Vendedoras de San Martin desafían prohibición de Alcalde Mario González

SAN MARTIN, 10 de enero de 2011 (SIEP) Decenas de vendedoras desafiaron esta mañana la prohibición de vender del Alcalde Mario González, al instalar sus canastos sobre la calle Panamericana, de este municipio, ubicado al oriente de la capital.

Este grupo de vendedoras fueron desalojadas violentamente el pasado lunes 3 por agentes del CAM, de sus tradicionales lugares de venta ubicados sobre la 4ta. Avenida Sur. González alegó que esta acción formaba parte de un plan de reordenamiento y que serían reubicadas.

El sitio para la reubicación ubicado en una galera en construcción, fue visitado esta mañana por el joven Sindico Municipal, Sr. Carlos Herrera, y los pastores luteranos Ricardo Cornejo y Roberto Pineda. Herrera justificó el desalojo explicando que unas planchas de cemento “eran prueba concreta” de la voluntad municipal de reubicarlos. Los vendedores le agradecieron su presencia pero rechazaron sus argumentos.

Vilma Hernández, presidenta de la Asociación de Vendedores Tinecos, AVT, justamente indignada manifestó que “esto es una burla, como es posible que desde el lunes 3 se nos prohíba vender en las calles y ni tan siquiera han concluido la “oferta” que nos están presentando. Aquí solo caben 15 personas y somos 67…”

Agregó que “además es un sitio inadecuado físicamente, donde no se vende, y donde seriamos víctimas de la delincuencia. La misma gente que ya esta aquí se ven obligadas a salir a vender a la calle…esto no es una solución. Me da tristeza que un gobierno por el que votamos nos salga con esta propuesta. No, lo que haremos será irnos a vender a la calle panamericana, basadas en la Ordenanza Municipal vigente.”

Po su parte, el Rev. Ricardo Cornejo manifestó que “le pedimos al Alcalde que flexibilice su posición, que de una prorroga que les permita vender a estas mujeres y hombres de nuestro pueblo, hay que seguir dialogando, hay que evitar que el CAM se convierta en un cuerpo represivo, no podemos seguir humillando y aplastando a nuestro propio pueblo, a nuestras ancianas, a nuestras mujeres, ojala oiga la voz de la justicia que es la voz de Dios.”

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