México es mi segunda patria…Entrevista con José Napoleón Rodríguez Ruiz (II)

SAN SALVADOR, 8 de noviembre de 2008 (SIEP) “México es mi segunda patria…tengo tres hijos allá…”afirma con orgullo el Dr. José Napoleón Rodríguez Ruiz, destacado intelectual revolucionario salvadoreño. Compartimos su palabra…

“A principios de los setenta en la izquierda en general había un gran debate sobre las formas de lucha. El ERP y las FPL reivindicaban la lucha armada mientras que el PCS había dicho no a la guerra, y algo de razón tenían…no toda la razón, pero habían elementos válidos en sus análisis.”

¿Salvador Cayetano Carpio? él era un gran amigo y la Tulita su compañera, también, a tal grado que fui yo el que lleve a la dirección del Partido su carta de renuncia como secretario general del PCS. Después del VI Congreso del PCS de abril de 1970, quede fuera, quede como en el limbo…Antes Salvador me había dicho: mirá viejo, querés ser de las FPL. Y le respondí: me voy a quedar todavía un rato en el Partido…pero después ni era del ERP, ni de las FPL y ni del PC. Estuve fuera un tiempo…

A principios de los sesenta éramos un contingente de poetas, Roque, Armijo, el Pichón, Manlio, Tirso, y sufrimos muchas carceleadas ( Blas Escamilla me cuenta que Manlio tenía un saco gris colgado en su cuarto ya listo para tomarlo cuando llegaba la policía a capturarlo, solo lo descolgaba y se lo llevaba, y al llegar a la celda estaba tan cansado que solo sacudía un espacio y se acostaba a dormir y al momento empezaba a roncar…ya estaba acostumbrado a esa rutina mientras que él se dedicaba a saludar a viejos amigos que estaban en otras celdas: ¿cómo están? ¿qué han hecho? y por lo general los sacaban en dos o tres días para volverlos a capturar posteriormente…RP)

Ingreso a la Resistencia Nacional

A mediados de los años setenta, caminaba por la Facultad ( de Derecho de la UES) y me encontré con el Br. Najarro, presidente de AED y empezamos a platicar y me dice: venite con la Resistencia Nacional, nos podes dar un aporte importante. Y acepto.

Habían pasado ya 25 años desde que una vez, en otra conversación, Mario Salazar Valiente, dirigente estudiantil comunista me dijo: mirá, gran hijo de puta, sos una gran mierda, imagínate, apoyando a Franco..! Quede sorprendido por la gran puteada…y Mario continuó: sos una gran mierda porque sos de la ACUS, sos seguidor del fascista Franco.

Resulta que yo llegue a la Facultad procedente del Liceo Salvadoreño, sin ninguna claridad de líneas políticas y me sentí atraído por las charlas que daban dos hermanos, Manuel y Jesús Castro Ramírez, solo tenía 17 años, me acuerdo que también Abraham Rodríguez, llegaba a oírlos. Y sí, eran seguidores de Francisco Franco.

Ingreso a la Juventud Comunista

La “amigable” platica con Mario me despertó…y termine ingresando a la Juventud Comunista y a su referente, la AEU. Y empecé a militar…para esa época llegó Schafik a la facultad, pero entraba y salía, entraba y salía…

En el 52 , ya con Osorio, se desató una feroz represión, la que logre evadir gracias al apoyo del Dr. Reynaldo Galindo Pohl, que era amigo personal de mi papá, el Dr. Napoleón Rodríguez Ruiz. Galindo Pohl fue de los lideres estudiantiles que derrocaron al general Martínez en 1944 y el jefe de la Asamblea Constituyente de 1950. En 1954, luego que me gradué de Doctor él me llamó y me dijo: mirá aquí te van a matar, es mejor que te vayás. Y me ofreció irme a estudiar a Italia o Francia. Acepte la beca ofrecida y me fui a Roma a estudiar Derecho Romano.

Regrese en 1957 coincidiendo con la llegada de muchos intelectuales que habían estado exilados atendiendo al llamado hecho por el Coronel José María Lemus. Coincidió también con que mi papá asumió el puesto de Rector de la UES, hasta el 2 de septiembre de 1960,cuando el ejercito penetró a la Rectoría y le abrieron la cabeza de un culatazo…

A mucha honra 23 veces he estado preso, conocí el Palacio Negro, o sea las mazmorras en los sótanos del cuartel de la Policía nacional, sí, con Blas estuve preso ¡un gran cuate, un gran amigo! Nos capturaban por cualquier motivo. Con mucho orgullo siendo estudiante fue canillita de Opinión Estudiantil, un periódico de combate del estudiante universitario, lo vendíamos en la calle, en los mercados, y después fui su director.

En una de esas carceleadas, en la cámara de torturas me quiebran los tobillos, es por eso que uso botines…una vez me capturaron junto con dos amigos sindicalistas: Felipe Cativo y Manuel Marín. Y decidieron sacarnos por Guatemala como se usaba en aquella época, se coordinaban las policías para la represión, y fíjate que en esta ocasión me salvó la previsión, el amor de mi mamá, ya te voy a contar: una vez mi mamá muy preocupada por las frecuentes capturas de su querido hijo, me dice: ¡te van amatar! ¡te van a matar! ¡y esto te va salvar! y me entregó un billete doblado de 100 colones, con la recomendación de guardarlo en el calcetín y usarlo cuando fuera necesario.

Y la oportunidad pronto se presentó, la que te digo, que nos sacan a Guatemala. Cuando nos entregaron a los policías chapines para que nos trasladaran al Quiche, escuchamos cuando estos dijeron: ¡mejor demoles mecha! y me acuerdo de los 100 colones milagrosos que me había dado mi mamá y se los ofrezco ¡y funcionó! Al ver el billete cambiaron sus rostros y se convirtieron en escoltas hasta el Quiche, de donde emprendimos el regreso, que era también usual ( Me contaba Blas que al regresar al país lo recomendable era presentarse en los locales abiertos para que lo vieran, para evitar el peligro que lo fueran a matar y alegaran que uno estaba fuera del país exilado…RP)

Como en esa ocasión no pude avisar de la captura, mi familia estaba muy preocupada y me anduvo buscando en los barrancos, en los túneles, para recuperar mi cadáver y que no se lo comieran las aves de rapiña como a veces sucedía con los cuerpos torturados de presos políticos, allí lanzaba la policía política del régimen militar a sus víctimas…Con Cativo y Marín, grandes camaradas, logramos llegar a Escuintla y allí contactamos con una célula del PGT, quienes se encargaron desde allí de nuestra estadía y regreso a la patria.¡Así funcionaba entonces el internacionalismo proletario! Al llegar a casa mi tía y mi mamá, me reciben con su acostumbrado: ¡Ay Pepe, que te sacas de andar metido en cosas!

En 1960 estoy preso en una bartolina de la Penitenciaría cuando para mi sorpresa llevan a la misma celda esposado al coronel Oscar Osorio. Y platicamos largo y tendido, me cuenta como fue que le hicieron la camita a Chema Lemus, y como habían planificado la intervención a la UES, a la Rectoría que fue cuando mi papá los enfrentó, encaró a la tropa: ¡Yo soy el Rector! Y el oficial al mando le respondió: ¡si es a vos a quien venimos a buscar!
(continuará…)

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