Elites y lógicas de acumulación en la modernización económica guatemalteca

Elites y lógicas de acumulación en la modernización económica
guatemalteca

Mayra Palencia Prado
Instituto de Investigaciones y Gerencia Política
Universidad Rafael Landívar

III. Las elites guatemaltecas están reposicionadas

El motor de la dinámica económica guatemalteca fue, durante siglos, la máxima rentabilidad obtenida de los latifundios de monocultivos de materias primas para la exportación, estructuras que como es sabido se instalaron y funcionaron mediante la
permanencia de condiciones favorables en los términos de intercambio y por el control
territorial del mercado de trabajo, donde la existencia del minifundio fue consustancial y
directa con respecto a la alta plusvalía latifundista. El origen de las elites guatemaltecas se
encuentra precisamente en los privilegios y seguridad ofrecidos por el Estado para la
consolidación de su poder terrateniente. La concentración de la tierra constituye una
evidencia del poder de las elites: según el IV Censo Nacional Agropecuario (2003), el 78.1% de la tierra está concentrada en el 8% de propietarios.

Las elites, sean caficultoras, azucareras, industriales o comerciantes, tienen en la gran
propiedad sobre la tierra un antecedente preponderante para su propia capitalización y
un rasgo decisivo del modelo económico nacional. Además de su capacidad para ejercer
control sobre los ejes de acumulación, el rasgo realmente característico de las elites en su
conjunto ha sido su asentamiento originario terrateniente. Diremos de otra manera, los
desplazamientos de las elites en la dinámica y dirección de los ejes de acumulación han
sido posibles por la solidez de su poder terrateniente, el cual rebasa la esfera económica.
De manera casi absoluta, las elites de Guatemala han sido de origen finquero. Son familias
de raigambre terrateniente y agroexportadora.

Con el paso del tiempo y la consecuente evolución generacional de estas familias, un importante grupo de éstas ha tenido condiciones óptimas para propiciar sus diversificaciones (recurrentes beneficios fiscales, legislación ad hoc a sus inversiones, empleo de mano de obra retribuida con bajos salarios, aprovechamiento de los mercados y las facilidades que aportan los acuerdos comerciales con Estados Unidos y/o el Acuerdo de
Europea en proceso de ratificación, falta de certeza jurídica de la tierra, control de
circuitos productivos-comerciales-financieros, influencia directa en las decisiones de
política macroeconómica, entre otras), mismas que pudiendo incluso hoy ser hasta de tipo
financiero, tienen su raíz en su condición terrateniente.

Esta es una primera conclusión que deriva de numerosos estudios que han caracterizado a la elite tradicional y renovada. Su importancia para analizar los nuevos ejes de acumulación radica en advertir el peso que la renta del suelo y la estructura latifundista han podido tener en el mantenimiento de elevados niveles de plusvalía y, por tanto, en la existencia de condiciones muy favorables para salir al paso a las recurrentes crisis del capitalismo a pesar de las inequidades que trae consigo, como se verá más adelante.

Asociación Centroamericana y la Unión systems research, Universidad de Nueva York. Deleuze, Giles y Guattari, Felix. (2002) “Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. Editorial Pre Textos. Valencia.

Al igual como sucedió con el algodón, el tradicional café dejó de ser un eje de acumulación
capitalista en la década de los ochenta sin perder su importancia en la estructura de
ingresos nacionales como resultado de su giro comercial originario hacia el grano gourmet
más rentable y por ello manteniendo la reinversión de sus utilidades. Pero lo que interesa
resaltar es que los grandes caficultores han diversificado sus inversiones destinándolas
hacia áreas mucho más dinámicas y rentables, dejando en el café una organización
productiva más vertical o en algunos casos sustituyéndolo por producciones no
tradicionales como la pimienta, la piña o el cardamomo.9

Un ejemplo notorio del cambio en la caficultura mediante la reconversión agrícola y la
diversificación de inversiones en la banca, energía y bienes raíces, lo ofrece la familia
Campollo, quien construyó desde los años sesenta un imperio agroindustrial en el azúcar
(algunas fuentes hablan de 17 ingenios)10, y ahora también invierten en la palma africana,
etanol, electricidad, bienes raíces, petróleo, además de invertir en otros países como
Costa Rica y República Dominicana. Otro ejemplo de tal versatilidad se observa con el
Grupo Cobán (familias Torrebiarte Lantzendorffer y Torrebiarte Alvarado) que, siendo
ganaderas y huleras desde principios del siglo XX, reorientaron sus inversiones
encadenando con sus materias primas procesos de industrialización y comercio que
agregan valores hacia la venta internacional de zapatos, botas de hule, productos lácteos,
así como incursionando en la producción de aceite de palma africana, en la banca y la
industria cementera, al ser accionistas del mayor banco del país (Banco Industrial) y dirigir
o tener fuerte influencia en el monopolio del cemento.

9 Entre las principales elites caficultoras destacan: la familia Herrera y la familia Castillo, la familia García Granados, ambas de origen caficultor desde finales del siglo XIX, las familias alemanas como Rasch y Lantzendorffer o las familias Pivaral, Arzú, Aparicio, Luna Ospina, Saravia y López. Ver Casaús Arzú, Marta.(1995) “Guatemala: Linaje y racismo”. FLACSO.
10 Ver http://www.empresarioslatinoamericanos.com/guatemalaramoncampollo.html;
www.rebelion.org/noticia.php?id=30113; El Observador. Año 3, No. 14. Análisis Alternativo sobre política y economía. Septiembre 2008. p.3.

Un fenómeno similar se observa con las principales familias azucareras, cuyos orígenes se
remontan a principios del siglo XX, y quienes son las segundas productoras
latinoamericanas del dulce.11 Estos grupos empresariales, teniendo un origen económico
tradicional, también han incursionado en intensivos procesos de diversificación agrícola e
industrial, comercial y financiera, destacándose varias de ellas en la aplicación de
estrategias de regionalización centroamericana mediante procesos de integración
horizontal y vertical como se verá más adelante.

11 Las principales familias azucareras son: Vila, Herrera, Molina, Botrán, Campollo, Castillo Monge, Nottebohm, Widmann, González-Hertzch y Leal.

La década de los años ochenta fue el escenario temporal en el cual ocurrió un quiebre en
los ejes tradicionales de acumulación capitalista. Entre las causas de tal ruptura destacan
la crisis del mercado común centroamericano, la caída de los precios de los productos
tradicionales de exportación, el alza del precio del petróleo, el aparecimiento de medidas
de disciplina financiera y ajuste estructural y la acentuada inseguridad derivada de las
tensiones sociales y conflictos armados internos en la región centroamericana. Este
período fue propicio no sólo para que las principales elites agroexportadoras tradicionales
aplicaran estrategias audaces para aprovechar nuevos ejes de acumulación, sino también
para el ascenso a elites de nuevos grupos económicos que también desplegaron
estrategias muy claras y explícitas de regionalización o globalización.

Entre los “nuevos” grandes grupos empresariales destacan la familia Bosch-Gutiérrez. La
familia Bosch-Gutiérrez, quien tiene su arraigo en la agroindustria del trigo y del café
desde ya entrado el siglo XX, hoy lidera y conforma el imperio de Multi Inversiones.
Existen también otros nuevos grupos empresariales no enraizados en la estructura
finquera tradicional y que subieron en esta década como importantes inversionistas
comerciales, tal como son los dueños de los medios masivos de comunicación, pudiéndose
observar el surgimiento de oligopolios familiares en esta rama comercial, así como un
historial de alianzas y cierta afinidad ideológica con las elites tradicionales.12

12 El empresario Antonio Sandoval es el más antiguo en la inversión de massmedia (accionista principal de Prensa Libre y accionista principal del canal Guatevisión). Entre los empresarios de medios que se consolidaron en los ochenta destacan: la familia Archila Marroquín en la radio y televisión (Grupo Emisoras Unidas, Canal Antigua) y el empresario mexicano Ángel González (televisión, canales 3, 7 y 11 y la cadena de radio SONORA) con propiedades también en su país y en América del Sur.

Y otro hecho relevante en el posicionamiento como elites emergentes de algunos grupos de
empresarios es la creación de un círculo de intermediarios para la comercialización
internacional de productos agrícolas no tradicionales producidos por pequeños y
medianos agricultores, muchos de los cuales fueron organizados en el sistema de
maquilas agrícolas, donde la plusvalía es extraordinaria. En esta década surge la
Asociación Guatemalteca de Exportadores no Tradicionales (AGEXPORT) y en su dirección,
además de elites tradicionales renovadas como los Castillo y los Torrebiarte, se
encuentran nuevos inversionistas como la familia Menéndez Amador, exportadora de
alimentos, y el empresario del pan Juan Carlos Paiz, Comisionado Presidencial de
Competitividad en el actual gobierno de Otto Pérez Molina. Lo cierto es que en esta
década de los ochenta ocurre una apertura especialmente comercial para el
aparecimiento de nuevos grupos empresariales, pero los mismos no llegan a sustituir ni
alcanzar el poder económico de las elites ya existentes (con la excepción de la familia
Gutiérrez Bosch).
Entonces, puede afirmarse como una segunda conclusión que las principales elites
guatemaltecas, sean caficultoras, azucareras, bananeras, agroindustriales e industriales, la
mayoría posicionadas desde mediados del siglo XX, controlan los sectores tradicionales
más rentables de la economía guatemalteca y han tenido gran capacidad para adaptarse,
renovarse y reposicionarse como tales frente a los grandes cambios del capitalismo
mundial, mediante su diversificación, integración y, lo que es de mayor importancia,
encadenándose hasta el sector financiero o bien posicionándose en el impulso de nuevos
ejes de acumulación.

Entre los nuevos ejes de acumulación sobresalen las actividades económicas vinculadas
con la agroindustria (como el cultivo de palma africana para aceites o el cultivo de azúcar
para etanol); con la producción de energía eléctrica (como la de anillos territoriales unidos
con medianas y grandes hidroeléctricas, expansión de generadores de bagazo de caña e
inversiones petroleras y petroquímicas); con los servicios de telecomunicaciones y
transporte así como la creación de nuevas alianzas estratégicas con empresas
transnacionales, ya sea para ampliar su mercado industrial nicho (como cemento, cerveza
y telecomunicaciones) o bien en la participación para la construcción de megaproyectos
(corredores informáticos, aeropuertos, puertos, centros comerciales, carreteras, puentes,
etc.).

Coincidentemente con este enfoque, la revista SUMMA del mes de julio de 2012 citó un
informe publicado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) del año
precedente para referir que los sectores más dinámicos de la economía guatemalteca en
el presente siglo están en los ámbitos de servicios financieros, minería, electricidad y
telecomunicaciones.

Transactel, empresa de telecomunicaciones estadounidense con sede en Texas, ha venido
instalando cada año dos empresas relacionadas a centros de llamadas y Business Process
Outsourcing. Guillermo Montano, vinculado a la familia Suger y Cofiño, es dueño del
principal call center de Guatemala vinculado a Transactel, el más grande de Centro
América. Destacan empresas tales como 24/7, CapGemini, NCO Group, Digitex, Atento y
Genpact. Hay presencia además de las empresas América Móvil, Telefónica, Televisión
Azteca y Digicel. El Grupo Multi Inversiones (familias Gutiérrez Bosch) posee más del 50% de las franquicias de Telefónica en Centroamérica.

Este grupo fue el más beligerante por sus intereses en este campo cuando el gobierno de Álvaro Arzú privatizó la Empresa Guatemalteca de Telecomunicaciones (GUATEL). La misma revista resaltó las inversiones en energía con fuertes inversiones de capital colombiano tras la firma del Tratado de Libre Comercio y las de origen estadounidense tales como Duke Energy, Ashmore Energy, Empresas Públicas de Medellín, la Empresa de Energía de Bogotá y Jaguar Energy.

Según la CEPAL, en minería la mayor inversión directa extranjera proviene del capital
aportado por GoldCorp, Tahoe Resources, Firestone Ventures y Argnaut Gold y, en
agricultura, el grupo Monsanto. Finalmente la revista SUMMA indica que la inversión
procedente de EE. UU. es la principal para Guatemala, seguida por Canadá, Reino Unido y
España.13
13 Datos corroborados en el Banco de Guatemala

Desde finales de la década de los años ochenta en Guatemala también han surgido nuevos
grupos económicos vinculados a la narcoactividad. En este ensayo no se analizan estos
grupos debido a que no existe suficiente bibliografía para sustentar su perfil y
fundamentar sus dinámicas. Señalemos, no obstante, que existe información local y
mediática acerca de vínculos entre militares y la red de narcotráfico, especialmente a lo
largo de la Franja Transversal del Norte. En todo caso, el narcotráfico dinamiza y nutre la
especulación financiera y si como se rumorea, parte de esos recursos entran al circuito
financiero nacional, donde se blanquean a pesar de los controles existentes, duros o
blandos, ello contribuiría a elevar las ganancias en las elites que legalmente son las
principales accionistas de los grandes bancos nacionales. La presencia del narco capital es
todavía un tema de estudio pendiente en Guatemala.

Complementariamente existen numerosos relatos de familias campesinas, principalmente
ubicadas en el corredor de la Franja Transversal del Norte, que conocen y sindican a
militares que estuvieron activos en el conflicto armado interno, así como a civiles, la
mayoría ganaderos, como cabecillas de redes de narcotráfico que mueven y bancarizan
altas sumas de capital procedentes de actividades ilícitas.14

14 Mayores referencias en: Documentos de Investigación (2011) “Grupos de Poder en Petén: territorio, política y negocios”. Guatemala. Solano, Luis. (2012). “Contextualización histórica de la Franja Transversal del Norte (FTN)”. Centro de Estudios y Documentación de la Frontera Occidental de Guatemala. CEDFOG. “EL CORREDOR”. Guatemala. Cuellar, Nelson, coordinador. “Inversiones y dinámicas territoriales en Centroamérica. Implicaciones para la gobernanza y la construcción de alternativas”. (2012), Fundación
PRISMA, El Salvador.

Guatemala: Elites, diversificación y control sectorial

Banca y servicios financieros Gutiérrez Bosch, Castillo, Herrera, Novella, Torrebiarte, Abularach,
Botrán, Vila, Leal, Campollo, Maegli Müeller, Falla, Biguria Sinibaldi
con vínculos con la familia Castillo, Ivandic Vesel, Canella Neutze,
Kong, Pivaral, Gunderlich Gumpell, Springmuhl, Aguirre, Gutiérrez Bosch, Castillo, Botrán, Vila, Neutze, Habie
Servicios Gutiérrez Bosch, Herrera, Novella, Torrebiarte, Castillo
Construcción Gutiérrez Bosch, Castillo, Campollo, Botrán, Paiz, Archila Marroquín,
Sandoval
Comercio Gutiérrez Bosch, Abularach, Herrera, Botrán, Torrebiarte, Novella,
Kong, Vila, Castillo, Habie, Maselli
Energía Whitbeck, Luengo Delgado, Ayau, Nasser
Industria Gutiérrez Bosch, Abularach, Herrera, Botrán, Torrebiarte, Novella,
Kong, Vila, Castillo, Habie, Maselli
Agroindustria Gutiérrez Bosch, Leal, Herrera, González, Vila, Campollo, Castillo,
Torrebiarte, Molina-Botrán, Maegli, Widmann, Urruela, Beltranena
Oribe, Bolaños Valle, Arriola Fuxet, Weissenberg

En el diagrama anterior –no exhaustivo- puede observarse la presencia de familias elite en diversas ramas productivas, con lo cual se quiere mostrar su dinamismo e interconexiones sectoriales en la economía nacional (pero las hay también internacionales). FUENTE: Elaboración propia con base en información de revistas especializadas (El Observador. Análisis Alternativo sobre política y economía. Enfoque. Análisis de Situación. Estrategia & Negocios. Medios de prensa escrita nacionales e información de páginas web).

Principales estrategias empleadas por las elites para reposicionarse

En este reacomodo han sido determinantes la oportunidad de intervención y las
relaciones de poder de las elites para implementar mecanismos o estrategias, vigentes
hasta hoy, que les permiten aprovechar y asentarse hacia actividades generadoras de
tasas de ganancia superiores a las obtenidas hasta finales de los años setenta. Entre estas
estrategias deben destacarse siete de especial importancia:

1. Estrategias organizacionales

Empresas, grupos y/o corporaciones guatemaltecas han propiciado “integraciones
verticales” mediante su participación en diversos puntos de la cadena productiva, ya
sea con empresas de su misma propiedad o a través alianzas con otros propietarios,
reduciendo así sus costos de transacción. Pero también han propugnado por procesos
de “integración horizontal” mediante fusión o sociedades entre empresas que se
dedican a la misma actividad, ampliando de esa forma sus economías de escala y
ejerciendo un mayor control sobre el mercado.

No menos importante ha sido aprovechar su experiencia y conocimientos (know how) sistematizando protocolos de operación, alianzas y mercadeos y contando para su disposición con ejecutivos altamente calificados. Continúan invirtiendo en tecnologías de punta mediante alianzas estratégicas con empresas trasnacionales. Incorporan a las pequeñas y medianas empresas (PYME) a sus procesos productivos como parte de su cadena de proveedores (outsourcing) y servicios de logística.

2. Estrategias de alianzas

Las corporaciones, empresas y/o grupos guatemaltecos impulsan acuerdos
comerciales o estratégicos de inversión (nacional y/o regional) conjunta a largo plazo,
donde dos o más empresas se unen alrededor de un producto o un servicio, buscando
mercados nuevos o encadenamientos puntuales y asumiendo en forma compartida los
posibles riesgos (integración vertical).

Realizan además alianzas con otras empresas aún cuando legalmente son personas jurídicas distintas y con integración de accionistas distintos, y no son responsables solidarios de las obligaciones contraídas por separado. Las aportaciones pueden consistir en materia prima, capital, tecnología, conocimiento del mercado, lobbysmo, ventas, canales de distribución, personal,financiamiento o productos, utilizando las sinergias acordadas. La empresa conjunta supone un negocio más, cuyos beneficios o pérdidas se reportarán en la cuenta de
resultados de cada socio en función de la forma jurídica con la que se haya estructurado.

El cuadro siguiente muestra las diferentes afiliaciones que empresas, grupos y/o
corporaciones guatemaltecas han logrado desarrollar tanto con capitales nacionales como
extranjeros.

Guatemala: formas de integración de los grupos élite

INTEGRACIÓN VERTICAL INTEGRACIÓN HORIZONTAL
Producción de lácteos:
Grupo Cobán (Torrebiarte Lantzendorffer/Torrebiarte Alvarado).
Industrias Lácteas Trébol/Trebolac. Fincas de ganado: El Cóbano,
Sevilla, El Chaparral, La Candelaria, Magdalena.
Producción de aceite de palma africana:
Corporación Agroindustrial del Caribe S.A. y Agrocaribe (Grupo
Arriola-Torrebiarte): Extractora del Atlántico S.A. Aceite Ideal,
propiedad de los Kong y Palmas del Ixcán propiedad exclusiva de
Green Earth/Fuels Inc. (EEUU).
Grupo Campollo/Campollo Codina/ Weissenberg Campollo:
Corporación de Inversiones Agroindustriales S.A. (CIASA,
anteriormente propiedad de Francisco Alvarado Macdonald),
Empresa La Palma S.A. propiedad de la familia Molina, Tikindustrias
(Ingenio El Pilar).
Grupo Molina (Familia Molina-Botrán) Hame S.A./Suprema S.A.
(Aceite Olmeca).
Grupo Maegli Widmann: Palmas de Desarrollo S.A. PADESA,
Inversiones Promotoras del Desarrollo S.A e INDESA (aceite
Capullo).
Molinos de trigo y fabricación de harinas, pastas, galletas:
Corporación Multi Inversiones S.A. (Familia Gutiérrez Bosch):
Molinos Modernos, Molinos del Ozama, Pastas INA, Galletas
GAMA.
Producción de bebidas (jugos de frutas enlatados, bebidas
energizantes, cerveza, aguas gaseosas y agua pura):
Grupo Cabcorp (Familia Castillo Monge): Alimentos de Guatemala,
S.A., Embotelladora del Sur, Embotelladora del Atlántico,
Embotelladora La Mariposa, Embotelladora Nacional (socia),
Embotelladora La Reyna (socia), Cervecería Río de Brasil (socia con
AmBev), Bon Appetit de El Salvador (socia), Pepsi Cola de Belice
(socia).
Producción y comercialización de hierro, acero y productos
relacionados:
Corporación Aceros de Guatemala (Gabriel Abularach): Hierro AG,
Trefilados AG, Perfiles Intupersa AG, Maya Electrosoldada AG,
INDETA, Parque siderúrgico SIDEGUA.
Granai Arévalo, Castillo Love, Towson Rincón, Ivandic Vesel, Maegli Müeller,
Canella Neutze, Zachrisson Castillo, Zachrisson Porres, Montenegro Castillo.
Agroindustrial. Crianza, engorde, procesamiento de carne de pollos y cerdos:
Corporación Multi Inversiones S.A. (Familia Gutiérrez Bosch): Avícola
Villalobos, Pollo Rey, Pollo Toledo, Pollo Indio, Pollo Cacique, Pollo Criollo.
Dueños de Pollo Campero (con presencia en Indonesia, España, Estados Unidos
y América Latina)
Producción y comercialización de azúcar:
Pantaleón Group Inc. (Familia Herrera/ Nottebohm/Widmann): Ingenio
Pantaleón, Ingenio La Grecia, Ingenio Concepción, Ingenio El Baúl, Ingenio
Monterrosa, Ingenio Pánuco, Ingenio sucro-alcoholero Vale do Paraná (en
alianza con empresas de Colombia y Brasil).
Grupo Campollo/Campollo Codina// Weissenberg Campollo: Central
Agroindustrial Guatemalteca (ingenio Madre Tierra), Central Azucarera del
Tempisque (en Guanacaste, Honduras), Consorcio Azucarero Central (Ingenio
Barahona (en República Dominicana).
Producción de licores:
Inversiones de Guatemala (Grupo Botrán): Mieles del Sur (MISSA), Empresa
DARSA, Transporte Bonanza, Industria Licorera de Guatemala S.A., Licorera
Quetzalteca, Zacapaneca y EuzKadi (Guatemala); Embotelladora La Nacional
(Honduras y El Salvador).
Producción de calzado:
Grupo Cobán (Torrebiarte Lantzendorffer/Torrebiarte Alvarado): Calzado
Cobán, Rhino The Tough One of Tikal Distributing Corporation.
Banco Industrial (socios):
Gutiérrez Bosch, Herrera Alvarado, Castillo Arévalo, Torrebiarte
Lantzendorffer, Torrebiarte Alvarado, Leal Pivaral, Leal Toledo, Leal Mencos,
Gabriel Abularach, Novella, Melville, Lemcke, Springmulh, Arzú Tinoco,
Dougherty, Bouscayrol, Viteri Arriola, Kong Vielmann, Pulido Aragón, Solares
Riépele.
Banco G&T Continental (socios):
Granai Arévalo, Castillo Love, Towson Rincón, Ivandic Vesel, Maegli Müeller,
Canella Neutze, Zachrisson Castillo, Zachrisson Porres, Montenegro Castillo.
Banco Agrícola Mercantil (socios):
Melville Novella. Pivaral, Rodríguez Minondo, Herrera Zeballos, Wunderlich
Gumpel, Arriola Torrebiarte, Castillo Cofiño, Samayoa Delgado, Alejos, Delgado
Wyld, Valdez O’Conell, Schneider Will, Biguria Ortega, Falla Sánchez.
Banco Reformador (socios):
Gutiérrez Delgadillo, Aguirre Vielmann, Vila Girón, Aguirre Fernández, García
Noriega, Aguirre Vielmann, Bosch Gutiérrez, Weissenberg Campollo, Aguirre
Fernández.

FUENTE: Elaboración propia con base en información de revistas especializadas (El Observador. Análisis Alternativo sobre política y
economía. Enfoque. Análisis de Situación. Estrategia & Negocios. Medios de prensa escrita nacionales e información de páginas web).
En adición a las estrategias anteriormente citadas, en el ejercicio de sus negocios, las
elites también promueven las estrategias siguientes:

3. Estrategias corporativas jerárquicas y cerradas

Las corporaciones, grupos y/o empresas guatemaltecas articulan procedimientos hacia un
control casi absoluto de la información. Tienen acceso a la información sobre otros
agentes económicos y canales abiertos para participar en las licitaciones y compras del
Estado. Controlan e influyen en los medios de comunicación.

4. Estrategias fiscales

Las empresas, grupos y/o empresas guatemaltecas controlan las actividades de otras
empresas mediante la propiedad de todas o de una parte significativa de sus acciones.
Esta ha sido una de las prácticas más antiguas utilizadas por las elites guatemaltecas. El
beneficio de esta estrategia se expresa en que la suma tributaria por separado suele ser
menor a la que existiría si las cuentas se consolidaran en una sola empresa, prácticas que
se generalizan en diversos países desarrollados como Estados Unidos. Despliegan
también, en línea de continuidad con su historia de vida, recurrentes y efectivas
estrategias para impedir intentos gubernamentales y de la sociedad para ampliar la carga
tributaria que les afecte o aseguran la presencia de profesionales afines en puestos clave
de la administración hacendaria. También han influido directamente en el diseño de
legislación laxa y elusiva en materia fiscal y su intervención ha sido decisiva para mantener
desde 1985 un marco constitucional que le impide el poder tributario al Estado.

5. Estrategias laborales

Las empresas, corporaciones y/o grupos nacionales definen y controlan la persistencia de
salarios legalmente establecidos que son inferiores al monto de la canasta mínima vital o
los condicionan a crecimientos económicos sostenidos. Incorporan técnicas y ejercen
presión para conseguir el establecimiento legal de sistemas de flexibilización laboral así
como trasladan costos a los productores directos. Esta última estrategia ha sido común en
las maquilas de textiles y agrícolas y en la producción de palma africana.

6. Estrategias de re-acaparamiento de tierras

Ha sido frecuente que las empresas, grupos y/o corporaciones compren tierras cuya
seguridad jurídica no está garantizada y/o reciben créditos para dicha compra a través del
sistema financiero nacional, fundamentalmente de entidades bancarias pertenecientes a
los mismos grupos o corporaciones nacionales. Desaparecen formas de uso de la tierra
para el sector campesino, como el colonato, aparcería y medianía. Esto ha sido relevante
en los territorios de las Verapaces donde la conflictividad sobre la tierra es notoria.

7. Estrategias de concentración financiera

Otro rasgo estratégico en el proceso de renovación de las fuentes de acumulación de
capital en Guatemala ha sido el aumento de la inversión y la concentración financiera, un
mecanismo que no sólo asegura un rápido retorno de ganancia en un contexto mundial
caracterizado por la desregulación y la contracción de los mercados tradicionales, sino
además asegura el control y el direccionamiento del uso del capital. La asociación de
capitales financieros ha reproducido una lógica especulativa que reditúa beneficios para
recomponer los procesos productivos de cara a un mundo globalizando.

Todas estas estrategias han sido posibles y exitosas gracias a un hecho político
contundente, mismo que constituye la tercera conclusión del presente ensayo: la cultura
empresarial, los estándares de competitividad de buena parte de miembros de las elites
tradicionales, renovadas o emergentes en Guatemala frente a las nuevas variables de
acumulación capitalista, en origen ha estado marcada por su relación patrimonial con el
Estado; y en sus nuevas necesidades de expansión y diversificación capitalista, se han visto
beneficiadas de distintas formas por ese mismo Estado y otras características que lo
acompañan. Algunas de estas entroncan con la definición de “captura del Estado”,
término que el Banco Mundial ha usado para referirse a los bajos niveles de transparencia
de los Estados.15

15 Este término ha sido utilizado por el Banco Mundial. Para conocer este enfoque se sugiere ver: La captura del Estado en las economías en transición, J. Hellman y D. Kaufmann, septiembre de 2001. Y leer además a Jurgen Habermas (1986), “Problemas de legitimación en el capitalismo tardío”. Buenos Aires, Amorrotu.
En esta misma perspectiva, el Premio Nobel Georges Stigler sostiene que la “… la teoría de la captura o de la regulación es: el beneficio que obtiene una empresa si logra capturar al regulador involucrado. Esto puede suceder con aquellas empresas que tienen influencia política y que requieren de conocimientos técnicos, que invitan a la agencia reguladora a ser relativamente dependiente del regulado…”. Video,“Teoría de la Captura: el caso de la Junta Monetaria”. Video Universidad Francisco Marroquín. Guatemala, 2009.

Entendemos como “captura del Estado” no sólo al fenómeno de la falta de transparencia
en la gestión pública, sino al hecho que dicha falta de transparencia es concomitante no
sólo con estructuras paralelas de poderes ilícitos, sino también a que el Estado -en unos
períodos, y en unas áreas de gobierno más o menos que en otros- ha estado cautivo por el
poder de veto de las elites. En ese intríngulis se mezclan negocios legales e ilegales,
cabildeos legítimos e ilegítimos, liderazgos empresariales legítimos y transparentes con
grupos de capital de orígenes extraños. Es decir, en Guatemala se mezcla la falta de
transparencia con la subordinación de la gestión pública a los intereses del gran capital
produciendo efectos negativos a la vida democrática. Dada su especial vulnerabilidad
frente a la influencia de la elite económica, estudios de instituciones como el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) la han documentado al estudiar los procesos de
formulación de la política pública comparada en América Latina. 16

16 Ver por ejemplo, BID (2006). “La política de las políticas públicas. Progreso económico social en América Latina”. David Rockefeller Center for Latin American Studies, Harvard University. Planeta.

El control del Estado deriva de un tráfico histórico y recurrente de influencias procedentes
de las elites para la formulación de leyes, normas, decretos, regulaciones y políticas
públicas, en la búsqueda de favorecer sus propios intereses. Se trata, en general, de una
penetración de los intereses de mercado en el espacio público, hecho que no sólo influye
en asuntos concretos referidos a negocios, sino permea en las dinámicas de la FES e
incluso en la cultura ciudadana.

Recordando la advertencia anterior de que no debe leerse simplistamente, o en clave de
“sobre determinación” la del capital y la economía sobre la política, señalamos que entre
los más comunes actos de las elites guatemaltecas para disponer del poder del Estado a
modo de estimular condiciones propicias para renovarse y/o posicionarse adecuadamente
ante nuevas actividades proveedoras de mayor rentabilidad se encuentran, con grados
distintos de control y éxito desiguales, tanto en la forma y como en el fondo de los
productos de política pública o legislación obtenidos: (i) captura legislativa, como la
influencia directa sobre decisiones parlamentarias, ya sea para la promoción de leyes a su
conveniencia o el congelamiento de leyes que los perjudican; (ii) captura de decisiones
administrativas, como gestión y aprobación de préstamos así como cooperaciones
técnicas, adjudicación de adquisiciones públicas, colocación y remoción de funcionarios
públicos e inclusión de prioridades privadas en planes y políticas de Estado; (iii) captura
jurídica, como criminalización de las demandas campesinas por tierra, impunidad frente a
violaciones de derechos laborales, permisibilidad ante litigios laborales maliciosos (como
interposición de incidentes de incompetencia, excusas médicas, excepciones dilatorias,
excepciones perentorias, recursos de nulidades, amparos, apelaciones,
inconstitucionalidades, etc.) y (iv) financiamiento no transparente de partidos políticos
para favorecer sus intereses y prioridades.

Como ha sido anotado, esta relación de poder de y entre las elites sobre el Estado
ciertamente es muy antigua y estructural en Guatemala, pero en los años ochenta al
ocurrir una confluencia de escenarios críticos, como los efectos de la crisis del petróleo y
la caída de los precios de los productos agrícolas tradicionales de exportación; la
desarticulación del sector público derivado de condicionamientos inherentes a las
políticas de ajuste estructural promovidas por organismos financieros internacionales17; la
facilitación de líneas de crédito de organismos de cooperación financiera internacional
para estimular el desarrollo de nuevos ejes productivos en la agricultura; el aumento en la
demanda de commodities; la contracción de la demanda regional de bienes y servicios
exportables; y la desorganización e inseguridad económica provocada por el conflicto
armado interno, fueron factores decisivos que llevaron a las elites a entrar en la estrategia
abierta por la dirección de los asuntos estatales, intentando previamente, y sin éxito, o
éxito muy insuficiente, organizar y tomar control de partidos políticos como instrumentos,
como en el caso de El Salvador con el partido Alianza Republicana Nacionalista ARENA.
Una variante clave de dicha estrategia fue, por un lado, la formación de recursos humanos
e intelectuales que han logrado incidir en la conducción de programas y unidades del
Organismo Ejecutivo de sucesivos gobiernos, especialmente en los Ministerio de
Economía, Energía y Minas, y Agricultura. En el actual gobierno de Otto Pérez Molina
entre los empresarios invitados a dirigir ministerios podemos mencionar a Sergio de la
Torre Gimeno (rama industrial textil), ministro de Economía; Alejandro Sinibaldi (ramas
turismo, ganadería y publicidad), ministro de Comunicaciones, y Erick Archila Dehese
(ramas radio y televisión), ministro de Energía y Minas.18

17 Créditos provenientes del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a través del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) y del Banco Mundial por intermedio de la Corporación Financiera de Inversiones (CFI), han sido claves en este proceso.
18 Ver elPeriódico. Equipo de Investigación. (9 de enero de 2012). “El gobierno del General Otto Pérez”,
página 5.

Varios empresarios también han dirigido y/o participado en entidades públicas
estratégicas como la Comisión Presidencial para la Inversión y la Competitividad (1994)19,
el Programa de Desarrollo Rural (2000)20, el Programa Nacional de Competitividad
(2005)21 y la agencia estatal Invest In Guatemala (1997)22.

Es larga la irrupción hacia funciones en varios gobiernos de empresarios con estrechos vínculos con la elite azucarera (García Granados, Bouscayrol y Codina Campollo, Leal, Widmann); algunos beneficiados ampliamente con la privatización del sector eléctrico, de los negocios de la Empresa Eléctrica de Guatemala S.A. (EEGSA) y de contratos iniciales para la generación y distribución de la electricidad. Nos referimos a los empresarios que fungieron como presidentes de la república: Álvaro Arzú (1996) y de Oscar Berger (2004).
En ese contexto, y en los últimos años, la cúpula empresarial representada por Comité de
Cámaras Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF) ha transitado de grupo de presión gremial centrado sobre sus únicos intereses, y en esa medida socialmente
aislado, a promover una estrategia de apertura para convocar a un nuevo proyecto de
nación, y en donde la elite azucarera ha jugado un rol relevante.

19 Entre los directivos de esta Comisión se encuentran Miguel Ángel Fernández Bianchi desde el gobierno de Álvaro Colom (vinculado a los sectores textilero y azucarero), Juan Carlos Paiz (industria del pan) y Richard Aitkenhead durante el gobierno de Álvaro Colom (intelectual orgánico vinculado al sector azucarero).
20 Uno de los directivos de este Programa fue Roberto Dalton durante el gobierno de Álvaro Colom (vinculado al comercio de fertilizantes y al café).
21 Juan Carlos Paiz fue director del Programa Nacional de Competitividad durante el gobierno de Álvaro Colom.
22 Esta entidad está dedicada a promover oportunidades de inversión en el país. Uno de los directivos fue Virgilio Cordón (vinculado a la industria procesadora de lácteos).

Si bien es cierto que antes de la negociación y firma de los Acuerdos de Paz, las elites
apelaron a que el Estado promoviera políticas sectoriales en correspondencia a su visión
de las competencias que éste debía atender, iniciado el siglo XXI las elites guatemaltecas
empiezan hacer consideraciones acerca ya no de políticas de desarrollo sectorial sino de
políticas de desarrollo nacional, a tal grado que han llegado a estructurar un pensamiento
más consistente con su visión de país. No apelan con los mismos énfasis alrededor del
impulso de la pequeña y mediana empresa ni sobre el desarrollo rural, si lo hace en
cambio sobre su llamado a que el Estado promueva condiciones que propicien las
inversiones alrededor de los nuevos ejes de acumulación nacional a los que ya nos hemos
referido en este ensayo. Es un planteamiento que convoca a que el Estado readecúe en su
conjunto las políticas sectoriales y promueva en extenso, concesiones al sector privado
nacional y extranjero así como desarrolle con estos alianzas público privadas. 23

23 FUNDESA es hoy el principal tanque de pensamiento de las elites organizadas alrededor del CACIF que tiene la tarea de viabilizar, dar seguimiento y posicionar esa “nueva” visión del desarrollo nacional. Esta entidad “se autodefine como una entidad privada, no lucrativa, conformada por empresarios a título personal que trabajan como un Centro de Pensamiento para incidir en el desarrollo del país de forma
integral, sostenible y democrática dentro de una economía de mercado y de un estado de derecho, mediante la consolidación de una organización independiente y representativa con un enfoque propositivo y con visión de largo plazo, sobre los temas clave para el desarrollo de los guatemaltecos”. Destacan entre su Consejo Fiduciario los empresarios Edgar Heinemann, Álvaro Castillo, Carmelo y José Miguel Torrebiarte, Felipe Bosh Gutiérrez y Julio Herrera. Bosh Gutiérrez preside la Fundación. Lideró junto a otros empresarios también de la Fundación el grupo que formuló la propuesta Plan Visión de País y hoy Guatemaltecos Mejoremos Guatemala. Esta propuesta en buena medida ha sido aceptada como línea
estratégica del accionar del Gabinete Económico del gobierno de Pérez Molina.

Desde finales de los años ochenta hasta ahora las elites empresariales de Guatemala se
han beneficiado del manejo de dos instrumentos claves de política macroeconómica: el
tipo de cambio y la tasa de interés, entre otras vías, por el liderazgo en la Junta Monetaria
y el papel prominente que allí le otorga la Constitución de la República. Ambos
instrumentos, liberalizados en la segunda mitad de los años ochenta, han reforzado las
estrategias de competencia porque les permite una mejor colocación de sus recursos
financieros. Otra oportunidad clave muy vinculada con la incursión de las elites
tradicionales en los nuevos ejes de acumulación capitalista es la desregulación del sector
eléctrico, la cual abrió su participación en la generación y distribución de electricidad. Un
caso que se refiere no a la promoción sino al boicot de política es la resistencia de las
elites mediante influencias parlamentarias a regular el uso y posesión de las fuentes de
agua. También es relevante su oposición a gravar las rentas producidas en el extranjero,
máxime cuando la rentabilidad mayor está proyectada en sus inversiones regionales.24

24 Un ejemplo paradigmático y reciente (2012) de la captura del Estado en las decisiones fiscales fue la eliminación del gravamen sobre rentas externas que estaba contenido en la propuesta de Ley Antievasión II. Se califica de captura porque, de una u otra forma, la omisión ha venido a favorecer a las elites de mayor rentabilidad en sus negocios. Ver nota pie No. 13.

Por tanto, señalamos como cuarta conclusión que las familias elite que han controlado
desde los años sesenta las inversiones en café, azúcar, hule y banano; y las familias
industriales y comerciantes fortalecidas desde la mitad del siglo XX, han logrado
reposicionarse a raíz de los grandes cambios en el mercado mundial capitalista cuando en
los años ochenta da comienzo a la globalización neoliberal. Su reposicionamiento ha
consistido en reacomodos derivados de su mayor tecnificación, diversificación, integración
vertical y horizontal, regionalización e incluso, como ha sucedido con varios grupos en la
caficultura, en su reconversión.

Grupos tales como la Corporación Multi Inversiones (familias Gutiérrez Bosch) han
regionalizado sus estrategias de acumulación extendiendo sus operaciones a países como
El Salvador, Honduras y Costa Rica para la crianza, engorde y procesamiento de carne de
pollos y cerdos así como mediante molinos de trigo y fabricación de harinas, pastas y
galletas en República Dominicana. Haití y Puerto Rico.

El grupo Pantaleón Sugar Holding/Pantaleón Grupo Inc. (familias Herrera, Nottebohm, Widmann/ingenios Pantaleón, La Grecia, Concepción, El Baúl, Monterrosa, Pánuco, sucro alcoholero Vale de Paraná) produce y comercializa azúcar también en Honduras, Nicaragua, México y Brasil (en alianza con Colombia).

Particularmente la familia Widmann ha logrado construir una alianza sólida con el Grupo Pellas de Nicaragua en su expansión productiva en las Verapaces con la asistencia financiera del Banco Centroamericano de Integración Económica. Con el mismo fin el grupo Campollo/Campollo Codina/Weissenberg Campollo (Central Agroindustrial Guatemalteca, Central Azucarera del Tempisque, Consorcio Azucarero Central), mantiene inversiones en Costa Rica, República Dominicana y Cuba.

En igual forma interviene el grupo Cobán (familias Torrebiarte Lantzendorffer/Torrebiarte
Alvarado) con presencia en el resto de países centroamericanos, República Dominicana,
México, Europa y Asia. 25

25 Véase revistas “El Observador. Análisis alternativo sobre política y economía”, años 2009-2012 y “Envío” de la Universidad Centroamericana UCA 2011.

En la diversificación productiva es donde mejor se observa que han localizado capitales en inversiones globalizadas de creciente demanda actual como los aceites de la palma africana y el etanol así como minerales como el oro y la plata.26

Las empresas de estas elites hasta hace una década montaban sus negocios en razón de ventajas comparativas (salarios bajos, tierra y recursos naturales abundantes), hoy se adecúan a las exigencias de agregar ventajas competitivas (cercanía a mercados, condiciones medioambientales, diferenciación de productos).

Simultáneamente, entre un evidente crecimiento de grupos de medianos empresarios emergentes, muchos vinculados al comercio/servicios/construcción/transporte, destaca el ascenso a elite en la cúspide de la pirámide, de la familia Gutiérrez Bosch. Todas las elites, sin excepción, tienen arraigo finquero, y todas han desplegado acuerdos y tensiones, incluso entre sí, por capturar decisiones estatales a su conveniencia.

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