De la guerra con Honduras… Entrevista con Roberto Pineda (3)

SAN SALVADOR, 29 de diciembre de 2009 (SIEP) “Nos avisaron que habían llegado buses llenos de hondureños, fuimos a verlos, a platicar con ellos, eran campesinos que venían de Nuevo Ocotepeque, para apoyar a su selección de fútbol. Era el 14 de junio de 1969. Un mes después estallaba la guerra…”nos comparte Roberto Pineda.

“Los buses se habían parqueado sobre la troncal del Norte, hasta llegar cerca del cuartel de la Guardia Nacional. Era la primera vez que veíamos personas de otro país. Sus billetes y monedas eran diferentes. Usaban el Lempira. Sus ropas y zapatos eran diferentes. Los colores de sus pantalones y camisas eran diferentes. Su forma de hablar era diferente. Pero eran muy amigables, nos aceptaron como niños traviesos que llegábamos a conocerlos.

Luego supimos que a la selección hondureña que se alojo en el Hotel Gran San Salvador no la habían dejado dormir, tirándoles cohetes…y por las emisoras la campaña xenofobica lo inundaba y saturaba todo. A cada minuto el estribillo de pájaro picon, pájaro picon… arriba con la selección…sembrando la semilla del odio en nuestras mentes. Y las familias hondureñas eran abucheadas en las calles.

Los editorialistas de los periódicos llamaban a la guerra, a defender la soberanía pisoteada y parar los desmanes de la Mancha Brava. Y los héroes serian precisamente los “valientes soldados” salvadoreños conducidos por el asesino General Alberto Medrano.

Y los soldados campesinos de El Salvador fueron enviados a conquistar territorio hondureño. A pelear contra los soldados campesinos hondureños. Y la conquista estuvo naturalmente acompañada del saqueo, eran camiones repletos de ganado y de piñas, los que regresaban del territorio “liberado” hacia las casas y haciendas de los jefes militares.

Y las noches del 14 al 18 de julio la ciudad estaba a oscuras para evitar que nos bombardeasen los Corsarios hondureños. Y se decía que el Chele Medrano se había disfrazado de sacerdote y había penetrado en Tegucigalpa burlando la inteligencia hondureña. La derecha pretendía convertir en héroe al asesino de estudiantes y sindicalistas y lograr mediante la guerra detener el avance de las fuerzas populares que un año antes habían logrado realizar la primera huelga magisterial nacional victoriosa…pero la historia no se detuvo. La verdadera guerra iniciaría unos años después…

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