Visión de Schafik Handal sobre Ofensiva General del FMLN de enero de 1981

Visión de Schafik Handal sobre Ofensiva General del FMLN de enero de 1981
Roberto Pineda 20 de abril de 2015

La Ofensiva General del FMLN del 10 de enero de 1981 marca el inicio de la Guerra Popular Revolucionaria, la cual concluye el 16 de enero de 1992 con la firma de los Acuerdos de Paz de Chapultepec. Es la primera acción militar a nivel nacional del FMLN, precisamente un año después de la fundación de la Coordinadora Revolucionaria de Masas, CRM y tres meses después de la fundación del mismo FMLN.

Se produce a casi cincuenta años de la insurrección indígena-campesina de 1932. Y lo que se esperaba iba ser una “ofensiva final” en una serie de rápidos combates decisivos urbanos de naturaleza insurrecciona, se convierte en una larga guerra rural de doce años. Y el FMLN se transforma de una guerrilla urbana en un ejército popular con territorios rurales bajo su control, al norte del país.

A continuación reseñamos la visión de ese momento en las palabras de Schafik Handal, entonces secretario general del Partido Comunista de El Salvador (PCS) Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL) y miembro de la Comandancia General del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Usaremos dos entrevistas, realizadas el 24 y 31 de ese mes de enero de 1981, ambas realizadas a pocos días de la Ofensiva General así como de la toma de posesión del presidente estadounidense Ronald Reagan.

Naturaleza y Objetivos de la Ofensiva General: sus resultados, situación actual y perspectivas (Entrevista del 24 de enero de 1981)

Explica Schafik que para entender la naturaleza y objetivos de esta ofensiva hay que remontarse a que “más o menos desde mayo de 1980, el ejército enemigo pasó a la ofensiva contra nosotros, a la ofensiva militar bajo la forma del cerco y aniquilamiento contra nuestras áreas de retaguardia, a las que desde un punto de vista político, nosotros las llamamos Bases de Apoyo de la revolución, puesto que allí n sólo están nuestras fuerzas militares acantonadas, sino también habita la población civil , la cual organizada y activamente apoya a las fuerzas del FMLN.”
Agrega que “eso es lo que nos permite no solo subsistencia, sino también y fundamentalmente, lograr eficazmente el fortalecimiento, la consolidación de nuestras fuerzas en extensas áreas de nuestro territorio, en San Vicente, Chalatenango, Morazán, donde el enemigo ya ha perdido control, y nosotros lo hemos asegurado y ensanchado….En un intento por recuperar esas posiciones perdidas, el enemigo estaba desesperado, impulsando en gran escala ofensivas, realizando cercos, e intentando aniquilarnos en nuestras áreas de retaguardia o Bases de la Revolución.”
Explica que “esa era la situación militar de la guerra en El Salvador, antes del 10 de enero, día de inicio de la Ofensiva General del FMLN. Explicando esto se puede entender entonces la decisión que tomó la Comandancia General…Nosotros decidimos pasar a la Ofensiva general, salir de la situación de defensiva estratégica y pasar a la ofensiva estratégica general, paralizar así la ofensiva enemiga, asumir nosotros la iniciativa y elaboramos un plan cuyo nombre explica los alcances del mismo, llamaos a este plan, “Plan de Iniciación de la Ofensiva General” y la asignamos a este plan, determinados objetivos militares y políticos.”
“Desde el punto de vista militar –añade Schafik-se destaca en primer lugar, el siguiente objetivo, iniciar la etapa de la Ofensiva General, generalizando la guerra a todo el país, pasando de las acciones puramente guerrilleras y dispersas, a las campañas militares articuladas en un plan único; asimismo pasando a operaciones con unidades militares mayores, con armas de guerra más importantes, incluyendo ya algunas piezas de artillería, y realizando movimientos, en los que se combinara la guerra de guerrillas y modalidades de guerra regular. Así caracterizábamos ese primer objetivo militar del plan de iniciación.”
A la vez “también había otros objetivos de carácter político y militar. Uno era dar nueva base a la elevación de la solidaridad mundial a favor de nuestro movimiento, llevándola a niveles en los cuales pudieran formarse bloques de fuerzas internacionales, incluyendo la definición de gobiernos amigos en los distintos continentes, para atar las manos intervencionistas del imperialismo.”
Añade que “otro objetivo político dentro del país era cultivar y desarrollar las condiciones para el despliegue de las insurrecciones locales que habrán de avanzar hacia la insurrección general. Otro objetivo era crear el marco político-militar apropiado, para conseguir a convergencia en el combate, entre el movimiento revolucionario armado que encabeza el FMLN y el sector patriótico y democrático que hay en el ejército enemigo. Otro objetivo era sentar premisas para el sucesivo avance hacia fases superiores en nuestra Ofensiva General.”
Sostiene que “en este plan de iniciación no podíamos proponernos todavía el derrumbe inmediato de la dictadura. Teníamos y tenemos claridad de que la ofensiva general es un período estratégico, más o menos prolongado, más o menos dilatado, según el propio desenvolvimiento de la guerra, pero que no es un movimiento fulminante que puede tener una duración más o menos corta. Nosotros aspiramos a una duración corta, pero hay factores que están fuera de nuestra voluntad, y que podrían alargar ese periodo estratégico. Me refiero a factores como el reforzamiento del ejército enemigo en gran escala por parte del gobierno de los Estados Unidos, o la intervención de otros ejércitos extranjeros.”
Reconoce “autocríticamente la responsabilidad por cierto manejo triunfalista que en nuestra propaganda se le imprimió en los primeros días a esta cuestión de la ofensiva, expresada especialmente en el manejo del término de Ofensiva Final.”
Considera como logros de esta Ofensiva General “la experiencia de combate, en la dirección de unidades grandes, en el paso de una guerra de acciones guerrilleras dispersas a una guerra con un plan articulado en sentido nacional. Hemos pasado a dirigir en el combate a unidades mayores, a realizar operaciones que tienen cierta dosis de guerra regular.”
Además “hemos conseguido un enorme fortalecimiento numérico de nuestras fuerzas, puesto que en muchos lugares del país se pudo realizar, como resultado de esta ofensiva inicial, nuevos reclutamientos, nuevo crecimiento de nuestros efectivos.”
Asimismo “hemos ampliado considerablemente las áreas de retaguardia en los 4 frente de guerra y en algunos casos, hemos logrado nuevas áreas de retaguardia, nuevas bases de apoyo, como en el caso del Frente Occidental. Esta ampliación de las áreas de retaguardia se consiguió aniquilando en unos casos, desalojando en otros, puestos avanzado de la fuerza armada enemiga en una serie de pequeñas poblaciones que están en la periferia de nuestras bases.”
Subraya que “nosotros en casi todas las cabeceras departamentales estábamos asediando, desde el 10 hasta más o menos el 13 de enero y en algunos casos hasta el 15 o 16 yen algunos casos sitiando, las fortalezas del enemigo, los cuarteles principales del enemigo en las cabeceras departamentales, ocupando ciudades y sitiando las fortalezas del enemigo. Entonces nosotros estábamos al ataque, el enemigo estaba defendiéndose. Pero teníamos una situación en la que tanto el enemigo como nosotros, estábamos fijados en el territorio, con pocas posibilidades de realizar maniobras de movimiento, porque no contábamos, ni el enemigo, ni nosotros, con fuerzas móviles importantes para realizar nuevos movimientos.”
Establece que “el enemigo ahora necesita moverse en todo el territorio nacional, porque lo hemos obligado a ello. Y nosotros, con la iniciativa estratégica volcada a nuestro favor, lo golpeamos con emboscadas, con maniobras en movimiento. Esto es ya parte del tránsito hacia las nuevas campañas, hacia los nuevos movimientos dentro de la ofensiva estratégica general. De tal manera que a situación de asedio y sitio en las cabeceras departamentales no podía mantenerse indefinidamente, y no fue nuestro propósito mantenerlo indefinidamente.”
Con respecto a la huelga general opina que “no se puede decir que la huelga fracasó. Tampoco se puede decir que fue un gran éxito. La huelga, a partir del día 13, que fue el día que se fijó para su inicio se desarrolló en sentido progresivo; se siguió extendiendo hasta el día siguiente, especialmente en el sector industrial de la capital de San Salvador, con menos fuerza en el servicio de transporte, porque allí el enemigo actuó militarizando estos servicios, tomándose las terminales y buses, y presionando para que los buses salieran a funcionar. La huelga también tuvo impacto en otros sectores paralizando varis ministerios y bancos. Sin embargo, como el comercio siguió funcionando en una proporción considerable –bajo la presión militar que el enemigo ejercía en San Salvador- y como una parte importante de transporte siguió funcionando, entonces esto ayudaba a crear la imagen de que la huelga había sido un fracaso.”
De esta experiencia concluye que “para que la huelga se desplegara en toda su magnitud, era necesario que realizáramos en la capital, acciones militares de mayor envergadura respecto a las que se realizaron ¿Por qué? Porque las masas trabajadoras de la capital, durante el año de 1980 fueron duramente golpeadas por la escalada de terror, de matanza del enemigo. Muchos activistas, muchos dirigentes de las organizaciones fueron asesinados a lo largo de 1980, sobre todo en los últimos meses y las masas, en esas condiciones, solo podían desatar toda su energía combativa en el marco de la realización de grandes y contundentes golpes militares en la capital.”
“En la capital se concentran las fuerzas estratégicas elites del enemigo; la capital es el punto donde el enemigo tiene la mayor concentración de fuerzas militares y represivas. De tal manera, que si no surgía una contraparte militar revolucionaria – como parte de esta ofensiva- en San Salvador, era lógico que las masas no iba a tener la suficiente confianza de lanzarse a una acción desplegada de huelga, a sabiendas de que las fuerzas concentradas del enemigo iban a descargar golpes asesinos de una gran envergadura sobre los huelguistas.”
Por otra parte, asegura que “las insurrecciones locales tuvieron éxito en otras partes del país. Entre ellas se destaca el caso de Chalchuapa, que es la segunda ciudad importante del departamento de Santa Ana, y una de las ciudades importantes de todo el país; allí hubo una insurrección con enorme participación de las masas. La insurrección logró sus objetivos. La guarnición enemiga fue en parte aniquilada y en parte dispersada por la acción de la insurrección. En una serie de localidades menores de otras pequeñas poblaciones y ciudades, también la insurrección se desató con éxito. Pero en San Salvador, la huelga y la insurrección tuvieron debilidades que todos conocemos.”
Con respecto a la negociación sostiene que “nosotros no contraponemos ofensiva a negociación. Nosotros hemos manifestado desde el principio, espacialmente desde nuestras declaraciones de noviembre de 1980 en adelante, nuestra disposición a dialogar y bajo ciertas condiciones, también a negociar, con el gobierno de los Estados Unidos. Creemos que es con ese gobierno con el que hay que negociar, si es que hay que negociar, que no tenemos nada que negociar, ni con la Junta, ni con el Alto Mando Fascista, ¿Por qué? Porque que no tiene legitimidad alguna, no tiene nada que ver con la voluntad del pueblo salvadoreño, ni con ningún principio moral de justificación de su existencia.”
Con respecto a la estrategia del gobierno norteamericano considera que “ellos consideran que deben oponerse al desarrollo del movimiento revolucionario salvadoreño, principalmente en el terreno militar, y han entrado en una línea de escalada militar muy similar a la línea que ellos aplicaron en Viet-Nam: armas asesores, helicópteros. Al parecer ellos calculan que pueden debilitarnos y o derrotarnos. En este último caso allí terminaría todo; en el otro, logrando solo debilitarnos, parece que ellos piensan llevarnos a la mesa de las negociaciones bajo sus términos con el objetivo de mediatizar la revolución en nuestro país e impedir al pueblo salvadoreño el ejercicio de su derecho irrenunciable a la autodeterminación ,a decidir su propio destino.”
Finalmente Schafik explica acerca de la estructura del FMLN, indicando que “la Comandancia General del FMLN es un organismo colectivo. En mayo fue creada la Dirección Revolucionaria Unificada, que es la suprema dirección del Movimiento Revolucionario Salvadoreño fusionado en los marcos del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.”
“La Dirección Revolucionaria Unificada, conocida ya nacional e internacionalmente como DRU, es un organismo compuesto por 15 dirigentes, 3 por cada una de las 5 organizaciones miembros del FMLN. Pero esta dirección de 15 miembros tiene una dirección ejecutiva, que está formada por los 5 primeros secretarios, 0 5 primeros responsables, de las organizaciones miembros. Y a esta dirección ejecutiva de 5 es a la que le ha sido encomendada la Comandancia General.”
“Un miembro de la Comandancia general, el compañero Marcial, primer responsable de las FPL, ha sido encargado de la coordinación interna de la Comandancia. Pero al Comandancia actúa como un órgano colectivo y como tal está conduciendo la Ofensiva General, la guerra de todo el pueblo contra sus opresores.”
La intervención de los Estados Unidos en El Salvador (Entrevista del 31 de enero de 1981)
Considera Schafik que “se ha configurado una situación en la que un elemento crecientemente determinante es, la decisión del gobierno de los Estados Unidos , de acelerar la escalada intervencionista en nuestro país, pretendiendo con ello, impedir el triunfo de la revolución Salvadoreña, parar y hacer andar hacia atrás la rueda de la historia en centro América. En esta situación, el peligro de regionalización del conflicto salvadoreño es real.”
Y la amenaza directa de agresión contra Nicaragua también es real. Esta escalada intervencionista del gobierno de Reagan, tiende a convertir al Ejército Juntista en un Ejército títere, bajo el mando directo de los norteamericanos; por otro lado, tiende a transformar el carácter de la guerra que libramos ahora, de guerra popular revolucionaria que es a guerra patriótica de libración contra la intervención imperialista que no tardará en derivar en invasión extranjera.”
Agrega que “esa escalada intervencionista, hace necesario provocar la reacción patriótica en defensa de la soberanía nacional, en defensa de la autodeterminación de nuestro pueblo, en defensa de la patria frente a los agresores. No solo de parte de los sectores democráticos y revolucionarios salvadoreños y la incorporación a la lucha del FMLN y del FDR, sino también de otros sectores nacionales, incluyendo elementos patrióticos del ejército y de la empresa privada salvadoreña.”
Plantea Schafik que “la tendencia a este cambio en el carácter de la guerra, a su transformación en guerra patriótica nacional de liberación, viene dado por el desarrollo mismo de los acontecimientos, por el conjunto de hechos que van haciendo evidente, más y más, la presencia de fuerzas militares extranjeras dentro de nuestro país. “
Argumenta que “los golpes asestados por nuestra fuerza a la Junta y al ejército fascista, han llevado a la conclusión, a los analistas norteamericanos, de que este ejército fascista no pude derrotarnos militarmente y como la decisión que ha adoptado el gobierno de los Estados Unidos, es la de impedir la liberación del pueblo salvadoreño, en consecuencia ha decidido apuntalar a este ejército con crecientes sumas de dinero, armas y asesores militares. Estos últimos, son ya tan numerosos, que han empezado a aparecer en el campo mismo de batalla al mando de unidades de tropa en combate.”
Opina que “el gobierno de los Estados Unidos, desde fines de 1980, ha preparado la intervención de los ejércitos de Guatemala y de Honduras contra el pueblo salvadoreño. El imperialismo quiere apagar el juego con mano ajena, para no quemar sus propias manos. Esto desde luego no será suficiente para derrotar nuestra lucha. Tendrían que exterminar a la mayor parte del pueblo salvadoreño. El gobierno de Reagan se vería obligado por eso a enviar contra nosotros tropas propias y se quemará las manos aquí.”

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