncias.

Las contradicciones al interior de la misma Junta continúan. Desde enero pasado ella es el resultado de la alianza entre la Democracia Cristiana y el Ejército, quien por decenios no ha sido más que el garante de los intereses de la oligarquía criolla. En estos momentos, la mayor parte de miembros de la Democracia Cristiana han abandonado ese organismo al evidenciarse el carácter represivo y anti-popular de la misma. Aun estando en el poder, muchos miembros progresistas de ese partido fueron eliminados físicamente por medio de acciones gangsteriles, acelerando la erosión del partido y la constitución —por parte de los elementos progresistas- de un nuevo movimiento que está acompañando al pueblo en su lucha, en el interior de este Frente Democrático Revolucionario.

Las recientes contradicciones a nivel militar dentro de la Junta, señalan nuevamente su fragilidad, la cual nada más puede ser superada por la influencia norteamericana, que toma caracteres imperiales al imponer sus intereses a la voluntad de todo un pueblo.

La demagogia de la Junta se evidencia también en las supuestas reformas que ella dice impulsar. La reforma agraria piedra fundamental en cualquier proceso de cambio no ha afectado a la mayoría de propiedades cafetaleras, dejando así prácticamente intacto el pilar fundamental de la oligarquía cafetalera. Por otra parte, es la primera reforma agraria en el mundo que, en vez de ir acompañada de fiesta popular, lo fue de un decreto de Estado de Sitio que dura ya casi siete meses, amparándose en el cual se ha masacrado y oprimido al pueblo como pocas veces se había hecho antes, aun en las épocas de las peores tiranías militares.

La “democratización” de la Junta de Gobierno ha tenido otras manifestaciones: la intervención militar de la Universidad Nacional, con la posterior destrucción de su patrimonio; la emisión del decreto 296 por medio del cual se niega el derecho de huelga a los empleados públicos; la eliminación de la personería jurídica a organismos sindicales, etc.
El menoscabo de la imagen internacional de este gobierno obedece a toda esta situación, además de su incapacidad para gobernar, que se manifiesta en una evidente bancarrota económica y ante la mediocridad de un plan de gobierno que no han sido capaces de implementar.

Ante el cierre de toda forma de canal de expresión democrático, el pueblo salvadoreño ha organizado su respuesta. El Frente Democrático Revolucionario es la única alternativa válida en la que el pueblo puede confiar para dirigir un proceso de cambios verdaderamente de contenido popular, y no alienado por personas que se autonombren representantes suyos, mientras que su verdadero fin es el de evitar el verdadero y libre acceso del pueblo al poder.

En el Frente Democrático Revolucionario se combinan una gran cantidad de fuerzas democráticas y revolucionarias, que con un supremo esfuerzo unitario pretendemos reducir lo más posible el costo social y el derramamiento de sangre en la liberación de nuestro pueblo. Estamos decididos a luchar, para que todos los sectores del pueblo podamos tener a corto plazo acceso a la paz tan ansiada, a nuestra liberación de hegemonía elitesca nacional e internacional y a obtener la libre determinación de nuestros destinos.

En la obtención de estos objetivos enfrentaremos con decisión, y hasta las últimas consecuencias, toda oposición de la oligarquía y sus representantes, así como toda intervención extranjera en los asuntos internos de nuestro país.

Con la acción realizada en este día, el pueblo salvadoreño y el Frente Democrático Revolucionario (FDR), exigimos:
Que interceda ante el gobierno salvadoreño por la solución de las demandas y exigencias siguientes:
a. Libertad a todos los presos y desaparecidos políticos, entre los cuales se encuentran dirigentes de organizaciones populares, dirigentes sindicales y muchos inocentes del pueblo trabajador. Adjuntamos lista de varios presos y desaparecidos.
b. Levantamiento del Estado de Sitio, bajo el cual vivimos desde hace seis meses y a su amparo el gobierno pretende legitimar la feroz represión que desata en contra de nuestro pueblo. Esto tiene su nombre: Abierta violación a los derechos humanos.
c. Derogatoria de los decretos 49 y 296 emitidos por la Junta de Gobierno, por medio de los cuales respectivamente se nos ha impuesto el estado de emergencia y a los empleados públicos se les niega luchar por sus derechos laborales.
d. Derogatoria del decreto, por medio del cual la Junta de Gobierno salvadoreña priva de su personería jurídica al Sindicato de Trabajadores de Empresa Comisión Ejecutiva del Río Lempa (STECEL).
e. Respeto a la autonomía universitaria, devolviendo la Universidad de El Salvador a sus legítimas autoridades, institución que se encuentra militarizada por el gobierno desde el 26 de junio de este año.
f. Reintegro a sus labores de todos los trabajadores despedidos de los centros de trabajo, después del 13 de agosto pasado. La cantidad de despedidos asciende ya a varias centenas.
2. Que se retome el caso de la violación de los derechos humanos en El Salvador incluyéndolo en la agenda de próxima asamblea general de este organismo y que permita la presencia y participación de una delegación oficial del FDR.
3. Que se solicite públicamente a la Junta de Gobierno
de El Salvador la instalación de una delegación permanente de la institución que Ud. dirige para que observe el estado de violación de los derechos humanos en nuestro país
4. Que se garantice la integridad física y moral de los ocupantes de esta sede diplomática.
5. Que no exista cerco militar en los alrededores de esta sede diplomática.
6. Que se garantice protección diplomática en las negociaciones a la comisión negociadora del Frente Democrático Revolucionario (FDR). Para efectuar las negociaciones entre nuestros delegados y el o los delegados que Ud. nombre, le proponemos los siguientes lugares:
La Comisión de Derechos Humanos de El Salvador, ubicada en la Avenida España No. 928; en el Socorro Jurídico del Arzobispado de San Salvador ubicado en el colegio Externado de San José y en la Embajada de México en San Salvador. Para comunicarse con nosotros puede hablar a los teléfonos: 22-6646; y en espera de respuesta satisfactoria a nuestra solicitud, lo saludamos y le deseamos éxitos en el ejercicio de sus funciones.

Por un gobierno democrático revolucionario en El Salvador,

San Salvador, El Salvador, Centro América, 1 de septiembre de 1980.

Comité Ejecutivo del Frente Democrático Revolucionario (FDR)

3. LLAMADO DEL FDR A PREPARARSE PARA UNA NUEVA FASE DE LUCHA

Asuntos:
• Electos Presidente y Vice-presidente del FDR.
• Readecuación del FDR ante la urgencia de la situación política actual.
• Llamamiento del FDR al pueblo salvadoreño.

Una nueva fase de la larga y heroica lucha del pueblo salvadoreño está por abrirse en los días inmediatos. Todas las organizaciones políticas democráticas y revolucionarias, y sus instancias unitarias, han efectuado profundos movimientos y modificaciones internas para adecuarse, en forma ágil y eficiente, a las necesidades que esta etapa del proceso les exige.

El FDR, luego del bestial asesinato político de sus heroicos y abnegados dirigentes a finales del mes de noviembre recién pasado, ha efectuado una serie de medidas y readecuaciones, que luego de amplias discusiones y pruebas, fueron aprobadas en sesión extraordinaria de su Consejo Ejecutivo el 31 de diciembre y que, ahora, da a conocer a la opinión pública algunas de ellas.

El Consejo Ejecutivo del FDR, integrado por las organizaciones político populares más representativas del país (BPR, FAPU, UDN, LP-28, MLP, MNR, MPSC y MIPTES), informa al pueblo salvadoreño y a todas las fuerzas políticas y gobiernos democráticos del mundo sobre los siguientes acuerdos tomados por unanimidad:

1. Nombrar como Presidente del FDR al Dr. Guillermo Manuel Ungo, una de las personalidades políticas de mayor prestigio y significación en los sectores democráticos del país, actual Secretario General del Movimiento Nacional Revolucionario, partido miembro de la Internacional Socialista y de la COPPAL (Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina).
2. Nombrar como Vice-presidente del FDR al lng. Eduardo Calles, actual decano de la Facultad de Agronomía de la Universidad de El Salvador y destacado dirigente del Movimiento Independiente de Profesionales y Técnicos de El Salvador (MIPTES).

3. En orden de simplificar la estructura actual del Comité Ejecutivo del FDR, para una mayor agilidad en los momentos que se avecinan, crear un Secretariado cuya función será la de coordinar y realizar las tareas de orden operativo. Estará constituido por el Vice-presidente del FDR, por un miembro representativo de las cinco organizaciones de masas (CRM) y por 2 miembros de los sectores democráticos.

La elección de estos destacados profesionales y personalidades políticas del sector democrático como máximos dirigentes del FDR y la readecuación del Consejo Ejecutivo, significan un reforzamiento del carácter pluralista y unitario de dicho organismo que aglutina todas las fuerzas políticas, revolucionarias y democráticas, que desde hace años se oponen al sistema oligárquico de explotación que ahora representa la sangrienta Junta militar demócrata cristiana.

Pone de relieve el contenido democrático del proyecto político revolucionario que impulsa el pueblo salvadoreño y que cada vez adquiere mayor fuerza como única y real alternativa a la aguda, creciente e indetenible crisis de la sociedad salvadoreña dominada y conducida por los intereses oligárquicos.

Así mismo, el FDR acordó llamar al pueblo, a todas sus organizaciones políticas, gremiales, sindicales, culturales, etc., a prepararse para impulsar y participar activa y organizadamente en las acciones finales que muy pronto se explicarán con mayor detenimiento y claridad.

Los momentos decisivos de la lucha del pueblo están muy próximos y todas las fuerzas democráticas y revolucionarias deben estar atentas al llamado que dentro de muy pocos días hará el Consejo Ejecutivo del FDR.

San Salvador, lo. de enero de 1981.
Consejo Ejecutivo del FDR

4. LLAMADO DEL FDR A FUNCIONARIOS
Y EMPLEADOS DEL SECTOR PUBLICO

Ante los inminentes sucesos que están por desencadenarse en El Salvador, en los cuales todo un pueblo desplegará creadoramente las exactas fuerzas y capacidades para enterrar el actual sangriento sistema explotador que por tantos años lo ha oprimido y reprimido; ante los próximos momentos en los cuales el pueblo mostrará el sacrificio y combatividad que sean necesarios para alcanzar su liberación definitiva, el FDR hace las siguientes reflexiones y llamamientos al amplio e importante sector de trabajadores del sector estatal:

1. La crisis socio-económica y política del país es indetenible e insalvable. Aceleradamente corroe los precarios recursos productivos de la pequeña y mediana empresa (industrial, agrícola, comercial y de servicios); agudiza el desempleo en los sectores medios y populares produciendo la expulsión y marginación de enormes contingentes laborales de la actividad productiva; generaliza el caos y la incertidumbre en todos los sectores económicos, no obstante las inconsistentes medidas que pretenden “sanear” lo que está podrido hasta las raíces más profundas.
2. El Estado, en manos de la sanguinaria Junta militar demócrata cristiana, funciona únicamente para mantener inmovilizada a la enorme masa de asalariados que laboran en sus distintas dependencias, centralizadas y autónomas, y para contribuir en la represión general que las instancias militares realizan en contra del pueblo. La bancarrota del Estado, al igual que la de la economía global del país, no puede ser ocultada con reestructuraciones superficiales en la cúpula del poder que se realizan en base al oportunismo, la traición, la maniobra, la intriga palaciega y hasta el asesinato político.

Las reestructuraciones hasta hoy efectuadas demuestran que las fuerzas derechistas que controlan el Estado no sólo no quieren una verdadera solución a los problemas sino que no pueden realizarla.

3. La sociedad oligárquica en su conjunto expira irremediablemente ante el embate de un pueblo unido y férreamente organizado. Los sangrientos y represivos estertores del régimen, con los que trata de exterminar al pueblo, no podrán tan siquiera alargar su propia agonía. El pueblo ha construido larga y pacientemente una sólida alternativa en la que los sectores obreros, campesinos, capas medias, profesionales, etc., podrán realizar las reivindicaciones que por tanto tiempo han luchado. La alternativa popular cifrada en el gobierno democrático revolucionario es una realidad alcanzable que debe ser impulsada y apoyada por todos aquellos que el régimen oligárquico ha olvidado y dañado por muchos años. El aislamiento del régimen, histórico y natural, debe acelerarse hasta su completo desmoronamiento.

Por las razones anteriores, el FDR, en nombre del
pueblo salvadoreño y de sus organizaciones más representativas, hace un firme llamamiento:

1. A los dirigentes de todos los organismos estatales, centralizados y autónomos (directores, subdirectores, jefes seccionales, etc.):
A que presenten la inmediata renuncia de sus cargos como un imperativo de honestidad y patriotismo en este momento en que la nobleza del pueblo les proporciona una última oportunidad para que se incorporen a sus luchas.
2. A todos los profesionales, técnicos, empleados y trabajadores en general vinculados con los organismos estatales (centralizados y autónomos):
A que sigan fielmente las orientaciones que el FDR exponga oportunamente y a que se incorporen a todas las acciones que el pueblo desarrollará dentro de muy pocos días para alcanzar la liberación definitiva.

El FDR, el pueblo salvadoreño y sus organizaciones políticas más representativas, respetará los derechos humanos de todos los salvadoreños honestos que no se hayan manchado con sangre del pueblo, participen o no en las acciones venideras. Pero también, el pueblo sabrá reconocer adecuada y justamente el sacrificio de quienes se incorporen de inmediato al proceso liberador frente a la actual Junta genocida.

San Salvador, 6 de enero de 1981.
Secretariado del Consejo Ejecutivo del FDR.

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