La última cena

LA ULTIMA CENA ALEGORIAS RELIGIOSAS
CONTINUA SUFRIENDO CENSURA EN ESTA OCASIÓN EL EL DIARIO CO LATINO
comentario de Mario Castrillo censurado

LA ULTLIMA CENA

Mario Castrillo.

La última cena es la interpretación pictórica de un momento místico. Es la conmemoración de la salida de los israelitas de Egipto. Se celebra el día 14 Nisán, la noche anterior a la salida de la luna llena al comienzo de la primavera en el hemisferio norte.
En el latín la palabra cena designaba la comida que se servía después de la jornada laboral; se le conocía como la hora nona.
En esa cena Jesús se refiere a lo que va prontamente a acontecer: la traición y la mentira. La traición de Judas, que lo vendió por 30 monedas de plata, y la mentira que dirá Pedro al negar tres veces a Jesús antes de que cante el gallo esa noche funesta. Jesús augura en esa cena. El Augurio consiste en la anticipación del futuro. El augur nos remonta a la Roma Antigua, En Roma, el Augur era un sacerdote que practicaba la adivinación. El término Augurio proviene del latín Augurium.
La Última cena de Leonardo da Vinci (1452-1519), mide 4.6 metros de alto por 8.8 metros de largo y se encuentra en el refectorio de la iglesia conventual de Santa María delle Grazie, en Milán, Italia. La pintura fue un encargo del Ludovico Sforza (1452-1558), duque de Milán. La pintura de da Vinci fue realizada entre los años 1495 y 1497.
Este suceso, descrito en tres de los cuatro evangelios: Lucas, Marcos y Mateo, y que no figura en el Evangelio de Juan, es interpretado por siete artistas salvadoreños: Antonio Bonilla (1954), César Menéndez (1954), Mauricio Mejía (1955), Hernán reyes (1960), Mayra Barraza (1966), Juan Carlos Lazo Tablas (1970) y Salvador de La Mancha (1972).

Antonio Bonilla desarrolla su obra con el sello que lo caracteriza: la ironía. Nos presenta imágenes que distan de ser los plasmados siglos atrás, la Edad Media y el Renacimiento. Sus personajes son seres comunes y corrientes de nuestro pueblo, con vestimenta de la actualidad. De actualidad es también la problemática que presenta: la violencia social –no la violencia política- entre extraños conciliábulos alrededor del mesías y personajes de maras. No falta el autorretrato del autor. Jesús, la figura central, tiene sobre su testa una paloma –la del Espíritu Santo- y un corazón sangrantes rodeado de espinas. En el mantel hay una serie de ojos, significando que todo esto sucede a vista y paciencia de todo el mundo.

La interpretación de César Menéndez es más sobria. Presenta seres sombríos, rapados al estilo de las maras, luciendo camisetas. Sus rostros son anónimos, sin rasgos específicos, a excepción del de Jesús y el de Judas, que lo traicionó. La escena se desarrolla entre contrastes de colores oscuros y cálidos.

Mauricio Mejía nos presenta la escena a través del dibujo, fundamentalmente, Únicamente poseen pigmentación cálida y fría Jesús, un par de aves que revolotean en la escena y un costado del cayuco en que navega un pescador. Los personajes son de índole popular entre los cuales figura una mujer. Su estilo es el del realismo mágico. Los platos flotan sobre la mesa a excepción del cáliz de Jesús, y el saquito de las 30 monedas por las cuales Judas vendió a Jesús. Sobre la cabeza de Jesús un campesino navega en un cayuco que a un lado posee los colores del emblema patrio, imagen simbólica; a los lados, se hace referencia a escenas bíblicas de nuevo testamento: el lavatorio de los pies de los discípulos y la negación de Jesús, por parte de Pedro. Sobre estas imágenes figura una serie de cortinas que dan la impresión de ser un telón recogido.

Mayra Barraza interpreta La Última Cena con figuras de Marcel Duchamp (1887-1968), artista dadaísta incorporado posteriormente al surrealismo. Dos mujeres figuran en la escena. La imagen centra corresponde a la Gioconda que pintara Leonardo da Vinci entre 1503 y 1517. Al fondo, obras significativas de Duchamp: Desnudo bajando una escalera (1912), inspirada en una fotografía que “gráfica” el movimiento humano, la otra, es la rueda de Bicicleta (1913) con la cual Duchamp incorpora objetos de fabricación industrial y anónima, al mundo del arte, descontextualizándolos. Mas allá, grafitis sígnicos de las maras salvadoreñas. Al lado derecho del centro, empleando la Ley de la Compensación de Masas, la Eucaristía levita sobre un Cáliz. Los personajes están sentados alrededor de una mesa donde figura un tablero de ajedrez, jugo preferido de Duchamp.

Juan Carlos Lazo Tablas presenta su pintura al estilo del Pop Art, con personajes de historietas cómicas y deidades prehispánicas. Un mundo alucinante y surreal es el que presenta Juan Carlos Lazo Tablas en esta Última Cena de rico colorido. Jesús, en el centro del lienzo deja ver su corazón enredado en un arbusto sin hojas que brota de un cáliz verde. Se me figura una especie de “Bosco” moderno, con sus seres transfigurados, entre monstruos y seres humanos en una atmósfera fantástica y extraña.
Hernán Reyes desarrolla la pintura a partir de una Última Cena que realizara Rodolfo Reyes Cerrato, su padre, La Última Cena está rodeada de trazos texturales y gestuales, dinámicos y espontáneas que imprimen dinamismo a su pintura. En la parte baja, dos seres contemporáneos diminutos sostienen un diálogo en un ambiente solitario.
Salvador de La Mancha presenta una Última Cena en la cual la figura central es Monseñor Oscar Arnulfo Romero, asesinado por un francotirador proporcionado por Mario Molina, hijo del ex presidente Arturo Armando Molina. Roberto D´aubisson, fundador del Partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). Monseñor, beatificado por el Vaticano, muestra su corazón sangrante. A su alrededor, de La Mancha a incorporado a doce personajes de la cultura salvadoreña que han influido en su formación como artista.
La abrupta decisión de la Secretaría de Cultura de la Presidencia, conducida por la poeta Silvia Elena Regalado (1961), de suspender la exposición a presentarse en la Sala Nacional de Exposiciones Salarrué, en medio de declaraciones realmente inaceptables, obligó a los artistas y al coleccionista Gerardo Martínez, a exponer las obras en la acera de la avenida Rooesvelt en horas de la noche del 28 de abril, día de la inauguración. Este evento en gran medida improvisado fue todo un éxito.
Sucesos como éste no se produjeron ni siquiera durante las más crueles y canallas dictaduras militares de nuestro país, y ha sentado un precedente nefasto para la cultura nacional. Silvia Elena Regalado, quien no tiene ni siquiera seis meses de estar al frente de la Secretaría de Cultura de la Presidencia, nombrada por el presidente Salvador Sánchez Cerén el 22 de enero del año en curso como la máxima autoridad dentro de la cultura gubernamental, ha dejado mucho que desear con esta actitud que no inspira confianza dentro de la comunidad de artistas. No solo dentro de los artistas dedicados a la plástica, sino dentro de las demás manifestaciones del arte salvadoreño. De ahora en adelante, ¿quién va a confiar en sus palabras?
Lo que queda en claro es que a nivel de Estado, el Gobierno del Cambio, carece de una política cultural. Es más, el partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) carece así mismo de una política cultural, pese a contar en sus estructuras con una Comisión de Cultura que ha guardado un silencio indignante.
Pareciera ser que con estas actitudes la Secretaría de Cultura de la Presidencia involuciona, camina para atrás, como el cangrejo. Ante estos sucesos, la Secretaría de Arte y Cultura de la Universidad de El Salvador abrió sus puertas de inmediato a los expositores e inauguró la muestra de los artistas en la Pinacoteca Roque Dalton del Alma Mater el día 11 de mayo, exposición que estará abierta hasta el 4 de junio. Y no podía ser de otra manera, la Universidad de El Salvador se ha distinguido a través de la historia de nuestro país por la libertad de cátedra, su lucha por la libertad de expresión y por la libertades democráticas, preceptos que le han llevado al cierre de sus instalaciones por regímenes oscurantistas y retrógradas.
La Universidad de El Salvador hace honor a su lema “HACIA LA LIBERTAD POR LA CULTURA”, ojaló asumiera también como suyo este lema el FMLN y la Secretaría de Cultura de la Presidencia.

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