La lucha por la conducción del movimiento sindical en El Salvador de 1930

La lucha por la conducción del movimiento sindical en El Salvador de 1930
Roberto Pineda 9 de diciembre de 2015

En el número 31, de mayo de 1930, de la revista El Trabajador Latino Americano, publicada en Montevideo, Uruguay, por la Confederación Sindical Latino Americana, aparece un artículo firmado por Rufino Vega que informa sobre “la situación sindical en El Salvador”, en particular sobre la “expulsión de los elementos traidores y amarillos de la Federación Regional de Trabajadores” y señala que “el reciente congreso ratifica su adhesión a la CSLA y a sus principios revolucionarios.”El artículo nos revela un significativo cuadro de la situación sindical antes de la derrota sufrida en enero de 1932.

Explica el artículo que “desde hace algunos meses a esta parte la reacción gubernamental ha concentrado su fuego contra la Federación Regional de Trabajadores y sus sindicatos adheridos. Paralela a la reacción violenta y brutal del gobierno, agente del imperialismo, en el propio seno de nuestras filas surgieron una serie de elementos oportunistas y traidores quienes asustados, algunos, frente a la reacción, y otros obrando como agentes directos de la burguesía intentaron quebrar nuestras organizaciones y conducirlas por el sendero del repudiable reformismo y de colaboración con el capitalismo.”

Añade que “visto el gobierno y el imperialismo que no podían detener la marcha siempre creciente de los sindicatos revolucionarios y sobre todo teniendo en cuenta que la C.O.P.A. ha perdido todo su prestigio en nuestro medio, como en general en la América Latina, y no engaña ya a nadie ellos han intentado darnos una puñalada, trapera, con métodos nuevos que a continuación reseñamos, pero que han fracasado ruidosamente.”

Reconoce el artículo que “en realidad, hasta el presente en su gran mayoría, la dirección de F.R. de T. estaba en manos de oportunistas que enmascaraba su tendencia colaboracionistas y derrotistas con el pretexto del atraso de la clase obrera y negándose a reconocer la crisis en aumento y la consiguiente radicalización de las masas. Estos elementos en el Congreso Nacional del año pasado tuvieron algunos gestos revolucionarios en apariencia (rechazaron las ofertas del gobierno de un subvención y se declararon adversarios abiertos de la C.O.P.A. “

No obstante esto, analiza que “esto fue simplemente porque eran píldoras muy difíciles de tragar por los obreros y que claramente los hubiera liquidado ante los trabajadores. En el fondo eran elementos reformistas, que se desenmascararon con el advenimiento de la reacción y con la radicalización de los trabajadores. Así por ejemplo, mientras (Luís Felipe) Recinos *(miembro del Comité Central) apoyaba la Resolución contra la C.O.P.A. mantenía estrechas relaciones con la “Liga de Conciliación” (The Fellowship of Reconciliation)1 enviada por los gringos yanquis capitalistas a Sandino para tratar de sobornarlo y renunciar a la lucha. Esta organización está llamado a desempeñar un papel tan pernicioso o más que la C.O.P.AS. por el carácter que tomaran las luchas en este sector.”

Por otra parte “mientras se rechazaba la oferta de Pío Romero (el Presidente) se aceptaba su apreciación de la incapacidad de los trabajadores agrícolas de poder ser organizados por su atraso general! Otro miembro del Comité Central, Serafín Martínez** no tenía ninguna confianza en la masa y consideraba imposible los trabajos de organización entre los peones por falta de medios. Para él no existía línea política revolucionaria y orientación hacia el proletariado de la campaña sino que “Organizar por organizar.”

Indica que “estos tres*** son los elementos más caracterizados y representativos del oportunismo, contra los cuales hemos tenido que conducir por largo tiempo una lucha a fondo por la orientación revolucionaria y clasista de la Federación Regional de Trabajadores.”

Explica que “el triunfo que han obtenido posteriormente los principios de la lucha revolucionaria de clases sobre el oportunismo, en el propio seno del Comité Central y sobre todo en el reciente Congreso Nacional de la F.R. T. se debe al vigor con que han reaccionado los trabajadores, quienes han logrado expulsar de su seno a los elementos amarillos y fortalecer aún más la organización.”

Subraya que “al principio intentamos poder convencer a esos compañeros de su error gravísimo de incomprensión de la actual situación revolucionaria internacional y sobre todo de la profunda crisis del café en el país que afecta a toda la población laboriosa, y por consiguiente la exacerbación de la combatividad de los trabajadores que se manifiesta en la ciudad y en las haciendas feudales. Pero en vista y como era de esperarse, de que la persuasión no daba resultado los miembros que estaban de acuerdo con las directivas de la C.S.L.A. ayudados por los jóvenes trabajadores iniciaron la lucha franca y abierta contra el oportunismo en todos sus aspectos llevando la polémica la seno de las grandes masas.”

Añade que “con este objeto se iniciaron cursos elementales entre los trabajadores creando entre ellos Comisiones de Propaganda para ir hacia el campo. Con esto el prestigio de los líderes oportunistas desvaneció ante la verdadera lucha revolucionaria. Esta fue la preparación que se hizo para el Congreso Nacional. Veamos los resultados de la política revolucionaria y en que quedaron los argumentos del “proletariado atrasado de la campaña”

Informa que “antes del Congreso el numero de sindicatos existentes ascendía a 33; en la actualidad existen 40, con 10 a 12 mil obreros organizados. La composición de la Federación ha mejorado en el sentido que las pérdidas son de los sectores de la ciudad más influidos por el artesanaje; zapateros, vendedores ambulantes, peluqueros, vendedores de diarios, etc. Algunos de estos sindicatos han sido reorganizados.”

Y apunta como destacado logro que “la Federación ha aumentado su influencia entre los trabajadores agrícolas. Esto no es de extrañar cuando se tiene en cuenta que los camaradas de las Comisiones de Propaganda a que hemos hecho referencia salían diariamente en giras continuas al campo a pie durante dos o tres días, por falta de recursos y muchas veces por no existir transporte en las aldeas.”

Señala que “para el futuro y en base a este brevísimo informe, se pueden sacar claras e innegables conclusiones. Los trabajadores de la ciudad y del campo se dan cuenta que la línea revolucionaria trazada en el último Congreso nuestro es justa y estrecharan filas cada vez más en derredor de la Sección Salvadoreña de la Confederación Sindical Latino Americana. Las masas comprenden hoy que la política de colaboración no ha servido para otra cosa que la de permitir a las empresas imperialistas y al Gobierno de concentrar sus fuerzas e iniciar el ataque contra los obreros.”

Asimismo que “la crisis general y particularmente la baja de los precios del café crea una situación revolucionaria que aumentará entre los campesinos pobres y trabajadores de la campaña y de la ciudad, planteando como cuestión de vida o muerte el problema de la conquista de la tierra para quienes la trabajan.”

Y concluye afirmando que “los trabajadores y campesinos pobres saben bien, y se los haremos comprender mejor que par la conquista de la tierra, se hace indispensable una alianza estrecha entre los trabajadores de la ciudad y del campo a base de una labor revolucionaria abnegada, tal cual lo ha fijado el último Congreso de la F.R.T.”

*Luís Felipe Recinos, periodista, luego de ser expulsado de la dirección de la FRTS, a la cual se había integrado en 1928, crea el Partido del Proletariado y se vincula con el líder reformista y luego presidente Arturo Araujo, ocupando puestos en su gobierno y luego del golpe de estado de diciembre de 1931, lo acompaña en el exilio en Guatemala.
**Serafín Martínez, mecánico, había asistido en mayo y junio de 1929 tanto a la creación de la CSLA en Montevideo, Uruguay como a la Primera reunión de Partidos Comunistas Latinoamericanos en Buenos Aires, Argentina. Fue asesinado por la dictadura militar en enero de 1932.
***Aunque no lo menciona en el texto, seguramente el tercer expulsado de la FRT en febrero de 1930 durante el VI Congreso de la FRT es Gumersindo Ramírez, maestro zapatero, por cierto padre de Carlos Lenin Ramírez, destacado militante del PCS en la UES.
1. Los pacifistas estadounidenses Elbert Rusell y John Nevin de la Hermandad para la Reconciliación, FOR, visitaron los países centroamericanos incluyendo a El Salvador a finales de 1927, en rumbo hacia Nicaragua donde aspiraban reunirse con el General Sandino y convencerlo de renunciar a la lucha armada y adherirse a la resistencia no violenta. La reunión no pudo realizarse aunque se reunieron con Somoza así como con la esposa de Sandino.

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