Josè y el trigo de la opresiòn

JOSE Y EL TRIGO DE LA OPRESION

Génesis 31-41

La cultura hebrea esta vinculada al trigo, a la harina, al pan. Nuestra cultura esta vinculada, al maíz, a la masa, a la tortilla. En el oriente del mundo fue la cultura del arroz la que llenó los estómagos y los corazones. Y los que controlaban el cultivo del trigo, del maíz y del arroz controlaban el poder de dar de comer o dejar morir de hambre a pueblos y naciones. Los imperios siempre han controlado el arma de los alimentos.

La historia de José vincula la temática del aprovechamiento del control del trigo por Egipto como instrumento de dominación y de enriquecimiento, con la saga de una familia hebrea que lucha contra el hambre y contra la división provocada por el odio y la envidia entre hermanos. Es una novela con varias historias que se entrecruzan, como la vida misma.

El trigo del faraón es el trigo de la opresión

La saga de José nos revela como el Banco Mundial de aquella época se aprovechaba del hambre de los pueblos para imponer sus condiciones y beneficiar a una elite sacerdotal-financiera simbolizada por el Faraón que en época de abundancia compraba muy barato el trigo a los campesinos y luego les vendía el mismo trigo a precios exorbitantes en épocas de escasez, provocada por el mismo sistema de explotación.

José aparece como un administrador egipcio para denunciar desde dentro del aparato estatal los mecanismos utilizados para despojar a los campesinos de su dinero, de su ganado, de sus tierras y hasta de sus vidas. Es una denuncia implacable y magistral de la corrupción, disfrazada de testimonio por el redactor del texto, encubierta como relato de una historia familiar.

La historia del joven José nos presenta a un muchacho soñador, que despierta primero la envidia y luego el odio de sus hermanos, los cuales una vez que están en el campo y llega a buscarlos, aprovechan para capturarlo y hasta piensan en matarlo pero luego deciden venderlo a una caravana de comerciantes, los cuales lo venden en Egipto. Se convierte en esclavo de Potifar, un empleado del mismo faraón, el rey de Egipto.

La esposa de Potifar se enamora de él y al no ser correspondida logra que lo metan a la cárcel. Estando preso conoce al copero y al cocinero del rey y les interpreta sueños. Ellos salen libres y dos años después el copero se acuerda de José cuando ve a su amo preocupado por dos sueños que ha tenido. Y llevan a José al faraón y este le interpreta el sueño que no habían podido descifrarle muchos magos y adivinos de la corte. El faraón soñó con siete vacas gordas que luego son devoradas por siete vacas flacas. Y por este hecho el faraón lo nombra administrador del reino.

Y aquí empieza la historia del gobernante José que es diferente e inicia en el capítulo 41 del Génesis y luego pasa al versìculo13 del capítulo 47 en adelante. Lo primero que hace José es recorrer todo el país para conocerlo. Necesitaba información precisa y fidedigna. Y luego pone en marcha sus planes. Es un plan que nada tiene que envidiar a los planes económicos de los dictadores Pinochet de Chile ni a Marcos de Filipinas.

El administrador José se aprovechó que la tierra produjo muchísimo durante los siete años de abundancia, y recogió todo el trigo que hubo en el país, acumuló alimentos en las ciudades. Lo más seguro que compró barato a los campesinos porque la abundancia provoca bajos precios. Recogió trigo como si fuera arena del mar.

Cuando comenzaron lo siete años de escasez los mismo campesinos que la habían vendido el trigo barato vinieron a buscarlo para comprarle el trigo caro porque había hambre. Al principio hubo hambre en todos los piases menos en Egipto. Pero después hubo hambre también en Egipto. Y cuando fueron los campesinos a buscar al faraón este los envió donde José.

Y José como buen comerciante abrió los graneros repletos de trigo para venderlo. Y el trigo vendido barato fue comprado caro. Regreso a las mismas manos que lo cultivaron con un precio mayor. José por medio del dinero estafó a los campesinos. José recupero con ganancias el dinero que había invertido.

Tanto en Egipto como en Canaàn la gente se moría de hambre. José recogió todo el dinero que los de Egipto y los de Canaàn le habían pagado por el trigo comprado y lo guardó en el palacio del faraón. Ese dinero pagaría los lujos de los poderosos de Egipto. Y cuando los pobres ya no tenían dinero pero el hambre mordía sus estómagos fueron de nuevo a buscar a José y le gritaron: ¡dénos usted de comer! No es justo que nos deje morir de hambre .solo porque ya no tenemos dinero. Esta denuncia profética del pueblo egipcio sigue movilizando los corazones de los campesinos alrededor del mundo, que ante la ronde de Doha le gritan a la OMC: exigimos el derecho a la soberanía alimentaria.

Pero José no se conformó con recuperar el dinero que había invertido. Y les dice: Si ya no tienen dinero, traigan sus animales y se los cambiare por trigo. Luego de apoderarse de su dinero iba a despojarlos de sus animales. Esa es la lógica del capital. Buscar la máxima ganancia. Y los campesinos se quedaron sin sus caballos, ovejas, vacas y asnos.

El año siguiente llegan de nuevo los campesinos a buscar a José. Y le dicen: ya no tenemos dinero y además, nuestros animales ya son suyos. Y no tenemos otra cosa que darle a no ser nuestras tierras y nuestros propios cuerpos. Cómprenos usted a nosotros ya nuestras tierras, a cambio de trigo. Seremos esclavos del faraón y trabajaremos nuestras tierras para él, con tal de que usted nos de semilla para que podamos vivir y para que la tierra no se eche a perder. ¿Porque tiene usted que dejarnos morir junto con nuestras tierras?

Entonces José compró todas las tierras (de los campesinos) de Egipto para el faraón. Así la tierra paso a poder del faraón. Y los egipcios fueron hechos esclavos. Y José para cerrar este acuerdo infame y así rematarlos les dice: pero deberán darle al faraón la quinta parte de las cosechas.

Y ellos le responden con un agradecimiento fingido o desde la opresión de sus vidas: usted es muy bondadoso con nosotros pues nos ha salvado la vida. ¡Seremos esclavos del faraón! Esta es la historia del banquero José. Y es en esta situación de opresión que surge una religión como la egipcia que encuentra la felicidad en el más allá. Y que construye grandes pirámides para sus faraones y nobles. Pero es también en esta misma situación que surge la fe en un Dios que acompaña a los que luchan por la justicia.

a historia de José es la historia de los militares latinoamericanos que en los años sesenta y setenta del siglo pasado, sembraron nuestras tierras de dictaduras y se enriquecieron con el dinero de préstamos internacionales que hoy constituye una cuantiosa deuda que pagan nuestros pueblos.

La historia de José es la historia de las sociedades agrarias de todo el mundo, en las que los terratenientes por medio de engaños y represión han despojado a nuestros campesinos de su dinero, de su ganado, de sus tierras y lo han convertido en esclavo.

Recientemente organizaciones populares aglutinadas en Jubileo Sur lanzaron un Llamado a acciones contra las Financieras Internacionales en el que expresaban que:

“Durante más de sesenta años, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial junto a los bancos regionales de desarrollo y agencias de crédito para las exportaciones aliados, han utilizado el capital financiero internacional para ejercer el control y reestructurar las sociedades del Sur a fin de servir a los intereses de las corporaciones privadas globales y a la agenda económica y geopolítica de las pocas naciones poderosas que controlan estas instituciones. Los efectos resultantes sobre las vidas de los pueblos, sobre las comunidades, sobre el medioambiente y sobre las estructuras tanto económicas como políticas en el Sur han sido profundos, y a través de los años han generado numerosas luchas de resistencia contra estas instituciones.”

Como iglesia seguidora de Jesús de Nazaret no podemos convertirnos en banqueros y explotar a nuestro campesino, tampoco podemos engañarlos ofreciéndoles una felicidad en el más allá como hacían los sacerdotes egipcios. Lo que nos corresponde es acompañarlos en sus justas lucha por la tierra y el agua, por la democracia y la justicia, por la independencia y la paz. Amén.

Rev. Roberto Pineda

Iglesia Luterana Popular

San Salvador, 10 de agosto de 2006

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