La lucha armada en El Salvador nació en 1967

HISTORIA:
Entrevista a Fabio Castillo Figueroa:
La lucha armada en
El Salvador nació en 1967
Francisco Guzmán A.
enfoque@ufg.edu.sv
La lucha armada se gestó en El Salvador después de la fallida participación del Partido Acción Renovadora (PAR) en las elecciones presidenciales de 1967, luego de otro escandaloso fraude electoral ejecutado por los militares para perpetuarse en el gobierno. “A finales de 1966 decidí renunciar a la Rectoría de la Universidad de El Salvador (UES) y acepté ser el candidato de la izquierda, conformada por el Partido Comunista Salvadoreño (PCS), lo mismo por organizaciones obreras y estudiantiles progresistas.”
Con estas palabras inicia el Doctor Fabio Castillo Figueroa el recuento de su participación en los sucesivos acontecimientos que a finales del siglo recién pasado provocaron la rebeldía de la población civil ante la prepotencia de la Fuerza Armada, comprometida en la defensa de los intereses oligárquicos, mediante la represión y el autoritarismo.
En 1963 la comunidad universitaria colocó al Doctor Castillo al frente del Alma Mater. Un grupo muy dinámico de estudiantes y profesores asumió roles protagónicos para convertir a la UES en la institución capaz de transformar el país por medio de la educación.
El lema “Hacia la libertad por la cultura” fue la consigna de aquel movimiento y juntos -estudiantes, profesores y autoridades democratizaron la educación superior y la pusieron al alcance de todo el pueblo.
CAMPAÑA PRESIDENCIAL DE 1967.
“Cuando decidí involucrarme en el proyecto electoral hubo personas bien intencionadas a quienes incomodó mi decisión, porque creían que afectaría los logros de la reforma universitaria. Les propuse que se constituyeran el la fuerza que defendiera las conquistas obtenidas y que, al mismo tiempo, luchara por la democracia en El Salvador.”
Hubo quienes le advirtieron que su participación política estaría condenada al fracaso, que la “única vía segura” era la lucha armada. “Les dije que nuestra preparación para la lucha debía ser permanente y que si debíamos tomar las armas las tomaríamos, pero antes debíamos contar con un análisis científico de la situación para no ser víctimas de la improvisación”.
El ex Rector está convencido de que la campaña por la presidencia de la república de finales de 1966 y principios de 1967 propició extraordinarias enseñanzas a quienes participaron en la misma y permitieron educar al pueblo en temas que nunca antes se habían abordado.
El punto focal de aquella campaña lo definió el PAR con la propuesta de “Cinco grandes soluciones para cinco grandes problemas” y formuló de tal manera su oferta partidaria que la gente más humilde la comprendió. Obreros y campesinos apoyaron la reforma agraria, los planes políticos y económicos, las ofertas de salud y educación para toda la gente.
La exposición de tales ideas provocó tanta movilización nacional que se creía que la oposición de izquierda ganaría las elecciones, pero siempre que había la oportunidad el Dr. Castillo y los oradores del PAR advertían que no sería fácil, que el fraude electoral lo impediría, que el ejército echaría mano de todos sus recursos para volverla imposible.
LA IGLESIA Y LA DERECHA
En aquellas circunstancias el conservadurismo también hizo funcionar otras instancias: la Iglesia se prestó al engaño. El obispo de San Vicente, Monseñor Pedro Arnoldo Aparicio, comunicó a los creyentes que “Votar por el PAR sería causal de excomunión”, no se les permitiría a los simpatizantes de la izquierda entrar a los templos católicos, no se bautizaría a sus hijos, no se les casaría ni se les sepultaría en camposantos. Los resultados oficiales de aquellas elecciones dieron la victoria al General Fidel Sánchez Hernández, que en 1969 llevó a los salvadoreños a la guerra con Honduras y como resultado de la misma aisló a El Salvador por varios años en la región centroamericana.
Los pensamientos más avanzados de aquel momento se unieron para dar marcha al proyecto de lucha armada. El Doctor Castillo admite que siempre insistió en que era necesario “un análisis científico de la situación”, en que se debía dar formación política y militar y crear una organización sólida, con una base ideológica coherente.
Ante la falta de experiencia, aquel núcleo inicial decidió buscar ayuda en el extranjero para preparar al menos a un hombre que después se encargara de la formación política y militar de quienes se incorporaran a la lucha. Hay un nombre para la historia: Leonel Lemus, fue un hombre de extracción obrera que, entre todos los elegibles, calificó para recibir el entrenamiento que se requeriría. Se detectó el inconveniente de que él tenía tendencias militaristas, pero se le señalaron y él fue entendiendo que la formación política y la ideológica son la mejor garantía para el buen desempeño de un revolucionario.
En aquellos tiempos de recursos limitadísimos, la formación en el extranjero de ese muchacho consumió tiempo y dinero, pero cuando regresó al país se comprobó que “venía preparado para hacer un trabajo excelente”.
Ahora se puede decir que durante varios meses se dedicó a entrenar a jóvenes que eran reclutados para la lucha armada. El fuerte de Leonel eran los explosivos, había sido entrenado para construirlos y hacerlos funcionar; conocía de armamentos y entendía la importancia de la táctica y la estrategia. Al iniciarse los años 70 se decidió que el Dr. Castillo viajara al exterior a gestionar asesoría política y militar de alto nivel. Se acordó, asimismo, que durante el mes que duraría su ausencia Leonel Lemus
sólo trabajara en la consolidación del entrenamiento ya impartido a la gente que estaba reclutada. A Leonel se le prohibió que se involucrara en actividades que estuvieran fuera de este lineamiento partidario.
Al parecer, las anteriores desviaciones militaristas impulsaron a Leonel a tomar iniciativas para las que no estaba autorizado y, mientras armaba una bomba para esparcir propaganda de una de las nacientes organizaciones armadas, el artefacto estalló y le causó la muerte.
SE ORGANIZA EL PUEBLO
El Doctor Castillo relata que por esa época se reunían con él todos los interesados en la lucha armada, y que de ese núcleo salieron las organizaciones por cuenta propia. Después, él se dedicó a organizar lo que llegaría a ser el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC), con ramificaciones en los países de la región, que años más tarde pasaría a formar parte de Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
El Doctor Castillo está convencido de que la lucha armada que concluyó con la firma del Acuerdo de Paz entre el FMLN y el gobierno salvadoreño en 1992 alcanzó logros importantes, algunos de los cuales se mal utilizaron. Como crítico de las actuaciones del FMLN cree que este partido ha desperdiciado la experiencia de personas con gran calificación para desempeñarse en cargos de elección o nombramiento, por su celo de contar con los que durante el conflicto armado “sudaron la camiseta”. A juicio suyo ese es un grave error; un guerrillero destacado no es seguro que sirva para actuar como “un diputado eficiente”.
POLÍTICA SUCIA DE AYER Y HOY
En 1967, como ahora en 2004, la derecha recurrió a la política sucia para convencer a los votantes de que no votaran por las fuerzas democráticas. “Que no nos extrañe el montaje de una cadena nacional de radio, con reproducciones en los medios impresos, para que una hija de Fidel Castro se dirija a los salvadoreños para que no voten por el FMLN.
En 1967 hasta trajeron al país a Juana Castro, la hermana de Fidel, quien seducida por los dólares escapó a Miami y más tarde fue traída a El Salvador para hacer campaña contra el PAR y a favor de los militares antidemocráticos de entonces”, recuerda Fabio Castillo.
A pesar de toda esa política sucia, está convencido de que en la actualidad el FMLN y Schafik Handal tienen mejores posibilidades de ganar las elecciones, en particular porque el fraude electoral es ahora más controlable que en el pasado y la denuncia internacional del mismo puede tener consecuencias que antes no tenía. Inclusive el veterano político recuerda que la derecha en 1967 tomó la decisión de asesinarlo. “No lo lograron –sostiene- porque el presidente Julio Rivera se opuso y tomó cartas en el asunto a fin de impedirlo. En un encuentro que el expresidente y el excandidato tuvieron algún tiempo después en Washington, Rivera confirmó la existencia de aquel complot.” Sin embargo, el Dr. Castillo tiene críticas para la actual campaña. A juicio suyo el FMLN está desperdiciando la oportunidad histórica de educar al pueblo en torno al proyecto revolucionario; hay poca información; la campaña es táctica (para ganar las elecciones), no es estratégica (para promover los verdaderos cambios con apoyo popular, en el caso de que no se ganara).
“Después de la campaña de 1967 nosotros supimos capitalizar a la gente para ir más allá y conservar mucha iniciativa en acciones que más tarde hubo que emprender. La lucha por la democracia en El Salvador no se detuvo porque hubiéramos perdido las elecciones”. Las tesis del PAR fueron abrazadas por la gente, sobre todo por la juventud. En este país se empezó a cuestionar a la oligarquía, la cual hasta entonces había vivido tranquila. El FMLN, ahora, debería hacer suyas y transmitir al pueblo las siguientes inquietudes:
Es necesario sacar a ARENA del gobierno, es posible sacar a ARENA; es necesaria una gran campaña, con participación de todos los sectores y con gran unidad para lograrlo.
SILVA Y DADA SON TRAIDORES
El doctor Castillo califica de “funesto” el rol que viene desempeñando el CDU y también lo considera “canallesco”. Y es más duro aún: “Silva y Dada Hirezi saben que el CDU no tiene la posibilidad de ganar, pero se empeñan en restarle votos al FMLN. Ese es un acto de traición al pueblo salvadoreño”.
LA SEGUNDA VUELTA SERÁ MEJOR
El Doctor Fabio Castillo está convencido de que habrá una segunda vuelta para decidir quién será el próximo presidente en El Salvador. “En segunda vuelta habrá mejores condiciones para la izquierda –asegura-; las oportunidades del FMLN se multiplicarán”, subraya.

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