La lucha por la autonomía lingüística

Salta a la vista en primer lugar, el derecho de una colectividad a utilizar su propia lengua, cuando ésta sea distinta a la lengua llamada nacional o al idioma oficial. En los cerca de 200 estados independientes en que se divide el mundo, se hablan miles de idiomas distintos. Sólo algunos de ellos cuentan con reconocimiento oficial. En la mayoría de los casos se trata de lenguas orales, no escritas, que no se enseñan en las escuelas y que no se usan en trámites administrativos o legales y que, además, tienen poco ámbito de difusión general en los medios masivos de comunicación. Pero con frecuencia se trata de idiomas que un grupo étnico viene usando desde tiempos inmemoriales y que forma parte de su identidad cultural. Las minorías étnicas y los pueblos indígenas han luchado por el uso y la conservación de sus lenguas vernáculas, aunque en numerosos casos éstas se han perdido para siempre. No faltan ejemplos en los que una etnia prescinde conscientemente de su propio idioma para adoptar el idioma de la mayoría o la lengua oficial del estado.
Pero también hay ejemplos de lo contrario: de pueblos que hacen esfuerzos por rescatar y recuperar su lengua mediante políticas lingüísticas internacionales. Así, por ejemplo, en Israel se oficializó el uso de hebreo, una lengua prácticamente muerta usada principalmente en un contexto religioso, mientras que el yiddish, que antes hablaban millones de judíos de Europa central ha casi desaparecido. En Irlanda se han hecho esfuerzos no muy exitosos para revivir el viejo idioma galés, pero la mayoría de la población prefiere hablar inglés, la lengua del colonizador. En Turquía se considera subversivo el uso público del idioma kurdo, que es hablado por mas de la tercera parte de la población. En Argelia, ha sido  arabizada la población beréber y en Francia el idioma francés se impuso a poblaciones tan diversas como los bretones, los occitanos, los vascos y los corsos. Uno de los factores que condujo a la creación del estado de Bangla Desh fue que el gobierno de Pakistán occidental quiso imponer a su provincia oriental, en donde se hablaba bengalí y que se encontraba separada por mil kilómetros de territorio indio, el idioma urdu que solamente se hablaba en la parte occidental.
El reclamo de la autonomía lingüística es uno de los temas más escabrosos del debate contemporáneo sobre cuestiones de autonomía. El problema se complica en aquellos países, como en Europa occidental, en donde numerosos inmigrantes de diversos orígenes lingüísticos desean mantener el uso de su lengua, sobre todo si proyectan volver a su país de origen. En Estados Unidos se ha manifestado una reacción fuerte entre ciertos sectores de la población contra el uso de los idiomas de los grupos inmigrantes ya que se argumenta que si estos llegan a establecerse en tierras norteamericanas deberán hablar  English only . Los millones de  latinos en aquel país no ven con simpatía la de esta su raíz cultural. La cuestión de la autonomía lingüística, sin embargo, se refiere más a grupos étnicos territorializados de larga raigambre en un espacio geográfico dado. ¿Cuántas lenguas indígenas no habrán desaparecido en el continente americano, y cuántas otras desaparecerán si no se aplican políticas lingüísticas para su rescate y renacimiento? La autonomía lingüística es un aspecto de la lucha por los derechos humanos indígenas en la actualidad.

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