LA REVOLUCIÓN SIGUE SIENDO LA CUESTIÓN PRINCIPAL

LA REVOLUCIÓN SIGUE SIENDO
LA CUESTIÓN PRINCIPAL

Declaración del Comité Central del PCPE
conmemorativa del 90 aniversario de la Revolución Rusa

Hace 90 años el triunfo de la Gran Revolución Socialista de
Octubre en Rusia conmovía los cimientos del capitalismo. Por
primera vez, a excepción del breve ensayo de la Comuna de París, en 1871, la clase obrera tomaba el poder político y creaba un nuevo orden social.

Bajo la dirección de Lenin y los bolcheviques, la Revolución de Octubre
hizo discurrir por una misma senda revolucionaria la lucha de la clase
obrera por el socialismo, el movimiento del pueblo ruso por la paz, la
lucha del campesinado por la tierra y la lucha de liberación nacional de los
pueblos sojuzgados de Rusia, orientando todas esas fuerzas hacia el derrocamiento del capitalismo.

Por vez primera en la historia se instauró la dictadura del proletariado
y se creó un nuevo tipo de estado, el Estado Socialista. Los soviets
fueron la forma de esa dictadura del proletariado, que transfirió el poder
a los obreros, soldados y campesinos, dando comienzo a una democracia
hasta ese momento desconocida y radicalmente distinta de la burguesa: una democracia para la mayoría del pueblo, hasta entonces explotada, que
comenzó a participar conscientemente en la administración del Estado,
dando forma a la democracia socialista.

El triunfo revolucionario suprimió la propiedad privada sobre los
medios fundamentales de producción, quebró la base económica que sustentaba el régimen capitalista y barrió los restos del feudalismo. La tierra, las fábricas, los ferrocarriles, etc. se convirtieron en patrimonio del pueblo. A su vez, la Revolución rompió las cadenas de la opresión nacional reconociendo el derecho de las naciones a la libre autodeterminación y consolidando la amistad fraternal entre los pueblos basada en el internacionalismo proletario. El nuevo Estado soviético retiró a Rusia de la guerra imperialista salvando al país de la catástrofe y proclamó la consigna de la paz y de la igualdad entre los pueblos y naciones del mundo.

La Unión Soviética fue el factor decisivo en la lucha de la humanidad
contra el nazifascismo en 1944-45. En la II Guerra Mundial, 20 millones
de ciudadanos soviéticos entregaron heroicamente su vida para garantizar
la victoria de la libertad y de la amistad internacional. Previamente, y ante
el vergonzoso “pacto de no intervención” de las democracias capitalistas
occidentales, la URSS y la Internacional Comunista apoyaron, prácticamente en solitario, la lucha de la II República Española contra el golpismo franquista y la intervención nazi-fascista. El camarada José Díaz, Secretario General de los comunistas españoles por aquel entonces, afirmó, dirigiéndose a los ciudadanos soviéticos: “Nuestro pueblo jamás olvidará vuestra ayuda, y en lo más hondo de su corazón conservará siempre, con gran satisfacción, el nombre de la Unión Soviética, el país del socialismo” (1).

La existencia de la URSS, al romper el frente del imperialismo mundial,
abrió la primera gran brecha de liberación de los pueblos del mundo.
La Revolución de Octubre contribuyó decisivamente al proceso de
descolonización y su protagonismo en la escena internacional fue un
factor decisivo para que más de cien países alcanzasen la independencia.
La Unión Soviética y el resto de países socialistas hicieron avanzar la
ciencia y la tecnología, promovieron el acceso a la educación y a la cultura
de aquellos a los que hasta entonces se les había negado y garantizaron
durante décadas niveles de prosperidad, bienestar social y desarrollo
humano jamás soñados por las masas populares de esos países bajo el
capitalismo. Al mismo tiempo, el campo socialista permitió que avanzasen
las reivindicaciones del movimiento obrero y que se alcanzasen conquistas sociales y democráticas en el interior de los países capitalistas desarrollados.

La restauración capitalista en la URSS y en los paises socialistas del
este de Europa tuvo causas internas y externas. Los errores y desviaciones
políticas llevaron a la dirección soviética a minusvalorar la capacidad
de recomposición capitalista en el escenario de posguerra. En el plano
económico, se adoptaron posturas oportunistas que, lejos de afrontar
los problemas detectados, socavaron el poder socialista y debilitaron el
control y la participación obrera en la planificación de la producción. En
el plano político, la aplicación de la teoría del “Estado de todo el pueblo”
y del “Partido de todo el pueblo” debilitaron el papel del proletariado en
todos los órdenes y ocultaron la existencia de una lucha de clases que culminó con el triunfo contrarrevolucionario tras la absoluta degeneración
alcanzada con la perestroika.

Los factores externos fueron igualmente determinantes y confirmaron
que el enfrentamiento entre el campo imperialista y el campo socialista
era la genuina expresión de la lucha de clases a escala internacional. La
agresión emprendida por dieciséis potencias extranjeras tras el triunfo
revolucionario; la agresión nazifascista y la deslealtad de los países “aliados”, que confiaban en que la maquinaria de guerra alemana terminasecon el socialismo en Rusia; la constante amenaza militar, con la creación de la OTAN, en 1949, como máxima expresión; la permanente guerra psicológica contra los pueblos de los países socialistas, planificada por las centrales de inteligencia occidentales principalmente la CIA, o la forzada carrera armamentista, son factores que no pueden ser obviados a la hora de analizar las causas de la restauración capitalista, tal y como pretenden las potencias imperialistas en su constante campaña anticomunista.

En el plano político, la oposición impulsada por las tendencias trotskistas,
bajo una pretendida imagen de izquierdas, se sumó a las posiciones
antisoviéticas, las cuales, posteriormente, serían también compartidas
desde otro enfoque por los partidos de la fracción eurocomunista. Estas
tendencias contribuyeron a debilitar la imagen internacional de la URSS y
1) José Díaz. “Saludo al gran pueblo soviético, en el primero de mayo de 1937”. TRES
AÑOS DE LUCHA. COLECCIÓN EBRO, PARÍS 1970, PÁG. 420.

el apoyo de la clase obrera internacional a la construcción del socialismo,
reproduciendo, en muchos casos, las calumnias vertidas por el imperialismo
y prestando asistencia a las corrientes más oportunistas y derechistas
del PCUS.

El IV Congreso del PCPE inició el análisis de las causas del triunfo
contrarrevolucionario en la URSS y de las desviaciones y errores cometidos. Será necesario continuar profundizando en su estudio. Destacamos, en todo caso, que durante décadas la URSS demostró
la superioridad del sistema socialista sobre el capitalismo y confirmó la
posibilidad de la construcción del socialismo en un grupo de países o, incluso, en un solo país, como consecuencia directa de la ley del desarrollo económico y político desigual en la fase imperialista del capitalismo, tal y como se afirma en las tesis de nuestro VIII Congreso.

Nuestro Partido Comunista se declara heredero de quienes aquel 25 de
octubre (7 de noviembre)(2) de 1917 tomaron el poder para la clase obrera,
en ese sentido asume la tradición histórica del Partido Bolchevique y hace
suya la teoría marxista-leninista de la revolución. Por su propia historia, el
PCPE se reclama continuador de los hombres y mujeres de los pueblos
de España que, animados por el impulso de la Gran Revolución Socialista
de Octubre y de la Internacional Comunista, se organizaron en el primer
partido marxista-leninista de nuestro país en 1920-21; de quienes asaltaron el poder para la clase obrera en Asturias en octubre de 1934; de quienes defendieron la II República y enfrentaron el fascismo con las armas en la mano en la Guerra Nacional Revolucionaria entre 1936 y 1939, en la lucha guerrillera o en la clandestinidad y la lucha de masas; y de aquellos y aquellas que, tras la traición de la dirección eurocomunista y de sus continuadores, prosiguieron, hasta nuestros días, la lucha de clase fieles a los principios del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario que la Gran Revolución de Octubre representa.

Como comunistas, hacemos nuestro el legado revolucionario y
la experiencia en la construcción del socialismo en la URSS y en los
países del antiguo campo socialista, de la que aprendemos críticamente,
partiendo del análisis marxista-leninista de los errores y desviaciones
que condujeron a la restauración capitalista. Como dijera el
propio Lenin, “…nosotros hemos empezado la obra. Poco importa saber
cuándo, en qué plazo y los proletarios de que nación culminarán esta obra.
Lo esencial es que se ha roto el hielo, que se ha abierto camino, que se ha
indicado la dirección a seguir”(3).
Nuestro Partido trabaja por el triunfo de la revolución socialista en
España, rompiendo con la democracia burguesa. Luchamos por la toma
del poder político por los obreros y las obreras de nuestro país como tarea
estratégica, y afirmamos que, para lograr tales propósitos, la clase obrera
necesita un partido comunista que, organizado conforme a los principios
del centralismo democrático, sea capaz de conquistar ideológicamente y
organizar la vanguardia, capaz de atraer para el campo revolucionario a las
masas trabajadoras y a las clases y capas populares, y capaz de marchar con
el máximo de unidad popular hacia un período constituyente que proclame
la III República Española sobre bases antiimperialistas, democráticas y
populares, de carácter confederal, reconociendo el derecho de autodeterminación
de las naciones y organizando el Estado en base al principio de
unión libre de pueblos libres y soberanos. La clase obrera debe jugar un rol
dirigente en ese proceso de avance popular, siendo capaz de hacer avanzar
el proceso revolucionario de forma ininterrumpida hacia la construcción
del socialismo en España.
Por tanto, al celebrar el 90 Aniversario de la Gran Revolución de
Octubre, afirmamos que la revolución sigue siendo la cuestión principal
para los y las comunistas, deslindando el campo con quienes
pretenden conmemorar el triunfo bolchevique como mera efeméride,
como hecho pasado desligado de los retos actuales de la lucha
de clases, de quienes se reconocen de palabra en las enseñanzas y
principios de Octubre y los traicionan de hecho. Frente a tales posicio-
Nuestro Partido Comunista se declara
heredero de quienes aquel 25 de
octubre de 1917 tomaron el poder para
la clase obrera, en ese sentido asume
la tradición histórica del Partido
Bolchevique y hace suya la teoría
marxista-leninista de la revolución
2) Las fechas, al triunfo de la Gran Revolución de Octubre, se corresponden con el
“calendario juliano”, utilizado en Rusia hasta el 1 de febrero de 1918, y que implica un
retraso de 13 días respecto al calendario occidental.
3) “Con motivo del cuarto aniversario de la Revolución de Octubre”. V .I. LENIN,
Obras Escogidas en tres Tomos, Tomo III, página 660. Editorial Progreso, Moscú, 1.961.
12 Propuesta Comunista nº 51 Comité Central del PCPC 13
nes, el PCPE levanta con orgullo las banderas del marxismo-leninismo y
del internacionalismo proletario y trabaja para ser un partido cada día más
bolchevique, tal y como reitera el V y VI Pleno de nuestro Comité Central,
capaz de llevar a la clase obrera de los pueblos de España a cumplir su
misión histórica enterrando definitivamente el capitalismo.
El socialismo es la alternativa a la actual barbarie imperialista
“Imagínense ustedes qué ocurriría en el mundo si la comunidad
socialista desapareciera…, las potencias imperialistas se lanzarían
como fieras sobre el Tercer Mundo; se repartirían de nuevo el mundo,
como en los peores tiempos antes de que surgiera la primera revolución
proletaria: se repartirían el petróleo, los recursos naturales y los recursos
humanos de miles de millones de personas en el mundo; convertirían
en colonias las tres cuartas partes de la humanidad”.(4)
Fidel Castro (Discurso del 26 de julio de 1989)
Hoy, transcurridos más de 16 años desde la desaparición de la
Unión Soviética y del resto de países socialistas europeos, la opción
entre “socialismo o barbarie” ha dejado de ser un futurible para
convertirse en imperativa para la humanidad. El “nuevo orden mundial”,
proclamado por George Bush padre tras la primera Guerra del
Golfo, muestra su verdadero rostro y entierra definitivamente los cantos
apologéticos que pronosticaban el “fin de la historia”, el “fin de las ideologías”
y el “fin de la lucha de clases”.
Para conjurar la tendencia decreciente de la cuota de ganancia, el imperialismo
recurre una vez tras otra a los métodos tradicionales, pero introduce
hoy, como elemento estructural del proceso de acumulación, niveles
de violencia que comprometen seriamente la supervivencia de nuestra
especie, imponiendo cotas de barbarie sin parangón en la historia.
La guerra imperialista, realizada en nombre de la tasa de ganancia y de
los intereses de gigantescos oligopolios, se ha convertido en norma. La
desintegración de Yugoslavia, la agresión a Afganistán o la guerra continuada
contra Iraq desde 1991 ocupaciones incluidas, dejan un balance
de muertes, violaciones y tortura sistemática que envidiarían los mismísimos
nazi-fascistas(5).
El terrorismo de estado se generaliza (valga como ejemplo el genocidio
que se lleva a cabo contra el pueblo palestino). Un terrorismo clasista
mediante el que las clases dominantes imponen el terror de masas y que,
al igual que las guerras actuales, responde a un deseo instintivo de conservación
ante la imposibilidad de compensar por otros medios la tendencia
decreciente de la cuota de ganancia y el agotamiento de los espacios productivos
en los que tiene lugar la reproducción ampliada del capital(6).
Junto a la guerra y el terrorismo de estado, las clases dominantes
generalizan el espionaje de masas(7). Toda persona, organización o movimiento
social que cuestione el actual orden de cosas se convierte en objetivo
inmediato de poderosos servicios de inteligencia, nacionales y extranjeros,
que actúan con total impunidad, como ha demostrado el asunto
de los vuelos secretos de la CIA en España y otros países europeos. Un
espionaje que no entiende de límites constitucionales ni de legalidad, y
que sólo rinde cuentas ante su verdadero amo: la oligarquía.
La represión se incrementa en el mundo entero. Desde las grandes
campañas contra los destacamentos de vanguardia que hoy dirigen
la lucha popular contra el imperialismo y por el socialismo (intentos de
magnicidio, golpes de estado, apoyo a grupos contrarrevolucionarios,
4) Discurso por el XXXVI Aniversario del asalto al Moncada, 26 de julio de 1989.
www.granma.cu
5) Hasta la fecha, se calcula que han huido de Iraq cerca de dos millones y medio de
personas, otros dos millones serían refugiados o desplazados internos. Desde la invasión de
2003 hasta julio de 2007, las muertes alcanzan el millón de personas, según JUST FOREING
POLICY. Vid “La escalada en Iraq en cifras”, de Tom Engelhardt, en www.rebelion.org.
6) Véase “El terrorismo de estado en el capitalismo monopolista transnacional”, Joel
González García. CUBA SOCIALISTA Nº 40, Julio-Septiembre 2006, páginas 56 a 63.
7) Recientemente, ABC NEWS informó que el FBI está reclutando a miles de
informadores encubiertos para espiar dentro de los EEUU, según un reciente informe
desclasificado enviado al Congreso de ese país. El FBI quiere construir una red de más de
15.000 informadores.
14 Propuesta Comunista nº 51 Comité Central del PCPC 15
etc.) hasta la represión a escala local contra quien pega un cartel, hace
una pintada o participa de una acción obrera o popular, con las consiguientes
multas, interrogatorios, detenciones, cárcel(8), etc. La represión
se manifiesta como violencia organizada de las clases dominantes contra
las clases desposeídas y explotadas.
Buen ejemplo de esa violencia estatal de clase, es la campaña anticomunista
puesta en marcha en la Unión Europea contra los partidos
comunistas y obreros, falseando
la historia de lucha de la clase
obrera por el socialismo y el
legado de la Gran Revolución
Socialista de Octubre(9). Parece
que los defensores del “fin de la
historia” continúan teniendo bien presente la amenaza del viejo fantasma
que recorriera Europa entera en tiempos de Carlos Marx y Federico
Engels.
Los instrumentos de alienación de masas juegan hoy un papel determinante
y cualitativamente superior. El proceso de concentración de la
propiedad de las empresas dedicadas a moldear la “opinión pública”
(desde las telecomunicaciones y la publicidad comercial hasta la industria
del “entretenimiento”) favorece objetivamente la propagación sin fisuras
de los grandes dogmas de eso que han dado en llamar “pensamiento
único”. Un proceso que debe ser analizado en una doble vertiente: como
necesidad ideológica de las clases dominantes, que tienen que tratar de
justificar los desmanes y la violencia que implica la supervivencia del
capitalismo y, en su vertiente económica, como ámbito de acumulación y
explotación capitalista a nivel mundial, de la mano del proceso de privatización
y centralización de la propiedad empresarial en un pequeño grupo
de monopolios(10).
La libertad de expresión y de prensa en el capitalismo es, hoy
más que nunca, la libertad absoluta de los monopolios mediáticos
para manipular a sus anchas a la población y defender el orden
mundial imperialista del que forman parte. A la vez, se excluye de
forma absoluta el acceso a esos mismos medios de las masas populares,
condenadas a jugar el papel de mero receptor-consumidor.
El capitalismo, en su actual fase imperialista, sitúa a la humanidad
entera ante el riesgo del infarto ecológico(11). Las grandes potencias se
han lanzado a una nueva
carrera por el reparto del
mundo, de los recursos
estratégicos (petróleo, agua,
etc.) y materias primas, ante
el agotamiento del modelo
energético actual y el carácter objetivamente insostenible del modelo de
producción capitalista y de los índices de consumo alcanzados por los
8) Baste como ejemplo el encarcelamiento de los dirigentes del sindicato asturiano
Corriente Sindical de Izquierda (CSI). Los compañeros Cándido y Morala fueron
encarcelados por defender los puestos de trabajo del sector naval tras un proceso amañado
impulsado por el Ayuntamiento de Gijón, gobernado por el PSOE e Izquierda Unida. Por
otra parte, la detención de la dirección de Batasuna en Euskadi cuestiona los más básicos
derechos democráticos y confirma la tendencia represiva de la dominación capitalista en
España (nos remitimos a en este punto a las resoluciones aprobadas al respecto por el
Comité Central del PCPE).
9) Los partidos comunistas han sido prohibidos en Letonia, Lituania y en otras repúblicas
de la antigua URSS. Se han generalizado los intentos de excluir de la vida política a los
partidos comunistas. La Juventud Comunista Checa (KSM) ha sido ilegalizada por oponerse
a la propiedad privada de los medios de producción y defender su propiedad social. En
los que fueran países socialistas, los comunistas son perseguidos mientras que se rehabilita
a criminales fascistas. En Polonia, una ley de depuración anticomunista se ha impuesto a
todas las reglas democráticas. En Hungría, se enjuicia a los miembros del Presidium del
Partido de los Trabajadores Comunistas Húngaros. En varios países, entre ellos, varios países
árabes (Túnez, países del Golfo, etc.), los partidos comunistas están prohibidos o no son
reconocidos. En diciembre de 2005, se introdujo un proyecto de resolución ante la Asamblea
Permanente del Consejo Europeo ante “la necesidad de una condena internacional de los
crímenes de los regímenes comunistas totalitarios”. Sencillamente, no hay democracia para
quien lucha contra el capitalismo.
10) Cuatro grandes monopolios controlan hoy 1.882 diarios, 7.957 semanarios y 11.000
revistas (datos facilitados por la Escuela Nacional de Cuadros de la Unión de Jóvenes
Comunistas de Cuba).
11) El calentamiento global es un hecho inequívoco. Las emisiones de dióxido de
carbono, el principal contribuyente en el cambio climático global, aumentaron desde 23.000
millones de toneladas métricas en 1990 hasta 29.000 millones de toneladas métricas en 2004.
Naciones Unidas prevé que el cambio climático tenga un grave impacto a nivel económico y
social. Vid “Objetivos de desarrollo del Milenio”. INFORME 2007 de la ONU.
El imperialismo necesita hoy reducir
la independencia y soberanía de los
países empobrecidos a una mera
proclama formal
La represión se manifiesta
como violencia organizada de
las clases dominantes contra las
clases desposeídas y explotadas
16 Propuesta Comunista nº 51 Comité Central del PCPC 17
países pretendidamente desarrollados, lo que a su vez agrava las contradicciones
entre los propios países imperialistas.
La contradicción entre las potencias imperialistas y los países dependientes
también tiende a agudizarse. El imperialismo necesita hoy reducir
la independencia y soberanía de los
países empobrecidos a una mera proclama
formal. Las prácticas coloniales
y neocoloniales son cada vez más agresivas
y se ha impuesto por la vía de los
hechos el reconocimiento internacional de las guerras de ocupación. Contra
las poblaciones de los países oprimidos se practica hoy un genocidio
de magnitudes colosales.
Nunca los ricos fueron tan ricos y los pobres fueron tan pobres, lo que
provoca flujos migratorios masivos, que las potencias imperialistas tratan
de regular recurriendo a niveles brutales de violencia: muros y vallas levantadas
en la frontera mexicana o en Ceuta y Melilla; persecuciones, torturas
y violaciones sistemáticas; hundimiento de pateras y cayucos, centros de
internamiento (que, en la práctica, se convierten en verdaderos campos
de concentración) y, en última
instancia, miseria, racismo, xenofobia,
trabajos indignos, negación
de derechos elementales y sometimiento
forzoso a la sobreexplotación
capitalista –papel de ejército de mano de obra de reserva-. Esa es
la suerte que espera a los trabajadores y trabajadoras inmigrantes tras los
muros levantados por las potencias imperialistas, mientras son bombardeados
los países de origen y se esquilman sus recursos.
En los países capitalistas desarrollados, la clase obrera y el resto de
capas trabajadoras se ven sometidas a niveles crecientes de explotación
y exclusión social. En España, un 20% de la población vive por debajo
de los umbrales de pobreza, de los que un 44% son jóvenes y niños. En
Estados Unidos, la cifra alcanza ya los cuarenta millones de personas, sin
que haya dejado de crecer en los últimos años.
Las políticas neoliberales han abierto al proceso de acumulación capitalista
nuevas áreas o espacios productivos reservados, en el mundo de
posguerra, al monopolio estatal,
pilares de lo que se dio en llamar
“Estado del Bienestar”. Sanidad,
educación, pensiones, telecomunicaciones,
vivienda… son hoy
espacios entregados a la acumulación
de capital, lo que trae
consigo un retroceso generalizado de los derechos sociales, que empeora
notablemente las condiciones de vida del pueblo trabajador.
En estos países, de la mano del neoliberalismo salvaje, se extiende
la precariedad y retroceden los derechos laborales conquistados por la
clase obrera con enormes dosis de entrega y sacrificio al calor de la lucha
de clases. La precariedad reina en la vida de cientos de miles de familias
trabajadoras(12) que padecen lamentables condiciones laborales -cuando
no el desempleo y la exclusión social-, sufren la carestía de la vivienda,
ven cómo aumenta el coste de productos de primera necesidad, mientras
se estancan o retroceden los salarios y son condenados a un preocupante
subdesarrollo político y cultural, sometidos al bombardeo mediáticoideológico
del consumismo y el pensamiento único.
Hoy, el capitalismo no sólo requiere del obrero su tiempo de trabajo,
exige que se entregue al proceso de acumulación capitalista la vida entera.
Ante el retraso en la demanda solvente de los trabajadores y trabajadoras(
13) respecto al crecimiento de la producción y las consiguientes dificultades
en la venta de las mercancías, el capitalismo recurre a la forma más
Contra las poblaciones de
los países oprimidos se
practica hoy un genocidio
de magnitudes colosales
Sanidad, educación, pensiones,
telecomunicaciones, vivienda…
son hoy espacios entregados a
la acumulación de capital
Hoy, el capitalismo no sólo
requiere del obrero su tiempo de
trabajo, exige que se entregue
al proceso de acumulación
capitalista la vida entera
12) La tasa de temporalidad reconocida en España alcanza el 33,3%. El salario del 61%
de los jóvenes trabajadores no llega a los 800 € mensuales.
13) A pesar de los fabulosos beneficios declarados por las principales empresas, el peso
de los salarios en la economía española apenas supone el 46,4 % del Producto Interior Bruto,
según el Banco de España. Los sueldos de la eurozona no han dejado de caer desde 1980,
hasta llegar a perder 13 puntos en los últimos 27 años. Vid EL PAÍS – NEGOCIOS
1.136, 12 de agosto de 2007.
18 Propuesta Comunista nº 51 Comité Central del PCPC 19
parasitaria del capital: el crédito. La mayor parte de las familias trabajadoras
padecen hoy insoportables niveles de endeudamiento(14).
El carácter parasitario del imperialismo se percibe con claridad en la
crisis inmobiliaria que hoy enfrenta Estados Unidos ante la dificultad de
las familias trabajadoras, que solicitaron créditos hipotecarios de alto
riesgo, para pagar
sus deudas dado el
incremento de los
intereses(15). Ante el
temor a que la crisis
se extienda a otros
sectores económicos
y se transforme en
una crisis financiera internacional, los bancos centrales de la UE, EEUU,
Japón, Canadá, Suiza y Australia inyectaron liquidez a sus sistemas financieros
por un total de 323.300 millones de dólares en las primeras semanas
de agosto.
Al agravarse la contradicción fundamental del capitalismo -entre
el carácter social del proceso de producción y la forma capitalista de
apropiación privada de sus resultados-, se agrava también el resto de
contradicciones. La lucha por la obtención de las máximas ganancias y
por el reparto económico del planeta y sus recursos naturales intensifica
las contradicciones entre los países capitalistas desarrollados (contradicciones
interimperialistas). A su vez, la voracidad imperialista acentúa las
contradicciones entre los pueblos de los países dependientes y los países
capitalistas desarrollados. En el seno de estos últimos se profundiza la
contradicción entre la clase obrera y la clase capitalista, entre el trabajo y
el capital.
Para el PCPE, la resolución de las contradicciones enumeradas
requiere situar el debate político en la necesidad del socialismo para
la clase obrera y las capas populares, para la gran mayoría social. Por
tanto, la organización de la clase obrera para la lucha por el socialismo
-a la que deben sumarse las reivindicaciones democráticas de los
sectores populares en confrontación con el capitalismo monopolista- se
hace imprescindible. El socialismo es la alternativa a la barbarie imperialista
y una necesidad para el pueblo trabajador.
La clase obrera y los pueblos del mundo dirán la última palabra
La creciente violencia imperialista (guerras, terrorismo de estado,
espionaje, represión…) está indisolublemente ligada al proceso de acumulación
de capital y se ha convertido en el principal instrumento del
capitalismo monopolista para tratar de evitar que la crisis económica se
generalice.
Desde mediados de la década de los noventa, asistimos a un proceso de
reanimación de las luchas populares y de agudización de las contradicciones
de clase inherentes al capitalismo.
El recurso indiscriminado a la
violencia por parte de las potencias
imperialistas –especialmente
EEUU– hace que cada vez más
sectores tomen conciencia de la
incompatibilidad del sistema con
sus propias aspiraciones y del
riesgo que supone para toda humanidad la dominación imperialista.
Las guerras se encuentran con una respuesta popular inesperada por la
oligarquía. La resistencia afgana e iraquí cuestiona día a día las decisiones
de los centros de poder occidentales y quiebra la legitimidad del recurso
a la guerra como instrumento de política exterior en el interior de los
propios países agresores.
En la escena internacional, destaca el cambio de correlación de fuerzas
operado en América Latina. Los avances revolucionarios en Venezuela,
Al agravarse la contradicción
fundamental del capitalismo -entre el
carácter social del proceso de producción
y la forma capitalista de apropiación
privada de sus resultados-, se agrava
también el resto de contradicciones
14) La deuda financiera de las familias españolas (préstamos, créditos y cuentas
pendientes de pago) cerró el pasado año con el mayor crecimiento de los últimos siete años,
y marcó un nuevo récord histórico al finalizar 2006, situándose en 832.289 millones de euros,
lo que equivale al 85,25% del Producto Interior Bruto y supone un incremento del 18,53%
en relación a 2005, según datos del Banco de España.
15) De acuerdo con cifras de The Wall Street Journal, el 80% de la deuda de los
estadounidenses (más de 12 billones de dólares) corresponde a créditos hipotecarios.
Desde mediados de la década
de los noventa, asistimos a
un proceso de reanimación
de las luchas populares
y de agudización de las
contradicciones de clase
inherentes al capitalismo
20 Propuesta Comunista nº 51 Comité Central del PCPC 21
Bolivia o Ecuador; las aspiraciones antiimperialistas de Nicaragua, Brasil,
Uruguay o Argentina; el repunte de la lucha popular en la mayor parte de
países y la resistencia de la insurgencia colombiana –con las FARC-EP a la
cabeza- suponen un claro obstáculo a las aspiraciones estadounidenses en
su propio “patio trasero”. Mientras, la heroica Revolución Cubana, China,
Corea del Norte, Laos y Vietnam resisten las ofensivas imperialistas.
En los propios Estados Unidos y en los países de la Unión Europea se
desarrollan importantes movilizaciones antiimperialistas (contra la guerra
y por la paz, contra la Constitución Europea, movimiento antiglobalización,
etc.) y se extienden las
luchas obreras(16), jugando
un papel cada vez más
importante el movimiento de
trabajadores inmigrantes que clama por sus derechos laborales, sociales y
políticos en países de la importancia de Estados Unidos o Francia.
El enfrentamiento entre Estados Unidos y Francia por la permanencia
de sus monopolios en Iraq y las consecuencias geoestratégicas de la
invasión; la creciente tensión EEUU-Rusia ante el despliegue del escudo
antimisiles norteamericano (DAM), que ha llevado a los rusos a reanudar
el patrullaje aéreo sobre áreas del Océano Atlántico, el Pacífico, el Glaciar
Ártico y el Mar Negro; la reactivación del Grupo de Shanghai (Rusia,
China, Kazajstán, Tayikistán, Kirguiztán y Uzbekistán) con los ejercicios
estratégicos, en los Montes Urales, denominados “Misión de paz 2007”;
o las crecientes tensiones entre EEUU, Canadá, Dinamarca, Noruega
y Rusia por las reservas energéticas y minerales del Ártico, son buena
prueba del repunte de las contradicciones interimperialistas.
La estrategia que acompaña el proceso de acumulación se asienta en
bases sumamente débiles. A lo que contribuye el extraordinario desarrollo
económico de la República Popular China y su creciente influencia política,
buscando vías de desarrollo no capitalista, tras los últimos debates
bajo la dirección del Partido Comunista, en un país marcado por las dificultades
propias de su dimensión como nación y por su propia idiosincrasia.
El imperialismo central estadounidense consigue mantener su economía
parasitaria con el saqueo de los recursos económicos de buena parte
del planeta, pero, a la vez, con la dependencia que supone la titularidad
china de buena parte de sus bonos del tesoro, lo que, unido a los factores
anteriormente señalados, convierte a China en uno de los enemigos principales
del imperialismo estadounidense, europeo y japonés.
A esa inestabilidad hay que añadir en el plano ideológico la creciente
desconfianza de amplios sectores sociales en las capas dirigentes de los
países capitalistas. Baste recordar al respecto las dudas ante lo realmente
sucedido el 11-S en EEUU y la oscuridad que lo acompaña, la reacción
popular ante las mentiras del “Trío de las Azores” sobre las armas de
destrucción masiva en Iraq, que sirvieron de pretexto al genocidio, o la
manipulación y el intento de engaño masivo llevado a cabo por el Partido
Popular y el Gobierno de Aznar tras el 11-M en España(17).
En este marco general de la lucha de clases, y ante la diversidad
de respuestas a la nueva ola de expansión imperialista, se constata
la necesidad de organizar y pertrechar ideológicamente al sujeto
revolucionario. La izquierda mundial y los sectores democráticos van
tomando conciencia de la gravedad de la situación. Ante la intensificación
de las contradicciones enumeradas y al calor de las luchas populares, se
reanuda el debate ideológico sobre la necesidad del socialismo, a lo que ha
La estrategia que acompaña el
proceso de acumulación se asienta
en bases sumamente débiles
16) En los últimos años, se intensifican en Europa las luchas obreras de resistencia. Como
ejemplo de lo anterior, destacamos las luchas en Francia contra el CPE o las huelgas en el
transporte aéreo y en el ferrocarril (en los meses anteriores a la elecciones presidenciales se
computaron en Francia cerca de 1.000 huelgas en diferentes sectores productivos). En Italia,
se han convocado 5 huelgas generales contra las políticas del Gobierno de Berlusconi; en
Alemania han destacado las huelgas de los obreros metalúrgicos, convocadas por el sindicato
IG Metall, o las huelgas en el sector público. En Portuga, la reciente huelga general del 30 de
Mayo, impulsada principalmente por la CGTP, ha sido un éxito. En España, desde la última
huelga general del 20-J, han destacado las movilizaciones del sector naval -principalmente en
Galicia, Andalucía y Asturias- junto a la lucha de los trabajadores de SEAT, del personal de
tierra del aeropuerto de El Prat de Barcelona, de los trabajadores de Delphi, o la huelga del
transporte en Asturias junto a innumerables conflictos de empresa.
17) Sólo el 32% de los estadounidenses apoya la gestión de George W. Bush, según un
sondeo publicado por ZOGBY INTERNATIONAL. De hecho, el 64 % afirma que en
EEUU las cosas van mal, frente a un 22 % que cree lo contrario. Únicamente el 22% de los
ciudadanos aprueba la estrategia del gobierno en política exterior. En España, más del 90
% de la población manifestó su rechazo a la guerra de Iraq y a la participación española en
la agresión.
22 Propuesta Comunista nº 51 Comité Central del PCPC 23
contribuido de manera extraordinaria el avance de la Revolución Bolivariana
en su fase antiimperialista y la voluntad expresada por el compañero
Hugo Chávez de avanzar hacia el socialismo.
El debate sobre el “socialismo del Siglo XXI” exige hoy de los
y las comunistas que la lucha ideológica -las cuestiones teóricaspase
a un primer plano y que se retroalimente dialécticamente con
la práctica revolucionaria y la resistencia mundial antiimperialista.
Como en otros momentos en la historia de la lucha revolucionaria, no
faltan quienes, basándose en una supuesta “crisis del marxismo”, se apresuran
a anunciar teorías “nuevas” y, en algunos casos, contradictorias con
la experiencia de lucha por el socialismo acumulada por el movimiento
obrero internacional. Posiciones como la de M. Hardt y Toni Negri con su
noción de “imperio” y el rol asignado a eso que denominan “multitud”(18),
la ofensiva de Heinz Dieterich contra Cuba, intentando contraponer su
propia teoría del “socialismo del Siglo XXI” al modelo cubano(19), algunas
opiniones negando el papel revolucionario de la clase obrera y la vigencia
del marxismo-leninismo o los furibundos ataques que algunos sectores
dirigen contra el modelo leninista
de partido -sin que ninguno de
ellos termine de concretar una
teoría revolucionaria coherente,
superadora y probada en la práctica
revolucionaria-, en realidad ponen
de manifiesto nuevos ejemplos de eclecticismo y de falta de principios
que, además, por los contenidos que abordan y la forma de hacerlo, lejos
de la pretendida novedad que anuncian, recuerdan demasiado viejos debates
que cíclicamente se repiten en el seno del movimiento revolucionario
(sujeto revolucionario, modelo de partido, carácter y naturaleza del estado
y transición al socialismo…).
En este escenario, Cuba continúa siendo ejemplo para todos los revolucionarios
y revolucionarias del mundo. La defensa de su soberanía e
independencia, de las conquistas revolucionarias y del socialismo por parte
del pueblo cubano, de las organizaciones de masas y de su vanguardia
política (el Partido Comunista de Cuba), más aún desde el triunfo contrarrevolucionario
en el este de Europa, son para nosotros y nosotras un
referente indispensable por defender una política de principios combinada
con la flexibilidad táctica necesaria para afrontar las embestidas del más
poderoso enemigo que haya conocido la humanidad hasta nuestros días:
el imperialismo estadounidense. Fidel llevaba razón al anunciar, allá por
1989, cuando la URSS y los países socialistas del Este se tambaleaban peligrosamente,
que “desde luego hay dos tipos de comunistas: los que puedan
dejarse matar fácilmente, y ¡los que no nos dejamos matar fácilmente!”.
Pero si algo debemos destacar del ejemplo cubano es que representa
las líneas de continuidad entre los procesos revolucionarios
y las experiencias de construcción socialista en el siglo XX y las
grandes luchas y avances antiimperialistas a lo largo de los primeros
años del siglo XXI. De hecho, otros serían los derroteros seguidos
por algunos de los procesos emergentes sin la asistencia y la experiencia
acumulada por la Revolución Cubana. Esta realidad, junto a
la innegable continuidad histórica de la lucha de clases y la acumulación
de experiencias en la construcción del socialismo, es lo que
algunos pretenden negar absurdamente levantando una inexistente
muralla china entre los siglos XX y XXI.
El debate entre el marxismo-leninismo y las que se pretenden “nuevas”
teorías, abrazadas tanto por abiertos derechistas como por oportunistas
y doctrinarios “de izquierda”, como siempre a lo largo de la historia, será
definitivamente saldado en la arena de la lucha de clases. La práctica revolucionaria
dirá la última palabra.
El combate contra el reformismo y el oportunismo es una exigencia
práctica de la lucha de clases, tanto a escala internacional como
en la lucha revolucionaria en la España de nuestros días. En cada
conflicto, en cada lucha, es preciso deslindar el campo con quienes desde el
reformismo difunden entre los trabajadores y trabajadoras el desánimo, la
confusión y el pensamiento burgués y/o pequeñoburgués, actuando como
verdadero tapón en la lucha de clases al elegir el camino de la conciliación y
abandonar toda tentativa de lucha revolucionaria. La clase obrera necesita
arrancar conquistas, que cada lucha logre victorias concretas. Es preciso
combatir el reformismo en la intervención política diaria como una exigencia
para la toma de conciencia y el avance de la clase obrera.
En este escenario, Cuba
continúa siendo ejemplo para
todos los revolucionarios y
revolucionarias del mundo
18) Vid Atilio Boron. IMPERIO E IMPERIALISMO, Fondo Cultural del ALBA, 2006.
Cuba.
19) Vid Heinz Dieterich. LA CIENCIA SOCIAL CUBANA, DARÍO MACHADO Y
EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI. En www.rebelion.org puede seguirse el debate entre
Dieterich y el compañero cubano Darío Machado.
24 Propuesta Comunista nº 51 Comité Central del PCPC 25
Es preciso desenmascarar el parlamentarismo burgués -cretinismo
parlamentario, que diría Lenin- en que se ha instalado definitivamente
Izquierda Unida. ¿Qué izquierda es esa que con su apoyo sostiene la política
antiobrera y antipopular del Gobierno Zapatero? ¿Qué internacionalistas
son esos que apoyan, o critican vergonzantemente, el despliegue de tropas
imperialistas para sojuzgar a
los pueblos oprimidos? ¿Qué
revolucionarios son esos que
entregan la dignidad de los
luchadores y luchadoras antifascistas
apoyando una ley
que deja impune nuevamente
a los criminales franquistas y ni siquiera declara la nulidad de los juicios
franquistas? ¿Qué republicanos son esos que homenajean la Constitución
Monárquica mientras el pueblo lucha en la calle por la III República?
El fenómeno reformista trasciende nuestras fronteras. Como demuestra
el borrador de las Tesis del II Congreso del Partido de la Izquierda
Europea, la socialdemocracia reformista y algunos partidos autotitulados
comunistas (defensores, en la práctica, de las teorías de lo que fue la fracción
eurocomunista) han abandonado explícitamente el objetivo socialista
para situarse cómodamente en la institucionalidad de la UE imperialista.
El PCPE trabaja por la recomposición, fortalecimiento y cohesión
del movimiento comunista internacional, que debe jugar un
papel esencial y actuar con voz propia para levantar un Frente Mundial
Antiimperialista que aglutine a todos aquellos movimientos
democráticos y populares dispuestos e interesados en enfrentar la
barbarie imperialista y en avanzar hacia la construcción del socialismo.
Luchamos por impulsar la lucha de clase del proletariado, por
la unidad comunista en nuestro país (sobre bases marxistas-leninistas)
como elementos políticos claves en la recomposición de la vanguardia;
por acumular fuerzas en lo que denominamos Frente de Izquierdas, para
hacer avanzar un proceso constituyente republicano. Por desarrollarnos
como Partido Comunista capaz de encabezar la lucha de la clase obrera
por el socialismo, teniendo presente que hoy, dado el inmenso desarrollo
de las fuerzas productivas, se dan, como nunca antes en la historia, las
condiciones científico-técnicas para resolver los grandes problemas de la
humanidad (hambre, enfermedades, analfabetismo, etc.) y sentar las bases
de la economía socialista. Pero sólo superando el capitalismo se podrá
utilizar ese desarrollo y conocimiento para liberarnos y dar comienzo a
la verdadera historia de la humanidad. Por eso, la Revolución Socialista es
más necesaria que nunca.
A 90 años del triunfo de la Gran Revolución de Octubre, el PCPE
defiende el marxismo-leninismo, entendiendo, como dijera Engels(20),
que “el socialismo, desde que se ha convertido en ciencia, exige que se
le trate como tal, es decir, exige que se le estudie”. A su vez, descartamos
toda posición dogmática y antidialéctica, pues la teoría revolucionaria sólo
se forma de manera definitiva en estrecha conexión con la práctica del
movimiento revolucionario y defendiendo la independencia real del pensamiento
comunista respecto a las categorías de la superestructura ideológica
del capitalismo.
Hoy brillan con luz propia las afirmaciones de Lenin de que sin teoría
revolucionaria, no puede haber tampoco movimiento revolucionario, y
que sólo un partido dirigido por una teoría de vanguardia puede cumplir
la misión de combatiente de vanguardia(21). Esa teoría es el marxismoleninismo,
y, al desarrollo de ese partido, dedicamos hoy los hombres y
mujeres del PCPE nuestros mejores esfuerzos, para que el siglo XXI sea
el siglo del socialismo triunfante y del triunfo definitivo de la humanidad
contra la barbarie.
¡Viva la Gran Revolución Socialista de Octubre!
¡Viva la unidad fraternal de los Partidos Comunistas y Obreros!
¡Viva el marxismo-leninismo!
¡Proletarios de todos los países, uníos!
Madrid, 6 de octubre de 2007

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