La Revolución del 20 de Octubre de 1944 y la dignidad y soberanía nacional

La Revolución del 20 de Octubre de 1944 y la dignidad y soberanía nacional (*)
Por Alfonso Bauer Paiz – Guatemala, octubre de 2005

Antes de desarrollar el tema considero necesario pronunciarme respecto al concepto de los términos: dignidad y soberanía. Por dignidad, entiendo el respeto que a sí misma debe tenerse una persona, sea natural o jurídica y, además el respeto que ella debe observar hacia otra persona, natural o jurídica. El concepto de dignidad es inseparable del de honor, que es el sentimiento íntimo de la propia dignidad. O sea que así como el ser humano ha de cuidar su honor y dignidad, así también el Estado. Por soberanía entiendo el poder que el Estado tiene para actuar por su propia voluntad. “El Estado es soberano en cuanto tiene un imperium sobre su territorio. Todas las personas y las corporaciones insertas en él, cualquiera que sean sus condiciones, están obligadas a obedecer sus leyes. Existe un deber jurídico general de subordinación” (Véase Enciclopedia Política de Rodrigo Borja). La anterior es la soberanía considerada desde el punto de vista al interior de la nación, pero, desde el punto de vista internacional la soberanía se identifica con la independencia o sea que “los Estados son soberanos en sus relaciones recíprocas, (…) son iguales los unos con los otros, sin que pueda ninguna reclamar superioridad ni autoridad sobre los demás”. “Una de las manifestaciones de la independencia (…) es el derecho de cada Estado a escoger su forma de gobierno, establecer su ordenamiento jurídico y elegir sus autoridades, sin sufrir presiones ni injerencias exteriores que coarten la libre determinación de su pueblo”. (Véase Enciclopedia Política, de Rodríguez Borja).

Desde ya, puedo afirmar que durante la década del proceso revolucionario de 1944-54, los gobiernos que administraron Guatemala, contando con el apoyo y voluntad del pueblo, sin desmayo alguno convirtieron al Estado en auténtica entidad pública digna y plenamente soberana, según la fidedigna relación histórica que haré a continuación.

El primer gobierno de la Revolución del 20 de Octubre de 1944, fue el de la Junta Revolucionaria de Gobierno. Ésta, al emitir el Decreto 7, que abolió los trabajos forzados que mantenían en la semiesclavitud a millones de guatemaltecos rurales, rescató la soberanía interna ya que así privó a la minoría oligárquica semifeudal y dependiente de los poderes imperialistas germánicos y estadounidenses, del poder tradicional que había venido ejerciendo en el país.

En seguida veremos los muy considerables actos de ejercicio de la soberanía durante la administración del Presidente Arévalo.

Año 1945.

– Se constituye el Frente Unionista Revolucionario Centroamericano que se proponía luchar contra las dictaduras del Istmo, que estaban al servicio del imperialismo.

– Se inician proyectos legislativos provisionales, anteriores a la emisión de un Código del Trabajo, a los cuales se oponían los oligarcas nacionales y la United Fruit Co. (UFCO).

– Se celebra el Día de la Victoria (11/9/1945), por el triunfo en la Segunda Guerra Mundial, contra los imperios nazi-fascistas.

– El 1 de septiembre, Arévalo en un discurso, realiza un acto de soberanía interna al afirmar que “La Revolución de Octubre está profundamente comprometida con los trabajadores de Guatemala”.

– Con motivo de la visita del Presidente de Chile, Juan Antonio Ríos, Arévalo exhorta a la unidad continental, al decir: “se impone en América una vuelta a Bolívar”, como en estos años del siglo XXI lo está haciendo el Presidente Chávez, de Venezuela.

Año 1946

– El gobierno de Guatemala adversa el Plan Clayton, por el cual la Casa Blanca proclama el reinado de la libre empresa y exige a los gobiernos del Continente abstenerse de poner cortapisas al capital extranjero.

– El gobierno considera la conveniencia de crear una Marina Mercante Nacional para romper el monopolio de la Flota Blanca de la UFCO.

– Con motivo de la celebración del 1 de Mayo, el Presidente de la República, en el discurso que pronunció puso énfasis en la “grandiosa voluntad de liberación nacional” y especificó: “Libertar a la Nación es en primer lugar libertar a sus hombres y en segundo lugar libertar las riquezas materiales poseídas malamente por propios y extraños”.

– En discurso pronunciado por Arévalo, estando de visita el Presidente de Venezuela Rómulo Betancourt, reitera que se impone en América una vuelta a Bolívar y aclara: “Volver a Bolívar no quiere decir volver a una concepción guerrera de la vida (…) quiere decir ahora, a ciento treinta años de distancia, volver a la unidad continental, volver al Congreso de Panamá, volver a la concepción heroica de nuestras vidas para salvar el hogar común que es América. Volver a una concepción andina de los problemas para sentirnos enlazados por las grandezas del pasado los peligros del presente y las incertidumbres del futuro (…)

– En el Congreso de la República una Comisión de trabajó asumió la responsabilidad de llevar adelante el proyecto de crear la Marina Mercante Nacional.

– A fin de contrarrestar el poder de empresas transnacionales se crea la Cooperativa Chiclera de El Petén.

– En octubre se realiza en Tapachula, México, un mitin de sindicatos guatemaltecos y mexicanos, presidido por Vicente Lombardo Toledado, Secretario General de la Confederación de Trabajadores de la América Latina (CTAL) el cual no era del agrado de la Federación Americana de Trabajo (AFL), por sus siglas en inglés, ni de la Central de Organizaciones Industriales (CIO), de los Estados Unidos y menos del gobierno de Washington.

– El gobierno de Guatemala no está de acuerdo con el proyecto norteamericano de instituir un Ejército Continental, por ser una amenaza a la soberanía de las Repúblicas latinoamericanas.

Año 1947

– El gobierno se prepara para enfrentar las amenazas de la UFCO ante la próxima emisión del Código del Trabajo, siendo la primera de ellas la de retener en puertos norteamericanos las mercaderías destinadas a Guatemala.

– El gobierno contrata al experto argentino, ingeniero Ángel María Hurtado de Mendoza, del personal de Yacimientos Petrolíferos Fiscales de la Argentina, para asesorar en la Dirección General de Minería, y preparar una iniciativa de ley de petróleos conforme a los principios nacionalistas de la Constitución de la República, la de 1945.

– Gracias a la colaboración del gobierno de Perón, que envió varios barcos, se rompió el bloqueo que la Flota Blanca, de la UFCO había impuesto en Puerto Barrios, impidiendo el tráfico del transporte marítimo.

– Los funcionarios Augusto Charnaud Macdonald y Gerardo Gordillo Barrios elaboran un proyecto para la construcción de una carretera, de Guatemala a Puerto Barrios, que entre uno de sus fines estaba el de acabar con el monopolio del transporte ferroviario de la IRCA. La construyó el gobierno de Arbenz.

– Se pone en vigor el Código del Trabajo y la clase trabajadora (CTG, FSG y FNC) realiza un gran desfile con consignas nacionalistas tales como: “Cien años de dictadura, igual a cero; dos años de Revolución igual a Código del Trabajo”, “Tres millones de guatemaltecos han sido liberados hoy”.

En esa oportunidad el Presidente de la República, en discurso público. Manifiesta: “Yo doy una vez más al Pueblo de Guatemala mi palabra de aviso para que distinga dónde están sus amigos y dónde están sus enemigos, dónde los amigos de la Dictadura y dónde los realizadores de la democracia. Ya no deben impresionarnos las amenazas ni los calificativos de aquellos que siempre defendieron los intereses imperialistas y ahora desacreditan las causas populares. El Pueblo ya sabe que el Gobierno es su mejor aliado, su mejor consejero (…).

– Recrudece la ofensiva norteamericana contra el Código del Trabajo. En los EE.UU. se organiza gran campaña publicitaria contra nuestro país. Colocan carteles en agencias de turismo con leyendas como la siguiente: “No vaya usted a Guatemala, país dominado por los comunistas”.

– La UFCO y su subsidiaria, la Compañía Agrícola de Guatemala (CAG) se niega a acatar las disposiciones del Código del Trabajo, alegando que sus contratos aprobados por leyes emitidas por la Asamblea Nacional Legislativa, desde fines del siglo XIX les permitían libérrima administración de sus empresas, incluso en cuanto a sus relaciones con el personal de campo y de oficinas.

– Estando en Guatemala el Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador, Doctor Antonio Parra Velasco, siendo Presidente de aquella República hermana José María Velasco Ibarra, militar progresista, el Presidente Arévalo, al agradecer la condecoración acordada por su homólogo, se lamentó y condenó el asesinato del Libertador Sucre y la fragmentación de nuestra América “dividida y refrigerada para beneficio de los Imperios”.

– Ante la prepotencia manifiesta del Jefe de las Fuerzas Armadas, Coronel Francisco Javier Arana, el Primer Mandatario de la Nación, sorpresivamente otorgó amplia amnistía política a los políticos de oposición, incluyendo a los generales ubiquistas, a sabiendas que Arana les temía y que esa resolución aplacaría sus ínfulas de poder. Fue, pues, un acto de ejercicio de soberanía interna.

– El gobierno revolucionario hace causa común con el pueblo, contra el intento del Imperio Británico de agresión a Guatemala por parte de cruceros británicos, que habían entrado a aguas territoriales nacionales, so pretexto del conflicto con Belice.

– A fin de preservar las fronteras de la región septentrional de Guatemala, el Presidente del Organismo Ejecutivo formula un proyecto para dividir El Petén en cuatro departamentos y, también, para resguardar las riquezas naturales renovables y no renovables ahí situadas.

Año 1948

– Para defender los intereses patrios, el Gobierno integra una delegación

Compuesta por personas con gran experiencia política y de indudable calidad cívica (como el ministro de Relaciones Exteriores, Enrique Muñoz Meany, presidente del Banco de Guatemala, Manuel Noriega Morales, embajador en Chile, Luis Cardoza y Aragón, embajador de Colombia, Virgilio Rodríguez Beteta, ex embajador Jorge García Granados, profesor Vicente Sáenz (costarricense), periodista David Vela, experto José Luis Mendoza, militares José María Saravia y Juan Bolaños, periodista Ricardo Alburez y escritor Eliseo Martínez Zelada), para que defiendan los intereses soberanos de Guatemala en la IX Conferencia Interamericana a celebrarse en Bogotá, Colombia, en la que la palabra de Guatemala fue prominente.

– Por segunda vez, el Presidente realiza acto de soberanía interna cuando el Jefe de las Fuerzas Armadas, ante la queja de un grupo de reaccionarios enemigos de la Revolución, relativa a que Arévalo iba a expulsar del país al arzobispo Rosse y Arellano, el coronel Arana les había respondido “mientras yo esté en el cargo eso no sucederá”. Pero fue a contárselo a Arévalo, pero de distinta manera. Y él le dijo que eso era “un embuste más de las lagartijas políticas que merodeaban el Parque Central”. Y agregó: “Por otra parte Coronel, usted sabe que cuando el Gobierno resuelve sacar a alguien, lo sacamos”. Se refería al retiro de Jorge Toriello.

– En agosto estuvo en Guatemala el recién electo presidente de Cuba, Carlos Prío Socarrás y en las palabras de bienvenida que pronunció el Presidente de Guatemala exaltó que en nuestros países se daba una “rebelión de los pueblos estafados”, que a su juicio, era un hecho nuevo en la historia de América y recordó la lucha de Martí en defensa de los hombres sojuzgados y cómo desde Guatemala, Nueva York, Buenos Aires, México dirigía el inclaudicable movimiento por la independencia de Cuba.

– En el mes de noviembre llega a Guatemala un nuevo embajador de los Estados Unidos, Richard Patterson, quien sustituyó a Edwin J. Kyle, amigo de Guatemala, cierto es que, por instrucciones del Departamento de Estado había tenido que plantearle al presidente Arévalo que el Gobierno de los EUA, en vista de su buen programa de gobierno estaba dispuesto a suministrarle $US 200 millones, para impulsarlo, así como con el propósito de fomentar la explotación de los yacimientos de hidrocarburos. Por supuesto si no se accedía a esto último no se daría la ayuda millonaria. Arévalo le pidió al diplomático Kyle una semana para responderle, pero nunca dio la respuesta.

Con el objeto de que se sepa como han habido cambios en los austeros hábitos en las relaciones sociales, recuerdo que los dirigentes del Frente Popular Libertador decidimos brindar un ágape de despedida al estimado embajador Kyle, el cual se realizó en una chinama de la feria de Jocotenango, en la que degustó “chuchitos”, “chiles rellenos” y otros bocaditos chapines.

Su sucesor, Patterson, venía a cumplir varias misiones: a) apoyar a la UFCO en su negativa a cumplir con las normas del Código del Trabajo; b) impedir la aplicación de la nueva Ley del Petróleo; y c) la de iniciar una conspiración, apoyándose en la oposición política reaccionaria y en el jefe de las Fuerzas Armadas, quien a toda costa se proponía ser Presidente de la República, incluso dándole golpe de Estado a la administración del Dr. Arévalo.

Año 1949

– Quien esto escribe era, a la sazón, el Ministro de Economía y Trabajo, y habiendo sido nombrado Interventor de la IRCA, empresa ferrocarrilera subsidiaria de la UFCO, con ocasión de un conflicto laboral planteado por el SAMF, solicitó al presidente Arévalo estar presente en una junta de gabinete en la que expondría la actitud hostil de la UFCO y la necesidad de tomar medidas para someterla a la obediencia de la legislación laboral guatemalteca. El Presidente accedió y el Ministro de Economía y Trabajo propuso una iniciativa de ley para que el Congreso declarara “servicios públicos” los que desempeñaban los trabajadores del Muelle de Puerto Barrios y los de la UFCO y la CAG, con el objeto de someter el litigio, para su solución a arbitraje obligatorio. Fue aceptada la propuesta y el Congreso de la República aprobó la iniciativa y, en seguida los personeros de la UFCO y la CAG accedieron a concurrir al Ministerio de Economía y Trabajo para iniciar pláticas de avenimiento que terminaron con la anuencia de las empresas bananeras a someterse a la normatividad del Código del Trabajo.

– Como ya dije, Patterson se proponía lograr, a como diera lugar, que la Estándar Oil of Ohio, obtuviera concesión de explotación petrolera y, al efecto acompañaba a los representantes de esa compañía a las reuniones con el Ministro de Economía y Trabajo en las que se discutían las condiciones de la posible concesión. A esas sesiones también concurría Mr. Higgins, industrial norteamericano que había construido las barcazas de desembarco de las tropas estadounidenses que invadieron Francia, durante la Segunda Guerra Mundial, para acabar con la ocupación del ejército nazi. Higgins estaba en Guatemala, porque además de desear hacer una importante inversión en el Petén para el cultivo y aprovechamiento de no recuerdo que planta tropical, se ofrecía como socio del Estado para la creación de la Marina Mercante Nacional, que competiría con la Flota Blanca de la UFCO.

Recuerdo que frecuentemente, ante la posición intransigente del embajador Patterson, en el diálogo que se sostenía con el personero de la Standard Oil of Ohio, le preguntaba al Embajador: “Richard, ¿en tal caso que harías tú en tu Condado?”. Le respondía Patterson. Y, entonces, Higgins le inquiría de nuevo: “¿Entonces, porque te opones a lo que plantean las autoridades guatemaltecas si es lo mismo que tú harías allá?

Las conversaciones no tuvieron ningún resultado, porque la empresa petrolera no quiso someterse a las condiciones que la Ley de Petróleo y la Constitución de la República exigían, para el otorgamiento de una concesión de explotación o para la suscripción de un contrato.

– Es del caso recordar la reacción del Presidente de Guatemala a los intentos de soborno de parte del embajador Patterson. En una ocasión, le participó el deseo del Departamento de Estado de tenerle como huésped en los Estados Unidos y la buena voluntad de concederle lo que quisiera, y la respuesta de Arévalo fue manifestarle su preocupación por el estado de salud de su esposa, Patterson enojado, increpó al traductor, pues el Embajador no entendía el español; pero, aquel le reiteró que esas habían sido las palabras de Arévalo. En otra ocasión, le comunicó al Presidente, que iba a ir por algunos días a su país y que sabiendo que le gustaban mucho las mujeres, le preguntó: ¿Quiere que le traiga alguna muchacha? ¿La quiere rubia o morena? El interpelado le contestó: Es cierto, me gustan, pero yo las escojo. La verdad es que nunca aceptó una dádiva fuese de sobornador nacional o extranjero.

– Finalmente, ante las ya no ocultables intenciones de Patterson de apoyar al Jefe de las Fuerzas Armadas y a sus adlateres, entre quienes figuraba el ex revolucionario Mario Méndez Montenegro, para que consumaran un golpe de estado contra el Presidente de la República, éste se las ingenió diplomáticamente y logró que el Gobierno de los Estados Unidos retirara del cargo al Embajador Patterson y éste tuvo que irse de Guatemala.

Así defendía el primer magistrado de la Nación, la soberanía del Estado.

No vaya a pensarse que sólo él observaba esa conducta. No, él daba el ejemplo, pero tanto los ministros, los subsecretarios y demás funcionarios y empleados del organismo ejecutivo, así como las autoridades y el personal de las instituciones autónomas o descentralizadas, así como los diputados al Congreso de la República revolucionarios y jueces y magistrados del Organismo Judicial, particularmente los de la jurisdicción privativa del trabajo se conducían cívicamente cumpliendo no sólo con su deber sino también como celosos guardianes de la soberanía del Estado tanto en su dimensión interna como internacional.

Dentro de las fuerzas democráticas de izquierda había un conjunto no numeroso de ciudadanos y ciudadanas de ideología comunistas. El presidente Arévalo, filosóficamente idealista no simpatizaba con el comunismo y adversaba el marxismo. Sin embargo, su anticomunismo no era del corte del anticomunismo del Departamento de Estado, de Pentágono y de la CIA. Cierto es que, con el consenso del gabinete ministerial, se ordenó la clausura de la escuela de formación sindical “Claridad” y que no fue de su agrado la fundación de dos partidos comunistas a fines de 1949 y que como consecuencia, un magistrado del Tribunal Electoral, comunistas, —José Manuel Fortuny- fue separado del cargo, porque según el Presidente de la República la Constitución de 1945 prohibía la formación de partidos comunistas, basándose en que el artículo 32 prohibía “la formación y el funcionamiento de organizaciones políticas de carácter internacional o extranjero” y, a su juicio, el partido comunista era de índole internacional. Fortuny le respondió que no lo era, porque a partir del III Congreso de la Internacional, los partidos comunistas eran autónomos. Sin embargo, el anticomunismo de Arévalo era peculiar y no excesivo, porque puedo mencionar varios casos de cordial entendimiento suyo con personalidades comunistas, tales como el nombramiento de Luis Cardoza y Aragón como embajador de la Unión Soviética, la invitación que le hiciera al secretario general del Sindicato de Maestros de Chile César Godoy Urrutia, miembro prominente del Partido Comunista de la patria de Salvador Allende, a quien le pidió fuese a la sede del FPL a capacitarnos en política; la contratación de la excelente pedagoga, también chilena y comunista, Virginia Bravo Letelier; su admiración por el salvadoreño Max Ricardo Cuenca, basada en el reconocimiento de la calidad de sus tesis sobre “La Reforma Agraria Democrática”, así como su estima al comunista guatemalteco Alfonso Solórzano y también por su solidaridad con el movimiento sindical guatemalteco vinculado con el mexicano, con ocasión de un gran mitin realizado en Chiapas y organizado por el secretario general de la Confederación de Trabajadores de la América Latina (CTAL), Vicente Lombardo Toledano, también comunista.

No vaciló en afirmar que el Dr. Arévalo, en el ejercicio de sus funciones presidenciales, a pesar de su ideología anti marxista, jamás se prestó a hacerle el juego al bárbaro anticomunismo de las corporaciones imperialistas y del gobierno de los EE.UU.

A continuación me ocuparé de la posición del tercer gobierno de la Revolución, el del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en relación con la soberanía nacional. Anticipo que mis comentarios no serán tan extensos como los que hice respecto a la administración de su predecesor, porque tuve la facilidad de consultar la importante obra histórica, Despacho Presidencial, escrita por el doctor Arévalo, que mucho me sirvió par la descripción cronológica de los sucesos y la participación directa del Presidente de la República en los mismos.

El presidente Arbenz y la soberanía nacional

El presidente Arbenz tuvo que enfrentar una embestida diplomática más agresiva de parte del Gobierno del general Ike Eisenhower, aunque para ser justos, en 1951, el embajador de yanquilandia, Rudolf Schoenfeld, según el primer ministro de Relaciones Exteriores de Arbenz, Manuel Galich, “era un diplomático de carrera, educado, y con larga permanencia en Europa (…) y sus maneras eran de una exquisitez ejemplar”, además había tenido el tino de no prestarse a apoyar los reclamos de las empresas bananeras estadounidenses. Por consiguiente, estando de jefe del Departamento de Estado John Foster Dulles, abogado de bufete Sullivan & Cromwell, que atendía los negocios de Nelson Rockefeller y de la UFCO, pronto lo sustituyó por John E Peurifoy.

Si al gobierno presidido por Arévalo, el Imperio le acusaba de comunista, ¿cómo no iba a arreciar su campaña de desprestigio contra la administración arbencista, si ésta permitía el funcionamiento del Partido Guatemalteco del Trabajo, comunista, aunque el régimen gubernamental y el Estado no lo fueran?

A continuación podrá apreciarse la recia lucha del Estado, durante la administración del presidente Arbenz, en defensa de la soberanía nacional.

Año 1951

– En Washington se celebra la IV Reunión de Consulta de Cancilleres. El principal objetivo del gobierno de los EE.UU. es que las repúblicas del resto del Continente envíen tropas que intervendrían en la guerra que libraba contra Corea del Norte. El ministro de Relaciones Exteriores, Manuel Galich presentó una propuesta, mediante la cual “quedaba a voluntad de cada Gobierno el envío de hombres a las guerras emprendidas por los Estados Unidos, como la de Corea”. Guatemala no podía enviar efectivos militares porque todos los guatemaltecos estaban empeñados en construir la democracia y su situación económica no lo permitía.

– En 1951 estalló una huelga de los trabajadores de la IRCA y el presidente Arbenz nombró interventor de la empresa a quien esto escribe y el conflicto se solucionó.

Año 1952

– Los gerentes de la UFCO, la CAG y la IRCA le pedían a Arbenz que usara de su autoridad y mejor también si de la fuerza pública, a fin de proteger sus intereses contra las demandas de los trabajadores. Arbenz le responde que son los tribunales los competentes para ventilar los casos y que sus decisiones deben ser cumplidas por las partes en litigio.

– El Interventor designado para resolver una huelga de los trabajadores de la Empresa Eléctrica de Guatemala, propiedad de la Cía. Electric Bond & Share es resuelta rápidamente, es decir, por mí.

– La Comisión revisora del Congreso de la República emite dictamen en el sentido que el Estado no sólo tiene derecho sino es su deber hacer efectivo el impuesto de beneficencia que no había cancelado la Empresa Eléctrica.

– Los derechos que el Estado de Guatemala invocaba respecto al ejercicio de su poder soberano son reconocidos por la Asamblea General de las Naciones Unidas al pronunciarse respecto a “la necesidad de estimular a los países insuficientemente desarrollados, en el debido aprovechamiento y explotación de sus riquezas y recursos naturales y a explotarlos es inherente a su soberanía y conforme con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”. Como consecuencia, el Departamento de Estado inicia los preparativos de la X Conferencia Interamericana para condenar a Guatemala por “comunista”.

– El 17 de junio de 1952 el Congreso de la República aprobó la iniciativa de ley del Organismo Ejecutivo y decretó la Ley de Reforma Agraria (Decreto 900).

La Resolución 639 (VII) de la Asamblea General de las Naciones Unidas recomienda “a todos los estados miembros que se abstengan de adoptar medidas directas o indirectas para impedir que cualquier Estado (Guatemala, por ejemplo) ejerza su soberanía sobre sus recursos naturales”.

Año 1953

– En marzo Arbenz informó al Congreso la construcción del Puerto de Santo Tomás, proyecto que existía desde la época del gobierno de Arévalo y que acabaría con el monopolio de la UFCO que se había adueñado de Puerto Barrios.

– Se hace pública la decisión del presidente Arbenz de iniciar la construcción de la hidroeléctrica de Jurún Marinalá, en Escuintla, para competir con la empresa imperialista Electric Bond & Share.

– Los políticos reaccionarios de oposición, en connivencia con el Arzobispo Rossel y Arellano echan a rodar la especie de que estaba asilado en la Nunciatura Apostólica, por la persecución del gobierno de los comunistas. Y el gobierno declara: “Afortunadamente el Ilustrísimo Arzobispo sabe de las buenas relaciones que existen entre el Gobierno y la Santa Sede y conoce el respeto del Gobierno por las creencias de todos los guatemaltecos, cualquiera que fuese la religión”.

– El 4 de marzo fueron expropiadas 1,859 caballerías a la CAG, subsidiaria de la UFCO.

– El influyente político Moors Cabot, accionista de la UFCO, se entrevista con el embajador de Guatemala, Guillermo Toriello, y le presenta los reclamos del Departamento de Estado, objetando el pago en bonos a la UFCO, por tierras expropiadas y, además, exige “un pago pronto, adecuado y efectivo de la indemnización”, pero insistiendo en el derecho de la compañía a conservar sus tierras incultas. Además, interpeló a nuestro Canciller si deseamos eliminar a la UFCO del país.

El Gobierno de Guatemala respondió categóricamente que la Ley de Reforma Agraria era una ley de carácter general, aplicable por igual a personas naturales o jurídicas, nacionales o extranjeras.

– La Asamblea Legislativa de El Salvador se hizo solidaria con el Congreso de Guatemala, “de acuerdo a la tradición del pueblo salvadoreño de rechazar toda intervención violenta o subrepticia”.

Año 1954

– En julio la Asociated Press (AP) dio a conocer el programa que legisladores de los Estados Unidos habían preparado “para prestar ayuda a Guatemala”, “una vez derribadas sus instituciones”. El Punto VI de ese programa decía amenazadoramente: “VI. Reforma Agraria. Los EEUU se abstendrán de expresar sus puntos de vista al respecto, excepto cuando toque con intereses norteamericanos”.

– En enero el Departamento de Estado llamó a sus embajadores en Venezuela, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua y Guatemala, para discutir con ellos la situación de Guatemala antes de que se inaugure la X Conferencia de Caracas.

– La Cámara chilena votó por unanimidad una proposición pidiendo al Presidente de Chile que el delegado a la Conferencia Interamericana se oponga terminantemente a cualquier agresión contra Guatemala. Y también el Congreso de México expresó que no puede menos que sentirse identificado con la Nación guatemalteca en la defensa de los principios consagrados de independencia, de no intervención y de invariable respeto para la voluntad nacional.

– Tal como lo dice Manuel Galich en su obra Por qué Lucha Guatemala, Arévalo y Arbenz contra un Imperio, “Guillermo Toriello, canciller de Guatemala, pronunció el más célebre discurso en la historia del Panamericanismo y con él galvanizó a todos los habitantes de nuestras repúblicas. Los sacudió una conjunción de sentimientos; admiración, sorpresa, júbilo, solidaridad y angustia. Todos querían tenerlo, leerlo, releerlo, y por mucho tiempo no se habló sino del canciller guatemalteco.

– Mientras John Foster Dulles trataba de alinear a los delegados a la X Conferencia Interamericana, en Caracas, Guatemala había decidido recurrir a la Naciones Unidas y lo hizo ante el Consejo de Seguridad, pues no podía confiar en la Comisión Interamericana de Paz, ya que era un peón al servicio del Imperio.

– El gobierno de Guatemala revela al mundo los preparativos bélicos de los Estados Unidos contra Guatemala, contando con la alianza de los gobiernos de Honduras y Nicaragua y objeta la invocación del Tratado de Río de Janeiro de Asistencia Recíproca para utilizarlo contra Guatemala, siendo que su función era la de defender los estados de América de una agresión extracontinental.

– La declaración de Caracas, conforme a los dictados de Foster Dulles, autoriza la intervención armada contra Guatemala, basándola en indebida aplicación del Tratado de Río de Janeiro de Asistencia Recíproca.

El 18 de junio de 1954 se inicia la agresión armada, comandada por Carlos Castillo Armas y su ejército mercenario. La cúpula del Ejército de Guatemala traiciona y Arbenz se ve obligado a presentar su renuncia el 27 de junio de 1954, fecha fatídica y aciaga, porque desde entonces Guatemala es cada año que transcurre, más dependiente del Coloso del Norte y, por ende, menos digna y soberana por culpa de sus gobernantes entreguistas. Sumida en la desvergüenza aquella patria que el poeta de América, Pablo Neruda le diera su abrazo solidario y le dedicara el poema “Oda a Guatemala”

(…) Guatemala
Hoy le canto,
hoy a las desventuras del pasado
y a tu esperanza canto.
A tu belleza canto.

Pero quiero
que mi amor te defienda
Yo conozco
a los que te preparan una tumba
como la que cavaron a Sandino.
Los conozco. No esperes
piedad de los verdugos.

Hoy se preparan
matando pescadores
asesinando peces de las islas.
Son implacables. Pero tú, Guatemala, eres
un puño y un puñado
de polvo americano con semillas.
Un pequeño puñado de esperanza

Defiéndelo, defiéndenos.
Nosotros hoy solo con mi canto,
mañana con mi pueblo y con mi canto
acudiremos a decirte “aquí estamos”,
pequeña hermana, corazón caluroso,
aquí estamos dispuestos
a desangrarnos para defenderte,
porque en la hora oscura
tú fuiste el honor, el orgullo,
La dignidad de América.

BIBLIOGRAFÍA

Juan José Arévalo, Despacho Presidencial, obra póstuma, Editorial Óscar de León Palacios, Ciudad de Guatemala, 1998

Manuel Galich, Por qué lucha Guatemala, Arévalo y Arbenz dos hombres contra un imperio, Edición Facsimilar, 2a. edición, Editorial Cultura, Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala, 1994.

Guillermo Toriello Garrido, Tras la Cortina de Banano, Fondo de Cultura Económica, México, D.F. 1a. edición 1976.

(*) Conferencia dictada el 7/10/05 en el Foro “Conquistas Sociales de la Revolución del 20 de Octubre de 1944, un Legado para el Pueblo de Guatemala, Digno de Rescatar”, organizado por Coordinación de ONG y Cooperativas (CONGCOOP), Asociación de Jubilados y Beneficiarios de la Universidad de San Carlos (AJUSAC) y por el Centro de Investigaciones y Estudios Históricos, Sociales, Económicos y Políticos (CIEHSEP-ABP).

Fuente: www.lahora.com.gt – 10-17-24-311005

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