La regional va a las masas del campo

LA REGIONAL VA A LAS MASAS DEL CAMPO Por Miguel Mármol

Entregamos a nuestros lectores el primero de una serie de trabajos testimoniales, escritos por el Camarada Miguel Mármol, miembro fundador de nuestro partido y Secretario General de la primera Juventud Comunista de El Salvador.

El camarada Miguel Mármol, sobreviviente de aquella gesto gloriosa que fue la insurrección de 1932, se dedicó antes y después a la dura tarea de organización del proletariado salvadoreño, por esta razón, el VII Congreso del PCS, celebrado en la clandestinidad en abril de 1979, le otorgo la distinción de Miembro Emérito del PCS, distinción que también fue otorgada a los compañeros Pío y Camilo.

El artículo que a continuación entregamos nos traslada al período anterior a 1932, nos introduce en aquella época y explica el porqué de la influencia de los comunistas en las masas trabajadoras.

“El Partido del proletariado no sólo debe apoyar al campesinado en su lucha contra todos los restos del régimen de la servidumbre, sino también impulsarlo en su lucha, y por ello no basta limitarse a expresar deseos generales, sino que es preciso dar una orientación revolucionaria concreta, hay que saber ayudar a ver claro en todo ese maremagnum de las relaciones agrarias”.
V. I. Lenin. El programa agrario de la socialdemocracia rusa, Cáp.11, t.6, pág. 98.

De los recuerdos que hago, se comprenderá que no fue cosa fácil el acercamiento con los trabajadores del campo, ni fácil ponerlos en pie de lucha, mediaban para ello muchos factores negativos como un resultado histórico.

Divido la exposición, breve, en dos partes: I -Condición material, social y cultural prevalecientes en el campo II -Cómo se realizó el contacto y organización de los trabajadores rurales?

Agrario el país, la mayor actividad económica se desarrollaba en la campiña. La principal riqueza la constituía la producción del café. El azúcar y la ganadería eran productos de menor importancia económica.
La producción agropecuaria se explotaba en dos modos: al modo capitalista y al modo feudal. El modo capitalista de producción tenía establecido el régimen salarial, fundamentalmente en la caficultura. En la ganadería y cultivo de la caña de azúcar, privaba el régimen de la servidumbre, régimen al que estaban sometidos miles y miles de mozos colonos y aparceros (medieros, terrajeros y correteros).

La población rural, económicamente activa, era explotada insaciablemente por los patronos, de varias maneras. El proletariado -hombres, mujeres e impúberes-laboraba hasta el agotamiento. trabajando a destajo los jóvenes y por jornada los mayores de edad.

La tarea agrícola medía 12 brazadas cuadradas, brazada de 1 2 cuartas sin reparar en lo accidentado o escabroso del terreno. Los jornaleros trabajaban desde el amanecer hasta el anochecer por una paga miserable.

Los salarios devengados eran de 37 y 25 centavos por día, Con derecho a la ración alimenticia consistente en tortillas de maíz con frijoles mal cocinados. sin condimentación ninguna. La paga la hacían
con fichas de cartón, que eran válidas solo en el negocio del patrón. Para recibir la comida de la tarde el trabajador tenía la obligación de llevar a la casa de la finca un manojo de leña, o bien un cántaro de agua, destusar o desgranar maíz.

El mozo colono, por el rancho que la hacienda le facilitaba, tenía de obligación trabajarle prioritariamente al patrono para enseguida hacer su propio trabajo. Por el trozo de tierra que le daban para hacer su cultivo, pagaba con la mitad de la cosecha.

Los aparceros, además de pagar el alquiler de la tierra con la mitad de la cosecha, hacían trabajos de obligación, (reparar cercados, cortar zacate. manojearlo, picar leña o pantearla).

Los hacendados, sin hacer la menor inversión, llenaban sus graneros con el terraje en especie que pagaban colonos y aparceros.

Fue con los mozos colonos con los que los hacendados impulsaron la ganadería y con los que se cultivó la caña de azúcar. Los mozos colonos fueron quiénes fundaron aldeas y cantones en los más apartados rincones del territorio nacional.

Sin el poder de compra, los trabajadores rurales eran masas que no consumían. No usaban la ropa necesaria. No disponían de la indumentaria adecuada al frío, calor o a la lluvia. No usaban zapatos, no consumían pan, dulces, ni nada y mucho menos medicinas. Carecían de utensilios de cocina, de comedor, etc. La falta de poder de compra de los trabajadores del campo, impedía que prosperara la industria nacional y el mercado interno. La miseria en la que vivían los rurales alcanzaba sensiblemente a los trabajadores urbanos.

La población rural padecía de muchas enfermedades mortales debido a la desnutrición, las plagas, al agua insalubre que bebían, por los cambios bruscos del clima y por la falta de hospitalización, etc.

La población rural era analfabeta en su mayor parte porque la escuela primaria no llegaba a ellos, aunque el razonamiento de ellos era que “de la escuela no se come”. Los niños de edad escolar trabajaban a la par de sus padres. Solo sabían leer y escribir campesinos que disponían de facilidad económica.

La población del campo era fanáticamente religiosa, creía sólo en la palabra del sacerdote. Debido al indoctrinamiento, era conformista y sumisa. Los curas les habían hecho creer que, quiénes sufren en la tierra, al morir van a la gloria eterna. Que los que gozan en el mundo se van derecho al infierno. Que “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico se salve . . .”

La población rural era mayoritaria en el país, en un 60% (total de habitantes en 1928, 1,398,820), pero eran habitantes que vivían socialmente distanciados de la población urbana y en cierta medida enemistados. Por ejemplo, se daban frecuentes riñas entre los habitantes de Soyapango, Ilopango y San Martín. El habla y ciertos modismos eran diferentes.

La composición social de la población rural era como sigue: 1).proletariado caficultor y forestal fundamentalmente, 2). Mozos colonos y aparceros 3. Campesinos ricos, medios y pobres. 4. Administradores de fincas y haciendas, mandadores, empleados etc.

Campesino rico es el propietario de un agro de regular extensión, que produce café, o bien caña de azúcar, ganado, etc. Explota jornaleros, mozos colonos, aparceros y también se beneficia del agio. Es pudiente en el cantón y en el pueblo.

Campesino medio es el que cultiva su terreno con la familia basado en el crédito económico. Es el que cultiva maíz, fríjol, arroz. tabaco, etc., y que hace la crianza de cerdos, aves de corral, etc.

Campesino pobre es el que va a temporar a la gran finca o trabaja en obras públicas para con el ahorro, cultivar su propio predio. Sus hijos son asalariados de la finca, sus hijas viven de la servidumbre en la ciudad.

Esta era la situación de la población rural en aquellos años.

El fenómeno que nos ocupa es precisamente una de las contradicciones más profundas y generales del régimen capitalista. La separación entre la ciudad y el campo, la oposición entre ellos y la explotación del campo por la ciudad, que en todas partes son los acompañantes del capitalismo en desarrollo . . . Y debido a ello, el predominio de la ciudad sobre el campo (en el sentido económico, político e intelectual y otros), es un fenómeno general e inevitable en todos los países con producción mercantil y capitalista, incluida Rusia”.

V. I. Lenin. Contribución a la caracterización del romanticismo económico, Cáp. II, t.2, pág. 207.

El contacto y la organización de los trabajadores rurales se inicia cuando propagandistas y agitadores fueron a las plazas públicas, de
las ciudades visitadas por los trabajadores del campo los días domingos. Nadie les hacía caso a estos agitadores debido a que los tomaban como miembros de otra religión, opuesta a la católica.

Infructuosos los intentos de hacerse oír, en una de tantas, los sindicalistas, recurrieron ingeniosamente a la pintura, dibujando en un lienzo de género blanco, una carreta tirada por hombres que sangraban al ser puyados por el capataz. En la carreta aparecían montados el administrador y el hacendado. El patrono, rechoncho, con un talego de dinero en las manos. Aquel cuadro si les interesó a los del campo, observaron la alegoría curiosos, y entonces escucharon atentos a los oradores. Fue así que poco a poco se consiguió tener contacto e intimidad con los de la campiña. El arte, el arte revolucionario, contribuyó así al proceso de organización del proletariado agrícola y los campesinos.

Alarmado el clero con el acercamiento de La Regional al campo procedieron a denunciar que la Federación Regional de Trabajadores de El Salvador (FRTS), estaba haciendo labor sovietizante en el campo. A ello se debió, que en la población de Turín, del departamento de Ahuachapan, se masacrara y persiguiera a los trabajadores del campo, cuando éstos quisieron recuperar el Ejido del cual los terratenientes Salaverría se habían apoderado arbitrariamente en 1928.

Para contrarrestar la denuncia del clero, de que se era ateo, irreligioso, los propagandistas y organizadores de la Federación Regional participaban entusiastas en los actos religiosos de las familias rurales. Ayudaban en la construcción de los altares, y en muchas otras actividades relacionadas con la festividad de tal o cuál santo. Y rezaban como todos. Por lo tanto no hubo una actitud de dogmatismo anti-religioso sino se mostró a la población quiénes eran los verdaderos enemigos, los ricos y la necesidad de pelear por sus derechos, por encima de banderas religiosas.

Ganada la amistad de los rurales, se pudo conocer de sus problemas, de sus preocupaciones y ya fue posible superarles ideológica y políticamente. Se conoció del engranaje social, del escalonamiento de fuerzas productivas diferentes con demandas específicas. Lo más importante fue descubrir al proletariado agrícola, con el que se organiza los sindicatos del campo. Se identificó el campesinado pobre y medio para indicarle su propia organización: las ligas campesinas y explicarle sobre sus problemas inmediatos a resolver.

¿Cómo fue que se llevó a cabo en el campo, la superación ideológica y política en el sentido marxista-leninista? Se puede citar el siguiente ejemplo:

El compañero Rafael Bondanza, secretario general de la Regional, que había leído bastante de la Edad Media europea, explicaba sobre aquel régimen de cruel explotación feudal. Ilustraba la plática, dibujando una pirámide de nobles (reyes, príncipes, duques, condes, caballeros, etc.) Pirámide que descansaba sobre una plataforma de siervos de la gleba.

Estos eran semejantes a los mozos colonos y aparceros del país. Los compañeros del campo quedaban claros, de lo que se les hablaba; comprendían en que medida eran explotados por sus patronos y se enardecían.

Después de hablarles de lo infames que son los imperialistas, particularmente de lo cruel que es el imperialismo yanqui, la charla se ilustraba con un inmenso pulpo dibujado sobre América Latina y el Caribe, succionándose a los pueblos. Sus tentáculos en El Salvador, las empresas ferrocarrileras, mineras, de alumbrado eléctrico y créditos económicos millonarios.

La disertación sobre el Estado salvadoreño se ilustraba dibujándolo como un instrumento represivo antipopular, antiobrero y anticampesino con sus tribunales, sus jueces, sus cárceles y sus cuerpos represivos.

El conversatorio sobre organización sindical, se ilustraba, con un organigrama que indicaba todo el funcionamiento del sindicato, sus comités, secciones, organismo de dirección, etc. Lo más importante era, que los compañeros copiaban los dibujos, para ir a explicarlos allá donde los delegados sindicales no alcanzaban a llegar.

También se formulaban los pliegos petitorios o sea los pliegos de demandas a reclamar: demandas de los asalariados, demandas de los de la servidumbre, peticiones de los campesinos medios y campesinos
pobres. Entre las demandas más comunes se encontraban las de exigir salarios compensativos, alimentación variada y abundante, pago con moneda efectiva. Tareas y jornada de trabajo más cortas, mejor trato, derecho de reunión y de expresión etc.

Para los colonos, reparación de sus viviendas, un huerto donde sembrar algunos frutos y para que sus hijos jugaran libremente, etc.

Tierra para los campesinos necesitados, arrendamientos más bajos para los aparceros, reducción de los réditos, semilla seleccionada, ley moratoria que evitara la expropiación violenta a los campesinos.

Esta labor se hacía con sacrificios, con entrega; se iba al campo, a pie sin ni un centavo en las bolsas, tardando a veces en el campo 15 días, donde se comía deficientemente, se dormía mal, se sufría de las plagas fastidiosas. En invierno había que cruzar los ríos crecidos, lo más de noche posible por andar clandestinamente, cuidándose de la Guardia Nacional y de los “guarda campo”. Pero los trabajadores respondieron a semejante sacrificio, ellos también, para reunirse clandestinamente, caminaban largo hacia lugares remotos, para llegar a las barrancas, donde se reunían más seguros, previa vigilancia.

La lucha enardecida de los trabajadores, irritó a los terratenientes. Estos le quitaban el trabajo a los más dinámicos, desalojaban con la Guardia Nacional a los mozos colonos ya envejecidos, negaban la tierra a los aparceros, a los campesinos los amenazaban con la expropiación, rozaban los árboles frutales (mangos, guayabos, aguacates, sapotes, etc.) para que los desocupados no la comieran y así no mitigaran el hambre, prohibían sacar de sus fincas leña para lumbre.

Por su parte, el Gobierno efectuaba encarcelamientos en masa. Se les hacía trabajar forzosamente en las carreteras con la cadena al pie. A los dirigentes se les expulsaba del país, etc.

Los compañeros del campo respondían con concentraciones masivas, con manifestaciones en las principales ciudades del país y con una oleada de huelgas. La huelga en la finca “Aguas Frías” de los Solmillet, en el departamento de la libertad, hizo época, pues se ganó pese a la presión patronal y de la Guardia Nacional. En abierta solidaridad proletaria, nadie de la región se prestó a romper la huelga. El salario de 37 centavos se elevó a un colón diarios. En la hacienda “Colombia” de la familia Escobar, en jurisdicción de Santiago Texacuangos, se conquistó el salario de 50 ctvs. y la instalación de un botiquín y así muchas otras huelgas.

Veamos para corroborar lo antes dicho noticias entresacadas del Libro de Oro de la Prensa Gráfica:

Agosto 1930
Sábado 2. “Un grupo de noventa comunistas fueron capturados en
Antiguo Cuscatlan en los momentos en que se reunieron en casa de
Juan Rivas y comenzaron a excitar a la gente que con armas en la
mano marcharían a San Salvador. Las autoridades, principalmente la
Guardia Nacional impidieron que las cosas tomaran otro cariz”.

Jueves 14. “Un grupo de individuos asaltó la casa de la finca “El Barullo” en jurisdicción de Zaragoza, cortando los alambres telefónicos e increpando a los colonos. Por los actos se cree son comunistas, pues huyeron en cuanto llegó la Guardia Nacional, dejando propaganda subversiva. La Guardia también capturé a unos individuos en la jurisdicción de Jayaque, decomisándoseles propaganda y banderas rojas y negras. Fueron traídos a la Policía Central con lo decomisado”.

Diciembre 1930.
Martes 23. “En realidad no era una falsa alarma de las vendedoras del mercado ayer, cuando supieron de un ataque comunista, pues nosotros tuvimos datos fidedignos de que un levantamiento general en todo el país estaba planeado ese día. Nos abstuvimos de informar lo referente a los sucesos de Santa Tecla, porque el propio Presidente de la República nos suplicó no lo hiciéramos para evitar mayores alarmas. Pero también en Sonsonate y en Armenia los grupos comunistas llegaron a la municipalidad y exigieron el poder, siendo rechazados y encarcelados por las fuerzas policiales de esos lugares”.

Efectivamente, en Santa Tecla desfilaron 12 mil trabajadores en su mayoría del campo. El movimiento de masas de que se hablaba en el mes de diciembre, se debió a airadas protestas en solidaridad con Agustín Farabundo Martí, que por estar detenido, exigían su libertad. Eso era todo. Desde luego que las masas se movilizaban por instrucciones del Partido Comunista.

Hubieron múltiples dificultades para llegar a las masas del campo,
pero se logró con ellas la unidad en la lucha por reivindicaciones inmediatas, se logró organizarlas, templarlas y orientarlas revolucionariamente. Se ganó en el campo el patio amplio del clero y arrebatar garbo, hegemonía y arrogancia a los terratenientes. Todo, por haber sabido ir a las masas, por haber habido abnegación, y en determinado grado, iluminados por el marxismo-leninismo.

Este importante trabajo realizado por el PCS entre la población agraria sienta las bases históricas de la alianza Obrera-Campesina, en nuestro país. Permite apreciar que pese a las debilidades teóricas producto de nuestra propia situación, tuvimos claridad de la necesidad de una inaplazable de vincular por medio de la lucha a los trabajadores del ampo con los de la ciudad. Para ello, el PCS contó con un programa agrario que contemplaba las reivindicaciones mediatas e inmediatas de la época, programa que se ganó los corazones de los trabajadores agrarios y permitió al Partido, haciendo miles de esfuerzos y sacrificios, el organizar, concientizar y movilizar a las masas del agro.

Los hijos e hijas de los mártires y héroes de aquel pujante movimiento obrero y campesino de esa época hoy empuñan orgullosos las armas bajo la gloriosa bandera del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), derramando su sangre y conquistando victorias para hacer realidad el sueño de sus padres, de dar nacimiento a una patria libre de explotación y miseria, a una patria socialista.

Miguel Mármol, Diciembre de 1981

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