Primeras valoraciones sobre las elecciones salvadoreñas del 18 de enero y 15 de marzo del 2009

En estos días, después de conocer los resultados electorales a favor del FMLN y en contra del partido de extrema derecha ARENA, comienza a manejarse con justa razón, que el FMLN deja de ser por fin, un partido de oposición y pasa a convertirse en un partido de gobierno. También aparecen en los debates otros conceptos que seguramente formarán parte del lenguaje cotidiano de la izquierda salvadoreña y seguramente latinoamericana: El Salvador entra a una nueva época histórica, abierta por la victoria electoral del 15 de marzo; la victoria electoral del FMLN del 15 de marzo plantea una disputa por la hegemonía en la transición hacia los cambios planteados en el programa de gobierno para sacar al país de la crisis. Estos resultados, favorables al FMLN implican retos muy importantes que pondrían a prueba la capacidad de las fuerzas de izquierda en alianza con las fuerzas democráticas, de llevar a cabo los cambios que históricamente han demandado las amplias masas populares.

Haber arribado con la victoria electoral de la formula presidencial, puso de manifiesto no solo la justeza y aplicación de la estrategia política electoral, el conocimiento de las contradicciones dentro de los adversarios políticos, sino la habilidad para combinar las diferentes formas de lucha social y política en el marco de la vía electoral. Implicó al mismo tiempo, desarrollar una línea de fortalecimiento y desarrollo de la militancia partidaria, ganar a las amplias bases del pueblo a asumir un papel protagónico en la derrota de la estrategia del fraude de la derecha neoliberal.

La victoria electoral del 15 de marzo significa la posibilidad de retomar y ejecutar muchos de los aspectos pactados en los Acuerdos de Paz del 16 de enero de 1992.

La victoria electoral del 15 de marzo del FMLN puso de manifiesto el fracaso del modelo económico neoliberal de Arena, causante de mucho deterioro a la calidad de vida de las amplias masas del pueblo.

La diferencia de votos no fue tan abrumadora debido entre otras cosas a que Arena no desmontó la maquinaria del fraude. Muchas personas votaron doble o triple a favor de Arena sin ser detectados, pues el sistema electoral estaba totalmente controlado por ellos. Por ejemplo: Arena manejaba el Tribunal Supremo Electoral mediante el cual podía nombrar o quitar personas dentro de todo territorio nacional; manejaba el Registro Nacional de Personas Naturales dentro del cual mantuvo siempre un margen de mas de 666.000 documentos de identidad sin respaldo en el Registro de Población; Con esas ventajas, Arena documento a miles de personas de los países vecinos de Guatemala, Honduras y Nicaragua. Hay muchas pruebas documentales y testimoniales que no dejan ninguna duda sobre estas aseveraciones.

Mediante esta maniobra Arena logró arrebatar al FMLN la Alcaldía de San Salvador y otras ciudades de menor importancia. Sin embargo, la asistencia masiva que sobrepasó el 62 % de la población votante, con un FMLN acompañado por el pueblo y por diversas fuerzas democráticas, se pudo derrotar la maquinaria del fraude.

Sin embargo, Arena se apoyó mucho en la maquinaria del fraude. Mediante esa maniobra logró que la diferencia en votos no fuera muy significativa: 1.354.000, (51.3 %) del FMLN contra 1.284.000, 48.7 % a favor de Arena. La diferencia pudo haber sido mayor en ambas elecciones (enero y marzo). Al conocer los detalles observamos que en varias ciudades importantes el FMLN las perdió con un margen de entre 1 y 5 votos.

El golpe político de las elecciones del 15 de marzo es mucho más fuerte y significativo, por cuanto el FMLN derrotó a todos los partidos de derecha juntos, es decir, ARENA, PCN, PDC Y FDR. Por ello tiene mayor significado político e histórico la derrota, porque además, junto a la derecha extrema se fueron hasta los reformistas de derecha que proclamaron y trataron de confundir a la población con una tercera opción, la “Tercera Vía”. La derecha les ayudó para legalizar su participación en el FDR.

EL PRINCIPAL IMPACTO POLÍTICO RECAE EN LOS GRUPOS DOMINANTES DEL PODER Y PARTICULARMENTE EN SU INSTRUMENTO ARENA

Es la primera vez en la historia de la lucha política electoral que la derecha salvadoreña reconoce una victoria electoral a favor de la izquierda. Esto constituye un hecho político que tiene una trascendencia histórica, pues es la primera vez que la izquierda logra derrotar la estrategia del fraude y la impunidad de la derecha en elecciones presidenciales. ¿Por qué se vieron obligados a reconocer la derrota? Los tradicionales grupos dominantes del poder de hoy, son los mismos que arrebataron el triunfo electoral de la Unión Nacional Opositora, UNO, en 1972 y 1977; los abuelos y padres de estos grupos, fueron los principales responsables en instaurar una Dictadura Militar el 02 de Diciembre de 1931, la que mantuvieron por más de 60 años; fueron los mismos grupos de poder, quienes expropiaron y despojaron las tierras e impusieron un sistema dictatorial represivo por más de 150 años.

Fueron ellos los que aplicaron una política de persecución, torturas y exilios y empujaron y llevaron al país a la guerra civil. Fueron estas mismas familias las que instauraron un Estado tipo prusiano, autoritario y brutalmente antidemocrático. Son los elementos que han sostenido históricamente el control de los diferentes instrumentos de apoyo: el Estado, los recursos económicos y financieros, los medios de comunicación, las gremiales empresariales y los Partidos Políticos ocasionales y convenientes a sus intereses según el momento histórico.

EL EJÉRCITO, hasta donde sabemos, no estuvo tan ausente que digamos en la preparación y ejecución de planes de salvataje de Arena, pero también hay que reconocer que no todos los militares se prestaron para ponerse fuera de la ley. Al contrario, hubo reacciones importantes de algunos en respetar la decisión del pueblo. Durante muchas décadas la Oligarquía se apoyó en el Ejército para proteger sus intereses económicos y políticos de una forma ilegal. Con la dictadura militar lograron estos grupos, manejar y controlar el sistema electoral e impedir que la oposición les arrebatara el poder.

La derrota electoral en su conjunto y particularmente la presidencial constituye, de momento, un golpe a los elementos conservadores del Ejército comprometidos con Arena. En ese sentido la derrota electoral de la derecha constituye un golpe al hígado de los militares de Arena.

Mientras no se atrevan estos grupos a sacar las garras contra el pueblo, e intenten convertirse en el enemigo principal y más peligroso del proyecto democrático participativo, ellos ganarán mucho si deciden participar junto al pueblo y con el nuevo gobierno en un esfuerzo por construir un nuevo país.

El Presidente electo y la Dirección del FMLN han llamado a Arena y al resto de las fuerzas políticas de derecha a adoptar una posición constructiva como el partido principal de oposición, para enfrentar juntos los retos de la profunda crisis. El Salvador está sujeto a sufrir los efectos más desastrosos por ella. Desde este punto de vista no conviene al partido ni al movimiento popular en general mostrar las garras propias en
legítima autodefensa. El país y el nuevo gobierno necesitarán del concurso de todas las fuerzas nacionales e internacionales para enfrentar y superar la crisis.
Hay opiniones un tanto más radicales que presionarán seguramente a no desmantelar las herramientas políticas de autodefensa. Estarán vigilantes, con derecho, a criticar cualquier decisión del nuevo gobierno para erradicar la corrupción o el acomodamiento de funcionarios y empleados heredados del régimen neoliberal, con síntomas de continuismo. El nuevo gobierno tiene retos en esa dirección para enfrentar y desmantelar los negocios millonarios de dudosa reputación, repartos de activos del estado en sus manos, créditos bancarios personales y relacionados, vehículos de lujo y combustible de decenas de miles de funcionarios y empleados de confianza.

En esta hacienda pública los grupos neoliberales han tenido asegurados contratos para las empresas de sus grupos, las comisiones y las movidas de los funcionarios derivadas de la cooperación y ayuda internacional. El papá Estado ha sido históricamente el sostén de muchos de sus empleados privados y de los partidos políticos de derecha, hasta de sus familias, de su seguridad personal. Mediante el control del gobierno central, este reducido grupo oligárquico ha permitido la evasión de centenares y miles de millones de dólares, la protección de estafadores de cuello blanco, la protección de traficantes, narcotraficantes, lavadores de dólares y de secuestradores.

LA DERROTA ELECTORAL DE ARENA CONSTITUYE UN GOLPE A LAS POLÍTICAS NEOLIBERALES DE LOS EE UU.

A no ser que modifiquen esas políticas y se propongan entendimientos con el nuevo gobierno y con el FMLN, la actual administración de los EE UU podría verse enredada y confrontada innecesariamente con un escenario inclinado a un orden económico diferente en la región.

La crisis del actual sistema monetario internacional y del capitalismo mundial exige soluciones que favorezcan por igual a los pueblos del norte y del sur. De lo contrario, querer doblar la mano a los países emergentes del sur implicará escenarios de confrontación.

El triunfo electoral del FMLN, de las fuerzas democráticas y del pueblo en general crea condiciones en El Salvador para fortalecer la tendencia hacia una transición de un nuevo poder. Si antes, las fuerzas de izquierda estaban empeñadas en la lucha por el poder desde la oposición; hoy, con el triunfo electoral de la izquierda contra la derecha, estas fuerzas con el apoyo del pueblo tienen la posibilidad de luchar por el poder desde el nuevo gobierno. Todo va a depender de la actitud y las resistencias de las fuerzas neoliberales y del surgimiento de las voluntades, las capacidades y las fuerzas necesarias de la izquierda y particularmente de la Dirección del FMLN para lograrlo.

La izquierda salvadoreña se suma a la tendencia de América Latina y El Caribe en modificar la correlación a favor del nuevo poder, cambiando las fuerzas para enfrentar las políticas de dominación imperial de los EE UU. La mayoría de los gobiernos de Centro América, exceptuando El Salvador, ya tienen relaciones comerciales y diplomáticas con Cuba, Venezuela y con China. La mayoría de las naciones del continente latinoamericano han creado nuevos instrumentos de cooperación e integración en los planos políticos, económicos, culturales y financieros. A esta tendencia van apareciendo nuevas relaciones de cooperación internacional con Europa, con Asia, particularmente con China, todas ellas reflejan nuevas tendencias a revisar los términos de un nuevo orden de cooperación internacional, que objetivamente marca en una dirección opuesta a los planes de los EE UU.

El nuevo gobierno del FMLN ha declarado reiteradamente su intención de mantener y mejorar las relaciones de cooperación con el gobierno de los EE UU. Esta relación es bien vista por el pueblo salvadoreño por cuanto en ese país del norte se desarrollan las principales relaciones comerciales y de paso, es donde reside casi el 30 % de la población salvadoreña y de donde llega como remesa familiar la principal fuente de ingresos de divisas.

Las relaciones de cooperación con la administración norteamericana son, por tanto, claves para asegurar una buena base de la estabilidad económica y social del país. Sin embargo, ello supone una revisión de las tradicionales políticas de cooperación del gobierno estadounidense hacia El Salvador.

LOS ALIADOS DE ARENA, PCN-PDC-FDR.

La conducta servil hacia Arena asumida por los principales dirigentes de los pequeños partidos de derecha tradicional, el PCN y el PDC, ha sufrido un significativo impacto político en las pasadas elecciones presidenciales. Las bases, algunos mandos medios, la frustrada fórmula presidencial del PCN y varias alcaldías ganadas por ellos, aliados tradicionales de arena, se han movido en apoyo del FMLN y de Mauricio Funes. Algunos de ellos lo hicieron de manera desafiante a las respectivas cúpulas partidarias. No pocos empresarios vinculados a dichos partidos también se sumaron a estas posiciones. La participación masiva del pueblo salvadoreño en la lucha política electoral fue un factor político demoledor contra estos elementos y de paso, se llevaron de encuentro a otras pequeñas fuerzas reformistas de centro derecha: la Alianza para el Cambio de Arturo Zablah que se enroló como candidato a la Vice-Presidencia y el grupo del Secretario General del FDR, fueron muy golpeados políticamente con la derrota.

Ambas fuerzas quedaron sepultadas políticamente. El impacto principal negativo lo reciben el PCN y la DC, los principales aliados de Arena de cara a las futuras contiendas electorales. Tómese en cuenta que en la campaña electoral presidencial del 2004, con la candidatura de Schafik Handal, el PCN y PDC fueron castigados por el voto popular. No sacaron el número de votos requeridos para continuar en el escenario de la lucha electoral y tuvieron que ser salvados por Arena que los necesitaba con sus votos en la Asamblea Legislativa y el Tribunal Supremo electoral. Con ese antecedente, estaba claro su compromiso y así asegurar su propia sobre vivencia, pero a cambio de pagar semejante factura política.

La forma atropellada de cómo manejaron la alianza Arena-PCN-PDC y FDR, estuvo muy lejos de ser una hábil y legítima alianza política. Seguramente la desesperación de Arena y de su fórmula presidencial de que perdería las elecciones, los llevó a atropellar los procedimientos y todo quedó como una vil maniobra impositiva de dudosa transparencia administrativa y política. Para las bases y mandos de dichos partidos quedó claro que su cúpula los dejó colgados de la brocha; varios casos de alcaldes electos y candidatos no electos se sintieron humillados y engañados por su principal dirigente Ciro Cruz Zepeda. Lo mismo sucedió con varios alcaldes electos del PDC que al sentirse atropellados por su secretario general el Dr. Parker, decidieron sobre la marcha apoyar la fórmula del FMLN.

Varios dirigentes locales de estos dos partidos de derecha desafiaron a sus dirigencias y sin medir futuras consecuencias políticas optaron por apoyar la fórmula de la esperanza de Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén. La historia se repite en el caso del FDR. Mientras su secretario general Julio Hernández y el alcalde de Nejapa René Canjura se comprometen en apoyar abiertamente a Arturo Zablah, lo que quiere decir a Arena, otros dirigentes de este último partido deciden apoyar la fórmula de la esperanza del FMLN- Mauricio Funes.

Desde luego, estas adhesiones a favor de la derecha o a la izquierda tomadas por dirigentes, bases y cuadros de nivel medio indudablemente ya tienen repercusiones políticas al interior de dichos partidos políticos. Las facturas completas que deberán pagar aún están por verse. Para el FDR el problema está resuelto si tomamos en cuenta que al no lograr el número de votos requeridos para sobrevivir legalmente, ya quedan fuera. Ellos se equivocaron en los cálculos al arrimarse a la derecha neoliberal de Arena y con ella su salvación al lado de la derecha.

IMPACTOS EN LASPULAS CONSERVADORAS DE LAS IGLESIAS TRADICIONALES

Las repercusiones políticas también alcanzaron a las Iglesias tradicionales Quizás lo más relevante en materia de impactos lo reciben la Iglesia Católica y las Iglesias evangélicas, en donde algunos de sus líderes mas conocidos asumieron conductas a favor de Arena y otros liderazgos medios a favor de los cambios, estos últimos apoyados por amplias comunidades eclesiales de bases que dijeron basta a los Sáenz Lacayo y los Hermanos Toby; es una realidad que el cansancio en soportar las malas políticas de Arena llegaron a ser insoportables.

EN LOS GRUPOS EMPRESARIALES

Algunos empresarios, molestos y cansados por la forma de cómo Arena ha manejado la gestión pública y económica del país, por primera vez, decidieron mostrar su rostro en apoyo al FMLN y Mauricio Funes. Lo mismo con respecto a sectores de empresarios medianos y pequeños que masivamente asumieron posición a favor de los cambios. Sólo los principales grupos económicos que basaron su seguridad al proyecto de Arena mantienen una actitud beligerante contra los cambios y de críticas al grupo de Saca por la pérdida electoral.

Varios empresarios se quejan por haber sido marginados en la elección de los candidatos a las elecciones y por la pérdida frente al FMLN. Ahora, algunos de estos elementos no parecen estar dispuestos a permitir su cuota de poder en el nuevo COENA. No aceptan ni siquiera las medidas transitorias de poner a los ex presidentes de la república al frente del Partido y del COENA, pues consideran que algunos de estos son tan responsables como el mismo grupo de Saca de los fracasos de Arena. Exigen la cabeza de unos y de otros. Sencillamente no pueden tolerar que hayan entregado el poder a los comunistas del FMLN.
El golpe recibido con la derrota electoral está bastante lejos de ser asimilado por los diferentes grupos de poder al interior de la empresa privadas y de Arena. Se escuchan voces amenazantes pero sobre todo, se perciben medidas arrebatadas para impedir que el FMLN y el nuevo gobierno encuentren las mejores condiciones para gobernar.

Todos los Ministerios y dependencias del Estado están siendo saqueados; las chimeneas de edificios gubernamentales y privados no dejar de emitir humo negro de las masivas incineraciones de documentos que no deben dejar expuestos al FMLN. Empleados bajo contratos temporales están siendo legalizados como empleados permanentes para impedir que el nuevo gobierno les despida de sus empleos. El presupuesto de la nación está sometido a gastos acelerados para dejar las cajas vacías. Algunas Universidades privadas, dicen, están capacitando a jóvenes de derecha para tareas de desestabilización futuras.

Incluso, circuló información previa a las votaciones que grupos conservadores del Ejército estuvieron concentrados como parte de un plan de sabotaje a las elecciones para impedir la entrega del gobierno al FMLN. Circulan cartas en los medios virtuales firmadas por dirigentes y analistas políticos de derecha con llamamientos a las bases de Arena a no permitir la consolidación del gobierno del FMLN ni tampoco permitir que Arena continúe bajo la conducción de elementos corruptos.

EN EL AMPLIO MOVIMIENTO SOCIAL

El movimiento social organizado ha venido experimentando un proceso creciente de involucramiento en el la lucha por los cambios. Las elecciones presidenciales del 2004 mostraron una fuerte tendencia de apoyo al proyecto del FMLN. Las elecciones municipales y legislativas del 18 de Enero donde se produjo un fuerte incremento de gobiernos municipales, de 54 a 96, y de 32 a 35 diputados, también estimularon la participación a favor de los cambios.

Ni siquiera la pérdida de la Alcaldía de San Salvador, que impactó en la moral por varios días, rebajó el estado de ánimo del amplio movimiento social una vez recuperada la confianza. Al contrario, la gente orientada por el FMLN y su fórmula presidencial que no cedió terreno en todo el tiempo de la campaña, redobló sus esfuerzos para quebrar la estrategia del fraude de Arena. Prácticamente no quedó ninguna organización social ni política de pensamiento favorable a los cambios que no se involucrara directa e indirectamente en la promoción, defensa del voto y en la disputa de la decisión de la gente y si se quiere, en el surgimiento de diferentes modalidades de alianzas sectoriales para apoyar al FMLN.

El triunfo del FMLN y de su fórmula presidencial de Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén constituye un impacto político de gran trascendencia política en las amplias bases populares y democráticas del país. Incluso para ciertos sectores sociales y políticos no necesariamente vinculados al FMLN, este triunfo electoral contra la derecha significa ni más ni menos, una reivindicación histórica que no puede ser colocada únicamente en la membresía del FMLN. Es del pueblo salvadoreño y del amplio movimiento popular.

Esta derrota política a ARENA y sus aliados de derecha, constituye un duro golpe político al mismo enemigo histórico de tantas generaciones, un hecho político que crea amplias posibilidades de recuperar, atraer, disputar a amplios sectores sociales que por diferentes razones estuvieron por mucho tiempo en una actitud indiferente o acompañaron a la derecha.

PARA LA IZQUIERDA Y LAS FUERZAS DEMOCRÁTICAS Y POPULARES

El triunfo electoral del FMLN, del pueblo salvadoreño y de su fórmula de Mauricio Funes- Salvador Sánchez Cerén, constituye un premio a tanto sacrificio por tantos años de lucha. El impacto político de este acontecimiento es indescriptible y no puede quedar fuera de las correctas valoraciones políticas. El FMLN puso de manifiesto su alta calidad de partido político revolucionario, desde su Dirección Nacional hasta su militancia a nivel nacional.

Esta vez el FMLN demostró su capacidad de cumplir una misión política histórica difícil realizada en el terreno dominado históricamente por la derecha. Para el FMLN quedan pendientes importantes tareas para el futuro inmediato. Al derrotar a Arena el Partido ha alcanzado exitosamente el gran objetivo político definido en los lineamientos estratégicos. El triunfo electoral contra Arena significa que los lineamientos fueron correctos, que la definición del enemigo principal y más peligroso del período fue correcta.

Una de las tareas importantes que deberá resolver el FMLN en los próximos días es la definición de la nueva estrategia y los objetivos para el siguiente período. De hecho no se puede ignorar que el triunfo electoral abre un nuevo período histórico. El Partido deja de ser un partido de oposición y pasa a convertirse en el partido del nuevo gobierno.

El Partido tiene que trazar las nuevas orientaciones estratégicas y tácticas para gobernar, para ganar al pueblo y convertirlo en el factor dominante y decisivo para incidir en la ejecución del Programa de Gobierno, superar la crisis y cumplir con los principales compromisos con la población.

Los retos son muy difíciles y complejos. Sobre todo porque además de no contar con recursos materiales, financieros y económicos suficientes, tendrá que resolver las fuertes presiones políticas de los adversarios y enemigos.

El Partido tendrá que resolver la forma de integrar los poderes locales conquistados, es decir, las 96 Alcaldías, entre las propias y las aliadas, mas otras posibles de atraer. Tendrá que resolver bien la forma de vincular el partido con el gobierno central y los gobiernos municipales. Hay experiencia internacional positiva y negativa que deberá tener en cuenta, desde la vieja y burocrática relación de los partidos y los gobiernos del campo socialista, pasando por los gobiernos socialdemócratas y otros de izquierda de nuestro continente. Hay muchas buenas experiencias, pero también las hay muy negativas.

El Partido tendrá que resolver bien y rápidamente, la reorganización y readecuación del mismo en su funcionamiento y estructura para estar en condiciones de asumir su rol en esta nueva etapa histórica.

Demás está decir, la Dirección Nacional del Partido tiene una gran responsabilidad para resolver la integración del Ejecutivo con los mejores e idóneos criterios políticos que aseguren confianza en el pueblo trabajador y los diferentes sectores participantes, de tal manera de reducir los riesgos a caminar por un rumbo continuista, administrador del poder sin cambiarlo y sin transición.

Con una visión de este tipo difícilmente se logre atraer y consolidar el respaldo popular, perdiendo la gran oportunidad de los cambios estructurales prometidos. Sin un mínimo de garantías de caminar a favor de los cambios, será difícil asegurar el respaldo popular ni siquiera para la alternancia.

POSIBLES MEDIDAS:

ORGANIZAR Y CONSTRUIR EL PODER POPULAR

Una de las principales tareas que tendrá que resolver el partido es la línea de construir y desarrollar el poder popular, desde los espacios locales, municipales integrados en una estrategia de movilización nacional de respaldo al FMLN y al nuevo gobierno de transición. Esta tarea requerirá grandes esfuerzos y recursos de cuadros idóneos con formación y experiencia política, pero sobre todo, que dominen y apliquen las orientaciones estratégicas del partido.

Uno de los principales esfuerzos del partido en las condiciones del nuevo período consistirá indudablemente, en la formación y distribución de cuadros en los territorios y sectores claves de la economía y servicios públicos. Las masas trabajadoras deberán ser objeto de una disputa permanente a los intentos de la derecha de ganarlos a su favor.

La aplicación de políticas de alianzas con el movimiento social será clave para realizar exitosamente esta difícil tarea. Ello exigirá una readecuación orgánica de la membresía del partido y un reforzamiento de las direcciones departamentales y municipales.

Las mismas escuelas de formación política del Partido deberán centrar sus esfuerzos en meter por todos los poros de la militancia, los lineamientos estratégicos, la estrategia del partido en cada uno de los escenarios (social, político, en el gobierno y el estado, en la economía, sindical, gremial, etc.); deberán formarse cuadros con especialidades en cada uno de los terrenos de actuación.

El partido deberá resolver una estrategia de propaganda, de divulgación, con medios masivos apropiados que disputen el corazón y la mente de las amplias masas.

¿UNA NUEVA ESTRATEGIA PARA EL PERÍODO?

El triunfo electoral del FMLN y la derrota de Arena introduce objetivamente una nueva etapa histórica en la lucha del pueblo salvadoreño y sus organizaciones populares y democráticas. El FMLN se convierte de partido de oposición en partido gobernante a partir del 1 de junio de 2009. Los retos que tiene planteados el Partido en los distintos campos de responsabilidad ahora son mucho más complejos que antes.

¿Cómo deberá ser la relación del Partido con el Gobierno? ¿Cómo orientar su trabajo político de masas con respecto al Gobierno Central y los gobiernos municipales? ¿Debemos pensar en trabajar fuertemente en profundizar la organización social territorial y sectorial en todos y cada uno de los municipios del país, partiendo desde ahora y pensando precisamente en los grandes retos que se vienen en el futuro? El Partido tiene que recurrir necesariamente a la experiencia positiva y negativa de otros partidos en el área internacional para no caer en los errores que culminaron con la desarticulación de los regímenes de Europa del Este, pero también en otras experiencias de gobiernos democráticos.

En materia municipal, por ejemplo, hay variadas opiniones señalando aportes positivos pero también negativos que deben tomarse en cuenta. Hay quienes sostienen que una de las razones que explican las numerosas e importantes pérdidas municipales electorales del Frente y su dificultad para recuperarlas ha tenido a la base la falta de construcción de la fuerza política organizada del partido mismo para organizar su defensa mediante un amplio movimiento popular, masas trabajadoras, mujeres, de juventud, de profesionales e intelectuales, un movimiento capaz de disputa a las masas, atraerlas a la lucha.

No deberíamos despreciar la necesidad de preparar condiciones para combinar la lucha de cada unos de los escenarios de la lucha política y menos esperar los 3 años que dura el gobierno municipal o los 5 del gobierno central para pensar en estos temas de protagonismo de la gente y hasta entonces comenzar a trabajar.
La derecha, seguramente no dormirá con los dos ojos cerrados. Tampoco se quedará de brazos cruzados y esperando esos tiempos electorales para actuar. Debemos estar seguros que el enemigo intentará disputarnos el corazón de las masas, tratará de cooptar e incidir en el nuevo gobierno con medidas encaminadas a impedir los cambios, o algunos cambios y medidas pensadas por el FMLN. No será nada extraño escuchar de ellos algunas frases empalagosas y de acercamiento a funcionarios del gobierno y hasta de tratar de disputarnos al mismo Presidente, rodearlo con gente más o menos confiable o asimilable por ellos y por esa vía bloquear los esfuerzos del mismo para impedir la transición hacia una profundización de los cambios.

Por ello es de suma importancia que se logre un buen acuerdo o pacto político sobre el mejor manejo de posibles diferencias entre el Presidente y el Partido. Hay sobrada experiencia en este tipo de acuerdos.

No debe ser condición el mantener ocultas totalmente las diferencias. Al fin y al cabo hay intereses de unos e intereses de muchas y muchos. No se debe pensar solo en los intereses de los aliados y aceptar en aras de la unidad, sacrificar los intereses de la inmensa mayoría de los y las militantes y amigos que están siempre dispuestos a darlo todo por el proyecto del partido.

NO DEBERÍAMOS VACIAR EL PARTIDO DENTRO DEL GOBIERNO PERO TAMPOCO RENUNCIAR A INVERTIR EN PUESTOS CLAVES

El partido debe esforzarse por jugar el papel de garante de los cambios ofrecidos al pueblo. La experiencia histórica nos ha ensañado que si no colocamos los cuadros idóneos en materia de lealtad política y rodeada con personal técnico de apoyo, no
habrá garantías por muy buenas declaraciones y elocuentes discursos, para ejecutar los cambios e impedir los malos manejos de los recursos con fines de grupos o personales.

NECESARIO INVERTIR EN CUADROS IDÓNEOS PARA CONSTRUIR Y DESARROLLAR AL PARTIDO

El Partido está llamado a jugar un papel relevante como garante de los cambios de esta Administración y en el futuro. El desarrollo del partido, sin embargo, no puede surgir solo de llamamientos o de programas de educación meramente formales. La militancia y los cuadros principales de conducción nacional, intermedia, o de apoyo especializados necesitan de los elementos básicos de los lineamientos estratégicos de largo plazo, de la estrategia del período y de la táctica misma; el partido tiene el reto de resolver acertadamente la diferencia de un funcionamiento con base a valores y principios coherente con el carácter del mismo partido, pensando siempre en la necesidad de la construcción fuerza política, en construir y desarrollar el amplio movimiento popular, la fuerza política del poder popular y por tanto del partido mismo para ¡as nuevas tareas.

UN PARTIDO VINCULADO Y FUNDIDO CON EL PUEBLO

La experiencia electoral arrojó lecciones importantes para entender la relación del partido con el pueblo. Posiblemente la lucha electoral no fue tan exigente para demandar una estructura partidaria tan ramificada como la que exigirá el nuevo momento histórico y las nuevas y complejas tareas. Habría que pensar si es factible la organización territorial del pueblo como parte del poder popular. Los organismos de base del partido deben proponerse la organización y movilización de los diferentes sectores sociales y territorios en apoyo a las medidas y políticas del gobierno central y municipal.

La forma puede ser diversa, desde los llamados Comités de Desarrollo o de Defensa de los Cambios o algo por el estilo, de ser posible en todos los Caseríos, Cantones, Barrios y pueblos, creando estructuras de coordinación, en la medida que vayan surgiendo, así mismo en otras formas de organización y participación popular a nivel local; en la medida que vayamos profundizando ¡a actividad consciente de las amplias masas populares, en alianzas con las diferentes fuerzas políticas no de izquierda pero sí favorables a los cambios, en esa medida estaremos avanzando en la creación del futuro poder popular para la defensa de los cambios, para profundizarlos si fuese necesario y para estimular a los gobiernos locales a sentirse respaldados.

Toda esta actividad debería contar con el apoyo y acompañamiento de los gobiernos locales, del Partido y del mismo futuro gobierno que tomará posesión el lo de Junio. Pero si eso no fuera posible por razones que no vienen al caso plantear, espero que no sea así, las diferentes organizaciones de la sociedad civil pueden trabajar de forma autónoma y contribuir mucho en crear condiciones para construir esta fuerza popular que será tan necesaria casi desde el comienzo de la nueva gestión pública.
Tampoco debemos caer, pienso, en una carrera de disputas internas, con visiones hegemónicas, con actitudes sectarias o dogmáticas que al final frustren el objetivo. Por muy modestas que sean las fuerzas participantes, sus aportes deben ser canalizados convenientemente para generar confianza y seguridad que vamos por el camino correcto de construir una democracia directa o participativa.

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