Insurrecciones o revoluciones? El papel del instrumento poltico

1. Los recientes levantamientos populares que han sacudido a Argentina y a Bolivia y, en general, la historia de los mltiples estallidos sociales que se han producido en Amrica latina y el mundo, han demostrado fehacientemente que no basta la iniciativa creadora de las masas para lograr la victoria sobre el rgimen imperante.

2. Masas urbanas y campesinas empobrecidas se han sublevado y sin una conduccin definida se han tomado carreteras, pueblos, barrios, han asaltado centros de abastecimiento, han logrado tomar parlamentos, pero, a pesar de haber logrado la movilizacin de cientos de miles de personas, ni su masividad ni su combatividad permitieron pasar de la insurreccin popular a la revolucin. Han logrado derribar presidentes, pero no han sido capaces de conquistar el poder para iniciar un proceso de transformaciones sociales profundas.

3. La historia de las revoluciones triunfantes, por el contrario, ratifica en forma porfiada lo que se puede lograr cuando existe un instrumento poltico capaz, en primer lugar, de levantar un programa alternativo de carcter nacional que permita canalizar la lucha de los diversos actores sociales hacia un objetivo comn; que ayude a articularlos entre s y que sea capaz de promover la elaboracin de los pasos a seguir de acuerdo a un anlisis de la correlacin de fuerzas existente. Slo as se podrn lanzar las acciones en el momento y el lugar ms oportuno, buscando siempre el eslabn ms dbil de la cadena enemiga.

4. Esa instancia poltica es como el pistn que comprime al vapor de una locomotora en el momento decisivo y permite que ste no sea desperdiciado y se convierta en fuerza impulsora.

5. Para que la accin poltica sea eficaz, para que las actividades de protesta, de resistencia y de lucha logren cambiar realmente las cosas, para que las insurrecciones desemboquen en revoluciones, se requiere una instancia poltica que ayude a superar la dispersin y atomizacin del pueblo explotado y oprimido creando espacios de encuentro para aquellos que tienen diferencias pero luchan contra un enemigo comn; que sea capaz de potenciar las luchas existentes y promover otras orientando las acciones en base a un anlisis de la totalidad de la dinmica poltica; que sirva de instrumento articulador de las mltiples expresiones de resistencia y de lucha.

6. Reconocemos que el terreno no es frtil para escuchar estas ideas. Hay muchos que no aceptan siquiera discutirlas. Y adoptan esta actitud porque las asocian a las prcticas polticas antidemocrticas, autoritarias, burocrticas, manipuladoras que han caracterizado a muchos partidos de izquierda.

7. Yo creo que es fundamental superar este bloqueo subjetivo y entender que cuando hablo de un instrumento poltico, no se trata de cualquier instrumento poltico, se trata de un instrumento poltico adecuado a los nuevos tiempos; un instrumento que tenemos que construir entre todos.

8. Pero para crear o remodelar el nuevo instrumento poltico hay que cambiar primero la cultura poltica de la izquierda y su visin de la poltica. Esta no puede reducirse a las disputas polticas institucionales por el control del parlamento, de los gobiernos locales; por ganar un proyecto de ley o unas elecciones. En esta forma de concebir la poltica, los sectores populares y sus luchas son los grandes ignorados. La poltica tampoco puede limitarse al arte de lo posible.

9. Para la izquierda la poltica debe ser el arte de hacer posible lo imposible. Y no se trata de una declaracin voluntarista. Se trata de entender la poltica como el arte de construir fuerza social y poltica capaz de cambiar la correlacin de fuerzas a favor del movimiento popular de tal modo de poder hacer posible en el futuro lo que hoy aparece como imposible.

10. Hay que pensar la poltica como el arte de construir fuerzas. Hay que superar el antiguo y arraigado error de pretender construir fuerza poltica sin construir fuerza social.

12. Por desgracia, entre nuestros militantes hay todava mucha verborrea revolucionaria; mucho radicalismo en los pronunciamientos. Estoy convencida de que la nica forma de poder radicalizar las cosas es mediante la construccin de fuerzas. A los que se llenan la boca de exigencias de radicalizacin hay que preguntarles: qu estn haciendo ustedes por construir la fuerza social y poltica que permita hacer avanzar el proceso?

13. Pero esta construccin de fuerzas no se produce espontneamente, espontneamente slo se producen los estallidos sociales. Requiere de un sujeto constructor.

14. Y yo imagino este instrumento poltico como una organizacin capaz de levantar un proyecto nacional que permita aglutinar y sirva de brjula a todos los sectores que se oponen al neoliberalismo. Como una instancia volcada hacia la sociedad, que respete la autonoma de los movimientos sociales y renuncie a manipularlos, y cuyos militantes y dirigentes sean verdaderos pedagogos populares, capaces de potenciar toda la sabidura que existe en el pueblo tanto la que proviene de sus tradiciones culturales y de lucha, como la que adquiere en su diario bregar por la subsistencia a travs de la fusin de estos conocimientos con los ms globales que la organizacin poltica pueda aportar. Como una instancia orientadora y articuladora al servicio de los movimientos sociales.
 
 
Bibliografa de Marta Harnecker sobre el tema

– La izquierda despus de Seattle, Siglo XXI Espaa, 2002.

– La izquierda en el umbral del Siglo XXI. Haciendo posible lo imposible, Publicado en: Mxico, Siglo XXI Editores, 1999; Espaa, Siglo XXI Editores, 1 ed., 1999, 2 ed., 2000 y 3 ed., 2000; Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, 2000; Portugal, Campo das Letras Editores, 2000; Brasil, Paz e Terra, 2000; Italia, Sperling and Kpfer Editori, 2001; Canad (francs), Lantt diteur, 2001; El Salvador, Instituto de Ciencias Polticas y Administrativas Farabundo Mart, 2001.

– Hacia el Siglo XXI, La izquierda se renueva, Quito, Ecuador, CEESAL, 1991

– Vanguardia y crisis actual o Izquierda y crisis actual, Siglo XXI Espaa, 1990. Publicado en: Argentina, Ediciones de Gente Sur, 1990; Uruguay, TAE Editorial, 1990; Chile, Brecha, 1990; Nicaragua, Barricada, 1990. Con el ttulo Izquierda y crisis actual: Mxico, Siglo XXI Editores, 1990; Per, Ediciones Amauta, 1990; Venezuela, Abre Brecha, 1990; Dinamarca, Solidaritet, 1992.

 

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