¡Qué triste se oye la lluvia en las casas de cartón!

Patria chiquita mía, mi mamacita chula, que linda vas a ser cuando seas libre…”. Estas estrofas poéticas de algunas canciones conocidas, me hacen preguntarme de quien tiene que estar libre esta Patria chiquita de la Mara 18; de la Mara Salvatrucha; de la Mara de los partidos políticos; de la Mara de los Diputados; de la Mara del gobierno; de la Mara de las Transnacionales; de la Mara Neoliberal; de la Mara de los periodistas corruptos y vencidos o de la Mara de los demagogos que cada vez que llueve y se inunda San Salvador discuten en “Mesas Redondas” sobre las inundaciones: quien tiene que limpiar los ríos; quien hace los acueductos y alcantarillados, olvidándose del dolor de las familias que pierden sus casas, muebles y hasta sus vidas, cuando los ríos se salen de sus cauces.
El Barrio Candelaria y el Barrio La Vega por tradición y por tener en sus entrañas el Río Acelhuate siempre pone las casas y pone las víctimas en cada inundación, mientras los políticos se siguen burlando “con sentido humano” de ayudarles a que Río Acelhuate, no los siga matando.
Cuando estaba cipote y vivía en el Barrio La Vega por 1958 me gustaba llegar al Puente de La Vega, para admirar la furia del Acelhuate cuando las lluvias lo hacían crecer y sus aguas pasaban sobre el puente y el Río Arenal desembocaba en ese lugar.
El 12 de junio de 1924 en horas de la mañana, estos mismos Ríos, mientras llovía se crecieron en el Barrio Modelo y desde llamada Calle Barrios, pasando por la Iglesia Candelaria y el Barrio La Vega, comenzó la peor inundación que tuvo San Salvador en esa época, destruyó cientos de casa del Barrio Candelaria y su Iglesia quedó sumergida en el agua, murieron casi 100 personas y la correntada se llevó muchos cadáveres que fueron encontrados en Apopa.
La destrucción fue total, dice Julio Contreras Castro en su libro “Estampas del viejo San Salvador”, y que me prestó mi amigo el Doctor Ricardo Ortiz. El Actual Bulevar Venezuela era una calle empedrada y entre la Iglesia Candelaria y el Mercado Belloso, después de la correntada quedó una laguna, con cadáveres flotando y restos de las casas de la tragedia que vivió hace 81 años y que ahora se sigue repitiendo por la ignorancia de los políticos que nunca se preocupan por las tristezas y necesidades del pueblo salvadoreño.
Ese día terrible después de la correntada fueron recuperados 30 cadáveres que fueron colocados en el Atrio de la Iglesia de Candelaria y en memoria de ellos se ha colocado una Plaza y un Busto recordando esa fecha donde murieron casi 110 personas y el Río Acelhuate destruyó totalmente el Barrio de Candelaria y La Vega.
En la actualidad el Río Acelhuate y arenales están apretados en las calles asfaltadas del Boulevard Venezuela y el gobierno tiene la obligación de mantener limpias y libres las bóvedas donde se construyen sobre ellas, carreteras y viviendas para evitar que el Río Acelhuate salga de su cauce.

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