Represión y lucha popular en El Salvador de 1978

Represión y lucha popular en El Salvador de 1978

Durante el año 1978 el General Romero y los sectores fascistas civiles y militares, impulsaron una fuerte campaña represiva en áreas rurales, con el propósito de amedrentar a los sectores campesinos, bloquear la participación masiva de estos en las protestas populares y su incorporación a la lucha revolucionaria. Posteriormente reprimieron en las ciudades.

A continuación hacemos una reseña de estos desarrollos, desde la visión de los comunistas salvadoreños, incluyendo de un interesante artículo de Schafik Handal sobre el poder democrático de transición, la continuidad de la polémica con las organizaciones de ultraizquierda y la celebración convocada por la CUTS, del 1ro. de mayo.

Alto a la masacre de campesinos. Pronunciamiento del PCS. 29 de marzo de 1978

El pronunciamiento del PCS “condena enérgicamente, la ola represiva desatada en contra del movimiento campesino por el gobierno que encabeza el General Romero, y se solidariza con las víctimas que cayeron en las calles de San Salvador el pasado 17 de marzo y las que en estos momentos perecen en los cantones de la jurisdicción de San Pedro Perulapan, en el Departamento de Cuscatlan.”

“Al mismo tiempo –continúa- hace un llamado a todos los sectores progresistas, democráticos y revolucionarios a unir sus esfuerzos para detener la mano de los asesinos que pretenden ahogar en sangre a todo el movimiento popular para instaurar un régimen de terror, al servicio de los intereses una pequeña minoría de grandes oligarcas nacionales y extranjeros, explotadores del pueblo salvadoreño.”

Agrega que “la masacre de campesinos el 17 de marzo tuvo como escenario céntricas calles de la capital y dejó un saldo de varias decenas de muertos y heridos, incluyendo niños y mujeres, que casualmente circulaban por ese lugar a la hora en que policías nacionales atacaron con fuego de fusilería y metralletas, una manifestación promovida por las organizaciones federación Cristiana de Campesinos Salvadoreños (FECCAS) y Unión de Trabajadores del Campo (UTC).”

Concluye haciendo un “llamado a la unidad de todas las fuerzas revolucionarias y democráticas para derrotar a los fascistas, que vienen dando pasos acelerados para hundirnos en una cruenta dictadura terrorista. Pensamos asimismo, que las organizaciones populares debemos actuar con mucha serenidad y juicio en las diversas batallas, evitando caer en las provocaciones del enemigo o en acciones infantiles y aventureras, que conduzcan al debilitamiento del movimiento popular y mengüe las posibilidades de este.”

La historia sindical salvadoreña es la lucha por la unidad

En el número 101 de Voz Popular, los comunistas salvadoreños responden a los adversarios de la Confederación Unitaria de Trabajadores Salvadoreños, CUTS. Indican que “la clase obrera salvadoreña ha dado un paso más de gran trascendencia en la búsqueda de su Central Única de Trabajadores al constituir el 4 de diciembre la Confederación Unitaria de Trabajadores Salvadoreños (CUTS) hecho que quedara como marca indeleble en las páginas de la historia de la lucha de los trabajadores de nuestro país.”

Se informa que “el 3 de marzo de 1963, surge el Comité Unitario Sindical de El salvador (CUSS) que buscaba y luchaba por la promulgación del Código de Trabajo, aprobado en un madrugón de la Asamblea Legislativa, con la complicidad y anuencia de la dirigencia de la CGS y con la participación directa de algunos de ellos, que fungían como diputados en dicha asamblea, en vista de la fuerza que iba adquiriendo el movimiento obrero, unificado en el CUSS:”

Agrega que “echando a andar todo el aparato del CUSS, se constituye la Federación Unitaria Sindical de El Salvador (FUSS) el 2 de octubre de 1965. la CGTS desaparece en noviembre del mismo año para dejar paso Libre a la naciente organización, que desde su origen aglutinó en su seno a los obreros industriales, artesanos y obreros de los gremios.”

Señala que “entre sus principios y objetivos, la FUSS sostuvo a lucha por la formación de una Confederación Unitaria de Trabajadores Salvadoreños, como paso previo a la formación de una Central Única de Trabajadores, que tendrá que ser una obra consciente, persuasiva y de unidad de voluntad de las Centrales Sindicales existentes en el país.”

Concluye que “por eso es que la reciente constitución de la CUTS, no es más que un segundo paso en la búsqueda de esta Central Única de Trabajadores que tanto anhelan los trabajadores de nuestro país.”

Interrelación indisoluble. Schafik Handal. Revista Internacional No. 5 de 1978

En la edición de mayo de 1978 de la Revista Internacional, que era el órgano teórico del Movimiento Comunista Internacional, aparece un artículo del secretario general del PCS, Schafik Handal, sobre la relación indisoluble entre la revolución democrática y la revolución socialista.

Sostiene que “la práctica de desarrollo social ha demostrado convincentemente que en la historia no ha existido y no puede existir una revolución social “pura.” En cada revolución se entrelazan inevitablemente los movimientos sociales no idénticos en todo, y cada una de ellas representa de por sí una cadena de diversas batallas de clases. “Quine espera una revolución social “pura” –escribió V. I. Lenin- no llegará a verla jamás. Es un revolucionario de palabra y no comprende lo que es una verdadera revolución.” (V. I. Lenin Obras Completas, 2da. edición, Buenos Aires, Cartago, t. XXIII)

Prosigue afirmando que “este postulado leninista, es aplicable plenamente a la América Latina de nuestros días. En los países de nuestro continente, las tareas democráticas, antiimperialistas y socialistas de la lucha revolucionaria se entrelazan estrechamente Los proceso revolucionarios de uno u otro país, aunque se diferencian por su contenido de clase social y por el grado de participación de al clase obrera, toda su marcha, tomada dentro de América Latina en su conjunto, demuestra le nexo orgánico entre el verdadero antiimperialismo y la democracia por una parte, y el socialismo, por otra.”

Agrega que “esta interrelación inseparable y dialéctica está condicionada por varios factores importantes. El decisivo es la misma época contemporánea, cuyo contenido principal, como es sabido, lo constituye la transición del capitalismo al socialismo. La particularidad de la época actual es la lucha de gran envergadura que libran los pueblos por la democracia, contra las tendencias consustanciales del imperialismo, a la reacción política en toda la línea y, por consiguiente, contra los que persiguen el aplastamiento de los derechos y libertades elementales de los trabajadores y las masas populares.”

Argumenta Handal que “lo que está a la base del proceso revolucionario actual en América Latina, es la crisis estructural del capitalismo de mediano desarrollo, dependiente del imperialismo internacional y ante todo del imperialismo norteamericano. La crisis estructural a la que aludimos se manifiesta en la impotencia del régimen económico-político para impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas con vistas asegurar un crecimiento económico sostenido, autónomo y de aprovechamiento de todas las masas laborantes.”

Subraya que “el capitalismo en América Latina, incluyendo a El salvador, no puede existir así como tampoco tiene la posibilidad de desarrollarse sino en las condiciones de dependencia con respecto del imperialismo. De allí, que cualquier empeño de intentar una salida burguesa a la crisis estructural, necesariamente debe estar vinculado en forma orgánica con los interés del imperialismo.”

Precisa que “nosotros sostenemos que el poder democrático de transición no podrá estabilizarse como tal poder, ya que su estabilización quedaría vinculada a la dirección en que marche su desarrollo, o hacia la solución burguesa, consecuente y acabada y, por consiguiente, dependiente respecto al imperialismo, o hacia la solución antiimperialista de la crisis estructural, también consecuente y acabada, y que por eso desemboque en el socialismo.”

Añade que “la conquista del poder democrático no pude concebirse como un fin en si mismo ni mucho menos como una etapa acabada de la revolución, sino que puede y debe examinarse como el momento para poner en marcha un proceso sucesivo de victorias en el cumplimiento de sus tareas democráticas, antiimperialistas y socialistas. Si se concibiera el poder democrático de transición como una etapa acabada de la evolución, a nuestro juicio conduciría a observar en la práctica una política, una táctica, que, de hecho facilitaría la salida burguesa…La interrogante clave en el periodo del poder democrático de transición es ésta: ¿Quien tiene en sus manos el poder real?

Aclara que “cabe la posibilidad de que se llegue a una situación en la cual el poder democrático de transición pueda ser conquistado sin que las condiciones para la siguiente etapa estén maduras. En tal caso, los comunistas salvadoreños consideramos que es necesario demorar el cumplimiento de una u otras medidas y no marchar a contrapelo de la realidad.”

En El Salvador explica Handal que “la participación de organizaciones democráticas en las elecciones, que comenzara en 1966, ha sido fundamental para la tarea de construir el frente único de las fuerzas democráticas y para unificar a las masas alrededor de un programa común de grandes transformaciones en los ordenes social, económico, cultural y político. El movimiento popular ha utilizado las elecciones para disputar al ejército a la reacción y para alertar al pueblo sobre el peligro del fascismo y su naturaleza profundamente hostil a todos sus intereses.”

Concluye que “la garantía d que la reacción y el imperialismo no podrán ahogar en sangre la revolución en el periodo de transición puede ser, a nuestro juicio, solamente la solución de la cuestión principal, a saber: la conquista definitiva del poder pleno por el proletariado y sus aliados más cercanos, firmes y consecuentes…Una de las principales enseñanzas de la revolución chilena, según la opinión de los comunistas salvadoreños, es la necesidad apremiante de la conquista del poder pleno.”

La lucha resuelta de los trabajadores, de todos los sectores democráticos, unitariamente, sin sectarismos ni aventurerismos, detendrá a los fascistas. Manifiesto del 1 de mayo de 1978 del PCS.

En su tradicional mensaje del 1 de mayo, los comunistas salvadoreños afirman que “hemos entrado a una situación distinta, el pueblo salvadoreño se encuentra bajo el azote de una nueva ofensiva fascista y ha sido muy notorio que ella tomó impulso después de la visita San Salvador, a fines de enero pasado, del Sub-secretario de Estado para los Asuntos Interamericanos de los EE. UU.”

Señala el comunicado que “valora los méritos demostrados por el BPR al realizar con éxito la toma de cuatro Embajadas, como una contribución efectiva a favor de la elevación de la moral combativa de las masas y una denuncia de gran resonancia mundial, que vino a rasgar el velo tejido durante los últimos 9 meses sobre el rostro criminal del gobierno de Romero.”

Agrega que “asimismo, el PCS considera positivo el mensaje lanzado por las FPL desde las radiodifusoras tomadas el sábado 14 de abril, por su llamamiento sin sectarismos a todos los sectores, fuerzas revolucionarias y democráticas a incorporarse a la lucha contra la dictadura. En este mismo sentido valora el PCS el llamamiento de las “ligas 28 de febrero” a favor de unificar la acción de todo el movimiento popular para resistir a los fascistas, sus claros planteamientos y llamados de alerta acerca de los propósitos destructivos que esa ofensiva persigue no contra una, sino contra toas las organizaciones populares y democráticas, cualquiera que sea su matiz ideológico-político.”

Valora que “estos son síntomas de que el movimiento popular salvadoreño está arribando a un superior nivel de conciencia política; es esta una buena nueva para todo el pueblo salvadoreño y centroamericano, un legitimo motivo de regocijo para los trabajadores en este 1ro. de mayo, dentro del doloroso marco de la represión y frente al designio fascista de echarnos encima más sufrimientos y martirio.”

Considera que “el imperialismo yanqui no puede aceptar el derrumbe fuera de su control de los regímenes dictatoriales de Centroamérica, porque teme que ello afecte a su propio dominio sobre esta región, a la cual asigna una importancia estratégica muy grande.”

Con respecto a la ofensiva represiva del gobierno de Romero estima que “esta ofensiva ano solo es represiva, sino incluye maniobras de guerra psicológica en gran escala, medidas políticas y organizativas tendientes a ganarse ala pequeña burguesía y a amplios sectores de las capas medias en general y a darle una base de masas al régimen; maniobras par aislar destruir a los sectores de la Iglesia Católica comprometidos con el pueblo, en especia a la Arquidiócesis, y para sumir al ejército en el torbellino de sangre de la represión y conseguir así su cohesión duradera en derredor de la camarilla fascista.”

Reconoce que “en El Salvador se concentra hoy el filo de la represión contra el Bloque Popular Revolucionario (BPR), contra sus organizaciones campesinas en especial, contra las FP y otras organizaciones armadas, después lanzara su frenético ataque contra todas las demás organizaciones populares y sectores democráticos, civiles militares. La represión se apoya en la acción de grupos paramilitares (ORDEN principalmente) envenenados con un rabioso anticomunismo y un nacionalismo de opereta.”

Evalúa que “se trata pues, por todas su características, de una ofensiva típicamente fascista, que no debe ser subestimada por nadie en el movimiento popular, y la cual solo puede ser derrotada si se le enfrenta con una fuerza suficiente y unida, si se la combate coordinadamente tanto en el terreno legal , como de hecho, en lo político, en lo reivindicativo, en lo nacional y lo internacional y ahora que todavía esta en sus inicios.”

“El PCS llama –concluye el comunicado- a todas las organizaciones, sectores populares y democráticos, a no hace cola a la espera del turno que a cada uno nos ha asignado el plan fascista. Nadie piense que puede quedar a salvo frente a la represión si permanece quieto, si no lucha. Los fascistas lanzan la represión no sólo porque nosotros nos mostramos inconformes, sino porque ellos necesitan asegurar el control absoluto sobre todo el pueblo.”

Nuestra polémica con la Ultraizquierda.
FAPU: Confusionismo y Divisionismo en el Movimiento Sindical

En el número 102 de Voz Popular de la cuarta semana de abril de 1978 se continúa con la polémica ideológica, esta vez en relación al Frente de Acción Popular Unificada, FAPU. Inicia el artículo reconociendo que “se aprecian modificaciones positivas en la conducta y acción de las organizaciones ultra izquierditas, lo que da pábulo a pensar que se han abierto posibilidades de avanzar en el camino de la unidad de la izquierda salvadoreña. Pero también hemos dicho que se mantienen no pocas diferencia sy puntos conflictivos.”

“Uno de ellos –asegura el artículo- es el relativo a la unidad sindical de los trabajadores, que a partir de la creación de la Confederación Unitaria de Trabajadores Salvadoreños (CUTS) ha cobrado mucha actualidad, no solo en cuanto a debate ideológico-político, sino en cuanto a las acciones de oposición, lindando con el sabotaje, no de la patronal ni de los cuerpos de seguridad, sino del grupo de estudiantes e intelectuales que dirigen la tendencia política reflejada por el FAPU; que arrogándose la defensa del proletariado y auto calificándose como los más puros revolucionarios , no solo han pretendido minimizar ese paso dado por el movimiento sindical del país, sino que constantemente lo estropean, sin ocultar el extraño deseo de que ese paso unitario de los trabajadores fracase.”

Considera que “esa actitud del grupo que dirige al FAPU, está plaga del virus del hegemonismo, que los lleva considerar como bueno o positivo sólo lo que ellos hacen o influyen, y como malo o no revolucionario l que dirigen otros. Pareciera ser que en sus elucubraciones pequeño burguesas, creen ser dueños de la verdad absoluto o sueñan con poseer una varita mágica que les hace aparecer la realidad política a su “noble y real” antojo. Pero también contiene confusiones sobre problemas básicos de la revolución, como son la unidad gremial de los trabajadores, la unidad de la clase obrera con otras fuerzas, la misión del Partido de vanguardia de la clase obrera, etc.”

Agrega que “la confusión de los nihilistas que dirigen el FAPU se torna más de bulto cuando, a partir de calificar la formación de la CUTS como “una maniobra efectista y burocrática” y de criticar la “llamada unidad de acción de los revisionistas” confunden la unidad sindical (gremial) de los trabajadores en una confederación sindical, con las tareas y el funcionamiento del Partido revolucionario de la case obrera.”

Aclara que “su hegemonismo se ha puesto de manifiesto, puesto que no son ellos los que dirigen el proceso de unificación orgánica del movimiento sindical del país, desnaturalizando la importancia y significado de haberse creado la CUTS e ignorando los enormes esfuerzos de miles de obreros y queridos dirigentes de los trabajadores, librados por muchos años en contra del divisionismo promovido por la burguesía, el gobierno y la embajada norteamericana.”

Posición reaccionaria del FAPU en el 1ro. de Mayo

En el número 103 de Voz Popular de la tercera semana de mayo continua la polémica ideológica con el FAPU. Se califica como reaccionaria “la posición asumida por el gripo de estudiantes e intelectuales que dirigen a esa organización ultraizquierdista.”

Argumenta que “a principios del mes de abril, la CUTS hizo pública la convocatoria para celebrar el 1ro. e Mayo, con un mitin y una manifestación señalando desde entonces horas y lugares de los mismos. El FAPU, en la última semana de abril, convocó a sus propios actos, que incluían un mitin a la misma hora y a pocos metros de de distancia del convocado por la CUTS, con el claro señalamiento que no debían los trabajadores asistir a los actos programados por la central obrera.”

Además denuncia que “el FAPU echó a rodar, perversamente, el rumor de que la CUTS había entrado en contubernio con el gobierno para obtener permiso de celebración de sus actos programados para el 1ro. de mayo. Este rumor tenía el propósito de desprestigiar a la CUTS y predisponer a los trabajadores en su contra. ¡Qué falaces e inescrupulosos sóis, pequeñoburgueses que hoy jugáis a la revolución!”

“Pero resultó –agrega el artículo de Voz Popular- que después de tanta propaganda radial y escrita tratando de dividir a los trabajadores, de echar veneno a la CUTS, los señores del FAPU NO HICIERON NADA DE LO QUE HABIAN ANUNCIADO; la zona de la Iglesia de El Calvario estuvo concurrida, pero sólo d las vendedoras ambulantes y compradores que habitualmente se encuentran en ese lugar.”

Señala que “los intelectuales y estudiantes que dirigen el FAPU y pretenden servirse de los obreros y sus sindicatos, como lo hacen en STECEL, Diana, Topaz, Central Azucarera Izalco o en INDECA, a favor de esquema contrarios a los intereses de la clase obrera; también demuestran una tremenda miopía política, un desconocimiento de la situación política del país y un total desinterés por los problemas reales de la clase obrera , en aras de un purismo y doctrinarismo revolucionario, lo típico de intelectuales que hacen gárgaras marxistas.”

Menciona que la posición del FAPU este 1ro. de Mayo se diferencia de “otras organizaciones, que aún practicando posiciones de ultraizquierda, ahora tuvieron mucha claridad y sentido positivo en la lucha, nos referimos al Bloque Popular Revolucionario, a las Ligas 28 de Febrero, a las Brigadas Obreras, a la Liga para la Liberación.”

Concluye que “es evidente, pues, de que por la vía del sectarismo, la prepotencia, la inmodestia pequeño-burguesa y el dogmatismo, hombres y organizaciones desbarran a las posiciones más indignas de la reacción, tal es el caso del FAPU en este 1ro. de Mayo.”

El momento actual y su perspectiva

En el número 103 de Voz Popular se analiza que el gobierno ha menguado su ofensiva represiva debido a que “la toma de 4 embajadas extranjeras por el Bloque Popular Revolucionario (BPR) logró un resonancia internacional y, con ello, la difusión de la verdad de la represión masiva contra el movimiento campesino. Los esfuerzos del gobierno actual por mejorar su imagen internacional en base a una propaganda mentirosa, fueron así contrarrestados y de pronto se quedo de nuevo desnudo y se encontró ate otra ola de acusaciones y protestas en el exterior.”

Asimismo influye la “declinación de los precios internacionales del café que ha planteado la perspectiva inmediata de un fuerte déficit en la balanza de pagos a finales del año y también ha acarreado contradicciones del gobierno con fuertes sectores e la burguesía agro exportadora en torno a importantes aspectos de la política cafetera que aquel aplica.”

Explica que “en una coyuntura económica quebradiza como la actual, los prestamos de EE. UU. resultan indispensables a este gobierno para capear una brusca recesión. Pero el factor político norteamericano ha comenzado de nuevo a moverse ya interferir; se rumora, por ejemplo, que han surgido dificultades para obtener algunos prestamos en trámite. Se han levantado voces en el Senado de los EE.UU. para criticar al gobierno Carter por la fácil otorgación de préstamos al gobierno del General Romero.”

Considera que “la caída de Todman, comprobado protector y encubridor de los fascistas salvadoreños, motivó un clima de ansiosa incertidumbre en los círculos supremos del gobierno del gobierno de Romero y de la Fuerza Armada. Una parte sostiene que debe proseguirse sin vacilaciones el plan trazado para la represión masiva contra el movimiento popular, la otra –que parece dominar por ahora- prefiere moverse con cuidado, recomienda realizar nuevas maniobras políticas de enmascaramiento y estar listos a proseguir con el mencionado plan represivo, en cuanto las condiciones sean propicias.”

Asegura que “la concurrencia de todos estos factores políticos y económicos, nacionales e internacionales, ha dado por resultado el impase actual de la ofensiva de represión fascista y el indicio de un paréntesis de precaria tolerancia. Pero sería un error creer que al ofensiva ha sido cancelada definitivamente e incluso, que ella se ha detenido en todos su aspectos. Sigue adelante la campaña de ORDEN por adueñarse de la organización social y verticalizar su control, se ha dado un nuevo paso funesto hacia el sepultamiento de la autonomía de la Universidad Nacional…”

“¿Cuánto durara este paréntesis? En medida decisiva, eso depende de cómo y con que grado de acierto táctico aprovecha el movimiento popular el espacio que se ha abierto, para lograr más respeto a los derechos y libertades democráticas. La primera condición, no nos cansamos de repetirlo, es que actuemos en al misma dirección y mejor aún s podemos hacerlo concertadamente y en forma unida.”

Añade que “las desesperadas acciones divisionistas a ultranza, como la tentativa fracasada del FAPU de dividir los actos del 1ro. de Mayo en San Salvador están por completo fuera de lugar y tiempo. El fracaso del FAPU e 1ro. de Mayo pone de manifiesto que las mas se han cansado ya del divisionismo que navega con palabrerío “revolucionario”, comprende el daño que hace a los intereses populares y no están dispuestas a apoyarlo.”

Concluye afirmando que “¡Es hora de unidad y de grandes esfuerzos por elevar la acción de todas las fuerzas populares y democráticas; es hora de sacudir el temor difundido por la represión y de articular las fuerzas anti-fascistas, a pesar de los golpes recibidos, para una nueva batalla por la libertad!

En el 25 Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada. Carta del PCS. 26 de julio de 1978

En carta dirigida al comité central del Partido Comunista de Cuba, los comunistas salvadoreños “felicitan y saludan ardiente y fraternalmente al hermano Partido Comunista de Cuba, PCC, y al heroico pueblo cubano, en ocasión de conmemorarse el XXV Aniversario de la gesta gloriosa del Asalto al Cuartel Moncada.”

Considera que “la revolución Cubana inauguró para el continente americano, la época del paso del capitalismo dependiente al socialismo; la revolución Cubana y le vigoroso proceso que ella abrió para nuestros pueblos, pusieron en crisis todo el esquema de la dominación del imperialismo.”

Concluye que el PCS “reitera al partido Comunista Cubano, al pueblo de Cuba y a su querido dirigente Fidel Castro Ruz, su indeclinable voluntad y decisión de fortalecer y estrechar la solidaridad y amistad revolucionarias puestas de manifiesto desde los primeros días de la Revolución Cubana.”

En memoria a los mártires del 30 de Julio. POR UNA SALIDA DEMOCRATICA A LA CRISIS QUE GOLPEA AL PAIS. Manifiesto del PCS del 30 de julio de 1978.

El manifiesto del PCS indica que “el 30 de julio de 1975, el pueblo salvadoreño fue sacudido por una nueva masaje que se sumaba a las d e La Cayetana y Tres Calles. Esta vez, sin embargo, fue al ciudad capital la que se tiñó de sangre, y estudiantes universitarios y de secundaria los masacrados.”

“La respuesta popular –señala el comunicado- no se hizo esperar, y el repudio al asesinato a mansalva eran expresado por medio de múltiples e impresionantes manifestaciones y otras acciones de masas. La opinión pública nacional e internacional condenó la muerte y desaparecimientos de decenas de estudiantes y el gobierno de Molina, aislado, atado de manos por la valiente respuesta popular, se vio obligado a detener su campaña represiva contra el pueblo.”

Considera que “a tres años de aquella masacre, el recuerdo de los mártires estudiantes se agiganta y sus nombres se cubren con las banderas de lucha que agitan la exigencia popular por al democracia y la reconquista de la pérdida de la autonomía universitaria. Hoy, los fascistas han avanzado más y están colocados en puntos decisivos del poder. La Universidad, por su parte, está sumida en el más ignominioso mangoneo, ocupada militarmente y alejada de su misma naturaleza universitaria.”

Agrega que “desde aquella fecha, no ha cesado ni un solo día la represión, como ha tampoco ha cesado la tenaz y brillante lucha del pueblo salvadoreño y sus organizaciones democráticas y revolucionarias. En febrero de 1977, el movimiento popular llevó a cabo el más serio intento por disputarle el poder a las clases dominantes y dar termino ala dictadura militar de derecha que desde hace más de 47 años el país viene soportando.”
Enfatiza que “el momento histórico actual exige de todas la fuerzas democráticas y revolucionarias de nuestro país, la más amplia unidad y concertación de acciones unidas tras el logro de medidas que tiendan a crear un marco político adecuado, que permita darle una salida democrática a la crisis y que sea favorable los interese de la mayoría de la nación.”

Y el manifiesto del PCS plantea una plataforma de lucha popular con los siguientes seis objetivos inmediatos: “derogación d el Ley de Defensa del Orden Público y amnistía general para todos los reos políticos así como el retorno de todos los exiliados; cesa de la represión y las torturas; cesa a la persecución a la Iglesia católica y respeto a su labor pastoral; garantí del derecho constitucional al voto; derogatoria de la legislación universitaria vigente y retorno al régimen establecido antes de la intervención militar en julio de 1972 y cese de la campaña de destrucción de sindicatos y garantía de respeto a la libre sindicalización de todos los trabajadores, incluyendo los agropecuarios y el pleno respeto al derecho de huelga.”

Finaliza afirmando que “el mayor gesto revolucionario en memoria de los mártires del 30 de julio en este tercer aniversario, es el de emprender una lucha decidida por la consecución de estos objetivos y, en consecuencia, hace un ferviente llamado a todas las organizaciones gremiales y políticas, a las personas progresistas, civiles y militares, religiosos y laicos, para que comprendan la naturaleza de estos planteamientos y desarrollen una lucha tenaz para que se tornen en realidad por el bien de nuestro pueblo.”

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