Los ochenta años de Berta Deras

Los ochenta años de Berta Deras
junio 10, 2014

Una lluvia pertinaz mojaba silenciosamente las calles silenciosas, los perros callejeros dormitaban en los aleros, de repente el silencio era cortado por un tropel de personas que corrían y a las once de la noche, nació Berta Deras, era el 4 de julio de 1934, dos años apenas después de la mayor matanza de nuestra historia, todavía el miedo se abrazaba en los rincones.

Dagoberto Gutiérrez

La muchacha, de pequeña estatura y menudita de cara más bien redonda y de mirada viva y despierta se gradúa de maestra en 1953 y en 1954 se casa con Rafael Aguiñada Carranza, Berta era hija de artesanos, gente que se movía y vivía en el lado izquierdo de la creación y Rafael era un dirigente obrero y del Partido Comunista.

En 1958, ingresa al Partido Comunista de El Salvador y se hace parte de la confrontación histórica entre explotados y explotadores, entre los débiles y poderosos, entre los máximos y mínimos y se mantiene en ella. En 1967 estudia en la escuela de cuadros de Partidos Comunistas de la Unión Soviética, y todo estaba dispuesto para el desarrollo de la confrontación.

Previamente había participado en las luchas contra José Maria Lemus en la década de los 60, saboreó la amargura del derrocamiento, en enero de 1969, de la Junta Democrática de Gobierno, en ese momento supo que las mujeres eran peligrosas para el régimen porque la policía le disparo a una manifestación de mujeres.

Silenciosamente, así como avanza la luz en la sombra, la vida iba caminando y Berta también caminaba dentro de ella, pero siempre supo que el vivir no asegura ni debe asegurar la vejez, sino una juventud prolongada, y esto siempre fue clave en su vida, porque la juventud es la manera fresca y oxigenada de entender la vida, de explicarla y de vivirla, en cambio ser joven es un tema de la biología que es pasajero y transitorio y pasa como pasan las aves al vuelo, en cambio la juventud te puede acompañar toda la vida si la cuidas, defiendes y fortaleces; Berta siempre supo esto y, lo que se llama inteligencia emocional, la ha acompañó siempre, esto le permite escuchar a la gente, apoyarla en momentos difíciles, entenderla y saber siempre que yo soy el otro y la otra, en eso consiste la inteligencia emocional y esto le permitió enfrentar los más amargos momentos.

En 1975 Rafael Aguiñada Carranza es asesinado, era el 27 de septiembre, siendo diputado de la Unión Nacional Opositora y el crimen expresó el tejido áspero con que se construía, con hiel y sal la lucha de clases del país, la muerte apenas comenzaba a tocar las puertas, porque en 1981, en plena guerra su hijo Rafael Aguiñada Deras, Lito, es asesinado, por un delator frente al hospital de maternidad de San Salvador, en pleno sábado de gloria el 11 de abril. Dos días después le dijeron “mataron a Lito” en la morgue buscaba el cadáver del hijo, lo conoció por los zapatos, por una camisa mil rayas de color rojo y ahí tenía el nombre de Antonio Mena Meléndez. Lito se preparaba para subir al cerro de Guazapa para incorporarse a las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL), ese sábado se tronchó una vida hermosa de este país.

Periódicamente Lito llevaba claveles rojos a la tumba de su padre Rafael y cuando Berta fue a comprar los mismos claveles al mismo vendedor que se los vendía a Lito, este le preguntó ¿y el muchacho?, Berta dijo “estos claveles son para él” y el vendedor le dio más claveles.

Pocos años después y al final de la guerra, muere en Guazapa su hija menor Galia también combatiente de las FAL, y así la cuota de sangre, de dolor aumenta, pero nada amarga su vida por que este junio cuatro, al cumplir 80 años la vida la encuentra y ella encuentra a la vida llena de optimismo, confianza y en capacidad de enfrentar y afrontar al orden que hay que sustituir.

A los 80 años Berta sabe que de lo que se trata es de darle a la vida el sentido más hermoso, sabe que la vida requiere dignidad y que esta consiste en saber que cada persona es un fin y un proyecto y que nunca una persona ha de ser un medio de nadie, aunque si instrumento sobre todo de sus propias ideas y convicciones. Esta convicción mantiene a Berta fresca, juvenil con una gran capacidad de lectura y reflexión, con una extraordinaria memoria y conspirando contra la luz desde la sombra y contra la sombra desde la luz, tal como debe ser.

Este pasado sábado 7 de junio, nos reunimos un grupo de amigos para celebrar la juventud prolongada de Berta y todos supimos que la vida apenas empieza y que siempre está empezando en cada mirada y en cada pupila y así será siempre.

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