La conquista de una nueva hegemonía

29 OCTUBRE 2012. En este texto pretendo reflexionar sobre los temas abordados en la mesa de trabajo que se realizó sobre el tema Estado, Revolución y Construcción de Hegemonía, en el VI Foro Internacional de Filosofía realizado en Maracaibo, del 28 de noviembre al 1 de diciembre 2011. Como es lógico, aquí retomo la mayor parte de las ideas de otros trabajos míos, pero en un ordenamiento diferente y agregando algunos matices. Las numerosas notas a pie de página sólo tienen la intención de permitir al lector interesado ir a las fuentes de las ideas aquí expuestas.

ÍNDICE

1. NUESTRA META: UN SOCIALISMO DIFERENTE ……………………………………………………………………2
1) Un nuevo socialismo distante del soviético ……………………………………………………………………..2
2) Volviendo al pensamiento socialista original ……………………………………………………………….3
3) La planificación participativa, un rasgo esencial del socialismo…………………………………………………6
4) Socialismo, democracia directa y democracia delegada ………………………………………………………….8
a) La descentralización: esencial para una verdadera participación………………………………………….9
b) Democracia directa y democracia delegada…………………………………………………………………….10
5) Una nueva sociedad que no se decreta desde arriba ……………………………………………………………14
2. UNA TRANSICIÓN AL SOCIALISMO USANDO AL GOBIERNO COMO PALANCA …………………….. 14
1) El neoliberalismo, partero del socialismo del Siglo XXI en América latina …………………………………14
a) No importa el nombre que le pongamos …………………………………………………………………………14
2) Un dilema: cómo avanzar habiendo conquistado sólo el gobierno …………………………………………..14
a) Desde el Estado heredado impulsar el surgimiento de un nuevo Estado construido desde
abajo…………………………………………………………………………………………………………………………15
b) Transformando las fuerzas armadas…………………………………………………………. 15
c) Un modelo de desarrollo que respete la naturaleza…………………………………………………………..17
d) Otros desafíos ………………………………………………….. 18
3) Necesidad de una pedagogía de los límites………………………………………………………………19
3. CONSTRUYENDO UNA NUEVA HEGEMONÍA ………………………………………………………………………20
1) Definiendo lo que entendemos por hegemonía…………………………………………………………………….20
a) Burguesía logra aceptación popular del orden capitalista………………………………………………….. 21
b) Comienza el resquebrajamiento de la hegemonía burguesa………………………………………………21
2) Necesidad de un instrumento político ………………………………………………………………………………… 21
3) estrategia política para la actual coyuntura: un amplio frente…………………………………………………. 23
a) Ganar la cabeza y el corazón de la inmensa mayoría………………………………………………………. 24
b) Una nueva cultura de la izquierda…………………………………………………………………………………. 25
2
1. NUESTRA META: UN SOCIALISMO DIFERENTE 1
1) UN NUEVO SOCIALISMO DISTANTE DEL SOVIÉTICO
1. Luego de la caída del muro de Berlín y de la desaparición de la Unión Soviética la intelectualidad
de izquierda latinoamericana y mundial quedó perpleja. Sabíamos más lo que no queríamos del
socialismo, que lo que queríamos. Rechazábamos la falta de democracia, el totalitarismo, el
capitalismo de Estado, la planificación central burocrática, el colectivismo que pretendía
homogeneizar sin respetar las diferencias, el productivismo que ponía el acento en el avance de las
fuerzas productivas sin tener en cuenta la necesidad de preservar la naturaleza, el dogmatismo, la
intolerancia a la oposición legítima, el pretender imponer el ateísmo persiguiendo a los creyentes, la
necesidad de un solo partido para conducir el proceso de transición.
2. ¿Por qué hablar de socialismo si esa palabra ha tenido y sigue teniendo una carga negativa tan
grande luego del derrumbe del socialismo en la URSS y en el resto de los países de Europa del
Este?
3. Para responder a esta pregunta debemos tener en cuenta algunos elementos. Por una parte, en el
mismo momento en que desaparecía del horizonte el socialismo soviético, en América latina
empezaban a darse prácticas democráticas y participativas en gobiernos locales que prefiguraban
algunas características del tipo de sociedad alternativa al capitalismo que queríamos construir.”2 Por
otra parte, al demostrar en la práctica que podían gobernar de forma transparente, no corrupta,
democrática y participativa, prepararon las condiciones políticas para que en varios de nuestros
países la izquierda accediese al gobierno por vía electoral.
4. Esas luces que comienzan a irradiarse en nuestro subcontinente se ven potenciadas por el
estruendoso fracaso del neoliberalismo en las décadas del 80 y 90 y, más recientemente, por la crisis
mundial del capitalismo. Una sociedad alternativa al capitalismo se hace más necesaria que nunca.
¿Cómo llamarla?
5. Fue el presidente Chávez quien tuvo la audacia de llamar socialista a esa sociedad alternativa al
capitalismo. La llamó “socialismo del siglo XXI”, reivindicando con la palabra “socialismo” los
valores siempre vigentes del “amor, la solidaridad, la igualdad entre los hombres las mujeres, entre
todos”3, y agregándole el adjetivo “siglo XXI” para diferenciar al nuevo socialismo de los errores y
1. En este punto hemos empleado casi textualmente párrafos de mi libro América latina y el socialismo del siglo XXI.
Inventando para no errar publicado en 2010 por El viejo Topo en España; la Secretaría de La Paz en Guatemala; el
Instituto Politécnico Tomás Catari (I.P.T.K) en Sucre, Bolivia; y en Caracas, Venezuela, dividido en tres libros de bolsillo,
por XSTAK producciones. Ha sido traducido al inglés por Monthly Review, en su edición de verano juli-ago 2010 y en
francés por Les Editions Utopia, Paris, nov. 2010. Se prepara una traducción al griego. Está disponible en la página web
de Rebelión: http://www.rebelion.org/docs/101472.pdf. Y también he empleado párrafos de unas últimas elaboraciones
que he realizado sobre el tema del socialismo, que aparecen en un número especial de la revista Science and Society, de
abril 2012. Se trata de respuestas a algunas preguntas formuladas por los editores Al Campbell and David Laibman.
2. Uno de los alcaldes del PT, Tarso Genro, decía : “Creo que las experiencias de nuestras administraciones, por su
seriedad e importancia, son fundamentales para la reconstrucción de un nuevo proyecto político.”
3. Hugo Chávez Frías, Discurso de la unidad, Caracas, 15 diciembre 2006, Ediciones socialismo del siglo XXI, No 1o,
Caracas enero 2007, página 41.
3
desviaciones del modelo de socialismo implementado durante el siglo XX en la Unión Soviética y
los países del este europeo.
6. Sabiendo Chávez la carga negativa que tiene la palabra, se dedica desde entonces a explicar a su
pueblo, en sus numerosas intervenciones públicas, todos los beneficios que traerá la nueva sociedad
en contraste con la situación que ha creado el capitalismo. Ha sido tan exitoso su esfuerzo
pedagógico que—según las encuestas— ya más de la mitad de la población venezolana prefiere el
socialismo al capitalismo.
7. Por otra parte, hay que tener presente que 35 años antes, a comienzos de la década de los 70 en
México sólo dos/11 Chile, con el triunfo del presidente Salvador Allende apoyado por la coalición
de izquierda Unidad Popular, se había comenzado a dar la primera experiencia mundial de tránsito
pacífico al socialismo. Aunque fue derrotada a través de un golpe militar tres años después, dejó sus
lecciones. Si algo aprendió nuestra generación de esa derrota fue que si se quería transitar en forma
pacífica hacia esa meta había que repensar el proyecto socialista tal como se había aplicado hasta
entonces en el mundo. Era necesario elaborar otro proyecto más adecuado a la realidad chilena y a
la vía pacífica elegida para construirlo. Eso era lo que Allende parecía intuir al usar su folklórica
metáfora de “socialismo con vino tinto y empanadas”4, que apuntaba a la construcción de una
sociedad socialista democrática enraizada en las tradiciones nacional-populares.5 Y por eso
considero que la experiencia chilena debería considerarse como la primera experiencia práctica que
intentó alejarse del modelo soviético de socialismo y transitar hacia lo que hoy llamamos socialismo
del siglo XXI.
2) VOLVIENDO AL PENSAMIENTO SOCIALISTA ORIGINAL
8. Este socialismo, que pretende guardar distancia frente a la práctica socialista del siglo XX,
retoma las ideas originales de Marx y Engels.
9. Según los marxistas clásicos, la futura sociedad permitiría el pleno desarrollo de todas las
potencialidades del ser humano, algo que sólo puede concebirse en una sociedad cooperativa. El
capitalismo sólo produce seres humanos fragmentados..
10. Se trata como decía Friedrich Engels, en su primer borrador del Manifiesto Comunista, de
“Organizar la sociedad de tal manera que cada uno de sus miembros pueda desarrollar y utilizar su
potencial y sus facultades en completa libertad y, por lo tanto, sin desnaturalizar la esencia básica de
esa sociedad”. En la versión final de Marx del Manifiesto, esa nueva sociedad se presenta como una
“asociación en que el libre desarrollo de cada uno sea la condición del libre desarrollo de todos.”
11. El investigador canadiense, Michael Lebowitz, ha desarrollado ampliamente esta idea en varios
de sus libros referidos al tema del socialismo del siglo XXI6. Él es el autor marxista que más ha
4. Comida chilena típica. Ver: Tomás Moulián, La Unidad Popular y el futuro, en revista Encuentro XXI Nº 3, año 1,
Santiago de Chile, 1995, p.25.
5. Marta Harnecker, “Reflexiones sobre el gobierno de Allende, Estudiar el pasado para construir el futuro”, 5 junio 2003.
Este texto fue elaborado para la revista inglesa Historical Materialism: Research in Critical Marxist Theory, Vol.11,
No.3, Autum 2003.
6. Principales obras del autor publicadas en español: Construyámoslo Ahora: El Socialismo para el Siglo XXI (Caracas:
Centro Internacional Miranda, 2007) [Build it Now: Socialism for the Twenty-first Century (New York: Monthly Review
Press, 2006, ediciones en India, Turquía, Noruega, Grecia); El Socialismo no cae del Cielo: un nuevo comienzo (Caracas:
Monte Avila, 2007; Ediciones Sociales, Cuba y otras.); El Camino al Desarrollo Humano: ¿Capitalismo o Socialismo?
(Caracas: Centro Internacional Miranda, 2008) [The Path to Human Development: Capitalism or Socialism? (Toronto:
4
puesto el acento en el pleno desarrollo humano como la meta a alcanzar y en la relación entre este
desarrollo y la práctica revolucionaria (transformando las circunstancias, la persona se transforma a
sí misma).
12. Pero ¿cómo imaginaba Marx la sociedad alternativa al capitalismo que permitiría el pleno
desarrollo humano?
13. Él la imaginaba como una “sociedad cooperativa7, basada en la propiedad común de los medios
de producción”, donde el trabajo dejaría de ser una obligación y se transformaría en la primera
necesidad vital de la persona humana y donde ésta se desarrollaría “en todos sus aspectos”, donde se
rebasaría totalmente el derecho burgués, donde cada uno daría a la sociedad todo lo que puede de
acuerdo a sus capacidades y recibiría de ella de acuerdo a sus necesidades.8
14. ¿De dónde saca Marx las escasas ideas que encontramos en sus textos acerca de lo que debe ser
la futura sociedad que él denomina comunista?9 Éstas no caen del cielo, ni son el fruto de un
pensamiento especulativo, sino que surgen del análisis de las contradicciones internas del propio
capitalismo. Marx sostiene que el capitalismo crea las condiciones materiales de la nueva sociedad,
una de las cuales es la necesidad técnica de la existencia del trabajador colectivo, otra es el aumento
de la capacidad productiva requerida para poder responder a las necesidades humanas más
apremiantes.
15. Pero Marx no sólo señala las condiciones que favorecen la emergencia de una sociedad
alternativa sino que, al mismo tiempo, al estudiar las contradicciones y efectos negativos del
capitalismo en los trabajadores y el medio ambiente, indica qué cosas es necesario negar invirtiendo
o transformando en su contrario para poder construirla.10
16. Fue gracias a estas inversiones que Marx puede imaginarse la nueva sociedad que reemplazaría
al capitalismo.
17. Él sostiene que es necesario acabar con la propiedad privada capitalista de los medios de
producción, porque ésta ha entrado en contradicción con el carácter cada vez más social11 del
proceso de producción señalando la necesidad de transformarla en propiedad colectiva o común
para superar la anarquía de la producción capitalista, y, por otro lado, para que la economía no esté
orientada hacia el interés personal sino hacia los intereses de la sociedad como un todo.
The Socialist Project, 2009), también en India]; The Socialist Alternative: Real Human Development (New York: Monthly
Review Press, 2010), en preparación su edición al español en Chile.
7. La traducción española emplea la palabra colectivista, la inglesa la palabra cooperativa.
8. Marx, Crítica al Programa de Gotha , en C.Marx, F.Engels, Obras escogidas, Tomo III, Editorial Progreso, Moscú,
traducción al español 1974, p.45 y p.43.
9. Debemos señalar que Marx se dedicó a estudiar científicamente sólo el modo de producción capitalista y que ni siquiera
pudo desarrollar todos los temas que se había propuesto abordar en esta materia, de allí que sea difícil encontrar en sus
escritos referencias al socialismo. Por otra parte, aunque hubiese contado con tiempo para hacer este trabajo, no hubiese
podido desarrollar mucho más ya que el conocimiento científico no puede ir por delante de la realidad.
10. He tomado esta idea de Michael Lebowitz. El autor dice: “Leamos El capital con el objetivo de identificar las
inversiones y distorsiones que producen seres humanos truncados en el capitalismo, y podremos tener una idea de lo que
pensaba Marx acerca de lo que es “peculiar y característico” de la producción en esa “situación inversa”, el “socialismo.”
(The Socialist Alternative, Real Human Developpement , Monthly Review Press, New York, 2010, pp.56-57).
11. Si los frutos del trabajo son cada vez más el producto de un trabajador colectivo y para ser producidos dependen cada
vez más de diversas ramas de la producción, lo lógico es que la propiedad sea cada vez más colectiva.
5
18. Es necesario acabar con la creciente división entre trabajo manual e intelectual —fruto del
despojo capitalista de todo conocimiento o habilidad que haya tenido el trabajador en relación con
el proceso de producción—haciendo del trabajo una actividad integral manual e intelectual a la vez.
Es necesario acabar con el trabajo alienador, obligatorio —en el que para lograr el máximo
potencial productivo del trabajador se le fragmenta convirtiéndolo en un tornillo más de la máquina.
Estas inversiones llevan a colocar el protagonismo de los trabajadores en el proceso de
producción como algo central.
19. Marx planteaba también que era necesario acabar con las relaciones de producción capitalistas y
con el antagonismo entre el campo y la ciudad porque producen una “fractura irreparable” del
metabolismo entre el ser humano y la naturaleza12, planteando que sería sólo en la sociedad
comunista13 donde “los productores asociados [regularían] racionalmente ese metabolismo suyo con
la naturaleza poniéndolo bajo su control colectivo […]”14.
20. Quiero detenerme brevemente en este tema, dadas las tergiversaciones a que se ha prestado una
lectura apresurada y fuera de contexto de algunos textos de Marx y Engels, aquellos en los que estos
autores expresan que aprecian cómo positivo el gran desarrollo de las fuerzas productivas alcanzado
bajo el capitalismo y las perspectivas de un mayor desarrollo de éstas en la sociedad socialista. Y
digo una lectura fuera del contexto, porque cuando allí ellos hablan del desarrollo industrial a gran
escala que tendría lugar en la nueva sociedad no están planteando que sería un desarrollo ilimitado
sino aquel que produciría “lo bastante para organizar la distribución con vistas a cubrir las
necesidades de todos sus miembros.”15
21. Hay que recordar que Marx vivió en la época de la crisis de la fertilidad del suelo provocada por
“ el ciego deseo de ganancias” de los capitalistas, crisis que provocó la búsqueda desesperada de
fertilizantes naturales como el guano y luego el salitre, y que impulsó la segunda revolución
agrícola asociada a los notables avances en la ciencia del suelo16. Al comienzo, Marx pensó en que
estas innovaciones podrían, de alguna manera, contribuir a resolver esa crisis pero, a muy poco
andar, llegó a la conclusión de que esta segunda revolución agrícola no haría sino agudizar los
problemas.17
12. Marx, Capital, Vol 1. Chapter 7, p.283, Vintage Books, New York, 1976, p.283 and Vol.3, Chapter 47: The Genesis
of Capital Groun Rent, Vintage Books, New York, 1981, p.949. Marx escribe: “El trabajo es, antes que todo, un proceso
que se desarrolla entre el hombre y la naturaleza, un proceso en el cual el hombre, a través de sus propias acciones, media,
regula y controla el metabolismo entre él y la naturaleza. […] A través de este movimiento él actúa sobre la naturaleza
externa y la cambia, y de esta manera simultáneamente cambia su propia naturaleza […] .” (Capital, vol. 1, chapter 7,
Vintage Books Editions, New York, August 1977, p. 283) NO TENGO SXXI. Bellami Foster nos dice que la mayor parte
de las ideas acerca del metabolismo entre el hombre y la naturaleza fueron expuestas en las obras iniciales más filosóficas
de Marx.
13. Ese es el nombre que Marx da a la sociedad de productores asociados.
14. El capital, Tomo III, vol.8, Siglo XXI editores, México,3ª ed. 1984, p.1044.
15. Engels, Principios del Comunismo, en C.Marx, F.Engels, Obras Escogidas Tomo I, Editorial Progreso , Moscú,
1973, p.94 [El subrayado es de Marta Harnecker]
16. Lo que más técnicamente se llama edafología.
17. Ver sobre la influencia de Liebig en Marx en: John Bellamy Foster, La ecología de Marx. Materialismo y naturaleza,
El Viejo Topo, España, 2000, pp.233 a 240. Título original: Marx`s ecology. Materialism and Nature, Monthly Review
Press, 2000. Recomiendo calurosamente este libro a mis lectores.
6
22. En ese marco, hace ya algo más de 150 años, el autor de El Capital desarrolló—como dice
John Bellamy Foster—“una crítica de la degradación medioambiental que anticipaba gran parte del
pensamiento ecológico actual.”18
23. Veamos lo que entonces decía en su obra maestra: “[…] todo progreso de la agricultura
capitalista no es sólo un progreso del arte de esquilmar al obrero, sino a la vez en el arte de
esquilmar el suelo; todo avance en el acrecentamiento de la fertilidad de éste durante un lapso dado,
[es] un avance en el agotamiento de las fuentes duraderas de esa fertilidad. Este proceso de
destrucción es tanto más rápido, cuanto más tome un país —es el caso de Estados Unidos de
Norteamérica, por ejemplo— a la gran industria como punto de partida y fundamento de su
desarrollo. La producción capitalista, por consiguiente, no desarrolla la técnica y la combinación del
proceso social de producción sino socavando, al mismo tiempo, los dos manantiales de toda
riqueza: la tierra y el trabajador.”19
24. Sólo un modelo de sociedad alternativo al capitalismo podrá restablecer el metabolismo natural
entre el hombre y la naturaleza; una sociedad socialista en que sea la gente y no una élite
privilegiada la que —a través de sus delegados— decida qué producir y cómo producir para
satisfacer las verdaderas necesidades de la población y no las necesidades artificiales creadas
por el capitalismo en su loca carrera por obtener más ganancias, y que al hacerlo tenga muy en
cuenta la preservación de la naturaleza.
3) LA PLANIFICACIÓN PARTICIPATIVA, UN RASGO ESENCIAL DEL SOCIALISMO
25. Ahora bien, si examinamos las características que hemos señalado de la nueva sociedad que
queremos construir, vemos que ésta no puede limitarse a traspasar a manos del Estado los
principales medios de producción, porque esto no significa otra cosa que un mero cambio jurídico
de propietario, ya que continúa la supeditación de los trabajadores a una fuerza externa: la gerencia
capitalista es reemplazada por una nueva gerencia ahora socialista, pero no varía la situación
alienada de trabajadores en el proceso de producción. Se trata de una propiedad formalmente
colectiva, porque el Estado representa a la sociedad, pero la apropiación real todavía no es
colectiva.
26. Es por eso que Engels sostiene que “la propiedad del Estado sobre las fuerzas productivas no es
la solución del conflicto [entre el carácter cada vez más social de las fuerzas productivas y la
propiedad privada capitalista de los medios de producción],” aunque añade que la propiedad estatal
“alberga ya en su seno el medio formal, el resorte para llegar a la solución” ¿Cuál es entonces la
solución? Según él, ella “sólo puede estar en reconocer de un modo efectivo el carácter social de las
fuerzas productivas modernas y, por lo tanto, en armonizar el modo de producción, de apropiación y
de cambio con el carácter social de los medios de producción. Para esto, no hay más que un camino:
que la sociedad, abiertamente y sin rodeos, tome posesión de estas fuerzas productivas, que ya
no admiten otra dirección que la suya.”20
18. John Bellamy Foster, Ibidem, p.221.
19. Marx, El capital, Tomo I, Vol.2, Siglo XXI editores, México, 3a.ed. 1975, pp. 612-614. Según Bellami Foster, esta
idea de la necesidad de restaurar los constituyentes del suelo fue tomada por Marx directamente de Liebig.[La ecología de
Marx, Op.cit. Cap. V. nota 39, p.420.
20. F. Engels, “Del socialismo utópico al socialismo científico”, en K. Marx y F. Engels, Obras escogidas en tres tomos,
Editorial Progreso, Moscú, 1989, tomo. III, pp. 151-153. [El subrayado es de MH]
7
27. Pero, ¿qué significa que la sociedad tome posesión de esos medios de producción?, porque la
sociedad es algo muy abstracto: puede ser una localidad pero puede ser también toda la humanidad.
A mi entender, de lo que se trata es de determinar quiénes son los que deben tener una posesión
efectiva de ellos, es decir, el derecho a usar, gozar y disponer de esos medios. Es aquí donde me
parece importante el aporte de Pat Devine. El economista inglés distingue distintos niveles de
propiedad social, cada uno de los cuales estaría definido por “los grupos que se ven afectados por
las decisiones que se toman sobre las cosas que se poseen, en proporción al grado en que son
afectados.”21
28. De acuerdo a esta lógica, ¿quién debería ser el propietario de una panadería que produce pan y
dulces para una determinada área geográfica, para una comuna, por ejemplo? Si los trabajadores de
esa panadería habitan en dicha comuna, si la materia prima para fabricar el pan proviene de
agricultores de dicho territorio y el pan y los dulces que produce son consumidos por los habitantes
de dicho territorio, no tiene sentido que esa panadería sea propiedad de la nación, debería ser
propiedad de esa comuna.
29. En cambio, en el caso de una empresa estratégica como la del petróleo, sería un absurdo que el
colectivo de trabajadores se atribuyese la propiedad de esas riquezas que pertenecen a todos los
habitantes del país (¿o de la humanidad?), lo que no significa que esos trabajadores no puedan o no
deban participar en la gestión de dicha empresa. El excedente que se produzca no puede ser
destinado únicamente a mejorar las condiciones de vida de sus trabajadores, sino también a nuevas
inversiones en la empresa, a apoyar el desarrollo de las comunidades aledañas, y, al ser una riqueza
de toda la nación, una parte significativa de esos excedentes debe ser aportada al presupuesto
nacional. La propiedad jurídica de esta empresa debería estar en manos del Estado en representación
de la nación, el control del proceso de producción debería estar en manos de los trabajadores de la
empresa, pero el destino de los frutos obtenidos en el proceso de producción —una vez descontado
lo que debe ir a inversiones necesarias para la reproducción del proceso productivo y a retribución
por el trabajo— deberían ser definidos por toda la sociedad.
30. Y ¿cómo se logra que la comuna, en el primer caso, y que la sociedad, en el segundo caso,
definan qué se hace con esos frutos? Es aquí donde entra a jugar un papel esencial el proceso de
planificación participativa—muy diferente de la planificación burocrática— ya que es sólo a través
de este proceso que la sociedad —en sus distintos niveles— puede realmente llegar a apropiarse de
los frutos del trabajo que en ella se generan.
31. Comparto con Pat Devine la idea de que los actores de ese proceso de planificación participativa
variarán de acuerdo a los distintos niveles de propiedad. En el caso de la panadería comunal,
21. “Podemos definir mejor la propiedad social como aquella propiedad que pertenece a los grupos que se ven afectados
por las decisiones que se toman sobre las cosas que se poseen, en proporción al grado en que los afecta. Tiene bastante en
común con el concepto de stakeholding. Siguiendo el principio de subsidiaridad que sostiene, por lo menos en teoría, que
en la estructura de gobierno de múltiples niveles de la Comunidad Europea, los propietarios sociales serán diferentes
respecto al grado de generalidad y el alcance de las decisiones a tomar. Las decisiones tomadas en los niveles más altos de
generalidad involucrarán posesiones mayores y afectarán a una mayor proporción de personas e intereses que las
realizadas en los niveles más bajos. En cada nivel, los propietarios sociales necesitarán negociar entre ellos para llegar a
un acuerdo acerca del uso de las cosas que se poseen para que ellas satisfagan los intereses colectivos, los cuales habrán
sido definidos por ellos mismos. (Pat Devine, “Social ownership and democratic planning”. Este artículo es una versión
revisada de “The political economy of twenty-first century socialism”, Soundings, 37, Winter 2007, pp.105-115. Ver
también: Democracy and Economic Planning: The Political Economy of a Self-governing Society. Polity Press, 1988,
resumido por Marta Harnecker y Camila Piñeiro y publicado el 5 de mayo del 2009 en: www.rebelion.org/docs/85008.pdf
bajo el nombre de Democracia y planificación económica.
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quienes se deberán pronunciar acerca de cuánto producir, con qué materia prima, con qué calidad,
con qué variedad, a qué hora debe estar listo el producto, cómo distribuirlo, cuánto invertir en el
mantenimiento o ampliación de la empresa, etcétera, deberán ser los representantes de las personas
que producen la materia prima empleada, de las que trabajan en la panadería y de las que consumen
el pan y los dulces. En el caso de la empresa petrolera, si bien los trabajadores de dicha entidad
deberán participar en la gestión del proceso de producción del petróleo, en las decisiones en lo que
se refiere a reinversión, ampliación de las inversiones, comercialización, y uso social del resto del
excedente, deberá participar toda la sociedad a través de sus diferentes delegadas/os o voceras/os.
32. Quise extenderme sobre este tema, porque pocas veces he visto que se considere a la
planificación participativa como una de las características centrales del socialismo. Según mi
opinión no hay socialismo si no hay planificación participativa, es decir, si la sociedad no toma
posesión “abiertamente y sin rodeos” —como dice Engels— de los medios de producción, mediante
el ejercicio de la planificación participativa.22
33. Pero cuando decimos que el socialismo del Siglo XXI retoma las ideas originales de Marx y
Engels, eso no significa que podamos prescindir de un estudio crítico riguroso de las experiencias
de socialismo del siglo XX que surgieron invocando sus ideas, para evitar caer en la repetición de
sus errores y desviaciones. Éstos pesan demasiado sobre la cabeza de la gente como para pretender
levantar banderas socialistas sin saldar cuentas con el pasado.
34. Para algunos este proceso durará décadas. Para otros, como Samir Amin, durará siglos —del
mismo modo que el capitalismo demoró siglos en consolidarse—, y hay quienes, como yo, lo
vislumbran como una meta utópica, que ilumina el camino, que orienta la lucha, pero que nunca
lograremos alcanzar plenamente. Y esto no significa ser pesimistas como algunos piensan. Por el
contrario, una meta utópica bien perfilada ayuda a caminar, fortalece nuestra decisión de luchar, y
todo paso que acerque a ese horizonte, por pequeño que sea, es considerado un paso positivo.
4) SOCIALISMO, DEMOCRACIA DIRECTA Y DEMOCRACIA DELEGADA
35. Hemos afirmado que la sociedad que queremos construir —que hemos llamado socialismo del
siglo XXI— busca crear las condiciones para el pleno desarrollo humano en una sociedad solidaria,
y que este pleno desarrollo sólo se logra a través de la práctica, es decir, que las personas, en la
medida en que luchan por cambiar las circunstancias, por crear las condiciones de la nueva sociedad
solidaria, van transformándose a sí mismas, van desarrollándose más plenamente, superando la
cultura heredada y practicando nuevos valores como el de la solidaridad y el respeto a las
diferencias.
36. La participación democrática, el protagonismo popular, es por lo tanto, uno de los rasgos
esenciales del socialismo.23
37. Por eso es que Alfredo Maneiro —intelectual y dirigente político venezolano— sostenía que no
se trata sólo de otorgar un contenido social a la democracia burguesa poniendo énfasis en la
resolución de los problemas sociales del pueblo: alimentación, salud, educación, etcétera, sino de
transformar la forma misma de la democracia heredada, creando espacios que permitan que las
personas, al luchar por el cambio de las circunstancias, se vayan transformando a sí mismas.
22. Para profundizar en este tema recomendamos leer el libro de Pat Devine ya mencionado.
23. Ver mayor desarrollo de este tema en Marta Harnecker, América latina y el socialismo del siglo XXI. Inventando
para no errar, Capítulo III. Rasgos del socialismo del siglo XXI, Op.cit. párrafos 189 al 280.
9
38. No es lo mismo, decía el dirigente político venezolano, que una comunidad conquiste un paso a
nivel para lo cual se ha organizado y ha luchado, a que reciba esa obra como un regalo del Estado.
El paternalismo de Estado es incompatible con el protagonismo popular. Conduce a transformar a la
gente en pedigüeña. Hay que pasar de la cultura del ciudadano/a que mendiga a la cultura del
ciudadano/a que conquista, que toma decisiones; que ejecuta y controla; que autogestiona, que
autogobierna. Hay que pasar —como dice Aristóbulo Istúriz— del gobierno para el pueblo al auto
gobierno del pueblo, a que el pueblo asuma realmente el poder.
39. Esta democracia participativa y protagónica no es sólo una democracia para las élites, como lo
es la democracia representativa burguesa, es una democracia para la gran mayoría de la gente. En
ella el ciudadano común puede participar de distintas maneras no solo formulando demandas y
fiscalizando, sino fundamentalmente tomando decisiones y vigilando que éstas se pongan en
práctica.
40. Como dice el dirigente político uruguayo, Pablo Anzalone24, se trata de construir procesos
democráticos donde las grandes mayorías populares sean incorporadas a la escena política, tanto en
las estructuras como en las prácticas que se desarrollan. Es una reformulación de la política,
rescatando y poniendo el énfasis en los mecanismos participativos que van desde lo local a lo
nacional
a) La descentralización: esencial para una verdadera participación
41. Pero la participación no se da en el aire, ni se da en cualquier espacio, es necesario crear los
espacios adecuados para ejercerla, es decir, espacios en los que la gente pueda no solo discutir,
manifestar sus opiniones sino que también pueda tomar decisiones.
42. Y por ello, sólo puede haber posibilidades de real participación si se da un profundo proceso de
descentralización que implica descentralizar competencias y recursos.25
43. Pero, además de crear estos espacios, es necesario darle herramientas a la población para que
pueda tomar estas decisiones. Si bien es cierto que se aprende a participar participando, no es menos
cierto que es muy importante, aunque no imprescindible, contar con facilitadores que ayuden a dar
los primeros pasos, y es necesario contar con la información que permita adoptar las decisiones más
convenientes.
44. Aquí debemos aclarar que afirmar que la participación popular es un rasgo central de la nueva
sociedad que queremos construir, no significa que todo el mundo tenga que participar con la misma
intensidad. Si respetamos las diferencias, tenemos que entender, por un lado, que hay personas con
mayor o menor vocación para participar activamente en la construcción de la nueva sociedad y, por
otro, que hay muy diferentes formas de participar: hay padres de familia dispuestos a participar, por
ejemplo, en las reuniones de padres que se organizan en las escuelas a comienzos del año escolar,
hay jóvenes que se sienten dispuestos a participar si se les convoca a discutir sobre cómo desarrollar
el deporte en su comunidad, pero ni los unos ni los otros se interesan en participar en las reuniones
de su comunidad; hay otras personas, en cambio que sí se sienten llamadas a participar en forma
mucho más activa y constante en el espacio donde habitan, en su centro de trabajo o de estudio. Lo
que nos debe interesar conseguir es que, sea cual sea el nivel de participación, en los momentos
decisivos esas personas estén dispuestas a manifestar su apoyo al proyecto de nueva sociedad que se
24. Comentarios a una versión previa de este trabajo.
25. Más técnicamente se usa la palabra descentralización para referirse al poder y desconcentrar para indicar el traslado de
funciones y creación de servicios.
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quiere construir a través de su voto (elección de autoridades, referéndum, consulta popular), de su
presencia en la calle cuando la situación lo exige, etcétera, etcétera.
45. Por otra parte, para que la gente se sienta estimulada a participar, tiene que sentir cómo cambia
su vida gracias a esa participación. Por eso es tan importante evitar el reunionismo, la gente tiene
que tener tiempo para el descanso y la recreación, y cada reunión que se haga debe dejar en la gente
la sensación de que valió la pena asistir, sea porque se consiguió algo material o sea porque se logró
algo espiritual: algo que tocó el corazón (un video, una canción, un gesto). Lo importante es que la
persona salga enriquecida de dicho encuentro, que sienta que su vida cambio en algo.
46. Por último, tenemos que entender que la gente va transformándose a través de la participación.
Puede empezar asistiendo a una reunión sólo para conseguir una solución material, pero cuando va
descubriendo que asistir a las reuniones la va enriqueciendo, porque logra tener más información de
lo que está ocurriendo, porque al realizar acciones solidarias siente la satisfacción de ver cómo ha
contribuido a hacer feliz a otra gente, todo eso va cambiando a las personas, éstas van entendiendo
que es más importante el ser que el tener y, seguramente, estarán cada vez más dispuestas a
participar por otras motivaciones que no sean puramente materiales.
b) Democracia directa y democracia delegada
47. Tenemos que entender también que la única forma aceptable de democracia no es sólo la
democracia directa, es decir, aquella democracia en la que a través de asambleas la gente discute y
decide qué hacer.
48. La democracia directa es una forma de democracia, sin duda la más rica y protagónica, pero
tiene límites. Para que todos pueden participar plenamente, la dimensión del grupo no puede ser
excesivamente extensa. No podemos pensar en democracia directa a nivel municipal en un
municipio con 200 mil habitantes y, mucho menos, en las grandes capitales donde habitan millones
de personas.
49. La participación democrática no puede quedar limitada a estas experiencias de pequeña
dimensión, sino que debe trascender la comunidad, la sección de la fábrica, el aula de clases, debe
abarcar niveles de poder local más amplios hasta llegar al poder a escala nacional; lo mismo debe
ocurrir en las empresas: además de existir consejos de trabajadores por taller o sección, debe haber
consejos de trabajadores por empresa, por rama de la producción; y similarmente debe ocurrir en los
centros de estudio (por aula, facultad, universidad, universidades).
50. Hay que crear un sistema que permita la participación de las ciudadanas y ciudadanos en todos
los procesos de toma de decisiones, concernientes a asuntos comunes y generales que atañen a la
vida humana en sociedad, y para ello debe establecerse alguna forma de delegación de poder que no
reproduzca las limitaciones y deformaciones a las que da origen la representación política burguesa
clásica.
51. En la Venezuela revolucionaria se han dado pasos, que marcan un hito en la historia política
latinoamericana, para abolir la figura clásica de representación política e ir instaurando un sistema
político que combina democracia directa con delegación o vocería, como se le ha llamado
acertadamente en este país. Aquí las personas electas para formar parte del consejo comunal26 se
26. Se trata de una organización territorial inédita en América Latina por lo reducido de su número de participantes: entre
200 y 400 familias en las zonas urbanas densamente pobladas, entre 50 y 100 familias en las áreas rurales, y aún menos
familias en zonas alejadas, fundamentalmente en zonas indígenas. La idea era favorecer al máximo la participación
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denominan voceras y voceros porque son la voz de la comunidad y, por eso, cuando dejan de serlo,
porque han dejado de transmitir lo que la comunidad piensa o decide, esas personas pueden y deben
ser revocadas.
52. La idea sería la de constituir un sistema político inédito de poder popular o de autogobierno que
combine democracia directa en los espacios pequeños con todo un sistema de asambleas de voceras
y voceros [de delegadas y delegados] a distintos niveles, las cuales deberían elegir, orientar y
controlar a los distintos órganos de gobierno.
53. El correcto cuestionamiento a la democracia representativa burguesa, no debe llevarnos, por lo
tanto, a rechazar todo tipo de representatividad. Lo que se rechaza, y con razón, es esa democracia
que se limita a los cinco minutos de votación cada cierto número de años; esa democracia elitesca
que ha invisibilizado a sectores importantes de la población, que son los que hoy han comenzado a
aparecer en el escenario político en distintas partes del mundo, expresando una crítica abierta o
implícita al sistema político vigente.
54. Si defendemos que las grandes decisiones deben ser tomadas por la gente, tenemos que ser
coherentes y señalar cómo millones de personas, que además viven a cientos de kilómetros unas de
otras, van a tomar esas decisiones. Yo no veo otra posibilidad que no sea la de delegar en algunas
personas para que éstas representen las posiciones de sus comunidades en los niveles institucionales
superiores. Por otra parte, tenemos que tener claro que si ellas —en representación de sus bases—
no toman las decisiones, las toman otros.
55. Negar la posibilidad de delegar es negar la posibilidad de participar en la toma de decisiones
sobre temas que trascienden a nuestra realidad local (comunidad, centro de trabajo o de estudio).
56. Los invisibles no llegarán a ser visibles si no se hacen visibles. Creo que ese fue el error de los
zapatistas. Si bien ellos lograron hacerse visibles en 1994 a través de la rebelión armada luego, al
marginarse de la política del país, de alguna manera han vuelto a invisibilizarse.
57. De lo dicho anteriormente se puede concluir que tenemos que crear un sistema político de
representación, o delegación, pero éste debe ser muy diferente al sistema democrático burgués. Este
último concibe a sus representantes como profesionales de la política y, por lo tanto, considera que
deben recibir una remuneración por su desempeño y, una vez electos, su mandato es exclusivamente
unipersonal, alejado de sus electores a los que sólo vuelven a contactar en un nuevo período
electoral.27 El sistema de delegación o vocería que se propone como alternativa, es la antítesis de
estas concepciones y prácticas: las personas electas como representantes, delegadas/os o voceras/os
deben mantenerse ligadas a sus bases, las que a su vez deben supervisar y guiar su trabajo y
prevenir su burocratización.
58. No reciben un mandato libre por un cierto tiempo como los representantes burgueses, sino que
deben guiarse por las decisiones y orientaciones de sus electores quienes deben evaluar su
ciudadana en espacios pequeños para facilitar el protagonismo de sus asistentes, haciéndoles sentirse cómodos y
desinhibidos.
27. “Lo que uno elige —señala el investigador boliviano, Luis Tapia— es quién va a sustituir a los ciudadanos, por un
tiempo, en las tareas ya sea ejecutivas o legislativas, en funciones de gobierno estatal, ya sea a nivel municipal o a nivel
del gobierno central o nacional. Lo que el [p.126] representante hace luego de ser elegido puede no tener relación con los
ciudadanos que votaron por él, en el sentido de que no hay un espacio en el que éstos puedan a través de su participación
alimentar con opiniones políticas al supuesto representante. […]. Luis Tapia Mealla, Gobierno multicultural y democracia
directa nacional en: La transformación pluralista del estado, de Álvaro García Linera, Luis Tapia Mealla y Raúl Prada
Alcoresa, Muela del diablo editores/Comuna, Bolivia, pp.126-127)
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desempeño de acuerdo a las tareas que le van asignando. Esto es lo que los zapatistas han querido
significar al plantear que hay que mandar obedeciendo.
59. Pero aquí debemos aclarar que esto no significa que su mandato sea imperativo. No son
autómatas que reciben mensajes y simplemente los transmiten, son personas responsables y
creativas que, al encontrarse con la realidad de otras comunidades, deben poder modificar el
mandato recibido al ver, por ejemplo, que un comunidad vecina está en situación más precaria que
la suya y apoyar una obra para esa comunidad en lugar de defender la suya. Tiene, por supuesto,
que dar cuenta de su mandato a su comunidad; debe volver a ésta a explicar el porqué de su actitud.
Debe realizar con sus bases todo un trabajo pedagógico para que éstas entiendan que el no
cumplimiento del mandato de la comunidad se debe a razones solidarias que justifican su conducta.
Si la comunidad no logra ser convencida, tiene todo el derecho a revocar a ese delegado porque éste
ya no representa su sentir. La comunidad todavía no ha madurado para hacer suyos los valores
solidarios y, por lo tanto, no se merece ese delegado que refleja esos valores. Recordemos aquí el
dicho: los pueblos tiene los gobernantes que se merecen. Podríamos decir lo mismo de esta
comunidad.
60. De alguna manera el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, explica con otras palabras
lo que más arriba hemos querido decir, refiriéndose en este caso a los gobernantes a nivel nacional:
“Gobernar obedeciendo es afirmar cada día que el soberano no es el Estado, que el soberano es el
pueblo, que no se manifiesta cada cinco años con el voto, sino que se manifiesta, habla, propone,
cada día: necesidades, expectativas y requerimientos colectivos. Lo que se le pide al gobernante es
sintetizar y unir, porque pueden haber voces discordantes dentro del pueblo. El pueblo no es una
cosa homogénea, ¡no señores!, hay clases sociales, hay identidades, hay regiones. El pueblo es muy
diverso. El trabajo del gobernante no es sustituir al pueblo, es armonizar las voces del pueblo,
sintetizar en un solo sentido sus inquietudes. Pero eso no significa que el gobernante sustituya al
pueblo. Gobernar obedeciendo es eso: el soberano es el pueblo y el gobernante es simplemente un
unificador de ideas, un articulador de necesidades, y nada más.”28
61. Para cumplir sus funciones de voceras y voceros y no deformarse, estas personas deben ser
electas en sus lugares de trabajo o de residencia y, como decíamos, deben poder ser revocadas
cuando han perdido la confianza de sus electores.
62. Por otra parte, no deben recibir un salario sino continuar en sus respectivos trabajos. Y si es
necesario que en determinado momento se dediquen a tiempo completo al trabajo comunitario, es la
comunidad la que—a través de sus propios recursos— debería entregarle una cierta suma de dinero
que le permita durante ese período sobrevivir. De esta manera, quedaría aún más claro que tienen
que rendir cuenta de su trabajo a la comunidad. Esto evita transformar las tareas de trabajo
comunitario en tareas burocráticas, realizada sólo para poder obtener un salario.
63. Por último, hay una práctica muy sana en algunas comunidades que es la de rotar a los cuadros,
de tal forma de evitar que determinadas personas se eternicen en determinadas funciones
impidiendo que otras personas de la comunidad vayan aprendiendo a ejercerlas.
64. Y, por supuesto, es muy importante que quienes los eligen los seleccionen correctamente. Y
sobre ello nuevamente la experiencia venezolana nos da luces. Ella nos ha hecho ver cuán
importante es que la elección de las y los voceros se prepare con seriedad y que la gente haya
28. Palabras final pronunciadas en la conferencia de prensa en Maracaibo, Venezuela, en el marco del VI Foro
Internacional de Filosofía, 28 enero 2012.
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conocido a sus candidatos a través de su comportamiento práctico y no sólo de discursos. Por
ejemplo, ha sido muy positivo que antes de elegir a los miembros de los consejos comunales,
quienes se autoproponen como candidatos colaboren en la realización en su comunidad de un censo
demográfico y socio-económico casa por casa, porque a así se ven obligados a tomar contacto con
cada familia de la comunidad. También ha sido muy útil el que hayan elaborado una breve historia
de esa comunidad con la gente, lo que les permite conocer mejor la realidad a la cual van a servir.
Otra actividad que ha sido muy productiva es la organización del diagnóstico participativo que les
ha permitido conocer mejor las necesidades y anhelos más sentidos de la gente que habita en esa
comunidad. No basta entonces que sean capaces de pronunciar bellos discursos para ser electos,
sino que los habitantes de su comunidad constaten su verdadera vocación de servicio. Así se evita
elegir a quienes buscan estos cargos como trampolín para una carrera política personal.
65. Hasta aquí hemos hablado de democracia participativa en lo local y su sistema de vocería, pero
—como ya hemos dicho— ésta no debe ser la única forma de participación política del pueblo. El
investigador boliviano Luis Tapia tiene una interesante propuesta que cualificaría aún más esta
participación política y profundizaría la democracia. Él propone la creación de espacios políticos
públicos para deliberar sobre cuestiones de interés general.
66. Se trataría de espacios políticos de participación democrática directa, no sólo sobre los temas
locales y municipales [que es lo que suele hacerse], sino sobre temas nacionales o plurinacionales;
por ejemplo, cómo avanzar hacia una política de desarrollo económico que respete la naturaleza y
los intereses de las comunidades indígenas; cómo afrontar el tema de la inseguridad. Vivir en
lugares apartados de la capital no debería ser un impedimento para participar en la discusión de
temas nacionales.
67. De alguna manera el movimiento 15 M en Madrid y los estudiantes chilenos están usando
espacios públicos para el debate, y se han transformado en proceso masivo de auto-educación
popular.
68. Pero no sólo se debe discutir a nivel local problemas nacionales, hay que hacer llegar la voz de
esas discusiones locales hacia los niveles institucionales superiores, y esto ratifica, una vez más, la
necesidad de establecer un sistema de delegación o vocería.
69. Por otra parte, la agenda de los debates de la instancia legislativa a nivel nacional —un
parlamento de nuevo tipo— debería ser pública y objeto de discusión en cada uno de esos espacios
de democracia directa, que a su vez irían retroalimentando la discusión del mismo parlamento.29
70. Y junto a este sistema de construcción colectiva de opiniones y lineamientos, en el que
participan las personas más comprometidas, no hay que descartar el empleo de mecanismos de
consulta popular de carácter nacional con distintas modalidades, como ya se hace en algunos de
nuestros países latinoamericanos, teniendo claro que estos mecanismos de consulta que implican un
pronunciamiento individual , no tienen la riqueza de las discusiones colectivas, y que por eso deben
ser instrumentos complementarios y no sustitutivos.
71. Creo que todas estas reflexiones llevan a concluir que el sistema democrático que queremos
construir debe combinar momentos de democracia directa y momentos de democracia indirecta o
delegada.
29. Luis Tapia Mealla, op.cit pp.132 -137 y pp.180-182.
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5) UNA NUEVA SOCIEDAD QUE NO SE DECRETA DESDE ARRIBA
72. Y, por último, una sociedad con las características arriba señaladas no puede surgir por decisión
de un gobierno o de una vanguardia iluminada. No puede decretarse desde arriba. No es una dádiva,
es una conquista. Es un proceso democrático, de transformación cultural, que se construye con la
gente, en el que ésta, al ir transformando las circunstancias, se transforma sí misma.
2. UNA TRANSICIÓN AL SOCIALISMO USANDO AL GOBIERNO COMO PALANCA
1) EL NEOLIBERALISMO, PARTERO DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI EN AMÉRICA LATINA
73. Hemos dicho muchas veces que una sociedad alternativa al capitalismo es hoy más necesaria
que nunca. Pero, ¿por qué fue en América latina donde primero surge esta propuesta alternativa?
74. Creo que nuestra situación en la década de los 80 y 90 puede, de alguna manera, compararse a la
vivida por la Rusia prerrevolucionaria de comienzos del siglo XX. Lo que fue para ella la guerra
imperialista y sus horrores ha sido para nosotros el neoliberalismo y sus horrores: la extensión del
hambre y la miseria, un reparto cada vez más desigual de la riqueza, la destrucción de la naturaleza,
la pérdida creciente de nuestra soberanía. En estas circunstancias varios de nuestros pueblos dijeron
“basta” y echaron “a andar”, resistiendo primero y, luego, pasando a la ofensiva, fruto de la cual
triunfan candidatos presidenciales de izquierda que levantan programas antineoliberales.
75. Estos líderes políticos latinoamericanos han vivido la misma disyuntiva que vivieron los
bolcheviques en Rusia: o aplicaban medidas capitalistas para tratar de sacar a sus países adelante, lo
que implicaría más sufrimiento para sus pueblos, o se lanzaban a construir una sociedad alternativa
al capitalismo, es decir, se encaminaban hacia otro modelo haciendo de sus pueblos los principales
constructores de la nueva sociedad.
76. Dicho en otras palabras: frente al evidente fracaso del modelo neoliberal tal como se estaba
aplicando —que se mostraba incapaz de resolver los problemas de los pueblos de América latina—
surgió la siguiente disyuntiva: o se refundaba el modelo capitalista neoliberal, evidentemente que
con cambios, entre ellos una mayor preocupación por lo social, pero movido por la misma lógica
capitalista; o se avanzaba en la construcción de un proyecto alternativo.
a) No importa el nombre que le pongamos
77. Coincido con el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, en que poco importa el término
que se use para denominar la sociedad alternativa al capitalismo: podemos colocarle
“comunitarismo”, “socialismo comunitario”. “sociedad del buen vivir”, “sociedad de la plenitud”,
socialismo del siglo XXI, etcétera, etcétera. Lo importante es su contenido.
78. Ahora, en este avance hacia un proyecto alternativo, hay grandes diferencias entre los diversos
gobiernos de “izquierda”en América latina. Unos se han limitado a adoptar importantes políticas
sociales, pero no han roto con el modelo económico neoliberal, aunque han hecho un esfuerzo por
desarrollar un capitalismo productivo nacional.
79. Otros se han decidido a emprender un camino realmente alternativo —un camino hacia el
socialismo—, sabiendo que las condiciones económicas objetivas en las que están insertos los
obligarán a convivir durante no poco tiempo con formas de producción capitalista.
2) UN DILEMA: CÓMO AVANZAR HABIENDO CONQUISTADO SÓLO EL GOBIERNO
80. A estos últimos gobernantes se les plantea el siguiente dilema: cómo avanzar hacia el socialismo
a través del gobierno cuando —como dice el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera— no
hay condiciones culturales ni económicas que sirvan de base para ese avance. Ese fue el dilema que
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se planteó Lenin en 1917 y que hoy se plantean muchos de nuestros actuales gobernantes, con el
agravante de que en nuestro caso no hemos conquistado el poder del Estado.
81. En nuestros países no sólo existe una débil presencia de condiciones económicas, materiales y
culturales para construir el socialismo, sino que también está ausente la condición más importante y,
hasta ahora, considerada indispensable: no se cuenta con todo el poder del Estado, sólo se cuenta
con una partecita de él. Debemos tener presente que el poder del Estado no se limita al ejecutivo,
sino que involucra también el poder legislativo y el judicial, las fuerzas armadas, los órganos
locales de gobierno (alcaldías, gobernaciones) y otras instancias.
82. Por lo tanto, no es lo mismo acceder al gobierno que contar con el poder del Estado. Este fue
uno de los errores que algunos sectores de la izquierda cometieron en Chile. Se decía que el
gobierno debían adoptar medidas más radicales, sin tener en cuenta la correlación de fuerzas
existente, como si Allende al ganar las elecciones hubiese logrado asirse de todo el poder del
Estado.
83. Coincido con quienes piensan que lograr obtener el poder del Estado es un proceso complejo,
uno de cuyos aspectos más importantes es el de lograr contar con el apoyo de las fuerzas armadas o
lo que se ha llamado: “el monopolio de la violencia”. De ahí que Chávez insista en que hay una
diferencia fundamental entre el proceso impulsado por Allende en Chile y el proceso revolucionario
bolivariano: el primero era un tránsito pacífico desarmado, y el venezolano es un tránsito pacífico
pero armado, y no porque el pueblo esté armado sino porque la gran mayoría de las fuerzas armadas
apoya al proceso.
a) Desde el Estado heredado impulsar el surgimiento de un nuevo Estado construido desde abajo
84. Por otra parte, debemos considerar que nuestros gobiernos heredan un aparato de Estado cuyas
características son funcionales al sistema capitalista, pero no lo son para avanzar hacia una sociedad
humanista y solidaria; hacia una sociedad que pone a la persona humana no sólo en el centro de su
desarrollo, sino también como la gran protagonista de los cambios hacia una sociedad socialista.
85. Sin embargo, la práctica ha demostrado, contra el dogmatismo teórico de algunos sectores de la
izquierda radical, que un gobierno revolucionario puede utilizar este aparato de Estado heredado
transformándolo en un instrumento que colabore en la construcción de la nueva sociedad.30
86. Pero debemos aclarar que ello no significa que deba limitarse a usar el aparato heredado, es
necesario que el gobierno revolucionario —usando el poder que tiene en sus manos— vaya
construyendo los cimientos de la nueva institucionalidad y del nuevo sistema político, creando
espacios de protagonismo popular que vayan preparando a los sectores populares para ejercer el
poder desde el nivel más simple hasta el más complejo, y que así vaya creando las condiciones de
un nuevo Estado construido desde abajo o un “no Estado” que remplazará al viejo Estado: el
gobierno sobre las personas será reemplazado, como Engels escribió, por la administración de
cosas.31
b) Transformando las fuerzas armadas
30. Ver medidas concretas que han ido impulsando en Marta Harnecker, América latina y el socialismo del siglo XXI,
inventando para no errar, Cap. IV. Tareas en las que desde el gobierno se puede avanzar, op.cit.
31. F.Engels, El socialismo utópico y el socialismo científico, en C.Marx y F.Engels, Obras Escogidas en 3 tomos,
Editorial Progreso, Moscú, 1974, p,155.
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87. Este proceso de transformación, de avance hacia la nueva sociedad que queremos construir a
partir del gobierno es, como puede deducirse de lo dicho anteriormente, un proceso lleno de
desafíos y dificultades. Nada asegura un avance lineal, puede haber retrocesos y fracasos.
88. Demos recordar siempre que la derecha respeta las reglas del juego sólo hasta donde le
conviene. Hasta ahora no se ha visto ninguna experiencia en el mundo en que los grupos
dominantes estén dispuestos voluntariamente a renunciar a sus privilegios. El hecho de que acepten
retirarse de la arena política cuando consideran que su repliegue puede ser más conveniente, no
debe llevarnos a engaño. Pueden perfectamente tolerar y hasta propiciar la presencia de un gobierno
de izquierda, si este pone en práctica su política y se limita a administrar la crisis. Lo que tratarán de
impedir siempre valiéndose de medios legales o ilegales es y en eso no hay que ser ilusos que se
lleve adelante un programa de transformaciones democráticas y populares profundas que ponga en
cuestión sus intereses económicos.
89. De esto se deduce que la izquierda debe estar preparada para hacer frente a la fuerte resistencia
que estos sectores opondrán y a sus maniobras por recuperar el poder perdido, y debe ser capaz de
defender las conquistas alcanzadas democráticamente.
90. Y por eso, una de las tareas más importantes de nuestros gobiernos es la de transformar la
institución militar.
91. La tarea no es nada fácil, conocemos su desempeño histórico en favor de los grupos dominantes,
pero pensamos que en algunos países de América Latina existen hoy condiciones que ayudan en
este sentido. Recordemos que una de las principales funciones de las fuerzas armadas es la de
defender la institucionalidad existente, el orden establecido. Pero ¿de qué orden se trata? Justamente
de aquel que está plasmado en la constitución heredada y que ha permitido la reproducción del
capitalismo. Cambiar la manera de ordenar la sociedad debe ser tarea prioritaria de nuestros
gobiernos. Esto es lo que se logró a través de los procesos constituyentes en Venezuela, Bolivia y
Ecuador. Las nuevas constituciones plantean un orden diferente que se expresa en nuevas reglas del
juego institucional, que sirven de andamiaje para la construcción de la nueva sociedad. Se trata de
un orden al servicio de la mayoría del pueblo; donde las riquezas naturales, que fueron cedidas a
empresas transnacionales, vuelvan a manos de nuestros estados; y podamos construir estados
independientes y soberanos. La institución armada, al defender este nuevo orden, estará, entonces,
defendiendo la patria y los intereses de la inmensa mayoría de la población y no los de una élite
92. Cuando los militares venezolanos se rebelaron contra los altos mandos golpistas lo hicieron con
la nueva Constitución en las manos, ésta se transformó en el gran aliado del proceso, porque la
defensa de la Constitución no significaba otra cosa que la defensa de los cambios iniciado por el
gobierno de Chávez.
93. Acerca de las medidas concretas que pueden ayudar a la transformación de las fuerzas armadas
me he referido ampliamente en otro trabajo32, aquí quisiera abordar sólo un aspecto que me parece
crucial: la unión de las fuerzas armadas con el pueblo como la mejor manera de defender la
soberanía nacional. Ante la pérdida de apoyo interno, lo único que puede devolver el poder a las
32. Ver Marta Harnecker, América latina y el socialismo del Siglo XXI …, Op.cit. párrafos 309 al 332. Desarrollo allí las
siguientes medidas: a) Encomendar a la institución armada proyectos sociales al servicio de los más desvalidos, b)
Impulsar escuelas de formación y cursos acordes con el espíritu de la Constitución, c) Responsabilizarla de grandes
proyectos de infraestructura que potencien la soberanía nacional, d) Democratizar el acceso a los altos mandos y cambiar
los criterios de selección, e) Elaborar una doctrina militar que incorpore al pueblo en las tareas de la defensa nacional.
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elites anteriormente dominantes es la intervención extranjera a través de las más diversas formas:
económicas, mediáticas y en último término militares. Frente a esta posibilidad, comparto la
opinión del vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera: nuestra única opción de vivir o de
resistir ante una eventual invasión es tener “una fuerte vinculación entre la estructura militar y la
estructura social”. Él nos explica que ésa es la lógica con la que se está construyendo la doctrina
militar boliviana.33 Se está recuperando una tradición de lucha del pasado: lo que en Bolivia se
llamó las ‘republiquetas’, nacidas en la época de la lucha por la independencia para luchar contra el
poder colonial. En ellas lo militar estaba fusionado a la estructura local comunitaria. Fue así como
se resistió y se desarrolló durante 15 años la guerra de emancipación y se logró construir el Estado
boliviano.
94. La historia de muchos países ha demostrado que frente a una alta moral combativa de nuestros
pueblos alzados en armas no hay imperio que pueda vencer.
c) Un modelo de desarrollo que respete la naturaleza
95. Hemos hablado anteriormente de la visión de Marx frente al problema del medio ambiente. Éste
no podía, sin embargo, imaginar la profundidad que podría adquirir la crisis ecológica siglo y medio
después de haber escrito El Capital. Según fuentes autorizadas34— la tierra ha perdido una quinta
parte de su superficie cultivable, una quinta parte de sus selvas tropicales y decenas de miles de
especies vegetales y animales. Extensas extensiones de tierra se han tornado desiertos, gran cantidad
de bosques y lagos se han acidificado, el agua potable habría comenzado a escasear. Esta alarmante
situación ha conducido a crear un consenso cada vez mayor de que no puede mantenerse ni imitarse
el índice de crecimiento de la segunda mitad del siglo XX en los países avanzados. Esto “tendría
consecuencias irreversibles y catastróficas para el entorno natural de este planeta, incluyendo a la
especie humana que forma parte de él”.35
96. Parar esta situación se hace cada vez más urgente si queremos que la humanidad tenga un
futuro. La solución no vendrá, sin embargo, de los países de desarrollo avanzado que son los países
más contaminantes. La reciente Cumbre de Río36 lo acaba de ratificar.
97. Es por ello que otro gran desafío que tienen por delante nuestros gobiernos de izquierda en
América latina es el de sacar a sus pueblos de la pobreza y responder a sus necesidades básicas por
siglos postergadas, pero hacerlo respetando a la naturaleza.
98. Cuestionar al desarrollo ilimitado propio del capitalismo, no debe significar oponerse a todo
desarrollo. Un “crecimiento cero”, como algunos proponen, para evitar el consumo de energía
contaminante y sus consecuencias degradantes del medio ambiente, significaría congelar las
actuales desigualdades existentes entre los países ricos y los países pobres, es decir, entre las
sociedades desarrolladas que han alcanzado un elevado nivel de vida, y la mayor parte de la
humanidad que está muy lejos de alcanzar esas condiciones.
33. Marta Harnecker, Entrevista con Álvaro García Linera, op.cit.
34. Datos del World Institute de 1990.
35. E. Hobsbawm, La historia del siglo XX (1914=1991), Barcelona Crítica, 1995. p.561.
36. Cumbre de la Tierra Río+20 —llamada oficialmente Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable—
se celebró del 20 al 22 de junio de 2012 en la ciudad de Rio de Janeiro. Rio+20, United Nations Conference on
Sustainable Development, was held in Rio de Janeiro, Brazil, on June 20-22, 2012.
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99. Por otra parte, aunque nuestra meta debe ser encaminarnos hacia una economía cada vez menos
extractivista, no podemos pensar que esto se puede lograr de un día para otro. El propio Alberto
Acosta, un investigador ecuatoriano muy crítico al extractivismo aclara que no se puede pensar en
“cerrar los actuales campos petroleros en explotación, pero sí de discutir seriamente sobre si
conviene seguir ampliando la frontera petrolera” con los impactos ambientales devastadores que eso
significa.37
100. Para limitar la explotación petrolera, en el 2007 el gobierno ecuatoriano presentó al mundo un
interesante y desafiante proyecto —conocido como el proyectoYasuní ITT 38—. El Ecuador se
compromete a mantener bajo tierra el crudo probado equivalente al 20% de sus reservas existentes
en tres campos petroleros situados en el Parque Nacional Yasuní a cambio de que la comunidad
internacional contribuya financieramente con al menos 3.600 millones de dólares, equivalentes al
50% de los recursos que percibiría el Estado en caso de optar por la explotación petrolera.
101. Tenemos que afrontar el reto de encontrar una estrategia que permita construir el Buen Vivir
aprovechando los recursos naturales no renovables, transformándolos en “una bendición” —como
recomienda el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz—, pero sin depender exageradamente de
ellos. Sólo así podremos salir de la trampa de la pobreza y del subdesarrollo.39
102. El ecologista y economista estadounidense, Herman E. Daly, ha establecido tres criterios
operativos básicos que deberían ser aplicados en una sociedad ecológicamente sostenible: “1) no
explotar los recursos renovables por encima de su ritmo de renovación; 2) no explotar los recursos
no renovables por encima del ritmo de sustitución por recursos renovables; 3) no verter al aire, al
agua y al suelo una cantidad o una composición de residuos por encima de la capacidad de
absorción de los ecosistemas.”40 Hay quienes añaden un cuarto criterio: el respeto a la diversidad
biológica o biodiversisad de los diferentes ecosistemas.
103. No se trata, entonces, de decir no al desarrollo, sino de “concebir y concretar modelos de
desarrollo auténticamente humanos” o lo que varios autores llaman “desarrollo sustentable” o
sociedad ecológicamente sostenible, es decir, una sociedad que satisfaga “de forma equitativa las
necesidades de sus habitantes sin poner en peligro la satisfacción de las necesidades de las
generaciones futuras41, una sociedad en la que quien decida qué y cómo producir sea el pueblo
organizado.
d) Otros desafíos
104. Otro desafío menor pero que no deja de ser importante es el que se refiere a la agenda electoral
a la cual deben someterse estos gobiernos para legitimarse ante los continuos ataques de la
oposición y para poder dar continuidad al proceso de cambios ya iniciado.
105. Esta agenda choca muchas veces con la agenda de la construcción democrática participativa.
Suelen paralizarse o debilitarse procesos de construcción de poder popular para dar cabida a las
37. Marta Harnecker, Tiempos políticos y procesos democráticos, Entrevista a Alberto Acosta, 21 sep.2010, párrafo 148.
38 Ishpingo, Tambocoha y Tiputini , de ahí la sigla (ITT). En ese Parque existen reservas por 846 millones de barriles de
petróleo.
39. Marta Harnecker, Tiempos políticos y procesos democráticos, Op.cit. párrafo 147.
40. H. E. Daly, Criterios operativos para el desarrollo sostenible, citado por Enric Tello en Economía y ecología en el
camino hacia ciudades sostenibles, en Papeles de la FIM Nº8 (Alternativas al desarrollo), Madrid, España nota 7, p.136.
41. Enric Tello, Ibidem, p.135.
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campañas electorales; éstas tienden a fomentar actitudes populistas: muchas veces se prioriza en
ellos la entrega de soluciones en lugar de estimular la conquista de ellas por la gente.
106. A esto hay que agregar que no siempre los candidatos compiten en igualdad de condiciones:
aquellos que tienen acceso a los medios o al uso del aparato del Estado para sus campañas se ven
muy favorecidos en relación con los demás.
107. Por otra parte, no es fácil resolver el gran dilema de la contradicción entre tiempos políticos y
procesos democráticos. Muchas veces se quisiera alargar la discusión acerca de leyes o procesos
constituyentes con lo que se ganaría en riqueza democrática, pero podría arriesgarse el futuro del
proceso democrático.42
108. Todas estas son realidades que tenemos que enfrentar en el futuro. El gran desafío que se nos
presenta es cómo ir construyendo una institucionalidad alternativa, es cómo maximizar los aspectos
positivos y minimizar los negativos, para poder acumular fuerzas a favor del cambio y no a favor
del pasado.
109. Y en este sentido, una de las primeras cosas que deberíamos hacer es evitar que en la búsqueda
de votos —en lugar de hacer una campaña educativa, pedagógica, que sirva para que el pueblo
crezca en organización y conciencia— utilicemos las mismas técnicas para vender sus candidatos
que suele usar el sistema burgués.
110. Por otra parte, los avances suelen ser muy lentos y frente a esta situación no poca gente de
izquierda se desanima. Muchos pensaron que la conquista del gobierno sería la varita mágica para
resolver prontamente los problemas más sentidos por la gente.
3) NECESIDAD DE UNA PEDAGOGÍA DE LOSMITES
111. Por eso es que pienso que, de la misma manera en que nuestros dirigentes revolucionarios
deben usar el Estado para cambiar la correlación de fuerzas heredada, deben también realizar una
labor pedagógica frente a los límites o frenos que encuentran en su camino —lo que llamamos una
pedagogía de los límites—. Muchas veces se cree que hablarle de dificultades al pueblo es
desalentarlo, desanimarlo, cuando, por el contrario, si a nuestros sectores populares se les informa,
se les explica por qué no se pueden alcanzar de inmediato las metas deseadas, eso los ayuda a
entender mejor el proceso en que viven y a moderar sus demandas. Y también los intelectuales
deben ser alimentados con información para que sean capaces de defender el proceso y para que
puedan realizar una crítica seria y constructiva si es necesario.
112. Pero esta pedagogía de los límites debe ir acompañada simultáneamente de un fomento de la
movilización y la creatividad populares evitando domesticar las iniciativas de la gente, y a
sabiendas de que eso redundará en críticas a las posibles fallas de la gestión gubernamental. No sólo
se debe tolerar la presión popular sino que se debe entender que es necesaria para ayudar a los
gobernantes a combatir las desviaciones y errores que pueden ir surgiendo en el camino.
42. Pienso que los intelectuales son los que viven con más intensidad este dilema y por eso quisiera recordar lo que
escribía Carlos Matus, en su libro El líder sin estado mayor: “Mientras el dilema de algunos intelectuales es ocuparse de
pensar sin renunciar a la acción […], el de algunos políticos es ocuparse de la acción sin renunciar a pensar. Este dilema de
ambos los lleva a la mutua descalificación, lo que impide que se reconozcan las capacidades y aportes que cada grupo
debe hacer.” (la oficina del gobernante, Fundación ALTADIR, La Paz, Bolivia, 1997).
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3. CONSTRUYENDO UNA NUEVA HEGEMONÍA
113. Anteriormente me he referido a las características fundamentales de la nueva sociedad que
queremos construir. Me detuve especialmente en el tema de la democracia participativa y
protagónica como uno de sus rasgos esenciales. Abordé también las características que tiene la
transición en aquellos países cuyos gobernantes han decidido avanzar hacia el socialismo por la vía
pacífica o institucional.
114. Ahora quisiera hablar brevemente de cómo lograr la correlación de fuerzas necesarias para
avanzar hacia la sociedad que queremos construir y su relación con el tema de la hegemonía.
1) DEFINIENDO LO QUE ENTENDEMOS POR HEGEMONÍA
115. Empezaré primero por definir lo que entiendo por hegemonía, ya que esta palabra tiene muchas
acepciones y se aplica a diferentes terrenos o áreas de la sociedad. Se habla de hegemonía
económica, de hegemonía política, de hegemonía cultural. Aquí usaré aquella relacionada con el
tema de la conciencia, de la cultura.43
116. Y mi punto de partida, siguiendo a Marx, es que las ideas y valores que prevalecen en una
determinada sociedad y racionalizan y justifican el orden existente, son las ideas y valores de las
clases dominantes, que en épocas pasadas se trasmitían fundamentalmente a través de la familia, la
iglesia y el sistema escolar, y que hoy cada vez más se transmiten a través de los medios de
comunicación, y especialmente a través de la televisión, cuyas telenovelas han pasado a ser —como
dice el sociólogo chileno, Tomás Moulián— el opio del pueblo de hoy, influyendo muy
especialmente en los sectores menos provistos de armas teóricas de distanciamiento crítico.
117. Y entiendo que una clase llega a ser hegemónica cuando logra que sus valores, que sus
propuestas, que su proyecto de sociedad sean aceptados, mirados con simpatía y asumidos como
propios por amplios sectores sociales. Hegemonía es lo contrario a la imposición por la fuerza.
118. Por otra parte, no hay que confundir la palabra hegemonía con dominio, porque puede haber
dominio de una clase cuando los intereses de ésta se imponen a la sociedad por la fuerza y puede
haber dominio si estos intereses son asumidos por la gente como propios. Puede haber entonces una
clase que domina mediante el terror o que domina mediante el consenso o mediante una
combinación de ambos. Además, hay que tener presente que la hegemonía no es algo que se
conquista para siempre, puede perderse. Y suele ocurrir que aquellos gobiernos que ejercían su
dominio mediante el consenso, cuando empiezan a perder el apoyo social reemplazan esa pérdida
por la adopción de métodos autoritarios que les permitan continuar en su papel dominante. Parecería
que hay una dialéctica entre debilitamiento de la capacidad de convencer y el aumento de la
necesidad de emplear la fuerza.
119. Cuando una clase social llega a ser hegemónica, uno de sus logros es que permite conformar
un bloque social, es decir, que permite mantener unido a un conglomerado social heterogéneo que
normalmente está marcado por contradicciones de clase, a veces, muy profundas. Son sus
planteamientos, sus propuestas las que sirven de elemento cohesionador ayudando a mitigar las
contradicciones existentes entre sus diferentes sectores sociales.
43. He tomado aquí ideas de Gramsci y de dos estudiosos del pensamiento del filósofo italiano: Christine
Buci-Glucksmann, Gramsci y el Estado y Luciano Gruppi, El concepto de Hegemonía en Gramsci (Ediciones de
Cultura Popular, México, 1978, Caps. I y V. Págs. 7-24 y 89-111 respectivamente.
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120. Existe también una relación entre hegemonía y capacidad de resolver los problemas de la
población. Al menos ésta debe tener la ilusión de que las medidas que se adoptan van a resolverlos,
porque si la gente comprueba que esto no es así, empieza a resquebrajarse esa hegemonía.
a) Burguesía logra aceptación popular del orden capitalista
121. En no pocos países, los sectores burgueses han logrado sembrar sus valores y generar una
amplia aceptación popular del orden social capitalista, han logrado la dirección cultural sobre la
sociedad, es decir, han logrado gobernar por consenso más que usando el látigo. Su propaganda
suele estar tan bien elaborada que, no sólo logra crear necesidades artificiales sino que también
logra ilusionar a importantes sectores de la población con que sus problemas serán resueltos
mediante la implementación de su modelo económico.
b) Comienza el resquebrajamiento de la hegemonía burguesa
122. Sin embargo, la crisis mundial del capitalismo, su incapacidad para resolver los problemas más
acuciantes de nuestros pueblos, la agudización vertiginosa de la miseria y la exclusión social de la
gran mayoría de la población, mientras cada vez menos manos acaparan la mayor parte de la
riqueza, han llevado a que un número creciente de personas en el mundo comience a rechazar este
modelo. La hegemonía cultural de la burguesía ha comenzado a resquebrajarse en varios países. Fue
ese resquebrajamiento el que creó las condiciones para que varios de nuestros pueblos
latinoamericanos eligieran a gobernantes con propuestas alternativas al neoliberalismo y el que
explica también las actuales movilizaciones y sublevaciones populares en distintas partes del
planeta.
2) NECESIDAD DE UN INSTRUMENTO POLÍTICO44
123. Pero este resquebrajamiento de la hegemonía burguesa no significa que se haya consolidado
una nueva hegemonía popular. Ésta no surge espontáneamente, se necesita un instrumento político,
una organización política que la construya.
124. Algunos podrán argumentar que las grandes movilizaciones que están ocurriendo en distintas
partes del mundo nos hacen ver que es posible luchar prescindiendo de las organizaciones políticas.
Yo creo justamente que estas movilizaciones nos están planteando que para pasar a etapas
superiores de lucha sí se requiere un instrumento político, que no tiene por qué ser el tradicional
partido político de izquierda.
125. Tanto estas movilizaciones como los estallidos sociales que se produjeron en varios países de
América latina en la década de los 80 y 90, han demostrado fehacientemente que no basta la
iniciativa creadora de las masas para lograr la victoria sobre el régimen imperante.
126. En los años más recientes y en cada vez más países, crecientes multitudes se han rebelado
contra el orden existente y sin una conducción definida se han tomado plazas, calles, carreteras,
pueblos, parlamentos, pero, a pesar de haber logrado la movilización de cientos de miles de
personas, ni su masividad ni su combatividad han permitido ir más allá de una mera revuelta
44. He retomado en estos párrafos muchas de las ideas expuestas en mi texto: Ideas para la lucha : ¿Insurrecciones o
revoluciones?” El papel del instrumento político, primero de una serie de 12 artículos cortos escritos en el 2003. Y de los
otros libros que he escrito sobre el tema: Reconstruyendo la Izquierda (2006); La izquierda después de Seattle (2005);
La izquierda en el umbral del Siglo XXI. Haciendo posible lo imposible (1999); La izquierda se renueva (1991)
http://www.rebelion.org/docs/92377.pdf; Vanguardia y crisis actual o Izquierda y crisis actual (1990)
http://www.rebelion.org/docs/92106.pdf.
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popular. Han logrado derribar presidentes, pero no han sido capaces de conquistar el poder para
iniciar un proceso de transformaciones sociales profundas.
127. La historia de las revoluciones triunfantes, por el contrario, ratifica en forma porfiada que para
que la energía popular, en lugar de ser desperdiciada, se transforme en fuerza impulsora de
cambios se requiere una instancia política que ayude a superar la dispersión y atomización del
pueblo explotado y oprimido, proponiendo un programa alternativo de carácter nacional que sirva
de instrumento aglutinador de amplios sectores populares, a la vez que estrategias y tácticas que
permitan unificar la acción para golpear eficazmente al poderoso enemigo que hay que enfrentar en
el momento decisivo y el lugar decisivo.
128. Y con cuánto mayor razón hoy en que el sujeto popular potencialmente revolucionario es tan
heterogéneo y está tan fragmentado, y tan diverso en cada país.
129. La sólida cohesión organizativa no sólo otorga la capacidad objetiva para actuar; a la vez crea
un clima interno que hace posible una intervención enérgica en los acontecimientos y un
aprovechamiento de las oportunidades que éstos ofrecen. Hay que recordar que en política no sólo
hay que tener la razón, sino que hay que tenerla a tiempo y contar con la fuerza para materializarla.
130. Por el contrario, el no tener ideas claras por qué luchar y la sensación de no contar con
instrumentos sólidos que permitan llevar a la práctica las decisiones adoptadas, influye
negativamente ejerciendo una acción paralizadora.
131. Reconozco que el terreno no es fértil para sembrar estas ideas. Hay muchos que no aceptan
siquiera discutirlas. Y adoptan esta actitud porque las asocian a las prácticas políticas
antidemocráticas, autoritarias, burocráticas, manipuladoras, que han caracterizado a muchos
partidos de izquierda.
132. Yo creo que es fundamental superar este bloqueo subjetivo y entender que cuando hablo de un
instrumento político, no se trata de cualquier instrumento político, se trata de un instrumento
político adecuado a los nuevos tiempos; un instrumento que tenemos que construir entre todos.
133. Pero para crear o remodelar el nuevo instrumento político hay que cambiar primero la cultura
política de la izquierda y su visión de la política. Esta no puede reducirse a las disputas políticas
institucionales por el control del parlamento o de los gobiernos locales; por ganar un proyecto de
ley o unas elecciones. En esta forma de concebir la política, los sectores populares y sus luchas son
los grandes ignorados. La política tampoco puede limitarse al arte de lo posible.
134. Para la izquierda la política debe ser el arte de hacer posible lo imposible. Y no se trata de una
declaración voluntarista. Se trata de entender la política como el arte de construir fuerza social y
política capaz de cambiar la correlación de fuerzas a favor del movimiento popular de tal modo de
poder hacer posible en el futuro lo que hoy aparece como imposible.
135. La visión que yo tengo de este instrumento político es la de una organización capaz de levantar
un proyecto nacional que permita aglutinar a todos los sectores afectados por la crisis y les sirva de
brújula. Como una instancia volcada hacia la sociedad, respetuosa de la autonomía de los
movimientos sociales, que renuncie a manipularlos, y cuyos militantes y dirigentes sean verdaderos
pedagogos populares, capaces de potenciar toda la sabiduría que existe en el pueblo tanto la que
proviene de sus tradiciones culturales y de lucha, como la que adquiere en su diario bregar por la
subsistencia a través de la fusión de estos conocimientos con los más globales que la
organización política pueda aportar. Como una instancia orientadora y articuladora al servicio de los
movimientos sociales. Una instancia que entienda la política como el arte de construir fuerzas, y que
supere el antiguo y arraigado error de pretender construir fuerza política sin construir fuerza social.
23
3) ESTRATEGIA POLÍTICA PARA LA ACTUAL COYUNTURA: UN AMPLIO FRENTE
136. Una instancia política que sea capaz de aprovechar la profundidad de la crisis y la amplitud y
variedad de los sectores afectados. Que aproveche el escenario altamente favorable para aglutinar
en una sola gran columna a la creciente y dispersa oposición social conformando un bloque social
alternativo, de amplísima composición social y de enorme fuerza, la que se irá acrecentando en la
medida en que haya capacidad de convocar a la legión de sus potenciales integrantes.
137. En el caso de una izquierda en el gobierno, la tarea estratégica es ser capaces de articular y
movilizar a todos los sectores sociales interesados en defender y profundizar los cambios que ha
comenzado a realizar el gobierno y que encuentran una férrea oposición en los sectores que se
oponen a ellos.
138. Las características de este bloque social —que podría reunir a la inmensa mayoría de la
población— dependerán de cada país. El peso de cada sector social, de cada grupo étnico, etc. será
diferente en cada uno de ellos. En América Latina, además de los sectores tradicionales de la clase
obrera urbana y rural, y de los sectores más pobres y marginados, podría convocar a: los estratos
medios empobrecidos, la constelación de pequeños y medianos empresarios y comerciantes, el
sector de los trabajadores informales, los productores rurales medianos y pequeños, la mayoría de
los profesionales, la legión de los desocupados, los cooperativistas, los jubilados, la policía y los
cuadros subalternos del ejército (suboficiales y cuadros que les están subordinados).
139. Pienso que también podrían formar parte de él sectores capitalistas cuya situación en el mundo
de los negocios ha entrado en contradicción objetiva con el capital transnacional. No se trataría de
sectores burgueses capaces de levantar un proyecto propio de desarrollo nacional, sino de sectores
que, para sobrevivir como tales en el contexto de la globalización neoliberal, no tienen otro camino
que insertarse en un proyecto nacional popular que les asegure apoyo crediticio y un amplio
mercado interno, producto de las políticas sociales de dicho gobierno.
140. Y como el neoliberalismo empobrece a la gran mayoría de la población de nuestros países, y
no la empobrece sólo desde el punto de vista económico, sino también en su subjetividad, no sólo
deberíamos considerar a los sectores económicamente afectados, sino también a todos los
discriminados y oprimidos por el sistema: mujeres, jóvenes, niños, ancianos, indígenas, afro
descendientes, determinadas creencias religiosas, diferente orientación sexual, etcétera.
141. En este bloque deben tener cabida, entonces, todos aquellos que sufren las consecuencias del
sistema y están dispuestos a comprometerse en la lucha por detener en un primer momento su
avance y, luego, tratar de revertirlo.
142. Por otra parte, en un mundo en que el ejercicio de la dominación se realiza a escala global,
parece aún más necesario que ayer establecer coordinaciones y estrategias de lucha a nivel regional
y supra-regional. Los foros sociales mundiales y otros encuentros de carácter internacional han
permitido notables avances en este sentido, aunque todavía queda mucho por hacer.
143. Sigue plenamente vigente lo que escribió, en 1994, el senador uruguayo del Frente Amplio,
Enrique Rubio: debemos buscar una articulación “de los excluidos, postergados, dominados y
explotados a escala mundial, incluyendo a los que viven en los países desarrollados. Es preciso […]
jaquear al capitalismo desde lo político, estatal o no estatal, militante o no militante, partidario o no
partidario, desde los movimientos sociales, desde los complejos científico-técnicos, desde los
centros culturales y comunicacionales en los cuales se moldean, de modo decisivo, las formas de
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sensibilidad, y desde las organizaciones autogestionarias […]. Para decirlo en una forma un poco
esquemática y quizá chocante, la revolución será internacional, democrática, múltiple y profunda, o
no será.”45
144. Pienso que para ir conformando este bloque es necesario que seamos capaces de proponer
tareas concretas y limitadas, que prioricen los puntos de convergencia y que seamos capaces de
tratar correctamente las contradicciones que necesariamente van a surgir entre sectores tan diversos
del pueblo.
145. Sería importante poder elaborar un programa coyuntural o plataforma de acumulación para
dicha coyuntura que cumpla el papel de instrumento aglutinador de todos los “perdedores” y
perjudicados por el modelo neoliberal. Una plataforma que se plantee: frenar el desarrollo del
proyecto neoliberal y ofrecer alternativas concretas a los graves problemas del presente.
146. Plataforma que debería ser elaborada con la participación de todos los que se sientan llamados
a hacerlo. Coincido con Rafael Agacino en que “el ejercicio democrático de elaboración de política,
de construcción de consensos en torno a las demandas populares” es muy importante. “Se trata —
como él dice— de abrir espacios para la política desde abajo, de estimular el más elemental acto de
comunicar anhelos cara a cara, y de ahí avanzar al procesamiento social de los intereses diversos,
congeniando inteligencias y aunando voluntades en torno a los derechos generales de todos los que
vivimos del esfuerzo propio.”46
147. Esta plataforma no debe confundirse con el programa del instrumento político. Este debe
desarrollar con mayor profundidad la meta a alcanzar y el camino a seguir.
a) Ganar la cabeza y el corazón de la inmensa mayoría47
148. Por otra parte, si nuestro proyecto de sociedad alternativa al capitalismo es esencialmente
democrático debemos tener claro que tenemos que ganarnos la cabeza y el corazón de la inmensa
mayoría de la gente. No podemos imponerle nuestro proyecto, debemos convencerla de que es el
mejor proyecto para ella y hacerla partícipe de la construcción de la nueva sociedad.
149. ¿Y qué podemos hacer para lograr estos objetivos?
150. En primer lugar, debemos entender que no basta con la prédica. Como dice el presidente
Chávez, la mente y el corazón se ganan en la práctica, creando oportunidades para que la gente vaya
entendiendo el proyecto en la medida en que va siendo constructora del mismo.48
151. Nuestra convocatoria debe ser amplia, no debe excluir a nadie. Todas las personas de buena
voluntad que quieran realizar un trabajo en función de un colectivo, buscando su bienestar,
buscando la solidaridad con otros colectivos, deben ser convocadas, sea del color político o de la
creencia religiosa que sea.
45. E. Rubio y M. Pereira, Utopía y estrategia, Democracia y socialismo, Ediciones Trilce, Montevideo, Uruguay 1994,
pp.149- 150.
46. Rafael Agacino, “Movilizaciones sociales: coyuntura y aperturas políticas del período.”, mayo 2012. Este artículo
puede encontrarse en la siguiente dirección electrónica: (PENDIENTE)
47. Desarrollé esta temática en: Hacia la construcción de una nueva hegemonía anticapitalista. Tareas de nuestros
gobiernos y de la organización popular, Ponencia en la UCA, El Salvador, 21 octubre 2011.
48. Hugo Chávez, Primer Aló Presidente teórico sobre el tema de las comunas, 11 de junio 2009.
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152. Nuestra actitud debe hacer sentir a la gente que sus opiniones, las informaciones que envía, sus
críticas, reflexiones e iniciativas son tomadas en cuenta.
153. Esto implica también entender que no se puede gobernar sólo para los nuestros, sólo para los
“rojos”. ¡Cuánta gente no ha sido ganada para el proceso cuando ve que el gobierno otorga recursos
a los sectores más desvalidos, sean estos partidarios o no de ese gobierno!
154. Por eso creo que es fundamental que se haga una diferenciación en el campo capitalista entre
oposición destructiva, conspiradora, y oposición constructiva, evitando meter en un mismo saco a
todo el mundo. Pienso que ayudaría a acercar a muchos que hoy están alejados si somos capaces de
reconocer las iniciativas positivas de la oposición y no condenar como malo todo lo que venga de
ella. Hay que combatir sus ideas erradas, sus propuestas equivocadas, pero destruirlas con
argumentos, sin agresiones verbales. Quizá esas agresiones verbales son muy bien recibidas por los
sectores populares más radicalizados, pero producen rechazo en amplios sectores medios y también
en muchos sectores populares. La gente suele no sentirse cómoda con esos ataques.
155. Tenemos que preguntarnos por qué, si nuestro proyecto de sociedad alternativa al capitalismo
es un proyecto hermoso, profundo, transformador, y refleja los intereses de la gran mayoría de la
población, los gobiernos que se han propuesto construirlo no cuentan con todo el apoyo popular con
el que debieran contar.
156. Yo pienso que en gran medida esto se explica porque una parte importante de la población no
conoce nuestro verdadero proyecto. Los medios opositores se encargan de deformarlo, de crear
falsas alarmas y, muchas veces, logran aterrorizar a la gente acerca del futuro que les espera. Pero
ellos no son los únicos culpables de esta situación. Nosotros también hemos contribuido a ella.
Solemos tener grandes debilidades al comunicar el proyecto. No destinamos suficiente tiempo ni
recursos ni creatividad a esta tarea. Y, lo más grave, muchas veces, con nuestra propia forma de
vivir estamos negando ese proyecto. Proponemos crear una sociedad democrática, solidaria,
transparente, no corrupta y estamos asumiendo prácticas autoritarias, clientelares, egoístas, poco
transparentes. Muchas veces hay una gran distancia entre lo que predicamos y lo que vivimos y
nuestra prédica se hace entonces poco creíble.
157. No podemos asombrarnos, entonces, de que haya importantes sectores de la sociedad que aún
no se identifican con nuestro proyecto y que es necesario ir conquistando. Tenemos que procurar
corregir estos errores y superar estas desviaciones, ya que sólo así podremos llegar a ganar la
hegemonía sobre la sociedad.
b) Una nueva cultura de la izquierda
158. Finalmente, para terminar este trabajo, no quiero dejar de repetir lo que ya he dicho
innumerables veces: para ganar la hegemonía se necesita una nueva cultura de la izquierda. Una
cultura pluralista y tolerante, que ponga por en
encima lo que la une y deje en segundo plano lo que la
divide. Necesitamos militantes de izquierda que promuevan valores como: la solidaridad, el
humanismo, el respeto a las diferencias, la defensa de la naturaleza; que rechacen el afán de lucro y
las leyes del mercado como principios rectores de la actividad humana, que comiencen a darse
cuenta que la radicalidad no está en levantar las consignas más radicales ni en realizar las acciones
más radicales —que sólo unos pocos siguen porque asustan a la mayoría—, sino en ser capaces de
crear espacios de encuentro y de lucha para amplios sectores. Una izquierda que entienda que es en
la lucha donde los seres humanos crecemos y nos transformamos. Constatar que somos muchos los
que estamos en la misma lucha es lo que nos hace fuertes, es lo que nos radicaliza

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