Jesús conduce la resistencia en Ayutuxtepeque…

Jesús conduce la resistencia en Ayutuxtepeque…

Reflexión sobre marcos 1: 14-20

Jesús de Nazaret garantizó la continuidad de la resistencia judía contra el invasor romano. Los sectores populares a lo largo de la historia y de la piel del mundo han asegurado el surgimiento de las organizaciones y los lideres para conducir la resistencia contra la opresión.

Es muy significativo que Jesús de Nazaret inicia su práctica política cuando Juan el Bautista es encarcelado. Jesús garantiza el relevo histórico. La práctica política de Jesús surge como una necesidad frente a la captura de Juan. El hilo de la resistencia no debía de romperse.

Los poderosos imponen la cárcel y la muerte a los que luchan. De la cárcel surge la esperanza. Y de la esperanza nace la lucha. Juan el Bautista experimentó la soledad del prisionero y entregó su vida por la causa del pueblo. Así ha sido y así será mientras exista la explotación y opresión de un ser humano por otro.

Jesús de Nazaret busca para construir su movimiento a los sectores populares. Se acerca los pescadores. Los pescadores eran un sector avanzado, políticamente claro de la necesidad de enfrentar a la opresión imperial.

Y Jesús busca y llama a cuatro pescadores para formar el embrión del Movimiento Popular, la célula dirigente, su conducción. Y llama a Simón, a Andrés, a Jacobo y a Juan. Y Jesús les explica la misión de organizar, educar y movilizar a la gente contra la opresión.

Y Simón, Andrés, Jacobo y Juan aceptan el llamado de Jesús, se comprometen con la lucha. Sabían que Juan el Bautista estaba encarcelado. Sabían que la lucha y la patria es valor y sacrificio, como enseñaba muchos siglos después el Maestro puertorriqueño. Y se convierten en organizadores populares.

Toman la decisión de incorporarse a la resistencia. Dejan de ser pescadores de peces para transformarse en pescadores de hombres y mujeres. Y van fortaleciendo con sus esfuerzos la organización popular. Van uniendo voluntades e ideas, van juntando los sueños y las acciones, van sumando miradas y puños. Y aprenden el arte revolucionario de echar las redes en el agua de la lucha así como de remendar y fortalecer siempre la barca, el instrumento político.

La experiencia evangélica del 18 de enero

Hace una semana vivimos como Iglesia Luterana Popular una variada y riquísima experiencia de acompañamiento a la lucha de nuestro pueblo por el cambio. El 18 de enero hubo elecciones para concejos municipales y diputados. Estuvimos en muchos sitios, acompañando al partido del pueblo, al FMLN, en Acajutla, en Guaymango, en Nahuizalco, en Santa Ana, en Ayutuxtepeque, en San Salvador, en Santo Tomas, en Chalatenango, y en muchos más lugares.

En mi caso estuve en Ayutuxtepeque y deseo compartirles esta experiencia. Hay tres situaciones que me impactaron. Me hicieron hasta llorar…La primera fue la gente vestida de rojo. Centenares de gente vestida de rojo, orgullosa de su Partido, disciplinada, entusiasta, de varias generaciones, con camisas del Che, de Schafik, de Monseñor Romero, de Mauricio. Identificándose como rojos defendiendo su municipio rojo. Desafiando la campaña de mentiras y amenazas de la derecha.

La segunda: familias enteras, el papá, la mamá, los hijos e hijas, hasta la mascota de rojo, recorriendo las calles, espontáneamente, colaborando con la propaganda, con sus niñitos en coches, con boinas, sombreros, pulseras, pañoletas, camisas, blusas, banderas rojas, etc. Y pensaba en Farabundo, en que no pudieron destruir el sueño de la liberación. Y pensaba en Raúl Castellanos, en Schafik, en Lito Aguiñada…Aquí estamos, de pie, con las banderas rojas desplegadas.

La tercera: al finalizar las votaciones, la gente se aglutino en los tres centros de votación y esperaron ya de noche, salir a los vigilantes y miembros de mesas y los recibieron como héroes, los cargaron en brazos. Habíamos conquistado el quinto gobierno municipal rojo, con Blanca Flor a la cabeza. Dos mil quinientos votos de diferencia. El busto de Monseñor a la entrada del pueblo vigiló la victoria. Simón, Andrés, Jacobo y Juan fueron vigilantes de urna.

Y viene la batalla en marzo por la presidencia. Mauricio y Salvador tienen el honor de representar los anhelos de justicia y libertad de este pueblo heroico. Venceremos..!

Rev. Roberto Pineda

Iglesia Luterana Popular

San Salvador, 25 de enero de 2009

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