Estrella Roja de las FPL No. 1

ESTRELLA ROJA No. 1
ORGANO IDEOLOGICO DE LAS FUERZAS POPULARES DE LIBERACION FPL FARABUNDO MARTI
¡REVOLUCION O MUERTE! ¡ELPUEBLO ARMADO VENCERA!

P R E S E N TACION
El Pueblo
Es el factor determinante para el desarrollo y culminación victoriosa del proceso revolucionario. De allí que la incorporación de la clase obrera y sus aliados al proceso revolucionario sea tarea fundamental para una organización revolucionaria como las “FUERZAS POPULARES DE LIBERACIONFPL-FARABUNDO MARTI”. Pero toda organización que aspire a elevar la conciencia, la organización y la disposición revolucionaria de las masas populares requiere alcanzar la necesaria claridad ideológica y política que le permita cumplir con ese papel. Tal claridad sólo puede darlo la interpretación marxista de la realidad objetiva, ya que sólo el marxismo proporciona el método científico de análisis, interpretación y transformación de la sociedad. La necesidad de orientarse correctamente en los complejos fenómenos de la vida social, para a su vez poder orientar acertadamente a las masas populares en la complejidad de su proceso revolucionario, indica lo importante que es el terreno ideológico para una organización que aspira a convertirse en genuina expresión revolucionaria de la clase obrera. El genial guía del proletariado VLADIMIR ILICH subrayó la importancia de la esfera ideológica en la revolución al recalcar que: “Sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario”.
ESTRELLA ROJA”, órgano ideológico de las “FUERZAS POPULARES DE LIBERACION-FPL-FARABUNDO MARTI”, se esforzará por cumplir el importante papel de la elevación ideológica, teórica y política de sus miembros y colaboradores, con el objetivo de que esta organización revolucionaría político-militar pueda orientar eficazmente al pueblo para incorporarlo a la lucha revolucionaria.
¿Por qué este órgano ideológico de las FPL adopta el nombre de “ESTRELLA ROJA”? Este nombre tiene una profunda raigambre en la lucha revolucionaria de nuestro pueblo. “ESTRELLA ROJA” fue el periódico marxista creado durante el fragor de la insurrección obrero-campesina de 1932 (su primer número apareció en diciembre de 1931) fungiendo como responsables de su redacción Alfonso Luna y Mario Zapata, que junto con AGUSTIN FARABUNDO MARTI Murieron frente al pelotón de fusilamiento el primero de febrero de 1932, durante el asesinato de 30.000 obreros, campesinos, estudiantes, maestros, etc., llevado a cabo por el gobierno del criminal Maximiliano Hernández Martínez, que inició la era de la tiranía militar que todavía oprime al país.
Las clases dominantes quisieron de tal manera destruir las raíces de la revolución popular. Pero ninguna fuerza reaccionaría puede destruir el proceso revolucionario que nace en la existencia misma de la clase obrera y del campesinado, en la existencia misma del pueblo. Para destruir las raíces de la revolución habría que acabar con el pueblo, lo que está fuera del alcance de las clases reaccionarias a pesar de toda su maldad, su crueldad y sadismo. La marcha del pueblo hacia la conquista de su futuro feliz no puede detenerse. Ello explica por qué a 42 años de la muerte de AGUSTIN FARABUNDO MARTI, y de la Instauración de la tiranía militar, las F.P. L., al impulsar hacia adelante la inmortal bandera de Martí: EL MARXISMO LENINISMO, oriente sus pasos por la estrella roja de la revolución popular, roja como la sangre de los mártires del proletariado que ha de fructificar en el mañana feliz de nuestro pueblo liberado del Imperialismo y de la explotación del hombre por el hombre.
Al realizar en esta época la edición de “ESTRELLA ROJA”, las FPL se esforzarán por hacer honor a la gloriosa herencia revolucionaria.
¡REVOLUCIÓN O MUERTE!
¡EL PUEBLO ARMADO VENCERA!
El Salvador, Centro América, diciembre de 1973.
El presente material contiene las bases que orientan el trabajo práctico de las “FUERZAS POPULARES DE LIBERACION FPL FARABUNDO MARTI”.
Este documento no es un simple material de lectura, sino que es un documento para su estudio y asimilación.
En este número de “ESTRELLA ROJA” se inserta la primera parte. En el número 2 se Insertará la segunda parte, que contiene los capítulos siguientes: El marco en que se desarrolla la lucha del proletariado y demás clases populares; situación del movimiento sindical, de las organizaciones campesinas y de otros sectores populares; los partidos políticos; las organizaciones revolucionarias del proletariado.
En el presente número se incluyen los siguientes capítulos:
I La estrategia la táctica y su interrelación dialéctica.
II La clase obrera, sus aliados y sus enemigos fundamentales.
III La organización revolucionaria de la clase obrera.
IV Los objetivos revolucionarios de la clase obrera y los intereses inmediatos. Su ubicación e interrelación dialéctica.
V Las condiciones objetivas y subjetivas para la lucha revolucionaria.
VI Las alianzas de clase. Su enfoque dialéctico.

INDICE GENERAL
I- LA ESTRATEGIA, LA TACTICA Y SU INTERRELACION DIALECTICA.
Contenido: La estrategia. La táctica. La Táctica al servicio de la estrategia. El carácter de clase de la estrategia. La estrategia Política. La estrategia Militar.
II – LA CLASE OBRERA, SUS ALIADOS Y SUS ENEMIGOS FUNDAMENTALES.
Contenido: ¿Por qué la clase obrera es la clase históricamente más avanzada? El campesinado: aliado principal de la clase obrera. Los otros sectores aliados del proletariado. Los enemigos fundamentales de la clase obrera
III – LA ORGANIZACION REVOLUCIONARIA DE LA CLASE OBRERA.
Contenido: ¿Puede cumplir la clase obrera su papel revolucionario desorganizadamente? El papel de la organización revolucionaria como organizador y conductor de la clase obrera. El carácter marxista-leninista de la organización revolucionaria. La vanguardia de la clase obrera.
IV – LOS OBJETIVOS REVOLUCIONARIOS DE LA CLASE OBRERA Y LOS INTERESES INMEDIATOS. SU UBICACION E INTERRELACION DIALECTICA. Contenido: Diferentes tipos de intereses de la clase obrera. Los intereses fundamentales. Los intereses inmediatos. Su interrelación dialéctica. Por qué los intereses inmediatos pueden separarse de los fundamentales. El economismo, él legalismo, el reformismo. La lucha por los intereses inmediatos como un medio para la elevación de la conciencia revolucionaria
V – LAS CONDICIONES OBJETIVAS Y SUBJETIVAS PARA LA LUCHA REVOLUCIONARIA.
Contenido: ¿Qué son condiciones objetivas? ¿Qué son condiciones subjetivas? ¿Existen condiciones objetivas suficientes para la revolución en El Salvador? ¿Cómo está el estado de los elementos subjetivos? La importancia de la organización revolucionaria para organizar la lucha revolucionaria. Situación revolucionaria. Relación entre guerra del pueblo y situación revolucionaria
VI – LAS ALIANZAS DE CLASE. Contenido: Su base clasista. Las alianzas y su relación con la estrategia de una clase. Lo estratégico y lo táctico en las alianzas. Los objetivos revolucionarios y las demandas inmediatas dentro de las alianzas de clase. Las alianzas a nivel revolucionario y las alianzas a nivel de movimiento reivindicativo inmediato. Su interrelación. Su enfoque dialéctico

I.LA ESTRATEGIA, LA TACTICA Y SU INTERRELACION DIALECTICA.
La estrategia de una fuerza social determinada (en nuestro caso, la estrategia de una organización revolucionaria que expresa los intereses de la clase obrera) engloba todas las líneas fundamentales dentro de las cuales enmarca su actividad y la proyección de su accionar durante un periodo dado. La estrategia es, pues, la línea fundamental durante toda una etapa determinada. La estrategia se encarna en la vida a través de la táctica, la cual busca la aplicación de la estrategia en cada momento concreto.
La táctica está al servicio de la estrategia, acondicionada a los marcos de ésta. Hay pues; una íntima interrelación dialéctica entre la estrategia y la táctica, y al mismo tiempo que ésta está supeditada a aquella, la aplicación de adecuadas tácticas hace avanzar a aquella o lo contrario: en el caso de la aplicación de tácticas inapropiadas. Así en un momento dado, una acción táctica puede convertirse en paso estratégico en uno u otro sentido, cuando a través de un determinado paso técnico la estrategia da un salto de calidad en su desarrollo.
Pero una estrategia no es una línea abstracta y neutra, válida para las distintas clases de la sociedad, sino que la estrategia tiene carácter de clase, puesto que encarna los intereses de una clase determinada y va dirigida a alcanzar los objetivos de clase de la misma. En la sociedad dividida en clases sociales existen unas clases que tienen intereses contrapuestos (antagónicos); irreconciliables, con los intereses de otras clases de la misma sociedad. Así como también hay intereses de clase que no son antagónicos entre sí y que pueden combinarse para lograr objetivos fundamentales similares.
De allí que las clases con intereses antagónicos tienen estrategia diferente, antagónica e irreconciliable: mientras que las clases no antagónicas y amigas, tienen una estrategia coincidente o común en lo fundamental.
Parte de la estrategia es, precisamente, la alineación de fuerzas favorables o contrarías a una clase social determinada. Sin embargo, en toda alineación de fuerza de clase, una de ellas debe ejercer la dirección y hegemonía, y en el caso de las clases revolucionarias, esa es aquella cuyos intereses expresan en grado más fiel y con más profunda perspectiva histórica de las necesidades del desarrollo de la sociedad.

Elementos que entran en la línea estratégica.
Una línea estratégica toma en cuenta como una de sus bases a las propias fuerzas de las clases coincidentes y aliadas, así como a las del campo contrario; toma en cuenta la correlación de fuerzas presentes y en perspectiva, de ambos campos, y como cambiar esa correlación de fuerzas en favor de la clase determinada.
Los medios básicos para el cambio estratégico de tal correlación de fuerzas es parte básica de tal estrategia.
Una línea estratégica contiene, entonces:
Los fines y objetivos fundamentales de una clase determinada, a alcanzar en una etapa histórica determinada. Tales objetivos expresan los intereses fundamentales de tal clase en dicho periodo. – Los enemigos fundamentales y secundarios de tal clase.
– La correlación de fuerzas presentes y la perspectiva histórica su cambio radical a favor de la clase determinada y de sus aliados. Los medios fundamentales (el camino básico) para lograr el cambio radical en la correlación de fuerzas, el triunfo histórico de la clase determinada y sus aliados y la derrota definitiva de las clases enemigas
– Dentro de la estrategia general de todo un período histórico, la organización revolucionaria planea su estrategia para lapsos menores, que le permiten orientar todo el trabajo y las proyecciones en esa etapa del desarrollo de la estrategia. Tales lineamientos estratégicos concebidos para etapas menores, constituyen los planeamientos estratégicos durante cada etapa determinada.
– LA ESTRATEGIA POLITICA engloba TODOS LOS ASPECTOS de la estrategia de una clase (y de una organización revolucionaria de la clase obrera) Es la que marca la orientación y lineamientos fundamentales de todas las otras ramas estratégicas de la clase (económica, social, militar, etc.).

– LA ESTRATEGIA MILITAR de una organización revolucionaria está supeditada a la estrategia política y no solo supeditada de cualquiermanera, sino que es PARTE de la estrategia política (conocida es la máxima de que lo militar es la continuación de lo político por medios armados). Dentro de tal marco, el desarrollo de la estrategia se rige por sus leyes específicas: por las leyes del arte militar; por las leyes de la guerra; cuya aplicación no debe conducir a sobreponer la estrategia militar a la estrategia política de la clase. – Siendo que lo político abarca lo militar: por qué las FPL llaman a su estrategia político-militar? y no simplemente política? Si bien es cierto que la estrategia política abarca lo militar en lo general, no siempre lo contiene en lo concreto. Precisamente en esto se basa la posibilidad de que los oportunistas en nuestro país hayan castrado a la estrategia política de los elementos militares revolucionarios indispensables para la lucha del proletariado, o los hayan relegado al momento del “asalto decisivo” al Poder. Por ello, la estrategia revolucionaria integral de la clase obrera, impulsada por las FPL es una estrategia de concreto contenido político-militar.
La incidencia de las coyunturas sociales.
Sin embargo, el desarrollo de una estrategia se realiza dentro de las situaciones concretas que se van formando en el marco de la sociedad, las cuales no trascurren en un plano fijo, imperturbable y lineal, sino en un proceso dialéctico de factores positivos y negativos que chocan entre sí y se interinfluyen, con avances y retrocesos, con cambios y formaciones cuantitativamente diversas que van formando COYUNTURAS favorables o adversas para el desarrollo de la estrategia de una clase determinada. Una coyuntura social es la conjunción de elementos que crean, en un momento dado, una situación favorable para alcanzar un avance o salto apreciable en el desarrollo de una estrategia, o desfavorable a la misma. Tal conjunción de elementos puede formarse por la agudización de contradicciones en el seno de las clases contrarias; por su desmoralización, o descomposición, o desintegración de sus fuerzas (o en caso contrario, por su cohesión interna); por el aparecimiento o agudización de las crisis económicas o políticas dentro de un régimen determinado; por el auge del propio movimiento, etc.

Cuando varios de estos factores se juntan en un determinado momento en un punto nodal (nudo), se presenta una coyuntura, la cual pasa, al cesar o debilitarse algunos de sus elementos componentes ó al ser aprovechada para dar paso a una situación diferente. Por la misma naturaleza de su formación, la coyuntura no.es permanente, sino pasajera, circunstancial.
La línea y tácticas adoptadas en una coyuntura tienen que estar al servicio del desarrollo de la estrategia que se trata de hacer avanzar. Sólo así la coyuntura puede convertirse en un factor favorable a la estrategia de una clase social determinada e, incluso, convertirse una determinada coyuntura en elemento estratégico para un salto cualitativamente superior que permita la realización de los objetivos fundamentales de transformación radical de la sociedad, que persigue una estrategia de las clases revolucionarias.
Por ello, la coyuntura no es un fin en sí, que debe de ser aprovechada contraponiéndola a la estrategia de una clase determinada, sino que la línea táctica durante la coyuntura tiene que estar puesta al servicio de la estrategia de la clase y supeditada a la estrategia, al desarrollo de ésta.

II.LA CLASE OBRERA, SUS ALIADOS Y SUS ENEMIGOS FUNDAMENTALES.
La clase social que dentro del sistema capitalista está colocada en una situación que le permite emprender los cambios sociales más profundos y decisivos es la clase obrera, especialmente la clase obrera industrial. Es la clase cuyo porvenir está indisolublemente ligado al socialismo; es decir, a la destrucción del régimen de explotación capitalista y su sustitución por el régimen socialista. Es la clase que ha nacido con el capitalismo y que crece y se desarrolla a medida en que el capitalismo crece, pues el capitalismo hace crecer a medida en que se desarrolla a la fuerza social que le ha de sepultar. La clase obrera adquiere hábitos de organización y disciplina que las otras clases del pueblo no tienen; es la clase que con su fuerza de trabajo produce la plusvalía, las riquezas de la sociedad y que está desligada de la propiedad de los medios de producción. Por lo cual no tiene nada que perder con la liberación popular y con la revolución socialista, sino que “todo un mundo por ganar”. Por ello es la clase interesada históricamente; sus intereses fundamentales representan el más avanzado desarrollo fundamental de las últimas clases revolucionarias de la sociedad. La clase obrera está constituida por el proletariado industrial y el proletariado agrícola.
-La clase que en el proceso revolucionario ha de convertirse en el aliado principal de la clase obrera es el campesinado; principalmente su sector más revolucionario, que es el semi-proletariado del campo (llamado también el campesinado pobre) y el campesinado medio. En segundo lugar, los sectores avanzados de la pequeña burguesía, especialmente el estudiantado, los maestros, empleados, la intelectualidad progresista, los pequeños y medianos comerciantes y productores.
El enemigo fundamental de la clase obrera es la BURGUESIA, poseedora de los medios fundamentales de producción, por lo cual ejerce la explotación más desenfrenada sobre aquella y que dispone del Poder y de los medios represivos para ejercer la opresión sobre las clases explotadas. Pero la burguesía interna está estructuralmente acondicionada al dominio que la burguesía imperialista ejerce sobre el país y la zona, especialmente el imperialismo yanqui, que ha pasado a ser el enemigo fundamental de todo el pueblo y que es el sostenedor principal de las clases explotadoras internas. Junto al imperialismo, y a la burguesía interna (comercial bancaria), los restos de la antigua clase terrateniente (en pleno proceso de aburguesamiento) forman el cuadro de los enemigos fundamentales de la clase obrera y demás clases revolucionarias del pueblo. El imperialismo yanqui es el enemigo principal; la oligarquía burgués terrateniente y los gobiernos pro-imperialistas y pro-oligárquicos, son los enemigos inmediatos.
Algunos sectores más débiles económica y políticamente de la burguesía interna, sienten la supeditación y explotación de los imperialistas y oligarcas, pero a estas alturas se encuentran ligados a ellos por muchos lazos que les impiden jugar un papel revolucionario en el actual proceso de las luchas populares.

III.LA ORGANIZACION REVOLUCIONARIA DE LA CLASE OBRERA
Sin embargo, la clase obrera no puede cumplir con su papel de impulsora de la revolución y dirigente de las fuerzas populares, de manera espontánea y desorganizada. La teoría científica revolucionaria el marxismo leninismo le permite elevarse a la conciencia revolucionaria necesaria y al dominio de los medios apropiados para transformar la sociedad.
Pero sin una organización revolucionaria de su clase que domine la ciencia del marxismo-leninismo y eleve a los grados de conciencia, organización y disposición revolucionaria, tal rol no podría ser cumplido por el proletariado. Por eso, eslabón básico para que la clase obrera cumpla con su papel histórico revolucionario es la existencia de una seria organización revolucionaria de la clase obrera, que responda a sus intereses fundamentales e inmediatos, que sea capaz de aplicar la ciencia del marxismo-leninismo creadoramente a las condiciones concretas en un momento dado, y de esa manera que sea capaz de promover a la clase obrera al desempeño del papel histórico que le corresponde realizar entre las clases populares.
En el actual estado del desarrollo social una organización, para ser consecuentemente revolucionaria tiene que ser marxista leninista y expresión genuina de la clase obrera. El marxismo leninismo proporciona el método científico de análisis, interpretación y transformación de la sociedad. Sin tal método científico una organización no podría ni orientarse, ni orientar y dirigir acertadamente a la clase obrera.
Sin embargo, no basta con que una organización revolucionaria se declare vanguardia de la clase obrera, u organización revolucionaria de la clase obrera, para serlo. Para ello es necesario:
1. Aplicar consecuentemente la ciencia revolucionaria del proletariado a las condiciones concretas del país;
2. Expresar y defender acertadamente los intereses fundamentales e inmediatos de la clase obrera, y
3. Establecer estrechos vínculos orgánicos con la clase obrera, que determinen la proletarización efectiva de la organización revolucionaria en su composición, en sus métodos de organización, en sus métodos de dirección y trabajo. Hay una gran distancia entre las declaraciones de constituir una organización revolucionaria del proletariado y serlo realmente, como la que media entre los deseos, intenciones o intentos y la realidad. Tales deseos o intenciones representan indudablemente un gran paso de avance en una organización revolucionaria; pero el confundir los deseos con la realidad sienta las bases para la dogmatizarían de la actividad revolucionaria que se aleja de la aplicación creadora y consecuente del marxismo.
Una consecuente, organización revolucionaria se convierte en la práctica en la vanguardia de la clase obrera por su visión y perspectiva histórica, por la acertada aplicación del marxismo-leninismo a la realidad concreta, a través de una estrategia revolucionaria acertada y de tácticas adecuadas en cada momento dado; por su esforzado trabajo revolucionario mostrado en la acción práctica, por los apropiados métodos de dirección y organización, por los lazos que establece con la clase y por la influencia que ejerce sobre ella.
Pero tampoco basta a una organización revolucionaria declararse como vanguardia de la clase obrera para serlo objetivamente; sino que tiene que ser ganado en cada momento dado en la acción revolucionaria práctica.
Tampoco puede ganarse el título de vanguardia de clase de una vez y para siempre, sino que una organización que en un momento determinado ha estado a la vanguardia de la clase obrera puede dejar de serlo, e incluso, convertirse en retranca para el desarrollo revolucionario de su clase. No tomar en cuenta esto es caer en dogmatismo teórico y práctico.

IV.LOS OBJETIVOS REVOLUCIONARIOS DE LA CLASE OBRERA Y LOS INTERESES INMEDIATOS. SU UBICACION E INTERRELACION DIALECTICA.
La clase obrera tiene intereses fundamentales e intereses inmediatos. Los intereses fundamentales son los que están vinculados a su necesidad histórica de transformar radicalmente la sociedad para hacer desaparecer por siempre el sistema social basado en la explotación de unos hombres por otros y emprender la construcción de una sociedad basada en la propiedad social de los medios de producción y en relaciones de igualdad y fraternidad entre los hombres. Los intereses fundamentales de la clase obrera sólo pueden alcanzarse a través de la revolución, por lo cual se denominan también como sus intereses revolucionarios. Los objetivos revolucionarios de la lucha de la clase obrera expresan tales intereses fundamentales y tiene por finalidad el cambio revolucionario de la estructura (de la base económica de la sociedad actual (capitalista) y de su correspondiente superestructura (política, institucional, jurídica, ideológica ) y la construcción de una nueva estructura y superestructura correspondiente a la sociedad socialista.
Son intereses fundamentales de la clase obrera: la liberación del país respecto del imperialismo; la liquidación del poder económico y político de la oligarquía burgués-terrateniente y de la burguesía en general; la liquidación del régimen político, jurídico, administrativo, educacional, ideológico, etc., representante de los intereses de las clases explotadoras, lo cual sólo es posible a través de la destrucción de las fuerzas militares y represivas del régimen de explotación, la toma del Poder político por parte de la clase obrera aliada a las otras clases populares revolucionarias y la instauración del poder popular. Después de lo cual, tienen que ser emprendidas las transformaciones revolucionarias en la estructura y la superestructura de la sociedad, o sea, la construcción de la nueva sociedad, transformaciones que corresponden a los intereses fundamentales de la clase obrera y del resto del pueblo.
Pero la clase obrera y sus aliados tienen no sólo intereses fundamentales, sino que también necesidades inmediatas que enfrentar, derivadas de las urgencias vitales enormemente agravadas por el régimen de explotación, opresión e injusticias de las clases explotadoras dominantes. Estas necesidades son: la alimentación, la vivienda, la ropa, la medicina y asistencia médica, la educación, el descanso y distracción, el transporte y las necesidades crecientes que va imponiendo a la sociedad el desarrollo de la tecnología y de la ciencia.
Para atender esas necesidades vitales crecientes, el obrero necesita trabajo permanente al alcance de sus capacidades, un salario justo de acuerdo a sus necesidades familiares, condiciones humanas y justas de trabajo, una normal intensidad de trabajo, prestaciones sociales adecuadas, etc. El campesino necesita tierra suficiente, instrumentos de labranza, semillas, abonos e insecticidas, buenas condiciones de colocación de la cosecha, etc. Los empleados, maestros y otros sectores trabajadores necesitan sueldos capaces de cubrir las necesidades vitales familiares, escalafón justo, etc.
Pero el sistema capitalista, basado en la máxima ganancia para los capitalistas, a costa de la máxima explotación sobre los trabajadores (de la máxima cuota de plusvalía), no puede garantizar a la inmensa mayoría del pueblo trabajador ni siquiera los más elementales niveles de subsistencia. Crece desmesuradamente el ejército de reserva de trabajo (la desocupación); se desvaloriza continuamente el salario (baja el salario real), se intensifica el ritmo del trabajo, se eleva incesantemente el costo de la vida, crece el hambre, la miseria. Los trabajadores están obligados a luchar por las necesidades vitales inmediatas para evitar que sus hijos mueran de hambre, desnutrición y de las enfermedades derivadas (sin tiempo para esperar el triunfo de la revolución). Mientras en un polo se acumula desmesuradamente la riqueza en manos de unos pocos insaciables explotadores, en el polo opuesto la inmensa mayoría de habitantes compuesta por el pueblo trabajador se mueve en los linderos de la inanición, en la falta de trabajo, acrecentando las poblaciones de covachas, sintiendo todo peso de las crisis económicas y de la represión política.
En tales condiciones no queda otra alternativa a los sectores explotados que luchar TODOS LOS DIAS por sus demandas inmediatas ya que hasta el mínimo mejoramiento en las condiciones de vida y de trabajo y el respeto a derechos elementales tiene que ser arrancado a base de enérgica lucha a sus feroces explotadores. La lucha por las demandas inmediatas de la clase obrera y demás sectores del pueblo se subdividen generalmente en tres ramas relacionadas entre sí: ECONOMICAS (salarios y sueldos, aguinaldos, vacaciones pagadas, etc.) SOCIALES (asistencia médica, salubridad, vivienda, educación, tecnificación, etc.) y POLITICAS (los derechos democráticos, la lucha contra la represión, etc.).
Para las clases del pueblo es imperativa la lucha por sus demandas urgentes e inmediatas y, no obstante su carácter imperativo e ineludible, la lucha por demandas inmediatas no resuelve el problema fundamental: no termina con la explotación y la opresión que son la raíz de los graves problemas y sufrimientos de las masas, pues no termina con el sistema económico, político y social que es el causante de esa situación.
Pareciera que aquí se estableciera una contradicción o un círculo vicioso y que, puesto que la lucha por las necesidades vitales inmediatas deja intactas las raíces que generan los graves males sociales, pareciera inútil la lucha por las demandas inmediatas. Pero eso no es así: si las masas trabajadoras no lucharan por disminuir los grados de explotación y opresión de sus crueles explotadores, se acrecentarían inconmensurablemente los sufrimientos del pueblo trabajador.
Verdaderamente no existe contradicción esencial entre los intereses inmediatos de la clase obrera y sus intereses fundamentales. Tanto unos como otros son legítimos intereses de la misma clase y se complementan intereses que tienen la misma. Revolucionarios de la clase, brisa en problemas fundamentales se complementa con la lucha por sus intereses cotidianos. Igual cosa sucede con los intereses fundamentales e inmediatos de las otras clases revolucionarias.
Sin embargo, existen raíces objetivas para que la lucha por los intereses inmediatos puedan separarse, e incluso contraponerse, a la lucha revolucionaria. Tales raíces estriban en el hecho de que ambos aspectos de la lucha de la clase obrera son de calidad diferente (cualitativamente diferentes): la primera ha de realizarse en el marco del régimen de explotación, sin proponerse por sí misma la destrucción del régimen de explotación; la otra, se propone la sustitución del régimen de explotación por otro superior. Es más, la lucha por las reivindicaciones inmediatas no se convierte POR SI MISMA en la lucha por la revolución.
Este elemento objetivo es aprovechado por el régimen de explotación para tratar de que la lucha reivindicativa de las masas no lleve su nivel de perspectiva más allá del marco del régimen de explotación y no se ensamble con sus intereses fundamentales de clase. Esto lo logra por medio de su influencia ideológica en el seno del movimiento reivindicativo de la clase obrera (ideología burguesa que responde a los intereses FUNDAMENTALES de la burguesía). De tal manera, propende a que las reivindicaciones inmediatas de la clase obrera se conviertan en un objetivo en sí, desligado de los objetivos revolucionarios de clase. Importantes armas ideológicas de la burguesía para lograr que la lucha por las reivindicaciones inmediatas de la clase obrera no se ensamble con la lucha por sus objetivos revolucionarios, sino que, sirva a los intereses fundamentales de la burguesía de prolongar el régimen de explotación, son: EL ECONOMISMO, que rebaja la lucha reivindicativa del proletariado al nivel de sus reivindicaciones económicas, desligándola de la lucha política; EL LEGALISMO, que encajona la lucha reivindicativa dentro del marco de las leyes del Estado de los explotadores; y el REFORMISMO, que hace concebir la ilusión a los trabajadores de que no es necesaria la destrucción revolucionaria del régimen de explotación capitalista, sino que a través de reformas dentro del mismo, se podrán resolver plenamente todos los problemas de los trabajadores.
Por otro lado, la burguesía, al encarrilar la lucha reivindicativa en el marco de los intereses fundamentales capitalistas, neutraliza las conquistas inmediatas de la lucha de la clase obrera (y de las clases explotadas) haciendo uso de todos los mecanismos económicos, financieros, políticos, jurídicos, administrativos, represivos, etc., que le confiere su situación de tener en sus manos el poder estatal y económico.
¿Cómo lograr, entonces, que los intereses inmediatos y los intereses fundamentales de la clase obrera vayan en la misma dirección? Es evidente que, para ello, la lucha por los intereses fundamentales no es la que debe hacerse descender al nivel de los intereses inmediatos de la clase, sino que la lucha por estos últimos (los inmediatos) es la que debe convertirse en un MEDIO para elevar la conciencia de clase de los trabajadores al nivel de comprensión y disposición a la lucha por sus objetivos revolucionarios.
La lucha por los intereses inmediatos debe ser UN MEDIO Y NO UN FIN en sí. Un medio que permita a sectores de la clase obrera (y otras clases progresistas) adquirir los primeros escalones de organización y disciplina; que les permita tener elementales choques de clase con sus explotadores, y que a través de ellos, puedan percibir las causas y raíces de la explotación, el enlace entre el Estado y las clases explotadoras y, de esa manera, comprender la necesidad de impulsar la lucha revolucionaria que ponga fin al régimen de explotación y opresión.
De esta manera, la lucha por los intereses inmediatos no se contrapone a la lucha por los objetivos revolucionarios, sino que se convierte en el eslabón necesario, imprescindible e inseparable de la misma.
Esto lleva a la comprensión asimismo, de lo perjudicial que es para el desarrollo del proceso revolucionario, tanto el convertir la lucha reivindicativa en un fin contrapuesto a la lucha revolucionaria, como, por otro lado, menospreciar la importancia de la lucha reivindicativa como medio para elevar a la clase obrera a la conciencia revolucionaria.
Hay una interrelación dialéctica entre uno y otro aspecto de la lucha de la clase obrera: la lucha reivindicativa orientada revolucionariamente es indispensable para el desarrollo de la lucha revolucionaria; y a la vez ésta contribuye al desarrollo de la lucha reivindicativa popular. Ahora bien, en esta relación e interacción, la lucha por los intereses inmediatos debe estar en FUNCION de la lucha por los intereses funda-mentales, ensamblarse inseparablemente a ésta y estar dirigida a SERVIR AL DESARROLLO DEL PROCESO REVOLUCIONARIO. Es decir, LA LUCHA REIVINDICATIVA DEBE TENER CONTENIDO REVOLUCIONARIO. Tal es la interinfluencia y ubicaciónque corresponde a ambos aspectos de la lucha de la clase obrera.

V.LAS CONDICIONES OBJETIVAS Y SUBJETIVAS PARA LA LUCHA REVOLU CIONARIA.
La lucha revolucionaria tiene una base objetiva. Cuando las relaciones de producción entran en contradicción con el carácter de las fuerzas productivas se crea la base para la sustitución revolucionaria de un modo de producción por otro, a través del correspondiente cambio revolucionario en la estructura y superestructura de la sociedad. Es un hecho objetivo e histórico que se forma independientemente de la voluntad o conciencia de los hombres.
Históricamente este hecho objetivo existe (en el capitalismo) desde el siglo pasado, y precisamente el rasgo fundamental de la época actual, en dimensión global, es la transición del capitalismo al socialismo.
Son elementos OBJETIVOS: la existencia de clases sociales antagónicas; la defensa del Poder y de sus privilegios por parte de las clases reaccionarias; las contradicciones en el seno de las clases dominantes; la crisis de estructura del régimen (en esta época, la crisis general del capitalismo) la agudización coyuntural de las crisis económicas cíclicas, de las crisis políticas y sociales, y los efectos económicos y sociales de la explotación de las clases reaccionarias sobre las inmensas mayorías trabajadoras; la opresión política; la dependencia respecto del imperialismo, y otros factores similares.
Pero para que se lleve a cabo la revolución social no basta con la existencia de elementos objetivos que la hagan necesaria, sino que es indispensable el desarrollo de elementos SUBJETIVOS, o sea de factores dinámicos en los que interviene la conciencia social y que representan los instrumentos para la revolución social.
Como el pueblo es el factor fundamental para la transformación revolucionaria y éste tiene clases de vanguardia histórica, es indispensable que éstas (y especialmente el sector avanzado de las mismas) cobren conciencia del papel queles corresponde desempeñar en el proceso revolucionario y de los medios y métodos para lograrlo, y, qué se organicen para ello. La elevación de la conciencia revolucionaria del pueblo, su preparación ideológica, teórica y política, la creación de la vanguardia revolucionaria político-militar, la creación de la unidad revolucionaría, la elevación de su disposición a la lucha revolucionaria, son elementos subjetivos necesarios para alcanzar el triunfo de la revolución popular.
Sin ellas, aunque existan elementos objetivos suficientes, no cristaliza la revolución.
Y en esto se establece una interrelación dialéctica, pues si bien es cierto que las condiciones materiales de la sociedad crean la base indispensable para las transformaciones revolucionarias, a su vez, los elementos subjetivos que se desarrollan sobre esa base, las ideas, la conciencia, son indispensables y decisivos para realizar las transformaciones revolucionarias y crear una nueva base, una nueva estructura y superestructura de la sociedad, nuevas relaciones de producción, acordes con el carácter de las fuerzas productivas.
Tal relación dialéctica pone de relieve Lenin cuando dice que “sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario” o cuando subraya que “las ideas, al encarnar en las masas, se convierten en fuerza material”, transformadora de la sociedad.
De allí la importancia decisiva de la organización revolucionaria de la clase obrera, clase que dentro del capitalismo (y el socialismo) desempeña históricamente el papel de vanguardia y de que dicha organización domine la teoría científica del proletariado –le marxismo-leninismo-,sea capaz de ligarse íntimamente a su clase, de organizarla y de incorporar los sectores revolucionarios del pueblo a la lucha revolucionaria; que sea capaz de tener una proyección estratégica y una conducción táctica apropiadas y de utilizar acertadamente métodos de dirección hacia el pueblo y de trabajo revolucionario.
En El Salvador (y Centro América) las condiciones objetivas para llevar a cabo la revolución popular existen de sobra, desde hace varias décadas; pero los elementos subjetivos van en retraso (la organización revolucionaria político-militar-de la clase obrera, la conciencia revolucionaria, la disposición revolucionaria y el grado de organización revolucionaria de las masas obreras y campesinas y de otros sectores, no están a la altura de la tarea histórica). En esto, especial responsabilidad han tenido las organizaciones y sectores de la izquierda tradicional que, encabezadas por la dirección derechista del PCS se han hundido en el pacifismo, el reformismo, el legalismo y el economismo, dañando el proceso de elevación de la conciencia, organización y disposición revolucionaria de la clase obrera y otras clases explotadas.
Por ello, la tarea emprendida por las FPL de convertirse en una seria organización revolucionaria político-militar de la clase obrera con proyección hacia el resto del pueblo, es una tarea clave para la revolución popular ya que propende a elevar la conciencia, la organización y la disposición revolucionarias de las masas obreras, campesinas y sectores avanzados de la pequeña burguesía, a través de las tareas necesarias para conducir la guerra revolucionaria del pueblo que combina la acción militar revolucionaria con la lucha combativa de las masas por sus reivindicaciones inmediatas, como medio para la elevación de su conciencia revolucionaria.

SITUACION REVOLUCIONARIA. Ahora bien, las condiciones objetivas existentes en el país: la opresión de las clases dominantes internas y las modalidades del neo-colonialismo han obligado a los sectores avanzados a emprender el desarrollo del proceso revolucionario a través de la guerra prolongada del pueblo; pero ello no debe confundirse con el término aplicado por Lenin de “SITUACION REVOLUCIONARIA”. Se entiende por ésta, una coyuntura especial en la que, en un momento determinado, se han juntado muchos factores básicos objetivos y subjetivos para realizar INMEDIATAMENTE la Revolución: un momento en el cual las clases dominantes se encuentran confundidas, ya no pueden gobernar con los métodos que han estado usando, sus contradicciones internas llegan a agudizarse al máximo, dentro de una extrema crisis política y económica y, a su vez, la clase obrera y sus aliados han llegado a comprender que ya no es posible seguir soportando por más tiempo ese dominio, con un elevado grado de conciencia y disposición revolucionarias, al punto de decidirse a morir combatiendo antes que seguir viviendo así; dirigidos a su vez por una organización revolucionaria capaz de interpretar la situación histórica del momento y dispuesta a dirigir al pueblo a la toma del Poder y a la construcción de la nueva sociedad.
Pero una situación revolucionaría no dura mucho tiempo. Si el pueblo no ha tenido los elementos subjetivos acordes con tal situación, las clases dominantes logran sostener su dominación, especialmente a través de un régimen fascista que trate de ahogar en sangre al movimiento revolucionario.
La guerra prolongada del pueblo, al impulsar el proceso revolucionario político-militar de éste, al incorporarlo en forma creciente a la lucha revolucionaria, al elevar su. grado de organización, de conciencia y de disposición revolucionaria por un lado; y otro, al combatir con todas las armas apropiadas a las clases dominantes, al dificultar o frustrar la realización de los planes económicos, políticos y sociales del imperialismo y sus lacayos, al profundizar sus contradicciones internas, sus crisis económicas y políticas, crea e impulsa elementos que desembocan inevitablemente en situaciones revolucionarias que pueden ser aprovechadas por el pueblo para el SALTO REVOLUCIONARIO.

Relación entre guerra del pueblo y situación revolucionaria.
Sin embargo, no debe confundirse “situación revolucionaria”, con guerra del pueblo, o creer que ésta sólo puede desarrollarse en el marco de una situación revolucionaria. Precisamente, uno de los más dañinos errores de las corrientes de izquierda conservadoras es sostener que a la guerra del pueblo sólo puede recurrir éste en la coyuntura especial de una situación revolucionaria y que todo el proceso previo de desarrollo hacia la revolución debe realizarse con medios pacíficos de lucha. Con dañina tesis se trata de privar al pueblo de la utilización de todos sus medios de lucha contra las clases dominantes, retrasándose y estorbándose la incorporación plena del pueblo a la lucha revolucionaria.
La guerra del pueblo, tomando en cuenta su carácter prolongado al organizar concretizar e incorporar al pueblo a la lucha revolucionaria político-militar, desde una situación de gran desventaja en la correlación de fuerzas con el enemigo, hasta una situación de equilibrio de fuerzas, y finalmente, hasta la creación de una correlación de fuerzas favorable a las fuerzas revolucionarias, propicia la formación de una situación revolucionaria que, aprovechada por las fuerzas revolucionarias, hace viable el triunfo de la revolución.
La necesidad de este proceso dialéctico de cambios en la correlación de fuerzas es precisamente lo que determina el carácter PROLONGADO de la guerra del pueblo, diferente al carácter transitorio y coyuntural de una situación revolucionaria. La situación revolucionaria, como coyuntura especial, puede crearse no sólo una sino varias veces en el transcurso de la guerra prolongada del pueblo, y dependerá del grado de desarrollo de las fuerzas revolucionarias para estar en capacidad en un momento determinado de aprovecharlo para el SALTO REVOLUCIONARIO.
Las Alianzas de clase. (Su base. Las alianzas y su relación con la estrategia de una clase. Lo estratégico .y lo táctico en las alianzas. Los objetivos revolucionarios y las demandas inmediatas dentro de las alianzas).
Uno de los elementos estratégicos de una clase es su política de alianzas con otras clases o sectores de clase. Su objetivo es crear una conjunción de fuerzas (en calidad y cantidad ) que permita cambiar a su favor la correlación desfavorable (y fortalecerla cuando ya sea favorable) para destruir las fuerzas del enemigo, vencerlo y no permitir su posterior recuperación.
Para una organización político-militar revolucionaria que aspire a ser (o efectivamente lo sea) una vanguardia de la clase obrera, su política de alianzas de clase tiene una importancia de primer orden.
Como ya hemos visto en nuestro país, la clase obrera (industrial y agrícola), para impulsar el proceso revolucionario tiene como ALIADO PRINCIPAL al campesinado; en primer lugar, al campesinado cobre, conocido como semiproletariado del campo y en segundo lugar, al campesinado medio, especialmente su sector menos acomodado. Firmes aliados revolucionarios del proletariado también pueden llegar a ser los sectores avanzados del estudiantado, maestros, empleados, privados y públicos, intelectuales y profesionales. En segundo lugar, los sectores progresistas de los pequeños y medianos comerciantes, pequeños y medianos industriales y artesanos, pequeños y medianos cafetaleros y otros sectores similares.
¿En que se basa la posibilidad de la alianza revolucionaria del proletariado con el campesinado y los sectores avanzados de la pequeña burguesía? Se basa en la similitud y coincidencia de intereses económicos, sociales y políticos, pues tanto el proletariado como las clases y sectores de clase que son sus aliados potenciales sufren la explotación y opresión económico-político-social de las clases explotadoras dominantes y sólo pueden obtener su liberación por medio de la transformación revolucionaria dé la sociedad. Por otra parte, como ya la burguesía ha agotado su potencial revolucionario, estos sectores que no tienen intereses antagónicos con el proletariado pueden identificar sus fundamentales fines revolucionarías con los de éste, siendo capaces de acompañarlo hasta el socialismo, mediante la elevación de su conciencia revolucionaria a través del proceso de lucha conjunta.
Es evidente que ninguna clase revolucionaria por sí sola, sería capaz de destruir el poder de la burguesía interna y del imperialismo y que para hacerlo requiere, con una necesidad ineludible, de la conjunción de fuerzas de las clases revolucionarias. En esto estriba la necesidad para el proletariado de forjar su unión con las otras clases revolucionarias, unión que toma el carácter de alianza revolucionaria de las clases explotadas, bajo la dirección y hegemonía del proletariado, dirigido a su vez por sus organizaciones revolucionarías de vanguardia.
Ahora bien, tal unidad revolucionaria unidad estratégica enfilada a alcanzar los fines estratégicos revolucionarios de clase, se forma en la lucha conjunta diaria, la cual se realiza no sólo a nivel de la lucha directa por los objetivos revolucionarios, sino también al nivel de la lucha por los objetivos inmediatos económicos, políticos y sociales; y se realiza no sólo en la instancia estratégica, sino, para que pueda tener fuerza estratégica precisa cobrar vida a través de la diaria y múltiple acción táctica, tanto al nivel reivindicativo por objetivos inmediatos como al nivel consciente a los objetivos revolucionarios.
El forjamiento de la unidad estratégica de las clases y sectores de clase revolucionaria, encabezadas por el proletariado> se hace viable a través de la alianza en el terreno de las acciones tácticas EN LA LUCHA CONSCIENTE POR LOS OBJETIVOS REVOLUCIONARIOS DE ESTAS CLASES, y en la lucha por los objetivos inmediatos de las mismas o sea, a través de las alianzas tácticas del proletariado con las clases revolucionarias.
Es preciso tener presente que éste es un proceso dialéctico cuyos distintos grados de desarrollo se influyen mutuamente; es decir, que el proceso de las alianzas de clase no es un proceso lineal y mecánicamente escalonado, en el cual se tiene que ir por etapas estrictamente delimitadas; por ejemplo, primero, toda lucha reivindicativa inmediata, y después, la etapa de la lucha por los objetivos revolucionarios. Tal concepción metafísica de las alianzas de clase conduciría a perjudicar la lucha por la revolución, ya que la lucha diaria, las acciones tácticas se dan en ambos niveles.
La cuestión estriba en comprender cuál de ambos niveles de lucha debe ponerse al servicio del otro para impulsar hacia adelante todo el proceso; cuál es el decisivo y más avanzado y, en función de esto, cuál debe elevarse de nivel para que contribuya al avance de lo fundamental. Y es evidente que en el proceso hacia la revolución, es la lucha por las reivindicaciones inmediatas (y en consecuencia las alianzas necesarias en este nivel) la que tiene que ponerse en función y al servicio de la lucha por la revolución, y son un medio para elevar a las clases a la disposición y conciencia revolucionaria.
En: esta acción e interacción dialéctica estriba la dinámica de las alianzas tácticas de clase realizadas en el terreno de la lucha por las reivindicaciones inmediatas. Tales alianzas no deben estar en contra de los objetivos revolucionarios, no deben perjudicar la toma de conciencia y disposición revolucionaria de las masas, pues de ser éste así, no sólo no ayudarían al proceso de educación revolucionaria de las masas, sino que en vez de favorecer la estrategia revolucionaria del proletariado, podrían pasar a favorecer la estrategia de las clases reaccionarias dominantes. De allí que toda alianza táctica del proletariado en el nivel de la lucha reivindicativa de las masas populares, tiene que ir inequívocamente dirigida a propiciar la estrategia revolucionaria del proletariado, a elevar la conciencia de las masas populares hacia el forjamiento de una unidad estratégica revolucionaria de las clases avanzadas de la sociedad.
Sería anti dialéctico y perjudicial al forjamiento de la conjunción de fuerzas revolucionarias considerar que, si bien es cierto que al nivel revolucionario las alianzas deben tener carácter revolucionario; en cambio, al nivel de la lucha reivindicativa inmediata las alianzas tácticas pueden tener otro contenido ( por ejemplo contenido economista, reformistas, etc.) realizándose con quien quiera, incluso con aquéllos que están luchando consecuentemente contra los objetivos revolucionarios del proletariado, contra su estrategia revolucionaria. Un enfoque así, conducirla a una situación tal, que la alianza táctica a nivel (es decir en un nivel inferior de lucha) podría hacerse con aquellos mismos que se enfrentan con nosotros con las armas en la mano en el terreno político militar.

Un enfoque oportunista, basado en la concertación de alianzas sin principio en el terreno de las reivindicaciones inmediatas (político-económica) ha sido uno de los graves errores de las corrientes “de izquierda” tradicionalistas y que ha contribuido en ellas a la unilateralización de los medios de lucha, limitándolas al pacifismo y al legalismo burgués; lo que los ata a la estrategia burguesa, y los aleja de los “peligros” de chocar con tales “aliados” en el terreno revolucionario, del que se han alejado.
Un enfoque convergente a éste en el terreno de las alianzas tácticas por reivindicaciones inmediatas, también podría ablandar la lucha revolucionaria de organizaciones político-militares y hacerlas retroceder a las vecindades del camino trillado por el tradicionalismo de izquierda en materia de alianzas.
Pero para que las alianzas tácticas contribuyan a la estrategia revolucionaria, deben de tener en ambos niveles contenido revolucionario, es decir, estar encaminadas a la realización de la estrategia revolucionaria, ser un medio para la educación y elevación revolucionaria de las masas populares.
Por eso mismo, la alianza táctica, para que a la par de la práctica pueda cumplir su carácter educativo y de elevación de la conciencia revolucionaria, necesita ser una alianza con crítica (unidad y crítica) hacia los aspectos retrasados en la conciencia de los sectores aliados. El proletariado requiere también, para hacer avanzar la causa revolucionaria, de neutralizar a aquellos sectores de la burguesía que sea posible en un momento determinado neutralizar, y de esta manera debilitar la conjunción de fuerzas de las clases reaccionarias dominantes.
Sin embargo, tal acción no puede hacerse al antojo, so pena de caer bajo la hegemonía de la burguesía, y ser arrastrado al servicio de los objetivos estratégicos de la misma.
Para neutralizar a sectores potencialmente neutralizables de la burguesía en una coyuntura dada, es preciso basar esa acción en una fuerte alianza con el campesinado y otros sectores revolucionarios, que permita neutralizar a su vez las influencias de la burguesía, y permita al proletariado hacer valer su hegemonía en tal acción táctica. De lo contrario, los objetivos revolucionarios saldrían perjudicados al imponer su hegemonía los sectores de la burguesía que participan en tal acción o conjunción de fuerzas.
VI.LAS ALIANZAS DE CLASE: PROCESO DIALECTICO
1. Lo relativo a las alianzas de clase (que también denominamos unidad) forma parte básica de la estrategia y de la acción táctica de la clase obrera y de la organización representativa de sus intereses. Ello está determinado por la necesidad de formar un agrupamiento estratégico de fuerzas que permita la definitiva destrucción de las fuerzas políticas, económicas y militares del enemigo y la consolidación y ampliación de las fuerzas que serán el basamento para une régimen político económico social que sustituya al presente régimen de explotación.
En el proceso hacia los objetivos estratégicos, los problemas de la unidad tienen expresión y aplicación practicas en la diaria acción de unidad táctica con las fuerzas y sectores aliados o potencialmente aliados.
2. Concebida la unidad de clases como una necesidad estratégica y táctica, tiene que ser abordada con el método dialéctico marxista que permite la correcta integridad y proyección de conjunto, así como un concreto análisis y aplicación práctica correcta en cada momento dado.
a) El proceso de alianzas de clase es un proceso dialéctico y por consiguiente vivo y cambiante que, dentro de líneas estratégicas estables durante un período más o menos prolongado, no es un elemento estático, congelado, abordable del mismo modo en todas circunstancias y condiciones, sino que su aplicación concreta tiene que tomar en cuenta las variantes reales surgidas en las fuerzas sociales en el momento dado de su aplicación.
b) Es un proceso interrelacionado con todos los otros elementos estratégicos que forman el movimiento de la clase obrera en su histórica marcha hacia el poder. Tiene, por consiguiente, que tomar en cuenta su interinfluencia con los demás elementos estratégicos que componen la línea de esta clase u organización, así como los elementos tácticos de su accionar; para, de esta manera, ayudar eficazmente al proceso general de desarrollo revolucionario de la clase, ya que, concibiéndolo como independiente de los otros elementos estratégicos y tácticos, no contribuiría eficazmente al desarrollo general y concreto de tales elementos.
c) A su vez los otros elementos influyen sobre los problemas de unidad, ya sea favorable o desfavorablemente, por lo cual, así como aquellos se ven favorecidos por la aplicación de una línea de unidad correcta, ésta tiene que tomar en cuenta los grados de desarrollo de los otros elementos, partiendo del método de marchar de lo simple a lo complejo, en determinación de todo el desarrollo general y de la necesidad de impulsarlo.
ch) La dialéctica marxista concibe todos los procesos y fenómenos de la sociedad como algo que se realiza en el tiempo y en el espacio. La unidad, por consiguiente, no puede verse fuera de ese marco.
Así como en un período histórico de tiempo determinado se realiza el proceso histórico de una clase; así también, diariamente, se tiene que llevar a cabo una política de unidad táctica; atendiendo en cada momento determinado a las circunstancias aparecidas, algunas de las cuales pueden ser diferentes en mayor o menor medida a las existentes en otros momentos dados.
d) Pero así mismo, todos los otros elementos estratégicos y tácticos de la clase u organización, se dan también el marco de espacio y tiempo; y todos ellos no pueden tener simultáneamente el mismo peso, importancia y decisión en la marcha del proceso; por lo cual, la organización tiene que abordar con sentido prioritario aquellos elementos que en cada momento concreto permitan hacer avanzar el proceso eficazmente; convirtiéndose los otros elementos en medios auxiliares para el impulso del mismo. La política de unidad de una organización tiene, por consiguiente, que estar dentro del marco de esas mismas leyes del desarrollo, por lo cual en unos momentos la unidad será el elemento prioritario; y en otros momentos, estará supeditado a los otros elementos estratégicos.
e) En un sentido igual se puede decir que en unos momentos la unidad es causa para el desarrollo de otros elementos estratégicos y tácticos, mientras que en otra situación dada, pasa a ser efecto del desarrollo de los otros elementos.
f) La unidad o alianzas de clase, para materializarse necesita de adquirir forma y contenido. La forma es importante ya que una adecuada forma propicia el desarrollo de la unidad. Sin embargo, es el contenido el que le imprime el sello a la unidad. Una buena forma con un mal contenido no favorece el desarrollo del proceso revolucionario ni a la estrategia determinada. El contenido en una unidad dé clases (o sectores de clases) lo determina la ESENCIA DE CLASE encerrada en dicha unidad; es decir, los intereses de clase a los que favorece dicha unidad. Pero no sólo los intereses de clase en general, sino el hecho de que los intereses concretos inmediatos en torno a los cuales se haga una unidad FAVOREZCAN al desarrollo de los intereses y objetivos estratégicos y fundamentales de tal clase, De lo contrario, los intereses inmediatos de una clase pueden ser aprovechados por una clase antagónica (dentro de la forma de unidad) para impulsar sus propios intereses estratégicos.
Dentro del contenido de clase de la unidad determinada, es básico el hecho de qué intereses de clase (tácticos y estratégicos) le imprimen el sello a dicha unidad. En otras palabras, qué clase hegemoniza la unidad, o sea, a qué intereses estratégicos de clase favorece efectivamente una unidad táctica o estratégica.
g) Las alianzas de clase se rigen también por las leyes universales de “unidad y lucha de los contrarios”. Toda alianza se hace entre sectores que tienen afinidad (coincidencia) en algunos puntos concretos. Pero en toda unidad debe de haber lucha, ya que al mismo tiempo que hay puntos concretos coincidentes existen aquellos elementos que de desarrollarse perjudicarían los intereses estratégicos de la clase determinada. La unidad entre clases antagónicas existe por la presencia simultánea de las mismas en un mismo espacio y tiempo; pero la lucha entre ellas es irreconciliable hasta la destrucción total de uno de los dos polos antagónicos. En cambio la unidad entre clases aliadas o potencialmente aliadas se da no sólo por su existencia en el tiempo y en el espacio, sino por la acción conjunta en pro de sus intereses comunes; mientras que la lucha entre ellas, no siendo clases antagónicas, se da fundamentalmente en el terreno ideológico a fin de elevar la unidad a los grados más favorables al desarrollo del proceso estratégico y propiciar la hegemonía de la clase más avanzada; así como para limpiar el campo de la alianza de los elementos ideológicos favorables al proceso estratégico de una clase antagónica que ejerce alguna influencia sobre sectores de esa unidad.
h) En la unidad es importante el elemento dialéctico de cantidad y calidad, su interrelación, así como los saltos cualitativos de la unidad.
Como el proceso de unidad está destinado a la formación del amplio agrupamiento de fuerzas revolucionarias populares que haga posible la destrucción de las fuerzas reaccionarias, puede crearse la imagen de que la unidad es un proceso fundamentalmente cuantitativo. Ello no es así ya que la calidad revolucionaria de la unidad, su contenido revolucionario es el núcleo dinámico que le da firmeza y perspectiva de desarrollo, en función de la estrategia de la clase más revolucionaría.
La unidad basada fundamentalmente en el factor cantidad (amplitud cuantitativa) no sólo resulta asentada sobre bases de arena, sino que coloca a las clases revolucionarias al servicio de la estrategia de las otras clases y puede llevar hasta la confusión y defraudación de las masas populares.
Por ello, precisamente, es que en el proceso de unidad, las organizaciones representantes de la clase obrera no deben sacrificar los principios revolucionarios (en los pasos de unidad táctica y estratégica) en aras de la amplitud unitaria; so pena de sacrificar los intereses fundamentales de la clase obrera y la estrategia de la misma.
El forjamiento revolucionario de una organización que realmente represente os intereses en la clase obrera es punto de partida para alianzas de calidad con las otras clases revolucionaria (y sus representaciones.)
Una unidad dirigida (hegemonizada ideológicamente) por corrientes oportunistas favorece a las clases explotadoras, porque sacrifica los principios revolucionarios y los intereses fundamentales del proletariado. Debido a ello, la unidad con los oportunistas en condiciones en que ellos hegemonicen la dirección de la misma, perjudica al proceso revolucionario, y no propicia los saltos cualitativos en la unidad.
Unidad de calidad lo significa una unidad exclusivamente con las direcciones de los movimientos de clase. Una unidad que no se base en los intereses fundamentales de las masas de las clases revolucionarias y la lucha activa de las mismas, conduce a acuerdos oportunistas perjudiciales a las clases revolucionarias. Una organización verdaderamente revolucionaria debe tener la capacidad de encontrar las formas y métodos de influir revolucionariamente en las masas de las clases populares para que éstas adopten posiciones más avanzadas que sus dirigentes vacilantes u oportunistas, y que ejerzan sobre ellos una efectiva presión de masas que les obligue a aceptar posiciones de unidad consecuentes con los intereses de las masas revolucionarias y contrarios a los intereses de la burguesía y sus aliados.
Una unidad de calidad superior, cuya hegemonía esté en manos de la clase obrera, de esencia revolucionaria, y que en su base se fortalezca en forma creciente la alianza obrero campesina, es el marco para el más amplio desarrollo cuantitativo requerido para la construcción del poderoso agrupamiento de fuerzas revolucionarias que sean capaces de dar las batallas decisivas a sus enemigos de clase.

3. De acuerdo con todo lo anterior podemos concluir que:
-No sería correcto ni conveniente concebir como condición PREVIA para emprender la lucha revolucionaria político-militar una amplia unidad cuantitativa. Será la acción revolucionaría la que irá creando el terreno para una verdadera unidad de calidad superior de las fuerzas revolucionarías del pueblo.
-No es la unidad a toda costa el máximo deber de los revolucionarios en este momento sino el de CREAR, CONSOLIDAR, DARLE CONTEXTURA Y CAPACIDAD CREATIVA, LIGAZON EFECTIVA DE MASAS, CAPACIDAD DE DIRECCION DE MASAS EN LA PRACTICA DE SUS LUCHAS INMEDIATAS a las organizaciones revolucionarias político-militares
-Y en la tarea por unirse a las masas, es un elemento de primer orden la lucha ideológica contra las corrientes que embotan y rebajan la conciencia revolucionaria de las masas. Es necesario en el período actual, un claro deslinde ideológico con el oportunismo.
En toda unidad (a nivel estratégico o táctico) debe asegurársela hegemonía revolucionaria de la clase obrera en esa alianza. Una unidad con otras fuerzas en las que predomine la hegemonía burguesa no favorece al proletariado, sino a la estrategia de la burguesía, y no consideramos conveniente hacerla.
-Una unidad (en terreno táctico) concebida como MEZCLA CUANTITATIVA de lo revolucionario con lo oportunista (y peor, con los abiertamente reaccionarios) no la consideramos convincente sino perjudicial al avance del proceso revolucionario.
-Tratamos de forjar la unidad de las masas populares en la lucha radicalizada por sus intereses inmediatos, pero no la unidad con las camarillas oportunistas o traidoras abiertamente a los intereses fundamentales de la clase obrera, que tratan de acondicionar la lucha por las reivindicaciones inmediatas a la estrategia fundamental de la burguesía.
-La unidad de las fuerzas revolucionarias se irá forjando en la acción revolucionaria, la cual será al mismo tiempo el crisol que mostrará irrefutablemente quiénes están con la revolución y quiénes están en contra; quiénes son revolucionarios verdaderos, y quiénes no lo son.
LOS CONCEPTOS DE ALIANZA DE CLASE Y UNIDAD
El concepto de UNIDAD es más amplio, ya que, de acuerdo con la dialéctica marxista existe la unidad universal de los fenómenos y objetos (su materialidad y su conexión universal: su interrelación, interinfluencia e interdependencia). Ello explica la unidad entre los contrarios.
La ALIANZA entre las clases es la UNIDAD que se establece entre ellas en los terrenos político, económico y social (con su correspondiente expresión en el terreno ideológico), y que tiene su base en los intereses de clase común o coincidentes.
NOTAS FINALES.
1) El tema sobre las alianzas de clase será complementado en posterior edición con una definición más detallada sobre el concepto: alianzas de clases estratégicas y alianza táctica.

2) En el tercer párrafo de este mismo tema se incluye a los productores pequeños y medianos como posibles aliados secundarios del proletariado. Queremos recalcar que de acuerdo con lo que el mismo párrafo indica se trata de sectores de la pequeña burguesía. No se trata de la burguesía. Es obvio que el núcleo fundamental de las alianzas de clase debe ser la firme alianza obrero campesina.

3) En distintas partes de este material queda firmemente establecida nuestra concepción de que la burguesía en nuestro país no tiene ya ningún papel revolucionario y que está indisolublemente ligada al imperialismo. Cuando en el párrafo final de la primera parte del tema sobre alianzas de clase se dice que la burguesía está impedida de jugar un papel revolucionario es preciso entenderlo como una situación “irreversible”. Consideramos que cualquier ilusión en cuanto a un potencial revolucionario de la burguesía, conduce al oportunismo en materia de alianzas.

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